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viernes, 28 de enero de 2011

Mensaje de Minerva Lopez

minilopezl@hotmail.com>
paraunojotacuatro unojota cuatro

fecha22 de enero de 2011 00:17
asunto Hermanos del catorse de junio.
enviado porhotmail.com

ocultar detalles 22 ene (hace 3 días)

No se muestran las imágenes.
minilopezl@hotmail.com

Soy fiel desde nina al pensamiento de ese hombre de bronce cuya estatura aun no la conoce los dominicanos ,les falta leer, escudrinar la vida decorosa de este hombre.deseo mantenr comunicacion con ustedes.hasta la proxima.abrazos verdes y negro minerva lopez

viernes, 21 de enero de 2011

Carta a Oficina Nacional de la Propiedad Industrial, ONAPI






30 de diciembre del 2010



Señores:

Oficina Nacional de la Propiedad Industrial

ONAPI.

Ciudad.



Distinguidos señores:

Los suscritos, HUGO QUEZADA ALMANZAR y LEOPOLDO ESPAILLAT NANITA, dominicanos, mayores de edad, casados, Arquitectos, con Cédulas de Identidad y Electoral No.001-0752346-6 y 001-0140186-5, con domicilio y residencia en esta ciudad de Santo Domingo, D.N., actuando a nombre y representación de la FUNDACION TESTIMONIO, INC., en calidad de secuestrarios administradores judiciales de dicha entidad, tenemos a bien plantear y solicitar lo siguiente:

1.A - Que en fecha 14 del mes de abril del presente año 2010, fue registrado por los señores Julio Escoto Santana, Leandro Guzmán y Rafael L. Martínez Espaillat, el nombre de “Fundación Testimonio” ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial, Expediente 2010-8377, siendo publicado dicho registro en fecha 15 de junio de 2010 en el Periódico El Nacional.

2.A - Que la Fundación Testimonio, Inc., es una entidad de carácter patriótico creada el 15 de enero de 1980 de acuerdo al Decreto No. 1827 del 30 de Junio del año 1980 (Gaceta Oficial No. 9534/Año Ci) dictado por el Presidente Antonio Guzmán Fernández.

3.A - Que la Fundación Testimonio, Inc., es una entidad reconocida nacional e internacionalmente y cuyo nombre no es ni puede ser propiedad de personas físicas, ya que esta es una organización de carácter social no privado.

4. A - Que entendemos que dicho registro realizado por estas personas antes mencionadas, debe ser revocado y anulado, por ser irregular, ilegal y en violación a las costumbres y normativas que rigen los registros de nombres comerciales y marcas de fábrica.

En consecuencia y vistos los argumentos anteriores solicitamos formalmente lo siguiente:

UNICO: Revocar y anular por ser irregular, ilegal y en violación a las costumbres y normativas que rigen los registros de nombres comerciales y marcas de fábrica, el registro del nombre “Fundación Testimonio, Inc.” realizado por los señores Julio Escoto Santana, Leandro Guzmán y Rafael L. Martínez Espaillat, Expediente 2010-8377.





ARQ. HUGO QUEZADA ALMANZAR ARQ. LEOPOLDO ESPAILLAT NANITA

Expresidente Fundación Testimonio, Inc. Secuestrario-Administrador Judicial
(2007-2010)
Secuestrario-Administrador Judicial








Anexos :

1 - Acta Juramentación Judicial de Secuestrarios Fundación Testimonio, Inc.

2 - Acta Constitutiva de la Fundación Testimonio

3 - Decreto No. 1827 del Poder Ejecutivo, incorporando a la Fundación Testimonio, Inc

4 - Registro en la Dirección de Registro Civil y Conservaduría de Hipotecas del Ayuntamiento del Distrito Nacional.

5 – Certificación del Poder Judicial

6 – Certificación de la Dirección General de Impuestos Internos

7 – Certificación de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental

8 – Constancia de Registro del Secretariado Técnico de la Presidencia

=====

Mensaje de Hugo Quezada que acompaña esta carta.


El ridículo del Dr. Julio Escoto Santana

Nueva vez cae en el mas profundo ridículo el Dr. Escoto Santana, al
inscribir, acompañado del Ing. Leandro Guzmán i el Señor Rafael Leónidas
Martínez, en el Onapi (Organismo Nacional de la Propiedad Industrial), a la
Fundación Testimonio, Inc., como de su propiedad. Nuestra Institución concebida
por Manolo i los Catorcistas desde las ergástula trujillistas por allá de los
años 60 e incorporada por el Presidente Don Antonio Guzmán en el año de 1980, no
puede ser propiedad de nadie, sino, una entidad social i patriótica al servicio
del país i de toda la humanidad.

Amenaza, adicionalmente el Dr. Escoto, con someter a la justicia a
todo aquel que se atreva a usar el nombre de la Fundación Testimonio, Inc., que
no sea él i sus acólitos. Vuelve el Dr. Escoto a reeditar su traición a Manolo
cuando fundó en compañía con el Ing. Félix Germán, el Nati muerto Catorce de
Junio Paralelo, en la década del 60, para oponerse a la política del hoi Héroe
Nacional, Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo).

Para conocimiento de la ciudadanía en general transcribimos la carta
enviada al Onapi solicitando la nulidad de tal absurdo.

Abrazos

Arq. Hugo C. Quezada
Presidente Testimonio 2001-2010 i Asesor Directiva 2010-2013

Oficiarán misa por 51 años 14 de Junio

20 Enero 2011, 12:26 PM
Oficiarán misa por 51 años 14 de Junio

Al cumplirse el 51 aniversario del develamiento del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la Fundación Testimonio y los miembros sobrevivientes de ese grupo invitan a la misa que será oficiada mañana a las 9:00 a.m. en la Iglesia Juan Pablo Apóstol, en la avenida De los Mártires esquina Juan Alejandro Ibarra, Cristo Rey.

La misa es en recordación de los héroes y mártires de esa gesta, y de los luchadores antitrujillistas torturados y asesinados en la cárcel secreta “La 40”.

Los directivos de la Fundación extendieron la invitación a los miembros de la Federación de Fundaciones Patrióticas Manolo Tavárez, Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, Héroes del 30 de Mayo, Fernández Domínguez, Caamaño Deñó y Ex-Militares Constitucionalistas.

Vaticano autorizó sepultar en Catedral al padre de Trujillo


http://www.elnacional.com.do/nacional/2011/1/20/72613/Vaticano-autorizo-sepultar-en-Catedral-al-padre-de-Trujillo





Catedral Primada de América, construida por los conquistadores hace cinco siglos.





20 Enero 2011, 11:54 AM
Vaticano autorizó sepultar en Catedral al padre de Trujillo
Documentos revelan que la autorización fue canalizada por el arzobispo Ricardo Pittini

Escrito por: Chichí de Jesús Reyes (Chichidejesus46@hotmail.com)

José Trujillo Valdez (Don Pepito), el padre del dictador Rafael L. Trujillo, etuvo sepultado en la Catedral Primada de América, previa autorización expresa del Vaticano, canalizada a través del Arzobispo, Monseñor Ricardo Pittini. Falleció el 10 de junio de 1935, cinco años después que su vástago asumiera los destinos de la Nación.

Las honras fúnebres fueron similares a las que se tributan a los hombres con categoría de héroes. El padre de los Trujillo no disponía de condiciones para merecer tan singular distinción póstuma.

El sepelio fue un acontecimiento que se caracterizó por la presencia de funcionarios civiles y militares, gobernadores, síndicos, empleados públicos, alcaldes pedáneos y delegaciones de los más remotos lugares del país. Carruajes tirados por briosos caballos llevaban cientos de coronas, mientras circulaban a todo lo largo de la calle el Conde, hasta llegar a la catedral.

Próximo a la sepultura de Don Pepito, estaban los restos de los Padres de la Patria; Duarte, Sánchez y Mella, trasladados al Altar de la Patria, y las cenizas de Cristóbal Colón.

El panegírico lo pronunció el vicepresidente de la República, Jacinto B. Peynado, quien entre otras cosas laudatorias proclamó ante el féretro: “Jamás despojos tan ilustres han pasado bajo las arcadas de este templo para recibir cristiana sepultura”.

A propósito del sepelio del padre de los Trujillo, quien fuera diputado al Congreso Nacional, se hicieron decenas de comentarios e historietas que relatan el comportamiento indelicado del “prócer” fallecido, antes de la llegada de su hijo al poder.

Mientras seguían el cortejo fúnebre, varios amigos empleados del Gobierno, celebraron discretamente la ocurrencia de uno de ellos, que en tono bajo dijo: “En la Catedral están instalando un sistema de seguridad con alarmas eléctricas automáticas para proteger el tesoro de la Catedral, que consiste en piedras preciosas, cálices de oro, collares de perlas, crucifijos de oro y prendas, que son muy cuantiosos”.

Se refería, obviamente, a la llegada del nuevo “inquilino” a la Primada de América.

Concordato

Durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, República Dominicana y El Vaticano firmaron el convenio denominado Concordato, que otorga a la Iglesia Católica privilegios sobre las demás religiones y sectas en el país.

jueves, 20 de enero de 2011








INVITACIÓN


Es un honor invitarlo (s) a la celebración del 51 aniversario del Develamiento del Movimiento Revolucionario
Catorce de Junio
Que celebraremos en la Parroquia San Pablo Apóstol (La 40) el 21 de enero del 2011, como un homenaje a los Héroes Catorcistas y a todos aquellos dominicanos que han ofrendado sus vidas por lograr un país mejor para todos

Programa

1 – 9:00 am. Misa y acto cultural
2 – Exhibición de afiches y fotografías de las Hermanas Mirabal
3 – 10:00 am Izado de las Banderas y canto del Catorce
4 – 12:00 m Almuerzo-Coloquio en logia frente a las Ruinas de San Francisco, Zona Colonial (R.D.$150.00 de colaboración).

Junta Directiva 2010-2013
Delegaciones Provinciales de Montecristi, Mao, Santiago, Puerto Plata, Barahona, San Pedro de Macorís y el Seibo

miércoles, 19 de enero de 2011

Peripecias de una injusta detención en Santiago


Mon, 17 Jan 2011 21:15:00
http://www.almomento.net/news/135/ARTICLE/78208/2011-01-17.html

Peripecias de una injusta detención en Santiago

POR GIANNELLA PERDOMO PEREZ*

Llegamos a Santiago a mediados del 1952, procedentes de Santo Domingo, mis padres Eugenio y Quisqueya, mi hermano Virgilio Eugenio y yo. La compañía para la cual trabajaba mi padre decidió trasladarlo por su buena práctica profesional. Aunque un poco cansados pero alegres y con las maletas llenas de colores, de ilusiones, como grupo familiar Perdomo Pérez, estrenaríamos un nuevo proyecto de vida.


Nos recibió la noche fresca y las estrellas titilando en el firmamento. ¡Que bonito nuestro nuevo hogar!, además de la maravillosa familia de vecinos que de inmediato nos acogió. Margarita, mi amiga primera, me mostró las hermosas calles de su pueblo. A Mamana y Papalá, sus abuelitos, los sentía como míos. ¡Cuanto amor nos brindaron y qué deleite las veladas en su casa! A gran distancia de nuestro lugar natal, La Romana, allí donde residían, quedaron mis tías, abuela, primos y amigos de la infancia.

Con mucha algarabía, recibimos la llegada de nuestra hermana menor, Elia Celeste. Su nacimiento en Santiago de los Caballeros representó gran alegría para nosotros. En esos momentos jamás supuse la violencia con la que tendríamos que abandonar este amado pedazo de suelo cibaeño.

Años después, la ejecución, cobarde, de Manuel Aurelio Tavárez Justo, - Manolo-, líder de la Agrupación Política 14 de Junio y de una buena parte de su grupo guerrillero, asesinados en “las escarpadas montañas de Quisqueya”, en Las Manaclas, sección de San José de las Matas, ocurrida el sábado 21 de diciembre de 1963, desencadenó que mi casa se convirtiera en el escenario de vivencias nunca sospechadas.

