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martes, 6 de enero de 2015
“Ví la sangre de Lora Fernández...”, dice testigo batalla del hotel Matum
PORTADA2
“Ví la sangre de Lora Fernández...”, dice testigo batalla del hotel Matum
ALFONSO TORRES
HISTORIA19 DIC 2013, 2:01 PM
ARTÍCULO
9
SANTIAGO (R. Dominicana).-“Una mañana soleada parecida a la de hoy suenan unos disparos en las paredes, yo salté de la cama en dirección al closet y divisé por un hoyo que había para instalar un aire acondicionado unos soldados que desde el monumento corrían disparando hacia el hotel”, cuenta el británico Willian Wall, quien sin proponérselo se convirtió en testigo de primera línea de la batalla del hotel Matún entre constitucionalistas encabezados por el coronel Francisco Alberto Caamaño y militares fieles a las tropas golpistas y norteamericanas.
Wall ofreció su testimonio de lo acontecido el domingo 19 de diciembre de 1965, hace 48 años, en el hotel Matum de Santiago, adonde Caamaño junto con sus compañeros había ido a desayunar luego de participar en una misa y una ofrenda floral en honor de Rafael Fernández Domínguez, héroe de la revolución.
Según cuenta Wall, quien para entonces se encontraba en el país al frente del Royal Bank of Canada, esa mañana el hotel estaba repleto de niños y mujeres porque en la explanada frontal se exhibía un circo americano. “Yo había amanecido en el hotel porque me invitaron unos amigos a una fiesta en el Club Recreo para acompañar a una muchacha que luego se convirtió en mi esposa”.
Cuando Wall salió de la habitación, con la primera persona que se encontró fue con Héctor Aristy, quien lo puso al tanto de lo que sucedía, y luego con Montes Arache. “A ambas personas las conocí en la Zona Colonial de la capital cuando los constitucionalistas la tomaron bajo control, yo tenía salvoconducto para entrar y allí conocí a Caamaño y muchos de sus compañeros en el edificio Copello”.
Los militares querían matar a Caamaño ese día pero no pudieron por la intervención de la Iglesia católica y representantes de la embajada de los Estados Unidos.
Poco a poco y ayudado por fotografías de la época, Wall va tejiendo un relato que parece hacer vivir a los presentes como si se tratara de la actualidad. Imágenes de edificios y personajes recrean las escenas de un país que ya se encontraba apaciguado. Caamaño había entregado la presidencia en septiembre y ya se había firmado la paz.
Pero, de acuerdo con las palabras de Wall, quien tenía importantes conexiones en el mundo político y económico dominicano por representar tal vez el más importante banco extranjero en el país en ese momento, los militares querían matar a Caamaño ese día pero no pudieron por la intervención de la Iglesia católica y representantes de la embajada de los Estados Unidos.
Sin embargo, la lucha fue encarnizada, relata, eran 17 hombres constitucionalistas y más de 200 del lado contrario, el balance resultó con varios heridos y tres muertos, entre ellos el comandante Manuel Lora Fernández, a quien los “entreguistas” no le perdonaban haber planificado y dirigido el asalto a la Fortaleza Ozama, hecho simbólico de la gallardía de los dominicanos y que generó un nuevo equilibro durante la guerra de abril de 1965.
“Yo vi la sangre de Lora Fernández, vi mucha gente nerviosa, niños y mujeres llorando, pánico y un puñado de hombres dispuestos a defenderse”, expresó Wall al público compuesto por familiares y amigos que todos los años para esta fecha se reúnen a conmemorar el acontecimiento histórico.
“Vi a Caamaño con un teléfono en la mano preocupado porque no se podía comunicar, también vi a Montes Arache preparar las armas y disparar contra sus atacantes”, expresa el ciudadano británico casi a la misma hora del mismo día cuando se cumplen 48 años del enfrentamiento.
Manifiesta que después del miedo y el espanto lo que le quedó de aquel día fue la rabia, rabia porque el hotel estaba lleno de personas inocentes y “sé que si los militares atacaban con la aviación y los tanques de guerra aquello sería una masacre”.
Antes del testimonio de Wall, frente al hotel Matum las fundaciones Caamaño y Lora Fernández, hicieron un homenaje a los héroes del abril donde resaltaron su valentía y arrojo al enfrentar el ejército más preparado del planeta en ese momento. También celebraron una misa en la parroquia La Altagracia, el mismo lugar donde Caamaño aquel 19 de diciembre había participado en una ceremonia religiosa en conmemoración de su compañero Fernández Domínguez.
Durante el acto también hablaron Claudio Caamaño, encargado de inteligencia militar del lado constitucionalista, y Minerva López, representante de las fundaciones.
lunes, 7 de abril de 2014
Continuidad histórica de la represión
Blog detalle
CON LAS RIENDAS TENSAS
C
Continuidad histórica de la represión
07 DE ABRIL DEL 2014
Hamlet Hermann
SABER MÁS ACERCA DEL AUTOR
Blog detalle
HAMLET HERMANN
Ingeniero
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Sobre mí
Autor de numerosos libros sobre los procesos políticos dominicanos. Fue miembro del movimiento guerrillero de Caracoles, liderado por Caamaño. Biógrafo de Caamaño. Fue el director y creador de lo Autoridad Metropolitana del Transporte. Premio Nacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña en 2008, con el libro "Transición made in USA". En la actualidad se dedica a la consultoría técnica. Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes de 2009 con el libro El Fiero; Eberto Lalane José.
Cuando alguien descubrió que controlar medios de comunicación garantizaba impunidad, la verdad perdió importancia para ser publicada.
A los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional dominicanas les convendría que se airearan todos los abusos y crímenes cometidos desde esas organizaciones. Oponerse a que esos vejámenes se investiguen sugiere culpabilidad individual e institucional. No todos los militares y policías son culpables de cometer crímenes y abusos contra la población y contra sus propios compañeros de armas. Ahí dentro hay gente honesta y democrática, aunque sean los menos. Por el contrario, no puede liberarse de responsabilidad a las instituciones militares y policiales, organismos del Estado que nunca han defendido la soberanía nacional, ni aportado algo a favor de la verdadera democracia. Éstas han sido instrumentos políticos y represivos del poder extranjero, de las tiranías y de la politiquería corrupta.
Revisando el desarrollo histórico de las instituciones represivas dominicanas descubriremos que siempre han seguido el patrón para el cual fueron creadas. Fundamentalmente, fueron cuerpos armados integrados por dominicanos que se comportarían como ejércitos de ocupación,asumiendo el rol de defensor de los intereses del poder extranjero.Al cuerpo de infantería de marina de Estados Unidos le tocó formar la Guardia Nacional Dominicana, a imagen y semejanza de quienes habían secuestrado la soberanía nacional, bandera e himno incluidos. La herencia que dejaron fue Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien oprimió la nación durante 31 años hasta que fue considerado un lastre inconveniente por sus propios creadores. Esas Fuerzas Armadas y Policía Nacional combinaron mentes y fuerzas para asesinar a miles de dominicanos y haitianos, y así satisfacer las ambiciones del tirano. Pero hubo militares que sí creían en la verdadera democracia y se rebelaron contra Trujillo.
Luego del ajusticiamiento del tirano, esos cuerpos castrenses entraron en relativo receso. En 1962 y parte de 1963, simularon democratizarse porque eso era lo que les exigía el momento histórico. No obstante, no podían irse en blanco.Asesinaron a los ajusticiadores de Trujillo yla matanza de Palma Sola mantendría la tradición de genocidio histórico que les arropaba.
Aquellas Fuerzas Armadas ejecutaron el golpe de Estado de 1963 y asumieron el asesinato de los jóvenes insurrectos del Movimiento 14 de Junio. Otro genocidio. Despreciaban una juventud que sólo pedía las libertades que soñaban pero nunca habían conocido.Pero de tanta inmundicia saldría la fragante flor del pantano. El teniente coronel Fernández Domínguez con sus ideas preparó el terreno para que la lucha del pueblo dominicano pariera un coronel Francis Caamaño que supo ponerle freno al imperio que pisoteaba el territorio nacional por tercera vez en el siglo veinte.
Desempeñando de nuevo el rol de tropa de ocupación bajo un gobierno “made in USA” encabezado por Joaquín Balaguer, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional asesinaron y torturaron impunemente teniendo como como coartada la Doctrina de Seguridad Nacional que justificaba la guerra fría. Sin dudas, hubo durante esos 12 años balagueristas, más dominicanos muertos que durante los 31 años de la tiranía de Trujillo. Sus víctimas fueron, mayormente, jóvenes de clase media, estudiantes y profesionales, como si la patria sólo necesitara sicarios.
La social democracia llegó a puerto por un reclamo popular intenso que coincidió con un cambio de la dirección de los vientos en Washington. Pero la proclamada y nonata democracia no fue óbice para que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional respondieran con rayos de muerte los reclamos de los jodidos de la tierra contra la aplicación de las exigencias del Fondo Monetario Internacional. La dignidad castrense brilló por su ausencia y nunca se supo cuántos dominicanos fueron abatidos por las balas oficiales aquel 24 de abril de 1984.
Todavía en el siglo 21 predomina una doctrina de seguridad made in USA, continuación de la filosofía del tirano Trujillo, prolongada por Balaguer. La impunidad sigue estando garantizada para todo aquel militar o policía que abusa y mata.Hoy,como objetivos del aniquilamiento social, las armas gubernamentales han escogido a los más pobres de la tierra. Los “intercambios de disparos” se han convertido en mensajeros dela muerte que el ministerio público y la judicatura no se atreven a castigar cuando un ciudadano vivo se convierte, súbitamente, en un delincuente muerto.
A los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional dominicanas les convendría que se airearan todos los abusos y crímenes cometidos desde esas organizaciones. Oponerse a que esto se investigue sugiere culpabilidad individual e institucional, garantizando la continuación del genocidio.
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Hamlet Hermann
sábado, 12 de enero de 2013
CRONOLOGÍA. Del 12 de enero de 1972
APORTE
11
Enero 2013, 8:05 PM
CRONOLOGÍA Del 12 de enero de
1972
Escrito por: Hamlet Hermann
Esta descripción ha sido realizada a partir de lo publicado por la prensa
dominicana entre el 8 y el 17 de enero de 1972. Sólo dos párrafos provienen de
vivencias particulares hechas por personas ligadas a esos hechos. Sirva este
ordenamiento como punto de partida para análisis posteriores de parte de quienes
pretendan aproximarse lo más posible a la verdad histórica.
Desde Cuba, el coronel Francisco Caamaño Deñó envía un mensajero alertando a los Comandos de la Resistencia sobre una peligrosa infiltración enemiga en sus filas y urgiéndolos a realizar una retirada táctica. Los compañeros en Santo Domingo rechazan totalmente esa orden de su jefe máximo y reorientan sus acciones políticas.
El jefe de la Policía Nacional, general Neit Nivar Seijas, declaró que “desde hace 20 días (desde el 24 de diciembre) se seguía a un carro modelo 1972 propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos (Comandos de la Resistencia).”
Familiares de algunos de los dirigentes de los Comandos de la Resistencia celebraron con éstos la llegada del año nuevo 1972 en la casa escondite del kilómetro 14 de la autopista Las Américas.
Una reunión de altos jefes policiales y militares tuvo lugar el día 6 de enero de 1972 en el Palacio de la Policía Nacional. Oficiales estadounidenses tomaron parte en la preparación de los planes para una operación de cerco y peinado de los barrios de la capital que se ejecutaría dos días después.
Tensión y extrema expectación vivió gran parte de la ciudad capitaleña el sábado 8 de enero de 1972 con la inesperada presencia de centenares de militares y policías que realizaron allanamientos masivos después de ocupar militarmente varios sectores de Santo Domingo. Por lo menos dos helicópteros de la Fuerza Aérea estuvieron sobrevolando los sectores afectados durante todo el tiempo que duró la masiva operación. Ese rastrillaje buscaba espantar a los revolucionarios que se encontraban ocultos por la ciudad y así provocar que se desplazaran hacia otros lugares. Todo sería cuestión de observar con detenimiento a los sospechosos de servir de contacto entre la organización y los dirigentes que hacían vida clandestina permanente.
Un sargento del Servicio Secreto pudo seguir a César Félix la noche del martes 11 de enero de 1972 y ver cómo, alrededor de las 8:00 de la noche, tomaba un camino que se internaba monte adentro desde la autopista Las Américas. Un par de horas después, el carro fue localizado en la calle José Gabriel García de Ciudad Nueva. Su dueño fue arrestado y conducido al destacamento de la Policía del kilómetro 12 de la autopista Las Américas. El general Nivar Seijas ya se encontraba allí y había ordenado que tropas de operaciones especiales rodearan el sitio señalado por el sargento del Servicio Secreto.
El área fue rodeada desde las 10:00 de la noche y las fuerzas policiales y militares penetraron hasta allí a las 2:15 de la madrugada. A esa hora ya los perseguidos habían abandonado la casa y se habían internado en una cueva.
César Félix condujo a las tropas al lugar exacto donde se encontraba el grupo de los Comandos de la Resistencia. Una vez frente a la casa, el general Nivar Seijas dijo que Félix se lanzó al suelo con inusitada destreza, presumiblemente para esquivar posibles disparos desde la casa. El propio Félix gritó: “Salgan que soy yo y me tienen preso”. Entonces salió Luis Antonio Ruiz, un joven que fue descrito como el sirviente de los “prófugos”. Ruiz fue entonces detenido para, posteriormente, ser asesinado por la Policía.
Las tropas ocuparon la residencia localizada en uno de los extremos de la autopista de Las Américas en el kilómetro 14 ½. En sus alrededores chocaron con dos miembros del grupo, quienes abrieron fuego contra los soldados y policías. Durante ese tiroteo resultaron heridos varios efectivos policiales, dos de los cuales murieron poco después en el hospital militar Lithgow Ceara. En el intercambio, del lado de los revolucionarios, cayeron Bienvenido Leal Prandy (a) La Chuta y Ulises Cerón Polanco.
El general Neit Nivar Seijas no quiso explicar a la prensa cómo la Policía conocía anticipadamente los nombres de los dos revolucionarios caídos durante las primeras horas del miércoles 12 de enero de 1972. Los periodistas especulaban que si los prófugos estaban fuertemente pertrechados y camuflados, cómo era posible que la Policía supiera los nombres de las personas alegadamente dentro de la residencia. Evidentemente habían obtenido esa información de fuentes de inteligencia e interrogatorios.
Al iniciarse los intercambios armados, los periodistas preguntaron al jefe de la Policía si no había posibilidades de apresar vivos a los prófugos a partir de ese momento.
“Ellos no querían arreglos lo que ofrecían era tiros. Pero tengo que cumplir con mi deber sea como sea.”
Contestó el brigadier Neit Nivar Seijas.
La zona donde se escenificó la lucha había sido evacuada de civiles desde horas de la madrugada y la misma fue declarada zona militar.
Llegar al kilómetro 14, atascarse, volver a la capital para desviarse por la carretera antigua hacia el Este tomaba a un vehículo alrededor de dos horas. Los vehículos que tomaban la vieja carretera que conduce a San Pedro de Macorís eran detenidos y minuciosamente requisados.
La aerolínea doméstica Alas del Caribe abrió un puente aéreo de veinte vuelos entre el Aeropuerto Internacional de Las Américas y el de Herrera con el fin de movilizar pasajeros llegados al país o que saldrían de éste.
En Santo Domingo se registraron diversos acontecimientos, desde la suspensión de clases en planteles educativos hasta pedreas contra automóviles, escuelas y negocios. Un grupo de personas se dio a la tarea de quemar gomas de vehículos en las calles de la parte alta de la ciudad. Las labores docentes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fueron suspendidas cuando la Policía acordonó sus alrededores. Los alumnos de la escuela Paraguay, en Ciudad Nueva, la emprendieron a pedradas contra agentes del orden público.
Desde las 9:00 de la mañana, los profesores de los liceos Juan Pablo Duarte, Paraguay, Unión Panamericana, Estados Unidos, Argentina y Víctor Estrella Liz decidieron suspender las clases en previsión de posibles desórdenes.
Por otra parte, en Santiago, tropas combinadas de la Policía y el Ejército y la Fuerza Aérea tomaron medidas.
A las 10:35 de la mañana un oficial se desmontó de un helicóptero e informó al jefe de la Policía y al secretario de las Fuerzas Armadas que tres sujetos le habían disparado a la nave desde una casa de concreto ubicada en el pequeño monte boscoso.
