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miércoles, 11 de marzo de 2015

Acciones revolucionarias de los Panfleteros de Santiago http://acento.com.do/2015/opinion/8229494-acciones-revolucionarias-de-los-panfleteros-de-santiago/
Por Darío Nicodemo. 10 de marzo de 2015 - 12:08 am - 0 Comentarios Darío Nicodemo Autor / acento.com.do El Departamento de Cultura y Educación del Ayuntamiento Municipal de Santiago de los Caballeros, pautó un programa de tres días, 27, 28 y 29 enero del 2015, para conmemorar el 55 aniversario del asesinato de los Panfleteros de Santiago, realizado en la Cárcel La 40, principal centro de tortura de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo. Con la asistencia de alumnos y profesores del liceo, Profesor Juan Bosch la presencia de Homero Herrera Velázquez, Panfletero de Santiago, impartimos el martes 27 de enero una conferencia titulada: “Acciones Revolucionarias de los Panfleteros de Santiago”. Por el Ayuntamiento declamaron los poetas Roberto Kapell y Rafael P. Rodríguez. La profesora Licda. Sofy Álvarez fue la maestra de ceremonia y anfitriona. La conferencia central la desarrollé dentro de una apretada síntesis de cómo surgió la idea en Wenceslao Marcial Guillen Gómez (Wen) de fundar a Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI) y de las acciones revolucionarias que él se propuso con el grupo en su condición de líder de ese movimiento anti trujillista.
El 24 de octubre del 1958, se inauguró el campeonato de beisbol invernal 1958-1959 en el Estadio Leónidas Radhamés del Municipio de Santiago. Wenceslao Guillén planificó para esa noche la tirada de grapas y tachuelas por las principales calles y avenidas de esta ciudad, con el fin de pinchar los neumáticos de los vehículos y opacar la inauguración del campeonato de beisbol profesional. Acto en honor a los Panfleteros Comenté cómo Wen iba adquiriendo los materiales para llevar a cabo la acción revolucionaria, las compras que realizaba en la Ferretería El Gallo, ubicada en la calle Máximo Gómez esquina España. La elección de las vías donde se regarían las grapas y a quienes había elegidos para la acción revolucionaria. Hablé de la alegría de Wen cada vez que llegaba al grupo organizador de UGRI, y sacando una caja de sus bolsillos, sonreía y les decía: “Una más” “Si me salvo de esta, la que viene si va a ser grande…”, le dijo Wen a Rafael Fermín (Fello), a Manuel Armando Bueno Pérez y a Homero Herrera Velázquez Aproveché la presencia de Homero Herrera, quien ocupó un lugar en la mesa central de la conferencia y le pregunté á el amigo, vecino, y compañero de estudio y miembro fundador de los Panfleteros de Santiago: “¿Son ciertos estos hechos de Wenceslao Guillén y los miembros de UGRI? Su respuesta fue afirmativa, además de asentir con un movimiento de cabeza. Igual lo hizo Homero Herrera con las otras tres preguntas sobre igual número de acciones revolucionarias planificadas por Wen para ser puesta en marcha por UGRI. Wenceslao Marcial Guillén Gómez (Wen) se había propuesto poner en marcha dentro de Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI) otras acciones contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Siguiendo las instrucciones escuchadas a través de emisoras de radio de Venezuela, Cuba y otros países, los exiliados dominicanos en esos países daban instrucciones para llenar las paredes, bares, restaurantes, escuelas, postes de luz, sanitarios, cines y parques con la inscripción “CT”, que significaba “Contra Trujillo”. Al efecto; Víctor Alicinio Peña Rivera, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en la zona norte, escribió en unos de sus libros: “..Han llenado de letreros y pasquines la mayoría de las calles, todos hablando mal del gobierno. Además, en las paredes han escrito las letras CT…”. Johnny Abbes García, jefe del SIM, también escribió en su libro: “Trujillo y Yo, Memorias de Johnny Abbes García”, la aparición de estos letreros en todo el territorio nacional. La acción revolucionaria de Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI) tuvo su mayor repercusión con la confección de un volante para ser repartido en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Wenceslao Guillén (Wen) le propuso esta idea a Rafael Fermín (Fello), a Manuel Bueno y a Homero Herrera. En nuestro artículo: “A más de 54 años de Trujillo… es un mierda”, publicado en Acento y otros medios, el 8 de noviembre del 2013, ofrecimos detalles de cómo se planificó, confeccionó y distribuyó el volante que provocó la prisión y muerte de alrededor de unos treinta participantes, que hoy son conocidos con el nombre de “Panfleteros de Santiago”.
Otra acción revolucionaria para llevarse a cabo, fue el sabotaje eléctrico que se vio frustrado por la prisión y asesinato de los Panfleteros de Santiago, que consistía en provocar un sabotaje eléctrico en la acera oeste de la calle Mella, entre el tramo comprendido entre las calles Beller y Presidente Trujillo, hoy calle Del Sol. Como lo detallo en mi artículo: “Sabotaje Eléctrico para Santiago y Puerto Plata”. Publicado en Acento, el 5 de abril del 2014. Niños y adultos honrando a los Panfleteros. En el momento que se produjera el sabotaje eléctrico de la calle Mella se incendiarían las gradas del estadio de softball del desaparecido, Santiago Tenis Club, ubicado en lo que es hoy la esquina formada por la Avenida Bartolomé Colón y la calle Germán Soriano. También se incendiaria la paja de arroz que producía el Molino Oquet y cuyo desperdicios eran regados en la Cañada Julia y debajo del puente que está a la entrada de El Ejido en la Avenida Bartolomé Colón. Esta acción revolucionaria de UGRI estaría a cargo de Homero Herrera Velázquez y de Manuel Bueno Pérez. Para ese mismo momento se incendiarían las graderías del antiguo Liceo Ulises Francisco Espaillat (UFE) de la calle Santomé con 16 de Agosto de esta ciudad de Santiago. Las gradas eran de madera y estaban dentro del UFE en esquina que forman las calles R. César Tolentino y 16 de Agosto. Esta acción la realizaría directamente Wenceslao Marcial Guillen Gómez (Wen). Días después de planificado el plan a realizar, el propio Wen Guillén le comunicó a los dirigentes de UGRI que tendrían que eliminar el encendido de las canchas del UFE, porque esta acción luego afectaría a los estudiantes del Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat (UFE). Terminamos nuestra conferencia pidiendo a los estudiantes profesores del Liceo Nocturno Profesor Juan Bosch, a imitar el ejemplo de Wenceslao Guillén Gómez (Wen), fundador y líder de UGRI y especialmente de los Panfleteros de Santiago. Pedimos a estudiantes y profesores que se propusieran ser como Wen, que lo tomaran de ejemplo para su vida. ¡Viva Wenceslao Guillén! ¡Vivan los Panfleteros de Santiago! ¡Viva la República Dominicana! 3 de marzo del 2015. Referencias: http://lospanfleterosdesantiago.blogspot.com/2013/11/a-casi-54-anos-de-trujillo-es-un-mierda.html http://lospanfleterosdesantiago.blogspot.com/2014/04/sabotaje-electrico-para-santiago-y.html http://lospanfleterosdesantiago.blogspot.com/2014/03/ugri-y-uat-coinciden-en-el-panfleto.html