En la ciudad, como protesta, se escuchó la detonación de bombas caseras, hecho del que mi madre y yo fuimos acusadas. Nos detuvieron en nuestra casa. El oficial nos informó que necesitaban interrogarnos sobre nuestras supuestas acciones terroristas y por la fabricación de bombas caseras.

En esos días, los dominicanos éramos gobernados por un Triunvirato, bajo la Presidencia del Lic. Emilio de los Santos y los miembros Manuel Enrique Taváres y Ramón Tapia Espinal, tras el derrocamiento del gobierno constitucional del profesor Juan Bosch. Ya mi padre había sido asesinado por la dictadura trujillista y quedamos “fichados”.

Jamás tuve una bomba cerca, mucho menos sabía cómo elaborarlas. Ya en el Palacio de la Policía, finalizados los interrogatorios, nos dejaron pasar la noche, sentadas, en un banco del patio de la Institución. El frío calaba los huesos. No quedó otra alternativa que mantenernos muy cerca una de otra, casi abrazadas, para transmitirnos calor. ¡Que noche tan larga y tan fría! Detenidas, ¿por qué? Era un domingo 22 de diciembre, vísperas de Navidad, finalizando el 1963; aquello era increíble para nosotras.

Al momento de nuestro apresamiento, Virgilio Eugenio no se encontraba en la casa. Unas vecinas, percatándose del operativo policial, se las ingeniaron para sacarlo antes, haciendo una especie de soga humana y lo ocultaron en la habitación de una casa vecina. Luego, ayudadas por otros compañeros, bien entrada la madrugada, lo sacaron por los techos de las viviendas contíguas hasta llevarlo a la calle El Sol, donde lo aguardaba Jim, con sus hermosos ojazos azules, manejando un automóvil en el que lo llevó a Santo Domingo para librarlo de la tenaz persecución militar desatada en su contra. ¿Y mi hermanita? ¡Dios, la recordé! ¡Quedaría a solas en la casa! No, gracias a Scarlett, de amistad inmedible, quien la llevó consigo y la protegió, junto a toda su familia.


EN LA CARCEL
La mañana, incierta, nos salpicó la cara. Trasladadas a la Fortaleza “San Luis”, el 23 de diciembre, nos “depositaron” en la oficina del Alcaide, nuestra morada en navidades. En el recinto penitenciario no existen celdas para mujeres, nos dijeron. ¿Y ahora qué? El recibimiento de los prisioneros comunes fue impresionante pues no eran políticos. Voces de: ¨!Viva la Patria, vivan las mujeres, vivan los valientes! ¨, acompañadas del festín de los ruidos producidos con latas y cucharas, no me permitían salir de mi asombro.

Temprano, en las primeras horas del día, sentadas en una banqueta mugrienta, añeja como la cárcel misma, horrorizada y confusa, le ví llegar: Por qué habrán traído a Leo? ¿Talvez vino a visitarnos? No pensé que estaba detenido. El libro de su propiedad, ¨Cuba no es una Isla¨, además de su foto, reposando sobre mi mesita de noche, determinaron los motivos para que fuera apresado y encarcelado.

Se consideraba que tales lecturas inducían a prácticas terroristas y anti-gobiernistas. Compañero de trajines literarios, de inquietudes paralelas, también sufrió la dureza de la prisión, con la interrogante de cómo terminaríiamos este episodio.

Por las noches, para dormir, Leo era conducido a la solitaria número 6; nosotras, en cambio, con ayuda de un preso de confianza, rodábamos el escritorio del Alcaide, poníamos el colchón sobre el piso y a mal pasarla hasta el siguiente día. Nos despertaban, además de sus ruidos, el olor del rico café de los reclusos, el atento brindis que nos hacían en sus originales tazas, cuidadosamente confeccionadas, de pequeñas latas de jugo o salsa de tomate. Mi mamá, con la mirada, me indicaba aceptarlo.

A mi tío Villa –Marcos Antonio Lugo Pión, con su ayuda valiente, incalculable para nosotros- le permitieron llevarnos el dichoso colchón, porque de lo contrario habríamos dormido sobre el suelo. Él también cuidó de mi hermanita, luego de que fuera socorrida por Scarlett, y se ocupó, mas adelante, de llevarla a la capital.

Gracias a Doña Carmen Santos de Núñez, y a sus hijas Libertad y Scarlett; a Doña Ana Josefa Mercedes Fernández de Madera (a) Fefita, madre de Leo, ambas damas descansando en los cielos, pudimos, aunque presas y separadas de la familia, disfrutar de la tradicional cena navideña, así como de los alimentos que ellas nos llevaron los demás días que pasamos encarceladas.

Esa “Noche Buena”, colocamos los platos sobre el escritorio, en nuestra ¨celda privilegiada¨ del momento, separadas de los reos, viviendo una experiencia cargada de matices, que jamás olvidaremos.

EN LA JUSTICIA

Los tribunales interrumpen sus labores en el feriado de las Pascuas. Resultaba vital sesionar antes de finalizar diciembre o permaneceríamos prisioneros hasta los primeros días de enero. A tales efectos, y mediante Habeas Corpus, celebrado el sábado 28, en la Tercera Cámara Penal, asistimos a la audiencia: Juez, Fiscal, abogado defensor y los acusados.

En la Sala de Audiencias, la atmósfera me resultó terrible, agobiante. El Fiscal acosaba con sus preguntas; nuestro abogado, implacable en defender la libertad y sus principios, con la palabra magistral, atinada, de quien rescata la presa inocente de las garras de la bestia.

El Fiscal pide mantenernos en prisión por 20 o 30 años, y trasladarnos a Moca, a la cárcel de mujeres; para Leo, igual condena. Justo Castellanos argumenta falta de evidencias en contra de ambas; y para el ¨hombre que tiene más nombres que un misal viejo, el ingeniero José Leovigildo Rafael Altagracia Madera Fernández¨, argumentó que el hecho de ser propietario del libro incautado en casa de la familia Perdomo Pérez, no es evidencia que se corresponda con la petición para su condena.

Finalizados los debates, el Juez nos solicita ponernos de pié y acercarnos al estrado para dictar su veredicto. Mientras susurraba algunas palabras, mi estabilidad se tambaleaba. Finalmente, con autoridad y voz muy clara, el Juez dictaminó: ¡descargados por falta de pruebas y declarados inocentes! Salté por los aires, abracé a mi madre, muy fuerte, también a Leo y me colgué de sus cuellos!

Mi tío Villa, hoy fallecido, que estuvo con nosotros en el juicio, también saltó de júbilo. Terminados los trámites, el Juez se le aproximó, instruyéndole enérgicamente:¨!sácalas de la ciudad inmediatamente y así evitas que de nuevo las detengan!”. Dejamos la pequeña oficina, cruzamos la acera y precipitadamente entramos a su vehículo, dirigiéndonos a Santo Domingo como destino final.

EXILIO CAPITALEÑO

Salimos de Santiago sin pasar por nuestra casa, sin tiempo de recoger algunas pertenencias. Ante tanta precipitación, yo no entendía nada. Viajamos con lo puesto, sin ropas limpias y con el aroma de la prisión; cargadas de recientes vivencias y de muchas emociones. Al llegar, nos reunimos con mi hermanita. ¡Cuánta emoción al verla y poder abrazarla de nuevo!

Este viaje, que nos llevó a un exilio indeseado, significó despedirme de una ciudad que tanto me gustaba; privarme del paseo por sus calles, y de poder contemplar sus puestas de sol que me bañaban el alma y surgió la implacable distancia, la incomunicación involuntaria, y la pérdida, de aquel a quien amaba.

En ese período de nuestras vidas, la mano invisible, solidaria una vez mas, se extendió para abrigarnos! ¡Recuperamos la libertad! Reinó el regocijo entre nuestros familiares y festejamos la llegada del año nuevo con ¨patas de gallina¨, cohetes, pitos y luces de bengala. Ante tanta bulla, recordé el alboroto de los presidiarios, humildes, solidarios, ofreciéndonos su café en sus originales tazas.

Gracias a Dios, y a su Misericordia, recibimos el amor y el apoyo de hombres y mujeres que no nos cerraron sus puertas ni tampoco nos abandonaron. Para ellos, mi eterno agradecimiento y bendición.
En cuanto a Virgilio Eugenio, se escapó esa vez y no paró jamás de luchar hasta que un 12 de Enero de 1972, entregó su vida por esta Patria que tanto amó, junto a Amaury Germán Aristy, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy. !Loor a sus memorias!
giannellaperdomo@hotmail.com

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El trujillismo revela su plan B


http://elblogdeaquilesjulian.blogspot.com/2011/01/el-trujillismo-revela-su-plan-b-por.html
Wed, 19 Jan 2011 10:00:00


El trujillismo revela su plan B
POR AQUILES JULIAN*
*EL AUTOR es formador y consultor empresarial, publicista y escritor.
Reside en Santo Domingo
“La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen”. Juan Pablo Duarte

Si alguien se hizo ilusiones de que el trujillismo agonizante renunciaría a sus planes de reinsertarse políticamente en nuestro país, el deplorable artículo enviado por el yerno de Trujillo, el desertor de la FAD Luis José Domínguez, esposo de la hija del tirano, publicado en el Listín Diario los días viernes 14 y sábado 15 de enero del 2011 muestra que han pasado a un Plan B: buscar que la Ley 58-80 de 1961 sea derogada, de manera que puedan dar riendas sueltas a sus proyectos.

El documento es un dechado de cinismo, insultos, falsedades y otras abominaciones. Un típico documento trujillista, en que todo es lo contrario de la verdad. Y la verdad nunca es relativa. La opinión lo es, más no la verdad. Pasemos revista al artículo.


RECLAMAR EL DERECHO A CALUMNIAR SIN PRUEBAS

Domínguez se queja de que contradigan el libelo que firma su esposa, “empresa de tiempo completo a la que devotamente dedicara un poco más de seis años”. Dedicar más de seis años a producir un bodrio semejante desconcierta. Y más cuando el autor declara que su señora, entre otras virtudes, estudió “literatura”, habla y escribe en cuatro idiomas, disfruta de “buenas lecturas” y es dueña de “una caligrafía privilegiada”. Añado, a tan relevantes méritos, que es hija de la afamada escritora María Martínez Alba Vda. Trujillo, autora de “Meditaciones morales” y de la pieza teatral “Falsa amistad”, a la que la maledicencia de los enemigos gratuitos de Trujillo, empleando las iniciales de la última obra, llegó a sugerir malignamente que lo que en verdad declaraban es “Fue Almoina”, su entonces protegido.

Acto seguido, habla de los “adversarios gratuitos”; es decir, no son deudos de los asesinados por su suegro, sus cuñados y sus propios amigotes, no: el encono es gratuito. ¿Se podría concebir mayor cinismo y descaro?, y denuncia que estos “no resisten una versión de la historia que discrepe de la suya”, pero nadie ha impedido que él exponga su “versión de la historia”, pese a ser un delincuente. De hecho, le han concedido en un importantísimo medio de comunicación escrita del país, el Listín Diario, dos páginas. Pero así como él se despacha con sus interpretaciones ¿no tienen los demás el derecho de corregirle sus dislates?

Y pontifica que “el respeto al derecho ajeno es principio fundamental en una sociedad civilizada” y menciona en distintas partes la Carta de los Derechos Humanos, la Constitución de la República y los acuerdos internacionales de los cuales la República Dominicana es signataria, al reclamar implícitamente que se derogue la Ley 58-80 que prohíbe promover el trujillismo en nuestro país. Y ese, precisamente ese, la derogación de la Ley 58-80, es el objetivo central del trujillismo para sus planes de reinsertarse políticamente en el país y destruir nuestra democracia.

