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EN LA ERA DE TRUJILLO
Los verdugos de La 40 querían conquistarme
ESTA SOBREVIVIENTE DE LA DICTADURA CRECIÓ EN AMBIENTE DE CONQUISTASPATRIÓTICAS PORQUE SUS PADRES HABÍAN TENIDO UN ESCONDITE DE ARMAS DESDE 1949
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En La 40. Miriam Morales se negaba rotundamente a hablar con militares, doctores y otras personas que no fueran sus compañeras Minerva, María Teresa, Tomasina, Asela, Dulce Tejada y Fe Ortega.
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Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo
Por haber presenciado a sus padres guardando en un escondite de su casa las armas de los expedicionarios de la gesta patriótica del 19 de junio de 1949, que pretendía derrocar a la tiranía de Trujillo, Miriam Morales sabía que tarde o temprano la buscarían.
Apenas tenía 15 años, pero desde niña supo que en su país se vivía una situación desesperante, por las conversaciones que oía de los adultos y por los relatos que hacían los mayores de que los americanos tiraban tiros y que moría mucha gente en las refriegas montoneras.
Diez años después de aquélla fracasada invasión de Luperón, otros expedicionarios antitrujillistas volvían a intentarlo y en esta ocasión ella estaba comprometida con la conjura.
A los 25 años de edad, metida en la conspiración, estaba preparada para lo que viniera, y cuando la fueron a buscar, en la flor de su juventud y con una hija de dos años, ya tenía puesta la ropa de “pelea”.
Esta sobreviviente del régimen dictatorial de Trujillo se había confeccionado un pantalón fuerte, bien forrado, con muchos bolsillos, para resistir a los chuchos que suponía recibiría en la cárcel de La 40, adonde ya habían llevado a algunos de sus compañeros de la invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo, de 1959.
Fue por eso que cuando se vio en aquél cuarto oscuro, lleno de instrumentos de tortura, escuchando gritos de dolor de sus amigos por los golpes que les propinaban los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), no se atemorizó.
Su inteligencia fue mayor a la de los militares. Prestando firme atención a la procedencia de esos gritos se pudo dar cuenta de que el sonido no se estaba produciendo en ese momento, sino que se trataba de una grabación de anteriores escenas de torturas que le estaban poniendo en un disco “long play” para amedrentarla.
Pero como se percató de esa intención, al escuchar la agujita cuando cayó sobre el disco “tac”, inmediatamente supo que se trataba de un sonido preparado para que temiera por su vida y dijera todo lo que sabía. Le habían adelantado que sólo tenía que delatar a dos de los componentes de su “célula” revolucionaria para que se salvara de una tortura.
Como ese método no funcionó con ella, que seguía firme y preparada para lo que fuera, los militares procedieron a exponerla frente a Walter Escaño, mientras lo torturaban en la silla eléctrica. El padre de Miriam, Agustín Francisco Morales Castellanos, le había dicho que hay que ser fuerte para superar las pruebas, y el mensaje quedó grabado en su mente.
Según explicó al recibir en su casa de Puerto Plata al equipo de investigación de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul, a ella no la maltrataron porque habían fracasado con todo lo que le hicieron a Tomasina Cabral, al desnudarla y aplicarle la picana eléctrica frente a sus compañeros del movimiento que ya habían sido torturados, y ésta no se doblegó.
“Lo último que hicieron para conquistarme, al ver que no lograban nada, fue ponerme con una calié. Era un hombre vestido de mujer, dizque llamada Dolores Tejada, con unos bigotitos y escondía los brazos para que no le vieran los bellos. Era gordota y decía que era nuestra compañera. Pero yo sabía lo que era. Ella decía que se pasaba cartas con alguien de Cuba y era para que yo dijera. Yo tenía comunicación con Gregorio Goya San Pedro, pero nada, yo la iba a ahorcar un día para que se callara porque no me dejaba dormir preguntando cosas”.
Pero también, agrega Miriam, le mandaron a un médico, el doctor Antonio (Toño) Vásquez, para que la viera y dijera que ella estaba loca porque se había resistido a todas las pruebas.
