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viernes, 30 de marzo de 2012

Manolo, el 1J4 y Piero Gleijeses




http://www.hoy.com.do/investigacion/2012/3/30/421183/REPORTAJEManolo-el-1J4-y-Piero-Gleijeses

Investigación


Fidelio Despradel defiende su papel en la gesta.

Foto 3 de 3
30 Marzo 2012, 12:23 AM
REPORTAJE
Manolo, el 1J4 y Piero Gleijeses
Reacción. Fidelio Despradel escribe este trabajo en respuesta a las afirmaciones de Piero Gleijeses, quien aseguró que él representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales

Fidelio Despradel
La Historia tiene quienes la hacen y aquellos que la comentan. A quienes nos ha tocado de alguna manera el rol de hacerla, estamos siempre expuestos a ser enjuiciados por nuestras acciones.

Desde 1959, cuando a los 22 años me inicié en la militancia política revolucionaria, ahora cincuentenaria, he sido blanco de diferentes tipos de juicios donde nunca han faltado las acusaciones y diatribas de tipo personal. Mi actitud siempre ha sido no contestar ese tipo de distracciones.

Si en esta ocasión he decidido dedicarle unas líneas a las recientes declaraciones hechas por el señor Piero Gleijeses contra mi persona, lo hago fundamentalmente porque en su esencia sus palabras no me buscan a mí, sino a la figura de Manolo Tavárez, el apóstol y más grande líder habido en el país en toda nuestra historia republicana, y al Movimiento Revolucionario 14 de Junio, que es al decir de muchos historiadores: “la más significativa organización revolucionaria habida en el país en toda su historia”.

Entonces, por Manolo y su generación política y por el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, me he sentido en la obligación moral de aclarar ciertos datos históricos, principalmente, porque existen en nuestro país más de una generación de dominicanas y dominicanos que no vivió la experiencia del 14 de Junio y de la Guerra de Abril.

En primer lugar, recuerdo que supe de Piero Gleijeses cuando éste sostuvo una larga entrevista con Baby Mejía, mi hermano de lucha e ideales, y debido a los rumores de que Gleijeses pudiera ser un agente enemigo, como secretario general del 14 de Junio, instruí a los demás compañeros, como medida precautoria, para que no le concedieran más entrevistas.

En la última versión de su libro (La Esperanza Desgarrada), el señor Piero Gleijeses plantea en la página 244 que me realizó una entrevista en el año 1970, y se apoya en esa entrevista –la única que según él realizó a Fidelio Despradel- para confirmar muchas de las peregrinas afirmaciones que vierte en su libro. Pero resulta que en el año 1970 yo tenía más de dos años viviendo clandestinamente en una remota sección rural del Noroeste del país denominada “Villa Lobo Adentro”, integrado a la producción como obrero agrícola, con el seudónimo de Gerardo; que regresé a la ciudad de Santo Domingo a finales de ese año y que lo hice en forma clandestina porque en esos años el régimen de Balaguer impulsaba una feroz persecución contra todos nosotros, y que es imposible, en esas condiciones, que el señor Piero Gleijeses me hubiera entrevistado.

Las medalaganarias conclusiones del señor Gleijeses sobre mi persona expuestas en su libro las hace sobre la base de testimonios de “terceros”, quienes en su mayoría protagonizaron una lucha feroz y sucia contra el sector político donde militábamos Polo Rodríguez, Juan Miguel Román, Baby Mejía, Homero Hernández, Orlando Mazzara, Amaury Germán, Pichi Mella, Osvaldo Vásquez, Roberto Duvergé, Rodrigo Lozada, Luis Parrisch, Reyes Saldaña, Aniana Vargas, Marinita, Mercy Ogando, Iván Rodríguez, Rafael Chaljub Mejía, Federico Díaz, Sonia Macías y un sinnúmero más de militantes de “los duros” del 14 de Junio, como los ha bautizado el señor Gleijeses.

Pero como dije, las acusaciones de este señor a Fidelio Despradel no me interesan; nunca he respondido tal tipo de acusaciones. Me interesa muchísimo más defender la integridad de las figuras de Manolo Tavárez y de Minerva Mirabal, para que las próximas generaciones no hereden héroes decorativos, sino ejemplos vivos para las luchas que deberán ser libradas contra las injusticias sociales que hoy más que nunca se imponen en República Dominicana.

Manolo era un gigante, como Juan Pablo Duarte; líder de las mejores causas del pueblo dominicano. Un cierto grupo de personajes, algunas y algunos que militaron junto a él, lo quieren proyectar como un ser carente de carácter, pequeño burgués en su fundamento ideológico, avasallado por la gran personalidad de su amada esposa y compañera de lucha e ideales.

Contra estos atentados luchamos aquellos revolucionarios que acompañamos a Manolo en su gran aventura de vida, y que hoy continuamos, por otros medios, pero con las mismas convicciones políticas y humanas.

Presentar a Manolo como un líder que podía ser “chantajeado” por un grupo de sus seguidores, todos fieles a su liderazgo y quienes no superaban los veintidós y veintitrés años, sin la experiencia e inmenso prestigio que ya el líder había acumulado, es una falacia histórica que solo ha encontrado eco en espíritus mediocres prestos a contribuir, con esa deuda pendiente de la oligarquía dominicana y del imperialismo, a desprestigiar al gigante de Manaclas.

Se suman a este coro muchos que han cobrado y cobran factura por su participación en aquel trozo de nuestra historia, a los que les conviene evocar la memoria de un Manolo Light, como memoria hueca, sin sustancia ni repercusión futura, alejado del marxismo como corriente política y método para analizar la sociedad; un Manolo para la rendición de los revolucionarios.

Manolo, además de antiimperialista consecuente; de revolucionario de una sola palabra, que hacía coincidir su palabra con su acción, era un estudiante y difusor del marxismo. Todos nosotros nos iniciamos en estas lides bajo su férrea voluntad y capacidad de otear el porvenir.

La insurrección guerrillera constitucionalista se inscribe dentro de una línea de actuación que empezó con la decisión, desde la reunión constitutiva del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, en Mao (enero de 1960), de “trabajar para organizar la insurgencia del pueblo dominicano” contra el régimen de Trujillo; que continuó con la carta personal de Manolo a Fidel Castro solicitándole ayuda de la revolución para entrenar militarmente a cuadros de nuestra organización; que prosiguió con la creación de una academia político militar después de ajusticiado Trujillo, y con el famoso discurso de Manolo el 14 de junio de 1962.

Todo ello era parte de esta cadena, y llevó a nuestra organización a producir la insurrección guerrillera de noviembre de 1963, que se hizo bajo la bandera política de la Constitución de 1963 y del derrocamiento del Triunvirato.

En un afán de minimizar a Manolo y al 14 de Junio, el señor Gleijeses procura golpear a Fidelio Despradel para omitir o tergiversar vulgarmente los hechos.

Lo mismo hace cuando aborda el tema de la Guerra de Abril. Fue el grupo de “los duros” (como él nos denomina), el que convocó la histórica reunión del Comité Ejecutivo Provisional (página 342 de su libro) en la tarde del 25 de abril, en el apartamento del padre de Amín Abel.

Fuimos nosotros quienes propusimos el apoyo militante del 14 de Junio a la insurrección en curso, y quienes propusimos, primero, la asignación de todos los cuadros dirigentes y los militantes en diferentes puntos de la ciudad y que los compañeros Juan Miguel Román y Rafael (Fafa) Taveras fueran los responsables militares para toda la organización (todo ello para preservar la unidad de la organización, contrario a lo que usted plantea)

Fidelio Despradel, y con él todos los cuadros militares y políticos bajo nuestra influencia, respetamos este acuerdo, incluso después de la caída de Juan Miguel Román, que para la fecha de su muerte, el 19 de mayo, era ya el líder militar indiscutible del 14 de Junio.

Muchas de las más importantes decisiones de la guerra se tomaron con mi participación, o por iniciativa mía. Me refiero, tan solo como ejemplo: a la creación de la Academia Militar 24 de Abril, que fue una iniciativa del Buró Militar; la ocupación de las Aduanas por parte de un comando del 14 de Junio (que fue propuesta a Francis Caamaño por Fidelio Despradel y Fafa Taveras); la fortificación del vulnerable cordón de las Aduanas (el flanco más débil de la Zona Constitucionalista), bajo mi exclusiva iniciativa y responsabilidad; la inspección y construcción de todo el perímetro de defensa, después del ataque artero del ejército norteamericano de los días 15 y 16 de junio; y principalmente, las revolucionarias relaciones con el coronel Caamaño, con quien desarrollé una relación de amistad y confianza mutua que trascendió la Guerra de Abril, como está ilustrado por múltiples publicaciones y por mi libro: Operación Verdad: De Héroes y Traidores.

ZOOM

Sobre Fidelio

Al participar en el almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, Gleijeses aseguró que Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales. Dijo que Despradel, junto a otros miembros del grupo político, chantajeó a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde porque sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio. “Fidelio Despradel no me impresionaba, como tampoco Roberto Duvergé; de los súper sabios el único que me impresionaba era Juan Miguel Román”.

jueves, 29 de marzo de 2012

Las afirmaciones de Piero Gleijeses

28 Marzo 2012, 9:48 PM
Las afirmaciones de Piero Gleijeses
Gleijeses califica de traidor al presidente Héctor García Godoy

Escrito por: JESÚS DE LA ROSA
El libro “La Esperanza Desgarrada” del historiador italiano Piero Gleijeses, catedrático de la Universidad John Hopkins, de Washington, ha tenido muy buena acogida entre los intelectuales dominicanos. Dicha obra, puesta en circulación la semana pasada en la Biblioteca Pedro Mir de la UASD, está basada en documentos desclasificados del Departamento de Estado de los Estados Unidos y en testimonios de protagonistas y participantes en la Guerra de Abril de 1965. Nos reservamos para otra entrega nuestros comentarios acerca de su contenido. Esta vez nos vamos a referir a algunas declaraciones que periodistas de HOY le atribuyen a su autor durante la permanencia de éste en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, al cual asistió como invitado.