¿Qué reclama el señor Domínguez? Que se le reconozca el derecho de mentir, calumniar, engañar, falsificar la verdad, enaltecer el crimen, conspirar contra el país y su democracia y delinquir. Eso es todo lo que subyace a sus pérfidas palabras. Y para ello hace un uso inmoral del lenguaje. Por ejemplo, tilda la protesta de personalidades y parientes de las víctimas del trujillato, un acto de autorrespeto y respeto al martirologio de miles de dominicanos asesinados, vejados y torturados por la tiranía trujillista, frente a una acción ilegal y delictuosa: la puesta en circulación de un libelo calumnioso, firmado por la señora Trujillo, de “indecoroso suceso”. Y a las damas y caballeros que denunciaron el evento ilegal (porque aquí está expresamente prohibido el promover el trujillismo, por la Ley 58-80), las califica de “un grupo de personas iracundas, amenazantes” con una conducta propia de “los países donde las turbas actúan por encima de la ley” ¿Se referiría acaso el señor Domínguez a los “paleros” que él bien conoció?


A SER SICARIO DEL U.S. MARINE CORPS LE LLAMA ESTE SEÑOR SER “PATRIOTA”.

Y entonces denuncia lo que llama “el anti-trujillismo organizado, intolerante”, que supuestamente cuenta con una “formidable maquinaria de embestida” que opera como “una bien engrasada maquinaria de difamación”, la cual pone en marcha una “agresiva campaña de odio y desinformación”, empleando “técnicas propias de la Alemania Nazi y de la Cuba de Castro” ¿Y para que existe todo eso? Para enlodar “la imagen y honra” de Trujillo, a quien su yerno no vacila en pintar como “un patriota a carta cabal”.

Ya en artículos publicados en distintos medios digitales y escritos, así como en mi libro digital gratuito “El último estertor del trujillismo” (colección “Pensar es gratis” No. 8, noviembre 2010), demostré fehacientemente que Rafael Leónidas Trujillo, un delincuente y violador que fue incorporado por el U.S. Marine Corps a un cuerpo represivo que funcionaría como ejército local de ocupación para reprimir ¡el patriotismo de los dominicanos!, que enfrentaban la abusiva ocupación militar del país por los Estados Unidos desde 1916 no podía ser un patriota en nada. Por el contrario, fue un antipatriota y antidominicano. Persiguió, torturó, asesinó, ultrajó y despojó a cientos de familias en sus correrías por San Pedro de Macorís y El Seibo, junto a sicópatas del calibre de los capitanes Charles Merkel y Charles R. Buckalew, a los que sirvió e imitó en sus peores insanías.

Y fue su criminalidad antipatriótica lo que le ganó el favor de la soldadesca invasora. Simultáneamente, descubrió que sus “servicios” le daban vía franca para reiniciar a un nivel más elevado su vida delictiva y, mientras era el azote de los campesinos patriotas que resistían en el Este a los “marines”, Trujillo también dedicó tiempo al chantaje, el secuestro, el robo, el abigeato y otras prácticas que le enriquecieron, todo lo cual, pese al intento durante 31 años de ocultar y desaparecer pruebas, está suficientemente documentado.

Luego pasa por alto cómo Trujillo imitó a Hitler y a Mussolini, el totalitarismo trujillista que combinaba aspectos del fascismo con aspectos tomados en préstamo ¡del estalinismo! (incluyendo el título de Generalísimo, imitado del que se autodonó Stalin a sí mismo). Resulta que los que aplican técnicas nazi o estalinistas no son los trujillistas sino quienes les adversamos. Interesante, sobre todo cuando el señor Domínguez se muestra tan avezado alumno de Joseph Goebbels y su máxima de que una mentira repetida miles de veces llega a convertirse en “verdad” en la percepción descuidada de las masas. Allá él. Se olvida que Hitler fracasó. Que Stalin fracasó. Que Trujillo fracasó. Y que él mismo es un fracaso.


IR DE DISPARATE EN DISPARATE

La sarta de disparates, calumnias y mentiras con que airea el señor Domínguez es amplia.

Veamos una. Se queja de la Ley 58-80 emitida por el Consejo de Estado, que según él “abolía la libertad de expresión en el país”, opinión interesante cuando él mismo se está expresando públicamente a través de un medio legal de amplia circulación, como lo es el Listín Diario, sin cortapisa alguna. Y expresa: “Explícitamente prohibía toda mención que favoreciera al Jefe de Estado caído (Trujillo, nota de AJ).”

Ahora bien, resulta que formalmente, Trujillo no era el Jefe de Estado cuando fue ajusticiado oportunamente por los héroes del 30 de mayo. El jefe de Estado lo era, en ese entonces, el Dr. Joaquín Balaguer. Nominal, títere, todo lo que usted quiera, pero era el presidente entonces. Y antes del Dr. Balaguer, el era el señor Héctor Bienvenido Trujillo. Así que eso que escribe es un disparate. Trujillo era el tirano, el hombre fuerte, el mandamás, pero no el jefe de Estado. Así que ahí se le puede anotar uno.

En otra parte dice del director teatral Emilio Aparicio, que destacó en “el séptimo arte” ¿con cuáles películas? Porque resulta que el séptimo arte es el cine, no el teatro. Anótenle otro disparate.

Indica en otro lado que “en el libro de Angelita no existe la especulación”; sin embargo, ella se pone a hablar de hechos de los que, ni fue víctima, ni testigo ni ejecutora, de los que no tuvo vivencia de primera mano, y lo hace sin aportar prueba o evidencia alguna que no sea una “confesión” arrancada mediante tortura y con fines claros de infamar a un héroe perseguido por entonces: Luis Amiama Tió, y al hermano del mismo, igualmente buscado con empecinamiento por el SIM: Antonio Imbert Barreras. Todas las pruebas que muestran la responsabilidad de su padre en el crimen son ignoradas. Lo que cuenta es “la confesión” de Pupo Román… ¡y no especula!

UNA PRUEBA MÁS DE QUIÉN MANDÓ A MATAR A LAS MIRABAL

Si el cúmulo de pruebas que inculpan directamente a Trujillo en la orden de asesinar a las Mirabal es apabullante, hay un hecho adicional que lo confirma. ¿Cuál? La suerte corrida por las humildes propiedades de las familias victimadas, que fueron repartidas entre los sicarios del SIM responsables del crimen.

El SIM no respondía a Pupo Román, sino a Trujillo directamente vía el mayor Cándido Torres Tejada, sucesor por entonces del “coronel” Johnny Abbes García. Y fue el SIM el organismo que ejecutó el crimen. ¿Iba el SIM a acometer una acción semejante a espaldas del “Jefe”? Sólo la candidez interesada de Angelita puede concebir algo semejante. Y Luis José Domínguez, que sabe más que bien todo, por interés, que no otra cosa, le hace el juego.

Víctor Alicinio Peña Rivera y otros sicarios fueron “premiados” por el crimen cometido. Se les repartieron los bienes de las hermanas asesinadas. Se apropiaron de todo lo que pudieron. ¿Quién se los cedió, Trujillo o Amiama Tio? Es casi faltarle el respeto a la inteligencia del lector insistir en la fábula que exculpa a Trujillo. ¿Qué Trujillo le declaró a Virgilio Álvarez Pina que “nada había tenido que ver con el asesinato de las Mirabal”? Joaquín Balaguer, su ex–colaborador, destacó más de una vez esa cualidad histriónica e hipócrita de Trujillo. Así, cuando todos sabían que él había mandado a matar a su ministro, el novelista Ramón Marrero Aristy, Balaguer señala que Trujillo no tenía empacho alguno en preguntarse, para que todos lo oyeran: “¿Y qué andaría buscando Marrero por Constanza?”. Ese tipo de conducta era parte de su mórbida personalidad.


LOS ARCHIVOS DEL CHANTAJE

Denunciamos en su momento que los llamados “archivos de Angelita” eran utilizados para el chantaje. Y el señor Domínguez gentilmente nos aporta una prueba específica del mismo. Así, para deslucir la opinión del historiador Emilio Cordero Michel, destaca que “En el último párrafo de la entrevista le dice a la periodista Ángela Peña que la razón de leerlo (el libelo de Angelita, nota AJ), era porque no quería vomitar cuando lo leyera. Ante esta aseveración SE ME OCURRIÓ BUSCAR EN NUESTROS ARCHIVOS (mayúsculas mías, AJ), y me detuve a mirar la cara que tenía este señor en la foto la noche de su boda, cuando el generalísimo Trujillo y doña María le apadrinaban su unión matrimonial.” Y luego sigue enrostrándole otros privilegios durante la Era.

Al Dr. Roberto Cassá, historiador y director del Archivo General de la Nación también le saca a relucir ser hijo de los señores Enrique Cassá Logroño y María Bernardo de Quirós, indicando que sus padres eran “marxistas muy comprometidos con el comunismo internacional” que llegaron “infiltrados” al país en la masa de refugiados republicanos acogidas por la dictadura de Trujillo a raíz de la derrota del bando republicano en la guerra civil española.

Igual hace de forma velada contra el historiador y economista Bernardo Vega. Primero, le menciona al padre, Julio Vega Batlle, como parte de lo que llama “honorables lumbreras nacionales”, recordándole que era un hombre del régimen, y añade: “algunos de estos egregios servidores públicos, si revivieran, se morirían de nuevo, al ver a sus hijos cerrando filas con los profesionales del anti-trujillismo.” Para luego lanzar el veneno: “Aunque me imagino que estos sentirán el aguijoneo de la conciencia recordándoles que cuando cursaban estudios en el exterior, jamás tuvieron que preocuparse por el costo de su carrera, porque se los pagaba la generosidad de ese difunto a quienes la ingratitud los induce a detractar hoy”. ¿Era Trujillo o era el Estado dominicano quien le pagaba los estudios a Bernardo Vega? Porque si era el Estado, entonces todos los dominicanos eran quienes lo sufragaban. Claro, Trujillo creía firmemente en la divisa de Luis XIV, “El Estado soy yo”, tal como le expresó en una oportunidad al Arq. Antonio Ocaña, “Aquí la constitución soy yo”, pero quienes ponían el dinero eran otros, no él.



TRUJILLO Y EL “COMUNISMO”

El señor Domínguez, mago del chantaje y la tergiversación, incurre en otro disparate al señalar que “El generalísimo Trujillo desde siempre fue un bastión del anticomunismo. Reiteraba que el marxismo-leninismo sería una doctrina funesta para el país”. Pero resulta que los primeros dos partidos comunistas que operaron en el país fueron traídos al país y/o favorecidos por Trujillo, en función de sus objetivos del momento.

Es Trujillo el que estimula la formación del llamado Partido Socialista Popular, PSP, en 1946, para lo cual hizo un acuerdo con el partido comunista de igual nombre existente en Cuba. Y en 1960, es igualmente Trujillo el que facilita el ingreso al país y la formación del Movimiento Popular Dominicano, MPD. Y de este último se sabe que el propio Ramfis Trujillo, como lo testimonia su entonces secretario César Saillant Ornes, protegía en su feudo de Boca Chica al secretario general del MPD en el país, Máximo López Molina, cuando supuestamente era “buscado” por los organismos de Seguridad del Estado.

Los intentos, de 1960, de acercarse a la URSS, que incluso llevaron a aquellas ridículas clases de ruso impartidas por Radio Caribe, con la finalidad de asustar a los norteameri-canos y lograr que las sanciones al país producto del terrorismo trujillista se levantaran, es otro ejemplo adicional que desdice de lo que escribe el yerno de Trujillo.


EL PLAN PARA DEROGAR LA LEY 58-80

El viejo lema anti-trujillista, enarbolado decorosamente por la inmensa dignidad del Dr. Viriato Fiallo, de “¡Basta ya!”, es algo que el señor Domínguez no tiene pudor alguno en repetir en su propio provecho.