Los periodistas pudieron observar que desde los predios del Palacio Nacional partían jeeps y carros de asalto con soldados en traje de campaña fuertemente armados.
Fue formada una comisión de personalidades que pedía un cese al fuego para entonces solicitar a los perseguidos que se entregaran a las fuerzas del orden. La comisión la componían el nuncio apostólico, monseñor Luciano Storero; el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Rafael Kasse Acta; el secretario general de la Asociación Médica Dominicana, doctor José García Ramírez; el director del periódico El Caribe, doctor Germán Emilio Ornes; el director del Listín Diario, Rafael Herrera, y el dirigente del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano, bachiller Radhamés Castillo Mesa.
El doctor Balaguer se encontraba en una reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y optó por no responder a los reclamos de los comisionados. No obstante, se mantuvo atento al curso del combate que se entabló entre fuerzas regulares y jóvenes revolucionarios, acusados por la Policía Nacional del asalto al Royal Bank of Canada.
Un civil, balaguerista y antiguo diputado por Higüey, no identificado por la prensa, propuso una tregua y una comisión mediadora de eclesiásticos. El alto mando militar desechó la sugerencia y ordenó el uso de más efectivos y armas pesadas contra los jóvenes acorralados. Por lo menos en tales momentos hubo descontrol de la situación por el alto mando militar.
Luego de varios intercambios de disparos, hubo un cese de fuego alrededor de las 12:25 p.m. hasta que llegó la artillería pesada. Los efectivos policiales y militares sufrieron el mayor número de bajas alrededor de la 1:00 de la tarde cuando se produjo un intenso tiroteo alrededor de la cueva donde se encontraban Amaury Germán Aristy y Virgilio Perdomo Pérez.
La operación de ataque comenzó nuevamente a las 2:30 de la tarde cuando llegaron refuerzos en la forma de dos carros blindados de asalto, dos tanques AMX-60, dos cañones de 105 mm sin retroceso y ametralladoras de gran calibre. Además, un avión bombardero con insignias de Estados Unidos sobrevoló el área.
Los cuatro vehículos blindados se internaron en el lugar donde estaban los dirigentes izquierdistas poco después de las 2:00 de la tarde. El secretario de las Fuerzas Armadas, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez, proclamó entonces que había que “acabar esta fiesta pronto” y desde ese momento llegaron más tropas y armamento.
Alrededor de las 3:00 de la tarde, asesores militares norteamericanos visitaron al alto mando de esa operación, ubicados en la autopista de Las Américas. Los aparentes miembros del Grupo Consultivo de Asistencia Militar (MAAG) fueron vistos en un carro blanco. Estuvieron unos 30 minutos en el sitio.
El jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana, general Juan Folch Pérez, propuso que se usara un avión Vampiro para disparar una bomba denominada “granada 81” la cual, según él, podría ser lanzada desde 1,000 pies de altura.
Mientras tanto, las tropas trasladaron morteros, lanzallamas, carros de asalto, dos cañones de 105 mm sin retroceso y otras piezas de artillería hasta un lugar cercano a la cueva. Refiriéndose al cerco tendido a los considerados guerrilleros, el contraalmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes manifestó: Por ahí no pasa ni un gato. Mientras se realizaban esas movilizaciones militares, el secretario de las Fuerzas Armadas proclamó: ¡Qué no salga uno vivo!
La operación duró unas 15 horas de intenso tiroteo por la fuerte resistencia contra los efectivos militares y policiales que ofrecieron Germán Aristy y Perdomo Pérez, quienes se mantuvieron en acción defensiva desde horas de la mañana hasta avanzada la tarde.
A las 4:14 de la tarde se informó de la muerte de Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, el último de los defensores de esa posición en la cueva desde donde mantuvieron a raya por más de 10 horas a unos mil quinientos (1,500) guardias y policías, la mayoría pertenecientes a las tropas mejor entrenadas de las Fuerzas Armadas.
Ya a las 4:30 de la tarde fueron retirados del escenario los tanques, los morteros, los cañones y se reforzó el contingente de soldados y policías que realizó el rastreo, supuestamente, en la búsqueda de Plinio Matos Moquete y Harry Jiménez.
Después que los dirigentes de los Comandos de la Resistencia cayeron sin vida, tras fuertes combates, los efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas se ensañaron contra sus cadáveres apuñalándolos, golpeándolos y quemándolos. Aumentó el dolor de los familiares el hecho de que les entregaran los cuerpos de sus parientes, totalmente desfigurados. Tomaron esto como una demostración de la cobardía de esos militares. A todos trataron de cortarles la cabeza según las señales que presentaban en sus cuellos, los que habían sido seccionados casi totalmente.
El cuerpo de Amaury Germán presentaba golpes, posiblemente propinados a culatazos en la frente, la nariz y el ojo derecho. Por la forma en que deformaron su cara, tuvieron que recurrir a señas particulares para identificar el cadáver.
Lo de Virgilio Perdomo fue lo más monstruoso porque de su cara no quedó rastro de lo que él era. Lo pusieron en condiciones que era imposible reconocerlo. Estaba totalmente lleno de heridas de bayonetas y trataron de cortarle la cabeza y una mano. La esposa de Virgilio dijo que le quedaba el consuelo de que “Como él murió hoy, es como mueren los valientes.” También dijo que al cadáver de su esposo le robaron el anillo de matrimonio, un reloj y otras prendas, y exigió su devolución. El cadáver fue entregado desnudo a sus familiares.
La madre de Cerón Polanco dijo que su hijo, después de muerto, lo quemaron, lo golpearon y lo apuñalaron.
En horas de la tarde, sólo después de finalizados los combates en el kilómetro 14, el director de Protocolo del Palacio Nacional, doctor Andrés Hermida, le comunicó al nuncio apostólico que el Presidente lo recibiría alrededor de las 6:00 de la tarde. El presidente Joaquín Balaguer prometió al nuncio apostólico garantías para la vida de los sobrevivientes del encuentro de ayer con las Fuerzas Armadas y la Policía que pudieran quedar todavía en la zona del kilómetro 14 ½ de la autopista de Las Américas.
El jefe de la Policía, general de brigada Neit Nivar Seijas, dijo a periodistas que había recibido órdenes superiores de entregar los cadáveres si los familiares se comprometían a realizar funerales de manera ordenada. En lo que se refiere a los funerales, el nuncio ha prometido recomendar que se conserve la calma y el orden a fin de que no se transformen en una manifestación política.
Un decreto expedido esa misma noche por el Poder Ejecutivo ascendió a los miembros policiales muertos en esos hechos.
La Asociación Dominicana de Abogados (Adoma) “dejó constancia de su más enérgica protesta por los sucesos acaecidos a la vez que condena el proceder inhumano, incivilizado e ilegal de las autoridades responsables en el hecho a quienes de seguro la historia los juzgará.”
Por su parte, el presidente del Partido Revolucionario Dominicano, Juan Bosch, consideró que “la confianza general recibió una herida seria, pero no mortal, con los cercos y los allanamientos que tuvieron lugar el sábado día ocho de este mes (enero), y cayó herida de muerte ayer” (12 de enero). El pueblo piensa y pensará que si esos hombres estaban cercados, debió esperarse un tiempo prudente, por lo menos hasta que llegaran las luces del día para entablar negociaciones con ellos.
Bosch enfatizó: “Ha sido bajo la influencia de los llamados consejeros militares y policiales norteamericanos que nuestra Policía ha pasado a militarizarse y, al militarizarse, ha dejado de actuar como Policía para actuar como organización militar. Los policías se han convertido en soldados y en vez de pensar que su función es mantener el orden público han pasado a creer que es hacer la guerra.
Desde Cuba, el coronel Francisco Caamaño Deñó envía un mensajero alertando a los Comandos de la Resistencia sobre una peligrosa infiltración enemiga en sus filas y urgiéndolos a realizar una retirada táctica. Los compañeros en Santo Domingo rechazan totalmente esa orden de su jefe máximo y reorientan sus acciones políticas.
El jefe de la Policía Nacional, general Neit Nivar Seijas, declaró que “desde hace 20 días (desde el 24 de diciembre) se seguía a un carro modelo 1972 propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos (Comandos de la Resistencia).”
Familiares de algunos de los dirigentes de los Comandos de la Resistencia celebraron con éstos la llegada del año nuevo 1972 en la casa escondite del kilómetro 14 de la autopista Las Américas.
Una reunión de altos jefes policiales y militares tuvo lugar el día 6 de enero de 1972 en el Palacio de la Policía Nacional. Oficiales estadounidenses tomaron parte en la preparación de los planes para una operación de cerco y peinado de los barrios de la capital que se ejecutaría dos días después.
Tensión y extrema expectación vivió gran parte de la ciudad capitaleña el sábado 8 de enero de 1972 con la inesperada presencia de centenares de militares y policías que realizaron allanamientos masivos después de ocupar militarmente varios sectores de Santo Domingo. Por lo menos dos helicópteros de la Fuerza Aérea estuvieron sobrevolando los sectores afectados durante todo el tiempo que duró la masiva operación. Ese rastrillaje buscaba espantar a los revolucionarios que se encontraban ocultos por la ciudad y así provocar que se desplazaran hacia otros lugares. Todo sería cuestión de observar con detenimiento a los sospechosos de servir de contacto entre la organización y los dirigentes que hacían vida clandestina permanente.
Un sargento del Servicio Secreto pudo seguir a César Félix la noche del martes 11 de enero de 1972 y ver cómo, alrededor de las 8:00 de la noche, tomaba un camino que se internaba monte adentro desde la autopista Las Américas. Un par de horas después, el carro fue localizado en la calle José Gabriel García de Ciudad Nueva. Su dueño fue arrestado y conducido al destacamento de la Policía del kilómetro 12 de la autopista Las Américas. El general Nivar Seijas ya se encontraba allí y había ordenado que tropas de operaciones especiales rodearan el sitio señalado por el sargento del Servicio Secreto.
El área fue rodeada desde las 10:00 de la noche y las fuerzas policiales y militares penetraron hasta allí a las 2:15 de la madrugada. A esa hora ya los perseguidos habían abandonado la casa y se habían internado en una cueva.
César Félix condujo a las tropas al lugar exacto donde se encontraba el grupo de los Comandos de la Resistencia. Una vez frente a la casa, el general Nivar Seijas dijo que Félix se lanzó al suelo con inusitada destreza, presumiblemente para esquivar posibles disparos desde la casa. El propio Félix gritó: “Salgan que soy yo y me tienen preso”. Entonces salió Luis Antonio Ruiz, un joven que fue descrito como el sirviente de los “prófugos”. Ruiz fue entonces detenido para, posteriormente, ser asesinado por la Policía.
Las tropas ocuparon la residencia localizada en uno de los extremos de la autopista de Las Américas en el kilómetro 14 ½. En sus alrededores chocaron con dos miembros del grupo, quienes abrieron fuego contra los soldados y policías. Durante ese tiroteo resultaron heridos varios efectivos policiales, dos de los cuales murieron poco después en el hospital militar Lithgow Ceara. En el intercambio, del lado de los revolucionarios, cayeron Bienvenido Leal Prandy (a) La Chuta y Ulises Cerón Polanco.
El general Neit Nivar Seijas no quiso explicar a la prensa cómo la Policía conocía anticipadamente los nombres de los dos revolucionarios caídos durante las primeras horas del miércoles 12 de enero de 1972. Los periodistas especulaban que si los prófugos estaban fuertemente pertrechados y camuflados, cómo era posible que la Policía supiera los nombres de las personas alegadamente dentro de la residencia. Evidentemente habían obtenido esa información de fuentes de inteligencia e interrogatorios.
Al iniciarse los intercambios armados, los periodistas preguntaron al jefe de la Policía si no había posibilidades de apresar vivos a los prófugos a partir de ese momento.
“Ellos no querían arreglos lo que ofrecían era tiros. Pero tengo que cumplir con mi deber sea como sea.”
Contestó el brigadier Neit Nivar Seijas.
La zona donde se escenificó la lucha había sido evacuada de civiles desde horas de la madrugada y la misma fue declarada zona militar.
Llegar al kilómetro 14, atascarse, volver a la capital para desviarse por la carretera antigua hacia el Este tomaba a un vehículo alrededor de dos horas. Los vehículos que tomaban la vieja carretera que conduce a San Pedro de Macorís eran detenidos y minuciosamente requisados.
La aerolínea doméstica Alas del Caribe abrió un puente aéreo de veinte vuelos entre el Aeropuerto Internacional de Las Américas y el de Herrera con el fin de movilizar pasajeros llegados al país o que saldrían de éste.
En Santo Domingo se registraron diversos acontecimientos, desde la suspensión de clases en planteles educativos hasta pedreas contra automóviles, escuelas y negocios. Un grupo de personas se dio a la tarea de quemar gomas de vehículos en las calles de la parte alta de la ciudad. Las labores docentes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fueron suspendidas cuando la Policía acordonó sus alrededores. Los alumnos de la escuela Paraguay, en Ciudad Nueva, la emprendieron a pedradas contra agentes del orden público.
Desde las 9:00 de la mañana, los profesores de los liceos Juan Pablo Duarte, Paraguay, Unión Panamericana, Estados Unidos, Argentina y Víctor Estrella Liz decidieron suspender las clases en previsión de posibles desórdenes.
Por otra parte, en Santiago, tropas combinadas de la Policía y el Ejército y la Fuerza Aérea tomaron medidas.
A las 10:35 de la mañana un oficial se desmontó de un helicóptero e informó al jefe de la Policía y al secretario de las Fuerzas Armadas que tres sujetos le habían disparado a la nave desde una casa de concreto ubicada en el pequeño monte boscoso.
Los periodistas pudieron observar que desde los predios del Palacio Nacional partían jeeps y carros de asalto con soldados en traje de campaña fuertemente armados.
Fue formada una comisión de personalidades que pedía un cese al fuego para entonces solicitar a los perseguidos que se entregaran a las fuerzas del orden. La comisión la componían el nuncio apostólico, monseñor Luciano Storero; el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Rafael Kasse Acta; el secretario general de la Asociación Médica Dominicana, doctor José García Ramírez; el director del periódico El Caribe, doctor Germán Emilio Ornes; el director del Listín Diario, Rafael Herrera, y el dirigente del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano, bachiller Radhamés Castillo Mesa.
El doctor Balaguer se encontraba en una reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y optó por no responder a los reclamos de los comisionados. No obstante, se mantuvo atento al curso del combate que se entabló entre fuerzas regulares y jóvenes revolucionarios, acusados por la Policía Nacional del asalto al Royal Bank of Canada.
Un civil, balaguerista y antiguo diputado por Higüey, no identificado por la prensa, propuso una tregua y una comisión mediadora de eclesiásticos. El alto mando militar desechó la sugerencia y ordenó el uso de más efectivos y armas pesadas contra los jóvenes acorralados. Por lo menos en tales momentos hubo descontrol de la situación por el alto mando militar.
Luego de varios intercambios de disparos, hubo un cese de fuego alrededor de las 12:25 p.m. hasta que llegó la artillería pesada. Los efectivos policiales y militares sufrieron el mayor número de bajas alrededor de la 1:00 de la tarde cuando se produjo un intenso tiroteo alrededor de la cueva donde se encontraban Amaury Germán Aristy y Virgilio Perdomo Pérez.
La operación de ataque comenzó nuevamente a las 2:30 de la tarde cuando llegaron refuerzos en la forma de dos carros blindados de asalto, dos tanques AMX-60, dos cañones de 105 mm sin retroceso y ametralladoras de gran calibre. Además, un avión bombardero con insignias de Estados Unidos sobrevoló el área.
Los cuatro vehículos blindados se internaron en el lugar donde estaban los dirigentes izquierdistas poco después de las 2:00 de la tarde. El secretario de las Fuerzas Armadas, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez, proclamó entonces que había que “acabar esta fiesta pronto” y desde ese momento llegaron más tropas y armamento.
Alrededor de las 3:00 de la tarde, asesores militares norteamericanos visitaron al alto mando de esa operación, ubicados en la autopista de Las Américas. Los aparentes miembros del Grupo Consultivo de Asistencia Militar (MAAG) fueron vistos en un carro blanco. Estuvieron unos 30 minutos en el sitio.
El jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana, general Juan Folch Pérez, propuso que se usara un avión Vampiro para disparar una bomba denominada “granada 81” la cual, según él, podría ser lanzada desde 1,000 pies de altura.
