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jueves, 13 de noviembre de 2014

El árbol de Virgilio

El árbol de Virgilio Por Giannella Perdomo Pérez. 13 de noviembre de 2014 - 12:09 am - 2 Comentarios Virgilio no conocía de hacer paradas en el camino de la lucha revolucionaria. Igualmente me lo confirmó Franklin Rancier, su amigo y compañero del faenar político, quien en una reunión familiar me comentara: “Virgilio estaba muy comprometido”. Siempre entendí que ¡solo los acontecimientos de un mortífero 12 de enero del 1972, cortarían las alas del vuelo irrepetible de este hombre! Giannella Perdomo Pérez Laboré 17 años en la Corporación Dominicana de Electricidad y 8 años en la UASD. Escribo quizás por genética o porque mis excelentes profesores ayudaron a desarrollar esta habilidad. Escribo como un hobbie, además de considerar la importancia en dilucidar temas que puedan beneficiar a la sociedad de nuestro país. No pertenezco a ningún grupo político y creo en Dios. Actualmente disfruto de la tercera edad y el retiro aplicado por mis años de trabajo en instituciones del Estado. La mañana fresca del otoño invitaba a un paseo relajado, sobre todo en lugares donde la posibilidad del asalto callejero no existiera. Pensé en los predios de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), lugares que no recuerdo la última ocasión de haberlos frecuentado, y allí, en las oficinas provisionales de la Junta Central Electoral, situadas en la Biblioteca Pedro Mir, aprovecharía para gestionar mi nueva Cédula de Identidad y Electoral. Me entusiasmó la idea de recorrer los pasillos por donde tantas veces transité como estudiante de la Escuela de Idiomas y secretaria de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura; volver a visitar el Decanato, mi otrora área de trabajo, además de contemplar de nuevo el mural dedicado a “Los Palmeros”, – ¡los muchachos!, como habitualmente les nombramos- Amaury Germán Aristy, Ulises Cerón Polanco, Bienvenido Leal Prandy (Chuta) y Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, así como también el de Amín Abel Hasbún. La vista exterior de la UASD se me antojaba que entraría a otro país. Penetré al campus por uno de sus accesos y definitivamente, con el enrejado de su contorno, resultaba diferente. El ir y venir de los estudiantes, con sus libros, celulares y demás enseres informáticos en manos, recreaban el paisaje.
El árbol de Virgilio Perdomo Pérez z Además de la ausencia de basuras callejeras – ignoro las condiciones físicas de muchas de sus facultades y dependencias- y el caos vehicular de la ciudad, los jardines lucían vestidos de flores; el sol radiante las bañaba y el medio ambiente resultaba acogedor y agradable, igual a reencontrarme con amigos de larga data. Frente al mural de “Los Muchachos”, me apenó ver las huellas del tiempo y su evidente deterioro. Sus nombres, muy perfilados, permiten identificarles. En la parte superior del mismo, próximo al rostro de Amín, hermoso el escrito de nuestro don Manuel del Cabral: “Hay muertos que van subiendo mientras más su ataúd baja”. ¡Reflexión y sentencia que vemos cumplir en el transcurso del tiempo! La explanada de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura me refrescó la memoria. Preferí no recordar los malos ratos allí vividos, debido a las intromisiones policiales y tantos atropellos por ellos cometidos durante las jornadas de lucha “Medio Millón para la Universidad”, (años 1969-1970), con fines de lograr un aumento del presupuesto de la Institución Académica, fundada mediante bula papal en el 1538, y reconocida por la corona española en el 1558. Previo permiso del bedel, subí a la segunda planta en la que busqué las oficinas del antiguo Decanato que una remodelación borró de su sitio anterior. Con la mirada, quise encontrar el lugar de trabajo de Quique – uno de mis compañeros de trabajo – que junto a él, en una de las tantas balaceras, nos refugiamos debajo de su escritorio para evitar que los proyectiles rasantes en las ventanas del ala este del edificio pudieran alcanzarnos. Esos ventanales, aunque no existen, perduran en mis recuerdos. No podía abandonar las áreas universitarias sin visitar el campo deportivo ubicado frente a la referida Facultad. En uno de sus laterales del sur, se encuentra aquel árbol, tan añejo como las luchas por las desigualdades sociales, e impasible a los años, aún desgarrándose poco a poco, se mantiene erguido, desafiando los embates de la madre naturaleza. Ignoro su nombre y a cuál rama botánica pertenece, razón por la que prefiero llamarlo “el árbol de Virgilio”. Virgilio Eugenio se encontraba en los meses difíciles de su persecución y aquel día recibí una nota para que nos reuniéramos “en el árbol frente a la Facultad, próximo a la esquina”. Sin duda alguna, ese sería un lugar idóneo para vernos, sin miedos de que aparecieran los intrusos y apresaran a mi hermano, experiencia desagradable harto conocida. Jamás imaginé que cobijándonos bajo su sombra, este árbol sería el cómplice de nuestro último encuentro. Mural de Los Palmeros Llegamos a la cita casi al unísono. Nos abrazamos y conversamos sobre la familia. El quebranto letal de nuestra madre le preocupaba grandemente lo que aproveché para pedirle hacer un alto en el camino. ¡Cuán ilusa e inconsciente le parecería! Cuando los hombres empeñan su palabra, no existen enfermedades ni situaciones adversas que valgan, solo lograr el objetivo de la palabra comprometida con sus compañeros, ¡y por la patria misma!, se constituyen en estandarte y norte de sus vidas. Virgilio no conocía de hacer paradas en el camino de la lucha revolucionaria. Igualmente me lo confirmó Franklin Rancier, su amigo y compañero del faenar político, quien en una reunión familiar me comentara: “Virgilio estaba muy comprometido”. Siempre entendí que ¡solo los acontecimientos de un mortífero 12 de enero del 1972, cortarían las alas del vuelo irrepetible de este hombre!
Virgilio Eugenio, próximo a tu cumpleaños, solo me resta decirte que tu árbol se mantiene erguido, firme y solitario, tal como llevaste a la tumba tu compromiso y tus palabras. Hermano querido, que importa si faltan unos días para reiterarte que siempre te quiero y desearte ¡Feliz Cumpleaños!

sábado, 13 de septiembre de 2014

LUIS GÓMEZ La unidad de la izquierda sigue siendo su sueño

LUIS GÓMEZ La unidad de la izquierda sigue siendo su sueño Areíto-13/09/2014 Por ÁNGELA PEÑA / A.PENA@.COM.DO / VIAJE POR LA HISTORIA
LUIS GÓMEZ “La formación social era capitalista, atrasada, deformada y dependiente” Luis Gómez Pérez. Pedro Sosa Armado de un fusil G-3 recorrió los comandos del Partido Socialista Popular en la ciudad en guerra. Junto a Norge Botello, y esta vez con una Cristóbal y dos cargadores invertidos, rindió a la policía en el asalto a la fortaleza Ozama. En compañía de Asdrúbal Domínguez, Maximiliano Gómez y Narciso González ofreció conferencias sobre el carácter de la revolución. Con su hermano Pedro ayudó a recoger a los heridos en combate. Tuvo acercamientos con Francisco Alberto Caamaño, Héctor Aristy y otros líderes de la contienda. Para Luis Rafael Gómez Pérez el estallido de abril de 1965 no fue un festín de disparos ni de obsesivo afán por obtener y exhibir un arma. Aunque combatió certeramente al enemigo, el proceso le permitió llevar a la práctica una aspiración que ha sido constante en su vida revolucionaria: unir a la izquierda dominicana. Pese a que entonces luchó al lado de dirigentes de otras agrupaciones, después no ha podido cristalizar ese sueño que aún es un objetivo de su espíritu inquieto. En 1967 retomó con ardor ese trabajo. “La izquierda estaba dividida, como lo está ahora, porque la crítica estaba ausente en la perspectiva de Marx”. Significa que no pocas veces los idearios de estos grupos están conectados a ayudas económicas. Además, cuando más intensa era su labor por la fusión unos eran pro chinos, otros pro soviéticos, pro cubanos, pro albaneses. “Y resulta que la crítica que se desarrollaba no se basaba en liberar las potencialidades de lo existente sino en difundir las ideas de los países o instituciones patrocinadores”. Animado por ese deseo, quizá, se unió a los fundadores del Movimiento de Unidad Socialista, MUS, cuyo ideólogo y líder era Roberto Cassá y en el que además estuvieron Otto Fernández, Carlos Julio Báez, y otros. Luis, sin embargo, no ha abandonado ese propósito. En sus afanes de transformación social aglutinar a los grupos marxistas es su empeño primordial. La rebelión de 1965 fue también para él un inmenso escenario en el que comenzó a poner de manifiesto la vocación magisterial que nunca ha abandonado. Hoy no instruye en las calles ni entrena para batallas bélicas pero ofrece cátedras magistrales por las que no cobra. Es profesor de teoría social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ya era miembro del Comité Central del aún PSP cuando planteó que la organización debía prepararse para la posibilidad de un estallido popular. “La huelga de mayo de 1964 fue una huelga insurreccional, tuvo expresiones de lucha violenta”, recuerda. Otro indicio muy creciente que entendía como inminente detonante fue la unificación de las diferentes centrales sindicales y la presencia militante de los sectores profesionales “expresándose unitariamente”. Propuso, además, que el PSP tomara la delantera reclamando el restablecimiento, sin elecciones, del presidente Bosch. “El partido jugó un papel importante” en esa demanda, expresa. Discusión en los comandos. Durante la guerra, Luis Gómez Pérez tenía su base en el comando denominado “Bisonó Mera”, en la calle Leonor de Ovando “y teníamos una avanzada en la casa de los Paniagua”. En el alto mando del PSP, Gómez Pérez proponía la búsqueda de “una revolución democrática que desembocara en una socialista”. Otros propugnaban por “una revolución simplemente democrática”. En el fragor de la conflagración el debate se llevó a los comandos. “Valieron mucho para el partido varias investigaciones sobre la realidad dominicana”. Luis afirmaba que “la formación social era capitalista, atrasada, deformada y dependiente y no semi feudal” como aseguraban otros. “Para mí la fuerza motriz fundamental era el proletariado, para los otros el campesinado, esa era una discusión en todos los comandos”, narra el escritor y abogado. Él y Asdrúbal Domínguez ofrecieron conferencias en plena contienda. Entre los comandos que menciona está el que el Movimiento Popular Dominicano tenía en la escuela Argentina. “Íbamos a discutir el carácter de la revolución”. Le acompañaban Narciso González y Maximiliano Gómez. Sin embargo, dice que las controversias más encendidas fueron “en el comando nuestro que estaba donde está el Miuca”. Tenían otro en la calle Espaillat al frente del que estaban Alfredo Conde Sturla y Justino José del Orbe. El suyo lo compartía con su hermano Pedro, que recogía heridos en una guagua celular de la policía (perrera) de la que luego lo despojaron, y con “el chino González Mera, Braulio Torres, Felipe, un muchacho de Altamira; Rubén Echavarría (Hiroki), Manuel Bueno, un joven apellido Trujillo, el ex piloto Diego Mena”, entre otros. Vivió la explosión de un obús al lado de “la Avanzada” y la experiencia del asalto a la fortaleza Ozama. “Cuando la policía se estaba yendo hacia el río, Norge y yo salimos a combatirla, estuvimos disparando durante cinco o diez minutos hasta el otro lado. Logramos que los policías se rindieran, los trajimos hasta la casa de ladrillos por el parque Eugenio María de Hostos”. Con la refriega no concluyó la vida de Luis en el PSP. Siguió con los jóvenes en el ahora Partido Comunista Dominicano hasta que lo abandonó en 1972. Antes de marcharse enfatizó su trabajo en el plano teórico y puso el acento en la investigación. Ahí dejó su impronta como promotor del acercamiento del movimiento obrero y del pueblo al socialismo científico. Seguramente lo recuerden en Villa Francisca, Villa Juana, Guachupita, Gualey, Ciudad Nueva, Gascue, explicando el socialismo como meta ideal de los explotados y oprimidos. Pero también en Santiago y regiones aledañas donde trabajó con los marginados orientado por Alfredo Conde. La salida del PCD quizá no fue tan dolorosa para él como su retiro del 14 de Junio. Esta ruptura tuvo un significado no solo político, sino espiritual. Estaba ahí desde el trujillato, al que también combatió y con estos camaradas experimentó momentos de angustia y de alegría. Compartió celdas, torturas, entrenamiento, deportación, viajes y de cada uno trajo en su mente las estrategias para la liberación y la implementación de un régimen equilibrado, justo. La historia de su presencia en este movimiento es probablemente la más significativa de su existencia sublevada contra el abuso, el capital, el imperio. No obstante, la formación de siete frentes para la guerrilla que encabezó su entrañable amigo y líder Manolo Tavárez, en 1963, fue el motivo de su alejamiento. “Muy rápidamente quedé convencido de que no había otro camino que dejar el paso a esa estrategia condenada al fracaso…”.

