Domingo 2 de Mayo del 2010, actualizado 5:20 PM
La anomia de la política dominicana
Silvio Herasme Peña - 5/2/2010
Durante años el doctor Juan Isidro Jimenes Grullón insistía en que la sociedad dominicana padecía de una especie de anomia, y en otras ocasiones los males del país lo señalaba como “arritmia historica”.
Los juicios del doctor Jimenes Grullón han quedado un poco en el olvido porque su apoyo al golpe de Estado que derrocó el gobierno constitucional de Juan Bosch en septiembre de 1963.
Lo divorció del sentimiento de las masas del país.
Pero recordando un poco a aquel coloso de la política dominicana que se dejó enceguecer por su pasión anti-bosch como para no ver los verdaderos males de la sociedad, debe ser recordado en sus aportes a la historiografía dominicana a pesar de sus resabios sobre la figura gloriosa de Juan Pablo Duarte.
Y traigo estos viejos recuerdos a la actualidad por lo que estoy leyendo de algunos articulistas y politólogos criollos que no parecen entender todavía la matriz del recorrer ideológico, táctico y politico de la sociedad dominicana y se le quiere atribuir a esos hechos una ideología que nunca tuvieron.
La conspiración de 1960, matriz del 1j4, fue una compleja unión de elementos anti-trujillista en donde no estaba singularmente señalada la ideología del movimiento, por la sencilla razón de que había entre ellos personajes variopintos que ostentaban creencias muy diferentes. Desde católicos ortodoxos hasta marxista pro-Mao y pro-URSS.
Por ejemplo, alguien puede decir que Minerva Tavárez Justo era socialista? o que el Movimiento Revolucionario 14 de Junio de 1960 buscaba una revolución socialista (otra Cuba) en República Dominicana? Luego del derribamiento del gobierno de Bosch cada quien tomó el camino que cosideró más a tono con sus sentimientos y el 1j4 se radicalizó en la figura de Manolo Tavárez Justo, quien en una entrevista en el 1962 se definió solamente como “un nacionalista”. No habló de marxismo.
La consigna de la guerrilla del 14 de Junio de 1963 fue para reponer el gobierno constitucional derrocado el 25 de septiembre anterior.
No se habló de socialismo.
En la revolución de Abril de 1965 no se enarboló la ideología de izquierda, sino el “retorno a la constitucionalidad sin elecciones”.
Quien dijo que el moviminto de abril era comunista fue el gobierno de Lyndon B. Johnson para justificar su intervención militar.
Entonces, si vemos claro que todas las consignas de los movimientos políticos al final de Trujillo y posterior a la tiranía, han enarbolado como consignas el “orden constitucional”.
Y nadie puede refutar que desde el 1965 se ha observado en la forma, y en el fondo, el principio de elecciones cada cuatro años.
Entonces: quién quiere robarle la memoria histórica a quién? La sola excepción de la guerrilla de Caamaño de 1973 podría calificarse como un esfuerzo de izquierda en toda su extensión, pero nunca se formó en el país un movimiento político que continuara los principios de Caamaño por lo que su sacrificio se quedó solo en un esfuerzo glorioso de aportar lo mejor de su vida a la nación.
Ahora lo que vemos es que Claudio es coronel, aunque retirado.
Me temo que ahí reside la anomia de la política dominicana que decía Juan Isidro Jimenes Grullón.
Es decir nuestra enfermedad que responde “a un conjunto de situaciones que derivan de las normas sociales o de su degradación”.
Nadie -al menos que yo conozcaha hecho el esfuerzo intelectual de intentar sugerir qué habría pasado en el país si el golpe a Bosch no se da o si se frustraba. Sabiendo que Bosch no se iba a reelegir…¿quién o qué vendría atrás?.
Es cierto que es necio hablar de lo que pudo haber sido y no fue, pero es bueno idealizar lo que habría ocurrido si la voluntad del pueblo se hubiese cristalizado. Pensar, por ejemplo, ¿adónde íbamos?.
Y de esa frustración fue que vino la lucha; fue que vino la resistencia al gobierno autocrata y conservador de Joaquín Balaguer y por lo que muchos pagaron con su vida, con el exilio o con la cárcel.
Esa experiencia horrible y dolorosa galvanizó nuestro espíritu y se le dio el frente a los males que se abatían sobre el país. Es por eso -quiérase que no- que hoy sí vivimos un gobierno constitucional –con sus altas y sus bajas- pero existe el contexto en que todos podemos coincidir o disentir.
Y eso, creo yo, es el resultado de una lucha que comenzó durante el trujillismo y terminó en el gobierno de don Antonio Guzmán, forjador sin duda, de un proceso político que se ha estado perfeccionando, si bien aún queden muchas aristas por limar.