Y lo hace para ¡emprenderla contra la digna actuación de la jueza de la Quinta Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional, la Dra. Kathia Gómez!, a la que acusa de “complaciente, e inconsciente de la gravedad del precedente establecido”, que hace “alarde de omnipotencia” por actuar acorde a la ley. Y califica el fallo judicial de “grotesco”. (Claro que el papá del señor Domínguez le enseñó sólo a no “lastimar ni con el pétalo de una rosa” a Angelita; pues ni su conducta con su esposa anterior, Inova Marte, a la que abandonó junto a sus hijos, ni con la jueza muestra ningún grado de delicadeza de su parte).

Clama que se le permita injuriar, calumniar y despotricar, en nombre del “derecho a la libre expresión”, saltándose las leyes que penan la calumnia y el libelo, que no deben serle aplicadas a él ni a su esposa. Y al libelo calumnioso de su esposa lo llama “una obra respetuosa y coherente; escrita dentro del marco de la moral y las leyes”. Pero ya sabemos que “dentro de las leyes” no fue escrita, pues viola la Ley 58-80. Y dentro del marco de la moral… Perdónenme, pero si algo caracteriza a esa familia es la inmoralidad y el delito en todos los planos.

¿Su aspiración? Que la Ley 58-80 la deroguen, para poder armar su Partido Trujillista disfrazado de Fundación “Cultural”, su “Museo Trujillista” y todo tipo de pandilla gansteril que le facilite reapoderarse del poder. Y es a ese propósito al que hay que resistir con las armas de la verdad, la dignidad y el honor.


EL CABECILLA DEL BANDO PARRICIDA Y TRAIDOR

El señor Domínguez tiene un prontuario criminal propio. Fue “coronel” de Ramfis Trujillo y, lógicamente, es muy probable que se implicara en los desmanes que se cometieron en la Base Aérea de San Isidro, incluido “servicios especiales” que el régimen exigía a quienes ostentaban posiciones de mando.

Desertó y se convirtió en prófugo de la justicia militar dominicana, por su proclividad a ser “cazador de mujeres adineradas”, como lo calificó el señor Rafael Bonilla Bailón, cuando abandonó sus obligaciones militares, a su familia, esposa e hijos, para amancebarse y posteriormente contraer matrimonio con la hija del tirano, que en Miami disfrutaba la fortuna robada al país. Allí ha vivido, desde principios de lo años ´60, sin dar un golpe ni de karate, como “príncipe consorte” de Angelita I.

Es cómplice del libelo calumnioso y cómplice de la adquisición de bienes y documentos robados al Estado dominicano, con los que han construido los “archivos” para chantajear a diestra y siniestra. Y un impenitente violador de la Ley 58-60.

Su “primo”, el ex –presidente Hipólito Mejía Domínguez, en franca violación de la ley y a espaldas de la población, le levantó a Angelita I el impedimento de entrada y la agasajó haciéndole tocar merengues trujillistas en la Base Aérea de San Isidro. Y así el señor Domínguez se ha envalentonado. Y nos quiere imponer por las vías que fuera al petimetre inútil de su hijo para dar continuidad a la tiranía.

Tal vez el regreso, anunciado desde ayer domingo 16 de enero, del ex –dictador haitiano Jean-Claude Duvalier, alias Baby-Doc, lo anime y arrecie su determinación. Total, ¿no se marchó Baby-Doc con más de US$100 millones de dólares a Francia? ¿Qué importan los que se llevó Angelita?

Bien, nos toca a los que amamos y defendemos el país cuidarlo del “bando parricida y traidor” que encabeza Luis José Domínguez y su familia, pero que no se queda en ellos, cuenta con cómplices internos y externos que irán dando la cara, pidiendo que se derogue la Ley 58-80 y que irán quedando evidenciados según lo hagan.

Véalo en mi blog: http://elblogdeaquilesjulian.blogspot.com/2011/01/el-trujillismo-revela-su-plan-b-por.html

martes, 18 de enero de 2011

Manolo, Minerva...

http://www.listin.com.do/puntos-de-vista/2011/1/18/173850/Manolo-Minerva

Manolo, Minerva...



Tony Raful
En julio como en enero, dijo Martí, en su copla al amigo sincero. Como en enero, como el 21 de enero de 1960, bajo la persecución y el asedio de los cancerberos, como en enero bajo la delación y el infortunio, el trágico rastrilleo, el asalto y las mordeduras, el viejo rancho Jacqueline, torturas medievales, pozo oscuro de la quejumbre, morir de una paliza o ahorcado, morir de todas maneras para vivir otro día en la circunferencia de la alborada, en el pregón de la libertad ansiada, o morirse para siempre bajo el templado sitio de la nada, para que podamos buscar sus huesos carcomidos, como pidió el apóstol, para arrojar polvo de sus huesos carcomidos sobre su frente.

Como en enero, dos gigantes enamorados se juraron el amor como si el amor fuera sempiterno, como si fuera una promesa ígnea, porque sabían que renacían, amaban para renacer. Pocas veces unos jóvenes asumían el ideal de toda la vida suscribiendo una vocación de servicio y martirio, viviendo la Patria como algo tangible, probable y querido. Hablo de Manolo y Minerva. Hablo de la exquisita y voraz pasión por la libertad, el señuelo de un gesto, de un puño airado, de toda la mirada sobre el estiércol y la podredumbre. Y dónde se conocieron estos seres que prendieron una llama inapagable, de luz y caracola sobre su destino en ascuas. Ya sabemos que todo es fugaz, esquela provisional de vivir, mudanzas del ceño y la piel. Pero ellos no vivieron lo que nosotros hemos tenido que vivir.

Toda su palabra era penacho alado, invocación de alboradas, gesto digno de ver la vida distinta, florecida en jazmines y palmas, bajo el epígrafe del canto y la poesía. No vivieron como nosotros, apurando la cicuta del tiempo largo, cambiando las palabras y acomodando la vida, envejeciendo, disminuyendo las vibraciones, el reino de fuego de la utopía. Manolo y Minerva, como dos semblantes de otro tiempo que no se marchitan, como columnas violetas en el llanto, como tejidos esplendentes de una patria de auroras, de ternuras como prodigios.

Como en enero, qué capacidad de amar en las penumbras, de aproximar los festejos del vino y el corazón en los ojos claros de la campiña y el mar. Es que murieron bajo el plomo y el odio, cuando el arco iris ingresaba en las neblinas, cuando morir o vivir era ser consecuente con la palabra fulgurante, con un legado de círculos diamantinos, albas y estrellas. Minerva, Patria y María Teresa, en la hondonada homicida, Manolo en su nobleza infinita, buscándolas, despojando la niebla, la infamia del golpe artero, buscándolas con su linterna guerrillera en un costado de cielo y misterio.

Nos dirán desfasados y lo somos, nos dirán atrasados y lo somos, nos dirán quedados y lo somos, pero seguimos creyendo que sólo el amor puede recomponer el mundo. La idea es suficientemente antigua pero válida. El sistema conceptual y de comportamiento de vida, en todas sus acepciones, ha fracasado ruinosamente, hasta el grado de abastecer con ejemplos convincentes la frustrada realización humana, el desconcierto inicuo más prolongado de la injusticia social. Ahora entendemos que solo el amor puede inspirar una rectificación profunda del quehacer humano. Ni siquiera la sangre, es el amor. El amor es superior a la sangre.

Es el amor quien construye sobre todos los valladares un nexo común, un vínculo florecido, un espacio de luz interna capaz de los mayores arrojos y plenitudes. El amor es trascendente, sobrevive a los dogmas y esquemas con los cuales se ha pretendido fosilizar el pensamiento. Todo es un desvío y un nuevo comienzo. La vida en su estelaridad fecunda puebla los caminos y las sociedades de manera plural, intensa y abierta.

La conciencia humana retiene sus gradaciones primitivas como rémoras de una evolución que parece detenida. El alcance extraordinario de la tecnología llega desigual a una criatura deficiente e insuficiente que carece de amor.

El resultado es catastrófico, todo se pervierte y todo se usa contra el mismo hombre, contra la naturaleza pródiga y exuberante, que por donde quiera que uno la aborde parece un milagro insistente, una maravilla continua y perfecta de Dios. Uno procede del recuerdo, viene de la memoria, todo es memoria, los tiempos son memoria, si prescindimos de la memoria caemos en el vacío de la muerte.

La vida avanza indetenible, puntual, agresiva. Solamente el amor la dulcifica, revierte sus espejos, sus horas inflexibles. Una ancianidad plena de amor es juventud perpetua, claridad de cielo y espejo, apego a la belleza de vivir siempre. Por ello el amor restablece las coordenadas de la ilusión y el ensueño, que son duraderos. Cuando miramos las gestas, vemos pirámides de amor sosteniendo sus anhelos, renunciamientos, entregas, el martirio como purificación en todos los pregones de la fe.

Como el 21 de enero de 1960, cuando fue develado el movimiento clandestino 14 de junio, y la morralla delincuencial del Estado trujillista exhibió la barbarie. Como Manolo y Minerva, como dos amores, como concertinas en la noche más oscura, como un recuerdo de párpados en las lianas del sol, como un flamboyán borroso en la primavera, como envolturas del buen vivir lo que se puede vivir sin claudicar, sin dejar de amarse en el laberinto precoz del arcano y la muerte.

domingo, 16 de enero de 2011

Reacción a las sanciones



http://www.hoy.com.do/areito/2011/1/15/358013/RE
Foto 1 de 2
15 Enero 2011, 6:41 PM
REPORTAJE
Reacción a las sanciones

Rupturas en el comienzo del fin .La participación de la dictadura de Rafael Trujillo en atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt provocó sanciones y rompimiento de relaciones con República Dominicana
Escrito por: ÁNGELA PEÑA

La primera semana de enero de 1961 la principal prensa trujillista, representada en los periódicos El Caribe y La Nación, reaccionó indignada y cínica ante el anuncio del Consejo de la Organización de Estados Americanos imponiendo nuevas sanciones económicas a la República Dominicana, que se agregaban a las aplicadas en agosto de 1960 como condena por la participación del régimen en el intento de asesinato al Presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt. Estas otras medidas se publicaron el cinco de enero.

Un cable de UPI fechado en Washington informaba que el Acuerdo se tomó con 14 votos a favor y seis abstenciones. Los países que se inhibieron fueron Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Haití y Guatemala. La resolución pedía a todos los gobiernos de las repúblicas americanas prohibir la exportación al país de petróleo, productos de petróleo, camiones y repuestos de camiones.

Era la primera vez, se afirmaba, que la OEA aplicaba sanciones económicas de este tipo a uno de sus Estados miembros.

Originalmente, y por presión del gobierno venezolano que consideraba el atentado una agresión contra su soberanía que ponía en peligro la paz de América, la OEA condenó enérgicamente la acción y todos sus miembros rompieron relaciones diplomáticas con República Dominicana. También interrumpió parcialmente las relaciones económicas comenzando por la suspensión inmediata del comercio de armas e implementos de guerra de toda clase, considerando extender la suspensión a otros artículos.

Las medidas adoptadas, según la OEA, quedarían sin efecto “desde el momento en que el gobierno de la República Dominicana haya dejado de constituir un peligro para la paz y seguridad del Continente”.

Pero la actitud de Trujillo no varió por lo que el 21 de diciembre de 1960 la OEA consideró conveniente extender la anunciada suspensión a otros artículos. El Presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, solicitó, entre otras cosas, la anulación de la mayor parte de la cuota azucarera dominicana en apoyo a las decisiones de la OEA.