La tarde del 27 de abril de 1965, el presidente provisional Rafael Molina Ureña, acompañado de los coroneles Miguel Hernando Ramírez, Francisco Alberto Caamaño Deñó y de otros altos militares constitucionalistas se apersonaron a la sede de la Embajada de los Estados Unidos a pedirle al Embajador William Tapley Bennett que intercediera ante los generales de San Isidro con miras a iniciar conversaciones para lograr un acuerdo entre las partes. El Embajador yanqui le dijo con arrogancia que “no era momento de negociaciones sino de rendirse”. Sintiéndose humillados, el coronel Caamaño y otros salieron de allí a incorporarse a los combates que librábamos oficiales, soldados y combatientes civiles contra las huestes de San Isidro por los alrededores del puente Duarte. Rafael Molina Ureña y otros optaron por buscar refugio en Embajadas extranjeras.

¿De dónde saca Piero Gleijeses que el coronel Francisco Alberto Caamaño fue junto al vicealmirante Montes Arache a pedirle perdón al Embajador yanqui? ¿Error de traducción? Pudiera ser.

El 14 de junio de 1962, en una manifestación política convocada por la agrupación que Iideraba frente al Baluarte del Conde, Manuel Aurelio Tavárez Justo proclamó: “Óiganlo bien señores de la reacción, si imposibilitan la lucha pacífica del pueblo, el 14 de junio sabe muy bien dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya, y a ellas iremos, siguiendo su ejemplo para realizar la obra de los héroes de junio del 59, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad”. Después de haber dicho lo que dijo, el líder catorcista no necesitaba que nadie lo chantajeara para reaccionar como reaccionó frente al golpe de Estado contra el Gobierno Constitucional del presidente Juan Bosch. El destino de Manolo quedó sellado aquella tarde. No tenía otra alternativa que enfrentarse con la muerte.

Fidelio Despradel es un militante de izquierda, combatiente de primera fila en la Guerra de Abril de 1965 que estimamos como amigo y compañero de ideales por una sociedad dominicana mejor.

Piero Gleijeses califica de traidor al presidente Héctor García Godoy (porque cuando hacía propaganda política en Ciudad Nueva prometió que haría un Gobierno de conciliación en el que repartiría los cargos militares y luego entregó todo al Gobierno de Reconstrucción Nacional”. En primer lugar, García Godoy no era el candidato del bando constitucionalista para ocupar la posición que ocupó, ni militante de un partido de izquierda, por lo que no entendemos aquello de que fuera un traidor. Sí podemos dar fe de que el presidente García Godoy hizo todo lo tuvo a su alcance para reconciliarnos después de una lucha fratricida que culminó con una intervención militar y que tuvo como saldo más de cinco mil de muertos y cientos de heridos y desaparecidos. Nos preguntamos: ¿Por qué algunos de los presentes en el Almuerzo que combatieron en la Guerra de Abril de 1965 no le enmendaron la plana al osado escritor italiano cuando habló de pedir perdón, de chantaje y de traición?

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miércoles, 28 de marzo de 2012

Viva voz: “Nosotros los catorcistas”

Viva voz: “Nosotros los catorcistas”
Escrito por: LIPE COLLADO

Imbuidos del espíritu revolucionario y patriótico del Fidel Castro de finales del ‘59 y de inicios de los ‘60, miembros de la avanzada generacional de esos años nos enrolamos en el glorioso Movimiento Revolucionario 14 de Junio (MR-1J4), más conocido como “El Uno Jota Cuatro”, siendo nuestro líder nacional Manuel Aurelio Tavárez Justo, más conocido como Manolo, signados por el martirologio de casi 200 dominicanos, cubanos y de otras nacionalidades desembarcados por Constanza, Maimón y Estero Hondo el 14 y 19 de junio del 1959.
Ajusticiado Trujillo Molina y liberados los presos políticos, a mediados de julio del 1961 surgió públicamente el otrora clandestino 1J4, enlutado por la inmolación de los expedicionarios del 59 y asesinatos de antitrujillistas, y esperanzado en un futuro donde convivieran las ideologías, la honestidad y la justicia social.
Con un conmovedor himno político revolucionario, los catorcistas enarbolamos la bandera verde y negra, de la Esperanza y del Luto. Los homb res vestíamos camisa verde y pantalón negro, y las mujeres blusa verde y falda negra, o pantalón negro.
Nos caracterizábamos por la entrega a las mejores causas, sin desmayos, sin doblajes ni dobleces. Éramos adolescentes o jóvenes, o en la juventud de la madurez. Y, cual filorios redivivos, nos sentíamos orgullosos de nosotros, sin complicidades con el trujillismo al que habíamos resistido, como cuando en 1960 en San Carlos mi hermana Libertad y yo, de 13 años de edad, aprensionados por el martirologio del 59 y la ausencia de libertades, escribíamos en las paredes “¡Tan ladrón como su Tío” debajo de la exhortación “Vota por Darío”, y también escribíamos “Y nosotros los dominicanos seguiremos de pendejos” debajo del lema “Con Darío en el Consejo la Ciudad Brillará como un Espejo” – que promovía a Darío Trujillo a Presidente del Consejo Administrativo Municipal-.
Como el acero forjado, inoxidable, los dirigentes y militantes catorcistas, honestos, sacrificados y desinteresados han resistido las inclemencias políticas e históricas, por lo que su ejemplo pende cual espada mortal sobre la conciencia de los catorcistas vigentes.
Nosotros, los catorcistas, los que alguna vez o dirigimos o militamos en el 1J4, y los que se embriagaron de su espíritu ejemplar, siempre nos hemos esforzados por ser fieles a sus memorias. Y por eso los catorcistas de todos los gobiernos han sido cumplidores, sacrificados, honestos. Ninguno ha sido como suelen ser muchos simuladores, cual los clavos de la fábrica de San Cristóbal en la Era de Trujillo, cuyo lema “Los Que no se Doblan” era repetido en las calles al tiempo de doblar el índice derecho.
Otros, catorcistas mil por mil, se han desenvuelto en labores privadas y si acaso fueren médicos, como el oftalmólogo Arnulfo Reyes, se entregan a sus pacientes, dan medicina y consultan gratis a los desheredados sociales y de la suerte; o quizás se exageran en su entrega, como Vinicio Echavarría, autor del conmovedor himno del 1J4 y voz oficial de su programa radial junto al invariable y honesto catorcista Miñín Soto. Vinicio murió dos años atrás, en un barrio de pobres, adonde reconstruyó varias casas de viejecitas pobres con su dinero ganado a mucha brega y por eso murió en la miseria, y a quien llora aún su rectilíneo hermano catorcista Rubén.
Es prolija la lista de catorcistas que han sido ejemplares en sus vidas y funciones públicas. El actual Vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, quien fuera Secretario de Estado de Trabajo de Balaguer, es ejemplo de funcionario honesto, y lo es mi profesor de Deontología Jurídica, doctor José Joaquín Bidó Medina, y el Secretario de Estado sin Cartera, con funciones administrativas en la Presidencia de la República, Dr. Rafael Pérez Modesto, y Andrés L. Mateo, rectilíneo, miembro de la conciencia crítica de la Nación, y el ingeniero Leandro Guzmán, director del INDRHI en uno de los gobiernos de Balaguer, y el actual presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Issa, y El Gordo Oviedo –su nombre real es su seudónimo-, leonelista, que habla duro desde su “Toyotica”, y el ingeniero Henry Acosta, ex funcionario de gobiernos perredeístas, y Fafa Taveras, ex izquierdista ahora perredeísta de un recto ejercicio político, y Perelló Soto, una especie de Secretario Particular del doctor Joaquín Balaguer, de vida modesta, y el doctor Abel Rodríguez Del Orbe, Consultor Jurídico de dos gobiernos peledeístas, super “rosca izquierda” de la moral administrativa pública, y el ingeniero Jinmy Durán, peledeísta, quien fuera Secretario de Estado de Obras Públicas; los hermanos Darío y Agliberto Meléndez, el dramaturgo Franklin Domínguez, varias veces director de Bellas Artes, Luis Ibarra Ríos, juez de la Suprema Corte de Justicia, Boanerges Ripley Lamarche, “Miguelista”, Consultor Jurídico del Senado, súper rosca izquierda de la moral administrativa, Rafael Villalona, Margarita Cordero, Delta Soto, Julio Enríquez Del Campo (Campito), espécimen político emepedeista y catorcista, que en el Archivo General de la Nación se desvive por servirle a los demás, asaz responsable, Petti Welletmon, quien fuera importante funcionario de la UASD, Antonio Camino Rivera, siempre honesto, siempre presente, Emilio Cordero Michel, ex guerrillero, Iván García, rectilíneo en su quehacer artístico público, Euclides Gutiérrez Felix, de la interfaz del trujillismo al catorcismo, un espécimen político de nacionalismo furioso, administrador celoso del bien estatal, Lalane José, contralor de un gobierno perredeísta, súper “rosca izquierda” de la moral administrativa pública, Fidelio Despradel, sacrificado en su lucha por un régimen de justicia social cónsono con el pensamiento de Manolo, profesor Franklin Franco Pichardo, historiador, rectilíneo, “el penúltimo de los comunistas”, quien sobreviviera al estallido de una granada mientras se entrenaba en Cuba en 1959, Cholo Brenes, exitoso empresario artístico, impulsor de valores, crítico de la mala música, Luis Pérez Collado, de los catorcistas fundadores, rectilíneo, Luis Gómez Pérez, asaz crítico del mal proceder público, y, en fin, hombres verdinegros, que discurren sus vidas con laboriosidad, solidaridad y honestidad.
Son ejemplos de servidores públicos y ciudadanos, que muchos hay en este Gobierno, y que también hemos tenido en otros gobiernos. Nosotros, los catorcistas y fidelistas de entonces, no señores, no debemos olvidarnos.

martes, 27 de marzo de 2012

Alma Arlette Fernández: Cuando una mujer asume su rol con coraje, sensibilidad y visión


Alma Arlette Fernández: Cuando una mujer asume su rol con coraje, sensibilidad y visión






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“Sa­bes al­go, Lui­sa Re­bec­ca, por apo­yos co­mo el tu­yo es que con­ti­núo...” Ar­let­te.