viernes, 20 de diciembre de 2013

A más de 54 años de UGRI

Blog detalle OPINIÓN A más de 54 años de UGRI A más de 54 años de UGRI 20 DE DICIEMBRE DEL 2013 Darío Nicodemo VER ACENTO SOCIAL
0 SABER MÁS ACERCA DEL AUTOR Blog detalle DARÍO NICODEMO Ciudadano ---- Sobre mí Ciudadano de Santiago de los Caballeros Wenceslao Marcial Guillén (Wen) como todo un estratega había elegido cautelosamente su "tropa" para enfrentar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina, que pasaba de los 29 años de muerte, opresión y puro saqueo al pueblo dominicano. UGRI, fue magistralmente estructurado para que en sus senos militaran y se entrenaran hombres de gran valor y con la más diversa variedad de profesiones y habilidades. UGRI era la Unión de Grupos Revolucionarios Independientes que tenían por misión organizar una serie de actos revolucionarios que golpearía las estructuras de poder de Trujillo. Sus elegidos fueron estudiantes y profesores secundarios y normalistas del liceo secundario “Ulises Francisco Espaillat”, Escuela Normal Superior Nocturna “Emilio Prud-Homme”, Liceo de Educación Secundaria “Salvador Cucurullo” de Santiago y de la Escuela Normal Rural “Pedro Molina” de Licey al Medio. Algunos de ellos fueron asesinados en La 40, mientras otros desobedecieron el llamado de Wen. Los demás integrantes de UGRI, fueron jornaleros, zapateros, albañiles, ebanistas, carpinteros, pulperos, electricistas, plomeros, serenos, sastres y linieros, empleados de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE). Con los obreros de esta empresa y particulares, Wenceslao Guillén había coordinado planes precisos de sabotajes que por su organización iban a producir un gran impacto en las entrañas de las estructuras de poder del Generalísimo Trujillo en Santiago y comunidades aledañas. Cortar la energía eléctrica en líneas de alta tensión, incendiar instalaciones públicas, canchas de deportes de escuelas y sociedades recreativas y culturales privadas, lanzar grapas, llenar a Santiago de CT, siglas que significaba Contra Trujillo en paredes de liceos, escuelas, bares, restaurantes, billares y negocios. También se produciría un volante que sería repartido en Santiago. Esta misión la encabezaría la Unión de Grupos Revolucionarios e Independientes. Víctor Alicinio Peña Rivera, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en Santiago, escribe en su libro, TRUJILLO, Historia Oculta de un Dictador, en la página 259 lo siguiente: “-Han llenado de letreros y pasquines la mayoría de las calles, todos hablando mal del gobierno. Además, en las paredes han escrito las letras CT. Pensé que, “había comenzado la guerra”, y transmití mis órdenes. -Redoblen la vigilancia y alerten a todas las unidades.” La destrucción de una parte de la pista de la Aviación Militar Dominicana (AMD) de Santiago, el asalto a la Fortaleza San Luis y al Destacamento Central de la Policía Nacional de la calle Presidente Trujillo con Sabana Larga y otras instalaciones militares. Para tales acciones acopiaban pólvoras los Ugriistas Enrique Perelló y Frank Benedicto, entre otros. La primera acción de miembros de Unión de Grupos Revolucionarios e Independientes (UGRI) se realizó en el mes de octubre de 1959. La ciudad de Santiago fue inundada con grapas, cuya finalidad consistía en pinchar los neumáticos de los vehículos e impedir que circularan y más que todo, boicotear la asistencia a la inauguración del campeonato de beisbol profesional en esta ciudad. Wen Guillén, había elegido a los compañeros que llevarían a cabo la acción conspirativa. El panfletero Homero Herrera Velázquez, cuenta en su libro: Memorias de un Panfletero, que Wen le instruyó a Fello Fermín, Manuel Bueno y a Homero Herrera de que ninguno de los tres participarían en esa arriesgada tarea. Además Wenceslao Guillén especificó cuáles eran las calles donde él “regaría” las grapas y confió los nombres de los demás compañeros que formarían parte de la acción. Estos actos patrióticos habían sido ideados por Wenceslao Guillén Gómez, con la meta estratégica de que fueran debilitando la estructura poderosa del régimen despótico de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Otras acciones revolucionarias de las mencionadas anteriormente, no se materializaron porque muchos compañeros “cayeron” apresados y llevados a los centros de torturas, donde fueron asesinaron el 29 de enero del 1960. Los detenidos formaron parte de la distribución de los volantes un día como hoy 16 de diciembre, pero del 1959, como los confirman las declaraciones de Enrique Almanzar Núñez, José Camilo Disla, Domingo Antonio Cepeda Cruz (A) Mingo, Miguel Mauricio Luna Estrella, Domingo Cepeda y Félix Antonio Tavárez Vila. Manuel Bueno narra en su obra: “Cárcel y Guerra” en la página 126, que su compañero Wenceslao Guillén Gómez le expresó en una celda del Palacio de la Policía Nacional, lo siguiente: “.. A mí me van a matar, de eso estoy seguro. Y conmigo se irá la mayoría. En cambio, en ti se conjugan todas las condiciones para sobrevivir. Por tanto tiene que jurarme que continuaras la lucha. Que organizarás nuevas células y las entrenarás y dirigirás hasta el triunfo final. Porque esa bestia no se salva de esta. Solamente tienes que fijarte en la clase de gente que quedo allá en la 40. No “chivitos jarto `e jobo”, como nosotros, sino su gente y los hijos de su propia gente. Pero, mejor aprovechemos el tiempo y déjame que te explique cómo se fabrica una bomba incendiaria. Eso me lo enseño Manolo, entre otras cosas, allá en una solitaria y quiero que ahora, antes de que nos separaren para siempre las aprendas.”