sábado, 30 de agosto de 2014

LUIS RAFAEL GÓMEZ PÉREZ Su larga trayectoria revolucionaria empezó por las enseñanzas de la Iglesia

LUIS RAFAEL GÓMEZ PÉREZ Su larga trayectoria revolucionaria empezó por las enseñanzas de la Iglesia Por ÁNGELA PEÑA a.pena[@]hoy.com.do 23 agosto, 2014 2:00 am Sé el primero en comentar
Luis Gómez Pérez Luis Rafael Gómez Pérez, combatiente de izquierda que militó en el 14 de Junio, el Partido Socialista Popular, el Partido Comunista Dominicano. Está luchando por los explotados y oprimidos desde la adolescencia, cuando reunía a zapateros y a otros obreros de Santiago a orillas del río Yaque para crear conciencia en ellos de lo que era la tiranía de Trujillo. A partir de entonces este líder precoz se vinculó a estudiosos del marxismo que propugnaban por una sociedad equilibrada y justa a través de movimientos armados, expediciones, guerrillas… Esos proyectos continuaron vigentes pese a ser derribada la dictadura porque la clave, para él y sus camaradas, no era solo salir del sátrapa, pensaban que la transformación necesaria era tan grande que solo una revolución armada podía reencauzar al país. Algunos lo consideran un conspirador de toda la vida. No le agrada el término porque le disgusta que lo digan sin entrever en él su condición de revolucionario. Luis Rafael Gómez Pérez, combatiente de izquierda que militó en el 14 de Junio, el Partido Socialista Popular, el Partido Comunista Dominicano, el Movimiento de Unidad Socialista; que se entrenó militarmente en Cuba y en Caracas, estudió en la Unión Soviética y que a sus 81 años se siente con energía y valor para tomar un fusil si el pueblo se aviene a una guerra fue, sin embargo, monaguillo que tuvo vocación de ser cura. Las lecturas de ese tiempo y los religiosos que le deslumbraban son parte de su historia que prácticamente solo él conoce, pero que lo orientaron hacia el ideal de lograr una vida digna para los pobres de su Patria. “Hice contacto muy temprano con la Utopía, de Tomás Moro, se trabajan muy bien las guerras justas e injustas y se hace referencia al tratamiento de Santo Tomás en las guerras justas… Llegué a toparme con ese texto que es una joya a través de Indis, de Francisco de Vitoria”, relata. Es paradójico que fuera el jesuita Luis Posada quien le creara la expectativa de ser filósofo desde el catolicismo. El preceptor de Ramfis fue a dar un cursillo a Santiago y Gómez Pérez quedó maravillado con su elocuencia. “Al segundo día el padre Quevedo consumó la obra”, exclama. Llegaron entonces a sus manos El arte de la guerra, del estratega chino Sun Tzu, y la Summa Teológica, de Santo Tomás, pero ningún autor le ha marcado tanto como los dominicos, asegura. “Me deslumbraron y me deslumbran todavía. El Sermón de Adviento fue un manifiesto humano, no lo vi como algo religioso, sino político”, significa este rebelde que también encontró deleite en Fray Pedro de Córdova, a quien admira “inagotablemente” porque planificó el discurso que leyó Montesinos. “Eso no fue un asunto vaticano o papal, fue una acción casi de guerra”, declara. El estudio constante y el trabajo con dedicación y arrojo le han acompañado desde niño. En insuperable tiempo se graduó de bachiller, mecanógrafo, calígrafo y casi maestro de la ortografía en la academia Santiago, de Antonio Cuello, quien le producía una especie de catarsis cuando dictaba. “Mi consagración era escuchar a ese hombre dictando”. Gracias a estos estudios pudo ser auxiliar de oficina cuando vivió en Buenos Aires, luego de asilarse en la embajada de Argentina después del doloroso e inhumano calvario que experimentó en La 40. Este guerrero de tantas batallas que pasados los años 70 buscaba un líder de arraigo entre todas las clases sociales para acabar con la arbitrariedad balaguerista, trajo en sus genes la sangre levantisca contra el imperio y el despotismo. Desiderio de Jesús Gómez Morel, su padre, se alzó varias veces en la manigua junto a Desiderio Arias, y María Ercilia Pérez viuda Gómez, la madre, hoy de 108 años, no solo fue simpatizante del caudillo sino antitrujillista que inspiró esa actitud en su hijo. La agitada izquierda. El papá quitó de su mente el deseo de ser cura enviándolo a estudiar filosofía en la Universidad de Santo Domingo. Vino y se inscribió también en derecho y de inmediato se alineó con quienes sintonizaban con sus ideas políticas. Pipe Faxas, marxista, y él, fueron entrañables. El vínculo que los unió fue fuerte. Habla de él con admiración y se toma horas relatando sus amargas y gratas vivencias. Darío Solano, Abel Rodríguez del Orbe, Carlos Rizek, Marcio Veloz, Cristóbal Gómez Yangüela, Paco Troncoso, Tirso Mejía Ricart, Tony y Andrés Avelino, Minerva Mirabal, Luis Escobar, Octavio Amiama, Federico Henríquez Gratereaux, atizaron las chispas que habían comenzando a encenderse en Luis desde Santiago, como integrante del Frente Cívico, creador de manifiestos impresionantes para el desarrollo del pueblo encadenado. Después pasó al Frente Interno, luego Movimiento Revolucionario 14 de Junio, el de sus mayores experiencias y hasta de estremecimientos cuando recuerda compañeros caídos. Ahí están sus historias de prisión, exilio, tramas, compra de armas, sedición, localización de arsenales y estructuras de cuarteles, impresión y distribución de libros socialistas, fabricación de bombas, tácticas de asalto, lucha en las montañas, ofensiva… Pero se marchó de la agrupación porque no estuvo de acuerdo con la forma en que se planificó y desarrolló la guerrilla de 1963. No solo conocía con precisión los accesos a la cordillera Central sino que venía de entrenamientos profundos, de prolongadas charlas con Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, de ser discípulo de Freddy Fernández Barreiro, director del proceso armado costarricense que llevó a José Figueres a la presidencia. Sabía que concebido como estaba, el plan sería un fracaso. Tenía desacuerdo con esa infraestructura, cuya formación se ha atribuido a Fidelio Despradel, porque entendía que sustituía la capacidad política de la agrupación y neutralizaba a una parte de sus principales dirigentes. Se fue al Partido Socialista Popular, “porque mis lecturas desde Venezuela apuntaban no solo hacia la teoría sino a la praxis marxista” y ya se había relacionado con Asdrúbal Domínguez, José Israel Cuello, Narciso y Antonio Isa, Alfredo Conde Sturla y otros. Revela las causas de la ruptura entre fundadores y jóvenes, errores, el proyecto de guerrilla que se vio abortado por la guerra de abril, los acuerdos y desacuerdos con Bosch y con Caamaño para venir en un desembarco guerrillero, los hombres que el partido enviaría a integrarse a las fuerzas del Che Guevara en Bolivia y también las causas por las que abandonó la organización en 1973. El catedrático, quien está en la UASD desde 1972, encanta con su conversación fluida y voz modulada que atrajo la atención de América Latina cuando junto a Juan Doucudray orientaba al pueblo dominicano desde una estación de La Habana. Lograr que contara sus luchas por la liberación dominicana conllevó un gran trabajo de persuasión. Pero en más de dos semanas narró su vida en la agitada izquierda, y en esos relatos aparecen inmensidad de nombres de dirigentes y militantes de facciones ajenas a las suyas, muchos citados en acciones ejemplares o reprochables. Reitera su disposición a tomar el fusil si es necesario y se le pregunta si la efectividad de su tiro, a los 81 años, es la misma que en sus tiempos juveniles. Reitera que lo haría o habría que amarrarlo. En cuanto a la edad apunta que las historias libertarias son procesos abiertos y que los hombres que despejaron el camino a Fidel Castro en la loma eran ancianos.

jueves, 28 de agosto de 2014

Caamaño en el panteón de la historia

Caamaño en el panteón de la historia ARTÍCULO SIGUIENTE » Por MARÍA ELENA MUÑOZ MARELMUNOZ@HOTMAIL.COM (APORTE) 16 agosto, 2014 2:00 am
Caamaño La caída del Che en Bolivia, en octubre del 1967, desató un intenso debate en las cúpulas dirigenciales revolucionarias a nivel mundial sobre la eficacia o no del “foco guerrillero” como método de lucha, en la concretización de los movimientos de liberación nacional. En la edición del suplemento “Areíto” del 9 de agosto nos ocupamos de este tema. Expusimos las razones por las cuales el Coronel Caamaño se encontraba entre los que le acordaban vigencia para entonces, por lo que continuó con su proyecto, que en este contexto insurgente pensaba implementar en nuestro país. Nadie pudo convencerlo de lo contrario. Ante tal terquedad, decíamos, cayeron rendidas todas las estrategias de seducción y todas las diplomacias de desistimiento. Terquedad que se constituyó a la postre en el andamiaje de perseverancia, integridad y firmeza. Esa que hizo de Francis ese paradigma de decisión, arrojo y entrega a la causa del pueblo. Lo demostró la renuncia de los privilegios e intereses de clase y a los que le otorgaba su alto rango castrense, mundo de sombras que desestimó para asumir la más difícil y asombrosa coyuntura política de nuestra historia contemporánea y del continente. Porque del Coronel que andaba con las botas puestas del Gobierno de facto del Triunvirato al Coronel de Abril, hay toda una epopeya. Porque dependió de un instante único, legítimo e irrepetible, en el que en la dualidad de un debate interior propio de la condición humana se decidía el destino de un hombre y de un pueblo. Como en aquel tiempo “en que los dioses no estaban ya y Cristo no había llegado todavía; cuando de Cicerón a Marco Aurelio, hubo un momento en que el hombre estuvo solo”. (Margarita Yourcenar, “Memorias de Adriano”, contraportada.) Siglos después, en un momento similar, en que el pueblo dominicano se quedó solo, fue que Caamaño dio el salto dialéctico, el que mantuvo, tanto cuando el sueño fue semilla y cuando fue fruto. Ese que le ha abierto las puertas de todos los monumentos… Porque aunque navegamos en un océano de mártires, aunque hemos vivido caminando entre los cipreses que dan sombra a ese interminable cementerio de la resistencia, el mérito de Caamaño fue estar ahí y llenar el vacío, en el momento preciso que nuestro pueblo sintió que se quedaba solo. Fue el día cuando la huida y la claudicación llenaron el espacio que antes cubrían el vigor insurgente de la esperanza. Porque aquella revuelta que en principio solo aspiraba al simple regreso de la constitucionalidad perdida, de repente, como en una espiral de fuego, entró en una dinámica inesperada de movilidad constante, cambiando cualitativamente en cuestión de horas el traje conceptual que vistió en sus orígenes, a la que Caamaño fue dando respuesta paso a paso, sin vacilaciones. Fue ahí donde nació su liderazgo, cuando esa lucha ya no respondía ni a las expectativas políticas, ni a la capacidad de respuesta de muchos de sus gestores y dirigentes iniciales. Porque cuando La Embajada llamó a estos últimos a buscar una solución negociada a raíz del estallido de la crisis, exacerbada por la agresividad reaccionaria instalada en San Isidro, que amenazaba con transformar la insurrección en una guerra civil, en lugar de aceptar la conciliación como hicieron otros, Caamaño interpuso de nuevo y sin titubeos su terquedad, aquella que responde, ya lo vimos, a la noción de deidad: “El que quiera morir con honor que me acompañe al puente”. La batalla decisiva de la guerra que apenas comenzaba. La que definió y consolidó el triunfo de la constitucionalidad, sobre la ilegitimidad. Aquella ganada por un pueblo sorprendido e indefenso, que solo contaba con una vanguardia emergente, surgida en el fragor de las hostilidades, esa que a pesar de todo eso, lo condujo a la victoria. La primera utopía que se nos concretizaba. Efímera en el tiempo, 48 horas. Trascendente en sus proyecciones: más de 48 años. Incisiva en el espacio, como la aguja gótica de una catedral medieval. Así se mantiene en la cosmovisión dominicana. Estructurada en la sutil arquitectura del símbolo, como la de David y Goliat. Como la que comenzó cuando en el Puente donde aún ondeaban las banderas empujadas por los vientos del triunfo, fueron arriadas por otras visiblemente tenebrosas, para saludar el arribo imperial de 42 mil bayonetas. Fue que el relámpago atrajo el trueno. Ese que hizo que la guerra civil se transformara en guerra patria, en las trincheras inexpugnables del honor, donde se defendía la soberanía vulnerada. La resistencia heroica de un pueblo pequeño, cercado por el aparato militar más grande y moderno de la época, en el angosto, accesible y expuesto casco urbano, peleando con las rústicas armas de la espontaneidad, constituyó una hazaña tal que al parecer solo cabía en el universo mágico garciamarquiano. Pero el arquitecto de una de las más grandes experiencias revolucionarias de los últimos tiempos supo definirla: “Con 12 hombres como los Constitucionalistas de Santo Domingo, yo tomo a New York”, exclamó Fidel en las Naciones Unidas. Lo dijo, porque la intensidad de los combates ponían en entredicho el carácter avasallante de la Intervención. Por tanto, era menos humillante decidir el alto al fuego cuando todavía la dinámica de la guerra no daba señales de determinar si había vencidos o vencedores. Tal confusión era más rentable al orgullo imperial. En especial, cuando la voz del Comandante en el foro mundial, en su metáfora insurgente le recordó el bochorno de Bahía de Cochinos. Sentar por primera vez en la mesa de negociaciones a la potencia hegemónica del Norte constituyó, sin duda, una gran victoria, no solo para nuestro pueblo, sino también para los del Tercer Mundo involucrados en desafíos desiguales similares, colocada dicha acción en la perspectiva de una tregua, hasta que se creen las condiciones para el combate final. Convicción que subió al avión junto a Caamaño y a los demás dirigentes constitucionalistas, cuando fruto de dicha negociación debieron tomar el camino del exilio. Fue así como saltando de las trincheras al pie del Ozama a las del Támesis y el Sena, llegaron a las aguas turbulentas del Caribe, donde los caracoles desalojados por ellas del hábitat movedizo de las arenas, se ven constreñidos a ascender el consistente, pero sedicioso, territorio que le mostró Manolo: “las escarpadas montañas de Quisqueya”. Para entonces el único, donde se creía que se podía resituarse el sueño. Escenario que le iba a permitir cumplir su juramento, incluso más allá de lo prometido, porque allí caería reproduciéndose su inmolación a la manera del Che; solo que ninguno de los dos necesitaba morir para que la memoria histórica registrara con letras refulgentes su entrega a la causa. Bastaba con haber protagonizado las gestas que hemos exaltado aquí, para que las puertas de todos los mausoleos del mundo estuvieran abiertas para recibir sus restos. Pero la barbarie entronizada en el poder a la hora de perpetrar su fusilamiento había tomado sus previsiones para evitarlo. Tal percepción se fortalece frente al hecho de que sus huesos no han podido ser llevados al Panteón Nacional, como oficialmente fue establecido el pasado 2013, desaparecidos como están por esos paisajes de la injusticia, por donde aún se pasea impune el oscurantismo, quizás para que no recibieran el reconocimiento y el fervor eterno de su pueblo, metiéndolo en el oscuro túnel del olvido. Es posible que ese mismo despropósito buscan los que hoy, en una acción inusitada, totalmente descontextualizada y por ende sospechosa, intentan en un acto de cobardía inenarrable, hacer denuncias y acusaciones contra quien ya no está físicamente aquí abajo para responderlas. Comentarios que entran en aquella categoría infructuosa e irresponsable a la que se refería tajantemente T.S. Elliot, el célebre bardo anglosajón en Tierra Baldía: “No hay argumento que resista un hecho que lo desafía”. Peor aun cuando en la trayectoria luminosa de un héroe de la estatura de Caamaño, estos superabundan, convirtiéndolo en uno de los grandes paradigmas de la resistencia. Por lo cual aunque sus huesos puedan andar dispersos en nichos virtuales de mármol, quizás de tierra o guarecidos en cabelleras coralinas en el mar; hace ya mucho tiempo que el pueblo los reunió, colocándolo en el Panteón inmutable de la historia.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Pueblo Nuevo, una cantera de Panfleteros de Santiago