Mientras tanto, las tropas trasladaron morteros, lanzallamas, carros de asalto, dos cañones de 105 mm sin retroceso y otras piezas de artillería hasta un lugar cercano a la cueva. Refiriéndose al cerco tendido a los considerados guerrilleros, el contraalmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes manifestó: Por ahí no pasa ni un gato. Mientras se realizaban esas movilizaciones militares, el secretario de las Fuerzas Armadas proclamó: ¡Qué no salga uno vivo!
La operación duró unas 15 horas de intenso tiroteo por la fuerte resistencia contra los efectivos militares y policiales que ofrecieron Germán Aristy y Perdomo Pérez, quienes se mantuvieron en acción defensiva desde horas de la mañana hasta avanzada la tarde.
A las 4:14 de la tarde se informó de la muerte de Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, el último de los defensores de esa posición en la cueva desde donde mantuvieron a raya por más de 10 horas a unos mil quinientos (1,500) guardias y policías, la mayoría pertenecientes a las tropas mejor entrenadas de las Fuerzas Armadas.
Ya a las 4:30 de la tarde fueron retirados del escenario los tanques, los morteros, los cañones y se reforzó el contingente de soldados y policías que realizó el rastreo, supuestamente, en la búsqueda de Plinio Matos Moquete y Harry Jiménez.
Después que los dirigentes de los Comandos de la Resistencia cayeron sin vida, tras fuertes combates, los efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas se ensañaron contra sus cadáveres apuñalándolos, golpeándolos y quemándolos. Aumentó el dolor de los familiares el hecho de que les entregaran los cuerpos de sus parientes, totalmente desfigurados. Tomaron esto como una demostración de la cobardía de esos militares. A todos trataron de cortarles la cabeza según las señales que presentaban en sus cuellos, los que habían sido seccionados casi totalmente.
El cuerpo de Amaury Germán presentaba golpes, posiblemente propinados a culatazos en la frente, la nariz y el ojo derecho. Por la forma en que deformaron su cara, tuvieron que recurrir a señas particulares para identificar el cadáver.
Lo de Virgilio Perdomo fue lo más monstruoso porque de su cara no quedó rastro de lo que él era. Lo pusieron en condiciones que era imposible reconocerlo. Estaba totalmente lleno de heridas de bayonetas y trataron de cortarle la cabeza y una mano. La esposa de Virgilio dijo que le quedaba el consuelo de que “Como él murió hoy, es como mueren los valientes.” También dijo que al cadáver de su esposo le robaron el anillo de matrimonio, un reloj y otras prendas, y exigió su devolución. El cadáver fue entregado desnudo a sus familiares.
La madre de Cerón Polanco dijo que su hijo, después de muerto, lo quemaron, lo golpearon y lo apuñalaron.
En horas de la tarde, sólo después de finalizados los combates en el kilómetro 14, el director de Protocolo del Palacio Nacional, doctor Andrés Hermida, le comunicó al nuncio apostólico que el Presidente lo recibiría alrededor de las 6:00 de la tarde. El presidente Joaquín Balaguer prometió al nuncio apostólico garantías para la vida de los sobrevivientes del encuentro de ayer con las Fuerzas Armadas y la Policía que pudieran quedar todavía en la zona del kilómetro 14 ½ de la autopista de Las Américas.
El jefe de la Policía, general de brigada Neit Nivar Seijas, dijo a periodistas que había recibido órdenes superiores de entregar los cadáveres si los familiares se comprometían a realizar funerales de manera ordenada. En lo que se refiere a los funerales, el nuncio ha prometido recomendar que se conserve la calma y el orden a fin de que no se transformen en una manifestación política.
Un decreto expedido esa misma noche por el Poder Ejecutivo ascendió a los miembros policiales muertos en esos hechos.
La Asociación Dominicana de Abogados (Adoma) “dejó constancia de su más enérgica protesta por los sucesos acaecidos a la vez que condena el proceder inhumano, incivilizado e ilegal de las autoridades responsables en el hecho a quienes de seguro la historia los juzgará.”
Por su parte, el presidente del Partido Revolucionario Dominicano, Juan Bosch, consideró que “la confianza general recibió una herida seria, pero no mortal, con los cercos y los allanamientos que tuvieron lugar el sábado día ocho de este mes (enero), y cayó herida de muerte ayer” (12 de enero). El pueblo piensa y pensará que si esos hombres estaban cercados, debió esperarse un tiempo prudente, por lo menos hasta que llegaran las luces del día para entablar negociaciones con ellos.
Bosch enfatizó: “Ha sido bajo la influencia de los llamados consejeros militares y policiales norteamericanos que nuestra Policía ha pasado a militarizarse y, al militarizarse, ha dejado de actuar como Policía para actuar como organización militar. Los policías se han convertido en soldados y en vez de pensar que su función es mantener el orden público han pasado a creer que es hacer la guerra.
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Sagrada Bujosa: “Los Palmeros murieron solos”
Reportaje
Sagrada Bujosa: “Los Palmeros murieron solos”
11/01/2012 12:00 AM - Panky Corcino
“Los palmeros murieron solos”
Cuando Los Palmeros cayeron abatidos, cuatro jóvenes enfrentados con la artillería más pesada de la Policía Nacional y los organismos de seguridad del régimen represivo de los 12 Años de Joaquín Balaguer, la izquierda dominicana recorría hace varios años los senderos de una división irreconciliable.Amaury Germán Aristy, líder del grupo caído el 12 de enero de 1972 hace mañana 40 años, se había distanciado del Movimiento 14 de Junio hacía varios años. También, había roto su relación con la organización que Francisco Alberto Caamaño Deñó mantenía en Cuba, en donde recibió entrenamiento de guerrilla, previo a su regreso al país para impulsar los Comandos de la Resistencia, que buscaban el poder armado a través de la lucha urbana.
La Policía, encabezada por el general Neit Rafael Nivar Seijas, desencadenó una cruenta persecución contra los revolucionarios a los que responsabilizaba del asalto a la sucursal de The Royal Bank of Canada, ubicada en el sector Naco, de la capital.
El robo a mano armada, en el que se reportó la sustración de 70 mil pesos, ocurrió el 8 de noviembre de 1971. Otro hecho similar en el mismo local, se produjo el 29 de junio de 1970, cuando un grupo de hombres armados, vestidos con ropa militar, golpearon a los policías de servicio y sustrajeron 83 mil pesos.
Sagrada Bujosa, viuda de Amaury, madre de su única hija y activa dirigente de los Comandos de la Resistencia, reconoce que Los Palmeros llevaron a cabo el asalto al Royal Bank, como parte de las “acciones de recuperación económicas” válidas para apoyar la lucha urbana que prepararía el terreno para el desembarco de la guerrilla de Caamaño Deñó.
Sin embargo, asegura que la Policía aprovechó el caso para meter en el expediente a “a un montón de gente que éramos de organizaciones diferentes y que no tenían nada que ver con el asalto, como Memo (Jarry Jiménez Castillo), que aún vive, y a Plinio Matos Moquete, que no tenían nada que ver con eso”.
En 1966 Sagrada encabezó un grupo de cinco mujeres del 14 de Junio, del que formó parte Aniana Vargas, que estuvo seis meses de entrenamiento guerrillero en China, incluyendo tres en una academia militar de Nanking. Casó con Amaury en febrero de 1969 y tuvieron un corto matrimonio, marcado por las separaciones obligadas por las trincheras guerrilleras y la clandestinidad.
El propio Amaury se refirió al asalto, en un comunicado publicado el 1 de diciembre de 1971, como una acción justa, que se inscribía dentro de las estrategias revolucionarias violentas que buscaban las “confiscaciones económicas a la clase dominante”.
“Nosotros, pues, no vemos en el asalto a un banco efectuado por revolucionarios nada denigrante a lo cual abjurar por principio, sino un medio legítimo de adquirir fondos que permitan el financiamiento de la liberación”.
Para los comandos, la Policía puso precio a la cabeza de los guerrilleros, al ofrecer recompensas de RD$3,000 a cambio de información que diera con su paradero.
Amaury cayó después de ocho horas de combate con las fuerzas policiales en el kilómetro 14 de la Autopista Las Américas, en donde hoy será inaugurado un parque de recordación al revolucionario y a sus compañeros Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco.
El entonces secretario de las Fuerzas Armadas, contralmirante Ramón Emilio Jiménez, declaró el área de combate como “zona de Guerra” y desplegó 2,500 hombres en armas. El saldo fatal sumó 12 muertos y 7 heridos.
Para Sagrada, una de las grandes frustraciones que sumó a su vida se produjo con la muerte de su esposo en ese combate, desamparado por “una izquierda desunida, insolidaria y dividida”. “Cuando los muchachos murieron, murieron solos”, lamenta.
Sostiene que, por conveniencia estratégica, Cuba cambió su política de apoyo a los focos guerrilleros de la región. También, que Caamaño decretó una división dentro del movimiento dominicano e, incluso, envió a Manuel Matos Moquete, “aunque él no lo admite ni propiciara eso”, a crear una “columna guerrillera paralela a la de Amaury”.
Una penetración desde el principio
Sagrada Bujosa asegura que, con el desenlace de Los Palmeros y las contradicciones señaladas por Amaury a Caamaño, la invasión de Caracoles no fue más “que una inmolación”, del Coronel de Abril. Explica que para el 12 de enero de 1972 Los Palmeros debieron tener una red de guerrilleros que rondaba las 40 personas en todo el país.
“Creíamos que era secreto, pero estábamos penetrados desde el principio por Orlando Castro Hidalgo, que fue el desertor que además participa en la desaparición de Caamaño”.
Recuerda que Castro Hidalgo era un funcionario asignado a la embajada de Cuba en París que desertó en 1969, después de tener contactos con los dirigentes de la izquierda de Latinoamérica que hacían tránsito por Francia para llegar a Cuba.
“Este señor se llevó todos los archivos”, sostiene la viuda de Amaury Germán Aristy.
La Policía, encabezada por el general Neit Rafael Nivar Seijas, desencadenó una cruenta persecución contra los revolucionarios a los que responsabilizaba del asalto a la sucursal de The Royal Bank of Canada, ubicada en el sector Naco, de la capital.
El robo a mano armada, en el que se reportó la sustración de 70 mil pesos, ocurrió el 8 de noviembre de 1971. Otro hecho similar en el mismo local, se produjo el 29 de junio de 1970, cuando un grupo de hombres armados, vestidos con ropa militar, golpearon a los policías de servicio y sustrajeron 83 mil pesos.
Sagrada Bujosa, viuda de Amaury, madre de su única hija y activa dirigente de los Comandos de la Resistencia, reconoce que Los Palmeros llevaron a cabo el asalto al Royal Bank, como parte de las “acciones de recuperación económicas” válidas para apoyar la lucha urbana que prepararía el terreno para el desembarco de la guerrilla de Caamaño Deñó.
Sin embargo, asegura que la Policía aprovechó el caso para meter en el expediente a “a un montón de gente que éramos de organizaciones diferentes y que no tenían nada que ver con el asalto, como Memo (Jarry Jiménez Castillo), que aún vive, y a Plinio Matos Moquete, que no tenían nada que ver con eso”.
En 1966 Sagrada encabezó un grupo de cinco mujeres del 14 de Junio, del que formó parte Aniana Vargas, que estuvo seis meses de entrenamiento guerrillero en China, incluyendo tres en una academia militar de Nanking. Casó con Amaury en febrero de 1969 y tuvieron un corto matrimonio, marcado por las separaciones obligadas por las trincheras guerrilleras y la clandestinidad.
El propio Amaury se refirió al asalto, en un comunicado publicado el 1 de diciembre de 1971, como una acción justa, que se inscribía dentro de las estrategias revolucionarias violentas que buscaban las “confiscaciones económicas a la clase dominante”.
“Nosotros, pues, no vemos en el asalto a un banco efectuado por revolucionarios nada denigrante a lo cual abjurar por principio, sino un medio legítimo de adquirir fondos que permitan el financiamiento de la liberación”.
Para los comandos, la Policía puso precio a la cabeza de los guerrilleros, al ofrecer recompensas de RD$3,000 a cambio de información que diera con su paradero.
Amaury cayó después de ocho horas de combate con las fuerzas policiales en el kilómetro 14 de la Autopista Las Américas, en donde hoy será inaugurado un parque de recordación al revolucionario y a sus compañeros Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco.
El entonces secretario de las Fuerzas Armadas, contralmirante Ramón Emilio Jiménez, declaró el área de combate como “zona de Guerra” y desplegó 2,500 hombres en armas. El saldo fatal sumó 12 muertos y 7 heridos.
Para Sagrada, una de las grandes frustraciones que sumó a su vida se produjo con la muerte de su esposo en ese combate, desamparado por “una izquierda desunida, insolidaria y dividida”. “Cuando los muchachos murieron, murieron solos”, lamenta.
Sostiene que, por conveniencia estratégica, Cuba cambió su política de apoyo a los focos guerrilleros de la región. También, que Caamaño decretó una división dentro del movimiento dominicano e, incluso, envió a Manuel Matos Moquete, “aunque él no lo admite ni propiciara eso”, a crear una “columna guerrillera paralela a la de Amaury”.
Una penetración desde el principio
Sagrada Bujosa asegura que, con el desenlace de Los Palmeros y las contradicciones señaladas por Amaury a Caamaño, la invasión de Caracoles no fue más “que una inmolación”, del Coronel de Abril. Explica que para el 12 de enero de 1972 Los Palmeros debieron tener una red de guerrilleros que rondaba las 40 personas en todo el país.
“Creíamos que era secreto, pero estábamos penetrados desde el principio por Orlando Castro Hidalgo, que fue el desertor que además participa en la desaparición de Caamaño”.
Recuerda que Castro Hidalgo era un funcionario asignado a la embajada de Cuba en París que desertó en 1969, después de tener contactos con los dirigentes de la izquierda de Latinoamérica que hacían tránsito por Francia para llegar a Cuba.
“Este señor se llevó todos los archivos”, sostiene la viuda de Amaury Germán Aristy.
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martes, 18 de diciembre de 2012
Familia Caamaño llevarán a justicia a culpables crimen de Caamaño
Familia Caamaño llevarán a justicia a culpables crimen de Caamaño
BUSCAN SE CONOZCA TODA LA VERDAD SOBRE EL CASO DEL HÉROE DE
ABRIL
ACUERDAN CONSULTAS LEGALES PARA SOMETER A LOS PRESUNTOS
ASESINOS
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El teniente coronel Francis Caamaño Acevedo, hijo del coronel Francisco Alberto Caamaño, y los hermanos de éste, Milagros y Freddy Caamaño Deñó, encabezaron el grupo de familiares que anunciaron el sometimiento a la justicia de los presuntos culpables del fusilamiento del Héroe de Abril, y las pruebas de ADN para identificar sus restos.
Ramón Urbáez
Santo Domingo
Los familiares del coronel
Francisco Alberto Caamaño Deñó anunciaron ayer que adelantan gestiones y
consultas legales para someter a la justicia a los responsables de su muerte la
tarde del 16 de febrero de 1973. “Llevaremos a los tribunales a quienes
ordenaron y ejecutaron el fusilamiento del coronel Caamaño”, dijo su hijo,
Francis Caamaño Acevedo.
Añadió que se tienen pruebas de que su padre fue hecho prisionero por las tropas del Ejército que lo perseguían en las montañas de San José de Ocoa y que fue ejecutado criminalmente horas después.
Al mismo tiempo, las familias Caamaño Deñó, Caamaño Acevedo y Caamaño Grullón solicitaron al presidente Danilo Medina que designe una comisión oficial para que se realicen estudios de ADN que comprueben si realmente los restos enterrados en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez corresponden al coronel Caamaño.
Con relación al enjuiciamiento de los presuntos responsables del fusilamiento del líder de la Guerra Constitucionalista de 1965, Fellita Caamaño Grullón, prima del coronel y hermana del ex guerrillero Claudio Caamaño Grullón, dijo que su pariente fue asesinado con saña. “Contra él se cometió un crimen de odio, porque lo que se le hizo sólo así puede explicarse”.
Recordó que testigos oculares afirman que a Caamaño no sólo lo fusilaron, sino que ordenaron quemar su cadáver, y que como no se quemaba le destrozaron la cabeza con ráfagas de ametralladoras, lo cortaron en pedazos y ordenaron que lo que quedara lo echaran en hoyos como comida de cerdos. “Esas órdenes fueron dadas por el general Milo Jiménez”, dijo Fellita, quien acompañó a Caamaño en sus primeros años de exilio.