Por mu­je­res co­mo Ar­let­te Fer­nán­dez, que a pe­sar de no ha­ber em­pu­ña­do las ar­mas, han te­ni­do más que al­ma y co­ra­je pa­ra so­por­tar gran­des prue­bas y echar ha­cia ade­lan­te, es que uno sien­te ese or­gu­llo de ser mu­jer y de ser do­mi­ni­ca­na... Aque­lla mu­jer que du­ran­te años ha da­do lec­cio­nes de he­roís­mo y de pro­fun­da cons­cien­cia cí­vi­ca, mo­ral y pa­trió­ti­ca, ape­ga­da a los más ge­nui­nos va­lo­res de nues­tra do­mi­ni­ca­ni­dad, ho­nes­ti­dad y se­rie­dad ha con­ju­ga­do con los años el co­ra­je, la de­ter­mi­na­ción y la sen­si­bi­li­dad, con­vir­tién­do­se en una mu­jer ver­da­de­ra­men­te fuer­te. Es Ar­let­te Fer­nán­dez, la viu­da del in­sig­ne mi­li­tar Ra­fael To­más Fer­nán­dez Do­mín­guez.

A Ar­let­te la co­no­cí co­mo co­no­ce uno a tan­ta gen­te en es­te ir y ve­nir pe­rio­dís­ti­co. En ese en­ton­ces, ella es­ta­ba pre­pa­ran­do una ex­po­si­ción so­bre aquel he­cho his­tó­ri­co don­de per­dió la vi­da su es­po­so, el co­ro­nel Ra­fael To­más Fer­nán­dez Do­mín­guez, caí­do en el Pa­la­cio Na­cio­nal, en pro­cu­ra del res­pe­to a la Cons­ti­tu­ción de 1963 y a la re­po­si­ción del pro­fe­sor Juan Bosch co­mo Pre­si­den­te Cons­ti­tu­cio­nal de la Re­pú­bli­ca.

Di­fe­ren­te a otras his­to­rias, que ter­mi­nan lue­go de una cró­ni­ca, con Ar­let­te he man­te­ni­do una co­mu­ni­ca­ción cons­tan­te y en­ri­que­ce­do­ra que gra­ti­fi­ca. Ya con sus im­pe­ca­bles bor­da­dos o con su vi­sión edu­ca­ti­va pa­ra dar a co­no­cer los he­chos his­tó­ri­cos y edu­car, pro­pia­men­te, Ar­let­te es una ple­na mu­jer de ejem­pla­ri­zan­te vi­ven­cia y de pro­fun­da fe y amor por la pa­tria.

Aquel 19 de ma­yo de 1965...

“El día que ma­ta­ron a Ra­fael yo me en­con­tra­ba en Puer­to Ri­co con mis cin­co hi­jos. Ha­bía lle­ga­do de Chi­le ha­cía va­rios días cuan­do to­da­vía Ra­fael no ha­bía si­do en­via­do por el pro­fe­sor Juan Bosch a San­to Do­min­go.

A las seis de la ma­ña­na del día 20 de ma­yo, re­ci­bí la vi­si­ta de don Jo­sé Arro­yo Ries­tra, ami­go de don Juan con el en­car­go de lle­var­me a su ca­sa pa­ra ha­blar con­mi­go. No fui­mos a la ca­sa de don Juan, sino a la de don Jo­sé, quien hi­zo una lla­ma­da y me pa­só el te­le­fono; era don Juan.

¿Le pa­só al­go a Ra­fael? le pre­gun­té. Sí mi hi­ja, me con­tes­tó. Sen­tí en mis en­tra­ñas el ho­rror de la no­ti­cia y gri­té: ¡Mis hi­jos!.

Sen­tí que mi vi­da, mi co­ra­zón, mi al­ma, to­da yo, es­ta­ba mu­ti­la­da y el mie­do y el do­lor me pa­ra­li­za­ron. Tu­ve que reac­cio­nar por que lo que me es­pe­ra­ba ese día lar­go y an­gus­tio­so era inima­gi­na­ble”. Al­ma Ar­let­te Fer­nán­dez.

Vi­da Per­so­nal

“Es­tu­die un Se­cre­ta­ria­do Co­mer­cial en el Ins­ti­tu­to Gregg y fue don Ra­fael He­rre­ra quien me ani­mó a es­cri­bir. No sé por qué se le ocu­rrió que po­día ha­cer­lo, pe­ro lo hi­ce. Soy atre­vi­da y me lan­zo; a ve­ces me sa­len bien las co­sas, otras no tan­to, pe­ro lo in­ten­to.

Me ayu­dó mu­cho a su­perar la muer­te Ra­fael To­más pa­sar las ho­ras bor­dan­do en pe­dre­ría to­do ti­po de tra­jes. Lo ha­bía apren­di­do en el co­le­gio y sin dar­me cuen­ta se con­vir­tió en un me­dio de vi­da, ade­más del tra­ba­jo en las em­pre­sas de mi her­mano, que ha si­do mi so­por­te y el de mis hi­jos, siem­pre. El bor­da­do es mi pa­sa­tiem­po fa­vo­ri­to y no po­dría vi­vir sin es­tar dan­do pun­ta­das con hi­lo de se­da.

Des­de ha­ce unos tres años de­ci­dí lle­var una vi­da más tran­qui­la. Que­ría te­ner tiem­po pa­ra apren­der a es­cri­bir, pe­ro el tra­ba­jo en la Fun­da­ción Co­ro­nel Ra­fael To­más Fer­nán­dez Do­mín­guez es ca­da vez más de­man­dan­te y eso es bueno y es­ti­mu­lan­te por­que es el fru­to de mi tra­ba­jo.

Una o dos ve­ces al mes me es­ca­po a una pe­que­ña ca­si­ta ubi­ca­da en la mon­ta­ña, a unos 20 ki­ló­me­tros an­tes de lle­gar a Cons­tan­za. En ese lu­gar me sien­to ple­na­men­te fe­liz, tran­qui­la y ro­dea­da del ca­ri­ño de mis ve­ci­nos, cam­pe­si­nos muy po­bres que com­ple­tan mi vi­da por­que se de­jan que­rer y eso es lo que le da sen­ti­do a mi exis­ten­cia”.

Más allá de en­tre­vis­tar a al­guien, a Ar­let­te Fer­nán­dez la de­jé ha­blar. Ella, es ca­paz de con­mo­ver con sus pa­la­bras y sus tes­ti­mo­nios. Así que guar­dé si­len­cio, me pu­se a es­cu­char­le y lo com­par­to con us­te­des...

“ En lo que ha si­do mi vi­da, co­mo en la vi­da de mu­cha gen­te, oca­sión he te­ni­do de aso­mar­me a la glo­ria y al in­fierno pa­ra dis­fru­tar los más ex­qui­si­tos go­ces y su­frir las más des­ga­rra­do­ras pe­nas. Cir­cuns­tan­cias de la vi­da me exi­gie­ron cre­cer y ma­du­rar an­tes de tiem­po pe­ro, aun­que en ese apren­di­za­je tu­ve que afron­tar gran­des sin­sa­bo­res, tam­bién apren­dí a ser una per­so­na po­si­ti­va y de mu­cha fe.

En ese afín, jus­to es re­co­no­cer la deu­da que ten­go con­traí­da con Mon­se­ñor Gó­mez y con el fi­ló­so­fo cos­ta­rri­cen­se, John de Abat­te, quie­nes me en­se­ña­ron que no hay tér­mi­nos me­dios a la ho­ra de en­fren­tar y su­perar pér­di­das y des­di­chas: O te de­ci­des a ser me­jor per­so­na y, ade­más, a ser fe­liz, o con­vier­tes tu vi­da en un in­fierno.

A ve­ces, cuan­do se te rom­pe el al­ma, y la vi­da me la ha ro­to va­rias ve­ces, lo más fá­cil es acos­tum­brar­se a vi­vir sin ella, pe­ro es­to no lle­va a nin­gu­na par­te. A ello se de­be que, así fue­ra es­tru­ján­do­me el al­ma, cuan­tas ve­ces me he sen­ti­do mo­rir, vol­ví a la vi­da con ale­gría, con en­tu­sias­mo, y hoy soy una mu­jer de­ci­di­da, va­lien­te y amo­ro­sa; a ve­ces, tier­na­men­te im­pla­ca­ble.

Lo que pri­vi­le­gia mi vi­da es ha­ber te­ni­do un gran amor y yo sé lo que es es­tar enamo­ra­da y ser co­rres­pon­di­da por un hom­bre al que ad­mi­ras y con el que te sien­tes or­gu­llo­sa de com­par­tir la vi­da, uno de esos hom­bres que no se ol­vi­dan ja­más. (A los 16 años de­jé el co­le­gio) Que­ría es­tu­diar Me­di­ci­na pe­ro ha­bía co­no­ci­do a Ra­fael que es­tu­dia­ba en la Aca­de­mia Na­val de Sans Sou­cí.

Te­nía­mos amo­res es­con­di­dos y mis pa­dres no ha­bían da­do su apro­ba­ción. Po­co des­pués ce­le­bra­mos el com­pro­mi­so: pe­di­da de mano, flo­res e in­ter­cam­bio de re­ga­los, brin­dis con cham­pag­ne. No ol­vi­do su ca­ra, Ra­fael ner­vio­so, de­ses­pe­ra­do por­que to­do aque­llo ter­mi­na­ra; yo, en cam­bio, fe­liz, con­fia­da en que no aca­ba­ra nun­ca.

Ra­fael y otros dos ca­de­tes fue­ron es­co­gi­dos pa­ra ir a es­tu­diar por tres años a la Aca­de­mia Mi­li­tar Co­ne­jo Blan­co en Ve­ne­zue­la. Se su­po­ne que yo de­bía en­trar en la uni­ver­si­dad, pe­ro Ra­fael te­nía otros pla­nes y yo acep­té es­pe­rar­lo en ca­sa, de­di­ca­da a ha­cer el baúl de la es­pe­ran­za.