La anomia no nos debe acabar por siempre. Creo que ese es el reto de hoy.
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lunes, 3 de mayo de 2010
La anomia de la política dominicana. Silvio Herasme Peña
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La primera dama de la Guerra de Abril 65. Escrito por: ÁNGELA PEÑA
: http://www.hoy.com.do/areito/2010/4/24/322963/La-primera-dama-de-la-Guerra-de-Abril-65
Foto 1 de 4
24 Abril 2010, 6:24
La primera dama de la
Escrito por: ÁNGELA PEÑA
No tuvo los peculiares privilegios de la esposa de un Jefe de Estado. Fue una Primera Dama sin presupuesto en medio de la guerra que en vez de exhibir el esplendor de la última moda o emprender programas sociales debió encerrarse junto a sus hijos en un hogar improvisado donde el grito cotidiano era: “¡Operación suelo!”.
Para María Paula Acevedo Guzmán, esposa de Francisco Alberto Caamaño Deñó, ex Presidente Constitucionalista, líder de la guerra de abril, ser la novia del cadete, la compañera del rebelde aclamado por el pueblo, representó más padecimiento que dicha aunque el amor que se profesaron desde que se conocieron en el restaurante “BByVT” de las hermanas Oliver, en San Pedro de Macorís, superó todas las adversidades y la férrea oposición de los influyentes padres del joven militar.
Manuel Ramón Montes Arache, Julio Alberto Rib Santamaría y Pedro García Caminero los presentaron cuando ambos tenían 17 años pero fue luego de que “Francis” regresara de Estados Unidos donde hacía un curso de Infantería, que los unió la ternura en un encuentro en el “Café Hollywood” con una canción de “Los Panchos” como trasfondo: “Si tú quieres un recuerdo de mí, dímelo pronto / porque me voy y quizá no vuelva más”.
“Chichita”, como la apodan, o “Ángela Soto”, nombre con que viajó a Cuba para reunirse con quien ya había pasado a la historia dirigiendo las fuerzas revolucionarias, era coronel y se entrenaba para entrar a la República encabezando una guerrilla, sufrió, sin embargo, momentos indescriptibles porque los Caamaño-Deñó no querían para su hijo una muchacha de tan pobre condición social. “No era la idónea”. Su mamá se dedicaba a quehaceres domésticos y su abuela era lavandera. Fausto Caamaño, padre del enamorado, era uno de los militares de más poder en el trujillato.
Reenviaron a su vástago a Norteamérica como edecán de Angelita Trujillo y a su retorno trasladaron a María Paula arbitrariamente a Puerto Plata, a casa de un mayor del Ejército. Los padres de la adolescente ignoraban su destino.
La dama, que conserva lúcidos detalles del poderoso amor, fue recogida por el amante oficial que exigió al progenitor revelarle el paradero. “Me fue a buscar bajo un aguacero. Lo recuerdo en el aeropuerto “General Andrews” esperándome con una capa y un paraguas”.
Entonces lo mandaron para Cuántico, New Virginia, y a ella le allanaron la casa acusándola de poseer literatura de los perseguidos Testigos de Jehová. Estuvo presa en el Palacio de Justicia y en La Victoria. Una “preboste” llamada América la cuidó de un fuerte catarro. Fausto ordenó cambiarla cuando el capitán Milito Bautista Ruiz le informó la condición de la sufrida novia.
Aunque soportó con admirable resignación tantas vejaciones, no aceptó viajar a Curazao como planeó el general. “Francis y yo nos cortamos, nos ligamos la sangre y juramos amor eterno, pero mandé a decir a su papá: Que me saque de noche, me pegue un tiro y me aplique la ley de fuga, pero no voy para Curazao”. La deportaron a Venezuela, sin un centavo.
Sobrevivió gracias al embajador Báez Soler que la encontró cuando investigaba una valija diplomática extraviada. “¿Con cuál Trujillo tuviste problemas? No tengo órdenes de recibirte pero soy humano y tengo hijas”, le consoló, ocultándola en su casa.
Estuvo meses incomunicada hasta que Rib Santamaría le envió la dirección de Caamaño y ella le escribió: “Soy como la serpiente, hay que darme en la cabeza para destruirme. Esto es lo último que me han hecho”. Al poco tiempo el joven se fugó de la Academia y fue a verla pero ella estaba en Barquisimeto y a pesar de que tomó un “avioncito Facundo” para encontrarlo, Caamaño debió partir. “Quise morirme en los farallones de Maiquetía”. Él le escribió: “Chíchi, lo sé todo, iré a buscarte y regresaremos juntos”. Ya graduado la recogió y burlando a los padres que esperaban, llegaron en un conchito a la casa de la madre de Paula, en la “Charles Piet”. Luego comunicó al atribulado padre que era mayor de edad, capitán de la Marina de Guerra y que esa era la mujer que quería. “Olvídense de que yo existo”. Contrajeron matrimonio en 1959.