Pueblo Nuevo, una cantera de Panfleteros de Santiago http://acento.com.do/2014/opinion/8168235-pueblo-nuevo-una-cantera-de-panfleteros-de-santiago/ Por Darío Nicodemo. 26 de agosto de 2014 - 12:09 am -
Darío Nicodemo Autor / acento.com.do Con sentencia del 2 de mayo del año 1933 la Sala Capitular del Ayuntamiento Municipal de Santiago de los Caballeros designó, en esta ciudad, un nuevo Ensanche con el nombre de Presidente Trujillo. Este populoso sector hoy se conoce como Pueblo Nuevo. Está ubicado en la zona comprendida entre las avenidas J. Armando Bermúdez y 27 de Febrero. Los terrenos pertenecieron a Abelardo Viñas, Simón Díaz Díaz y los herederos de la sucesión de James Palmer. El historiador don Román Franco Fondeur, director del Archivo Histórico de Santiago dice que: “De la reubicación de aquellas familias comenzó a nacer Pueblo Nuevo. No lejos del Parque Imbert – cuyo cerrillo y terrenos aledaños conservaban su formación geológica original, digámoslo así – la Sucesión de don Abelardo Viñas – años luego – trazo, solares y calles, fue la Urbanización Viñas”. En el libro: “Los Estados Unidos y Trujillo 1960-1961. Los Días Finales”, de Bernardo Vega, este expresa, en la página 44, que: “El 18 de mayo de 1962, Clodoveo Ortiz González prominente ex-miembro del SIM y en esos momentos preso, daría su versión sobre cómo el complot fue develado”. Refiere Bernardo Vega: “Según Ortiz González, unas 350 personas fueron tomadas prisioneras (incluyendo cinco mujeres), de las cuales alrededor de sesenta fueron asesinadas, incluyendo 43 “panfleteros” del Cibao”. El escritor e intelectual Bernardo Vega, puntualiza: “… fue ubicada por el autor en los papeles personales del Embajador John Bartlow Martin, en la Biblioteca del Congreso, en Washington”. Partiendo de las informaciones de Clodoveo Ortiz González, los panfleteros serían más de cuarenta, solo del Cibao, no se especifica si fueron de Santiago de los Caballeros. Es preciso recordar que en mi artículo: “UGRI y UAT, coinciden en el panfleto”, relato de forma sucinta lo expresado por el panfletero maeño Ramón Echavarría sobre la formación de un grupo de Panfleteros en Mao, Valverde. Publicado en el periódico digital acento.com.do el 7 de marzo del 2014. El Pueblo Nuevo de Santiago de los Caballeros, es reconocido por su combate contra la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Uno de los hechos más destacado, e importante fue la participación de sus hombres en la Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI), fundada por el estratega Wenceslao Guillén Gómez (Wen), y conocido por el nombre de “Los Panfleteros de Santiago”. Dentro de los miembros de UGRI de Pueblo Nuevo, fueron elegidos varios de ellos, por Wen Guillén, para participar en la acción del volante regado contra Trujillo en Santiago, Gurabo, Guazumal, Tamboril, Esperanza y Valverde, Mao, el mismo decía en uno de sus lados: “Con Perdón de la Expresión Trujillo es un Mierda”. Carlos Mejía Blanco, de Pueblo Nuevo e hijo del Panfletero de Santiago, Ramón Antonio Mejía (Actividad), apresado y asesinado en la cárcel La 40, a la edad de 27 años, ha confeccionado una lista de los 18 Panfleteros de Santiago, que residían en este barrio cuando fueron detenidos por la satrapía trujillista en enero del 1960. Esta lista fue publicada el 22 de enero del 2014, en su muro de Facebook, con el título: “Enero negro, holocausto en Pueblo Nuevo de los 60…!”. El Panfletero, José Rafael Colón (Fellito), comentó, en una extensa entrevista que le hicimos el 5 de febrero del 2014, en su residencia de la calle Anacaona No 83, del sector de Pueblo Nuevo, los nombres de quienes fueron sus compañeros de lucha y de prisión en los centros de torturas trujillista.
Jose Rafael Colon (Fellito) José Rafael Colón, narró cómo él fue detenido, a las cuatro de la tarde del 20 de enero del 1960, en la Avenida María Martínez de Trujillo, hoy 27 de Febrero, a la edad de 27 años. Había sido llevado por un agente de apellido Disla, quien lo dejó en la avenida y a seguida fue recogido por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y llevado primero a la Fortaleza San Luis. Recuerda Fellito: “…fue en la Fortaleza San Luis, donde recibí mi primera pela, de parte de quien posteriormente fuera un destacado industrial del país”. “Junto a los hermanos Simón y Chichí Díaz Hernández, fuimos trasladados, esa misma noche, en un carro Volkswagen conocido como “Cepillo” a La 40”. Rafael Colón dice: “Simón, Chichí y yo regamos los volantes durante dos noches por los barrios Ensanche Bermúdez, Gurabito y San Rafael, hoy Ensanche Bolívar. Terminamos en el Estadio Radhamés, al amparo de un apagón provocado por los miembros de UGRI”. Comentó Colón, de las torturas que recibió, cómo salvó su vida gracias a la astucia de declararse analfabeto y desconocedor del contenido del volante. “Engañé al mismo John Abbes García (Johnny) Jefe del Cuerpo de Investigadores y otros miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) haciéndole creer que el volante era una propaganda del “Jabón Hispano” Sobre esta misma versión, el también Panfletero de Santiago, Manuel Armando Bueno Pérez, escribió en su libro: “Cárcel y Guerra”, un capítulo dedicado a José Rafael Colon, “El Analfabeto”. Es esa obra se hace mención de los Panfleteros Wenceslao Guillén Gómez (Wen), los hermanos Díaz Hernández, Ucho Capri, Ule Liz, Enrique Perelló, El Alemán, Luis (El Negrito), Profesor Tineo, Manolico, Enrique Perelló y Colón. “Los volantes me los entregó Simón Díaz Hernández en la misma puerta de mi casa en Pueblo Nuevo”, dice Fellito. Colón comenta cómo él y Simón habían conquistado a José Aridio Núñez para que participara con el grupo de UGRI, y llevara los volantes dentro de dos panes de los conocidos como “Pan de Agua”, para ser repartidos en Jánico. Esta acción no se materializó debido a la prisión de los Panfleteros de Santiago”. José Aridio Núñez, vive aún en la calle José Isidro Pérez de Pueblo Nuevo y: “debe su vida, a que ni Simón ni yo mencionamos su nombre durante las torturas que recibimos en La 40” señala José Rafael Colón (Fellito).

sábado, 2 de agosto de 2014

El "compadre" Manolo Tavarez Justo"