Pe­ro el via­je de Ra­fael se frus­tró y en di­ciem­bre de 1955 nos ca­sa­mos. Yo te­nía 18 años y él 21. Du­ran­te los pri­me­ros años nues­tra vi­da fue apa­ci­ble, to­do lo tran­qui­la que pue­de ser la vi­da cuan­do en ape­nas sie­te años traes al mun­do cin­co hi­jos, pe­ro ca­da na­ci­mien­to fue una fies­ta. Ra­fael ado­ra­ba a sus hi­jos y, en nues­tra mo­des­ta ca­sa, to­dos los días ha­bía un mo­ti­vo pa­ra la ri­sa.

Cier­to que, tam­bién, pa­ra las ra­bie­tas y los pa­ta­leos. Fue coin­ci­dien­do con el tras­la­do del Ejér­ci­to a la Fuer­za Aé­rea, que em­pe­zó a ma­ni­fes­tar­se en Ra­fael esa ac­ti­tud que lo lle­vó a afir­mar su li­de­raz­go en­tre los jó­ve­nes ofi­cia­les ad­mi­ra­dos por su ho­nes­ti­dad y ca­pa­ci­dad. Ra­fael no to­le­ra­ba la co­rrup­ción, ni las vio­la­cio­nes a los re­gla­men­tos o el des­or­den en los cuar­te­les. Nues­tra vi­da co­men­zó a cam­biar.

La in­tran­qui­li­dad ya era par­te de mi ru­ti­na y nues­tra fa­mi­lia la com­par­tía. Em­pe­zá­ba­mos a ser cons­cien­tes de que Ra­fael se com­por­ta­ba y pen­sa­ba de ma­ne­ra di­fe­ren­te a la que, por en­ton­ces, era ha­bi­tual en los cuar­te­les, que aquel jo­ven ofi­cial es­ta­ba rom­pien­do es­que­mas y cos­tum­bres es­ta­ble­ci­das por años, y que to­do ello re­sul­ta­ba in­con­ce­bi­ble y pe­li­gro­so. Co­men­cé a sa­ber que su com­por­ta­mien­to te­nia un pre­cio, pe­ro ja­más ima­gi­né que fue­ra tan in­men­sa­men­te al­to.

Pu­de criar y edu­car a mis hi­jos gra­cias al apo­yo de mi fa­mi­lia y ni si­quie­ra cuan­do me que­dé so­la con cin­co hi­jos pe­que­ños, sin ca­sa y sin mue­bles, me aco­bar­dé.

To­da mi lu­cha la cen­tré en la for­ma­ción y cui­da­do de mis hi­jos; sa­cri­fi­qué mis as­pi­ra­cio­nes per­so­na­les y lo hi­ce cons­cien­te de que era lo acer­ta­do. Y hoy me enor­gu­llez­co de mi de­ci­sión y, so­bre to­do, de ellos, por­que han co­rres­pon­di­do con cre­ces a mi en­tre­ga.

Des­de en­ton­ces, he te­ni­do una exis­ten­cia nor­ma­da por una lu­cha cons­tan­te, sin tre­guas, pe­ro ex­tre­ma­da­men­te apa­sio­nan­te y en­ri­que­ce­do­ra. Fue la muer­te de mi hi­jo me­nor, Ra­fael To­más, con ape­nas 18 años, ocu­rri­da el 25 de no­viem­bre de 1980, lo que du­ran­te un tiem­po me de­rrum­bó. Pe­ro su­pe le­van­tar­me y re­com­pu­se mi vi­da. Mu­cho in­flu­ye­ron en que así fue­ra mis otros hi­jos y el pro­pio Ra­fael To­más quien me es­cri­bie­ra un poe­ma me­ses an­tes del fa­tal ac­ci­den­te que le cos­ta­ra la vi­da y que ti­tu­ló: ‘El án­gel de mi pa­dre pi­dién­do­me que cui­da­ra de su pa­pá. Yo cum­pli­ría su de­seo, que tam­bién era el mío’.

En el pa­sa­do, al mar­gen de mi tra­ba­jo y la de­di­ca­ción que exi­gía mi fa­mi­lia, sa­ca­ba tiem­po pa­ra in­vo­lu­crar­me en la lu­cha clan­des­ti­na que se vi­vió en los años pos­te­rio­res a la Re­vo­lu­ción de Abril, par­ti­ci­pan­do jun­to a mis pri­mas en to­do lo que de­man­da­ra el mo­men­to sin im­por­tar­nos los ries­gos. Unas ve­ces tra­tan­do de res­guar­dar la vi­da de jó­ve­nes que eran per­se­gui­dos y otras tra­ba­jan­do en aso­cia­cio­nes de apo­yo a Cu­ba y Ni­ca­ra­gua.

En va­rias oca­sio­nes alla­na­ron mi ca­sa y dos ve­ces se lle­va­ron mis ar­chi­vos con do­cu­men­tos y car­tas de Ra­fael de gran va­lor his­tó­ri­co y hu­mano. Cuan­do así ocu­rría yo sa­lía de­trás de la pa­tru­lla rum­bo al Pa­la­cio de la Po­li­cía, a pro­tes­tar. En­tra­ba co­mo una trom­ba, exi­gien­do se me de­vol­vie­ra el ma­te­rial in­cau­ta­do.

Ob­via­men­te, nun­ca me hi­cie­ron ca­so, lo que aún me in­dig­na­ba más. Ca­si tan­to co­mo el he­li­cóp­te­ro que en al­gu­na oca­sión tu­ve que so­por­tar en­ci­ma de mi ca­sa, tra­tan­do de ame­dren­tar­me, vi­gi­lan­do mis en­tra­das y sa­li­das. Fue­ron años te­rri­bles pe­ro nun­ca tu­ve mie­do, y me sor­pren­de, por­que mo­ti­vos ha­bía pa­ra te­mer.

Años des­pués de la muer­te de mi es­po­so Ra­fael me re­en­con­tré con sus com­pa­ñe­ros de ar­mas y de sue­ños que, fi­nal­men­te, pu­die­ron es­ta­ble­cer­se en el país y for­ma­mos la Fun­da­ción Co­ro­nel Ra­fael Fer­nán­dez Do­mín­guez pa­ra que el pue­blo co­no­cie­ra su vi­da y su lu­cha, pa­ra que el pue­blo su­pie­ra qué fue el Mo­vi­mien­to Cons­ti­tu­cio­na­lis­ta, pa­ra que la ig­no­ran­cia o el ol­vi­do no nos hur­ta­ra tan­to im­pres­cin­di­ble ejem­plo de esos hom­bres ma­ra­vi­llo­sos, ex­tra­or­di­na­rios.

Ha si­do una ta­rea enor­me pe­ro era lo me­nos que po­día­mos ha­cer por Ra­fael, al­ma y ca­be­za de uno de los he­chos his­tó­ri­cos más im­por­tan­tes de nues­tro país y que, sin em­bar­go, hay do­mi­ni­ca­nos que to­da­vía ig­no­ran, co­mo los hay, tam­bién, que pre­fie­ren pa­sar por ig­no­ran­tes. En cual­quie­ra de los dos ca­sos, el día ha de lle­gar en que la obra de Ra­fael y su le­ga­do se re­co­no­ce­rá pa­ra be­ne­fi­cio del pue­blo y de la pa­tria. Cuan­do eso su­ce­da yo ha­bré par­ti­do, pe­ro el es­ta­rá acu­na­do por los bra­zos agra­de­ci­dos de la Pa­tria.

Ca­da cier­to tiem­po leo sus car­tas, sus do­cu­men­tos. Po­cas co­sas me ayu­dan tan­to a man­te­ner in­có­lu­mes mis prin­ci­pios. Nun­ca to­mo una de­ci­sión sin pre­gun­tar­me lo que él hu­bie­ra he­cho. La fuer­za, la en­te­re­za que ten­go, se las de­bo a su ejem­plo y es por ello que, a pe­sar de los años, soy una mu­jer emo­cio­nal­men­te es­ta­ble, ale­gre y en­tu­sias­ta, amén de agra­de­ci­da por una vi­da in­ten­sa y una fe­liz fa­mi­lia que ha sa­bi­do asu­mir el le­ga­do de Ra­fael y en­con­trar en él su re­fe­ren­cia mo­ral.

Doy tam­bién gra­cias a Dios por lo mu­cho que re­ci­bo de tan­ta gen­te bue­na que me acom­pa­ña en mis afa­nes y me brin­da ca­ri­ño y apo­yo. La vi­da es­ta lle­na de en­cuen­tros y des­en­cuen­tros.

A al­gu­nos, tal vez por­que eran de pa­pel, se los lle­vó la bri­sa, pe­ro hay ami­gos in­mu­nes a los vien­tos que siem­pre es­tán con­mi­go y que no me per­mi­ten sen­tir­me so­la. Y en­tre to­dos ellos, y con in­de­pen­den­cia de los que he ci­ta­do, de Ra­fael, de mis hi­jos, de mis hi­jas, de mi fa­mi­lia, de los com­pa­ñe­ros y ami­gos, nin­guno más cons­tan­te, más sin­ce­ro que el de mis ami­gas, mu­je­res dig­nas y va­lien­tes, las más no­bles al­mas que han alen­ta­do mi vi­da y que sos­tie­nen y hon­ran mi pa­tria; pa­ra to­das ellas las mas be­llas flo­res del inicio de es­ta pri­ma­ve­ra, con to­do mi amor”.

Rafael Trujillo, innegable Benefactor de la Iglesia

Rafael Trujillo, innegable Benefactor de la Iglesia

Por ArgeliaTejada Yangüela






Es un hecho histórico que RafaelTrujillo fue el indiscutible Benefactor de la Iglesia Católica, aunque la mismale negara el título que de facto le correspondía. El rechazo de la iglesia a reconocer lahistoria de 30 años fue determinado por oportunismo político—el régimen estabainternacionalmente desacreditado y se tambaleaba por la manifiesta oposiciónpolítica del exilio dominicano y del Movimiento en la clandestinidad del 14 deJunio, y la silla del Vaticano la ocupaba Juan XXIII, sucesor de Pio XXII.