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domingo, 23 de mayo de 2010
LAS HEROÍNAS NO CALLAN : La última que vio a las Mirabal

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LAS HEROÍNAS NO CALLAN
La última que vio a las Mirabal
MIRIAM MORALES ASEGURA QUE EL DÍA QUE MATARON A ESTAS MUJERES, DETRÁS DE ELLASVENÍA UN CARRITO AZUL CON UNA PERSONA QUE AÚN ESTÁ VIVA Y QUE ES UN ALTO OFICIAL RETIRADO
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Vida familiar. Miriam Morales vive en una humilde morada en Puerto Plata junto a su hijo Claudio, su perro Dexter, que no se le despega ni la deja sola con sus visitas, y decenas de lienzos multicolores con evidentes aires de libertad que pinta y deja ver a todos.
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Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo
Miriam Morales no ha visto el libro de Angelita Trujillo y asegura no haber tenido ninguna relación cercana con esa familia, pero coincide con ella en la teoría de que Rafael Leónidas Trujillo no mandó a matar a las hermanas Mirabal.
Esta amiga de las heroínas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, revela que las vio en Puerto Plata el día que las mataron y que detrás de ellas venía un carrito azul con una persona que aún está viva y es un alto ofi cial retirado.
Esta mujer que, al igual que las mártires sepultadas hace 50 años, sufrió en la cárcel La 40 las inclemencias del mal olor a defecación y el ver a sus amigos conjurados destrozados del dolor que les producían los golpes, corrientazos eléctricos y uñas de los pies sacadas a sangre fría, atribuye ese crimen a otras personas.
“Mi mamá hizo un nido y guardaron ahí las armas porque estaban esperando el desembarco de Luperón".”
Miriam Morales, sobreviviente de la cárcel de La 40
Ella asegura que algunos de los héroes del ajusticiamiento del dictador tuvieron que ver con el crimen. Por sostener esa apreciación Miriam ha sido criticada por sus propios compañeros del movimiento 1J4, quienes la califi can de una mujer valiente que igual que las otras sufrió y luchó por la liberación del pueblo dominicano, pero que después se desvirtuó.
Luego de contar las tantas veces que el Servicio de Inteligencia Militar intentó conquistarla para que delatara a sus compañeros y lo fi rme que se mantuvo en todo momento y que nunca se doblegó ante Trujillo, esta mujer pasa al capítulo de lo que ella llama “la verdad”. “Mira, yo te voy a decir la verdad. El poder estaba detrás del trono. A Trujillo lo entretenían de fi esta en fi esta para mantenerlo contento, pero eran los otros los que mandaban. Su hermano, (al que no identifi có) era uno de ellos. Él quería el poder y quería matar a Trujillo y Trujillo lo quería matar a él, eran enemigos”.
“También estaba el otro, el que tenía más poder, Jhonny Abbes, que era el que decidía todo y Trujillo de fi esta en fi esta y buscando mujeres y entretenido por ahí”, dice.
“El mismo día que las mataron yo hablé con ellas. Ellas venían bajando y fue Dios que me mandó a ver porque a la niña mía un muchachito le había dado con un tirapó y ella gritó tanto y yo le dije vamos a ver si el muchachito está ahí, y cuando estoy en la carretera, frente a la Quemazón, viene ese vehículo y se para ahí, era de un general”.
“Bueno, la cuestión es que nos paramos a hablar y ellas me dijeron Miriam, ya no vamos a tener más viajes (desde Salcedo) porque conseguimos una casita aquí. Yo recuerdo que al chofer que andaba con ellas lo mataron también. Pero mira como fue que lo hicieron, primero las durmieron, le pusieron una inyección con el veneno y después la tiraron para simular un accidente.
Al médico que lo certifi có lo mataron porque él sabía inmediatamente como fue. Los golpes de los palos se lo hicieron cuando las tiraron”.
Miriam Morales no defi ende propiamente las acciones de Trujillo, pero cree que más crueles eran los que estaban detrás de él.
“Mataron a mujeres inocentes para echarle una vaina a Trujillo, pero verdaderamen te el hermano de él era el que tenía el poder”, reafirma Miriam Morales.
Cuando se le pregunta a qué cree que se debe el espíritu revolucionario de los puertoplateños, dice que muchos tenían comunicación con gente de Cuba, como sus padres y muchos de sus vecinos, quienes pensaban que se podía vivir mejor sin el dictador que tenían.