El “compadre” Manolo Tavárez Justo Publicado el 20 de julio del 2014 - 1:05 am por elnacional
Doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder de la guerrilla de Las Manaclas. PEDRO MENDOZA Junio es el mes que junto a febrero y agosto, se lleva las más comentadas y analizadas conmemoraciones en la República Dominicana. Pues aquellos hombres de plena reciedumbre moral y emocional que, sin temer las consecuencias de enfrentar el sanguinario régimen de Rafael Leonidas Trujillo se enrolaron en la expedición de aquel junio del 1959, se ganaron inequívocamente el derecho a que toda la nación reconozca y recuerde su sacrificio y valentía. Pero aquel junio del ’59, que halló a un pueblo impermeable a aquel ideario de libertad y redención, no fracasó del todo. El chín de gloria que conquistaron con su hazaña, no pudo ser disfrazado ni asfixiado por los malvados y bestias que los torturaron y asesinaron. Y menos de un año después, en 1960, otros hombres tan valerosos como aquellos, recogieron su bandera y grito de redención y sin encogerse de hombros desafiaron al sátrapa, fundando el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, a la cabeza del cual estaba el doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo). Me he animado a escribir una especie de síntesis de mis recuerdos de aquellos años, porque cada año, para el 14 de junio, se publican artículos, se hacen editoriales y se ponen en circulación libros sobre aquel acontecimiento y, aún más, para enaltecer la heroicidad del líder del movimiento quien sin miedo al implacable dogma de la guerra fría, consistente en que debía morir inmediatamente quien ‘no estuviera a la diestra de Estados Unidos, asumió junto a muchos de sus compañeros la defensa del gobierno de Juan Bosch, derrocado el 25 de septiembre del 1963, sin embargo, sólo se destacan las actividades de Manolo en las grandes ciudades. Su inmolación tiene el mérito de que se sublevó en noviembre de ese mismo año tal vez a sabiendas de que el camino de la historia de los pueblos, frecuentemente, no es más que una larga cadena de tramos improductivos. Nunca he visto libros ni artículos de diarios, que hagan referencia a muchas de las actividades políticas que hiciera Manolo en distintos pueblos del país. Por ejemplo, nunca se ha dicho que dijo Manolo en Altamira, mi pueblo, en octubre del 1962 en su discurso en el Club Marién; donde comió, quien lo recibió y a cuántas personas recibió que querían saludarlo. En aquellos años, en Altamira la única familia identificada abiertamente con el 1J4 fue la familia Perrone-Polanco, sobre todo, los hijos de don Nicolás y doña Consuelo: Mateo, Musa y Loraine. Gente de clase media dedicada a la mediana empresa y a la agricultura. Recuerdo que fueron esos jóvenes los que juntos a Santiaguito Domínguez, Zulema, su esposa, José Evangelista Moya, los hijos de don Efraín Felipe (Papi, Luis y Chito), Tino Peña y unos cuantos jóvenes más a quienes ellos nos congregaron en el parque para el recibimiento de Manolo aunque ya a su arribo había alrededor de 150 personas. Aún retumba en mi memoria las palabras de Manolo aquel día. Por supuesto, las escribí para no olvidarlas: “La reacción, pretende hacemos creer que ella solita merece bienestar, que ella solita merece el beneficio del esfuerzo, del trabajo de todos y una vida digna y nosotros solo el garrote, la pobreza y la ignorancia. Pero vamos a demostrarle a esa reacción insolente que contamos con el valor de batallar orgullosamente por alcanzar el sueno de vivir con decoro y de llevar el pan material a nuestra mesa y el pan del saber a nuestros hijos.” Nunca he visto reproducidas esas palabras en los libros y artículos publicados sobre Manolo. Desconozco si fueron recogidas por los periodistas, aunque lo dudo puesto que Altamira en aquella época era un pequeño pueblo de escasa importancia política y no tenía corresponsales de prensa. Tal vez por eso jamás se dijo a dónde almorzó y recibió a decenas de personas que fueron a saludarlo ese día en casa de los Perrone. Ignoro por que Raúl Pérez Peña (Bacho), no dijo en su libro que los milicianos que integraban el Frente “Gregorio Luperón” pernotaban y comían en la finca de los Perrone en el Limón de Altamira y que era Mateo Perrone quien patrocinaba y coordinaba la entrega de aquel almuerzo. Por el hecho de que esa familia fue tildada de “comunista” por ser ‘catorcista’, estuvo tan ‘vajiada’ que treinta días después de la toma de posesión de Balaguer en 1966, la casa fue requisada pulgada a pulgada por tropas policiales y del J-2 bajo el chivateo de que todavía en esa casa había armas ocultas de cuando la guerrilla de Manaclas y el Limón, tres años antes. La fotografía de Manolo que aparece al lado de estos recuerdos, la tenía el matrimonio Parrome-Polanco en su dormitorio junto a una imagen del Corazón de Jesús. Cuando la Policía tiraba todo al suelo, un sargento preguntó a don Nicolás: “Señor, ¿quién es el de la foto?” Don Nicolás respondió: “Pues, es mi compadre Manolo Tavárez.” La tiró al piso, el vidrio se fracturó y el policía añadió: “Ese fue un gran hombre, pero se jodió por su vaina de comunismo.” Ninguno de los sobrevivientes de la familia Perrone recuerda adónde le tomaron esa foto a Manolo ni quien la tomó. Observe que él tiene un lapicero blanco enganchado en el bolsillo izquierdo de la camisa la cual parece de camuflaje y lleva una gorra tipo militar. Manolo está de pie dentro de una casa de madera; detrás de Manolo se observa la porción derecha de la cabeza de una mujer y también una segunda mujer cuya mano derecha toca ligeramente su hombro derecho. Ella tiene un anillo matrimonial en el dedo anular y Manolo tiene los brazos paralelos a su cuerpo. Hace algún tiempo, Loraine Perrone me autorizó reproducirla y esa copia es la que reproduzco aquí. Ah, olvidaba decir, que tras el allanamiento pregunté a don Nicolás por que dijo que Manolo era su compadre sin serlo y su respuesta fue: “Bueno, fue tan gordo el susto que pasamos que me sa1ió ‘hacerlo’ mi compadre después de muerto.” Creo que no está demás transcribir aquí dos estrofas que aún recuerdo, de unas copias que compuso Manuel Titica, decimero analfabeta altamireño, con motivo del discurso de Manolo cuando visitó Altamira en 1962. Un curricán de gente Aplaudió a don Manolo, Cuando dijo que lucharía Por la escuela y la comía. Conté ai compadre Guanchito Lo que Manolo había dicho, Y dijo mi compai sudando: “Ya ta ese comunita divariando”. 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Morales y Welles. Una versión necesaria para la historia del exilio antitrujillista.

Morales y Welles Una versión necesaria para la historia del exilio antitrujillista « ARTÍCULO ANTERIOR A sus 84 años, Hugo trabaja y crea; no piensa en el retiro Por EUGENIO GARCÍA CUEVASE (UGENIOGARCIACUEVAS@GMAIL.COM) 2:00 am Portada del libro “Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles”, de Bernardo Vega Aporte Uno de los eslabones más difusos del relato histórico dominicano del siglo XX es el devenir del exilio político antitrujilista: se trata de un terreno plagado de grietas y zonas oscuras. Aunque se han realizado contribuciones de valía para llenar esos vacíos todavía la historiografía dominicana no cuenta con una cartografía clara de lo que fue ese exilio, huida y espanto, que se manifestó desde el inicio mismo de la dictadura de Trujillo y que se mantuvo goteando escapes de ciudadanos hasta el final del régimen que es cuando se inicia el retorno de los que habían sobrevivido allá afuera. Algunos incluso empezaron a llegar con sus hijos, esposos y esposas. Venían por primera vez al país de donde habían salido sus padres por razones estrictamente políticas. Esa historia no ha sido contada de manera orgánica –si eso es posible– aunque se ha avanzado, pero las contingencias metodológicas, interpretativas, documentales y orales siempre pueden traer elementos nuevos. No digo nada original: estos huecos han sido señalados por Bernardo Vega y Roberto Cassá y ambos, junto a la también historiadora Mu-Kien Adriana Sang, han hecho esfuerzos y contribuciones encomiables por llevar luz a esos agujeros. Quien escribe ha hurgado por años en publicaciones y documentos inéditos que hacen referencia directa o circunstancial a ese periodo de nuestra historia.También ha realizado entrevistas a protagonistas directos, allegados y familiares de algunos de esos exiliados, pero todavía no ha sido posible formar un panorama claro de lo que significó esa experiencia traumática. Se carece de cuadros-escenas informativos que concierten versiones de esa existencia errante colectiva que se mantuvo nómada por casi los 31 años que duró la dictadura. Aun así, en los textos examinados hay numerosos indicios para formarnos una idea más amplia de lo que significó ese exilio, casi siempre lleno de peligros, inseguridades e intrigas de todo tipo. Sospechamos que hay mucha información que todavía se mantiene en los archivos familiares y otra a la que nunca tendremos acceso porque simplemente se perdió o fue desaparecida intencionalmente por los organismos de seguridad de entonces: no todo se llega a saber en este mundo, hay quienes se llevan muchos secretos a la tumba. En algunos de los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y los de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, recopilados y publicados respectivamente por Bernardo Vega y Mu-Kien Sang, aunque vistos mayormente desde las perspectivas de los vigilantes y los perseguidores oficiales hay señales reveladoras de por dónde se desplazó una parte notable de ese exilio y de las dificultades personales y colectivas que tuvieron que afrontar y sufrir esa pléyade de dominicanos y dominicanas comprometidos con derrocar el régimen e iniciar un proyecto de apertura a la democracia representativa y liberal. Hay también en estos escritos huellas de los que aspiraban desde la lejanía, y en alianza con la oposición interna, a abolir al régimen trujillista y de llevar a cabo una revolución de disposiciones marxistas en el contexto de la Guerra Fría. Es casi innecesario recordar que tanto el Partido Revolucionario Dominicano, el Movimiento Popular Dominicano y el Movimiento de Liberación Dominicana, entre otras organizaciones, nacieron en el destierro y fue desde esa distancia que pensaron y diseñaron sus primeros programas para refundar el país en todos los órdenes una vez eliminado el régimen. Aun las hazañas valientes y heroicas realizadas por el exilio dominicano antitrujillista, que muchas veces contó con el apoyo y la solidaridad internacional, lo cierto es que tanto su movilidad como su posibilidad de acción fueron llevadas a cabo en condiciones muy precarias. Ahí están las experiencias fallidas del Mariel (1934, aunque casi imperceptible), Cayo Confites (1947), Luperón (1949) e incluso la invasión del Movimiento de Liberación Dominicana por Constanza, Maimón y Estero Hondo (1959) ensambladas mayormente en Cuba, aunque algunas de ellas contaron con voluntarios de otros países. Estas iniciativas fueron movedizas no solo por los conflictos estratégicos y las disputas personales internas, sino también debido a la eficacia de los sistemas de extensiones represivas que creó Trujillo a través de sus consulados, las embajadas, y la Secretaría de Relaciones Exteriores, entre otros recursos, y en cónclave muchas veces con el mundo gansteril y el apoyo eficiente de las técnicas del espionaje internacional. De ahí entonces la necesidad de leer, releer los textos existentes y escuchar los testimonios con suma atención y suspicacia. En las contrainsurgencias de Trujillo hacia el exilio, ya fuera a través de informes secretos o asistencia de sus funcionarios o foros internacionales a defender la dictadura, confluyeron intelectuales de la altura y valía de Manuel Arturo Peña Batlle, Joaquín Balaguer, Héctor Inchaústegui Cabral y Tomás Hernández Franco, entre otros. A estos hay que sumarles las agresiones directas de baladrones de la baja calaña de Féliz W. Bernandino y Johnny Abbes, por solo mencionar algunos. Las luchas internas de los propios exiliados, el espionaje, la difamación, el atentado, la persecución, el asesinato y hasta el secuestro mismo fueron obstáculos para que los exiliados dominicanos antitrujillistas lograran una mayor libertad y coherencia pragmática y programática de sus acciones. Pero aun así una cuantía significativa de este exilio se tomó los riesgos que tenía que tomarse y apostó a la posibilidad de derrocar al régimen trujillista a través de las armas en varias ocasiones. Muchos de los combates de ese exilio, aunque fragmentados y difusos, han sido divulgados a través de libros de memorias, relatos orales, reportajes e incluso documentales. En esa dirección el reciente epistolario entre Ángel Morales y Sumner Welles que acaba de publicar el AGN, de la autoría de Bernardo Vega, es una aportación cardinal para escudriñar parte de la ruta que recorrió ese exilio. Ello porque Carlos Morales vivió más de 20 años en el exilio y se convirtió en centro de muchos de sus movimientos. Welles, autor del libro La Viña de Naboth, fue un alto funcionario de Estados Unidos en el país y América Latina convertido con ciertas paradojas en antitrujillista, que muchas veces fungió como colaborador y consejero de Morales. A ambos les unió una gran amistad. En Morales tenemos una figura capital de la primera capa de exiliados. No obstante ello se trata de dos miradas que deben ser corroboradas y confrontadas con otras versiones de muchos de los personajes y situaciones referidos en las correspondencias entre ambos. Estas cartas abren nuevas posibilidades interpretativas e investigativas de lo que fue ese errar y sentido de lejanía-cercanía de ese exilio. En el corpus del exilio dominicano antitrujillista se pueden identificar al menos tres capas: una que cubre toda la década del 30, otra que abarca parte de la década del 40 y 50 y una tercera que arropa parte de los años 50 y que se extiende hasta la antesala de los meses finales de la dictadura. Cada una de ellas tiene sus figuras representativas que si no mencionamos es por falta de espacio. Ahora bien, hay otros dos exilios más: se trata del exilio que se inicia a partir de la muerte de Trujillo en 1961. Es un exilio al revés: los perseguidores trujillistas pasaron a ser los aterrados y perseguidos, aunque esta vez, contrario a los antitrujillistas, estos salieron con las arcas llenas de dinero y reservas enormes en los bancos extranjeros. Una excepción de los exiliados antitrujillistas lo fue Juancito Rodríguez, quien pudo sacar del país en 1946 más de un millón de dólares, dinero con el que se financió la compra de armas para la invasión de Cayo Confites en 1947. El otro exilio postrujillista es el que se genera en los 12 años de Balaguer (1966-1978): se trata de aquellos sectores provenientes mayormente de las izquierdas y del liberalismo que le hizo resistencia al proyecto balaguerista. Si en las narrativas del exilio antitrujillista hay vacíos en estos dos últimos hay muchos más huecos. La importancia de Ángel Morales es que este vivió casi todas las etapas del exilio antitrujillista (murió en 1959) y que siempre fungió, con sus altas y sus bajas, como figura protagónica y de confluencia. Los intercambios entre Morales y Welles suplen carencias de las crónicas del exilio antitrujillista y sirven para suministrar versiones propias y vincular muchos cabos sueltos. Solo habría que revalidar si las referencias a otros exiliados y situaciones registradas en este texto doble se sostienen. Lo más evidente por ahora es que más allá de las revisiones a las que puedan ser sometidas estas cartas son una aportación meritoria para el estudio del laberinto que ha significado la historia del exilio antitrujillista.