martes, 12 de noviembre de 2013

A CASI 54 AÑOS DE ... TRUJILLO ES UN MIERDA

http://www.acento.com.do/index.php/blog/11544/78/A-casi-54-anos-de-Trujillo-es-un-mierda.html A casi 54 años de... Trujillo es un mierda 08 de noviembre del 2013
Darío Nicodemo Ciudadano Ciudadano de Santiago de los Caballeros ---- Wenceslao Marcial Guillén Gómez (Wen), había instruido a los miembros de la Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI), para a partir de la siete y media de la noche del 16 de diciembre del 1959, iniciaran la distribución de los volantes que (Wen), Manuel Armando Bueno Pérez y Homero Herrera Velázquez, habían elaborado en la casa No. 34 de la calle General Valverde de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Wen preparó su escondite debajo del piso de madera de su casa, lugar que le servía para el diseño e impresión de los volantes que luego distribuirían como una forma de expresar su rebeldía contra Rafael Leónidas Trujillo Molina. El panfletero Homero Herrera Velázquez, narra en su libro: "Memorias de un Panfletero", aún inédito, que Wen propuso una tarde del mes de octubre del año 1959 a Manuel Armando Bueno, Rafael (Fello) Fermín y a Homero Herrera, la idea del volante y les presentó lo que contendría el texto, su elaboración y como sería impreso. Esto ocurrió frente a la vivienda No. 4 de la calle Eladio Victoria, próximo a la calle Benito Monción. (Zona conocida popularmente como El Pantalón). Le tomó más de dos meses preparar la impresión del volante. En el trabajo participaron su ideólogo Wen Guillén y Manuel Bueno, posteriormente se integró Homero Herrera. La periodista e investigadora Ángela Peña, publicó una entrevista que ºrealizó a la señora Thelma Gómez Taveras, madre de Wen, donde ella “…rememora esos trágicos momentos cincuenta años después del fatídico 15 de enero del 1960, cuando vio a su hijo por última vez”. El día y la hora para la distribución del volante había sido estudiada minuciosamente por Wen, según cuentan sus amigos sobrevivientes. Él sabía muy bien que en esa fecha del 16 de diciembre del 1959, oscurecía más temprano porque era cercano al invierno. Ese día era de muy poca actividad, debido a que a esa hora se transmitía por la radio una novela que para entonces era un toque de queda. Varias casas situadas en la parte céntrica y otras ubicadas en la zona baja fueron escogidas para lanzarle por debajo de la puerta el volante subversivo. Wen consciente del riesgo hizo advertencias sobre a cuáles casas debían "tirarse" el volante y a cuáles no. Con la temeraria decisión de los Panfleteros de Santiago, se dió una lección a la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina. La existencia del volante se propagó de forma inmediata en los mandos de seguridad del régimen, lo que inmediatamente desató una tenaz persecución contra los responsables de aquella acción. El contenido del volante, impreso a ambos lados en media hoja de papel Bond, con letras de color purpura, estremeció a la población de Santiago y de otras localidades. El mismo expresaba lo siguiente:
Lo que molestó al dictador y a su séquito fue el contenido ofensivo del volante, como se puede leer a continuación:
Los volantes o panfletos como despectivamente lo llamara Johnny Abbes García, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) fueron distribuidos en el centro de la ciudad y en los sectores: La Joya, Baracoa, Ensanche Bermúdez, Gurabito, Ensanche Bolívar, Pueblo Nuevo, Los Pepines, y Nibaje. Además de Gurabo, Guazumal, Tamboril, Esperanza y Valverde. El impacto que produjo el volante por lo bien confeccionado del mismo desorientó a los miembros del Servicio de Inteligencia Militar SIM en Santiago, quienes el día siguiente visitaron el local donde se encontraba la desaparecida imprenta L. H. Cruz, ubicada en la calle Máximo Gómez No. 21, propiedad de Luis Hipólito Cruz. En cuestionamiento realizado por los miembros del SIM al Encargado del Taller de la imprenta, José Antonio Fernández Job (Tuto), fue si el volante había sido diseñado e impreso en su negocio. Ante la respuesta negativa de Tuto, preguntaron entonces si había sido hecho en una máquina especializada en sellos “gomígrafos” a lo que Rafael (Rafelito) Reinoso, hermano paterno de Chino Almonte, antiguo administrador de la Compaña Anónima Tabacalera, le mostró la máquina de confeccionar sellos, para que comprobaran que por el tamaño del volante era imposible haberlo confeccionado con la técnica tradicional. En interrogatorio practicado a Enrique Álmanzar Núñez durante el juicio, entre otras cosas declaro: “...que a principio del mes de diciembre del 1959 había conocido a MIGUEL LUNA y DOMINGO CEPEDA....quienes después de entablar varias conversaciones me presentaron a WENCESLAO MARCIAL GUILLÉN GÓMEZ (A) WEN quien me propuso formar parte de un movimiento subversivo, que tenía como fin el derrocamiento del Gobierno por medio de la violencia, tras lo cual me entregó  50 volantes con literatura de carácter subversivo e injuriosos para los altos funcionarios del Estado, para que los repartiera entre MIGUEL LUNA, DOMINGO CEPEDA y otro joven de nombre CAMILO DISLA”. También refiere que “...fue GUILLÉN GÓMEZ, quien me pidió que como yo me iba a trabajar para Valverde, tratara de conquistar algunos adeptos o de organizar un nuevo grupo y así lo hice, logrando conquistar a  RAMÓN MATA ECHAVARRÍA” Las declaraciones ofrecidas por Enrique Almánzar Núñez se encuentran en el libro: “CRÍMENES CONTRA LA SEGURIDAD INTERIOR Y EXTERIOR DEL ESTADO DOMINICANO”, del jurista Luis Henríquez Castillo, Presidente de la Corte de Apelación de Ciudad Trujillo, ex Diputado al Congreso Nacional y ex Abogado del Estado. (Editorial La Nación, C. por A, Ciudad Trujillo, D. N. 1960). (Pág. 325).
El panfletero José Camilo Disla Ramírez dice entre otras cosas “…más tarde el nombrado ENRIQUE HERNÁNDEZ ALMANZAR, me entregó unos panfletos conteniendo propaganda subversiva, los cuales distribuí en la calle Salvador Cucurrullo de Santiago, el día 16 de diciembre del 1959” (Pág. 327). También el panfletero Domingo Antonio Cepeda Cruz (A) Mingo sostiene: “La tirada de los panfletos fue el 16 de diciembre de 1959”. (Pág. 327). Miguel Mauricio Luna Estrella declara: “Yo regué los panfletos a fines de diciembre del 1959”. (Pág. 332). Se hace necesario resaltar estos testimonios de los Panfleteros de Santiago de los Caballeros y del volante que provocó una reacción en el estamento del poder del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina. Podemos concluir diciendo que el panfleto hasta ahora no conocido ni divulgado, fue distribuido por un grupo de hombres valientes el 16 de diciembre del 1959, y no en enero del 1960 como han aparecido en artículos, de autores que tratan con muchas imprecisiones históricas el tema de los Panfleteros de Santiago. El panfleto que diseñara Wen Guillen es bien preciso en su mensaje, cuando expresa: "Con perdón de la expresión Trujillo es un Mierda", no una mierda como se ha escrito ya tantas veces. Es imposible ocultar la transcendental labor ejecutada por Wenceslao Guillen. Como dijera el poeta español Vicente Alexandre “Nadie puede negar la presencia del que existe”. Con Wen se ha sido injusto. Sería importante que en recordación a los Panfleteros de Santiago se declare el 16 de diciembre, como Día Nacional del Panfleto, en memoria a todos aquellos que mediante el panfleto denunciaron los atropellos e injustica cometida contra el pueblo dominicano