La semana pasada el general retirado Juan Pou hijo reveló a LISTÍN DIARIO que el fusilamiento de Caamaño fue ordenado por el entonces jefe de las Fuerzas Armadas, almirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, y que él fue testigo presencial cuando se dio la orden. “Yo me opuse y Milo Jiménez me dijo que no me metiera en eso”, dijo Pou.
“Yo no hablo mentiras, ni tengo por qué hacerlo después de tantos años. Yo estaba presente cuando dieron la orden y cuando empezaron a quemar el cadáver de Caamaño”, narró el general retirado Pou hijo, quien entonces era mayor de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD).
Los familiares de Caamaño se reunieron ayer sábado en la casa de su hermana Milagros Caamaño Deñó, del ensanche Evaristo Morales, para plantear los términos de una carta que le dirigieron al presidente de la República, Danilo Medina, relacionadas con los restos del coronel Caamaño y su posible traslado al Panteón Nacional. Así acordaron las consultas legales para el sometimiento de los presuntos asesinos.
El hijo de Caamaño, Francis Caamaño Acevedo, teniente coronel del Ejército, recalcó que con su padre se cometió un crimen que debe ser castigado por la justicia, porque se violaron las leyes del país y las convenciones internacionales sobre prisioneros de guerra. “Los responsables deben ser enjuiciados como prisioneros de guerra, como lo establece la Convención de Ginebra de 1949, sin que se alegue prescripción alguna, porque basado en esos principios se juzgan todavía a los criminales de la Segunda Guerra Mundial de hace más 70 años”.
El artículo 3 de la Convención de Ginebra precisa que los combatientes que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida o detención serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable. A este respecto, prohíbe, en cualquier tiempo y lugar: a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios.
Pruebas de ADN
Sobre los restos del cementerio de la Máximo Gómez, las familias solicitaron al presidente Medina que constituya una comisión integrada por especialistas para que mediante las pruebas de ADN se aclare la incertidumbre que existe sobre las osamentas, y que entonces se trasladen al Panteón Nacional.
“Si son esos o no los restos, el país debe saberlo, porque el Coronel Caamaño se convirtió en el más grande de los héroes nacionales y prócer de la Patria en el pasado siglo XX y merece el homenaje del pueblo al que tanto amó y por el que se sacrificó hasta dar su vida”, dicen los famliares en una comunicación que enviaron al presidente Medina.
Según la carta, si se comprueba que esos no son los restos de Caamaño, entonces hay que exigir a quienes lo fusilaron que digan dónde lo enterraron, qué hicieron con el cadáver y dónde están las cenizas si es verdad que lo quemaron. “Eso hay que esclarecerlo, que no sigan pasando los años, porque aún están vivos casi todos los que participaron en el crimen”, dijo Milagros, la única hermana de los Caamaño Deñó.
Dijo que la familia no quieren que al Panteón Nacional se trasladen unos restos que no sean los de Caamaño, porque de lo contrario debería construirse un cenotafio para colocarlo en el Panteón Nacional. Un cenotafio es una tumba vacía, o monumento funerario erigido en honor de una persona, o grupo de personas, para los que se desea guardar un recuerdo. “La familia pide un cenotafio si no son los restos”, dijo la dama Caamaño Deñó.
Añadió que se tienen pruebas de que su padre fue hecho prisionero por las tropas del Ejército que lo perseguían en las montañas de San José de Ocoa y que fue ejecutado criminalmente horas después.
Al mismo tiempo, las familias Caamaño Deñó, Caamaño Acevedo y Caamaño Grullón solicitaron al presidente Danilo Medina que designe una comisión oficial para que se realicen estudios de ADN que comprueben si realmente los restos enterrados en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez corresponden al coronel Caamaño.
“Toda
la verdad sobre la muerte y los restos del coronel Caamaño debe ser conocida
para tranquilidad del pueblo dominacano”.”
Francis Caamaño Acevedo, hijo del coronel Caamaño Deñó.
“No nos oponemos a que estos restos sean llevados al
Panteón Nacional, como dispone un proyecto de ley aprobado por el Senado de la
República hace dos semanas, pero sí queremos que se confirme si son o no los
huesos de mi padre para tranquilidad de la familia y del país”, dijo Caamaño
Acevedo.Francis Caamaño Acevedo, hijo del coronel Caamaño Deñó.
Con relación al enjuiciamiento de los presuntos responsables del fusilamiento del líder de la Guerra Constitucionalista de 1965, Fellita Caamaño Grullón, prima del coronel y hermana del ex guerrillero Claudio Caamaño Grullón, dijo que su pariente fue asesinado con saña. “Contra él se cometió un crimen de odio, porque lo que se le hizo sólo así puede explicarse”.
Recordó que testigos oculares afirman que a Caamaño no sólo lo fusilaron, sino que ordenaron quemar su cadáver, y que como no se quemaba le destrozaron la cabeza con ráfagas de ametralladoras, lo cortaron en pedazos y ordenaron que lo que quedara lo echaran en hoyos como comida de cerdos. “Esas órdenes fueron dadas por el general Milo Jiménez”, dijo Fellita, quien acompañó a Caamaño en sus primeros años de exilio.
La semana pasada el general retirado Juan Pou hijo reveló a LISTÍN DIARIO que el fusilamiento de Caamaño fue ordenado por el entonces jefe de las Fuerzas Armadas, almirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, y que él fue testigo presencial cuando se dio la orden. “Yo me opuse y Milo Jiménez me dijo que no me metiera en eso”, dijo Pou.
“Yo no hablo mentiras, ni tengo por qué hacerlo después de tantos años. Yo estaba presente cuando dieron la orden y cuando empezaron a quemar el cadáver de Caamaño”, narró el general retirado Pou hijo, quien entonces era mayor de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD).
Los familiares de Caamaño se reunieron ayer sábado en la casa de su hermana Milagros Caamaño Deñó, del ensanche Evaristo Morales, para plantear los términos de una carta que le dirigieron al presidente de la República, Danilo Medina, relacionadas con los restos del coronel Caamaño y su posible traslado al Panteón Nacional. Así acordaron las consultas legales para el sometimiento de los presuntos asesinos.
El hijo de Caamaño, Francis Caamaño Acevedo, teniente coronel del Ejército, recalcó que con su padre se cometió un crimen que debe ser castigado por la justicia, porque se violaron las leyes del país y las convenciones internacionales sobre prisioneros de guerra. “Los responsables deben ser enjuiciados como prisioneros de guerra, como lo establece la Convención de Ginebra de 1949, sin que se alegue prescripción alguna, porque basado en esos principios se juzgan todavía a los criminales de la Segunda Guerra Mundial de hace más 70 años”.
El artículo 3 de la Convención de Ginebra precisa que los combatientes que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida o detención serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable. A este respecto, prohíbe, en cualquier tiempo y lugar: a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios.
Pruebas de ADN
Sobre los restos del cementerio de la Máximo Gómez, las familias solicitaron al presidente Medina que constituya una comisión integrada por especialistas para que mediante las pruebas de ADN se aclare la incertidumbre que existe sobre las osamentas, y que entonces se trasladen al Panteón Nacional.
“Si son esos o no los restos, el país debe saberlo, porque el Coronel Caamaño se convirtió en el más grande de los héroes nacionales y prócer de la Patria en el pasado siglo XX y merece el homenaje del pueblo al que tanto amó y por el que se sacrificó hasta dar su vida”, dicen los famliares en una comunicación que enviaron al presidente Medina.
Según la carta, si se comprueba que esos no son los restos de Caamaño, entonces hay que exigir a quienes lo fusilaron que digan dónde lo enterraron, qué hicieron con el cadáver y dónde están las cenizas si es verdad que lo quemaron. “Eso hay que esclarecerlo, que no sigan pasando los años, porque aún están vivos casi todos los que participaron en el crimen”, dijo Milagros, la única hermana de los Caamaño Deñó.
Dijo que la familia no quieren que al Panteón Nacional se trasladen unos restos que no sean los de Caamaño, porque de lo contrario debería construirse un cenotafio para colocarlo en el Panteón Nacional. Un cenotafio es una tumba vacía, o monumento funerario erigido en honor de una persona, o grupo de personas, para los que se desea guardar un recuerdo. “La familia pide un cenotafio si no son los restos”, dijo la dama Caamaño Deñó.
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viernes, 13 de abril de 2012
Caida de Caamaño
http://reportajesdepolitica.blogspot.com/search?updated-min=2009-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2010-01-01T00:00:00-08:00&max-results=11 lunes, febrero 16, 2009Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo Reportaje inéditoPor Moisés IturbidesCorresponsal en Ocoa de los diarios dominicanos durante la guerrilla de Caamaño 1973 A las seis y media de la mañana del día 16 de febrero de 1973, Cruz Santana, entonces un adolescente que administraba el Hotel Marién, donde nos hospedábamos en Ocoa, subió a la habitación para darnos un mensaje del Padre Luís Queen, párroco de la ciudad.Según el informe suministrado al cura por uno de los campesinos de su equipo de trabajo social, los guerrilleros comandados por Caamaño habían atacado la noche anterior (15 de febrero) a las tropas acantonadas en Nizaíto en la penillanura donde antes había funcionado la maderera de Don José Delio Guzmán.Según el campesino informante desde el momento que los guerrilleros atacaron un camión militar que resultó cargado de Chivos para el consumo de las tropas, los acantonados allí al mando del mayor Solano Hernández iniciaron la persecución de los guerrilleros estableciendo el primer combate a las cinco de la mañana dijo el campesino informante.Mientras Carlos Acevedo, fotógrafo del diario El Sol que me acompañaba tratando de ir a la zona de operaciones, a la entrada de Ocoa logro que un oficial al mando de la rastra que traía al camión le permitiera retratarlo declaran do que estaba cargado de chivos como hemos señalado arriba. El vehiculo presentaba perforaciones en la cama y la cabina que el oficial consideró se trataba del lanzamiento de una o dos granadas no resultando muerto ninguno de los militares.Ese día informé en El Nacional que se había realizado el combate de las cinco de la mañana y uno a las diez de la mañana, Caamaño estaba atrincherado con dos guerrilleros en la hondonada llamada La Nevera, la temperatura era de unos cuatro grados bajo cero Celsior me informó el médico militar Moisés Mella Brador, que luegome confirmó observando su termómetro el general Juan René Bouchamps Javier.En el primer combate cayó Lalane que estaba colocado en orden triangular detrás de Caamaño, en el otro extremo a la izquierda se encontraba Mario Nelson Galán que era el práctico en la Zona porque fue empleado del aserradero deDon José Delio Guzmán como dije antes.El Primero en caer lo fue Lalane en el combate de las cinco de la mañana y el segundo Mario Nelson en el combate de diez, luego Caamaño solo peleó en el tercer combate que se inició a la una dela tarde y se extendió hasta las tres cuando a Caamaño se le terminó el parque y se dispuso a llegar hasta el primer caído para obtenerpertrechos, había cambiado diversas posiciones durante el combate pero esta vez le falló la suerte y chocando con una gran laja cayó boca arriba seriamente golpeado en la espinilla de la pierna derecha donde. Allí fue ultimado por un sargento que le dio el tiro de gracia en la frente, la herida del pecho se la propinó un coronel con la bayoneta, que no fue identificado por mi informante militar, un teniente de apellido Acosta que había estado en el Movimiento Constitucionalista al principio de la guerra de abril de 1965 y que se retiró por enfermedad de su madre y por razones obvias se había reintegrado a su cuartel para facilitarle atención médica a su progenitora.Al efecto el doctor Mella Brador, citado antes me informó que efectivamente la herida de la frente correspondía a una bala de fusil y que había cerrado rápido por la baja temperatura, dijo además que la herida del pecho era corto punzante, el cadáver de Caamaño tenía el pantalón magullado y ensangrentado a mitad de la ante pierna, pedí permiso para levantarle el pantalón y ver la herida, dos soldados me ayudaron y pude comprobar que el hueso estaba hundido.El crimen estriba en que fue ultimado herido, sin municiones y una fuentemilitar presente en el momento me informó que el coronel ordenó dispararle cuando yacía boca arriba impedido de moverse por el choque con la enormepiedra, de todos modos tanto el coronel como el sargento sabían que no disponía de balas porque había dejado de disparar minutos antes y trataba de movilizarse hasta el primer caído porque obviamente tendría más pertrechos.Las tropas que pelearon con Caamaño supuestamente llegaron al sitio en la madruga como refuerzos ya que el comandante del punto de inicio de la persecución de esa noche lo era el mayor Solano Hernández yal momento del ataque del camión el oficial de más alto rango lo era él, como también al día siguiente, 17 de febrero cuando regresé al campamento.- Continuará mañanaPublicadas por Moisés Iturbidesa la/s 2:12 PM0 comentarios Vínculos a esta publicación
martes, febrero 17, 2009Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo "II" Por Moisés Iturbides A eso de la cinco de la tarde del 16 de febrero de 1973 el entonces coronel Hernández Beato “El Maco” estacionó su carro frente a la residencia del doctor Read, dentista, cariñosamente llamado por los ocoeños “El Curro” un adolescente se acercó al hotel Marién y me dijo que el coronel me estaba buscando, estaba a unos 50 metros de distancia, ignoro porque no llegó al hotel, nunca lo visitó, el comandaba el helipuerto improvisado para las operaciones antiguerrilla y de tarde en tarde le visitaba puesto que éramos amigos. El Maco me dijo; periodista busque su libreta y su fotógrafo que el jefe de la fuerza lo mandó a buscar, lo espero aquí. De inmediato me dirigí al hotel le dije a José Morillo busca tu cámara el Secretario de las FFAA nos mandó a buscarcon el coronel Hernández Beato, subimos al carro y el alto oficial se dirigió a un helicóptero estacionado en el helipuerto y que piloteaba el coronel Manzano. Arribamos la navey despegamos inmediatamente ya en el aire nos dijo vamos a Nizaíto donde los esperan el contralmirante Jiménez hijo, el general Pérez y Pérez y otros oficiales superiores poco minutos despues la nave se posó al borde de la carretera en Sabana Kely, Nizaíto donde antes estuvo el aserradero de José Delio Guzmán como informamos ayer. Jiménez Hijo caminó hacia nosotros me saludo y me dijo te he mandado a buscar para un asunto desagradable pero he preferido que seas tu porque se que conoces muy bien al coronel Caamaño y como han hecho circular versiones de que no es él quien estaba al frente de la guerrilla y que ha muerto esta tarde… sentí un calor enorme a pesar de que la temperatura era dos grados centígrados bajo 0 Celsior, le di la espalda y mis ojos se llenaron de lágrimas - Comprendo tu dolor y tristeza comentó el general. Luego le di el frente, le mire a la cara y agregué vamos a trabajar, vamos Morillo es nuestro deber como periodistas caminamos unos 25 o 30 pasos hacia donde estaban los Generales Pérez y Bouchamps Javier a más de otros oficiales de menor grado, no estaba el general Ramiro Matos y me dijeron que estaba en Montenegro porque estaba muy afectado de la gripe. A manera de abrir de nuevo el diálogo Jiménez hijo comento: tu reporte de hoy en El Nacional es correcto hubo los tres combates, el camión atacado por la guerrilla la noche anterior no estaba ocupado por militares. Estaba estacionado y mientras las tropas descansaban en el recodo de la curva, se refería al contingente comandado por el mayor Solano Hernández como comenté ayer. Jiménez hijo agregó, Caamaño murió cerca de las tres de la tarde y sostuvo solo el tercer combate, no ofreció muchos detalles al preguntarle si fue interrogado, me contestó escuetamente, “no murió en el combate”, ante esa respuesta le pedí que me mostraran el cadáver, a seguidas le ordenó a un joven capitán que me acompañara ordenándole que diera todas las facilidades de que requiriéramos Morillo y yo para identificarlo. Inicié la revisión del cadáver observando una pequeña y vieja cicatriz que Francis tenía debajo del mentón derecho, luego tome su mano derecha para ver una mancha indeleble que tenía en la uña del dedo mayor de la mano derecha, noté que le habían crecido algunos pelos en su amplia frente calva, la bala presentaba un orificio de entrada sesgado como apunté ayer procedimos ayudado por dos rasos del ejército a levantarle la chaqueta y la camisa en busca de rastros de tortura, buscamos en el pecho el cuello y la espalda, no presentaba señales de golpes o rasguños y dimos por concluida la revisión. Todas las fotos de ese episodio que se han publicado corresponden a El Nacional, el señor Porfirio Thomas del Listín Diario, se apropió del rollo y llamó a Valoy para revelarlo y publicarlo en la edición de la mañana de ese matutino, mañana explicaré como sucedió.- Continuará mañana Publicadas por Moisés Iturbidesa la/s 1:39 PM0 comentarios Vínculos a esta publicación
