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miércoles, 28 de marzo de 2012

Viva voz: “Nosotros los catorcistas”

Viva voz: “Nosotros los catorcistas”
Escrito por: LIPE COLLADO

Imbuidos del espíritu revolucionario y patriótico del Fidel Castro de finales del ‘59 y de inicios de los ‘60, miembros de la avanzada generacional de esos años nos enrolamos en el glorioso Movimiento Revolucionario 14 de Junio (MR-1J4), más conocido como “El Uno Jota Cuatro”, siendo nuestro líder nacional Manuel Aurelio Tavárez Justo, más conocido como Manolo, signados por el martirologio de casi 200 dominicanos, cubanos y de otras nacionalidades desembarcados por Constanza, Maimón y Estero Hondo el 14 y 19 de junio del 1959.
Ajusticiado Trujillo Molina y liberados los presos políticos, a mediados de julio del 1961 surgió públicamente el otrora clandestino 1J4, enlutado por la inmolación de los expedicionarios del 59 y asesinatos de antitrujillistas, y esperanzado en un futuro donde convivieran las ideologías, la honestidad y la justicia social.
Con un conmovedor himno político revolucionario, los catorcistas enarbolamos la bandera verde y negra, de la Esperanza y del Luto. Los homb res vestíamos camisa verde y pantalón negro, y las mujeres blusa verde y falda negra, o pantalón negro.
Nos caracterizábamos por la entrega a las mejores causas, sin desmayos, sin doblajes ni dobleces. Éramos adolescentes o jóvenes, o en la juventud de la madurez. Y, cual filorios redivivos, nos sentíamos orgullosos de nosotros, sin complicidades con el trujillismo al que habíamos resistido, como cuando en 1960 en San Carlos mi hermana Libertad y yo, de 13 años de edad, aprensionados por el martirologio del 59 y la ausencia de libertades, escribíamos en las paredes “¡Tan ladrón como su Tío” debajo de la exhortación “Vota por Darío”, y también escribíamos “Y nosotros los dominicanos seguiremos de pendejos” debajo del lema “Con Darío en el Consejo la Ciudad Brillará como un Espejo” – que promovía a Darío Trujillo a Presidente del Consejo Administrativo Municipal-.
Como el acero forjado, inoxidable, los dirigentes y militantes catorcistas, honestos, sacrificados y desinteresados han resistido las inclemencias políticas e históricas, por lo que su ejemplo pende cual espada mortal sobre la conciencia de los catorcistas vigentes.
Nosotros, los catorcistas, los que alguna vez o dirigimos o militamos en el 1J4, y los que se embriagaron de su espíritu ejemplar, siempre nos hemos esforzados por ser fieles a sus memorias. Y por eso los catorcistas de todos los gobiernos han sido cumplidores, sacrificados, honestos. Ninguno ha sido como suelen ser muchos simuladores, cual los clavos de la fábrica de San Cristóbal en la Era de Trujillo, cuyo lema “Los Que no se Doblan” era repetido en las calles al tiempo de doblar el índice derecho.
Otros, catorcistas mil por mil, se han desenvuelto en labores privadas y si acaso fueren médicos, como el oftalmólogo Arnulfo Reyes, se entregan a sus pacientes, dan medicina y consultan gratis a los desheredados sociales y de la suerte; o quizás se exageran en su entrega, como Vinicio Echavarría, autor del conmovedor himno del 1J4 y voz oficial de su programa radial junto al invariable y honesto catorcista Miñín Soto. Vinicio murió dos años atrás, en un barrio de pobres, adonde reconstruyó varias casas de viejecitas pobres con su dinero ganado a mucha brega y por eso murió en la miseria, y a quien llora aún su rectilíneo hermano catorcista Rubén.
Es prolija la lista de catorcistas que han sido ejemplares en sus vidas y funciones públicas. El actual Vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, quien fuera Secretario de Estado de Trabajo de Balaguer, es ejemplo de funcionario honesto, y lo es mi profesor de Deontología Jurídica, doctor José Joaquín Bidó Medina, y el Secretario de Estado sin Cartera, con funciones administrativas en la Presidencia de la República, Dr. Rafael Pérez Modesto, y Andrés L. Mateo, rectilíneo, miembro de la conciencia crítica de la Nación, y el ingeniero Leandro Guzmán, director del INDRHI en uno de los gobiernos de Balaguer, y el actual presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Issa, y El Gordo Oviedo –su nombre real es su seudónimo-, leonelista, que habla duro desde su “Toyotica”, y el ingeniero Henry Acosta, ex funcionario de gobiernos perredeístas, y Fafa Taveras, ex izquierdista ahora perredeísta de un recto ejercicio político, y Perelló Soto, una especie de Secretario Particular del doctor Joaquín Balaguer, de vida modesta, y el doctor Abel Rodríguez Del Orbe, Consultor Jurídico de dos gobiernos peledeístas, super “rosca izquierda” de la moral administrativa pública, y el ingeniero Jinmy Durán, peledeísta, quien fuera Secretario de Estado de Obras Públicas; los hermanos Darío y Agliberto Meléndez, el dramaturgo Franklin Domínguez, varias veces director de Bellas Artes, Luis Ibarra Ríos, juez de la Suprema Corte de Justicia, Boanerges Ripley Lamarche, “Miguelista”, Consultor Jurídico del Senado, súper rosca izquierda de la moral administrativa, Rafael Villalona, Margarita Cordero, Delta Soto, Julio Enríquez Del Campo (Campito), espécimen político emepedeista y catorcista, que en el Archivo General de la Nación se desvive por servirle a los demás, asaz responsable, Petti Welletmon, quien fuera importante funcionario de la UASD, Antonio Camino Rivera, siempre honesto, siempre presente, Emilio Cordero Michel, ex guerrillero, Iván García, rectilíneo en su quehacer artístico público, Euclides Gutiérrez Felix, de la interfaz del trujillismo al catorcismo, un espécimen político de nacionalismo furioso, administrador celoso del bien estatal, Lalane José, contralor de un gobierno perredeísta, súper “rosca izquierda” de la moral administrativa pública, Fidelio Despradel, sacrificado en su lucha por un régimen de justicia social cónsono con el pensamiento de Manolo, profesor Franklin Franco Pichardo, historiador, rectilíneo, “el penúltimo de los comunistas”, quien sobreviviera al estallido de una granada mientras se entrenaba en Cuba en 1959, Cholo Brenes, exitoso empresario artístico, impulsor de valores, crítico de la mala música, Luis Pérez Collado, de los catorcistas fundadores, rectilíneo, Luis Gómez Pérez, asaz crítico del mal proceder público, y, en fin, hombres verdinegros, que discurren sus vidas con laboriosidad, solidaridad y honestidad.
Son ejemplos de servidores públicos y ciudadanos, que muchos hay en este Gobierno, y que también hemos tenido en otros gobiernos. Nosotros, los catorcistas y fidelistas de entonces, no señores, no debemos olvidarnos.

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