viernes, 23 de abril de 2010

Aviso del blog LOS PANFLETEROS DE SANTIAGO

Hola

Tal como les anunciamos ya están publicados en el blog "LOS PANFLETEROS DE SANTIAGO", cuatro (4) reportajes de Angela Peña:

1- Panfletero Homero Herrera Velásquez contará en memorias todos sobre el grupo
2- José Rafael Colón, panfletero de Pueblo Nuevo, sobrevivió y cuenta su historia
3- Wenceslao Marcial Guillén fue uno de los más intrépidos jóvenes antitrujillistas y
4- Homero Herrera Vásquez (Velásquez)sobreviviente de muchas luchas, relata episodios heróicos.

Tambien se han publicado dos (2) artículos escritos por José Jordi Veras R. titulados MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO I y II:

Para la próxima semana continuamos con los artículos del Dr. Ramón Antonio Veras y otros.

Saludos.

Darío.
lospanfleterosdesantiago.blogspot.com

domingo, 28 de marzo de 2010

“Mi lucha terminó con Virgilio”. Escrito por: ÁNGELA PEÑA


Areito
Reportaje

Homero Herrera Vásquez. En el recuadro, Virgilio Perdomo.Hoy/Rafael Segura

27 Marzo 2010, 9:59 PM
“Mi lucha terminó con Virgilio”

Palmero y Panfletero.
El deseo de derrocar la dictadura llevó a Homero Herrera Vásquez a formar parte de varias luchas patrióticas
Escrito por: ÁNGELA PEÑA

