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viernes, 20 de mayo de 2011

“La caída de la dictadura: 50 años después”





17 Mayo 2011, 12:39 PM
AL DÍA
“La caída de la dictadura: 50 años después”
Escrito por: Juan José Ayuso (buenapila@yahoo.es)
La Fundación Hermanos de la Maza y el Archivo General de la Nación realizan en cinco días de mayo el seminario que da título a la columna.

Falta mucho por investigar, estudiar y escribir acerca de la tiranía de Rafael Trujillo, 1930-1961, y los dominicanos y sus instituciones no pueden encontrar mejor motivo que este para sus actividades.

El seminario tiene como exponenes a los historiadores Roberto Cassá, director del AGN, y Emilio Cordero Michel, al economista e historiador Eduardo García Michel y al historiador Juan Daniel Balcácer.

Cierra el evento con la participación conjunta del historiador y economista Bernardo Vega y los economistas Lucas Vincens e Isidoro Santana.

Los temas respectivos son “La dictadura de Trujillo: análisis y perspectivas”, “Similitudes en los ajusticiamientos de Lilís y Trujillo”, “Motivaciones y vínculos familiares de los ajusticiadores de Lilís y Trujillo”, “El complot del 30 de Mayo” y “Economía durante y después de Trujillo”.

Es amplia la cobertura de asuntos sociales, políticos, económicos y genealógicos en las diferentes conferencias, lo que a su vez amplía la imagen general que se elabora de la tiranía, sus antecedentes y sus negativas proyecciones hasta hoy.

No hace mucho, un filólogo se quejaba de la mucha atención que durante estos últimos 50 años se dedica al estudio de la tiranía que Juan Bosch calificó de “sin ejemplo” tanto en la historia nacional como latinoamericana.

Por supuesto, el académico se abstuvo de señalar con pormenores en detrimento de cuáles otros estudios de la realidad histórica se daba preferencia a la tiranía de Trujillo.

Quizá no podría citar esos otros estudios perjudicados por la extraordinaria atención que se da al tema Trujillo porque la afirmación no pasa de ser una de esas posiciones abracadabrantes con las que alguna gente quiere llamar la atención sobre sí misma.

Porque, en efecto, el estudio a fondo de la tiranía 1930-1961, como de sus antecedentes causales y sus proyecciones, abarca una cantidad de disciplinas como las que en parte cubre el seminario de la Fundación y del AGN.

Porque ahí están las cuestiones esenciales de la economía, de la realidad social, de la política, del asunto de la formación de clases, de las determinantes presencia e intervención de Estados Unidos como de detalles que tocan a la organización militar como elemento de represión y continuismo, el desarrollo industrial y comercial en relación con el enriquecimiento de Trujillo y otra cantidad de subtemas que, todo en conjunto, integra lo principal y más importante de la agenda académica dominicana de estos días.