miércoles, febrero 18, 2009Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo “III” Por Moisés Iturbides A las seis y media de la tarde del citado día 16 de febrero de 1973, Jiménez Hijo ordenó partir a la ciudad y me dijo: te vas con nosotros y te regresamos mañana luego que termines tu trabajo, caminamos hacia el helicóptero y le ordenó al mayor manzano preparar la partida, en la montaña a esa hora no oscurece, abordamos primero el contralmirante y yo pero al subir el general Pérez los indicadores de la nave marcaron sobre peso y alguien debía bajar. Lo hizo Jiménez hijo invitándome a seguirlo se acercó al entonces mayor Pou y le dijo: háblate con Solano para que te refuerce la escolta y llévate a Moisés para que haga el trabajo y lo regresemos mañana y le ratificó la orden anterior para que una patrulla de oficiales llevara a José Morillo el fotoreportero al hotel en Ocoa, este me había entregado el rollo fotográfico con las imágenes de Caamaño muerto para llevarlo al nacional. Los generales partieron en el helicóptero y nosotros quedamos a la espera de dos oficiales adicionales que nos acompañarían a la capital, Santo Domingo en el carro de Secretario de la FFAA que en ese tiempo era la placa número tres del Estado Dominicano. Eran ya las siete, la noche había terminado de caer y mientras esperábamos que finalizara el relevo de los servicios y la inspección correspondiente, se escucharon unos disparos, Pou ordenó tirarse al suelo y me llamó la atención enérgicamente por quitarme el poncho que había ordenado el general Pérez para protegerme del frío y disimular el color crema de mi camisa. Pou se rodó hasta mi lado en la grama y me dijo no se aparte de mi recuerde que el comandante de la fuerza me encomendó protegerlo. Entonces le comenté, pude percibir disparos de diferentes armas y me contestó con cierta ironía –Si ya me dijeron que eres un experto en combates- No tanto le comenté pero tengo algunos conocimientos –Si sonaron disparos de diferentes armas –Será un intercambio con los guerrilleros agregué –No lo puedo asegurar contestó, también puede ocurrir que algunas patrullas se confundan y se disparen entre si y eso parece porque ya no hay disparos, fue solo un par de ráfagas.El mayor Solano Hernández paso a la velocidad de un rayo en un Jep con las luces apagadas, aún no puedo explicarme como veía la carretera; seguido de tropas de a pie avanzó hacia el lugar donde se suponía ocurrieron los disparos. Al poco rato regresó y se paró para informarle a Pou que un recluta dejó una lata de Sardinas vacía luego de la cena a orillas de la carretera, que al parecer los restantes guerrilleros la pisaron o patearon y el recluta al escuchar el sonido de la lata disparó en esa dirección sin avistar objetivo alguno y que los presuntos guerrilleros le contestaron y se descolgaron hacia la barranca su de la carretera. Al preguntar como sabían que los guerrilleros contestaron el fuego me contestaron que se había hecho contacto con el punto inmediato despues del recluta y no reportó disparos desde su área. Las cosas empiezan a complicarse para nosotros: El comandante Solano ordena que esperemos un rato hasta que se termine una inspección del trayecto que había ordenado a partir de unos 200 metros de donde estamos y hasta una longitud de 400 o 500 metros Pou nos explica y comenta que si fueron los guerrilleros que dispararon no podrán estar más lejos de esa distancia, en eso nos dieron las nueve de la noche cuando un oficial nos informó que podíamos partir, me colocaron en el asiento de atrás entre dos capitanes del ejército Pou ocupó el asiento delantero y el otro capitán iba al volante. Iniciamos la marcha y a unos 225 metros según el marca milla del auto se produjo un poderoso estruendo y algo impactó el pesado auto oficial con tanta fuerza que casi lo atraviesa en la carretera. Pou ordenó evacuarlo por el costado derecho, ordenando no disparar a menos que nuestras vidas peligraran, cuando él mismo inició la revisión del auto para comprobar el impacto uno de los oficiales dijo aquí hay un fuerte olor de gasolina, periodista no se mueva, capitán acompáñelo ahí, estábamos acorados en el guardalodos delantero, Pou y el chofer se fueron a la parte trasera mientras el otro capitán les cubría la retaguardia rápidamente encontraron el problema: un fragmento de granada o una astilla de la laja azul de la zona había perforado el tanque de la gasolina, el chofer estimo que había perdido la mitad del combustible pero agregó que todo el trayecto que nos quedaba unos 25 o 30 quilómetros hasta Vallejuelo, Constanza era en bajada y podíamos hacerlo con el motor apagado Eran cerca de las 10 cuando partimos llegamos a Vallejuelo a eso de las 12 de la media noche, allí estaba con su tropa acampado el coronel García Tejada, Pou lo despertó y le pidió prestado su auto pero el mismo estaba en la capital dijo, entonces salieron y se dirigieron a una pequeña bodega que solo tenía de comer un pan duro y salami santiago, el coronel ordenó que nos lo despacharan y un litro de mac’alber para que nos calentáramos, luego le dijo al bodeguero que llamara el muchacho para que fuera con su chofer en el Jep a traerle el mecánico. Quince o veinte minutos despues estaba el mecánico con nosotros el capitán conductor le explicó y éste se dirigió a la bodega y regresó con una pasta de jabón Lavador y un poco de ceniza, en un balde fue machacando el jabón y mezclando con la ceniza y humedeciendo con el mac’alber, luego lo adhirió al tanque roto lo secó con una llama leve de acetileno y dijo en 15 o veinte minutos estará duro y pueden irse y así fue. A las cuatro de la maña llegamos a la capital antes que nada fuimos al Palacio Nacional, cede del gobierno y de la secretaría de las FFAA a cambiar el carro accidentado todo lo que se encontró fue un Jep y en el nos movilizamos, cuando llegamos a El Nacional, estaba cerrado y Pou se bajo del Jep y llamó al vigilante, nadie respondió, habían cuatro ciudadanos vestidos de civil con aspecto militar, dos al frente y dos contra la verja del diario y Pou entendió que era mejor marcharnos, fuimos a El Sol estaba cerrado y no había vigilante tampoco, nos dirigimos a El caribe y estaba cerrado el vigilante dijo que no podía pernoctar allí entonces nos fuimos al Lístín Diario allí estaba Don Porfirio Thomas, jefe de producción del rotativo, Pou le dijo que deseaba que yo acabara de pasar la noche allí a modo de protegerme y le dijo que no era posible, le pedí a Pou entonces que me llevara a casa en San Carlos y encontramos tres sospechosos apostados dos en la esquina Salcedo con Abreu y otro recostado al poste de luz frente al teatro San Carlos le dije que me dejara en la secretaría militar, pero ahí, de noche cuando no estaba el secretariou otro alto oficial no había vigilancia y un cuartel no eraapropiado según él, entonces optó por dejarle el rollo de las fotos tomadas por morillo, el señor Thomas llamó a Valoy que las reveló, firmó y publicaron en la edición de ese día 17, en el acto de pillaje periodístico más vil que haya conocido. No pude ver al doctor Morillo para explicarle y Freddy Gatón (fenecido) no quiso escucharme, dijo que ese muerto no era Caamaño y que todo era puro cuento.- ContinuaráPublicadas por Moisés Iturbidesa la/s 3:52 PM0 comentarios Vínculos a esta publicación
martes, febrero 17, 2009Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo "II" Por Moisés Iturbides A eso de la cinco de la tarde del 16 de febrero de 1973 el entonces coronel Hernández Beato “El Maco” estacionó su carro frente a la residencia del doctor Read, dentista, cariñosamente llamado por los ocoeños “El Curro” un adolescente se acercó al hotel Marién y me dijo que el coronel me estaba buscando, estaba a unos 50 metros de distancia, ignoro porque no llegó al hotel, nunca lo visitó, el comandaba el helipuerto improvisado para las operaciones antiguerrilla y de tarde en tarde le visitaba puesto que éramos amigos. El Maco me dijo; periodista busque su libreta y su fotógrafo que el jefe de la fuerza lo mandó a buscar, lo espero aquí. De inmediato me dirigí al hotel le dije a José Morillo busca tu cámara el Secretario de las FFAA nos mandó a buscarcon el coronel Hernández Beato, subimos al carro y el alto oficial se dirigió a un helicóptero estacionado en el helipuerto y que piloteaba el coronel Manzano. Arribamos la navey despegamos inmediatamente ya en el aire nos dijo vamos a Nizaíto donde los esperan el contralmirante Jiménez hijo, el general Pérez y Pérez y otros oficiales superiores poco minutos despues la nave se posó al borde de la carretera en Sabana Kely, Nizaíto donde antes estuvo el aserradero de José Delio Guzmán como informamos ayer. Jiménez Hijo caminó hacia nosotros me saludo y me dijo te he mandado a buscar para un asunto desagradable pero he preferido que seas tu porque se que conoces muy bien al coronel Caamaño y como han hecho circular versiones de que no es él quien estaba al frente de la guerrilla y que ha muerto esta tarde… sentí un calor enorme a pesar de que la temperatura era dos grados centígrados bajo 0 Celsior, le di la espalda y mis ojos se llenaron de lágrimas - Comprendo tu dolor y tristeza comentó el general. Luego le di el frente, le mire a la cara y agregué vamos a trabajar, vamos Morillo es nuestro deber como periodistas caminamos unos 25 o 30 pasos hacia donde estaban los Generales Pérez y Bouchamps Javier a más de otros oficiales de menor grado, no estaba el general Ramiro Matos y me dijeron que estaba en Montenegro porque estaba muy afectado de la gripe. A manera de abrir de nuevo el diálogo Jiménez hijo comento: tu reporte de hoy en El Nacional es correcto hubo los tres combates, el camión atacado por la guerrilla la noche anterior no estaba ocupado por militares. Estaba estacionado y mientras las tropas descansaban en el recodo de la curva, se refería al contingente comandado por el mayor Solano Hernández como comenté ayer. Jiménez hijo agregó, Caamaño murió cerca de las tres de la tarde y sostuvo solo el tercer combate, no ofreció muchos detalles al preguntarle si fue interrogado, me contestó escuetamente, “no murió en el combate”, ante esa respuesta le pedí que me mostraran el cadáver, a seguidas le ordenó a un joven capitán que me acompañara ordenándole que diera todas las facilidades de que requiriéramos Morillo y yo para identificarlo. Inicié la revisión del cadáver observando una pequeña y vieja cicatriz que Francis tenía debajo del mentón derecho, luego tome su mano derecha para ver una mancha indeleble que tenía en la uña del dedo mayor de la mano derecha, noté que le habían crecido algunos pelos en su amplia frente calva, la bala presentaba un orificio de entrada sesgado como apunté ayer procedimos ayudado por dos rasos del ejército a levantarle la chaqueta y la camisa en busca de rastros de tortura, buscamos en el pecho el cuello y la espalda, no presentaba señales de golpes o rasguños y dimos por concluida la revisión. Todas las fotos de ese episodio que se han publicado corresponden a El Nacional, el señor Porfirio Thomas del Listín Diario, se apropió del rollo y llamó a Valoy para revelarlo y publicarlo en la edición de la mañana de ese matutino, mañana explicaré como sucedió.- Continuará mañana Publicadas por Moisés Iturbidesa la/s 1:39 PM0 comentarios Vínculos a esta publicación
miércoles, febrero 18, 2009Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo “III” Por Moisés Iturbides A las seis y media de la tarde del citado día 16 de febrero de 1973, Jiménez Hijo ordenó partir a la ciudad y me dijo: te vas con nosotros y te regresamos mañana luego que termines tu trabajo, caminamos hacia el helicóptero y le ordenó al mayor manzano preparar la partida, en la montaña a esa hora no oscurece, abordamos primero el contralmirante y yo pero al subir el general Pérez los indicadores de la nave marcaron sobre peso y alguien debía bajar. Lo hizo Jiménez hijo invitándome a seguirlo se acercó al entonces mayor Pou y le dijo: háblate con Solano para que te refuerce la escolta y llévate a Moisés para que haga el trabajo y lo regresemos mañana y le ratificó la orden anterior para que una patrulla de oficiales llevara a José Morillo el fotoreportero al hotel en Ocoa, este me había entregado el rollo fotográfico con las imágenes de Caamaño muerto para llevarlo al nacional. Los generales partieron en el helicóptero y nosotros quedamos a la espera de dos oficiales adicionales que nos acompañarían a la capital, Santo Domingo en el carro de Secretario de la FFAA que en ese tiempo era la placa número tres del Estado Dominicano. Eran ya las siete, la noche había terminado de caer y mientras esperábamos que finalizara el relevo de los servicios y la inspección correspondiente, se escucharon unos disparos, Pou ordenó tirarse al suelo y me llamó la atención enérgicamente por quitarme el poncho que había ordenado el general Pérez para protegerme del frío y disimular el color crema de mi camisa. Pou se rodó hasta mi lado en la grama y me dijo no se aparte de mi recuerde que el comandante de la fuerza me encomendó protegerlo. Entonces le comenté, pude percibir disparos de diferentes armas y me contestó con cierta ironía –Si ya me dijeron que eres un experto en combates- No tanto le comenté pero tengo algunos conocimientos –Si sonaron disparos de diferentes armas –Será un intercambio con los guerrilleros agregué –No lo puedo asegurar contestó, también puede ocurrir que algunas patrullas se confundan y se disparen entre si y eso parece porque ya no hay disparos, fue solo un par de ráfagas.El mayor Solano Hernández paso a la velocidad de un rayo en un Jep con las luces apagadas, aún no puedo explicarme como veía la carretera; seguido de tropas de a pie avanzó hacia el lugar donde se suponía ocurrieron los disparos. Al poco rato regresó y se paró para informarle a Pou que un recluta dejó una lata de Sardinas vacía luego de la cena a orillas de la carretera, que al parecer los restantes guerrilleros la pisaron o patearon y el recluta al escuchar el sonido de la lata disparó en esa dirección sin avistar objetivo alguno y que los presuntos guerrilleros le contestaron y se descolgaron hacia la barranca su de la carretera. Al preguntar como sabían que los guerrilleros contestaron el fuego me contestaron que se había hecho contacto con el punto inmediato despues del recluta y no reportó disparos desde su área. Las cosas empiezan a complicarse para nosotros: El comandante Solano ordena que esperemos un rato hasta que se termine una inspección del trayecto que había ordenado a partir de unos 200 metros de donde estamos y hasta una longitud de 400 o 500 metros Pou nos explica y comenta que si fueron los guerrilleros que dispararon no podrán estar más lejos de esa distancia, en eso nos dieron las nueve de la noche cuando un oficial nos informó que podíamos partir, me colocaron en el asiento de atrás entre dos capitanes del ejército Pou ocupó el asiento delantero y el otro capitán iba al volante. Iniciamos la marcha y a unos 225 metros según el marca milla del auto se produjo un poderoso estruendo y algo impactó el pesado auto oficial con tanta fuerza que casi lo atraviesa en la carretera. Pou ordenó evacuarlo por el costado derecho, ordenando no disparar a menos que nuestras vidas peligraran, cuando él mismo inició la revisión del auto para comprobar el impacto uno de los oficiales dijo aquí hay un fuerte olor de gasolina, periodista no se mueva, capitán acompáñelo ahí, estábamos acorados en el guardalodos delantero, Pou y el chofer se fueron a la parte trasera mientras el otro capitán les cubría la retaguardia rápidamente encontraron el problema: un fragmento de granada o una astilla de la laja azul de la zona había perforado el tanque de la gasolina, el chofer estimo que había perdido la mitad del combustible pero agregó que todo el trayecto que nos quedaba unos 25 o 30 quilómetros hasta Vallejuelo, Constanza era en bajada y podíamos hacerlo con el motor apagado Eran cerca de las 10 cuando partimos llegamos a Vallejuelo a eso de las 12 de la media noche, allí estaba con su tropa acampado el coronel García Tejada, Pou lo despertó y le pidió prestado su auto pero el mismo estaba en la capital dijo, entonces salieron y se dirigieron a una pequeña bodega que solo tenía de comer un pan duro y salami santiago, el coronel ordenó que nos lo despacharan y un litro de mac’alber para que nos calentáramos, luego le dijo al bodeguero que llamara el muchacho para que fuera con su chofer en el Jep a traerle el mecánico. Quince o veinte minutos despues estaba el mecánico con nosotros el capitán conductor le explicó y éste se dirigió a la bodega y regresó con una pasta de jabón Lavador y un poco de ceniza, en un balde fue machacando el jabón y mezclando con la ceniza y humedeciendo con el mac’alber, luego lo adhirió al tanque roto lo secó con una llama leve de acetileno y dijo en 15 o veinte minutos estará duro y pueden irse y así fue. A las cuatro de la maña llegamos a la capital antes que nada fuimos al Palacio Nacional, cede del gobierno y de la secretaría de las FFAA a cambiar el carro accidentado todo lo que se encontró fue un Jep y en el nos movilizamos, cuando llegamos a El Nacional, estaba cerrado y Pou se bajo del Jep y llamó al vigilante, nadie respondió, habían cuatro ciudadanos vestidos de civil con aspecto militar, dos al frente y dos contra la verja del diario y Pou entendió que era mejor marcharnos, fuimos a El Sol estaba cerrado y no había vigilante tampoco, nos dirigimos a El caribe y estaba cerrado el vigilante dijo que no podía pernoctar allí entonces nos fuimos al Lístín Diario allí estaba Don Porfirio Thomas, jefe de producción del rotativo, Pou le dijo que deseaba que yo acabara de pasar la noche allí a modo de protegerme y le dijo que no era posible, le pedí a Pou entonces que me llevara a casa en San Carlos y encontramos tres sospechosos apostados dos en la esquina Salcedo con Abreu y otro recostado al poste de luz frente al teatro San Carlos le dije que me dejara en la secretaría militar, pero ahí, de noche cuando no estaba el secretariou otro alto oficial no había vigilancia y un cuartel no eraapropiado según él, entonces optó por dejarle el rollo de las fotos tomadas por morillo, el señor Thomas llamó a Valoy que las reveló, firmó y publicaron en la edición de ese día 17, en el acto de pillaje periodístico más vil que haya conocido. No pude ver al doctor Morillo para explicarle y Freddy Gatón (fenecido) no quiso escucharme, dijo que ese muerto no era Caamaño y que todo era puro cuento.- ContinuaráPublicadas por Moisés Iturbidesa la/s 3:52 PM0 comentarios Vínculos a esta publicación
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Francisco Alberto Caamaño Deñó
martes, 20 de diciembre de 2011
Sucesos del Hotel Matum
AERO CAPSULAS
Sucesos del Hotel Matum
diciembre 19 1965
Primera Parte
Hotel Matum (1ra. parte)
Diciembre 18 1965
Sabado 07:20 A.M.