Homero Herrera Velásquez no sólo fue depositario de las armas que llevarían los guerrilleros a Manaclas, las que se utilizarían en Santiago para apoyar la revolución de abril y de la pistola personal de Virgilio Perdomo, amigo entrañable con quien compartió secretos días antes de que el revolucionario cayera en combate. También es el que atesora detalles desconocidos de la resistencia en el Cibao desde el trujillato hasta la eliminación de “Los Palmeros” en 1971.
Sobrevivió como “Panfletero” pero siguió la lucha contra los remanentes de la dictadura. Él, Virgilio y Manuel Bueno constituían un trío inseparable de rebeldes. Su vivienda de la avenida “Máximo Gómez” 45 fue refugio clandestino de líderes y combatientes por la libertad.
Con asombrosa exactitud recuerda nombres, direcciones, situaciones, fechas. Cuenta de las reuniones de Manolo Tavárez, los martes en la noche, en la calle “General Cabrera” 3, donde vivía Virgilio, que era “como el cuartel general” del 14 de Junio.
“Virgilio me dijo un día: tienes que alejarte, no volver para que no te quemes pues vas a ser el contacto para la loma”, narra. Entonces fue recibiendo emisarios con diferentes propósitos. El primero fue un hombre bonachón de aspecto campesino: “El guajiro”, que sirvió de guía al alzamiento en San José de las Matas.
Paradójicamente, este decidido revolucionario que con ejemplar coraje impulsó en Santiago tantos movimientos contra la represión, es en extremo pacífico. “No participé en hechos armados”, manifiesta al referirse al asalto al cuartel de Villa González, pero con el exiguo salario de empleado público, obsequió a Virgilio la pistola negra que le costó 50 pesos.
Por ser tan reservado y silencioso, Virgilio le encomendaba misiones peligrosas y confiaba en él sus proyectos. Él estuvo en la casa de “Titico Luna” en la calle “Santomé” cuando Manolo se escondió en “La Hidalga” antes de su salida al combate.
Tuvo en sus manos el radio “Sentra transoceánico de ocho bandas” que llevarían los soldados y fue testigo de las armas que se escondieron en el aljibe del patio de Virgilio y en la casa de Nelson Viñas, en la calle “Cuba”. Homero también conservó las suyas: “armas largas, una cañón corto y otras que no tenían culatas, que completaban unos alambres”. Virgilio y Sóstenes Peña Jáquez, relata, se encargarían de la guerrilla urbana. Desconoce por qué fracasó.
Homero también sabía de los cartuchos, alforjas y mochilas que se prepararon en la casa de Leonardo Sánchez. “Aquello era un hormiguero humano”. El día de la masacre en Manaclas explotó una bomba casera en casa de Virgilio. Homero protegió a su camarada, acogido por José Antonio Hungría, padre de Georgina y Laura, que se reunían con Homero y Perdomo en la vivienda de éste último. “Lo escondió en un closet y cuando la policía se presentó dijo que su casa había que respetarla, que tenía dos hijas y dos hermanos generales”.
Tras el frustrado alzamiento recibió la llamada de la madre de Virgilio: “Aquí está Bacho, pero esta casa la allanan dos veces al día, quiero que te lo lleves, pero en coche, porque no puede caminar”. Raúl Pérez Peña había sobrevivido en el frente de Altamira. Homero lo recogió y se conmovió al verlo. “Estaba flaco, sucio, sólo se le veían los ojos, olía a monte y apenas podía moverse. Estuvo 22 días escondido. De allí salió repuesto, con buen ánimo”.
La guerra y Los Palmeros
Para muchos, los santiagueros fueron indiferentes a la guerra de abril. Homero lo desmiente con el testimonio de sus encuentros en la fortaleza San Luis y en la Aviación con Abraham Méndez Lara y Marcos Jorge, requiriendo armas para el combate, junto a la multitud. Virgilio le dejó instrucciones y dos AR-15.
En la 30 de Marzo con Salvador Cucurrullo se reunió gente de “La Línea” con bombas molotov. Pueblo Nuevo y La Joya se les unirían pero un disgusto entre los comandantes locales frustró sus acciones, afirma. “La Aviación no estaba con el pueblo, plantó los tanques en la pista para que no saliera ningún avión. No pudimos llegar, desde el puente nos hicieron devolver”.
Dice que estando junto a Leonardo Sánchez se presentó el guerrillero Luis Peláez anunciando: “Por la autopista están bajando cuatro tanques” y que regresaría en la tarde en un jeep. No volvió.
Como “bloquearon” participar en la revolución, “pensamos en extenderla a San Francisco de Macorís, la fortaleza era fácil de tomar”, comenta. Homero sería el contacto entre Sóstenes Peña Jáquez y uno que buscaría las armas con “un chele doblado” como contraseña, pero fueron delatados. “Virgilio tenía una cédula con el nombre de “Luis José Martínez”, fue apresado y a Sóstenes lo fusilaron. Al grueso, que bajaría de la capital, lo devolvieron”.
Ya en libertad, Virgilio se llevó las armas a Santo Domingo pero siempre iba donde Homero para sus reuniones con cuadros de Bella Vista, Los Pepines, ensanches Libertad y Espaillat. “En cada barrio tenía gente, después no apareció nadie”, expresa.
El 31 de diciembre de 1971, Homero fue visitado por un joven apodado “Monchy”: Virgilio quería verlo con urgencia. Le dio hora y dirección y Homero viajó al otro día. Detallista, relata la travesía y hasta el sabor de los dulces que le trajo, el encuentro, la estricta seguridad que rodeaba al “Palmero” quien según la descripción de Homero era un arsenal andante.
Le interrogó y por las preguntas, Homero dedujo después que buscaba lugares estratégicos para esperar a Caamaño. Tras dos horas de conversación en Las Américas, Homero fue recogido y llevado a un punto del Distrito. Fue la despedida final.
Virgilio también se movía por el Cibao pues después de su caída, un amigo contó que lo saludó en Santiago disfrazado: “Tú no has visto nada”, le advirtió el intrépido luchador.
Herrera abandonó la política con la muerte de su amigo. Miguel Cocco lo comprendió cuando al pedirle colaboración Homero le contestó: “No, mi lucha terminó con Virgilio”.

sábado, 20 de marzo de 2010

Wen: el panfletero.-Escrito por Angela Peña

Areíto
Reportaje

Wen: el panfletero
Escrito por Angela Peña

“Yo envejecí con el dolor, viajando a las cárceles los jueves y domingos. Nunca tuve miedo. Adoré a mi hijo desaparecido y cuidaba los que me quedaron porque pensaba que detrás de él podían llevarse otro. Hablaba, insultaba a Trujillo y sus esbirros, pero en medio de mi angustia encontré mucha gente que vino a consolarme”.