El crecimiento y la transformaciónque la Iglesia experimentó como aliada de la dictadura militar Trujillistadurante los 31 años de duración evidencian la generosidad de suBenefactor. La iglesia pasó de ser una institución débil, sin existencia legal ya punto de perder sus bienes muebles e inmuebles, a ser la religiónoficial del Estado Dominicano. El historiador Vetilio Alfau Durán (1960) nosrecuerda las razones por las cuales Trujillo fue “Auténtico Benefactor de la Iglesia Dominicana”.





En 1929 la Iglesia Católica sostuvoun litigio de propiedad en La Vega que fue llevado a la Corte de Apelación deesa ciudad. La sentencia fue contraria ala iglesia, pero además, le negó la personería jurídica en todo el territorionacional. El 8 de agosto de 1930 laSuprema Corte de la Nación apoyó el fallo dado por la Corte de Apelación de laVega, una semana antes del ascenso de Trujillo al poder.





Adicionalmente, Alfau Durán recuentaque el Congreso Nacional llevó una moción “cuyo fin era la liquidación total detodos los bienes, muebles e inmuebles, de la Iglesia Católica, Apostólica yRomana en la República Dominicana…Era la destrucción y la muerte; elexterminio”.[i]Pero además de su extinción legal, estructuralmente la iglesia carecía derecursos humanos para llevar a cabo su misión. A pocas semanas de Trujillo asumir el poder, la situación de la Iglesiacomenzó su transformación.





En 1931 el discurso de bienvenida deTrujillo al primer Nuncio Papal en el país, Monseñor José Fietta, expresa elplan de Trujillo de establecer una alianza estratégica con la Iglesia. En ese discurso Trujillo proyecta su visión deutilizar “la fuerza espiritual de nuestrareligión”, que además de ser un consuelo para el pueblo es “un elemento moral de poderosainfluencia en el afianzamiento de nuestro progreso, de nuestro bienestar, denuestra independencia y de nuestra definitiva estabilidad constitucional.” (Castillode Aza 1961, 216; Wipfler 1980, 81-83; Betances 2009, 74).





El crecimiento institucional de laiglesia se inició con la personería jurídica otorgada por Trujillo en lasprimeras semanas de éste asumir el poder y con el financiamiento y losprivilegios que le concedió desde 1930. En 1954, el Vaticano y la Republica Dominicana sellaron el primerConcordato Latinoamericano con carácter retroactivo a 1930 y que aún semantiene intacto y vigente. Representala política del Vaticano conocida como NuevaCristiandad que busca recrear las relaciones integradoras de la Iglesia yel estado durante el período Medieval y de Conquista del continenteAmericano.


Los indicadores empíricos delcrecimiento institucional de la iglesia pueden medirse comparando los datosantes y después de Trujillo sobre recursos humanos, número de diócesis,parroquias, y seminarios. Emelio Betances (2009, 73) los recopiló para los años1936 y 1963 utilizando los datos del Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santo Domingo. De tenerse información confiable para 1930,las diferencias serían más significativas.






En 1936 el número de diócesis nohabía crecido desde su fundación de más de 400 años, pero durante los 31 años de la tiranía Trujillista ascendió acinco diócesis. Las parroquias pasaronde 59 a 123 y los seminarios mayores y menores aumentaron de 4 existentes en1936 a siete en 1963. Los sacerdotesdiocesanos dominicanos aumentaron de 28 a 64 y los extranjeros disminuyeron de28 a 21.






El caso de los sacerdotespertenecientes a congregaciones religiosas es excepcional. En 1936 la iglesia no tenía religiosos dominicanos y en 1963 el númerosolamente se elevó a 5 religiosos. En cambio, de 15 religiosos extranjerosexistentes en 1936, el número aumentó a 240 en 1963 debido a la gran cantidadde sacerdotes cubanos que llegaron después de la revolución cubana de1959. El aumento de mujeres encongregaciones religiosas fue aún más espectacular, pasando de 75 en 1936 a 835en 1963, y de 4 congregaciones demujeres a 25 congregaciones en 1963.






Laaceptación de la Iglesia del terrorismo de estado impuesto por RafaelTrujillo no se caracterizó por la reclusión en la sacristía y una subordinaciónsilente. Los hechos evidencian que la iglesia participó activamente enlegitimar el régimen y en crear lazos de fidelidad incondicional del puebloiletrado, rural y creyente hacia el dictador que lo oprimía y violaba sus derechos; particularmente a través de lainstitución del “compadrazgo” asociado a los sacramentos del bautismo y laconfirmación. La instrumentalizaciónpolítica de los sacramentos se documenta en la carta escrita por el historiadorVetilio Alfau Durán al Señor Luciano Castillo inserta en el libro del AGN Escritos y Apuntes Históricos de VetilioAlfau Durán.






Elhistoriador ofrece una respuesta sociológica de la relación que culturalmentese establecía entre ahijados y padrinos y entre “compadres”, o sea los padresdel niño o la niña bautizada y el padrino. El método que ofrece para responder a la pregunta es el de hacer un recuento en los registrosparroquiales; afirmando su observación de que los ahijados de Trujillo “sepueden contar por miles” y los de Ulises Heureaux por cientos. Describe ademáslos vínculos entre el padrino y su ahijado o ahijada, o el padrino y sucompadre como ¡más “respetables” que el existente entre hermanos!






AlfauDurán ofrece diversas evidencias que ilustran su afirmación, a saber: losahijados ponen una rodilla en la tierra para pedir la bendición del padrino;entre compadres se usaba el título de “su merced” del que “usted es unaapócope”; cuando un hermano se convertía en padrino de otro, el ahijado dejabade tutearlo y se trataban de “usted”; y adicionalmente, los padrinos asumíanroles importantes en la vida del ahijado, no solamente a través de regalos ycompromisos económicos, sino en su desarrollo material y espiritual a largoplazo. El bautismo es un sacramento y los lazos que establecía eranculturalmente interpretados por la mayoría de la población en el ámbito de lo“sagrado”.






Elcampesino dominicano todavía conceptualiza la figura del presidente como la deun padre. El simbolismo y el continuouso de expresiones que el Partido Dominicano promovía asociaban la figura de“Papá Trujillo” a Dios Padre. Estaasociación fue reforzada por el compadrazgo, las procesiones religiosas decarácter político, la repetición de plegarias y Te Deums por el progreso y lasalud del presidente, y las comparaciones mediáticas que asociaban a Trujillocon la inmortalidad y su natalicio con el nacimiento de Jesús. La expresión “con Dios y Trujillo” se hizorutinaria y no faltaba la foto del “Jefe” en cada hogar, compartiendo la paredjunto a la de un símbolo religioso, por lo general una escena de la última cenao del sagrado corazón de Jesús.






Selogró así y a través de décadas de repetición, sumisión, y adulación, crear unaaureola de Autoridad Divina en torno a la figura del presidente encarnada enRafael Trujillo. Estos simbolismos y alusiones a la divinidad y providencia deTrujillo no fueron frenados por la iglesia, particularmente durante la peorcrisis del régimen creada por la masacre haitiana de 1937.






El escándalo internacional del asesinatohaitiano presionó a Trujillo y lo motivó a postular un candidato títere paralas elecciones de 1938. El Arzobispo deSanto Domingo Ricardo Pittini, lejos de pronunciarse contra la masacrehaitiana, emitió una Carta Pastoral el 21 de enero de 1938 para que lossacerdotes exhortaran a los fieles a rezarle a la Virgen de la Altagracia paracambiar la decisión de Trujillo de retirarse de las elecciones de ése año. Este es el meollo del mensaje de la CartaPastoral de Pittini:






"Estamos para celebrar la festividad Nacional deNuestra Señora de la Altagracia, madre de los dominicanos. Acudir a ella en lasnecesidades que afectan la vida misma de la Patria es tan natural para nosotroscomo el niño acudir a los brazos de su madre.

Creo que este es el día oportuno para que en todas las iglesias de la Repúblicase pida a la Virgen de Altagracia que ilumine al Honorable Señor Presidente dela República en el sentido de reconsiderar su decisión expresada en elhistórico documento que acaba de conocer el país.

Vuestra Reverencia exhorte a los fieles que eleven una ferviente plegariacolectiva con el fin indicado".[ii]



Adicionalmente, Wipfler (1980) analiza el informe redactado en 1957 por losJesuitas de la Misión Fronteriza para documentar su ministerio fronterizo. Elmismo no hace referencia a la masacre de haitianos de 1937, pero laintroducción del reporte revela el carácter de la misión de los religiosos deelogiar y colaborar con Trujillo en su proyecto de Dominicanización fronteriza:






"Trujillo observó, con mirada vigilante, que en lalínea Fronteriza se iba perdiendo la fisonomía nacional. La presencia invasorade gentes haitianas con lenguaje extraño, moneda extranjera, costumbresexóticas, ritos religiosos del Vodou y protestantes, minaban poco a poco estebaluarte de la Patria, y lo convertían en peligrosa cabeza de puente.

A tan grave peligro una medida segura: DOMINICANIZAR LA FRONTERA. Para ellofortaleció la idea de DIOS, estabilizó LA PATRIA, y puso en salvaguardia suLIBERTAD.

Los Padres de la Compañía de Jesús cooperaron en la empresa"[iii]

Estas citas no dejan ninguna duda del fervor con que la Iglesia veneró a suBenefactor y le agradeció los bienes y privilegios que están legalizados en elConcordato Trujillista de 1954. El lector o lectora que no lo haya leído debedarse la oportunidad de hacerlo y así conocer el tratado binacional más lesivoy ofensivo al patrimonio y la soberanía nacional y a la educación de nuestrosniños en las escuelas públicas. Puedenencontrarlo en mi blog en éste periódico.