Rómulo Betancourt había ofrecido apoyo económico a exiliados antitrujillistas desde antes de su ascensión al poder en 1959. En 1947 respaldó moral y económicamente la expedición de Cayo Confite y luego las incursiones de junio de 1959 lo que dio lugar al plan de Trujillo para asesinarlo, asesorado por Johnny Abbes García, jefe del Servicio de Inteligencia Militar. La maniobra se efectuó el 24 de junio de 1960 utilizando un dispositivo electrónico que activó detonantes y explosivos colocados en un automóvil estacionado próximo a la ruta que recorrería el mandatario para asistir a un desfile militar. El carro-bomba explotó e impactó en el automóvil presidencial envolviéndolo en llamas. Betancourt resultó con graves quemaduras y miembros de su escolta resultaron muertos, otros heridos.

Pero nada de esto se publicó en la manipulada prensa trujillista.

Duro golpe. Las nuevas sanciones del 4 de enero tuvieron un alcance negativo para el país y representaron un duro golpe para Trujillo que convocó a los dominicanos a repudiar a la OEA. Se sucedieron los desfiles y manifestaciones de protestas en “Ciudad Trujillo” y en las provincias, los periódicos calificaron de injusta la medida editorializando contra la VI Reunión de Cancilleres Americanos que con estas sanciones económicas “satisfacían las exigencias del déspota venezolano Rómulo Betancourt al través de los Estados Unidos de América”, expresaba El Caribe, agregando que la resolución carecía de legalidad “por violar abiertamente el principio de la no intervención sobre el cual descansa el sistema regional americano”.

Caricaturas y epítetos denigrantes contra Rómulo Betancourt llenaron las columnas de los dos diarios. El principal titular de La Nación proclamaba: “Imperialistas gringos y homosexual de Venezuela conjurados contra RD violan principio de la No Intervención”. Se organizó un piquete frente al consulado norteamericano con pancartas que rezaban: “¡Yankees no!”, “¡Fuera el cónsul gringo!”.

El ocho de enero, Virgilio Díaz Ordoñez, representante dominicano ante la OEA hizo una “enérgica defensa de los derechos de su país” frente a esta resolución. Dijo que el Consejo no tenía facultades para recomendar sanciones adicionales y declaró que las medidas estaban “desprovistas de cualquier ropaje legal adecuado”. Atacó a Estados Unidos por apoyar las sanciones. Venezuela, en cambio, “deseaba un boicot económico mas enérgico contra la República Dominicana, incluyendo una prohibición casi total de las exportaciones”.

Intelectuales al servicio del régimen se pronunciaron contra la OEA. El presidente títere Joaquín Balaguer manifestó en el discurso del 27 de Febrero que se trataba de una conspiración contra la República y destacó los daños de consideración ocasionados a la economía nacional. “Hemos sufrido el despojo de millones de pesos que nos correspondían legítimamente… y soportado la arbitrariedad de medidas sin precedentes para interrumpir nuestro libre comercio y nuestro tráfico marítimo aun con naciones situadas fuera de la órbita de la OEA. Se nos ha obligado a adquirir a precios incomparablemente más altos muchos artículos de primera necesidad y se nos ha puesto trabas para cerrarnos abusivamente al libre acceso a nuestros mercados naturales. Esas circunstancias han contribuido a encarecer la vida y a reducir las fuentes de trabajo en las zonas urbanas”, agregó.

El tres de septiembre de 1961, el canciller dominicano Porfirio Herrera Báez visitó varios países de Europa en busca de suministro de los productos incluidos en las sanciones. El 14, el subsecretario de Estado norteamericano Robert F. Woodward expuso ante el Consejo de la OEA el deseo de que se levantaran las sanciones y un día después su petición era respaldada por John Calvin Hill, cónsul general de los Estados Unidos.

Pero no fue sino el 5 de enero de 1962 cuando el Consejo de la OEA suprimió la ordenanza considerando que el país había dejado de constituir “un peligro para la paz y la seguridad del Continente”.

Dice obra de Angelita narra "la otra cara de la moneda"


http://www.listin.com.do/la-republica/2011/1/13/173

ENFOQUE
Dice obra de Angelita narra "la otra cara de la moneda"


*

Luis José Domínguez
El esposo de Angelita Trujillo, excoronel Luis José Domínguez, ha enviado a LISTIN DIARIO un documento titulado ¡Basta ya!, en el que fija la posición de la familia frente a las críticas que intelectuales dominicanos y extranjeros formularon sobre el libro “Trujillo, Mi Padre, en mis Memorias”, durante una mesa redonda en el Archivo General de la Nación, algunas de cuyas intervenciones fueron reseñadas por este diario.
BASTA YA!
ENFOQUE
El esposo de Angelita Trujillo refuta críticas de intelectuales



Luis José Domínguez
El esposo de Angelita Trujillo, excoronel Luis José Domínguez, ha enviado a LISTÍN DIARIO un documento titulado ¡Basta ya!, en el que fija la posición de la familia frente a las críticas que intelectuales dominicanos y extranjeros formularon sobre el libro “Trujillo, Mi Padre, en mis Memorias”, durante una mesa redonda en el Archivo General de la Nación, algunas de cuyas intervenciones fueron reseñadas por este diario.

¡BASTA YA!

LUIS JOSÉ DOMÍNGUEZ
Comienza el nuevo año y con él una nueva oportunidad para mirar hacia el año viejo y reflexionar en aquellas cosas que, de una manera u otra, más impactó nuestras emociones.

A mi, particularmente, me satisfizo sobremanera ver que Angelita, finalmente, concluía su libro “Trujillo, Mi Padre, en mis Memorias”.

Empresa de tiempo completo a la que devotamente dedicara un poco más de seis años. Después vinieron los ajetreos para la puesta en circulación de la singular obra, lo que por fin aconteció aquella inolvidable noche del mes de febrero, sin duda que fue un evento para recordar. De tierras muy lejanas viajaron familiares y otras personas que, fieles a la amistad, quisieron estar con Angelita en esa ocasión tan especial, su “gran noche”. Desde entonces, el interés y el entusiasmo por los ejemplares de este magnífico libro, ha sido, espectacular.

Claro que no podían faltar las reacciones negativas de algunos adversarios gratuitos, que no resisten una versión de la historia que discrepe de la suya; olvidando que el respeto al derecho ajeno es principio fundamental en una sociedad civilizada. Un pensador lo expresó de la manera siguiente: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida defendiendo tu derecho a decirlo”.

“Año nuevo, vida nueva”, es un grito de esperanza en el mensaje de paz que nos trajera el niñito de Belén, y en el avivamiento del espíritu navideño en el corazón de los hombres de buena voluntad.

Es necesario que así sea, particularmente en nuestro país, donde, no bien se anunciaba la publicación del libro de Angelita, y ya el anti-trujillismo organizado, intolerante, ponía en marcha su formidable maquinaria de embestida.

La noche de la puesta en circulación del libro en Santo Domingo, un grupo de personas iracundas, amenazantes, irrumpieron en el salón, ya casi abarrotado de asistentes, creando un estado de pánico y anarquía propio de los países donde las turbas actúan por encima de la ley. A este indecoroso suceso, le ha seguido una bien orquestada campaña mediática de artículos de opinión diciendo cosas que el libro no dice. Rico en falsas premisas que sin mesura adulteran hechos y circunstancias, con el servil propósito de hacer tanto daño como sea posible a la imagen del Generalísimo Trujillo, a su familia, y mas concretamente, al contenido el libro de Angelita.

Un ejemplo típico es el extenso artículo publicado en el periódico digital “Al Momento” bajo la firma del señor Carlos Báez, miembro, activista y vocero de la fundación de los héroes.

Este señor, haciendo uso de la bella semántica de nuestro idioma, infiere que la “Fundación Trujillo” persigue una revisión peyorativa de la historia.

Basta refrescar un poquito la memoria para quedar en entredicho la ausencia de lógica.

Es una verdad histórica, que a raíz de la muerte del Generalísimo, el Consejo de Estado emitió la ley 58- 80 que abolía la libertad de expresión en el país. Posible porque dicho gobierno provisional era simultáneamente poder ejecutivo y legislativo.

De haber existido un congreso de representantes y legisladores elegidos por el pueblo no hubiese tenido lugar semejante monstruosidad jurídica.

Explícitamente prohibía toda mención que favoreciera al Jefe de Estado caído. Toda manifestación tenía que ser de carácter vejatorio e infamante.

Para dar seguimiento a la opresiva ley actuaba una bien engrasada maquinaria de difamación. Vestigios de esa bien nutrida campaña pueden observarse visitando esos “museos” o sitios de interés histórico y constatar hasta donde puede llegar el empeño de imponer una historia parcializada.

Ni las escuelas han escapado a la agresiva campaña de odio y desinformación.

A los niños, se les requiere el estudio de documentales y libros tóxicos que narran una historia acomodada, con el mismo propósito de envilecer la imagen del Presidente Trujillo. Técnicas propias de la Alemania Nazi y de la Cuba de Castro, pero radicalmente reñidas con los postulados de una democracia representativa.

Esa dinámica revisionista ha conducido también a una sistemática inversión de valores. Los mas aberrados comunistas camaleónicamente han dejado de serlo y a pesar de no podérsele acreditar un algo bueno en provecho del país, son llevados al salón de los grandes héroes nacionales.

Así es el caso del líder obrero Mauricio Báez. Como buen comunista, luchó denodadamente para propiciar la caída del régimen de Trujillo, pero no como un fin, sino, como medio para convertir el país en una colonia Rusa al estilo de la devastada Cuba de hoy. Llamarle “líder democrático” a este señor, es un artificio, que el mismo Mauricio Báez, como buen comunista, hubiese desautorizado.

Mientras que desaparecen del escenario cultural y político honorables lumbreras nacionales como don Virgilio Díaz Ordoñez, don Víctor Garrido, don Arturo Peña Batlle, don Porfirio Herrera, don Arturo Despradel, don Carlos Sánchez y Sánchez, don Julio Vega Batlle y muchísimos otros grandes hombres que dignamente contribuyeron al encumbramiento de nuestra Patria. Vale señalar que algunos de estos egregios servidores públicos, si revivieran, se morirían de nuevo, al ver a sus hijos cerrando filas con los profesionales del anti-trujillismo.

Aunque me imagino que estos sentirán el aguijoneo de la conciencia recordándoles que cuando cursaban estudios en el exterior, jamás tuvieron que preocuparse por el costo de su carrera, porque se los pagaba la generosidad de ese difunto a quienes la ingratitud los induce a detractar hoy. “La gratitud no solo es la más grande de las virtudes, sino que engendra todas las demás”, así lo decía Cicerón.

Creo que lo expuesto hasta ahora es suficiente para comprobar que es a partir de la ley mordaza 58- 80 cuando se inicia el período de la historia manipulada con fines políticos o revisión peyorativa puesto que mutiló las secuencias de eventos de la Era de Trujillo.

Por consiguiente, es absolutamente falsa la tesis del señor Báez. Es en base a ese daño causado a la historia que nace la Fundación Trujillo con la finalidad de lograr el justo y noble propósito de que sean reintegrados a la historia dominicana los 31 años de la Era de Trujillo.

¡Basta Ya! Es inaudito que a toda una nación se le cohíba de tener un volumen de historia integral por la complacencia a un grupo de privilegiados.

Trujillo fue un hombre de su época y un patriota a carta cabal. Las circunstancias son las que dictan la política de un gobernante.

Si al asumir la Presidencia de la República en 1930 hubiese encontrado un país como el que dejó a su muerte, por supuesto que hubiera gobernado diferente. En 1961 ya el país era un estado institucionalizado, gozaba de orden, respeto y seguridad ciudadana. Los servicios sociales a la par con los mejores del mundo.

Sin deuda exterior. La educación era prioritaria y las fuerzas armadas y la policía gozaban de indiscutible prestigio.

De la crisis fronteriza del 1937 que le preocupa al Sr. Báez, era una situación de suma complejidad, pero el escenario histórico no deja lugar a dudas: sin Trujillo, el país hubiese sido hoy cualquier cosa, menos República Dominicana.