Thelma Gómez Taveras rememora esos trágicos momentos cincuenta años después del fatídico 15 de enero de 1960 cuando vio a su hijo por última vez. A las diez de la noche fue a buscarlo un alcahuete identificado como agente del departamento de robos, advirtiendo que el joven había comprado un reloj robado.Él no usa prendas-, replicaron sus padres. Pero el desalmado insistió en interrogarlo y se lo llevó frente a la madre y los sorprendidos hermanos. El papá se negaba a dejarlo ir pero sólo le permitieron acompañar al precoz revolucionario hasta dos esquinas adelante donde aguardaban los sicarios en uno de los aterradores “carritos cepillo” de esa “Era” tenebrosa.Wenceslao Marcial Guillén, Wen, se erigió en líder de un aguerrido grupo de muchachos de Santiago resueltos a desenmascarar las atrocidades del régimen de Trujillo. Fue el ideólogo de la redacción y circulación de un volante que estremeció la República y enfureció sobremanera al sátrapa calificado en la hoja suelta como “un mierda”.Estudioso, honrado, discreto, valiente hasta la temeridad, conquistó decenas de adeptos que en células de tres secretamente formadas en los barrios se unieron a su causa. Salvajemente los asesinaron prácticamente a todos en la cárcel “La 40”. Su familia jamás tuvo noticias de este mártir despectivamente bautizado por sus opresores como “jefe de los panfleteros”.Thelma y sus hijos Bernardino (Naro) y Paulino (Nino) recuerdan en este luctuoso aniversario pasajes de los pocos años que compartieron con el vástago mayor, nacido el 28 de septiembre de 1939. Otra hermana es Aridia. El padre, fallecido, se llamaba Ricardo Guillén.La noche que fueron a buscarlo, Wen presentía su destino. Por eso fue al aposento a ponerse camisa y se despidió del hermano segundo: “Naro, a lo mejor no nos vemos más”.Probando el dolor. Estudió en la Iglesia Adventista, la escuela “Generalísimo” y cursaba cuarto de bachillerato en el liceo Ulises Francisco Espaillat cuando lo asesinaron. Estaba tan inmerso en los estudios que nadie sospechaba de los recortes de prensa antitrujillista que guardaba en el baúl, las emisoras extranjeras que escuchaba en las madrugadas, el refugio que preparó para, en unión de Manuel Bueno y Homero Herrera, redactar el documento que le costó la vida.“Los vi un día trabajando con madera en alto y bajo relieve y me echaron: ¡Vete!”, cuenta Naro. La abuela lo observó en diferentes momentos temblando mientras hacía contacto con cables eléctricos, como si se preparara para las torturas, y en una ocasión en que fue al dentista frente a la iglesia San Antonio, le pidió que no usara anestesia para hacerle una extracción. “Usted va a sacarle una muela a un hombre”, dijo al asombrado profesional.Taciturno, con estatura de más de seis pies, caminaba cabizbajo, narran, y juró que no levantaría la cabeza hasta que no mataran a Trujillo. “Quedó medio encorvado”, afirman.En 1960, cuando se lo llevaron, faltaba un año para que Wen se hiciera bachiller. “Decía que se iba a enganchar a cadete porque a la fiera había que matarla desde el vientre”.Aguilucho, criaba gallos y gallinas y vendía espuelas. Había días en que subía a Nino en sus hombros y lo llevaba al “Play”. Le enseñó a amarrarse los zapatos.Después de aquel adiós forzado por la guardia trujillista, Wen no retornó. Thelma viajó a Santo Domingo, islas Beata y Saona, Montecristi, Puerto Plata y otros pueblos del país en busca del hijo cuyas actividades eran del dominio del régimen. “Ellos sabían su vida y la de todos nosotros”, refiere esta dama valerosa, íntegra, a la que Minerva Mirabal aconsejó no perder las esperanzas.El Presidente Bosch asignó pensiones a cada madre, Thelma no la aceptó al igual que rechazó el apartamento que le ofreció Balaguer. “No voy a cobrar por la muerte de mi hijo, él dio su vida por la Patria”, alegó.Wen, el “panfletero” olvidado, sin tumba ni homenajes aunque se anunció que se designaría una calle en su memoria, fue esperado durante años por la abnegada mujer. Todavía piensa que lo verá llegar, manifiesta. “Yo fui una ilusa, y aún creo algunas veces: cuidado si está vivo”. Pocos choferes se atrevieron a transportarla. Hoy expresa gratitud para los pocos que expusieron su vida llevándola esperanzada por todas las prisiones. “Nunca lo di por muerto”, exclama detallando la infinidad de listas de presos que revisaba.“Por compañeros de cárcel sobrevivientes supimos que a los panfleteros los eliminaron y no los llevaron muy lejos de “La 40” , siempre se ha dicho que los tiraban en La cementera, el mar, La Incineradora, pero muchos coinciden al decirnos que los carritos salían con los cadáveres y regresaban seguido”, expresan los Guillén.El intrépido Wen no asumió compromisos sentimentales para no decepcionar a la que correspondiera a su cariño pues contó a su hermano que tenía dos novias. “Se llamaban, decía, Patria y Libertad”.
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Wen: el panfletero. -

Areíto

Reportaje


Wen: el panfletero

Escrito por Angela Peña



“Yo envejecí con el dolor, viajando a las cárceles los jueves y domingos. Nunca tuve miedo. Adoré a mi hijo desaparecido y cuidaba los que me quedaron porque pensaba que detrás de él podían llevarse otro. Hablaba, insultaba a Trujillo y sus esbirros, pero en medio de mi angustia encontré mucha gente que vino a consolarme”.