El adoctrinamiento religioso bloqueóel apoyo del campesinado a los expedicionarios de 1959 que intentaron conformargüerillas rurales para tumbar el régimen dictatorial de Trujillo. Durante lasexpediciones armadas de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el hambre y lasdenuncias de los campesinos pesaron más en la captura y muerte de losguerrilleros que los enfrentamientos con el ejército.[iv]






En1962, el aumento desproporcionado de sacerdotes cubanos incidió para crear unamilitancia agresiva de la iglesia en contra del comunismo, socialismo, y losmovimientos de liberación nacional que se expandieron por toda la AméricaLatina. Esta militancia contribuyó algolpe de Estado del gobierno de Juan Bosch quién proponía en la Constitución de 1963 una educaciónlaica. Recientemente, un actual miembrodel Tribunal Constitucional de la República Dominicana, el Dr. Víctor GómezBergés, reconoció que la “últimaconfrontación de Estado con la Iglesia, de significación, se produjo durante elgobierno de Juan Bosch en 1963 por la exclusión en la Constitución de ese año,del Inciso 2 del artículo XXII del Concordato”.[v]


Las consecuencias deladoctrinamiento Trujillista y religioso perduran cincuenta años después del ajusticiamiento de RafaelTrujillo. Los herederos directos deRafael Trujillo, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández, así como todos los quenos han gobernado, han continuado la línea Trujillista de mantener una religiónde estado y perpetuar la línea presidencial de Benefactores de la iglesia; conla única exclusión del gobierno truncado de Juan Bosch cuya posiciónconstitucional de regresar la educación pública a una educación laica generó elgolpe de estado que todos conocemos y la Revolución de Abril de 1965 quebuscaba el retorno a la Constitución de 1963 y del gobierno democráticamenteelecto.










[i] Vetilio Alfau Durán, Trujillo, Auténtico Benefactor de la Iglesia Dominicana, Periódico ElCaribe, 25 de marzo de 1960, p. 4; citado por William Wipfler, Poder,Influencia e Impotencia: La Iglesia como factor socio-político en RepúblicaDominicana. EdicionesCEPAE, Santo Domingo: Editora SantoDomingo. P. 83.


[ii] Félix A. Mejía,Vía Crucis de un Pueblo. México:Editorial Veracruz, 1951, p 285; citado por William Wipfler, op. cit. p. 95.


[iii] Ver Antonio L.de Santa Ana, Misión Fronteriza: ApuntesHistóricos (1958). Ciudad Trujillo: Impresora Arte y Cine. P. 11. Citadopor William Wipfler, op. cit. p. 95.


[iv] Ver AnselmoBrache, Constanza, Maimón y Estero Hondo:Testimonios e investigación sobre los acontecimientos. Santo Domingo: Editora Taller, 1985.


[v]Ver suponencia del 16 de mayo del 2011, “Relaciones históricas entre laSanta Sede y el Estado Dominicano”. El Inciso 2 del artículoXXII del concordato dispone que en todas las escuelas públicas primarias ysecundarias se enseñe la religión y moral católicas según programas fijados decomún acuerdo con la competente Autoridad eclesiástica a los alumnos cuyospadres, o quienes hagan sus veces, no pidan por escrito que sean exentos.





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Publicado por Argelia Tejada Yangüela (Tejada Segor) en Por una República Dominicana laica, más justa e igualitaria el 3/12/2012 10:17:00 PM

domingo, 25 de marzo de 2012

¡Elecciones del Diablo!

¡Elecciones del Diablo!

El relajo electoral
Que existe en dominicana
Nos ha quitado las ganas,
El disgusto es general.
Ninguno tiene moral
Para ser el presidente,
Lo dicen los precedentes,

Desde el último al primero,
Por eso es que yo prefiero
Al Diablo pa’ presidente.

Tito el “Cojo” y Vicente
Dicen que no aguantan más
Y se van con Satanás,
Aunque le salga caliente.

Dicen que los pretendientes
Han hecho un papelazo,
Ganándose el rechazo
De todo el dominicano,
Que prepara de antemano
Para Mayo un roletazo.

De todos los candidatos
No hay un sobresaliente,
Que para ser presidente
Al pueblo le sea grato.
Eso dijo Liberato,
Quien al dar su testimonio
Dijo claro, que al Demonio,
Su voto le iba a echar,
Pues trataba de salvar,
Del pueblo, su patrimonio.

Corruptos, pillos, ladrones,
Ineptos y aprovechados,
Siempre nos han gobernado
Sin encontrar soluciones.
Entreguistas y adulones
Que con su sed de poder
Nos obligan a escoger,
Al peor, o el menos malo;
¡Señores demos un palo!
¡Votemos por Lucifer!



Felipe Lora

felipe@lora.org

Actualizada para las elecciones de mayo del 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

La desgarradora obra de Piero Gleijeses

http://www.hoy.com.do/tema-de-hoy/2012/3/24/420332/La-desgarradora-obra-de-Piero-Gleijeses

24 Marzo 2012, 10:59 PM
La desgarradora obra
de Piero Gleijeses
“La Esperanza Desgarrada” es considerada como el mejor y más desgarrador relato de la revolución constitucionalista y de la invasión norteamericana de 1965

Escrito por: JUAN BOLÍVAR DÍAZ (juanbolivardiaz@gmail.com)
A casi medio siglo de la revolución constitucionalista y la invasión norteamericana que la aplastó, el académico ítalo-norteamericano Piero Gleijeses presenta un apasionante y desgarrador relato, contextualizado y profundo sobre ese relevante capítulo de la historia dominicana.

Basado en una extensa investigación que incluyó entrevistas con los principales actores y en documentación recién desclasificada por Estados Unidos, se proyectan heroicidades y miserias humanas, pero sobre todo la paranoia que pautó la política norteamericana tras el triunfo de la revolución cubana en 1959.

Una extensa investigación. El origen de La Esperanza Desgarrada se remonta a los finales de la década de los sesenta cuando el joven italiano Piero Gleijeses escogió la revolución constitucionalista y la intervención norteamericana como tema de su tesis doctoral en el Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

El autor vivió en el país por más de un año, realizando entrevistas a los principales actores de los acontecimientos que marcaron la vida dominicana tras la liquidación de la tiranía de Trujillo, logrando acceso a los archivos de varios de los principales y la colaboración de historiadores y académicos. La investigación fue publicada en inglés en 1978, cuando Gleijeses ya era investigador y profesor de la Escuela de Altos Estudios Internacionales de Johns Hopkins University en Washington, con el título La Crisis Dominicana. En 1982 fue editada en español en México.

Pero el académico nunca dio por concluida su investigación, sobre todo porque con el paso del tiempo se han ido desclasificando muchos documentos oficiales de la política estadounidense de esa etapa, por lo que La Crisis Dominicana se convierte en La Esperanza Desgarrada, publicada por primera vez en La Habana, en septiembre pasado. Gleijeses dice que lo que ofrece ahora, en la primera edición dominicana de su obra, “no es un viejo edificio con una nueva mano de pintura, sino un edificio nuevo, una edición profundamente revisada”. Pero advierte que sus conclusiones sobre lo que pasó en el país en 1965 “no han cambiado ni una jota”, aunque en torno a la política estadounidense se han modificado algo. “Los documentos desclasificados en los EE.UU. arrojan una luz muy intensa sobre la política de Washington hacia la República Dominicana y hacia América Latina. Esa política aparece más escuálida, etnocéntrica y, para hablar sin rodeos, cruel y torpe de lo que había pensado”.

La paranoia política de EU. Piero Gleijeses muestra cómo el desembalse libertario de 1961 pone en jaque el tutelaje y hace fracasar los intentos norteamericanos de “nicaraguización” de la nación dominicana, pero que tienen éxito en impedir el desmonte del armazón de dominación trujillista para terminar frustrando el ensayo democrático del presidente Juan Bosch, cuyo pecado fue reivindicar unos derechos fundamentales y unas normas democráticas que Estados Unidos no estaba en disposición de respetar. Ni siquiera en capacidad de asumir para sí, porque todavía entonces era una sociedad racialmente segregada.

La obra describe el pánico, la paranoia que se apoderó de la política norteamericana tras la revolución de Fidel Castro, lo que pautaría la vida dominicana por muchos años. El tutelaje se extendió por todo el hemisferio, pero ningún pueblo pagó tan caros los platos rotos de la revolución cubana como el dominicano.

Lo que nos muestra el autor tras la caída del Gobierno constitucional de Bosch es un andamiaje de intrigas y corrupción del régimen y las mafias militares del Triunvirato. A veces parece impiadoso, con los actores de esa etapa histórica, ya fueren los norteamericanos, los políticos y militares dominicanos, de la derecha, el centro o la izquierda, pero sobre todo de los que tuvieron en sus manos el destino de la nación.

Es patético el relato del estallido de la guerra, alentada por la paranoia norteamericana, del papel de Donald Reid Cabral, Elías Wessin, Rivera Caminero, Belisario Peguero. Juan de los Santos Céspedes, de Antonio Imbert y del infeliz Pedro Bartolomé Benoit, quien no parecía entender porqué lo pusieron a presidir una junta militar títere y a solicitar una invasión militar extranjera, que ya estaba en ejecución.

También es dramático el abordaje de la situación de los constitucionalistas el 27 de abril frente a los bombardeos de la Capital, con deserciones masivas, con los líderes perredeístas, incluyendo al presidente Molina Ureña y Peña Gómez buscando refugio en embajadas, y de aquel choque de los líderes militares con el embajador Tapley Bennett que empujó a Caamaño y Montes Arache hacia las inmediaciones del puente Duarte para desalojar a las tropas de Wessin que ya habían ganado varias cuadras pese a la heroica resistencia de soldados, cuadros políticos perredeístas e izquierdistas sin un líder que los aglutinara. Papel que desde entonces asumiría con integridad el coronel Caamaño al convertirse en comandante de una guerra nacionalista.

El pánico en San Isidro. Entre los méritos de esta obra está la descripción del pánico que se apoderó de las huestes militares de San Isidro tras la batalla perdida el 27 de abril. Transcribe párrafos esenciales del mensaje del embajador Tapley Bennet a su Gobierno a las 5:16 de la tarde del 28 de abril, extraído de la biblioteca del presidente Lindon Johnson:

“Lamento informar situación deteriorándose rápidamente. Los pilotos de San Isidro están cansados y desanimados (…) El Jefe de la Policía Despradel informa que no puede controlar la situación (…) Wessin desanimado y diciendo que hacen falta más hombres. Rivera Caminero preocupado y sin ánimo. El Jefe de nuestro Grupo de Asesoría Militar (MAAG) acaba de regresar de San Isidro (…) Encontró una atmósfera de miedo, cantidad de oficiales llorando. (El exjefe de la Policía) Belisario Peguero también en estado histérico, urgiendo retirada. Benoit (…) solicita formalmente tropas de los EE.UU. Le dijo al jefe del MAAG que si no reciben ayuda tendrán que abandonar la lucha (…) El country team es unánime: que ha llegado el momento de desembarcar a los marines (…) Si Washington desea, pueden desembarcar con el propósito de proteger la evacuación de los ciudadanos norteamericanos. Recomiendo el desembarco inmediato”.