Ring, ring, ring,
Respondo el telefono, alo,
Una voz autoritaria, quien habla?
Respondo, a donde llamo?
Capitan Bodden le habla el Coronel Caamaño,
A sus ordenes Sr. Respondo, inmediatamente me ordena, llame a todos los pilotos y dígales que a las 08:00 a.m. los espero para una reunion, urgente en el restaurante el dragón e infórmeles, que La O.E.A. pago los cinco sueldos que duro la guerra patria A todos los militares constitucionalistas,y que se los entregare personalmente en el dragon,y dígales que por 1era vez después que la guerra comenzó, me tomare un trago y como los pilotos son los que mas cobrarán, son los que van a pagar la cuenta, a seguida me dice, y que no falte ninguno y sean puntuales.
Cierra el telefono sin despedirse,inmediatamente comienzo a darle cumplimiento a la orden impartida segundos antes.
Todos dudaron la orden transmitida por mi, y los dichos que me dijeron, como "jablador", lengua larga, chismoso, y algunos me dijeron relajao, cuando llegué al restaurante dragón, que estaba a tres cuadras de mi casa, no faltaba nadie de las persona que llamé, estaban limpiando el local y estaba cerrado para el publico, llegando yo, y llegando el Coronel Caamaño, con su respectiva escolta, acompañado de los Coroneles Montes Arache, Lora Fernández, y de Héctor Aristy, ordeno abrir el local, ya adentro antes de sentarse, dijo, me gustaría saber si hubieran sido tan puntuales si hubiese sido para tirar tiros, COÑOOO, todos reímos a carcajadas, pidió a uno de su escolta, le trajeran los cheques de la F.A.D., los entrego al Tte. Cor. Piloto Luis Carlos Tejada González (Nene), le ordeno (como era su estilo) repártalos que vamos a desayunar, comer, cenar y beber por cuenta de los pilotos y la F.A.D., en ese corto tiempo no habían transcurridos ni cinco minutos y ya el restaurante el dragón estaba lleno, habían de todaslas clases sociales, muchos Diplomáticos y Periodistas extranjeros acreditados en el país, disputándose las sillas cerca del Leader de ese momento. El Cap. Piloto Odalid Cruz Ventura, llamó a un aparte al 1er Tte. Piloto Diego Mena y Mena y a mi y nos dijo Francis es ya un hombre publico y no podemos permitir que se venga a quemar por estar con nosotros los Pilotos, vamos a sacarlo de aquí lo mas rápidamente posible, Diego y yo aprobamos la sugerencia de Odalid, pero a donde vamos Odalid, el sugirió Doris,(su esposa) y los muchachos estan en Puerto Rico, vamos para mi casa,llamamos a los Cor. Pilotos Rodríguez E., que se marchaba hacia su finca,y a Nene Tejada, le informamos el plan y ellos asintieron, ya el Embajador de Panamá y a su lado estaba sentado el periodista Robert Berelletz, habia entablado una ligera polémica con Caamaño, lo que parecía una provocación, Diego Mena y Mena se coloco detrás del Embajador y el Periodista y frente a Caamaño,le vocifero a este, a viva y clara voz, CORONELLLLL, ahora mismo nos vamos de aquí, pero con usted, esto esta lleno de CALIESES Y AGENTESDE LA CIA, Y LO VAN A PROVOCAR, Y ESO NO LO VAMOS A PERMITIR, Odalid y Nene Tejada se a acercaron a Caamaño,le expusieron lo tratado por nososotros y accedió a trasladarse con su escolta y acompañantes a la residencia de Odalid, acordamos no informarle a nadie donde nos trasladaríamos con Caamaño, la casa estaba situada en la calle Julio Verne.
Los pilotos nos trasladamos allí con varios galones de whisky, hielo, refrescos, picaderas, etc., el anfitrión nos solicito a Diego Mena y a mi, por favor que lo ayudáramos y que no tomáramos bebidas alcohólicas, para tener mayor control y protección al Coronel Caamaño, con lo cual colaboramos Diego y yo, el pasarato fue amenizado por los Capitanes Pilotos Rodríguez Conde y Alfredo Hernández Díaz y la vocalización por ellos dos, más Diego Mena con su voz de tenor, sus canciones románticas, rancheras y OH sorpresa, entre set y set,al ritmo de Guajira Guantamera entonadas con sus guitarras por Alfredo y Tito Conde, se lanzaban coplas improvisadas, los Coroneles Caamaño, Montes A. y Lora Fernández, nadie los conocía con esas cualidades.
Al caer la tarde, y llegar la despedida Caamaño no podía irse sin ordenar a todos los presentes, la puntual asistencia a Santiago, a la ofrenda en el cementerio de esa ciudad y después la misa que se efectuaría en honor del ideólogo de reponer al Profesor Juan Bosch en la Presidencia de la Republica, Tte. Cor. E.N., RAFAEL TOMAS FERNÁNDEZ DOMINGUEZ, después de esta orden, con Diego Mena a la cabeza Odalid y yo le sugerimos de la importancia de posponer o suspender este homenaje tan merecido pero,tan propicio para un atentado, pues se prestaba para eliminar de un solo tirón a todo el movimiento constitucionalista, nos pregunto si teníamos miedo, contestamos afirmativamente, temiamos por el, por el Profesor BOSCH, por Peña, temíamos por su estado mayor y temíamos por los combatientes constitucionalistas, le hicimos saber que como un partido político P.R.D., había invitado al mismo acto, esa era la mejor excusa para un atentado a sus lideres y después acusarlos de subvertir el orden, su ultima respuesta fue Que los PILOTOS eran los que el quería ver al frente, a lo que DIEGO MENA le respondió con disciplina y energía a la vez, CORONEL Caamaño, por Dios recuérdese de SANDINO, (Cesar Augusto Sandino) en Nicaragua, no debemos ir, y no vamos a ir, nos dio un abrazo, las gracias y nos dijo nos vemos mañana en SANTIAGO.
Durante la estadia en la residencia de Odalid, instruimos a las escoltas de no permitir la entrada a personas ajenas a los Constitucionalistas, desfilaron por allí muchos Diplomáticos, periodistas extranjeros y se negó la entrada e informaciones, porque era un encuentro de esparcimiento familiar y privado. El embajador de PANAMA logro colarse, pero como ameritaba el caso diplomaticamente lo sacamos.
CONTINUA
Ricardo Antonio Bodden Lopez
Cap. Pil. Ret. F.A.D.
Sucesos del Hotel Matum
diciembre 19 1965
Primera Parte
Hotel Matum (1ra. parte)
Diciembre 18 1965
Sabado 07:20 A.M.
Ring, ring, ring,
Respondo el telefono, alo,
Una voz autoritaria, quien habla?
Respondo, a donde llamo?
Capitan Bodden le habla el Coronel Caamaño,
A sus ordenes Sr. Respondo, inmediatamente me ordena, llame a todos los pilotos y dígales que a las 08:00 a.m. los espero para una reunion, urgente en el restaurante el dragón e infórmeles, que La O.E.A. pago los cinco sueldos que duro la guerra patria A todos los militares constitucionalistas,y que se los entregare personalmente en el dragon,y dígales que por 1era vez después que la guerra comenzó, me tomare un trago y como los pilotos son los que mas cobrarán, son los que van a pagar la cuenta, a seguida me dice, y que no falte ninguno y sean puntuales.
Cierra el telefono sin despedirse,inmediatamente comienzo a darle cumplimiento a la orden impartida segundos antes.
Todos dudaron la orden transmitida por mi, y los dichos que me dijeron, como "jablador", lengua larga, chismoso, y algunos me dijeron relajao, cuando llegué al restaurante dragón, que estaba a tres cuadras de mi casa, no faltaba nadie de las persona que llamé, estaban limpiando el local y estaba cerrado para el publico, llegando yo, y llegando el Coronel Caamaño, con su respectiva escolta, acompañado de los Coroneles Montes Arache, Lora Fernández, y de Héctor Aristy, ordeno abrir el local, ya adentro antes de sentarse, dijo, me gustaría saber si hubieran sido tan puntuales si hubiese sido para tirar tiros, COÑOOO, todos reímos a carcajadas, pidió a uno de su escolta, le trajeran los cheques de la F.A.D., los entrego al Tte. Cor. Piloto Luis Carlos Tejada González (Nene), le ordeno (como era su estilo) repártalos que vamos a desayunar, comer, cenar y beber por cuenta de los pilotos y la F.A.D., en ese corto tiempo no habían transcurridos ni cinco minutos y ya el restaurante el dragón estaba lleno, habían de todaslas clases sociales, muchos Diplomáticos y Periodistas extranjeros acreditados en el país, disputándose las sillas cerca del Leader de ese momento. El Cap. Piloto Odalid Cruz Ventura, llamó a un aparte al 1er Tte. Piloto Diego Mena y Mena y a mi y nos dijo Francis es ya un hombre publico y no podemos permitir que se venga a quemar por estar con nosotros los Pilotos, vamos a sacarlo de aquí lo mas rápidamente posible, Diego y yo aprobamos la sugerencia de Odalid, pero a donde vamos Odalid, el sugirió Doris,(su esposa) y los muchachos estan en Puerto Rico, vamos para mi casa,llamamos a los Cor. Pilotos Rodríguez E., que se marchaba hacia su finca,y a Nene Tejada, le informamos el plan y ellos asintieron, ya el Embajador de Panamá y a su lado estaba sentado el periodista Robert Berelletz, habia entablado una ligera polémica con Caamaño, lo que parecía una provocación, Diego Mena y Mena se coloco detrás del Embajador y el Periodista y frente a Caamaño,le vocifero a este, a viva y clara voz, CORONELLLLL, ahora mismo nos vamos de aquí, pero con usted, esto esta lleno de CALIESES Y AGENTESDE LA CIA, Y LO VAN A PROVOCAR, Y ESO NO LO VAMOS A PERMITIR, Odalid y Nene Tejada se a acercaron a Caamaño,le expusieron lo tratado por nososotros y accedió a trasladarse con su escolta y acompañantes a la residencia de Odalid, acordamos no informarle a nadie donde nos trasladaríamos con Caamaño, la casa estaba situada en la calle Julio Verne.
Los pilotos nos trasladamos allí con varios galones de whisky, hielo, refrescos, picaderas, etc., el anfitrión nos solicito a Diego Mena y a mi, por favor que lo ayudáramos y que no tomáramos bebidas alcohólicas, para tener mayor control y protección al Coronel Caamaño, con lo cual colaboramos Diego y yo, el pasarato fue amenizado por los Capitanes Pilotos Rodríguez Conde y Alfredo Hernández Díaz y la vocalización por ellos dos, más Diego Mena con su voz de tenor, sus canciones románticas, rancheras y OH sorpresa, entre set y set,al ritmo de Guajira Guantamera entonadas con sus guitarras por Alfredo y Tito Conde, se lanzaban coplas improvisadas, los Coroneles Caamaño, Montes A. y Lora Fernández, nadie los conocía con esas cualidades.
Al caer la tarde, y llegar la despedida Caamaño no podía irse sin ordenar a todos los presentes, la puntual asistencia a Santiago, a la ofrenda en el cementerio de esa ciudad y después la misa que se efectuaría en honor del ideólogo de reponer al Profesor Juan Bosch en la Presidencia de la Republica, Tte. Cor. E.N., RAFAEL TOMAS FERNÁNDEZ DOMINGUEZ, después de esta orden, con Diego Mena a la cabeza Odalid y yo le sugerimos de la importancia de posponer o suspender este homenaje tan merecido pero,tan propicio para un atentado, pues se prestaba para eliminar de un solo tirón a todo el movimiento constitucionalista, nos pregunto si teníamos miedo, contestamos afirmativamente, temiamos por el, por el Profesor BOSCH, por Peña, temíamos por su estado mayor y temíamos por los combatientes constitucionalistas, le hicimos saber que como un partido político P.R.D., había invitado al mismo acto, esa era la mejor excusa para un atentado a sus lideres y después acusarlos de subvertir el orden, su ultima respuesta fue Que los PILOTOS eran los que el quería ver al frente, a lo que DIEGO MENA le respondió con disciplina y energía a la vez, CORONEL Caamaño, por Dios recuérdese de SANDINO, (Cesar Augusto Sandino) en Nicaragua, no debemos ir, y no vamos a ir, nos dio un abrazo, las gracias y nos dijo nos vemos mañana en SANTIAGO.
Durante la estadia en la residencia de Odalid, instruimos a las escoltas de no permitir la entrada a personas ajenas a los Constitucionalistas, desfilaron por allí muchos Diplomáticos, periodistas extranjeros y se negó la entrada e informaciones, porque era un encuentro de esparcimiento familiar y privado. El embajador de PANAMA logro colarse, pero como ameritaba el caso diplomaticamente lo sacamos.
CONTINUA
Ricardo Antonio Bodden Lopez
Cap. Pil. Ret. F.A.D.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
46 aniversario de la Batalla del Matúm 1965.
Fundación Francisco Alberto Caamaño
Filial Santiago de los Caballeros
I N V I T A C I O N
Les invitamos a las actividades conmemorativas del 46 aniversario de la Batalla del Matúm 1965.
Honraremos a combatientes Constitucionalistas y a distinguidas personalidades de Santiago, que apoyaron tan grandiosa epopeya.
Hora: 4: 30 P.M.
Lugar: Explanada frontal Hotel Matúm de Santiago
Día: Lunes 19 de diciembre 2011
Filial Santiago de los Caballeros
I N V I T A C I O N
Les invitamos a las actividades conmemorativas del 46 aniversario de la Batalla del Matúm 1965.
Honraremos a combatientes Constitucionalistas y a distinguidas personalidades de Santiago, que apoyaron tan grandiosa epopeya.
Hora: 4: 30 P.M.