Thelma Gómez Taveras rememora esos trágicos momentos cincuenta años después del fatídico 15 de enero de 1960 cuando vio a su hijo por última vez. A las diez de la noche fue a buscarlo un alcahuete identificado como agente del departamento de robos, advirtiendo que el joven había comprado un reloj robado.Él no usa prendas-, replicaron sus padres. Pero el desalmado insistió en interrogarlo y se lo llevó frente a la madre y los sorprendidos hermanos. El papá se negaba a dejarlo ir pero sólo le permitieron acompañar al precoz revolucionario hasta dos esquinas adelante donde aguardaban los sicarios en uno de los aterradores “carritos cepillo” de esa “Era” tenebrosa.Wenceslao Marcial Guillén, Wen, se erigió en líder de un aguerrido grupo de muchachos de Santiago resueltos a desenmascarar las atrocidades del régimen de Trujillo. Fue el ideólogo de la redacción y circulación de un volante que estremeció la República y enfureció sobremanera al sátrapa calificado en la hoja suelta como “un mierda”.Estudioso, honrado, discreto, valiente hasta la temeridad, conquistó decenas de adeptos que en células de tres secretamente formadas en los barrios se unieron a su causa. Salvajemente los asesinaron prácticamente a todos en la cárcel “La 40”. Su familia jamás tuvo noticias de este mártir despectivamente bautizado por sus opresores como “jefe de los panfleteros”.Thelma y sus hijos Bernardino (Naro) y Paulino (Nino) recuerdan en este luctuoso aniversario pasajes de los pocos años que compartieron con el vástago mayor, nacido el 28 de septiembre de 1939. Otra hermana es Aridia. El padre, fallecido, se llamaba Ricardo Guillén.La noche que fueron a buscarlo, Wen presentía su destino. Por eso fue al aposento a ponerse camisa y se despidió del hermano segundo: “Naro, a lo mejor no nos vemos más”.Probando el dolor. Estudió en la Iglesia Adventista, la escuela “Generalísimo” y cursaba cuarto de bachillerato en el liceo Ulises Francisco Espaillat cuando lo asesinaron. Estaba tan inmerso en los estudios que nadie sospechaba de los recortes de prensa antitrujillista que guardaba en el baúl, las emisoras extranjeras que escuchaba en las madrugadas, el refugio que preparó para, en unión de Manuel Bueno y Homero Herrera, redactar el documento que le costó la vida.“Los vi un día trabajando con madera en alto y bajo relieve y me echaron: ¡Vete!”, cuenta Naro. La abuela lo observó en diferentes momentos temblando mientras hacía contacto con cables eléctricos, como si se preparara para las torturas, y en una ocasión en que fue al dentista frente a la iglesia San Antonio, le pidió que no usara anestesia para hacerle una extracción. “Usted va a sacarle una muela a un hombre”, dijo al asombrado profesional.Taciturno, con estatura de más de seis pies, caminaba cabizbajo, narran, y juró que no levantaría la cabeza hasta que no mataran a Trujillo. “Quedó medio encorvado”, afirman.En 1960, cuando se lo llevaron, faltaba un año para que Wen se hiciera bachiller. “Decía que se iba a enganchar a cadete porque a la fiera había que matarla desde el vientre”.Aguilucho, criaba gallos y gallinas y vendía espuelas. Había días en que subía a Nino en sus hombros y lo llevaba al “Play”. Le enseñó a amarrarse los zapatos.Después de aquel adiós forzado por la guardia trujillista, Wen no retornó. Thelma viajó a Santo Domingo, islas Beata y Saona, Montecristi, Puerto Plata y otros pueblos del país en busca del hijo cuyas actividades eran del dominio del régimen. “Ellos sabían su vida y la de todos nosotros”, refiere esta dama valerosa, íntegra, a la que Minerva Mirabal aconsejó no perder las esperanzas.El Presidente Bosch asignó pensiones a cada madre, Thelma no la aceptó al igual que rechazó el apartamento que le ofreció Balaguer. “No voy a cobrar por la muerte de mi hijo, él dio su vida por la Patria”, alegó.Wen, el “panfletero” olvidado, sin tumba ni homenajes aunque se anunció que se designaría una calle en su memoria, fue esperado durante años por la abnegada mujer. Todavía piensa que lo verá llegar, manifiesta. “Yo fui una ilusa, y aún creo algunas veces: cuidado si está vivo”. Pocos choferes se atrevieron a transportarla. Hoy expresa gratitud para los pocos que expusieron su vida llevándola esperanzada por todas las prisiones. “Nunca lo di por muerto”, exclama detallando la infinidad de listas de presos que revisaba.“Por compañeros de cárcel sobrevivientes supimos que a los panfleteros los eliminaron y no los llevaron muy lejos de “La 40” , siempre se ha dicho que los tiraban en La cementera, el mar, La Incineradora, pero muchos coinciden al decirnos que los carritos salían con los cadáveres y regresaban seguido”, expresan los Guillén.El intrépido Wen no asumió compromisos sentimentales para no decepcionar a la que correspondiera a su cariño pues contó a su hermano que tenía dos novias. “Se llamaban, decía, Patria y Libertad”.
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domingo, 7 de marzo de 2010