Fausto pidió perdón a la joven esposa, abatido ante la muerte de su hijo Emerson. “¿Por qué me dijeron de ti tantas cosas malas si eres un ángel?”. Todos se reconciliaron.
Suplicio. Fugaz fue la dicha de “Chichita”. Pese a que sus sufrimientos volvieron cuando a Francis lo asignaron a La Victoria porque éste se deprimió al conocer la realidad de la tiranía encontrando allí a tantos amigos, fue al caer la dictadura cuando ya no hubo paz en su alma. “La vida mía dio un vuelco”, dice, que empezó con la persecución a los trujillistas.
Vivió el exilio de sus suegros en Washington y un rosario de traumáticos episodios: Palma Sola, dirección de los Cascos Blancos, rebelión contra Belisario Peguero, conspiración para derrocar el Triunvirato, explosión en el Polvorín, asilo en la embajada argentina, guerra de abril, ametrallamiento al Matum, saqueos, tiroteos en su casa, un desconocido Golpe de Estado contra García Godoy que detuvo el esposo, largos destierros en Londres, España, Cuba, Moscú, frío invierno en un sótano de la embajada dominicana en Roma, viajes peligrosos en tren con tres niños a cuestas, la nefasta muerte en Caracoles.
“Francis no fue ostentoso, manifiesta al contar que vivieron en la “Pedro Livio Cedeño”. Quería paz, armonía, tranquilidad. La vida le dio todo lo contrario”.Vio a su esposo por última vez en enero de 1973. Bajó de la sierra cubana a despedirse de sus hijos pues “ya era hora del encuentro con la Patria”.
La viuda del héroe de abril vive entre República Dominicana y Cuba donde atienden su salud los mismos médicos de Fidel Castro quien le obsequió una residencia en “Miramar”, al lado de donde vivía el padre de Ernesto –Che- Guevara.
En síntesis
María Paula
(Macorís, 30-6-1932), hija del puertorriqueño Fernando Acevedo Bové y de María Arcadia Guzmán López. Estudió hasta primer año de secundaria. En su matrimonio con Francis procrearon cuatro hijos: Alberto, Francis y Paola. Perdió a Freddy Rafael después de nacido porque los sucesos de Palma Sola afectaron su gestación.
Foto 1 de 4
24 Abril 2010, 6:24
La primera dama de la
Escrito por: ÁNGELA PEÑA
No tuvo los peculiares privilegios de la esposa de un Jefe de Estado. Fue una Primera Dama sin presupuesto en medio de la guerra que en vez de exhibir el esplendor de la última moda o emprender programas sociales debió encerrarse junto a sus hijos en un hogar improvisado donde el grito cotidiano era: “¡Operación suelo!”.
Para María Paula Acevedo Guzmán, esposa de Francisco Alberto Caamaño Deñó, ex Presidente Constitucionalista, líder de la guerra de abril, ser la novia del cadete, la compañera del rebelde aclamado por el pueblo, representó más padecimiento que dicha aunque el amor que se profesaron desde que se conocieron en el restaurante “BByVT” de las hermanas Oliver, en San Pedro de Macorís, superó todas las adversidades y la férrea oposición de los influyentes padres del joven militar.
Manuel Ramón Montes Arache, Julio Alberto Rib Santamaría y Pedro García Caminero los presentaron cuando ambos tenían 17 años pero fue luego de que “Francis” regresara de Estados Unidos donde hacía un curso de Infantería, que los unió la ternura en un encuentro en el “Café Hollywood” con una canción de “Los Panchos” como trasfondo: “Si tú quieres un recuerdo de mí, dímelo pronto / porque me voy y quizá no vuelva más”.
“Chichita”, como la apodan, o “Ángela Soto”, nombre con que viajó a Cuba para reunirse con quien ya había pasado a la historia dirigiendo las fuerzas revolucionarias, era coronel y se entrenaba para entrar a la República encabezando una guerrilla, sufrió, sin embargo, momentos indescriptibles porque los Caamaño-Deñó no querían para su hijo una muchacha de tan pobre condición social. “No era la idónea”. Su mamá se dedicaba a quehaceres domésticos y su abuela era lavandera. Fausto Caamaño, padre del enamorado, era uno de los militares de más poder en el trujillato.