Lugar: Explanada frontal Hotel Matúm de Santiago
Día: Lunes 19 de diciembre 2011
Etiquetas:
Francisco Alberto Caamaño Deñó
jueves, 19 de mayo de 2011
FUNDACION FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑO
FUNDACION FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑO
DECLARACION PÚBLICA
Transcurridos 46 años de la muerte, en heroico combate, del ideólogo-fundador del Movimiento Constitucionalista, coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, aquel fatídico 19 de mayo de 1965, la Fundación Caamaño Deñó -filial Santiago- rinde tributo de veneración a su memoria y reafirma su inquebrantable compromiso con los ideales de libertad, justicia y soberanía que enarboló el héroe nacional.
Al mismo tiempo, exhortamos a todos los dominicanos de nobles sentimientos a preservar el ejemplo de gallardía y de amor a su pueblo de este insigne soldado de la Patria. El coronel Fernández Domínguez nació el 18 de septiembre de 1934 en el poblado de Damajagua, Mao, ingresando desde muy joven a las Fuerzas Armadas, donde se destaca por su responsabilidad, disciplina y ansias de superación y formación militar.
Al estallar la Gesta de Abril, Fernández Domínguez se encontraba en forzoso exilio. Regresa el 14 de mayo, comisionado por el profesor Juan Bosch para que mediara con el Alto Mando Militar Constitucionalista, en un fallido intento de acuerdo con las Fuerzas de Ocupación Norteamericana.
Tras fracasar la mediación decide no retornar a Puerto Rico y se integra a la dirección del Gobierno Constitucionalista, siendo designado por el Presidente Caamaño, Ministro de Interior. Cinco días después, el 19 de mayo, mientras intentaba tomar por asalto el Palacio Nacional, al mando de un puñado de aguerridos combatientes, cae de cara al Sol para inmortalizarse. Junto a él mueren tan bien, los dirigentes catorcistas Juan Miguel Román y Euclides Morillo, entre otros, y el instructor del Cuerpo de Hombres Ranas, Elio Capocci, Subjefe de Inteligencia del Gobierno en Armas.
Fue un duro golpe que arrancó lagrimas a raudales entre sus compañeros de la gesta liberadora, incluso es oportuno citar el juramento hecho ante el cadáver del héroe, por el presidente Caamaño. Juramento que cumplió al pie de la letra- Citamos: “Juro ante tus restos que consagraré mi vida a vengar tu muerte. Nada ni nadie me detendrá en esta lucha, porque tu sacrificio por la libertad de nuestro pueblo arrastra el mío y el de todos los que sientan en su pecho el orgullo de ser Dominicano”-
Prof. Minerva López
Presidenta
Lic. Ángel Adriano Reyes
Secretario General
DECLARACION PÚBLICA
Transcurridos 46 años de la muerte, en heroico combate, del ideólogo-fundador del Movimiento Constitucionalista, coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, aquel fatídico 19 de mayo de 1965, la Fundación Caamaño Deñó -filial Santiago- rinde tributo de veneración a su memoria y reafirma su inquebrantable compromiso con los ideales de libertad, justicia y soberanía que enarboló el héroe nacional.
Al mismo tiempo, exhortamos a todos los dominicanos de nobles sentimientos a preservar el ejemplo de gallardía y de amor a su pueblo de este insigne soldado de la Patria. El coronel Fernández Domínguez nació el 18 de septiembre de 1934 en el poblado de Damajagua, Mao, ingresando desde muy joven a las Fuerzas Armadas, donde se destaca por su responsabilidad, disciplina y ansias de superación y formación militar.
Al estallar la Gesta de Abril, Fernández Domínguez se encontraba en forzoso exilio. Regresa el 14 de mayo, comisionado por el profesor Juan Bosch para que mediara con el Alto Mando Militar Constitucionalista, en un fallido intento de acuerdo con las Fuerzas de Ocupación Norteamericana.
Tras fracasar la mediación decide no retornar a Puerto Rico y se integra a la dirección del Gobierno Constitucionalista, siendo designado por el Presidente Caamaño, Ministro de Interior. Cinco días después, el 19 de mayo, mientras intentaba tomar por asalto el Palacio Nacional, al mando de un puñado de aguerridos combatientes, cae de cara al Sol para inmortalizarse. Junto a él mueren tan bien, los dirigentes catorcistas Juan Miguel Román y Euclides Morillo, entre otros, y el instructor del Cuerpo de Hombres Ranas, Elio Capocci, Subjefe de Inteligencia del Gobierno en Armas.
Fue un duro golpe que arrancó lagrimas a raudales entre sus compañeros de la gesta liberadora, incluso es oportuno citar el juramento hecho ante el cadáver del héroe, por el presidente Caamaño. Juramento que cumplió al pie de la letra- Citamos: “Juro ante tus restos que consagraré mi vida a vengar tu muerte. Nada ni nadie me detendrá en esta lucha, porque tu sacrificio por la libertad de nuestro pueblo arrastra el mío y el de todos los que sientan en su pecho el orgullo de ser Dominicano”-
Prof. Minerva López
Presidenta
Lic. Ángel Adriano Reyes
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Francisco Alberto Caamaño Deñó
martes, 15 de febrero de 2011
Desclasificar el fusilamiento de Caamaño
Opiniones
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Hoy/Wilson Morfe
13 Febrero 2011, 10:57 PM
Desclasificar el fusilamiento
de CaamañoOpiniones
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Hoy/Wilson Morfe
13 Febrero 2011, 10:57 PM
Desclasificar el fusilamiento
de Caamaño
A Caamaño lo capturaron vivo y lo fusilaron el 16 de febrero de 1973
Escrito por: HAMLET HERMANN
El coronel Francisco Caamaño Deñó fue capturado con vida y luego fusilado el 16 de febrero de 1973 por orden expresa del Presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer. En aquellos momentos de impunidad absoluta, los verdugos se jactaban públicamente del hecho.
Nadie puede negar esa realidad tras tanta evidencia acumulada durante casi cuatro décadas. Desde entonces hemos entrecruzado información para aproximarnos a la verdad. Esta apretada síntesis en el 38º aniversario debe servir para recordar a los mártires y para no olvidar a los protagonistas del crimen.
El entrenamiento del Sexto Batallón de Cazadores fue realizado por tropas especiales del Ejército de Estados Unidos con el objetivo específico de aniquilar al coronel Caamaño si osaba retornar al país. El teniente coronel Carlos Castillo Pimentel fue puesto al mando. La preparación terminó a principios de diciembre de 1972. La repatriación del grupo guerrillero tuvo lugar el 2 de febrero de 1973.
Luego de dos semanas de persecuciones y combates, el Pelotón de Reconocimiento del Sexto Batallón ascendía por la ladera del monte Cuero Duro. Allí iban Capellán, experto rastreador; Pinales Arias (El Diablón); el cabo Concepción Farías, el cabo Díaz Herrera, Rosario Cupete, Henríquez Mejía, Pedro Colón, Abreu Valdez (El Bravo), Almánzar Henríquez, Suriel Abreu, Medina Matos, Ulloa Sánchez, Fernando Castro, Tineo Ramos, Castillo Alvarado, Danilo Gómez, Martínez Arsenio, Villamán y uno apodado “Media Libra”.
Aproximadamente a las 11:00 de la mañana, el soldado que iba a la vanguardia hizo la señal de “congelarse”. A pocos metros, un guerrillero limpiaba su fusil. Sin posicionarse debidamente, el cabo Almánzar junto con los hombres de la vanguardia, comenzaron el ataque con fusiles y lanzagranadas M-79. Los guerrilleros fueron sorprendidos mientras descansaban. El coronel Caamaño fue capturado y llevado por el cabo Farías y el raso Villamán ante el primer teniente Almonte Lluberes. El cabo Farías iría entonces a dar aviso a los superiores sobre la captura de Caamaño, la muerte de Pérez Vargas y las heridas graves de Lalane José.
El botín de guerra para la tropa consistió en 15 mil dólares y, aproximadamente, 25 mil pesos. Para un soldado que ganaba mensualmente menos de cien pesos, aquello era una fortuna. Se repartió de acuerdo con el rango y el teniente coronel Castillo Pimentel recibiría mil dólares. Los alistados tocaron entre 500 y 300 pesos cada uno.
Faltando quince minutos para las 2:00 de la tarde, el prisionero fue entregado al general Beauchamps Javier y a Castillo Pimentel. Inmediatamente el Coronel ordenó atar las manos de Caamaño a la espalda. Entonces, lo maltrató físicamente. Montaron en un jeep y partieron hacia el puesto de mando en Nizaito. Allí se presentaron dos horas después el Secretario de las Fuerzas Armadas, Ramón Emilio Jiménez; el jefe del Ejército, general Enrique Pérez y Pérez, y el comodoro Francisco Amiama Castillo, quienes llegaron en helicóptero. Como escolta fungía el capitán Joaquín Pou Castro. Ellos transmitirían la orden impartida por el presidente Balaguer.
El encargado de ejecutar el fusilamiento fue el coronel Héctor García Tejada. Lo acompañaría el segundo teniente Almonte Castro, junto al cabo chofer Martínez y un sargento. Cuando Caamaño notó que el cabo Martínez, quien caminaba a su lado, se apartaba, comprendió que algo anormal sucedía. Entendió que había llegado su fin. “¿Me van a matar? ¡Viva Santo Domingo Libre, coño!” fueron sus últimas palabras. Los militares dispararon y se desplomó. García Tejada lo remató con un disparo en la frente. Un alistado golpeó el cadáver con la culata del fusil.
El teniente Juventino Matos (Monguito), Jefe de Mecánica del Sexto Batallón, fue encargado de la difícil tarea de quemar los cadáveres de los tres guerrilleros. Los restos no se consumieron, por lo que fueron trasladados desde el lugar en un helicóptero pilotado por el teniente Vicente Peralta. Los restos fueron llevados hasta San Isidro y luego lanzados al mar Caribe.
Ojalá que aquellos militares que todavía respetan el juramento patriótico de servir a la patria se decidan a publicar sus experiencias y así desenmascarar a tanto criminal que se ha refugiado tras el uniforme que no es capaz de honrar. Además, porque Caamaño es el mejor ejemplo de patriotismo que pudieran tener los militares dominicanos.
A Caamaño lo capturaron vivo y lo fusilaron el 16 de febrero de 1973
Escrito por: HAMLET HERMANN
El coronel Francisco Caamaño Deñó fue capturado con vida y luego fusilado el 16 de febrero de 1973 por orden expresa del Presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer. En aquellos momentos de impunidad absoluta, los verdugos se jactaban públicamente del hecho.
Nadie puede negar esa realidad tras tanta evidencia acumulada durante casi cuatro décadas. Desde entonces hemos entrecruzado información para aproximarnos a la verdad. Esta apretada síntesis en el 38º aniversario debe servir para recordar a los mártires y para no olvidar a los protagonistas del crimen.
El entrenamiento del Sexto Batallón de Cazadores fue realizado por tropas especiales del Ejército de Estados Unidos con el objetivo específico de aniquilar al coronel Caamaño si osaba retornar al país. El teniente coronel Carlos Castillo Pimentel fue puesto al mando. La preparación terminó a principios de diciembre de 1972. La repatriación del grupo guerrillero tuvo lugar el 2 de febrero de 1973.
Luego de dos semanas de persecuciones y combates, el Pelotón de Reconocimiento del Sexto Batallón ascendía por la ladera del monte Cuero Duro. Allí iban Capellán, experto rastreador; Pinales Arias (El Diablón); el cabo Concepción Farías, el cabo Díaz Herrera, Rosario Cupete, Henríquez Mejía, Pedro Colón, Abreu Valdez (El Bravo), Almánzar Henríquez, Suriel Abreu, Medina Matos, Ulloa Sánchez, Fernando Castro, Tineo Ramos, Castillo Alvarado, Danilo Gómez, Martínez Arsenio, Villamán y uno apodado “Media Libra”.
Aproximadamente a las 11:00 de la mañana, el soldado que iba a la vanguardia hizo la señal de “congelarse”. A pocos metros, un guerrillero limpiaba su fusil. Sin posicionarse debidamente, el cabo Almánzar junto con los hombres de la vanguardia, comenzaron el ataque con fusiles y lanzagranadas M-79. Los guerrilleros fueron sorprendidos mientras descansaban. El coronel Caamaño fue capturado y llevado por el cabo Farías y el raso Villamán ante el primer teniente Almonte Lluberes. El cabo Farías iría entonces a dar aviso a los superiores sobre la captura de Caamaño, la muerte de Pérez Vargas y las heridas graves de Lalane José.
El botín de guerra para la tropa consistió en 15 mil dólares y, aproximadamente, 25 mil pesos. Para un soldado que ganaba mensualmente menos de cien pesos, aquello era una fortuna. Se repartió de acuerdo con el rango y el teniente coronel Castillo Pimentel recibiría mil dólares. Los alistados tocaron entre 500 y 300 pesos cada uno.
Faltando quince minutos para las 2:00 de la tarde, el prisionero fue entregado al general Beauchamps Javier y a Castillo Pimentel. Inmediatamente el Coronel ordenó atar las manos de Caamaño a la espalda. Entonces, lo maltrató físicamente. Montaron en un jeep y partieron hacia el puesto de mando en Nizaito. Allí se presentaron dos horas después el Secretario de las Fuerzas Armadas, Ramón Emilio Jiménez; el jefe del Ejército, general Enrique Pérez y Pérez, y el comodoro Francisco Amiama Castillo, quienes llegaron en helicóptero. Como escolta fungía el capitán Joaquín Pou Castro. Ellos transmitirían la orden impartida por el presidente Balaguer.
El encargado de ejecutar el fusilamiento fue el coronel Héctor García Tejada. Lo acompañaría el segundo teniente Almonte Castro, junto al cabo chofer Martínez y un sargento. Cuando Caamaño notó que el cabo Martínez, quien caminaba a su lado, se apartaba, comprendió que algo anormal sucedía. Entendió que había llegado su fin. “¿Me van a matar? ¡Viva Santo Domingo Libre, coño!” fueron sus últimas palabras. Los militares dispararon y se desplomó. García Tejada lo remató con un disparo en la frente. Un alistado golpeó el cadáver con la culata del fusil.
El teniente Juventino Matos (Monguito), Jefe de Mecánica del Sexto Batallón, fue encargado de la difícil tarea de quemar los cadáveres de los tres guerrilleros. Los restos no se consumieron, por lo que fueron trasladados desde el lugar en un helicóptero pilotado por el teniente Vicente Peralta. Los restos fueron llevados hasta San Isidro y luego lanzados al mar Caribe.
Ojalá que aquellos militares que todavía respetan el juramento patriótico de servir a la patria se decidan a publicar sus experiencias y así desenmascarar a tanto criminal que se ha refugiado tras el uniforme que no es capaz de honrar. Además, porque Caamaño es el mejor ejemplo de patriotismo que pudieran tener los militares dominicanos.
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Hoy/Wilson Morfe
13 Febrero 2011, 10:57 PM
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Hoy/Wilson Morfe
13 Febrero 2011, 10:57 PM
Desclasificar el fusilamiento
de Caamaño
A Caamaño lo capturaron vivo y lo fusilaron el 16 de febrero de 1973
Escrito por: HAMLET HERMANN
El coronel Francisco Caamaño Deñó fue capturado con vida y luego fusilado el 16 de febrero de 1973 por orden expresa del Presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer. En aquellos momentos de impunidad absoluta, los verdugos se jactaban públicamente del hecho.
Nadie puede negar esa realidad tras tanta evidencia acumulada durante casi cuatro décadas. Desde entonces hemos entrecruzado información para aproximarnos a la verdad. Esta apretada síntesis en el 38º aniversario debe servir para recordar a los mártires y para no olvidar a los protagonistas del crimen.
El entrenamiento del Sexto Batallón de Cazadores fue realizado por tropas especiales del Ejército de Estados Unidos con el objetivo específico de aniquilar al coronel Caamaño si osaba retornar al país. El teniente coronel Carlos Castillo Pimentel fue puesto al mando. La preparación terminó a principios de diciembre de 1972. La repatriación del grupo guerrillero tuvo lugar el 2 de febrero de 1973.
Luego de dos semanas de persecuciones y combates, el Pelotón de Reconocimiento del Sexto Batallón ascendía por la ladera del monte Cuero Duro. Allí iban Capellán, experto rastreador; Pinales Arias (El Diablón); el cabo Concepción Farías, el cabo Díaz Herrera, Rosario Cupete, Henríquez Mejía, Pedro Colón, Abreu Valdez (El Bravo), Almánzar Henríquez, Suriel Abreu, Medina Matos, Ulloa Sánchez, Fernando Castro, Tineo Ramos, Castillo Alvarado, Danilo Gómez, Martínez Arsenio, Villamán y uno apodado “Media Libra”.