martes, 8 de julio de 2014

Fidelio Despradel disertara sobre movimiento 14 de Junio

2 Julio 2014, 07:28 AM, 2 Comentarios SANTIAGO: Fidelio Despradel disertará sobre movimiento 14 de Junio Por FREDDY P. GALARZA SANTIAGO.- El dirigente de Alianza País Fidelio Despradel, dictará una conferencia aquí sobre el Movimiento 14 de Junio del 59, el próximo día 26, a partir de las 6:00 de la tarde en el local de la entidad plítica, en la calle Antonio Guzmán Fernández . En nota enviadas a los medios la entidad política informó que previo al acto será inaugurada una biblioteca como parte del ciclo de actividades proyectadas para el año que transcurre. "Fidelio Despradel fue un destacado dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de junio y quien acompañó a Manolo Tavarez Justo en su lucha armada en las escarpadas montañas de Quisqueya", expuso. Manifestó que ambas actividades contribuirán a elevar la conciencia política de los miembros, afiliados y amigos de Alianza País . an/am

miércoles, 2 de julio de 2014

14 DE JUNIO: DESDE CUANDO Y HASTA AHORA

martes, julio 01, 2014 14 DE JUNIO: DESDE CUANDO Y HASTA AHORA Autora invitada: Scarlett Núñez Domingo 15 de Junio de 2014. Moscú, Rusia Nueva vez el mismo y de siempre 14 de Junio, y recordar, y susurrar, cual hoy, vivo, verde, sus botas, sus mochilas, sus sueños…, qué Diciembre, qué arbolito de Navidad, cubierto de sangre y negro manto de dolor y luto, en lo más hondo de nuestras almas, de ese y único 1963. Anécdotas que acrecientan, recuerdos que profundizan, esos dolores, esas angustias, esas tan crueles y tan marcadas ausencias! Nombres que no viven. Nombres que aún viven! Lomas, Montañas, preñadas quedaron del ideal de ELLOS, del ideal de Liberación Nacional. Debemos de echar a un lado la reiterada posición de narrar y narrar, en cada fecha histórica, los hechos que los identifican, las persecuciones, los presos, las torturas, las desapariciones, los asesinatos, ya BASTA! Tomemos el timón de ellos, el de su ayer histórico. Tomemos sus criterios. Revivamos sus planteamientos de indiscutible, auténtica posición revolucionaria. De indiscutible verticalidad en la defensa de los SAGRADOS INTERESES DE LAS MAYORÍAS DOMINICANAS, y por ende, del PUEBLO DOMINICANO! Tomemos el TIMÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA! Que sea la historia de ELLOS el fundamento irrevocable de nuestro HOY! En los integrantes del Movimiento 1J4 no existió la DOBLEZ! Cuando se leen y releen los discursos de Manuel Aurelio Tavárez Justo, encontramos no sólo la profundidad, la lucidez político-ideológica, sino también, la concienciación de las condiciones histórico-concretas del pueblo dominicano, sus causas y consecuencias, que conllevaban (y ratificaríamos que más aún hoy), de manera irremediable a comprender que: “No cabe duda que vivimos momentos muy graves: saturados de peligros. La sociedad dominicana busca su equilibrio por los caminos de la Justicia y la Libertad para todos. Esta natural actividad humana corresponde a una legítima necesidad y aspiración social. El hombre no puede vivir satisfecho en un mundo de injusticia y opresión. En esas condiciones le resulta imposible procurarse los medios adecuados para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales. Su vida es una permanente expresión de rebeldía azuzada por la miseria, el desempleo, el hambre la desnudez y la ignorancia. Su vida, en esas condiciones, es fuente permanente de tragedia donde se gestan y producen con poderosa vitalidad las pasiones humanas; y no cabe duda que vivimos momentos que se caracterizan precisamente por el desbordamiento de las pasiones. La injusticia y la opresión con su secuela de miserias sociales han impreso esta característica sicológica a todas las manifestaciones de la vida nacional. En el orden social donde más se ha manifestado esta característica del momento, es la vida política, a pesar de que no es en este aspecto de las relaciones sociales donde aquellas se originan; a pesar de que el poder político sirve los intereses del sub-desarrollo social, se hace cómplice y se convierte en el instrumento de que se sirven esos intereses para mantener el estado de injusticia y opresión popular.La historia de épocas lejanas nos enseña que mediante dominio el poder político fue y ha sido hasta ahora dócil y repugnante instrumento de la injusticia y la opresión, impuesta al pueblo por una clase privilegiada y minoritaria para defender sus intereses económicos.” Y continúa Manolo elevando nuestra conciencia ideológica, con el razonamiento de ese momento crítico que vivía el país, cuando nos dice: “Mientras en este país no se arrebaten de las manos imperialistas las riquezas que nos estafan, las inmensidades de tierra que nos despojan, las ricas minas de bauxita y hierro que nos roban, los millones de pesos que se llevan en ganancias producidas por el trabajo y los recursos de los dominicanos, no podremos aspirar al bienestar y al progreso y a la eliminación de la injusticia social y a la aniquilación de la opresión política, con su secuela de miseria, hambre, desempleo, desnudez, ignorancia. No se puede pretender la libre disposición y el justo uso de lo que poseemos, si no somos independientes del control extranjero.Mientras en este país no se arrebate de las manos trujillistas las propiedades territoriales y no se haga un reparto equitativo y racional de los latifundios entre los campesinos desposeídos y mayoritarios, no se puede aspirar al desarrollo industrial que exigen nuestras masas obreras desempleadas y hambreadas. Y estas cosas sólo son posibles a través de una revolución de liberación nacional que esta Agrupación Política propugna. No importa los calificativos que a esta legítima necesidad y aspiración social le pongan. La realizaremos”. Dr. Manolo Tavárez Justo, Alocución, leída por “Radio Cibao”, 6 de Noviembre de 1962, págs. 93-94, 112-113 Nótese que, todos estos criterios emitidos por el Presidente del Comité Central Ejecutivo de la Agrupación Política 14 de Junio, corresponden a las condiciones histórico-concretas del país, justo en ese tiempo. Sin embargo, hoy día, no sólo se han agravado al máximo ésas condiciones, sino que a partir de entonces, la sociedad dominicana, ha venido padeciendo, la vergonzosa e histórica división y prácticamente desaparición de la “IZQUIERDA REVOLUCIONARIA”, y las mayorías mayoritarias, es decir, el pueblo, viene sufriendo una cada vez más desprotección, la defensa de sus intereses no constituye hoy por hoy la siempre digna presencia de la auténtica posición de principios, o sea, aquel hermoso ideal de “tomar partido, partido hasta mancharse”, ya no es parte intrínseca del otrora quehacer revolucionario. La miseria humana de las mayorías no tiene timonel. El pueblo de a pié, pulula desnaturalizado. Está ausente la Unidad Revolucionaria. Todo lo revolucionariamente hermoso de ese ayer, yace enterrado, cual parte integrante, innata, de todos nuestros caídos por la Justicia Social, envuelta en la jamás a olvidar: “Libertad o Muerte”! Cada histórica fecha, nos devuelve a ese ayer. Cada fecha histórica, nos abarrota de nombres, de hogares desmembrados. Hay dolores, hay angustias, hay ausencias, que son ahora y siempre, el mismo y único ayer, que permanece aún hoy INCONCLUSO a través de nuestro discurrir tempo-espacial. Y vuelvo a la página 94, de la ya citada alocución, para dejar por sentado el discernir histórico de Manolo, fundamentado justamente, en el análisis del pasado, para construir teórica y prácticamente, el pedimento que el edificio de la materia social dominicana exigía cual imperativo categórico irreversible. Así afirmaba Manolo: “En el continente americano, por ejemplo, los conquistadores españoles se sirvieron del gobierno colonial para explotar a los pueblos de América. Esta es la historia de todos los gobiernos en los regímenes esclavistas y feudales. El régimen capitalista internacional también se ha servido y se sirve del poder político criollo representado por los gobiernos entreguistas, reaccionarios y despóticos de los países débiles para explotar a sus pueblos. Esa es la historia de todos los imperialismos. Esa es la verdad de todas las tiranías que han sufrido los pueblos sub-desarrollados. En lo que a nosotros respecta hemos roto todos los récords, ya que en nuestro patrimonio histórico tuvimos a un Santana, a Báez, a Hereaux, a la ocupación norteamericana de 1916 y sus consecuencias Rafael L. Trujillo, el binomio Ramfi-Balaguer y el actual Consejo de Estado. Para colmo de males, por más de una ocasión, muchos de ellos. Estas son las poderosas razones que, a mi modo de ver, explican por qué en el momento actual las profundas pasiones que caracterizan todas las manifestaciones de la vida nacional, se manifiestan con mayor presencia en la vida política, a pesar, de que ésta, repito, no es más que una forma de expresión de los poderosos intereses socio económicos que originan la injusticia social y la opresión". Por eso, hoy, continúa conceptuando Manolo, cuando los últimos hechos ocurridos en el país demuestran que el actual desgobierno del Consejo de Estado, última forma de poder político despótico y reaccionario que sufrirá este pueblo, se ha despojado de sus falsas apariencias democráticas y ha revelado su verdadera naturaleza trujillista, tal como lo habíamos dicho desde el día de su instalación en el Palacio Nacional por la Embajada Norteamericana y los sectores ultra-reaccionarios del país, apandillados en la U.C.N., creo necesario levantar mi voz de alerta al pueblo con todas las fuerzas de mi patriotismo revolucionario para que se oiga en todas partes y sea escuchada por todos, ricos y pobres, blancos y negros, religiosos y ateos y mediten, libres de pasiones y rencores, sobre las verdaderas causas sociales que han determinado toda la tragedia del pasado y que, convencidos de ello, actuemos positivamente a fin de evitar que nuestro futuro sea tan desdichado y desgraciado como lo ha sido nuestro pasado y lo es nuestro presente”. Y he aquí, qué hermosa, por auténtica, posición revolucionaria de Manolo, cuando a seguidas afirma: “Por eso mi voz va libre de prejuicios y de bastardos intereses por que es la expresión de mi acendrado amor a la humanidad, de mis convicciones y mi conciencia. Mi voz es la expresión de la verdad o, cuando menos, lo que muchos como yo creemos es la verdad.Por esas creencias, por mi conciencia y por mis convicciones inicié sin ambiciones hace varios años, esta dura lucha contra las fuerzas de la injusticia social y la oposición política representadas entonces por la tiranía trujillista y sus tradicionales aliados y sostenedores: el imperialismo yanqui y la oligarquía criolla”. Hoy, los planes del imperio están conceptualizados fundamentalmente, en dos y una, prácticamente misma tendencia política: PRD y PLD. Hoy, la ínfima minoría del país, es cada vez más ínfima, es por tanto, minoría de minorías, oligarquía criolla apoltronada en el más bajo nivel tendencial, esencia epocal caracterizada por la más baja estatura ético-moral del poder político intercambiado cada 4 años, como máscara eterna de la muy deformada conceptualización de Democracia. ¿Acaso la Democracia Representativa que ostentan las diferentes formas de existencia del poder político de la oligarquía dominicana es, Democracia? ¿Acaso se le han devuelto al pueblo sus derechos? ¿Acaso el pueblo dominicano tiene una cabeza que le dirija, que sea el doliente auténtico de sus miserias pasadas y actuales? ¿Acaso mentimos si afirmamos que el imperio yanqui y sus lacayos criollos dividieron, desarticularon el movimiento de izquierda en el país? La no autenticidad de la entrega sincera, honesta, vertical, de la defensa de los sagrados intereses de los desposeídos de todo bien material y espiritual, derrumbó, de manera histórica, la verdadera cara de la izquierda dominicana. El imperio yanqui lo tramó y hasta hoy día lo ha logrado. Los genuinos defensores de la Justicia Social, de la Soberanía e Independencia Nacional, en su gran mayoría escalaron la altitud histórica, sus caminos van bordados con la tempo-espacial Verdad Histórica, sus frentes y sus botas se elevaron pobladas de rojas estrellas que, junto al alba de su autenticidad revolucionaria, que junto al alba de su real y verdadera defensa de los intereses sagrados de las mayorías, dejaron la huella imborrable del 1J4, del MPD, que sí demostraron tanto en su discurso como en los hechos, la verticalidad programática de sus organizaciones de izquierda. El enfoque no sistémico, la presencia total del fenómeno atrofiador del ideal genuinamente revolucionario como son el parcelismo, el sectarismo, el divisionismo, la primacía del interés personal por encima del bien común, del bien nacional, la no identificación plena con ese genuino ideal revolucionario, les ha impedido “bañarse de pueblo”, planificar el futuro dominicano, justamente, obedeciendo al Pueblo Soberano, y que justamente fue, la gran e histórica mancomunidad de la Agrupación Política 14 de Junio con el Pueblo. Nuestros imprescindibles, nos los asesinaron. Nuestros auténticos revolucionarios que aún viven, se mantienen militantemente de pié, frente al muro de injusticia, a que nos somete el carnaval electoral del tan manoseado y FALSO DE TODA FALSEDAD: BIPARTIDISMO! “Llegaron llenos de patriotismo” y se fueron coronados de Patriotismo! Junio de 1959, Diciembre de 1963. Ellos continúan su marcha histórica, cada año más alta, blandiendo la Bandera Tricolor del Patriotismo, blandiendo la bandera VERDE-NEGRA CATORCISTA, junto a todos los caídos, que dignamente continuaron el deber sagrado, en medio de divisiones, sancadillas, y sin el apoyo de aquellos que se hacían denominar “partidos de izquierda”! Siguen enfrentados dos sistemas. Hoy día expresados en: el Neoliberalismo-Imperialista, y el Socialismo, abanderado en la política Pluripolar, Multicéntrica, y por tanto, y concomitantemente, forjando, denodadamente, el territorio de PAZ en la NUESTRA LATINOCARIBEÑA ZONA CONTINENTAL! Aquí, justicia, digno honor, a la MUY NUESTRA REVOLUCIÓN CUBANA, FARO QUE RASGÓ CUAL RAYO DE LUZ ETERNA, la concienciación revolucionaria de que sí se puede SER LIBRES, INDEPENDIENTES, SOBERANOS, es decir, Enero de 1959, Cuba: TERRITORIO LIBRE DE AMÉRICA!, es decir, 6 de Diciembre de 1998, triunfa Hugo Rafael Chávez Frías, Comandante Supremo de la REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DE VENEZUELA, otro RAYO DE LUZ QUE RAZGÓ EL HORIZONTE DE LA FORJA HISTÓRICA DE LA UNIDAD LATINOCARIBEÑA. El Cono Sur se agiganta. Cuba y el Cono Sur, van cohesionando, levantando cual Unidad en la Diversidad, la voz de la Nuestra Patria Grande, la Gran Pachamama! LA HORA ES DE UNIDAD! ALCANCEMOS LA ALTITUD MÁS ALTA DE LA ESPECIE HUMANA: LA AUTENTICIDAD REVOLUCIONARIA! EL MOMENTO CRÍTICO-HISTÓRICO QUE ESTÁ VIVIENDO LA HUMANIDAD, NOS EXIGE REFLEXIÓN Y PROFUNDA Y FÉRREA UNIDAD! HAGAMOS NUESTRO AL 1J4, TOMEMOS EN LA FRENTE, EN LOS PUÑOS, EN LOS PASOS, LA SAGRADA Y MUY NUESTRA, MEMORIA HISTÓRICA!!! LOOR Y GLORIA ETERNA A NUESTROS AUTÉNTICOS REVOLUCIONARIOS, POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE!!! Scarlett Núñez Domingo 15 de Junio de 2014. Moscú, Rusia.