Una hora y 23 minutos después comenzó la ocupación militar de la ciudad de Santo Domingo. La invasión militar ahogaba el movimiento constitucionalista. Gleijeses relata los momentos de ofensiva y ablandamiento, de negociaciones y de imposiciones, incluyendo la fracasada Fórmula Guzmán y la instauración del Gobierno de García Godoy, que terminaría entregando todo el poder a los militares aliados de Estados Unidos y excluyendo a los constitucionalistas.

Antonio Guzmán resulta uno de los personajes que quedan mejor parados en esta historia. Con gran dignidad aquel hacendado, sin mayor formación intelectual ni política, prefirió no ser Presidente de la República a tener que encarcelar o deportar a quienes los interventores consideraran peligrosos comunistas.

La obra de Gleijeses ilustra y alecciona sobre una de las más groseras e innecesarias intervenciones militares de los Estados Unidos que retrasó por décadas el esfuerzo dominicano por superar el legado autocrático de los primeros 120 años de la República y por crear las bases de una sociedad democrática.

El contexto histórico

La puesta en escena literaria de esta obra es apasionante. El autor procura evidenciar las miserias que han afectado el cuerpo social dominicano desde sus orígenes más remotos. Casi la mitad de sus 520 páginas están dedicadas a sostener el contexto histórico en que se producen los acontecimientos de 1965. La síntesis del período colonial y del primer siglo de la República permite entender el legado de violencia, exclusión y autocracia y las confusiones culturales y hasta raciales que todavía castran el desarrollo nacional, con el predominio de caudillos prestos a ofrendar la nación en el altar del mejor postor, ya fuere España, Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos.

Deja en evidencia cómo la nación dominicana ha oscilado tanto tiempo entre el caudillismo presidencialista de signo totalitario, o por lo menos autocrático, que impone una voluntad omnímoda, y el intento de edificar un régimen de diversidad y pluralidad que tantas veces deriva en anarquía o garata interminable o choca con los intereses hegemónicos que reivindican la cultura de la imposición y el arrebato que no ha perdonado la existencia ni siquiera de los dominicanos más abnegados, desde los fundadores mismos de la República hasta los héroes de Luperón, Constanza, Maimón, Estero Hondo, incluyendo a Manolo Tavárez, Francisco Caamaño y muchos más.

El relato pasa por la ocupación militar norteamericana de 1916-24 y su herencia autocrática personificada en Rafael Leónidas Trujillo y su nefasto régimen, cuya liquidación cuando ya resultaba insostenible, origina una nueva etapa de estrecho tutelaje norteamericano que asfixia las ansias libertarias y democráticas del pueblo dominicano.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El drama del 14 de Junio eran las luchas internas de tipo personal


http://www.hoy.com.do/encuentro/2012/3/21/419959/Gleijeses-critica-a-Fidelio-Despradel

José Alfredo Corripio, Piero Gleijeses, Juan B. Díaz y Hamlet Hermann.
Hoy/JUAN FAÑA

ALMUERZO GRUPO DE COMUNICACIONES CORRIPIO
21 Marzo 2012, 11:17 PM
Gleijeses critica a Fidelio Despradel
El drama del 14 de Junio eran las luchas internas de tipo personal

Escrito por: LEONORA RAMÍREZ S. ( l.ramírez@hoy.com.do)
Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales, consideró el historiador Piero Gleijeses.

El autor del libro “La Esperanza Desgarrada”, sobre la invasión de Abril de 1965 y sus antecedentes, dijo que Despradel y otros miembros del grupo político chantajearon a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde, porque éste sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio.

El 29 de noviembre de 1964 el grupo se levantó en armas en Las Manaclas, San José de las Matas, y le declaró la guerra al Triunvirato, el Gobierno de transición después del golpe de Estado a Juan Bosch del 25 de septiembre de 1963.

“Fidelio Despradel no me impresionaba, como tampoco Roberto Duvergé; de los super sabios el único que me impresionaba era Juan Miguel Román”.

Gleijeses ponderó, sin embargo, el rol asumido por el 14 de Junio en 1962 y el de muchos miembros de ese movimiento, los cuales le merecen mucho respeto.

“Era correcta la posición de ese grupo cuando decía que no había condiciones para la democracia cuando el poder estaba en manos de las Fuerzas Armadas.

Pero la idea de ese grupo de provocar una guerrilla para impedir las elecciones era completamente equivocada, como lo fue también la intención de enfrentar al Triunvirato “aunque eso era moralmente correcto”.

El drama del 14 de Junio era la lucha interna, afirmó el catedrático de la universidad norteamericana John Hopkins, quien destacó que esa lucha era más personal que ideológica.

Zoom

Sobre Fidelio

Fidelio Despradel nació en 1937. En 1959 se integró a la lucha contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo. Salió al exilio y se incorporó, tanto en Nueva York como en Venezuela, a las actividades del 14 de Junio. Retornó al país en 1961. En 1962 era encargado de organización del citado grupo, y en 1963 participó en las guerrillas contra el Triunvirato y luchó en la Revolución de Abril de 1965.

Piero Gleijeses desnuda políticos y critica actitud de los “gringos”






Piero Gleijeses, quien vino al país a participar en el 25 aniversario de Uno + Uno, reflexiona. Joseé de León







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http://eldia.com.do/nacionales/2012/3/21/78193/Piero-Gleijeses-desnuda-politicosy-critica-actitud-de-los-gringos





É poca invasión. Para él, cuando un latino está de acuerdo con los norteamericanos ellos lo consideran como honorable

21 Marzo 2012, 9:08 PM

Piero Gleijeses desnuda políticos y critica actitud de los “gringos”

Dijo que García Godoy y Balaguer eran cínicos

Escrito por: Yanet Féliz





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Santo Domingo.-El reconocido politólogo e historiador italiano Piero Gleijeses calificó de “cínico” al expresidente provisional Héctor García Godoy; criticó de atrasada la política de Norteamérica hacia los pueblos de América Latina y otros países del mundo, al tiempo que ponderó la postura de Antonio Guzmán en defensa de la democracia ante los “gringos”.

“García Godoy fue tremendamente cínico y Balaguer lo mismo. García tenía que pagar un precio para ser presidente provisional, y el precio era entregar el mando militar a los norteamericanos, usando lo que a los “gringos” les parecía mejor en el sentido humano”, puntualizó.

El profesor e investigador de la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, de Washington, autor entre una decena de libros de la “Esperanza desgarrada”, sobre la revolución constitucionalista y la intervención militar de Estados Unidos, puesto a circular aquí, dijo que si bien es cierto que los “gringos” están avanzados tecnologícamente, en cuanto a la cultura política y cívica están tremendamente atrasados.

Citó como ejemplo el racismo norteamericano y recordó que el primer embajador latino, nombrado en 1961 en Costa Rica, tuvo muchos problemas con su embajada, ya que la actitud “gringa” siempre ha sido egocéntrica hacia América Latina.

Al participar en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicación Corripio, Gleijeses pasó revista a los acontecimientos históricos ocurridos luego del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo, la Revolución de Abril de 1965 y la invasión norteamericana.

Explicó que a raíz de una petición que le hiciera hace un año la presidenta del Instituto de Historia de Cuba para que le publicara una edición cubana de su libro, entendió válido publicar los nuevos documentos, que considera una novedosa contribución hacia la República Dominicana.


Al referirse a la postura de Antonio Guzmán ante las exigencias que le hacían los norteamericanos de entregarles a unos ocho presuntos comunistas, dijo que este les dio cátedras de honestidad y de dignidad y se negó, pese a no ser un hombre de izquierda.


Significó que Guzmán suspendió una negociación porque los “gringos” vieron su postura como un exabrupto y endurecieron su posición, pese a que habían ablandado algunos aspectos.


Para el historiador, Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y en valores personales.


Dijo que Despradel y parte del grupo político chantajearon a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde, porque éste sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio.

“La esperanza desgarrada”

“La esperanza desgarrada” fue puesto en circulación el martes en el Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Será la primera edición dominicana de la obra, publicada por primera vez en español en México en 1980, y ahora ampliada con nuevos documentos del Gobierno de Estados Unidos que han sido desclasificados.

El mismo reseña el período de inestabilidad vivido tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961, para concentrarse en la revolución constitucionalista y la invasión militar norteamericana de 1965.

El lilibro también será puesto en circulación en el Centro León de Santiago hoy, a las 7:00 de la noche.

Piero Gleijeses vino al país como invitado del telediario Uno+Uno, que dirige Juan Bolívar Díaz, en ocasión de su 25 aniversario.

Gleijeses critica a Fidelio Despradel



http://www.hoy.com.do/encuentro/2012/3/21/419959/Gleijeses-critica-a-Fidelio-Despradel
José Alfredo Corripio, Piero Gleijeses, Juan B. Díaz y Hamlet Hermann.
Hoy/JUAN FAÑA

ALMUERZO GRUPO DE COMUNICACIONES CORRIPIO
21 Marzo 2012, 11:17 PM
Gleijeses critica a Fidelio Despradel
El drama del 14 de Junio eran las luchas internas de tipo personal

Escrito por: LEONORA RAMÍREZ S. ( l.ramírez@hoy.com.do)
Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales, consideró el historiador Piero Gleijeses.

El autor del libro “La Esperanza Desgarrada”, sobre la invasión de Abril de 1965 y sus antecedentes, dijo que Despradel y otros miembros del grupo político chantajearon a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde, porque éste sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio.