CON UN MILITAR PARA SABER UN POCO MÁS
Miriam Morales tuvo cinco hijos: Claudio, que vive con ella; Carlos, que reside en la capital, y Bolívar, quien murió en un alegado accidente de tránsito, pero que ella asegura que fue parte de la persecución a su familia, tras el asesinato a Rafael Trujillo.
Antes que a estos varones procreó a dos hembras. La primera ya estaba nacida cuando estuvo en la cárcel La 40, y la segunda la engendró con un militar posterior a su liberación y por lo cual también fue mal vista por los miembros del movimiento 14 de Junio, al entender que se estaba uniendo al enemigo.
Pero ella lo ve de una manera diferente y lo explica así: “Yo tenía una niña cuando estuve la cárcel, la primera, que el papá era de Santiago. Y la otra, la más chiquita, que era de otro, con el que me metí yo para averiguar muchas cosas de Trujillo también y me salió una niña”.
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lunes, 10 de mayo de 2010
Sina Cabral dice Angelita era reina, pero de pacotilla
La República 10 Mayo 2010, 1:06 AM
RESPUESTA A LA HIJA DEL DICTADOR
Sina Cabral dice Angelita era reina, pero de pacotilla
PARADOJA. SOBRE LA GENTILEZA Y DULZURA QUE LA AUTORA DEL LIBRO ASEGURA QUE TENÍA SU PADRE CON LAS MUJERES, LA HEROÍNA EXPRESA QUE TODO ESO ERA MENTIRA, PORQUE ORDENABA HUMILLARLAS
En la entrevista. La ingeniera Tomasina Cabral, quien fue subsecretaria de Obras Públcias en 1978, recibió en su residencia al equipo de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul. A la izquierda fugura la periodista Wendy Santana.
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“No le di ni una sola lágrima a la tiranía
”Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo
Tomasina Cabral frunce el ceño, aprieta los labios y emite una mirada de repugnancia cuando le preguntamos su opinión sobre el libro de Angelita Trujillo: “Trujillo, mi padre… en mis memorias” y contesta que ese libro no merece crédito alguno y que no se le puede creer nada porque ella no sabe lo que dice.
“Lo único que hizo Angelita Trujillo fue vivir una vida de mieles, de fi estas; hasta reina la hicieron; ¡reina de pacotilla!, tenía hasta capa de armiño y corona. Ella nunca estuvo cerca del quehacer político de su padre y por eso no tiene calidad moral para hablar”.
Para Tomasina Cabral, heroína sobreviviente del régimen trujillista, lo que dice Angelita en su libro de Minerva Mirabal, de que se entrevistó varias veces con Ramfi s Trujillo y le pidió que liberara a su esposo Manolo Tavárez, es totalmente falso.
“Mi hermana estaba embarazada y me fue a ver... y el niño murió en el parto. Hasta en el vientre lo matan”.”
Tomasina Cabral Mejía, víctima de la dictadura trujillista“Yo le diría que Minerva era muy digna y que no se iba a rebajar a pedirle favores a Ramfi s, primero se muere. Ella era muy firme y sabía lo que estaba haciendo.
Ella fue la que le puso el nombre al movimiento 14 de Junio”.
Y respecto a la afirmación de la hija del déspota de que su padre no mataba mujeres, ni las maltrataba, sino que las trataba con dulzura, Sina Cabral se ríe para no llorar de desprecio porque sabe más que nadie ¡qué tan dulce! era Trujillo y sus secuaces con las mujeres.
Sólo Angelita Trujillo podía saber cuán dulce era su padre porque todo el resto no, y principalmente nosotras, las que fuimos presas políticas: Minerva y Teresa Mirabal, Asela Morel, Fe Ortega, Mirian Morales, Dulce Tejada y yo sí que sabemos el trato distinguido que Trujillo ordenaba darle a las mujeres.
“Yo recuerdo que estando en La Victoria el coronel Horacio Frías me dijo que me había puesto en una solitaria porque se lo habían ordenado y que el día que le dijeran que me desapareciera de este mundo lo iba a hacer… porque matar a la gente no era nada, era parte de su cotidianidad”.