El lance de los diputados y el estilo del gobierno

El lance de los diputados y el estilo del gobierno Raúl Pérez Peña (Bacho) PANCARTA lasmanaclas@gmail.com El título de esta pancarta excluye a todo diputado que esté libre de culpas en la confabulación “inocente” que devolvió al Senado el proyecto que declara Loma Miranda Parque Nacional. El título apunta a determinar si hay muchos o algún diputado que además de múltiples peajes, se atreve a ser cómplice desde su curul en decisiones que deriven en la muerte de aves, peces, plantas, ríos y vida. El texto del título no es de mala fe. Pero es pertinente, porque dicen que “la costumbre hace ley”. Hay que suponer que intereses poderosos complacerán a quienes responden a sus propósitos en una cámara o misión legislativa. La definición no habla específicamente de la Cámara de Diputados de la República Dominicana. Generaliza y se refiere al acto de matar; al crimen por encargo. Gente capaz de lo peor y de mantener a un país bajo tensión. Eso se agrava al saberse de diputados que obedecen órdenes superiores en sintonía con una política de Estado. De ahí que en el Campamento de Los Algarrobos, Loma Miranda Parque Nacional, se vieron empujados a declararse en sesión permanente proclamando lo siguiente: “La reacción de la Cámara de Diputados rechazando el informe del Senado, asumiendo el proyecto original y devolviéndolo a la Cámara Alta, forma parte del Plan del presidente Danilo Medina y del Comité Político del PLD para seguir jugando ping-pong con esa pieza legislativa, dilatar al máximo su desenlace y anularla definitivamente”. “El Congreso se ha convertido en un escenario de trampas fríamente calculadas, destinadas todas a desconocer la expresa voluntad popular que ha declarado a Loma Miranda Parque Nacional”. Estamos, pues, ante una muy grave situación que provoca al pueblo, una vez más, a entender el irrespeto con que se le trata en problemáticas trascendentales como Loma Miranda. Con la gravedad que entraña la decisión de la Cámara de Diputados, las autoridades del Palacio pretenden aparentar que no tienen arte ni parte en la situación creada, cuando de hecho se trata de tomarle el pelo a la opinión pública para torpedear la solución que postula la población dominicana. Actuar con ese comportamiento engañoso es ya un estilo del presente gobierno. Veremos los resultados de esta jugada tipo moriqueta.

domingo, 22 de junio de 2014

! Derrotemos el ejercito estadounidense: 15 y 16 de junio 1965 !

FUERZA DE LA REVOLUCION ¡ Derrotamos el ejército estadounidense: 15 y 16 de junio 1965 ¡ ​No es secreto que el levantamiento civil y militar que irrumpió en los cuarteles y se extendió por Santo Domingo el día 24 de abril de 1965 no culminó su hazaña extraordinaria de derrotar al Ejército Nacional, la Marina de Guerra, las Fuerzas Aéreas y la Policía Nacional, debido al desembarco, que en misión salvadora, produjeron los EE,UU para impedir el triunfo popular, bajo la comandancia de Francisco Alberto Caamaño por las fuerzas constitucionalistas. ​La llegada de las tropas estadounidenses el día 28 de abril cerró la posibilidad de concluir en un triunfo político y militar popular, ya que todos los cuarteles policiales habían caído en manos del pueblo, se había repelido el ataque de San Isidro, se asaltaba exitosamente la Fortaleza Ozama y se combatía ferozmente las guarniciones militares ubicadas en los alrededores del Hipódromo Perla Antillana. ​Las tropas yankis salvaron al ejército criollo, y tras extender con su inmenso poderío militar un cerco que obligó a concentrar al Coronel Caamaño y los Constitucionalistas en Ciudad Nueva y zonas cercanas, facilitaron a las criminales tropas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), la criminal denominada Operación Limpieza, la que se concentró en cazar combatientes y civiles en la zona norte del Distrito Nacional, no sin dejar de tener la resistencia de Comandos que quedaron rezagados en la retaguardia o que cumplían misiones específicas de combate. ​Establecida la jefatura de la revolución en Ciudad Nueva, organizados los Comandos de los militares constitucionalistas, del 14 de Junio, del MPD, del PSP, y otros independientes; los días 14 y 15 de junio la jefatura de las tropas yankis se propusieron poner fin a la zona libre y rebelde, y para ello ordenaron un masivo ataque militar con infantería, el uso intensivo de morteros, bazukas y tanques. ​El valor estoico de los ya entrenados y organizados grupos de Comandos, unidos y bajo una misma dirección, enfrentaron a los gringos y durante dos días, bajo intenso fuego y metralla, repelieron su ataque, no sin antes causar varias bajas a la soldadesca gringa, apresar varios y en algunos lugares avanzar las vanguardias de trincheras. ​En este ataque murieron niños, mujeres y hombres no combatientes. Víctimas de los disparos indiscriminados contra la población, hecho que lleno de mayor coraje la resistencia revolucionaria y despertó con agudeza el ingenio y la audacia de nuestros combatientes. ​En 1916 los patriotas dominicanos le habían asestado importantes golpes al ejército gringo que nos invadió, y de nuevo, el 15 y 16 de junio del 65, hubo el pueblo dominicano de demostrarle que es un pueblo lleno de coraje, de hombres y mujeres valientes, de civiles y soldados dispuestos a morir por la Constitución del 63, vale decir, por el retorno a la vida democrática cercenada por el golpe del 25 de septiembre de 1963 contra el gobierno de Juan Bosch. ​Nunca supusieron que el nivel de lucha, cara a cara, cuadra a cuadra, iba a tener tal nivel de capacidad combativa y tanta determinación como para obligar al prepotente y abusivo ejército invasor a tener que tragar sus propias palabras de que en 24 horas despejarían a Ciudad Nueva de las tropas allí acantonadas. ​Esta demostración de coraje, harto repetida en nuestra historia anticolonialista, le demostró que con la dignidad no se juega, y así como en Vietnam recibían para aquellos años contundentes derrotas, tampoco escaparían de la derrota en la Patria de Jiménez Moya, Manolo, Luperón y Gilbert. ​Este episodio también forma parte de nuestra mejor memoria. No permitamos que se difumine en el tiempo ni que se le esconda a las generaciones presentes, capaces de superarlo con creces en la realidad de hoy. Comisión Política

169 hombres contra la maquinaria de Trujillo

169 hombres contra la maquinaria de Trujillo Por FABIO HERRERA MINIÑO EL AUTOR es escritor. Reside en Santo Domingo Expedicionarios de 1959 contra Trujillo Cincuenta y cinco (55) años han transcurrido desde que desembarcaron por Maimón y Estero Hondo 169 héroes continentales, que vinieron a sacrificarse al enfrentar la poderosa maquinaria de guerra del dictador Trujillo, el cual ya estaba advertido de la llegada de ellos como saga del grupo que una semana antes había tomado tierra en Constanza, transportados por un avión C-46, el cual retornó a Cuba minutos después del aterrizaje al caer la tarde del 14 de junio. La lancha Carmen Elsa vino con una sobrecarga de 121 guerrilleros, que apretujados pasaron muchos inconvenientes para desembarcar en la playa de Maimón, previamente, a unos 26 invasores hubo que reembarcarlos en una de las fragatas cubanas de guerra que escoltaban en alta mar a las lanchas expedicionarias; en poco tiempo se vieron sometidas al fuego intenso de la aviación militar y de una de las naves de la marina que llenaron de metralla la playa y destruyeron la lancha. La Timina tocó tierra en Estero Hondo y sus 48 héroes fueron sometidos a un intenso fuego, que aun cuando no destruyeron por completo la embarcación de desembarco, los obligó a refugiarse y desplazarse hacia el terreno alto, ya que esa zona era bastante llana y los blindados de Trujillo pudieron maniobrar y abonaron la tierra con metralla hasta que lograron exterminar a los héroes que ingresaron a la inmortalidad ante una epopeya desigual. Los expedicionarios heridos eran rematados en el mismo lugar que eran hallados por los soldados de Trujillo, y los ilesos se transportaron hasta la base militar y aérea de San Isidro en donde se les sometió a horrendas torturas para luego fusilarlos en presencia de los cadetes de la academia militar, y de la oficialidad de la base, para que sirvieran de escarmiento y a nadie se le ocurriera sublevarse en armas en contra del dictador. La gloria de las hazañas de junio eterno se han concentrado en los héroes de Constanza y sus nombres son más conocidos. Hubo siete sobrevivientes que quedaron como testigos de una epopeya, condenada al fracaso desde el mismo instante que pisaron tierra dominicana, donde las condiciones sociales no estaban listas para respaldar una acción heroica de jóvenes idealistas, que por testimonios recogidos en diarios y por boca de los sobrevivientes, sabían que venían a inmolarse, pero el objetivo se logró al sembrar las semillas del patriotismo y la libertad. Esa semilla sembrada en las montañas de Constanza, y en las playas de Maimón y Estero Hondo, germinaría meses más tarde con la oleada de jóvenes, que sin medios para combatir la tiranía, se fueron uniendo para formar el núcleo de la conciencia dominicana y centenares de jóvenes se involucraron militantemente para combatir a la dictadura, aun cuando muchos fueron a parar a las cárceles de tortura de la 40 y del 9, donde fueron sometidos a feroces agresiones a su integridad física. Los malogrados héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo forman parte de una raza inmortal, que todavía los dominicanos no la merecemos por la forma de cómo hemos mancillado su memoria, con una clase política formada en el despojo de los recursos públicos con la comisión de los actos de corrupción más escandalosos, en donde esa clase ha formado un valladar para que sus miembros nunca puedan ser tocados, y si algún día alguno de ellos cayera en las manos de una justicia seria y responsable, le buscan la forma de evadirla. Los héroes del junio inmortal de 1959 permanecen postergados en los sentimientos del ciudadano, atropellado hoy en día por todos los males de una sociedad ahogada por la violencia, la inmunidad de los antisociales y la vergüenza ante un enriquecimiento ilícito y están acosados de tal manera que sobrevivir es la máxima aspiración, dejando de lado aquellos sentimientos que por última vez fueron sacudidos con el levantamiento socio político de abril de 1965. Y esta fecha aniversario del desembarco de Maimón y Estero Hondo coincidió con la celebración más emblemática de la Iglesia Católica, que reconoce la presencia del cuerpo de Cristo en la eucaristía, adoptándose desde el siglo XIII (1268) como dogma de fe, proclamado por el papa Urbano IV. Fue la primera fiesta de la Iglesia establecida por un dogma papal.

Trujillo: el antihItiano.