En cuanto al crimen de las hermanas Mirabal, debo esclarecer también al señor Báez que Angelita en su libro “Trujillo mi Padre… en mis Memorias”, cita las confesiones del General Román Fernández, Secretario de las Fuerzas Armadas, hechas en los primeros días de su confinamiento en una habitación de la Jefatura de la Aviación: “Fue Luis Amiama quien me transmitió la necesidad de liquidar a esas mujeres para echarle esa vaina a Trujillo”. Léalo y rectifique que es el General Román quien incrimina al señor Amiama quien era también el eslabón entre los conjurados y el Cónsul americano Dearborn, jefe de la CIA en el país. Por consiguiente, las declaraciones del General Román restan el valor absolutorio que el señor Báez pretende darle a las opiniones políticas del Dr. Balaguer. Estas Actas tienen que estar en el Archivo General de la Nación.

En cuanto al comentario de Don Cucho, hombre de bien y amigo a carta cabal del Jefe, que en su libro póstumo dice que el Generalísimo le comentó que: “nada había tenido que ver con el asesinato de las hermanas Mirabal”; pero, que mas adelante comenta: “que nada se movía sin su consentimiento”. Es una opinión que compartimos.

Es incuestionable que el Jefe era un gobernante bien informado, pero no era un “Hara-Kiri”. Este era un plan de alta traición; ejecutar un crimen para lesionar el Gobierno.

No le quepa la menor duda, de haberlo sabido el Jefe, Román Fernández hubiese sido hoy otro héroe más, pero las hermanas Mirabal estuvieran vivas. Lea ese trozo de historia completo en el libro de Angelita.

Este tipo de crimen no es original, se llevó a cabo en Colombia con el asesinato del político Dr. Eliécer Gaitán en 1948 y se produjo “El Bogotázo”. Mas tarde los sandinistas en Nicaragua asesinaron a Pedro Joaquín Chamorro para provocar la caída de Somoza. Es una táctica despiadada y cruel, pero muy eficaz.

Por otra parte, admiro la osadía de seleccionar una acotación de Wikipedia para definir “revisionismo peyorativo”. Dice: “Omisión de hechos, negación o burla de hechos conocidos, suposición de hechos no comprobados, declaraciones absurdas etc.” Señor Báez este es un traje perfectamente confeccionado a la medida de los que han venido editando la historia durante estos últimos 50 años.

Después el señor Báez dedica casi una página entera hablando de la inmensa fortuna de Trujillo, con números y estadísticas acomodados y de poca relevancia.

Ese resulta ser, el capítulo que mas he leído del libro de Angelita. En el, queda inequívocamente demostrado que Trujillo no tenía dinero ni intereses personales en el extranjero. Que todos sus bienes estaban en el país y los dejó en herencia para pueblo. Es un gesto único. Ningún otro Gobernante lo ha hecho.

Para concluir, le tengo dos noticias al señor Báez: una mala y otra buena. La mala es que el pueblo no ha tomado en serio lo que le han querido vender como historia, por consiguiente ha sido un esfuerzo fallido.

Así lo indican las encuestas. Nosotros lo constatamos por la gran demanda que siguen teniendo, tanto el libro de Angelita: “Trujillo mi Padre…en mis Memorias” como el reciente documental “Trujillo, 31 años de historia perdida”.

Hasta de Noruega nos han escrito algunas universidades solicitando la compra de estas dos obras.

La noticia buena es que con el conocimiento que tiene usted acerca de la fortuna de Trujillo, bien puede exitosamente gestionar la recuperación de esos bienes ladinamente usurpados, para que lo disfrute el pueblo como consta haber sido la voluntad de su legítimo dueño el Generalísimo Trujillo.

En el documental “Trujillo 31 años de Historia Perdida” se observa al Presidente Balaguer pronunciando el panegírico en el funeral del Generalísimo, y en un momento, visiblemente emocionado dice: ¡Que grande hombre fue Trujillo! Y pudiéramos agregar: que chiquitos sus adversarios, que después de 50 años todavía temen que el pueblo conozca su historia.

Pero las actividades de oposición al libro de Angelita no se detienen. Un nutrido numero de personalidades recibieron una cordial invitación para asistir a lo que esperaban sería un acto cultural para, desde un punto de vista académico, analizar el libro “Trujillo mi Padre…en mis Memorias” El panel estaba integrado por Bernardo Vega, Euclides Gutiérrez Félix, Mario Bonetti y el anfitrión Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación.


El Presidente de la Academia Dominicana de la Historia, Emilio Cordero Michel, no asistió al debate alegando que dicho libro “es una infamia, lleno de mentiras, falsedades y falsificación de hechos históricos”. Pero resulta que en la sección de “Areito” del periódico “Hoy” declara a la periodista Ángela Peña que: “no adquiriría -Trujillo mi Padre,…en mis Memorias-, estoy viendo la portada y la contraportada porque tu me trajiste el libro”. Entonces me pregunto: ¿Cómo puede este señor explayarse emitiendo calificativos y opinando acerca de un libro que no ha leído ni visto tan siquiera? Es temerario y hasta vergonzoso que el Presidente de la Academia Dominicana de la Historia se expresase de esa manera.

En el último párrafo de la entrevista le dice a la periodista Ángela Peña, que la razón de no leerlo era porque no quería vomitar cuando lo leyera. Ante esta aseveración se me ocurrió buscar en nuestros archivos, y me detuve a mirar la cara que tenía este señor en la foto la noche de su boda, cuando el generalísimo Trujillo y doña María le apadrinaban su unión matrimonial.

Y lo cierto es que no tenía apariencia alguna de malestar estomacal, todo lo contrario. Lo mismo en las fotos de la Feria de la Paz en las que aparece disfrutando entre los privilegiados de la época. Tampoco aparentaba fastidio alguno cuando le agradecía al “jefe” su nombramiento para ocupar un cargo diplomático en los Estados Unidos.

De todas maneras, sin que se notara su ausencia, los participantes hicieron su exposición sin producir novedades.

El anfitrión, doctor Roberto Cassá, organizador del evento fue quien puso la nota discordante que deslució y afeó el programa.

La escena era sencilla: una hija de nobles sentimientos, con un corazón diamantino, macizo, que escribe un libro de casi 700 páginas donde plasma los más preciados recuerdos de su vida al lado del padre que fue toda su adoración.

Pasajes históricos que abarcan la vida familiar y pública de su padre; anales que vuelca en una obra veraz, decente y respetuosa.

Por otro lado, un corazón resentido, altanero, irreverente que no supo guardar el más mínimo respeto y conside- ración para el auditorio, su panel de invitados y su propia dignidad Vencido por la realidad de no poder refutar con pruebas fehacientes las verdades expuestas por la autora en su libro, se aparta del debate culto y académico para presentar un espectáculo vulgar de opiniones generalizadas viciadas y tóxicas. ¡Una vergu¨enza! Antes de comenzar su intemperante insolencia; arrogante soberbio y engreído, escudriñó pausadamente todo el derredor, como para ratificar que en aquel auditorio no se levantaría una sola voz en defensa de la autora ausente, ni para censurarle las obscenidades de su vergonzosa perorata.

Sintiéndose dominador de aquel foro, “se le quitó el pavón”, como solíamos decir los pilotos en la FAD, y de inmediato arremetió acremente contra su víctima. Al parecer, el libro de Angelita, una hermosa obra de inmenso contenido histórico, vino a ser como fogaraté restregado en la piel del iracundo señor. La página web atestigua la incoherente conducta del señor Cassá.

El molesto y molestador señor Cassá, dice que cuatro personas son los autores del libro.

Como testigo de presencial declaro categóricamente que ninguna otra persona, absolutamente nadie más intervino en la elaboración de la obra en referencia. No existe una sola frase atribuible a tercera persona alguna.

Después, incongruente se contradice y con la vulgaridad característica dice que “el libro es una m…..” Entonces en que quedamos, sirve o no sirve el libro.

Es inevitable recalcar que las expresiones con que reiteradamente se expresó este alto representante de la cultura nacional son reprensibles; reñidas con la ética de un evento supuestamente cultural y más lamentable aún cuando este violatorio precedente lo crea el mismo director del organismo cuyos estatutos exigen respeto y decoro en el uso de sus facilidades.

El señor Cassá se refiere al libro de Angelita llamándole “Libelo”. De acuerdo con la Real Academia Española libelo es: 1.-“Un libro pequeño”. Este tiene casi setecientas páginas. 2.- “Una declaración falsa, con la intención de hacer daño; un escrito en el que se denigra o infama a alguien”.

En el libro de Angelita no existe la especulación. Se narran los sucesos con respeto y apego a la verdad sin que le hubiese motivado el más mínimo deseo de lastimar ni de ofender a nadie, únicamente con la finalidad de ubicar cada cosa en su lugar.

Conceptúa a la autora de no tener condiciones de escritora, etcétera.

Al parecer se le olvidó leer el prólogo que dice: “Todo el que lea este libro notará que no soy escritora, jamás había incursionado en el arte de la literatura. Hasta ahora, mis escritos eran informales y de carácter estrictamente epistolar, escribía a mis amistades y a mis seres queridos.

Pero el destino ha puesto en mis manos el altísimo privilegio de hacer este relato, destinado a recuperar la verdadera imagen y honra de mi padre. Es un derecho inalienable que asiste a cada ser humano, y que tan vilmente ha sido distorsionado por una bien orquestada y bien remunerada industria sensacionalista hacedora de iniquidades, que con agudeza inciden sobre la memoria de mi padre. Es, al mismo tiempo, un tributo de respeto a los dominicanos que también han sufrido el escarnio de la mentira oficiosa” Ahí tiene señor Cassá; Angelita, a pesar de haber estudiado literatura, de hablar y escribir cuatro idiomas, de disfrutar las buenas lecturas, y de tener una caligrafía privilegiada, jamás ha pretendido emular a nadie en el arte de la comunicación. Y con la humildad que le caracteriza, en la actualidad, sin ayuda de nadie, esta traduciendo su libro al idioma ingles.

En definitiva que la frustración de este señor, ante la impotencia de no poder desprestigiar el libro mediante un careo de los hechos descritos, acude a la ofensa personal, arma innoble y cobarde y llama a mi esposa “esta abuela obesa de hoy”.

Por su parte, Angelita es una persona feliz, muy satisfecha de haber llegado al otoño de su vida, gozando de buena salud y rodeada de sus muchos nietos, bondadoso regalo de Dios. Es además un privilegio de cada quien, ser como no le moleste ser.

Pero ya lo saben las abuelitas y las pasaditas de peso; que se cuiden de la lengua viperina de este adonis que no sabe lo que es ser abuelo ni caballero.

Yo por mi parte aprendí de mi papá, que con frecuencia citaba a Martí, que “a la mujer no se le lastima ni con el pétalo de una rosa” Algunos de los que asistieron al consabido espectáculo me manifestaron que, efectivamente, se trató de una lamentable necedad y de muy mal gusto.

Sin embargo, la lamentable nota de esa noche palidece ante otras de altísimo valor intelectual que recibimos exaltando los méritos de la obra: “Comencé a leerlo y es fascinante, las fotos son un verdadero tesoro. Como historiador de América Latina y el mundo hispano, le diré que este libro promete ser una fuente importante de la historia moderna, no solo de la República Dominicana pero de toda América Latina” Así se expresa el señor Larry Clayton Catedrático y Director provisional del Departamento de Historia de la Universidad de Alabama.

Señor Cassá, nosotros, para los primeros meses de este año, esperamos tener organizada una peña aquí en Miami que será modelo para eventos de esa naturaleza. Con absoluto respeto a la libertad de opinión, cultural, académico, histórico y serio. Desde ya y por este medio, queda usted formalmente invitado. Solo exigimos compostura y buenos modales.