“Mira muchacha, a nosotras las mujeres nos trataban igual que a los hombres. No nos dieron golpes, no, pero hubiese sido mejor que nos dieran un trompón, porque la humillación que pasamos fue peor. Tú sabes lo que es trancarte en una solitaria de un metro de ancho por dos metros de largo, con la ventana cerrada y con dos latas, una para defecar y otra para la comida”.
“Yo sí que sé de la dulzura que habla Angelita que ahora quiere venir a ayudar a que su papá quede bien con la sociedad. A la pobre María Teresa, la segunda vez que la detuvieron tenía una bronquitis aguda y un guardia no la llevó a la cárcel porque estaba enferma y su superior le ordenó que la trajera como fuera. Ella, la pobrecita, estaba temblando de la fiebre y llegó a la cárcel envuelta en una sábana. Angelita no se enteró de nada de eso”.
Las siete mujeres que conocieron la cárcel de torturas de La 40, considerada la más irrespetuosa de los derechos humanos, eran fuertes, asegura Sina Cabral, “pero las más resistentes éramos Minerva, María Teresa y yo”, que nunca flaqueamos y aguantamos lo que había que aguantar”. La primera mujer llevada a La 40 y torturada con una picana eléctrica en sus senos y humillada delante de sus compañeros de estudios, nos cuenta que cuando los guardias vieron que no podían con ellas entonces las separaron y las pusieron en las celdas comunes con mujeres “de la mala vida”, aunque éstas las respetaban porque acercarse a nosotros era una especie de “condena de muerte”.
Hasta los guardias de turno nos huían. Nos pasaban por el frente y para retornar mejor daban la vuelta porque no nos querían ver. Ellos estaban locos que nos sacaran de la cárcel porque se sentían presionados. Veían nuestras miradas y actitudes y sabían que no la pasarían muy bien cuando organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) descubriera cómo nos estaban tratando.
Nosotras, María Teresa, Minerva Mirabal y yo duramos tres meses presas en La Victoria, la segunda vez; vimos una amabilidad terrible cuando Trujillo le cedió el poder a su hermano Negro; ellos nos preguntaron ¿Ustedes nos tienen en su lista?.
Ellos sentían que desde que Trujillo no estaba gobernando la caída estaba cerca. Sentían que se desmoronaba su régimen.
“Trujillo no tenía compasión de nadie. Recuerdo que a Waskar Castillo, hijo de uno de los jefes del SIM, le dieron muchos golpes y cuando su papá lo vio solo bajo la cabeza y quién sabe qué pensaría”.
A las Mirabal las mataron porque confiaban en que los guardias no se atreverían a hacer algo así y desobedecieron los consejos de sus esposos de que no fueran a verlos a la cárcel de Puerto Plata.
“Y mamá Chea, la madre de ellas, esa si sufrió. Cuando retorné del exilio la fui a ver y me dijo: ay mi hija, al menos tú regresaste y mis muchachas nunca retornarán.
Y me dijo Dedé que ese fue el día en que más lloró. MI MENSAJE A LA JUVENTUD DOMINICANA La jóvenes deben saber lo que es una dictadura, aquí he oído que hace falta el orden que existía, pero el orden con el terror no… Yo prefiero la democracia con todas sus imperfecciones.
Consideré que debía prestar un testimonio a mi pueblo para que no se permita la instauración de una dictadura nunca, que se sepa qué es una dictadura, cómo actúa, cómo envilece una dictadura a todo el país.
Porque en el momento en que muchos padres renegaban de las actuaciones de sus hijos, eso era una pérdida de la dignidad. ¿Cómo un padre va a rechazar una actitud digna de su hijo?, Eso es inadmisible.
Yo he logrado sola recuperarme, sin psicólogos.
Pasé un día llorando en Nueva York y me dije: no puedes vivir todo el tiempo con eso, y me dije: tienes que vivir el presente.
Hay nueva fundación que pretende defender la tiranía de Trujillo...
Para mí lo peor que pudo suceder fue que no se impusieran sanciones a los criminales del régimen de Trujillo. Su aparato quedó; él desapareció, pero los militares comprometidos con su régimen no recibieron ningún tipo de castigo y ellos estaban esperando esos castigos.
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