sábado, 19 de febrero de 2011

Proceso hacia el 30-5-1961

http://www.elnacional.com.do/opiniones/2009/7/11/21052/AL-DIA





11 Julio 2009, 10:54 AM
AL DÍA
Proceso hacia el 30-5-1961
Escrito por: Juan José Ayuso (buenapila@yahoo.com)

Hay nueve puntos en el proceso socioeconómico y político nacional e internacional que culminó el 30 de Mayo de 1961 con el ajusticiamiento del tirano Rafael Trujillo.
Primero, las expediciones por Constanza, Maimón y Estero Hondo, aérea la primera y marítimas las últimas, de patriotas del exilio, los días 14 y 20 de junio de 1959, de naturaleza socioeconómica y política policlasista y plural.
Segundo, el apresamiento en Santiago de “Los panfleteros”, cerca de treinta jóvenes trasladados a las cámaras de tortura del Servicio de Inteligencia Militar en Santo Domingo, torturados y asesinados con una excepción o dos, entre fines de 1959 y 1960.
Tercero, “El complot de los sargentos”. Enterrado en los cuarteles trujillistas y del que sólo se conoce ahora.
Cuarto, el descubrimiento de la conspiración del Movimiento 14 de Junio a principios de enero 1960, con el apresamiento y tortura de centenares de jóvenes de clase media y de otras, y el asesinato de muchos de ellos.
Quinto, la publicación de la Pastoral de la iglesia católica, el 25 de enero de 1960, para denunciar los atropellos contra la juventud apresada y torturada y pedir respeto de los derechos humanos.
Sexto, la llegada desde el exilio de una delegación del Movimiento Popular Dominicano bajo su lema de “Lucha interna o Trujillo siempre”, y su asentamiento y activismo socialistas en la capital y provincias desde el 4 de junio de 1960. Antes de fines de año, y con el asalto e incendio de su local en la 12 altos de la avenida José Trujillo Valdez, cuarentitrés de ellos fueron asesinados por el SIM y civiles protegidos. Séptimo, el atentado contra el presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, el 24 de junio de 1960, organizado y perpetrado por la tiranía y su jefe de inteligencia, “coronel” John (Johnny) Abbes García.
Octavo las sanciones económicas que por ese atentado impuso a la tiranía la Organización de Estados Americanos (OEA) en la Conferencia de San José, en Costa Rica, en agosto de 1960, lo que completó la internacionalización del caso dominicano.
Noveno, el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal el 25 de noviembre de 1960 en “La Cumbre”, carretera Puerto Plata a Santiago. Las hermanas de Salcedo venían de visitar a los esposos de dos de ellas, presos en la primera ciudad por el Movimiento 14 de Junio.
La reacción sociopolítica interna de activación en la resistencia, las consecuencias económicas de las sanciones internacionales y la autoconcepción mesiánica de un tirano de sesenta y nueve años y 31 de poder absoluto, culminaron con la conspiración que el 30 de Mayo en la noche y en la avenida George Washington decapitó a la tiranía.

sábado, 31 de julio de 2010

Cadetes AMD: 1959





20 Julio 2010, 11:13 AM
AL DÍA

Cadetes AMD: 1959

Escrito por: Juan José Ayuso (buenapila@yahoo.es)

Sólo uno de los cadetes de la Aviación del tirano Trujillo confesó que a él, junto a otros muchos de sus compañeros de la base aérea de San Isidro, los llevaron a torturar y asesinar a expedicionarios del 14 de Junio de 1959.

Eugenio María Guerrero Pou publicó su confesión en “Yo maté a su hijo. Testimonio de un cadete de la Era de Trujillo”, y lo hizo en 1996, treinta y cinco años después del ajusticiamiento.

Uno que otro, como el cadete Guerrero Pou, participaron a disgusto en esa orgía de sangre pero la mayoría lo hizo como quien cumplía un deber y, además, ganaba gracias de Rafael Leonidas (“Ramfis”) Trujllo Martínez para seguir la carrera con esos méritos adicionales.

Los cadetes continuaon la carrera militar y alcanzaron rangos superiores pero a partir del 30 de Mayo de 1961 guardan un silencio que los hace cómplices concientes de la barbarie del tirano, de “Ramfis” su hijo y el grupo de amigos, altos oficiales de la AMD, que lo acompañaron en esa y otras aberraciones: el general Fernando A. (“Tunti”) Sánchez hijo, y los coroneles Luis José (“Pechito”) León Estévez, quien se suicidó no hace poco; Gilberto (“Pirulo”) Sánchez Rubirosa, Octavio (“Tavito”) Balcácer, César Báez y tres o cuatro criminales más.

Después de que “Ramfis”, sus tíos José Arismendi (“Petán”), Héctor Bienvenido (“Negro”) y los demás familiares del tirano Trujillo dejaron el país en noviembre de 1961, si a esos cadetes les ofendió que se les utilizara como asesinos de los expedicionarios capturados y amarrados, lo habrían confesado.

Es posible que la gente de conciencia en el país aceptara esas confesiones como un acto de conciencia y le fuera indiferente que los cadetes continuaran en ascenso su carrera militar.

Pero no lo hicieron y fue como volver a cometer los asesinatos a los que los llevaron Trujillo, “Ramfis”, “Tunti”, “Pechito”, “Pirulo”, César Báez.

Trujillo había sido ajusticiado meses antes y el otro grupo no estaba ya al mando de la Aviación ni de las Fuerzas Armadas pero esos cadetes callaron y con ello reafirmaron su responsabilidad y su culpa en los asesinatos.

Hasta hoy, con la excepción del cadete Guerrero Pou quien, dicho sea no de pasada, dado el malestar de conciencia que le provocó su participación en el asesinato masivo de los expedicionarios del 14 de Junio perdió el equilibrio emocional y tuvo que abandonar el arma.

Los cadetes que callan desde 1961 han hecho imperdonable la deuda de sangre por un asesinato masivo que les ordenaron pero que al parecer cometieron sin escrúpulo de conciencia alguno.