REPORTAJE- Trujillo: el antihaitiano Por VICTOR MARMOL Los presidentes Stenio Vincent, de Haití, y Rafael L. Trujillo, de República Dominicana Aunque la diplomacia del gobierno de Rafael L. Trujillo Molina atribuyó a “incidentes fronterizos entre civiles” la matanza de haitianos del año 1937, el dictador se vanagloriaba siempre de ser el único responsable del exterminio masivo de esos ciudadanos ilegales. La orden fue dada por Trujillo, según lo revelan el doctor Joaquín Balaguer en su obra Memorias de un Cortesano en la Era de Trujillo, y el licenciado Luis Julián Pérez, en su libro Santo Domingo Frente al Destino. De acuerdo a Balaguer, Trujillo impartió la orden mientras disfrutaba en la noche del 2 de octubre de 1937 en una fiesta “rodeado de hermosas mujeres e ingiriendo grandes dosis de Carlos l, su coñac preferido”. Un alto oficial del Ejército Nacional se le acercó al jefe y le susurró que un grupo de vagabundos haitianos habían penetrado al territorio nacional para robar ganados y asaltar propiedades. El dictador se irritó de tal manera, que le ordenó al militar para que “se proceda desde esta misma noche a exterminar sin contemplaciones a toda persona de nacionalidad haitiana que se halle ilegalmente en territorio dominicano”. El genocidio de alrededor de17,000 haitianos se prolongó durante varios días “sin perturbar en lo más mínimo el ánimo del hombre que ordenó esa matanza y que jamás se arrepintió de ella”, según lo narra el doctor Balaguer, quien para esa época era el canciller interino. Luis Julián Pérez, quien fue uno de los fundadores del Banco Central y de Reservas en el gobierno de Trujillo, aseguró en su obra que “Trujillo, y sólo Trujillo, fue el único responsable de los sucesos ocurridos en 1937, y siempre lo reconoció principalmente en los meses que precedieron a su muerte, cuando salió a divulgarlo por todo el país como si presintiera que realizaba una visita de despedida”. CON LOS JOVENES El eminente jurista fallecido señala que el dictador procuraba reunirse con los jóvenes de diferentes pueblos y ciudades, “para explicar las causas del conflicto domínico-haitiano, la preocupación que su generación y la de sus jóvenes interlocutores debían mantener acerca de este asunto de tanto interés nacional, los motivos que tuvo para actuar, a fin de tratar de resolver definitivamente una situación de la cual dependía la suerte de la República, pero asumiendo él la responsabilidad de todo”. Para Julián Pérez, Trujillo “fue atrapado por las circunstancias y compulsado por los acontecimientos”, debido a que el problema venía desarrollándose durante siglos en forma alarmante, y que “nadie fue capaz de hallarle solución”. En el año 1936, Trujillo firmó un convenio mediante el cual se ratificó la delimitación física y geográfica de la frontera. Sin embargo, en el año 1937 los haitianos continuaban entrando en forma ilegal al país. EL PROBLEMA “La penetración clandestina, constante y sistemática en el territorio nacional de merodeadores haitianos continuó. Los ladrones nocturnos amenazaban desorganizar nuestra economía fronteriza. Dramáticas hileras de hombres descalzos, semidesnudos y hambrientos, cruzaban la frontera para robar el ganado y destruir nuestra agricultura”, señala Manuel Arturo Machado Báez, reputado historiador fallecido, en su obra La Dominicanización de la Frontera, publicada con motivo del 25 aniversario de la llamada Era de Trujillo, y que formó parte de una serie de obras a cargo de los mejores intelectuales de la época. Machado me obsequió un ejemplar de su obra cuando laborábamos en el diario El Caribe. La delincuencia haitiana en territorio dominicano alcanzó del año 1910 al primer trimestre de 1937 la cantidad de 2,445, de los cuales 634 fueron de robo, apunta Machado. Como caso curioso, se destaca que en el año 1937 había en el país 435 haitianos inútiles, entre ciegos, sordomudos, paralíticos, locos, mancos, idiotas, de los 52,627 inmigrantes haitianos analfabetos y hambrientos. El conflicto surgido tras los sangrientos hechos se solucionó por un acuerdo celebrado en Washington el 31 de enero de 1938, mediante el cual Trujillo aceptó indemnizar a las víctimas en el pago de US$750,000, el cual incluía el desembolso inmediato de US$250,000. Tres años después de la firma de ese acuerdo, en el año 1941, “nuevas incursiones se registraron. Los merodeadores, como en otro tiempo, caían en las sabanas donde pastaba el ganado. Asaltaban a los campesinos. Destruían las propiedades”. El 30 de agosto de 1941, llegó Trujillo de nuevo a Dajabón “para escuchar el relato de los agricultores víctimas de los ladrones. A esa reunión asistió Gérard Lescot, secretario de la Presidencia de Haití, enviado por su padre el presidente Elie Lescot. El gobierno haitiano comprobó “las actividades nefastas de estos vagabundos” e impartió instrucciones para que “todo el peso de las leyes penales sea empleado por las autoridades militares haitianas en perfecto acuerdo con las autoridades militares dominicanas”. A partir de ese momento, Trujillo inició lo que se llamó “dominicanización de la frontera”, creando nuevas provincias y realizando una serie de obras, principalmente educativas y de salud que, a juicio de Machado, “preservaría las poblaciones que iban perdiendo la conciencia de la nacionalidad y estaban expuestas a las influencias de esa invasión moral. Varios lustros más y el país se hubiera haitianizado. Con razón escribió Danna G. Munron: ‘He ahí una ola de color que avanza y que se tragará sin remedio a la República Dominicana’”. RECUERDOS En el año 1960, veintitrés años después de la matanza, Trujillo visitó por última vez la ciudad de Dajabón para recibir un homenaje “de las fuerzas vivas de la región fronteriza”, en un lugar denominado La Gorra, donde miles de campesinos desfilando a caballo con machetes y letreros alusivos al nacionalismo de Trujillo frente a los haitianos, saludaban al dictador, quien estaba en una tarima levantada en el centro de una enorme sabana bajo un ardiente sol y polvo levantado por el trote de las monturas. La noche anterior, el dictador participó en una recepción que se le ofreció en el antiguo Club Libertador. Yo (Víctor Mármol) estuve presente en los dos actos como corresponsal del diario vespertino La Nación. Tenía 17 años de edad. Recuerdo, que cuando viajábamos desde Santiago, acompañado del fotógrafo Víctor Gómez y del licenciado Juan Santos Romero, encargado de la oficina del periódico en Santiago, nos detuvimos en el Samoa Bar, de Mao, y allí supimos la trágica muerte del general Juancito Rodríguez García, acérrimo opositor a Trujillo, quien residía en Venezuela. Santos Romero opinó que Trujillo iba a estar contento por la muerte del líder antitrujillista. Y así fue. Cuando llegamos al Club Libertador, “el jefe” estaba sentado en el medio de la mesa presidencial acompañado de altos funcionarios y detrás oficiales militares. Lucía alegre mientras disfrutaba de su coñac Carlos 1 y de un merengue alusivo a su persona, interpretado por la banda de música del Ejército Nacional. En momentos en que se tocaba el merengue Salve San Cristóbal, Trujillo inesperadamente se paró de su silla y abandonando la mesa se dirigió a donde estaba una joven y la sacó a bailar ante el asombro de los que estábamos allí. Como cosa curiosa, la joven era coja. Santos Romero me dijo al oído “parece que Trujillo está borracho”. SUELTA PRESO En el mismo año 1960, el dictador visitó también la ciudad de Santiago de los Caballeros para apadrinar en esta ocasión un grupo de militares e hijos de estos que serían bautizados por la Iglesia Católica, en la antigua fortaleza San Luis. Cuando Trujillo se disponía abandonar el recinto, se oyó la voz de un hombre que lo llamaba “jefe, jefe”. Trujillo se detuvo furioso y ordenó que le llevaran a ese “pendejo que está voceando”. Cuando el hombre, que era un recluso, estuvo frente a Trujillo, éste le preguntó en forma airada qué le pasaba. El reo le contestó que tenía más de un año preso y no le pasaban causa. El dictador le preguntó por qué estaba preso, y el recluso le contestó que había matado un haitiano en defensa propia. Trujillo con una sonrisa cínica le dijo al comandante: “Que lo suelten, y que siga matando haitianos”, ante el asombro de sus acompañantes. Después de la caída de la dictadura, el general Almanzor Dujaric me confirmó que el preso fue puesto en libertad al día siguiente de Trujillo dar la orden. (Víctor Mármol, el autor, es periodista retirado y reside en Constanza)

viernes, 13 de junio de 2014

El 14 de junio de 1959

El 14 de junio de 1959 Política criminal desenfocada Por DANILO ARZENO d.arzeno[@]gmail.com “Llegaron llenos de patriotismo / enamorados de un puro ideal / y con su sangre noble prendieron / la llama augusta de la libertad”. Un domingo 14 de junio de 1959 llegaron por Constanza y luego por Maimón y Estero Hondo, 196 expedicionarios, entre ellos, profesionales de prestigio y de reconocidas familias con estable posición económica, que olvidaron el peligro que representaba venir a combatir a la más poderosa y sanguinaria dictadura del Caribe encabezada por Rafael L. Trujillo Molina. Acompañaron a los dominicanos muchos extranjeros que también entregaron su sangre y su vida por la libertad del pueblo dominicano. “Su sacrificio, que Dios bendijo / la Patria entera glorificará / como homenaje a los valientes / que allí cayeron por la libertad /. Este sábado debemos recordar y rendir honores a los hombres de La Raza Inmortal, porque gracias a ellos el pueblo despertó de su letargo, perdió el miedo y emprendió una lucha titánica y decidida para tumbar o eliminar físicamente al temido dictador. “Catorce de junio / gloriosa gesta nacional / Sus mártires están / en el alma popular/”. No eran aventureros, eran patriotas, hombres conscientes de que desaparecida la dictadura había que empezar inmediatamente una transformación política y social que permitiera a los dominicanos gozar y disfrutar de libertad y mejores condiciones de vida, en lo educativo, la salud, lo económico y trabajo estable para todos. “Hermanas Mirabal / heroínas sin igual / su grito vibrante / es el grito de la Patria Inmortal /”. ¡Vivan los héroes y mártires del 14 de junio! ¡Viva la República Dominicana libre y soberana! Las letras del himno del Catorce de Junio fueron escritas por el ingeniero Vinicio Echavarría, destacado revolucionario amigo personal del doctor Aurelio Tavárez Justo (Manolo). Falleció en Santo Domingo. La música es del maestro Héctor Jiménez. La palabra “Dios” fue incluida en dicha composición por sugerencia del doctor Ángel Concepción, nativo de San Francisco de Macorís, donde falleció hace algunos años. Héctor nació en la antigua calle Pantalón de Santiago el 18 de diciembre de 1921. Murió en Puerto Plata el 21 de diciembre de 1985, a los 64 años de edad. De los héroes y mártires del 14 de junio de 1959 sólo salvaron la vida milagrosamente los dominicanos Mayobanex Vargas y Vargas, Medardo Germán, Poncio Pou Saleta y Gonzalo Almonte Pacheco, que posteriormente fue re-apresado en Restauración su pueblo natal, llevado a La 40 y asesinado. También los cubanos, comandante Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal Guerra, que tan sólo tenía catorce años de edad. Murió fulminado por un rayo en La Habana el 21 de junio 1969. En la actualidad sólo sobreviven los héroes Delio Gómez Ochoa y Mayobanex Vargas y Vargas.