Ahora, ¿a que se debe esa actitud patológica y resentida del señor Roberto Cassá? Ciertamente, todo efecto tiene su causa. En la década del 40, el Generalísimo Trujillo magnánimamente, abrió las puertas del país para recibir contingentes de españoles acosados por los estragos de la guerra civil española.

Me es grato reconocer que entre esos refugiados, llegó una valiosa pléyade de artistas, con cuyo concurso, vivió el país su impresionante renacimiento artístico y cultural.

Basta recordar a don Emilio Aparicio en el séptimo arte, José Casal Chapi, fundador de la Sinfónica Nacional, José Vela Zanetti y Antonio Prat Ventós, artistas de la pintura que con sus murales plasmaron “la gran pizarra de la historia” como dijera Francisco Umbral… Florecieron las bellas artes.

Pero no hay rosas sin espinas, infiltrados venían marxistas muy comprometidos con el comunismo internacional.

Es cuando y como llegaron el señor Enrique Cassá Logroño y señora María Bernardo de Quirós, padres del señor Cassá.

De tal palo tal astilla, el señor Roberto Cassá, nació con la semilla del totalitarismo en sus venas. Ya adulto quiso profundizar en la doctrina Estalinista y adquirir una imagen doctrinaria intelectual; con esa finalidad viajó a Rusia donde ingresó a la “Universidad Patricio Lumumba” de donde egresan como temibles “osos pardos siberianos.” Hoy en día, hablar del comunismo es como hablar de Caperucita Roja o del Pato Donald, pero en sus años de conquista y apogeo, era una amenaza real, el enemigo público numero uno de la humanidad.

El generalísimo Trujillo, desde siempre fue un bastión del anticomunismo. Reiteraba que el marxismo-Leninismo sería una doctrina funesta para el país. Y efectivamente, hace un par de meses Fidel Castro, después de medio siglo de implacable comunismo, finalmente reconoció que: “Ese sistema no funciona”. Lo mismo que desde 1930 decía el Presidente Trujillo, por eso, en congruencia con su convicción, con determinación y firmeza actuó contra los movimientos conspirativos y espectros de sedición que amenazaron al Estado.

Finalmente la Unión soviética se desintegró y los enamorados de la utopía comunista reflexionaron y se reintegraron a los valores democráticos; pero otros reaccionarios, empecinados, se quedaron formando la generación de “comunistas frustrados”, caracterizados por su indomable odio a Trujillo por considerarle el causante del desmoronamiento de sus sueños revolucionarios. Resentidos, todavía hoy no resisten una prueba de probidad y convivencia civilizada.

Tanto es así que hasta el Archivo General de la Nación, bajo la dirección de este señor Cassá ha sido convertido en una tribuna rabiosa del antitrujillismo. Pero “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.

Otro hecho repudiable ocurrió cuando un joven diputado de San Cristóbal se propuso establecer un museo histórico de la Era de Trujillo.

Tan pronto se hizo pública su iniciativa, la maquinaria del antitrujillismo organizado, le cayó arriba como un enjambre de avispas ponzoñosas hasta hacerle desistir de su proyecto. Nosotros creemos que el pueblo se merece la opción de poder visitar, algún día, un local donde se exhiban las cosas personales del generalísimo; pero como me dijera un pariente, a quien conocí recientemente: el museo de Trujillo existe ya, y lo es el país entero; comenzando por el Palacio Nacional hasta el rincón mas apartado del país, allí se encontrará una obra de Trujillo.

A toda esa campaña de agresiones llevada a cabo por el privilegiado grupo, han sumado ahora la insólita hazaña de abogar y cínicamente lograr, imponer ellos, las mismas censuras y atropellos que le criticaban al régimen de Trujillo. Una jueza complaciente, e inconsciente de la gravedad del precedente establecido; en un clásico alarde de omnipotencia, declaró ilegal la venta del libro “Trujillo mi Padre, en mis memorias” de Angelita.

Este grotesco fallo es a todas luces, violatoria de la Constitución que consagra para toda persona el inviolable respeto a la dignidad humana y el derecho a la libre expresión. Constituye además una burla a los acuerdos internacionales de la cual es signataria la República Dominicana, que exigen el respeto incondicional a la Libertad de Expresión y a la Carta de los Derechos Humanos.

“Trujillo, mi Padre, en mis memorias” es una obra respetuosa y coherente; escrita dentro del marco de la moral y las leyes, interesada únicamente en describir con la mayor pureza eventos y cosas de la Era de Trujillo inherentes al pueblo dominicano.

El pecado de esta obra consiste en decir cosas y narrar “La otra cara de la moneda”, acontecimientos que el anti-trujillismo organizado no quiere y que ha pretendido borrar de la historia.

Verdaderamente que hace falta que vuelva de nuevo la estrella y nos señale camino de Belén.

¡Basta Ya!

Una Orgía de sangre en la tierra de Trujillo


http://identidadsanjuanera.blogspot.com/2011/01/una-orgia-de-sangre-en-la-tierra-de.html

Una Orgía de sangre en la tierra de Trujillo


Con cariño para Angela Méndez hija de Prin Ramírez


El asesinato de Nizao y la matanza de El Número. – El tétrico relato de un superviviente. – Un general trujillista, jefe de forajidos del régimen –Cómo ha sido posible describir la maquinaria de terror de la tiranía. – Escenas dantescas de crueldad inaudita.

Por: Juan Bosch

Desde su lecho de hospital en una ciudad de provincias, un joven malherido y quemado, con el alma espantada por el terror pero el corazón templado por la lealtad, iluminó con un relato dantesco la tenebrosa cueva del trujillismo. Ese joven, chofer de camión, logró sobrevivir al abominable crimen de Nizao y a la matanza de El Número, perpretados el primero de junio de este año por el jefe de la aviación dominicana a instancias de su amo y señor, el dictador Rafael L. Trujillo. Asesinado inmediatamente después de haber hecho su macabra historia, Juan Rosario, de 21 años, murió con el triste privilegio de haber sido el único hombre que en veinte años de horrendos crímenes testimonió letra a letra su experiencia. Por primera vez a lo largo del trujillato, una persona supervivía el tiempo necesario para denunciar los métodos con que la maquinaria de terror del tirano ha estado exterminando a los dominicanos y paralizando de miedo a su desamparado pueblo.

El Tigre Ronda en la Sombra:

En la tarde del primero de junio, Juan Rosario atendía a la carga del camión que manejaba, el “ International” placa Núm. 9754, propiedad de Porfirio Ramírez Alcántara, “ su patrón”, según decía. Con cierta prevención, el chofer vió pasar por allí, varias veces, a Augusto María Ferrando, excapitán del Ejército, y recordó que tres días antes ese mismo Ferrando había suplicado a Ramírez Alcántara que lo condujera en su camión, pues se había quedado a pie en el entronque de dos carreteras.

Porfirio Ramírez Alcántara era comerciante, con establecimientos puestos en San Juan de la Maguana, en el sur del país, y en la Capital; desde su almacén de la Capital iba a salir al anochecer de ese día hacia San Juan, con doscientos quintales de harina, un chofer de reemplazo y tres peones; de manera que irían seis hombres en total, a menos que el tal Ferrando pidiera que lo llevaran de nuevo, en cuyo caso serían siete. Pero Ferrando desapareció a poco. En lugar suyo un hombre y una mujer de pueblo suplicaron al dueño que los dejara ir con él. Así, cuando el camión inició su partida, eran ocho los que salían hacía el sur, en un viaje llamado a terminar en la muerte. Ferrando no iba; Ferrando estaba allí cumpliendo su papel de “ chequeador”, como lo había cumplido tres días antes, cuando pidió un puesto en el vehículo con el encargado expreso de conocer desde adentro los movimientos del dueño. Ferrando era la mirada del tigre, que rondaba en las sombras.

Cuatro y medio kilómetros después de haber dejado la ciudad, el “ International” placa Núm. 9754 se detuvo en el puesto de guardia conocido por El Escuadrón. Allí como en todos los puestos similares a lo largo de las carreteras del país, el propietario dió los nombres de las personas que viajaban con él, él número de cédula de identidad de cada uno, marca, placa, capacidad y carga. Ya iba a reanudar viaje, cuando el sargento le pidió que llevara a ocho soldados que debían llegar esa noche a Nizao, un río que cruza entre las ciudades de San Cristóbal y Baní. Los soldados no portaban armas largas, cosa de tomarse en cuenta.

Juan Rosario la tomó, como tomó nota también de la salida de un

“comando”, que se adelantó dos o tres minutos al camión y partió en las sombras de la noche en dirección Sur. En la oscuridad, el
“comando” no se había dejado ver antes. El chofer llamó la atención del patrón. Los dos ignoraban que, tanto como Ferrando, ese vehículo era el tigre que rondaba en la noche.

“ El Patrón Luchaba como un León”

En la entrada del puente de Nizao el “International” se detuvo porque había que comprar el boleto para el cruce, y Ramírez Alcántara recordó a los soldados que debían bajarse, puesto que habían llegado a su destino. “No es aquí; es en la entrada del poblado”, respondió uno por todos. Allí era la criminal cita. Al frenar para dejar en tierra a los ocho soldados, vieron de pronto el “comando” en las sombras

-¡ Muchachos, pie a tierra que estos bandidos nos han puesto una emboscada! - gritó Porfirio Ramírez.

En medio de la noche había distinguido uniformes de oficiales que portaban palos, y los había visto caminar sobre él con el paso aterrador de los felinos. Allí estaban Federico Fiallo, general de brigada y jefe de la aviación; los capitanes Alcántara y Almanzar, del Ejército, y con ellos el excapitán Augusto María Ferrando, el cobarde de “chequeador”. Acercándose a Ramírez Alcántara, el general Fiallo preguntó”

-“¿ Me conoces?”

Ciego de cólera, y seguro de que su hora final había llegado, Porfirio Ramírez, un hombrón de más de doscientas libras, de casi seis pies, valiente hasta la temeridad, respondió:

-¿Cómo no te voy a conocer, asesino?- y agregó de inmediato:

-¿ Es así que matan ustedes a hombres machos?

Federico Fiallo, ejecutor de mil crímenes, no esperaba semejante reacción. Tal vez por eso no atacó antes. Con la rapidez de la centella, Porfirio Ramírez saltó sobre él y le pegó en la quijada; y cuando el orondo general de brigada rodaba por tierra, mientras los soldados encañonaban a choferes, peones y acompañantes, avanzaron los oficiales con los palos en alto. Uno de ellos se lanzó sobre Ramírez. Pero Ramírez le arrebató el tronco y de un solo golpe lo dejó muerto. Dos oficiales más cayeron, abatidos por el brazo vigoroso de aquel hombre que defendía su vida con la fiereza de un héroe.

-El patrón luchaba como un león, doctor – relataba al doctor Víctor Manuel Ramírez hermano de la víctima, horas después, el chofer Juan Rosario.

Porque era un león lo asesinaron. Desde tierra, magullado, humillado por el puño de Porfirio Ramírez, el general Fiallo ordenó que le dispararan. A los tiros cayó el bravo. Con la vehemencia de los saqueadores, antes aún de pensar en recoger los cadáveres de los oficiales muertos a palos de Ramírez, Fiallo y sus soldados se lanzaron a registrar los bolsillos de Ramírez, de donde extrajeron poco más de dos mil dólares; después arrastraron el cuerpo hasta un bosquecillo cercano.

La matanza de los Testigos:

Muerto Porfirio Ramírez Alcántara, cuyo imperdonable delito era ser hermano del general Miguel Angel Ramírez, -el hombre que dirigió en Costa Rica la batalla de San Isidro del General y batió allí a las fuerzas combinadas de la guardia nacional nicaragüense y del partido comunista centroamericano-, quedaban vivos siete testigos de la macabra acción dirigida por el jefe de la aviación trujillista: dos choferes, tres peones, un hombre y una mujer del pueblo.