El 29 de noviembre de 1964 el grupo se levantó en armas en Las Manaclas, San José de las Matas, y le declaró la guerra al Triunvirato, el Gobierno de transición después del golpe de Estado a Juan Bosch del 25 de septiembre de 1963.

“Fidelio Despradel no me impresionaba, como tampoco Roberto Duvergé; de los super sabios el único que me impresionaba era Juan Miguel Román”.

Gleijeses ponderó, sin embargo, el rol asumido por el 14 de Junio en 1962 y el de muchos miembros de ese movimiento, los cuales le merecen mucho respeto.

“Era correcta la posición de ese grupo cuando decía que no había condiciones para la democracia cuando el poder estaba en manos de las Fuerzas Armadas.

Pero la idea de ese grupo de provocar una guerrilla para impedir las elecciones era completamente equivocada, como lo fue también la intención de enfrentar al Triunvirato “aunque eso era moralmente correcto”.

El drama del 14 de Junio era la lucha interna, afirmó el catedrático de la universidad norteamericana John Hopkins, quien destacó que esa lucha era más personal que ideológica.

Zoom

Sobre Fidelio

Fidelio Despradel nació en 1937. En 1959 se integró a la lucha contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo. Salió al exilio y se incorporó, tanto en Nueva York como en Venezuela, a las actividades del 14 de Junio. Retornó al país en 1961. En 1962 era encargado de organización del citado grupo, y en 1963 participó en las guerrillas contra el Triunvirato y luchó en la Revolución de Abril de 1965

jueves, 15 de marzo de 2012

Desde la Izquierda: ¡Sí, se puede!. Por Felipe Lora

Desde la Izquierda: ¡Sí, se puede!

El esfuerzo y la energía de los que auspician un cambio estructural, en el sistema político y social de Republica Dominicana, ha sido puesto en perspectiva por el señor Carlos Cuello Feliz en su artículo “Valoraciones sobre el fracaso de la propuesta unitaria; alternativa en la actual coyuntura electoral”.

En él, el compañero Cuello Feliz, hace un recuento y saca a la luz pública algunos de los esfuerzos realizados por individuos, organizaciones y movimientos procedentes del espectro centro-izquierdista dominicano, en apoyo del elusivo Frente Unitario para que, bajo un sólo candidato, representara el movimiento progresista e izquierdista en las elecciones del 2012.

Según Cuello Feliz, dicho esfuerzo se vio amenazado, desde su inicio, por deficiencias, dificultades y, sobre todo, por contradicciones en las que incurrieron algunos de los participantes. En otras palabras, el esfuerzo por la unidad estaba condenado a fracasar desde su origen.

Sin embargo, debo resaltar el aspecto positivo que, el frustrado esfuerzo por la unidad, dejó como resultado; la receptividad de organizaciones de izquierda a la idea de Unidad y su subsecuente participación en algunas de las asambleas y reuniones ocurrida con tal fin.

Contrario a la percepción del pueblo dominicano, tan pronto como sonaron los tambores de unidad, las organizaciones de izquierda se lanzaron, con brazos abiertos, al estudio de las posibilidades dando declaraciones o realizando actos públicos en favor de la unidad.

Por ejemplo, en abril del 2011, el Movimiento Caamañista daba constancia, en carta pública, de su participación en algunas de la reuniones promovidas por los integrantes del Frente Amplio por la Dignidad Nacional, mientras que en agosto del 2011, la Alternativa Revolucionaria (AR) proponía la formación de una candidatura única.

En noviembre, Justicia Global -JG- y la Liga de los Trabajadores Socialista y Corriente Unitaria de Revolucionarios y Revolucionarias -LST/CURR realizaron la conferencia “Por una Política que Transcienda las Elecciones” y en enero del 2012, en acto público celebrado en San Francisco de Macorís, se coordinaban esfuerzos para ”la unidad de la izquierda” con mira en las elecciones del 2016.

Mientras tanto, los partidos “emergentes”, tratando de lograr un frente unido, acordaban escoger un candidato único. Este esfuerzo se vio infructuoso debido a que, como denunció el padre Rogelio, se opusieron intereses a tal escogencia.

Todo el que ha seguido los movimientos tendientes a alcanzar un Frente Unido entiende que, a pesar de las distintas posiciones políticas, a pesar de la falta de asistencia masiva en las negociaciones o de la segregación voluntaria en el dialogo por la unidad, no fueron las organizaciones de izquierda las causantes del fracaso unitario.

Los responsables, guiados por sus intereses y sus reales objetivos, uno a uno, se han ido subiendo en las colas de los mismos leones que hace varios meses, prometían combatir con el “Frente Unido” que ellos mismos se encargaron de boicotear.

La izquierda, por su parte, ha demostrado que, dadas las condiciones, es capaz de convergir y hasta propugnar por los mismos objetivos. Entre los casos mas recientes están la denuncia contra la el despido injustificado del joven Hecmilio Galvan y las protestas organizadas donde rechaza la construcción, por parte de los Estados Unidos, de una Base Naval y/o muelle en la Isla Saona.

Es evidente que la izquierda tiene la capacidad de lograr los acuerdos y hasta la fusión de la mayoría de los movimientos existentes.

En la actualidad y con la vista puesta en el 2016 y/o 2020, lo importante no es la cantidad de miembros, si no de calidad y capacidad de trabajo de los existentes, es cuestión de deseo y de prioridades, y de objetivos claros.

La izquierda dominicana tiene la capacidad y el deber de unirse, de fusionarse y mezclarse de pueblo. Si así lo hace, será recompensada con el crecimiento vertiginoso y con el subsecuente apoyo moral del pueblo dominicano.

Como terminó diciendo el compañero Cuello Feliz, “…no se puede repetir la historia, y esperar el último año para luego decir, no hay tiempo para competir con la derecha en un proceso electoral controlado por ella…”

Con anterioridad he dicho que, la Izquierda ganará si no se une, y a mi entender ya se están viendo los frutos.

Ahora, sin los caza recompensas que se han desenmascarados, procede el inicio de las conversaciones tendiente a la fusión de los que realmente proclaman el bienestar del pueblo para que, mañana, se inicie la lucha contra los pocos que se han beneficiado del modelo neoliberal en detrimento del pueblo dominicano.

No es necesario esperar los resultados de las anunciadas elecciones. Es nuestro deber, el tuyo y el mio, promover tal unidad. El pueblo dominicano cuenta contigo.

¿Qué esperamos?

Felipe Lora

Felipe@lora.org

13 de Marzo, del 2012

jueves, 8 de marzo de 2012

Día Internacional de la Mujer

Día Internacional de la Mujer
Giannella Perdomo Pérez

Durante el proceso evolutivo de la humanidad, la mujer ha desempeñado roles de significativa importancia. La página oficial del Día Internacional de la Mujer, nos permite leer, entre otros datos: ¨ En el año 1917, y como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos; cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países¨.

El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, (período 1997-2006), galardonado con el Premio Nóbel de la Paz, el 10 de diciembre del 2001, en su mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo del 2005, - conforme a la fuente de datos de las Naciones Unidas-, declaraba: ¨… En 1995 las mujeres se reunieron en Beijing y dieron un enorme paso hacia delante en nombre de la humanidad¨.

El Sr. Annan, también comenta: ¨ Desde entonces todos los estudios realizados nos han enseñado que no existe un instrumento de desarrollo más eficaz que la potenciación de la mujer¨.

En igual contexto, la Organización de las Naciones Unidas, reconociendo el valor de la mujer, expone: ¨Actualmente, uno de los principios rectores esenciales de la labor de las Naciones Unidas es que no puede hallarse una solución duradera a los problemas sociales, económicos y políticos más acuciantes de la sociedad sin la cabal participación y plena habilitación de las mujeres del mundo¨.
Sobre estos legajos, respecto a las recientes luchas de la mujer dominicana, por conquistar las libertades y sembrar el alba de nuestra democracia, podría enumerar un sinnúmero de las que bajo diferentes modalidades, lucharon unas, entregaron sus vidas las otras; las que permanecen casi anónimas, sin olvidar el papel de aquellas encerradas en las cruentas mazmorras de la cárcel o las que tomaron acciones de guerra en las trincheras de honor de Abril del 1965.
También existen otras mujeres, que desde el tranquilo ambiente de sus hogares, se convierten en grandes defensoras de las causas incorrectas; solidarias, compañeras! A ellas quiero saludar, de manera especial, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer! A Doña Colombia y a Doña Diana, vecinas de Santiago, que por su arrojo y valentía, burlaron la vigilancia continua de nuestro hogar y nos hicieron partícipes de sus ricas viandas y apetitosos manjares. Jamás olvidaré, aquella noche fría, el suculento platón que Doña Diana nos pasara por encima de la pared colindante entre ambas viviendas. Recuerdo de manera ¨espectacular¨ la yuca, blanca, hervida, con rueditas transparentes de cebolla, colocadas con esmero por encima de tantos huevos como éramos en casa; el vaho de los alimentos despedía aromas de mucho amor. Esa noche, además de la congoja y vergüenza vividas ante ese regalo –nadie jamás nos envió comidas-, atragantados, sin hacer comentarios, tuvimos una agradable cena.
Con Doña Colombia la vivencia se torna diferente. Conversando con mi madre, en los alrededores del vecindario, se enteró que mi hermana pequeña, Elia Celeste, -aduciendo lo que ella creía por la falta de su padre-, estaba desganada, con muy poco apetito, situación que a ella le preocupaba. Este maternal comentario bastó para que Doña Colombia, cada día, sin que pueda precisar el tiempo, - de igual modo a como lo hacía Doña Diana-, sobre el borde superior limítrofe que separaba nuestras casas, en bandejas finamente vestidas, recibíamos su exquisita y suculenta comida, en considerables cantidades servidas, que a tales efectos, mi hermano y yo disfrutábamos de las mismas.
Para concluir estas observaciones, es preciso citar: ¨ El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.
Para aquellas mujeres de Santiago que nos brindaron apoyo, extendieron sus manos en gestos solidarios, mi galardón de gratitud! Gracias a tantas como ellas, una vez más podemos conmemorar, cada 8 de Marzo, esta festividad universal.

giannellaperdomo@hotmail.com