domingo, 8 de junio de 2014

El martirio de Miguel Ángel Baez Diaz

La República 24 Mayo 2010 EL TRUJILLATO El martirio de Miguel Ángel Báez Díaz Miguel A. Báez Díaz. Fue torturado con crueldad por la tiranía. Compartir este artículo Sergio F. German Medrano A la memoria de doña Aida Perelló Vda. Báez, acrisolada esposa y ejemplar madre. El 30 de mayo de 1961 se concretó el hecho fundamental del proceso político que culminó con la etapa de libertad y democracia que hemos vivido los dominicanos durante los últimos cuarenta y nueve años. Un grupo de valientes patriotas organizó y ejecutó la noche de ese día la acción gloriosa del ajusticiamiento del tirano Rafael Trujillo. El heroísmo y sacrificio de todos los involucrados en ese inesperado acontecimiento, reivindicó el orgullo y la dignidad de nuestro pueblo, hasta entonces pisoteado por el diabólico poder del déspota. Por eso cada año en esa fecha debemos tributar homenaje de gratitud y admiración a quienes nos liberaron del régimen de opresión y muerte instaurado por Trujillo. Especialmente ahora que ha surgido una patología neotrujillista que está tratando de penetrar en nuestra sociedad, mediante una labor de zapa realizada por servidores de una hija del sátrapa. Con motivo de este 30 de mayo resaltaré aspectos de la vida del héroe nacional Miguel Ángel Báez Díaz, cuyo conocimiento público contribuirá a aquilatar el verdadero valor de su participación en la gesta liberadora de 1961. El 30 de mayo del próximo año exaltaré al también héroe nacional Huáscar Tejeda Pimentel, banilejo como Don Miguel Ángel y el autor de este escrito. Un poco de historia familiar Las familias Báez y Díaz son originarias de Baní y Yaguate. Don Miguel Báez Ortiz, padre de Don Miguel Ángel, fue uno de los ciudadanos más prestantes y respetados en la vida política y social de Baní. Luchó contra la dictadura de Ulises Heureaux y luego de su ajusticiamiento en Moca, figuró entre los integrantes de la fuerza revolucionaria que bajo el mando de Horacio Vásquez entró a Santo Domingo y organizó las elecciones del 15 de noviembre del 1899, de las cuales surgieron como Presidente Juan Isidro Jiménez y Vicepresidente Horacio Vásquez. Su esposa Doña Sallo Díaz descendía de los generales Modesto y Lucas Díaz, héroes de las guerras contra Haití que consolidaron la independencia nacional y el primero también héroe de la guerra por la independencia de Cuba. El prestigio de la familia Báez Díaz condujo a que Trujillo se acercara a Don Miguel Báez Ortiz y a su hijo Miguel Ángel, igual como se acercó en todo el país a las familias y personas de mayor importancia social y política para buscar su apoyo. Ninguna se atrevió a negárselo. Equivalía a declararse enemiga del dictador y correr el riesgo de prisión o muerte. Es así que algunos miembros de la familia Báez Díaz ingresan a cargos burocráticos civiles en el Gobierno. Pero, a diferencia de otras personas y familias, ninguno de ellos puede ser señalado por crímenes o enriquecimiento ilícito. Los relatos testimoniales que expondremos a continuación, algunos de ellos muy impresionantes, permitirán conocer a Don Miguel Ángel Báez Díaz en todo su valor y grandeza patrióticos. Demuestran fehacientemente su calidad humana, su solidaridad con quienes luchaban contra la dictadura y su indeclinable decisión de luchar él también para ponerle fin. Solidaridad con el 1J4 Enero del 1960. El servicio de espionaje de la dictadura descubre el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Varios banilejos somos detenidos. Luego de los suplicios de la “Cárcel de la Cuarenta”, adviene el confinamiento por tiempo indefinido en la prisión de “La Victoria”. Estando todavía presos en el llamado “pasillo de la muerte”, recibimos de parte de nuestros familiares la información de que en el transcurso de un desfile político en San Juan de La Maguana, Don Miguel Ángel le había solicitado a Trujillo que pusiera en libertad a los banilejos presos por participar en el 1J4. El Dictador no se inmutó ni tampoco contestó el pedimento. Con posterioridad a mi salida de la prisión en julio de 1960, en una de sus frecuentes visitas a Baní Don Miguel Ángel se entrevistó con mi padre y le pidió que me dijera que me mantuviera tranquilo porque el Gobierno de Trujillo duraría poco tiempo. Estas actuaciones de solidaridad con banilejos públicamente declarados conspiradores contra la Tiranía, corroboradas por otros testimonios que veremos a continuación, demuestran patentemente una posición política definidamente antitrujillista por parte de Don Miguel Ángel Báez Díaz. ¿A partir de qué época la asumió? Importantes testimonios En su bien documentada obra “Trujillo El Tiranicidio De 1961”, el historiador Juan Daniel Barcácel expresa que “hay evidencias de que, desde 1958, los hermanos Juan Tomás y Modesto Díaz habían iniciado conversaciones con algunos amigos acerca de la necesidad de buscar la manera más conveniente para deshacerse del tirano”. Por su lado el también historiador Don Tomás Báez Díaz, hermano de Don Miguel Ángel, en una “Carta Pública” en el “Listín Diario”, afirma que en el año 1958 condujo al Lic. Homero Hernández Almánzar a la finca de su primo Modesto Díaz “para que se entrevistara con él y con el Gral. Juan Tomás Díaz y allí se habló de la liberación de la patria esclavizada”. Estos datos históricos conducen a la siguiente interrogante: ¿Estaba Don Miguel Ángel Báez Díaz al margen de estas conversaciones en que participaban su hermano y primos? Los que conocimos las excelentes e íntimas relaciones familiares existentes entre Juan Tomás y Modesto Díaz y Miguel Ángel y Tomás Báez Díaz, no abrigamos la más mínima duda sobre el conocimiento y la participación que tuvo Don Miguel Ángel Báez Díaz en estas conversaciones. Es una deducción lógica. Por otra parte, un testimonio del Dr. Mario Read Vittini en su obra “Trujillo de Cerca” nos ofrece otro dato importante para contestar la interrogante destinada a determinar la época en que Don Miguel Ángel decidió enfrentar a Trujillo. Refiriéndose a un encuentro fortuito que sostuvo con Don Miguel Ángel en el Malecón de la ciudad de Santo Domingo, expresa que éste le dijo lo siguiente: “¡Si yo encontrara otro decidido como yo, yo matara a ese hijo de la gran puta ahí, en Güibia, cuando nos sentamos en la rotonda! Pero sé que yo solo, sin apoyo de otro, desde que intente sacar la pistola me van a matar sin tiempo de que yo lo elimine a ese desgraciadoÖÖ.¡Pero esto no se aguanta yaÖ..! ¡Hay que salir de él a cualquier precioÖÖ! Estoy harto de tantos abusos” Yo asentí y le dije que yo creía lo mismo. Pocos días más tarde, murió de parto su hija Pilar”. Los testimonios que hemos expuesto dejan claramente establecido que desde antes del asesinato de su hija Pilarcita, Don Miguel Ángel Báez Díaz respondiendo a su integridad, entereza personal y patriotismo, había abominado el régimen de terror implantado por Trujillo. No fue este asesinato la causa impulsiva y determinante de su patriotismo, sino su íntima convicción de que había que ponerle fin a la perversidad trujillista imperante. Obviamente el convencimiento de que su hija había sido victimada por la familia Trujillo, aumentó tal vez hasta el frenesí su deseo de ponerle fin a la vida del déspota. Posteriormente el destacado luchador antitrujillista Lic. Homero Hernández Almánzar se exilió. Don Miguel Ángel aprovechó un viaje que realizó a New York en noviembre del 1960 y por mediación del Lic. Chepito Rodríguez se entrevistó con él. También aprovechó este viaje para enviar a Venezuela una carta a su exiliado primo Manuel de Jesús Santana (Lico), en la cual se refirió a la esclavitud que imponía la Dictadura al pueblo dominicano. El 30 de mayo del 1961 La indeclinable determinación de Don Miguel Ángel para que la tiranía de Trujillo llegara a su fin, prosiguió hasta que el Tirano fue ajusticiado el día 30 de mayo de 1961. Según explica el historiador Barcácel, a las cinco y treinta de la tarde de ese día “Miguel Ángel Báez Díaz se comunica por teléfono con Antonio de la Maza y le participa que Trujillo se propone viajar esa noche a San Cristóbal. Báez Díaz también telefonea a su primo Modesto Díaz Quezada”. Estos fueron los avisos o campanadas gloriosas que pusieron en marcha las actividades de ese día del grupo de acción formado por los patriotas que horas más tarde pusieron fin a la vida criminal de Trujillo y a una de las dictaduras más crueles y despiadadas de América. ¿Se hubiera concretado ese día el ajusticiamiento de Trujillo sin el aviso de Don Miguel Ángel? Indudablemente la respuesta es no. Pero no fue este aviso su única participación en los heroicos acontecimientos del día 30 de mayo. Como Don Miguel Ángel era parte del núcleo dirigente formado por los patriotas, al notar a las nueve y treinta de la noche de ese día que Trujillo se retardaba en partir hacia San Cristóbal y, según expone el historiador Balcácer, hacia esta hora algunos de los conspiradores parecían impacientarse por su demora en aparecer en la avenida George Washington, entonces “Miguel Ángel Báez Díaz, consciente de que tal situación puede intranquilizar al grupo, acude personalmente al lugar en donde están De la Maza, Imbert, Estrella Sadhalá y García Guerrero, y les asegura que Trujillo pasará por allí dentro de poco”. Ante esta información los ajusticiadores siguen a la espera hasta que finalmente Trujillo aparece y es consumado el Tiranicidio. De nuevo surgen estas interrogantes: ¿Qué hubiera ocurrido si Don Miguel Ángel no transmite la información asegurando que ciertamente Trujillo pasaría al poco rato por el lugar donde lo esperaban los héroes? ¿Se hubiera pospuesto la acción libertadora? Nadie puede responder tratándose de un hecho que no llegó a ocurrir. Contrariamente al producirse esa noche el ajusticiamiento de Trujillo existe una certeza: Gracias al valiente y decisivo aviso de Don Miguel Ángel Báez Díaz, los patriotas se mantuvieron firmes a la espera de Trujillo hasta lograr ajusticiarlo y ponerle fin a su sangrienta dictadura. El martirio Dejemos que sea la autorizada pluma de Don Luís Amiama Tió, su compañero de heroísmo, quien nos relate los días finales del gran patriota Miguel Ángel Báez Díaz, reproduciendo a continuación parte de lo que escribió con motivo de cumplirse en el año 1965 cincuenta y tres años de su nacimiento. “El drama de su vida se inicia con el calvario de su prisión causada por su gesto de decencia y de desinterés que no puede confundirse con ambición, cuando vuelve sus espaldas al baño de oro que le ofrecía la dictadura y exponiendo su vida se enfrasca en infatigable lucha por la libertad de su pueblo. En su martirologio Miguel Ángel sufrió horrendas torturas desconocidas en nuestro medio, capaces de erizar a los peores criminales de los tiempos de la inquisición. Un día, en tremenda prueba, uno de los familiares predilectos del dictador, personalmente y usando para ello la culata de una carabina Cristóbal, le sacó al mártir que ellos forjaban, todas las piezas dentales para irlo preparando para el segundo y más horrible cuadro de su drama, en el cual tuvo que presenciar consternado ñ y lo hizo con la frente en alto como soñaba ver a su bandera ñ el fusilamiento del primer fruto de su amor, de su hijo del alma, el teniente Miguel Báez Perelló, totalmente ajeno a los movimientos conspirativos que dieron al traste con la maléfica existencia del tirano. Ante ese cuadro aterrador en que un padre cariñoso ve rodar por tierra el cuerpo flagelado del inocente hijo victimado, aquel coloso del estoicismo no derramó una sola lágrima, y hasta las bases de los edificios de los centros de tortura se estremecieron reverentes en merecido tributo al coraje indomitable de aquella mezcla de león y de hombre. Aquí se produjo una repetición del episodio que vivió Máximo Gómez. Miguel Ángel no pudo llorar, como no pudo llorar Gómez ante sus aguerridos mambises cuando perdió a su hijo panchito en las luchas por la libertad de Cuba. “Llora por mí” escribió Gómez al apóstol Martí, “que los rigores de la guerra no me permiten sentarme a llorar la pérdida de un hijo”. Miguel Ángel también tuvo a su Martí en la persona de su valiente esposa, pero ella tuvo que llorar dos veces, primero al hijo de sus entrañas y luego al inseparable compañero. Pero el drama no concluía y aunque los tramoyistas estaban agobiados por el bacanal de sangre y de dolor que ayudaban a montar, clamaban íntimamente para que el apuntador diera la señal de bajar el telón, faltando la escena final, que se produce cuando fusilan a Miguel ángel, atacado de neumonía, ya exánime, una masa inerte que en lugar de metralla debió de recibir la extremaunción para que el sol de la piedad iluminara siquiera con un rayo de luz a aquel valiente moribundo que convertido en un harapo humano le sobraba aliento para cuando por los pasillos del 9 se escuchaba el taconeo nazi de la banda de forajidos y torturadores que a diario le proporcionaban su dosis de dolor, dejar oír su voz que exclamaba “aquí está Miguel Ángel siempre listo.” La familia Báez Perelló La familia formada por Don Miguel Ángel Báez Díaz y su esposa Doña Aida Perelló, soportó el dolor inmenso originado por las muertes de Don Miguel Ángel, Miguelín, Pilarcita y su esposo Jean Awad, todas ocasionadas por Trujillo, sus familiares y sus sicarios. Sus angustias y padecimientos son indescriptibles. Particularmente los de Doña Aida, dama de inmaculada vida, símbolo del amor de madre y esposa ejemplar. Las vivencias íntimas de estos luctuosos acontecimientos son narrados conmovedoramente por Mayra Báez de Jiménez, hija del matrimonio Báez-Perello, en su obra “Si la mar fuera de tinta ..... Vivencias de una niña tras la caída de la dictadura Trujillista”. Debe ser resaltado y admirado el hecho de que con posterioridad al ajusticiamiento de Trujillo los supervivientes de la familia Báez-Díaz (Nelson, Tania y Mayra), jamás han buscado beneficios personales o empresariales de parte del Gobierno dominicano, ni tampoco sus cónyuges y descendientes, aprovechando la categoría histórica de héroe de su padre, el martirio de su hermano Miguelín y la victimización de su hermana Pilarcita y su esposo Jean Awad. Don Miguel Ángel ejerció sus funciones públicas con absoluta honestidad. No acumuló riqueza agrícola, ganadera, comercial o industrial que heredaran sus hijos. Pero les legó lo más importante: Moralidad y dedicación al trabajo honesto. Miguel Ángel Báez Díaz despreció los favores y privilegios del poder político, para inmolarse en la lucha por la libertad de nuestro pueblo. A diferencia de aquellos que se mantuvieron en estado de callada sumisión ante el crimen y los atropellos, desarrolló una rebeldía que encabritó su conciencia empujándolo a la acción heroica. Su recompensa fue el sufrimiento y el sacrificio, purificados en el altar sagrado de la patria donde sólo llegan los que mueren como él, ofrendando sus vidas en noble y generoso holocausto por la libertad, la democracia y la justicia.