Reenviaron a su vástago a Norteamérica como edecán de Angelita Trujillo y a su retorno trasladaron a María Paula arbitrariamente a Puerto Plata, a casa de un mayor del Ejército. Los padres de la adolescente ignoraban su destino.
La dama, que conserva lúcidos detalles del poderoso amor, fue recogida por el amante oficial que exigió al progenitor revelarle el paradero. “Me fue a buscar bajo un aguacero. Lo recuerdo en el aeropuerto “General Andrews” esperándome con una capa y un paraguas”.
Entonces lo mandaron para Cuántico, New Virginia, y a ella le allanaron la casa acusándola de poseer literatura de los perseguidos Testigos de Jehová. Estuvo presa en el Palacio de Justicia y en La Victoria. Una “preboste” llamada América la cuidó de un fuerte catarro. Fausto ordenó cambiarla cuando el capitán Milito Bautista Ruiz le informó la condición de la sufrida novia.
Aunque soportó con admirable resignación tantas vejaciones, no aceptó viajar a Curazao como planeó el general. “Francis y yo nos cortamos, nos ligamos la sangre y juramos amor eterno, pero mandé a decir a su papá: Que me saque de noche, me pegue un tiro y me aplique la ley de fuga, pero no voy para Curazao”. La deportaron a Venezuela, sin un centavo.
Sobrevivió gracias al embajador Báez Soler que la encontró cuando investigaba una valija diplomática extraviada. “¿Con cuál Trujillo tuviste problemas? No tengo órdenes de recibirte pero soy humano y tengo hijas”, le consoló, ocultándola en su casa.
Estuvo meses incomunicada hasta que Rib Santamaría le envió la dirección de Caamaño y ella le escribió: “Soy como la serpiente, hay que darme en la cabeza para destruirme. Esto es lo último que me han hecho”. Al poco tiempo el joven se fugó de la Academia y fue a verla pero ella estaba en Barquisimeto y a pesar de que tomó un “avioncito Facundo” para encontrarlo, Caamaño debió partir. “Quise morirme en los farallones de Maiquetía”. Él le escribió: “Chíchi, lo sé todo, iré a buscarte y regresaremos juntos”. Ya graduado la recogió y burlando a los padres que esperaban, llegaron en un conchito a la casa de la madre de Paula, en la “Charles Piet”. Luego comunicó al atribulado padre que era mayor de edad, capitán de la Marina de Guerra y que esa era la mujer que quería. “Olvídense de que yo existo”. Contrajeron matrimonio en 1959.
Fausto pidió perdón a la joven esposa, abatido ante la muerte de su hijo Emerson. “¿Por qué me dijeron de ti tantas cosas malas si eres un ángel?”. Todos se reconciliaron.
Suplicio. Fugaz fue la dicha de “Chichita”. Pese a que sus sufrimientos volvieron cuando a Francis lo asignaron a La Victoria porque éste se deprimió al conocer la realidad de la tiranía encontrando allí a tantos amigos, fue al caer la dictadura cuando ya no hubo paz en su alma. “La vida mía dio un vuelco”, dice, que empezó con la persecución a los trujillistas.
Vivió el exilio de sus suegros en Washington y un rosario de traumáticos episodios: Palma Sola, dirección de los Cascos Blancos, rebelión contra Belisario Peguero, conspiración para derrocar el Triunvirato, explosión en el Polvorín, asilo en la embajada argentina, guerra de abril, ametrallamiento al Matum, saqueos, tiroteos en su casa, un desconocido Golpe de Estado contra García Godoy que detuvo el esposo, largos destierros en Londres, España, Cuba, Moscú, frío invierno en un sótano de la embajada dominicana en Roma, viajes peligrosos en tren con tres niños a cuestas, la nefasta muerte en Caracoles.
“Francis no fue ostentoso, manifiesta al contar que vivieron en la “Pedro Livio Cedeño”. Quería paz, armonía, tranquilidad. La vida le dio todo lo contrario”.Vio a su esposo por última vez en enero de 1973. Bajó de la sierra cubana a despedirse de sus hijos pues “ya era hora del encuentro con la Patria”.
La viuda del héroe de abril vive entre República Dominicana y Cuba donde atienden su salud los mismos médicos de Fidel Castro quien le obsequió una residencia en “Miramar”, al lado de donde vivía el padre de Ernesto –Che- Guevara.
En síntesis
María Paula
(Macorís, 30-6-1932), hija del puertorriqueño Fernando Acevedo Bové y de María Arcadia Guzmán López. Estudió hasta primer año de secundaria. En su matrimonio con Francis procrearon cuatro hijos: Alberto, Francis y Paola. Perdió a Freddy Rafael después de nacido porque los sucesos de Palma Sola afectaron su gestación.
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