Panfletero publicará sus memorias, Escrito por: ÁNGELA PEÑA

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Homero Herrera Velásquez fue panfletero.
Hoy/Rafael Segura
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5 Marzo 2010, 7:28 PM
Reportaje
Panfletero publicará sus memorias
Escrito por: ÁNGELA PEÑA
“Muchos años después oí hablar de los panfleteros y yo mismo no sabía quiénes eran, habiendo sido uno de ellos. El nombre se lo puso despectivamente Johnny Abbes, en La 40”.
Homero Herrera Velásquez hace el comentario luego de contar la historia de su participación en la confección de los volantes contra Trujillo que circularon en el Cibao el 16 de diciembre de 1960, fecha en que cayeron algunos de los distribuidores. A Wenceslao Guillén, Wen, líder de este aguerrido grupo de adolescentes de Santiago, a Enrique Perelló y a Manuel Bueno los apresaron el 21 de enero. Jamás se supo de Wen.
Homero es un discreto, sencillo, silencioso sobreviviente, el amigo entrañable de infancia, adolescencia y vecindario de Guillén que estuvo junto a él hasta la misma noche de su detención. Posee un espíritu revolucionario que se manifestó también cuando escondió armas para la guerrilla de Manolo Tavárez, luchó en la guerra de abril y fue la persona de confianza de Virgilio Perdomo, de Los Palmeros.
A ruegos, porque odia el protagonismo, habla de “Los Panfleteros” con la autoridad que le confieren sus reuniones con el rebelde jefe de aquellos intrépidos que se congregaban secretamente en la casa 38 de la calle “General Valverde”, domicilio de Wen, quien habilitó un sótano bajo la terraza, sacó dos bancos en tierra, en medio colocó una mesita para el trabajo secreto y excavó un hoyo para esconder.
Además formaban el inseparable cuarteto Manuel Bueno y Rafael Fermín (Fello). Sólo entre ellos estaban enterados de la trama. “El único que conocía a todo el mundo era Wen, conocíamos como conspirador a Enrique Perelló pues un día le llevamos hasta pólvora”, relata.
El ex servidor público que trabajó 31 años para el Estado y aún espera una pensión, se mantuvo encerrado, vigilado, durante meses. Interrumpió sus estudios secundarios y aunque se alimentaba bien, rebajó 17 libras porque sentía “una tensión terrible”. Cuando volvió al liceo Ulises Francisco Espaillat dejaba a su madre la llave de su armario y al regresar la encontraba en la galería de su casa de la Máximo Gómez 45, “esperándome con el temor de que no regresara”.
De sus compañeros siempre tuvo la esperanza de que estuvieran vivos. Pero sufría viendo “a Paula Tineo, a doña Carmela y a otras madres y familiares dando viajes por las cárceles. A Manuel lo soltaron y un tío lo dejó en “Ciudad Trujillo” unos meses. Cuando retornó a Santiago, comenzamos a ir juntos al Liceo”, refiere.
Probablemente Homero es el único que conserva uno de los volantes que con tal esmero ayudó a imprimir. Domingo Cepeda lo escondió durante 50 años y se lo obsequió antes de morir.
Las osadas experiencias de Homero, que quizá deba su vida a la influencia de un tío trujillista, piensa, están contenidas en el libro “Vivencias de un panfletero de Santiago” listo para la imprenta. Relata cómo surgieron y se formaron, redacción del peligroso documento, el error por el que los descubrieron, cómo se salvaron algunos de la muerte, la distribución y otros detalles de los que ofreció avances.
Nació el 7 de abril de 1942 en Santiago, hijo de Horacio Herrera Bornia y Dilia Velásquez. Está casado con Milagros Chez, madre de sus hijos Homero Eliseo, Virginia Adela y Daiva Dilia.
El “Panfleto”. “Nos reuníamos en el parque Duarte y Wenceslao nos decía a Manuel Bueno y a mí cosas que oía de fuera, de los exiliados. Yo tenía 16 años, ya Wen estaba en la secundaria y Manuel y yo en la Intermedia México. Al año siguiente los tres estábamos en La Normal”, manifiesta.
Era 1958, Wen les fue “abriendo la mente”. Aunque desde pequeños jugaban pelota, Guillén llevaba tres años a Homero y cinco a Manuel.
“Decía ¡Abajo Trujillo!, por las noches y algunos se iban. Ya desde el extranjero pedían que escribieran “CT” (Contra Trujillo) en las paredes y donde pudieran. Wen llenó el liceo y los sanitarios de eso, y Manuel el laboratorio de Biología”. A partir de entonces sólo les permitían hacer sus necesidades fisiológicas vigilados por “los profesores Román y el teacher Tolentino”.
Pasada la expedición de 1959 “el pueblo comenzó a despertar” y Wen les anunció que harían los volantes. Dirían: “¡Viva la Revolución. Abajo el tirano. Libertad o muerte!”. Y al dorso: “Con perdón de la expresión: Trujillo es un mierda”.
Firmaba UGRI (Unión de Grupos Revolucionarios Independientes). Los chicos sugirieron a Wen eliminar la literatura de la parte de atrás porque se interpretaría como “cosa de muchachos, y porque si nos descubrían nadie quedaría vivo”. –Eso es lo que yo quiero, para que les pique- replicó el arriesgado estudiante que mandó a conseguir un clavo grande para machacarle la punta, linóleo, carbón, aceite, unas tablitas y moldes. Tomaron la tinta y la almohadilla de un tío de Homero, que había sido juez civil, Wen redactó el texto principal, Manuel perfeccionó las letras y escribió el otro. “Fello llevó hojas de maquinilla, que se partieron por la mitad”.
Homero pormenoriza preparación, hora, distribución y una advertencia de Wen: “Ni tú ni Fello van a tirar volantes”. Cincuenta años después, comenta: “Ahora comprendo por qué: nosotros éramos los que sabíamos todo”.
Wen ordenó que no tiraran panfletos en la casa de un identificado antitrujillista, pero le desobedecieron “y el hombre se mandó para la policía creyendo que era un gancho”. A Homero se lo confirmó años después la persona que recibió el suelto. Fue el primer fallo, atribuido al grupo de Nibaje, primeros en caer presos.
Otros panfleteros sobrevivientes que Homero conoció después son Pedro Sánchez Bourdierd, Regino Pepín, Rafael Colón y Rafael Benedicto.
Estas revelaciones son pocas comparadas con lo escrito en el libro. Otras son incógnitas despejadas, nombres de más actores de ese hecho que llevó dolor a Santiago. Las fotos que lo ilustran son inéditas, como el panfleto que ruega no reproducir. “No puedo adelantarlo todo”, reitera.