“ Entonces—contaban en el umbral de la muerte Juan Rosario al atribulado hermano de Ramírez Alcántara - - Fiallo dió órdenes al jefe de los soldados que nosotros mismos habíamos transportados, para que se pusiera a manejar el camión y nos llevara al lugar que ellos sabían”

Ese lugar era El Número, vertiginosa curva en la ladera de las montañas, a cincuenta y cuatro kilómetros del sitio donde quedaba el cadáver de Porfirio Ramírez. Allí había otro “comando”, y, armados de palos, numerosos soldados y oficiales, entre los cuales el chofer Juan Rosario reconoció al capitán Almonte Mayer, al teniente Almánzar, al sargento de la policía nacional Alejandro Méndez, llamado a ser la última víctima del siniestro complot, y a un policía nombrado Horacio. A las Conminatorias voces de los asesinos, los aterrorizados del camión descendieron. Pero no se entregaron sin luchar. “Nos mataban a palos como si fuéramos fieras malas, doctor”, contaba Rosario. Y relató que él vió a la mujer pedir misericordia de rodillas, y caer después con el cráneo destrozado a resultas de un terrible garrotazo; que vió a uno de los peones saltar enloquecido al abismo, tras haber recibido un feroz golpe en la frente.

Tendido allí, como muerto entre los cadáveres, Juan Rosario advirtió que los tomaban uno a uno, los metían en el camión, descargaban el tanque auxiliar de gasolina que llevaban en todos sus viajes, regaban la gasolina sobre los cuerpos y en todo el vehículo, le pegaban fuego y luego empujaban el International hacia el derriscadero. El camión fue cayendo, envueltos en llamas; pero los troncos y los grandes pedruscos lo pararon cuando apenas llevaban veinticinco metros barranco abajo. Vivo y consciente, el chofer Juan Rosario sentía el fuego quemándole las carnes; y no lanzaban un quejido porque sabía que si los monstruos que desde el filo del abismo esperaban que todo quedara consumido por las llamas le oían, iban a rematarlo a tiros. Aunque era parte del complot no disparar, para que no se oyeran las detonaciones, lo harían en última instancia, como lo hicieron en Nizao cuando comprendieron que sólo a fuerza de balas podían liquidar al

“patron”. Así, Juan Rosario prefirió el fuego. Y cuando oyó a los criminales alejarse, se arrastró como pudo, abandonó el humeante montón de hierros y cadáveres y se lanzó a cortar monte, camino de la salvación.

Ese muchacho de 21 años, hombre de pueblo, que tenía en el pecho un corazón de roca, aprovechaba el fúnebre privilegio de superviviente de los millares de crímenes con que Trujillo ha aterrado al país. Antes de ser rematado en el hospital de Baní pocas horas después, su voz apasionada de indignación y de hombría iba a alumbrar la cueva siniestra del trujillato. Por esa voz iba a conocerse pieza a pieza el engranaje de asesinatos y despojos que ha puesto a funcionar la tiranía.

Los Conjurados de la Dignidad:

En la mañana del dos de junio, el doctor Víctor Manuel Ramírez Alcántara, médico que ejercía en San Juan de la Maguana, recibió una llamada telefónica. Un amigo le avisaba que el Cónsul de Suecia, en viaje desde la Capital, acababa de informarle que en la curva de El Número había un camión, el cual ardía con sus ocupantes todavía en la mañana; según el Cónsul, gente del lugar afirmaba que el camión era propiedad de un señor Ramírez de San Juan. El doctor Ramírez Alcántara no había colgado aún el teléfono cuando ya estaba pensando salir hacia El Número. Cuando llegó allí el “International” ardiendo veinticinco metros abajo, en los abismos. Quiso lanzarse en pos de los cadáveres, siquiera; pero tres soldados, un fiscal y un juez se lo impidieron. La indignación cundía entre los campesinos que presenciaban la escena. Uno de ellos se acercó al médico.

-Dicen que en Baní hay un herido. Vaya a verlo, porque a su hermano lo asesinaron éstos -dijo señalando hacia los soldados.

Una hora después, el doctor Ramírez Alcántara estaba en el hospital de Baní, la ciudad donde el buen destino de Cuba quiso que naciera su libertador. Valiéndose de toda suerte de argucias, se acercó al herido. Era Juan Rosario, malamente golpeado en la cabeza, quemado y pálido de angustia.

-¡Doctor, anoche mataron al patrón! -dijo el muchacho.

Y tratando que no le oyeran las enfermeras, hizo el tremendo relato del espantoso crimen de Nizao. No olvidó un detalle. El sabía que estaba condenado a muerte, y no precisamente por sus heridas, pues el doctor Ramírez Alcántara calculó que podía curar en cuarenta días, sino porque la bárbara cuadrilla que Trujillo mandó a la masacre volvería por él. El grave error tenía que ser subsanado cuanto antes. Lo fue. Dos horas después, Juan Rosario sería ultimado en la misma cama donde hizo la trágica denuncia.

Y con ella, el médico volvió a Nizao en busca del cadáver de su hermano. No estaba, aunque se veían por allí charcos de sangre. Un viejo campesino le contó que en la alta noche había oído tiros y que un nieto suyo había visto al amanecer el cuerpo de un hombre. Estando allí oyó referir que en las cercanías de Baní enterraban un hombre. Corrió allá; pero el muerto no era su hermano, sino el peón que al golpe del madero con que se le asesinaba había saltado al fondo del abismo, en un grotesco y terrible salto mortal.

Por donde se moviera, el médico hallaba gente de pueblo acumulando detalles. Había en medio del terror una conjura, la de la dignidad; y anónimamente todo el que podía se enrolaba en ella. Nadie quería que por cobardía suya quedara en las sobras la triste hazaña del tirano. El último en formar fila entre los conjurados de la dignidad fue el sargento Alejandro Méndez. Llegó a la consulta del doctor Ramírez y contó su tortura: él había participado en el crimen, aunque no a conciencia. Estando en su puesto en San Juan, a prima noche del jueves día primero, había recibido órdenes de hacerse acompañar de un policía y trasladarse en un “ comando” al lugar que se le indicara. El “comando” pasó a recogerlo; iban montándolo el Capitán Almonte Mayer, el teniente José de las Cruz Almánzar y varios números. Ya en El Número, se detuvieron a esperar, hasta que asomó por la curva el camión que poco antes había sido el instrumento de trabajo de Porfirio Ramírez.

-Su hermano no estaba en él, doctor; lo habían matado en Nizao, según dijeron después los soldados que venían en el camión. Nos dieron orden de asesinar a los peones, a los choferes, a una pobre mujer... A usted van a matarlo también. Cambie de aposento, porque lo vigilan.

En la cueva del Monstruo:

En Santo Domingo es tradicional que entre los Ramírez de San Juan el valor se da silvestre; y el médico Víctor Manuel y su hermana Genoveva viuda de Iriarte no iban a ser excepción en la familia. Con toda entereza se dieron a denunciar el crimen de esquina en esquina. Conocían al dedillo cada paso de los asesinos; habían tenido la amarga fortuna de descubrir los hilo del complot. Colérico, Trujillo ordenó que se les llamara a la Capital. El Procurador General de la Nación – equivalente al Ministro de Justicia en otros países -los hizo llevar a su despacho para pedirles cuenta. Ellos estaban haciendo rodar el rumor de que el Gobierno había asesinado a su hermano, y eso tenía una grave pena según ellos no ignorarían. El doctor Víctor Manuel Ramírez y su hermana Genoveva supieron responder:

-Nosotros no acusamos a nadie; simplemente relatamos los pormenores, tal como nos fueron comunicados por una de las víctimas antes de morir.

El productor General no esperaba esa respuesta; ni podía sospechar que puestos en procura de datos, los hermanos del muerto principal en aquella sangrienta orgía del trujillato sabían más cosas de las que convenían al régimen. Por ejemplo, que el martes treinta de mayo el general Fiallo y el ex capitán Ferrando habían llegado a San Juan en avión, habían hablado más de dos horas con el jefe de la guarnición, y habían preparado los detalles del crimen; sabían los nombres de todos los oficiales que tomaron parte de la triste acción y la forma en que actuó cada uno. Además, a la hora de su entrevista con el Procurador General, no había aparecido el cadáver de Porfirio Ramírez y un cadáver no puede perderse misteriosamente sin que haya complicidad de las autoridades.

Cogido en la trampa de su legalismo, el funcionario no tuvo más remedio que iniciar un proceso y desde luego, avisar a Trujillo. La próxima llamada que recibió el doctor Ramírez Alcántara, partió del Palacio presidencial. Allí le tocó ver de frente al monstruo. Allí oyó a Trujillo hacer protestas de inocencia, asegurar que el general Fiallo había obrado sin órdenes suyas, afirmar que la justicia de su régimen caería


Angela Mendez
Jose Enrique, se que eran muchos los revolucionarios de los años 50, porque los recuerdo a casi todos, porque vivi en carne propia esa epoca, pues mi padre al que no conoci era Porfirio Ernesto Ramirez Alcantara ( Prin) el comerciante que desaparecieron en el Número entre Azua y BANI,el nombre de mi hermano (hijo de Prin) es Angel Bienvenido Ramirez Mendez, se quedó sin nombrar a mi tio Quirico Mendez el cual participó activamente en contra de regimen, fue preso torturado en la 40, luego en la Victoria. gracias mil por ese trabajo tan lindo que estas haciendo........


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Damocles Méndez Rosado La familia Ramirez,como lo señala Angela Mèndez, aportò con el sacriificio de sus familiares el precio de la libertad del pueblo dominicano.El asesinato de Prim Ramirez no tiene ejemplo en la regiòn.Esa familia de los Ramirez,de la rama de doña Miminye,de la calle Mella,militò en la resistencia antitrujillista,Fueron a la 40 y torturados,es el caso de Quirico,de Babi...Quirico fue de los primeros que organizò el 1J4 en San Juan,en la calle Colon y luego en la Trinitaria y recibió a Manolo en el Hotel Maguana.

Tambien Angela: una dama de los Ramirez Méndez se casó con un veterano antitrujillista ,me parece que con Josue o con Florisel Erickson.Quirico y Babi están en el libro titulado COMPLOT DEVELADO, con las fotos de ambos,tambien esta parte de los Rami↓ez esta ligada a otros heroes y martires de gestas gloriosas como es el caso de José Horacio Rodriguez , comandante de la expediciòn del 59.y tambien se vinculan a la linea de Manolo Tavarez mediante la unión de un hijo de Josè Horacio Rodriguez con una hija de Manolo.Es decir hay un vinculo entre luchadores antitrujillistas,Juancito Rodriguez,Josè Horacion Rodriguez.Miguel Angel Ramirez,su hija y los nietos de Manolo son los nietos de Josè Horacio.Ademas recordar la muerte de UNITO Ramirez por los esbirros trujillista.

Publicado por Portal Identidad sanjuanera en domingo, enero 09, 2011

Navidad en casa e’ pobre


Navidad en casa e’ pobre



Al niño Jesús rogué
Pa’ que por casa pasara
Y una remua dejara
A mi hijo Luis José.
Para Antonia un canapé
Le pedí a Baltasar,
Mientras que, al rey Gaspar,
Rogándole de rodillas,
Le pedí una novilla
Y salud pa’ trabajar.

Si es posible, para arar,
Le pedí al Rey Melchor,
Que si un buey o un tractor
Me podía regalar.
Le pedí un platanar,
Un galón de Kerosén,
Un rancho sin comején,
Un gallo y una gallina,
Y además una letrina
A la viejita Belén.

La navidad ya pasó,
Pasaron los reyes magos
Y la vieja con regalos
Ni siquiera se asomó.

A mi hijo, el que gritó

En un acto deprimente,

Le dije no muy sonriente

Que talvez se extraviaron

Y la casa no encontraron

Aquí debajo del puente.





Felipe Lora

(Reciclando)

Para comentarios favor de contactarme en:

felipe@lora.org