Aproximadamente a las 11:00 de la mañana, el soldado que iba a la vanguardia hizo la señal de “congelarse”. A pocos metros, un guerrillero limpiaba su fusil. Sin posicionarse debidamente, el cabo Almánzar junto con los hombres de la vanguardia, comenzaron el ataque con fusiles y lanzagranadas M-79. Los guerrilleros fueron sorprendidos mientras descansaban. El coronel Caamaño fue capturado y llevado por el cabo Farías y el raso Villamán ante el primer teniente Almonte Lluberes. El cabo Farías iría entonces a dar aviso a los superiores sobre la captura de Caamaño, la muerte de Pérez Vargas y las heridas graves de Lalane José.
El botín de guerra para la tropa consistió en 15 mil dólares y, aproximadamente, 25 mil pesos. Para un soldado que ganaba mensualmente menos de cien pesos, aquello era una fortuna. Se repartió de acuerdo con el rango y el teniente coronel Castillo Pimentel recibiría mil dólares. Los alistados tocaron entre 500 y 300 pesos cada uno.
Faltando quince minutos para las 2:00 de la tarde, el prisionero fue entregado al general Beauchamps Javier y a Castillo Pimentel. Inmediatamente el Coronel ordenó atar las manos de Caamaño a la espalda. Entonces, lo maltrató físicamente. Montaron en un jeep y partieron hacia el puesto de mando en Nizaito. Allí se presentaron dos horas después el Secretario de las Fuerzas Armadas, Ramón Emilio Jiménez; el jefe del Ejército, general Enrique Pérez y Pérez, y el comodoro Francisco Amiama Castillo, quienes llegaron en helicóptero. Como escolta fungía el capitán Joaquín Pou Castro. Ellos transmitirían la orden impartida por el presidente Balaguer.
El encargado de ejecutar el fusilamiento fue el coronel Héctor García Tejada. Lo acompañaría el segundo teniente Almonte Castro, junto al cabo chofer Martínez y un sargento. Cuando Caamaño notó que el cabo Martínez, quien caminaba a su lado, se apartaba, comprendió que algo anormal sucedía. Entendió que había llegado su fin. “¿Me van a matar? ¡Viva Santo Domingo Libre, coño!” fueron sus últimas palabras. Los militares dispararon y se desplomó. García Tejada lo remató con un disparo en la frente. Un alistado golpeó el cadáver con la culata del fusil.
El teniente Juventino Matos (Monguito), Jefe de Mecánica del Sexto Batallón, fue encargado de la difícil tarea de quemar los cadáveres de los tres guerrilleros. Los restos no se consumieron, por lo que fueron trasladados desde el lugar en un helicóptero pilotado por el teniente Vicente Peralta. Los restos fueron llevados hasta San Isidro y luego lanzados al mar Caribe.
Ojalá que aquellos militares que todavía respetan el juramento patriótico de servir a la patria se decidan a publicar sus experiencias y así desenmascarar a tanto criminal que se ha refugiado tras el uniforme que no es capaz de honrar. Además, porque Caamaño es el mejor ejemplo de patriotismo que pudieran tener los militares dominicanos.
A Caamaño lo capturaron vivo y lo fusilaron el 16 de febrero de 1973
Escrito por: HAMLET HERMANN
El coronel Francisco Caamaño Deñó fue capturado con vida y luego fusilado el 16 de febrero de 1973 por orden expresa del Presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer. En aquellos momentos de impunidad absoluta, los verdugos se jactaban públicamente del hecho.
Nadie puede negar esa realidad tras tanta evidencia acumulada durante casi cuatro décadas. Desde entonces hemos entrecruzado información para aproximarnos a la verdad. Esta apretada síntesis en el 38º aniversario debe servir para recordar a los mártires y para no olvidar a los protagonistas del crimen.
El entrenamiento del Sexto Batallón de Cazadores fue realizado por tropas especiales del Ejército de Estados Unidos con el objetivo específico de aniquilar al coronel Caamaño si osaba retornar al país. El teniente coronel Carlos Castillo Pimentel fue puesto al mando. La preparación terminó a principios de diciembre de 1972. La repatriación del grupo guerrillero tuvo lugar el 2 de febrero de 1973.
Luego de dos semanas de persecuciones y combates, el Pelotón de Reconocimiento del Sexto Batallón ascendía por la ladera del monte Cuero Duro. Allí iban Capellán, experto rastreador; Pinales Arias (El Diablón); el cabo Concepción Farías, el cabo Díaz Herrera, Rosario Cupete, Henríquez Mejía, Pedro Colón, Abreu Valdez (El Bravo), Almánzar Henríquez, Suriel Abreu, Medina Matos, Ulloa Sánchez, Fernando Castro, Tineo Ramos, Castillo Alvarado, Danilo Gómez, Martínez Arsenio, Villamán y uno apodado “Media Libra”.
Aproximadamente a las 11:00 de la mañana, el soldado que iba a la vanguardia hizo la señal de “congelarse”. A pocos metros, un guerrillero limpiaba su fusil. Sin posicionarse debidamente, el cabo Almánzar junto con los hombres de la vanguardia, comenzaron el ataque con fusiles y lanzagranadas M-79. Los guerrilleros fueron sorprendidos mientras descansaban. El coronel Caamaño fue capturado y llevado por el cabo Farías y el raso Villamán ante el primer teniente Almonte Lluberes. El cabo Farías iría entonces a dar aviso a los superiores sobre la captura de Caamaño, la muerte de Pérez Vargas y las heridas graves de Lalane José.
El botín de guerra para la tropa consistió en 15 mil dólares y, aproximadamente, 25 mil pesos. Para un soldado que ganaba mensualmente menos de cien pesos, aquello era una fortuna. Se repartió de acuerdo con el rango y el teniente coronel Castillo Pimentel recibiría mil dólares. Los alistados tocaron entre 500 y 300 pesos cada uno.
Faltando quince minutos para las 2:00 de la tarde, el prisionero fue entregado al general Beauchamps Javier y a Castillo Pimentel. Inmediatamente el Coronel ordenó atar las manos de Caamaño a la espalda. Entonces, lo maltrató físicamente. Montaron en un jeep y partieron hacia el puesto de mando en Nizaito. Allí se presentaron dos horas después el Secretario de las Fuerzas Armadas, Ramón Emilio Jiménez; el jefe del Ejército, general Enrique Pérez y Pérez, y el comodoro Francisco Amiama Castillo, quienes llegaron en helicóptero. Como escolta fungía el capitán Joaquín Pou Castro. Ellos transmitirían la orden impartida por el presidente Balaguer.
El encargado de ejecutar el fusilamiento fue el coronel Héctor García Tejada. Lo acompañaría el segundo teniente Almonte Castro, junto al cabo chofer Martínez y un sargento. Cuando Caamaño notó que el cabo Martínez, quien caminaba a su lado, se apartaba, comprendió que algo anormal sucedía. Entendió que había llegado su fin. “¿Me van a matar? ¡Viva Santo Domingo Libre, coño!” fueron sus últimas palabras. Los militares dispararon y se desplomó. García Tejada lo remató con un disparo en la frente. Un alistado golpeó el cadáver con la culata del fusil.
El teniente Juventino Matos (Monguito), Jefe de Mecánica del Sexto Batallón, fue encargado de la difícil tarea de quemar los cadáveres de los tres guerrilleros. Los restos no se consumieron, por lo que fueron trasladados desde el lugar en un helicóptero pilotado por el teniente Vicente Peralta. Los restos fueron llevados hasta San Isidro y luego lanzados al mar Caribe.
Ojalá que aquellos militares que todavía respetan el juramento patriótico de servir a la patria se decidan a publicar sus experiencias y así desenmascarar a tanto criminal que se ha refugiado tras el uniforme que no es capaz de honrar. Además, porque Caamaño es el mejor ejemplo de patriotismo que pudieran tener los militares dominicanos.
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Francisco Alberto Caamaño Deñó,
Wilson Morfe
viernes, 24 de diciembre de 2010
PERIODISTA AFIRMA CAAMAÑO DEÑO ABRAZO DEMOCRACIA DESDE LOS AÑOS 60.
http://www.santiagodigital.net/index.php?option=com_content&task=view&id=16873&Itemid=1
PERIODISTA AFIRMA CAAMAÑO DEÑO ABRAZO DEMOCRACIA DESDE LOS AÑOS 60. Imprimir E-Mail
lunes, 20 de diciembre de 2010
RESALTA 45 ANIVERSARIO BATALLA DEL MATUM
SANTIAGO.-Un destacado periodista y mercadólogo santiagués afirmó aquí que el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó abrazó el sistema democrático desde mucho antes de la Guerra de Abril del 1965, al tiempo de resaltar los 45 años de la batalla del Hotel Matúm, ocurrida el 19 de diciembre del 65.
Humberto Olivieras precisó que la Batalla del Hotel Matum fue un plan genocida para eliminar a la cabecilla militar y civil de la Revolución de Abril del 65, debido a que los primeros ataques fueron con armas ligeras, pero después que una comisión de las Fuerzas Interamericanas de Paz=FIP= se reunieran con Caamaño Deñó se incrementaron los ataques con tanques y aviones.
“45 años después de la Batalla del 19 de diciembre del 65, podemos afirmar que Caamaño Deñó abrazó el sistema democrático mucho antes de ese año, porque así lo demuestran sus acciones antes y después del derrocamiento del Presidente profesor Juan Bosch”, subrayó Olivieras al ofrecer una magistral charla en el salón Juan Pablo Duarte, del Ayuntamiento de Santiago.
Refiere que durante la batalla murió el coronel constitucionalista Juan María Fernández Lora, decenas de los atacantes, así como otras personas civiles y militares.
Olivieras enfatizó las trayectorias de los coroneles Caamaño Deñó y de Rafael Tomás Fernández Domínguez.
Del primero destacó que su celebrado gesto en la embajada norteamericana el 27 de Abril del 65, tres días después de haberse iniciado la revolución, seguido de su encabezamiento de la más grande batalla de aquella gesta en el puente Duarte, no fue fruto del azar ni de las circunstancias como algunos creen, sino como resultado de su conciencia y compromiso con la democracia.
Caamaño Deñó y sus acompañantes fueron atacados en el Hotel Matum luego de participar en una misa en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia y una ofrenda floral en la tumba del coronel Fernández Domínguez, en el cementerio de la calle 30 de Marzo...
La actividad religiosa por el alma de Fernández Domínguez fue organizadas por el doctor Salvador Jorge Blanco, quien fuera el Procurador General de la nación del Gobierno en armas que presidiera Caamaño Deñó.
En cuanto al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, Olivieras fue enfático al subrayar que fue la persona que orquestó y organizó la Revolución de Abril a través del teniente coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, en vista de que aquél había sido exiliado diplomáticamente del país por el Triunvirato, con el cargo de Agregado Militar de la Embajada dominicana en España, y posteriormente en Chile.
Muestra del acrisolado sentimiento democrático de Fernández Domínguez, destacó el conferencista, fue que cuando el secretario de las Fuerzas Armadas, general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, derroca al Consejo de Estado en enero del 1962, a los pocos días el primero lo apresa junto a su Estado Mayor en la base aérea de San Isidro logrando que fuera reinstalado el gobierno colegiado que presidía Rafael F. Bonelly.
Asimismo expuso Olivieras que cuando al profesor Juan Bosch le dan el golpe de Estado el 25 de septiembre del 1965, mientras se encontraba detenido en una habitación del Palacio Nacional, Fernández Domínguez le hizo saber que iría con un comando para restituirlo a la presidencia, pero que el mandatario derrocado se opuso a la acción, alegando que no quería mayores problemas.
Finalmente el 19 de mayo del 65 durante los días álgidos de la guerra civil, Fernández Domínguez junto al brillante dirigente del Movimiento 14 de Junio, Juan Miguel Román y el italiano Llio Capozzi, fueron muertos al intentar tomar el Palacio Nacional.
Al final de la conferencia el alcalde doctor Gilberto Serulle, se comprometió a petición de Olivieras, a erigirles en Santiago sendos bustos a Caamaño Deñó y a Fernández Domínguez, así como a bautizar respectivas calles con sus nombres.
Además del alcalde Serulle, el acto fue encabezado por varios funcionarios municipales, entre éstos el regidor Áulio Collado Añico, Josué Gómez Estrella, doctor Agustín Lugo y Víctor Brens.
PERIODISTA AFIRMA CAAMAÑO DEÑO ABRAZO DEMOCRACIA DESDE LOS AÑOS 60. Imprimir E-Mail
lunes, 20 de diciembre de 2010
RESALTA 45 ANIVERSARIO BATALLA DEL MATUM
SANTIAGO.-Un destacado periodista y mercadólogo santiagués afirmó aquí que el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó abrazó el sistema democrático desde mucho antes de la Guerra de Abril del 1965, al tiempo de resaltar los 45 años de la batalla del Hotel Matúm, ocurrida el 19 de diciembre del 65.
Humberto Olivieras precisó que la Batalla del Hotel Matum fue un plan genocida para eliminar a la cabecilla militar y civil de la Revolución de Abril del 65, debido a que los primeros ataques fueron con armas ligeras, pero después que una comisión de las Fuerzas Interamericanas de Paz=FIP= se reunieran con Caamaño Deñó se incrementaron los ataques con tanques y aviones.
“45 años después de la Batalla del 19 de diciembre del 65, podemos afirmar que Caamaño Deñó abrazó el sistema democrático mucho antes de ese año, porque así lo demuestran sus acciones antes y después del derrocamiento del Presidente profesor Juan Bosch”, subrayó Olivieras al ofrecer una magistral charla en el salón Juan Pablo Duarte, del Ayuntamiento de Santiago.
Refiere que durante la batalla murió el coronel constitucionalista Juan María Fernández Lora, decenas de los atacantes, así como otras personas civiles y militares.
Olivieras enfatizó las trayectorias de los coroneles Caamaño Deñó y de Rafael Tomás Fernández Domínguez.
Del primero destacó que su celebrado gesto en la embajada norteamericana el 27 de Abril del 65, tres días después de haberse iniciado la revolución, seguido de su encabezamiento de la más grande batalla de aquella gesta en el puente Duarte, no fue fruto del azar ni de las circunstancias como algunos creen, sino como resultado de su conciencia y compromiso con la democracia.
Caamaño Deñó y sus acompañantes fueron atacados en el Hotel Matum luego de participar en una misa en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia y una ofrenda floral en la tumba del coronel Fernández Domínguez, en el cementerio de la calle 30 de Marzo...
La actividad religiosa por el alma de Fernández Domínguez fue organizadas por el doctor Salvador Jorge Blanco, quien fuera el Procurador General de la nación del Gobierno en armas que presidiera Caamaño Deñó.
En cuanto al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, Olivieras fue enfático al subrayar que fue la persona que orquestó y organizó la Revolución de Abril a través del teniente coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, en vista de que aquél había sido exiliado diplomáticamente del país por el Triunvirato, con el cargo de Agregado Militar de la Embajada dominicana en España, y posteriormente en Chile.
Muestra del acrisolado sentimiento democrático de Fernández Domínguez, destacó el conferencista, fue que cuando el secretario de las Fuerzas Armadas, general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, derroca al Consejo de Estado en enero del 1962, a los pocos días el primero lo apresa junto a su Estado Mayor en la base aérea de San Isidro logrando que fuera reinstalado el gobierno colegiado que presidía Rafael F. Bonelly.
Asimismo expuso Olivieras que cuando al profesor Juan Bosch le dan el golpe de Estado el 25 de septiembre del 1965, mientras se encontraba detenido en una habitación del Palacio Nacional, Fernández Domínguez le hizo saber que iría con un comando para restituirlo a la presidencia, pero que el mandatario derrocado se opuso a la acción, alegando que no quería mayores problemas.
Finalmente el 19 de mayo del 65 durante los días álgidos de la guerra civil, Fernández Domínguez junto al brillante dirigente del Movimiento 14 de Junio, Juan Miguel Román y el italiano Llio Capozzi, fueron muertos al intentar tomar el Palacio Nacional.
Al final de la conferencia el alcalde doctor Gilberto Serulle, se comprometió a petición de Olivieras, a erigirles en Santiago sendos bustos a Caamaño Deñó y a Fernández Domínguez, así como a bautizar respectivas calles con sus nombres.
Además del alcalde Serulle, el acto fue encabezado por varios funcionarios municipales, entre éstos el regidor Áulio Collado Añico, Josué Gómez Estrella, doctor Agustín Lugo y Víctor Brens.
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