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miércoles, 19 de enero de 2011

El trujillismo revela su plan B


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Wed, 19 Jan 2011 10:00:00


El trujillismo revela su plan B
POR AQUILES JULIAN*
*EL AUTOR es formador y consultor empresarial, publicista y escritor.
Reside en Santo Domingo
“La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen”. Juan Pablo Duarte

Si alguien se hizo ilusiones de que el trujillismo agonizante renunciaría a sus planes de reinsertarse políticamente en nuestro país, el deplorable artículo enviado por el yerno de Trujillo, el desertor de la FAD Luis José Domínguez, esposo de la hija del tirano, publicado en el Listín Diario los días viernes 14 y sábado 15 de enero del 2011 muestra que han pasado a un Plan B: buscar que la Ley 58-80 de 1961 sea derogada, de manera que puedan dar riendas sueltas a sus proyectos.

El documento es un dechado de cinismo, insultos, falsedades y otras abominaciones. Un típico documento trujillista, en que todo es lo contrario de la verdad. Y la verdad nunca es relativa. La opinión lo es, más no la verdad. Pasemos revista al artículo.


RECLAMAR EL DERECHO A CALUMNIAR SIN PRUEBAS

Domínguez se queja de que contradigan el libelo que firma su esposa, “empresa de tiempo completo a la que devotamente dedicara un poco más de seis años”. Dedicar más de seis años a producir un bodrio semejante desconcierta. Y más cuando el autor declara que su señora, entre otras virtudes, estudió “literatura”, habla y escribe en cuatro idiomas, disfruta de “buenas lecturas” y es dueña de “una caligrafía privilegiada”. Añado, a tan relevantes méritos, que es hija de la afamada escritora María Martínez Alba Vda. Trujillo, autora de “Meditaciones morales” y de la pieza teatral “Falsa amistad”, a la que la maledicencia de los enemigos gratuitos de Trujillo, empleando las iniciales de la última obra, llegó a sugerir malignamente que lo que en verdad declaraban es “Fue Almoina”, su entonces protegido.

Acto seguido, habla de los “adversarios gratuitos”; es decir, no son deudos de los asesinados por su suegro, sus cuñados y sus propios amigotes, no: el encono es gratuito. ¿Se podría concebir mayor cinismo y descaro?, y denuncia que estos “no resisten una versión de la historia que discrepe de la suya”, pero nadie ha impedido que él exponga su “versión de la historia”, pese a ser un delincuente. De hecho, le han concedido en un importantísimo medio de comunicación escrita del país, el Listín Diario, dos páginas. Pero así como él se despacha con sus interpretaciones ¿no tienen los demás el derecho de corregirle sus dislates?

Y pontifica que “el respeto al derecho ajeno es principio fundamental en una sociedad civilizada” y menciona en distintas partes la Carta de los Derechos Humanos, la Constitución de la República y los acuerdos internacionales de los cuales la República Dominicana es signataria, al reclamar implícitamente que se derogue la Ley 58-80 que prohíbe promover el trujillismo en nuestro país. Y ese, precisamente ese, la derogación de la Ley 58-80, es el objetivo central del trujillismo para sus planes de reinsertarse políticamente en el país y destruir nuestra democracia.

¿Qué reclama el señor Domínguez? Que se le reconozca el derecho de mentir, calumniar, engañar, falsificar la verdad, enaltecer el crimen, conspirar contra el país y su democracia y delinquir. Eso es todo lo que subyace a sus pérfidas palabras. Y para ello hace un uso inmoral del lenguaje. Por ejemplo, tilda la protesta de personalidades y parientes de las víctimas del trujillato, un acto de autorrespeto y respeto al martirologio de miles de dominicanos asesinados, vejados y torturados por la tiranía trujillista, frente a una acción ilegal y delictuosa: la puesta en circulación de un libelo calumnioso, firmado por la señora Trujillo, de “indecoroso suceso”. Y a las damas y caballeros que denunciaron el evento ilegal (porque aquí está expresamente prohibido el promover el trujillismo, por la Ley 58-80), las califica de “un grupo de personas iracundas, amenazantes” con una conducta propia de “los países donde las turbas actúan por encima de la ley” ¿Se referiría acaso el señor Domínguez a los “paleros” que él bien conoció?


A SER SICARIO DEL U.S. MARINE CORPS LE LLAMA ESTE SEÑOR SER “PATRIOTA”.

Y entonces denuncia lo que llama “el anti-trujillismo organizado, intolerante”, que supuestamente cuenta con una “formidable maquinaria de embestida” que opera como “una bien engrasada maquinaria de difamación”, la cual pone en marcha una “agresiva campaña de odio y desinformación”, empleando “técnicas propias de la Alemania Nazi y de la Cuba de Castro” ¿Y para que existe todo eso? Para enlodar “la imagen y honra” de Trujillo, a quien su yerno no vacila en pintar como “un patriota a carta cabal”.

Ya en artículos publicados en distintos medios digitales y escritos, así como en mi libro digital gratuito “El último estertor del trujillismo” (colección “Pensar es gratis” No. 8, noviembre 2010), demostré fehacientemente que Rafael Leónidas Trujillo, un delincuente y violador que fue incorporado por el U.S. Marine Corps a un cuerpo represivo que funcionaría como ejército local de ocupación para reprimir ¡el patriotismo de los dominicanos!, que enfrentaban la abusiva ocupación militar del país por los Estados Unidos desde 1916 no podía ser un patriota en nada. Por el contrario, fue un antipatriota y antidominicano. Persiguió, torturó, asesinó, ultrajó y despojó a cientos de familias en sus correrías por San Pedro de Macorís y El Seibo, junto a sicópatas del calibre de los capitanes Charles Merkel y Charles R. Buckalew, a los que sirvió e imitó en sus peores insanías.

Y fue su criminalidad antipatriótica lo que le ganó el favor de la soldadesca invasora. Simultáneamente, descubrió que sus “servicios” le daban vía franca para reiniciar a un nivel más elevado su vida delictiva y, mientras era el azote de los campesinos patriotas que resistían en el Este a los “marines”, Trujillo también dedicó tiempo al chantaje, el secuestro, el robo, el abigeato y otras prácticas que le enriquecieron, todo lo cual, pese al intento durante 31 años de ocultar y desaparecer pruebas, está suficientemente documentado.

Luego pasa por alto cómo Trujillo imitó a Hitler y a Mussolini, el totalitarismo trujillista que combinaba aspectos del fascismo con aspectos tomados en préstamo ¡del estalinismo! (incluyendo el título de Generalísimo, imitado del que se autodonó Stalin a sí mismo). Resulta que los que aplican técnicas nazi o estalinistas no son los trujillistas sino quienes les adversamos. Interesante, sobre todo cuando el señor Domínguez se muestra tan avezado alumno de Joseph Goebbels y su máxima de que una mentira repetida miles de veces llega a convertirse en “verdad” en la percepción descuidada de las masas. Allá él. Se olvida que Hitler fracasó. Que Stalin fracasó. Que Trujillo fracasó. Y que él mismo es un fracaso.


IR DE DISPARATE EN DISPARATE

La sarta de disparates, calumnias y mentiras con que airea el señor Domínguez es amplia.

Veamos una. Se queja de la Ley 58-80 emitida por el Consejo de Estado, que según él “abolía la libertad de expresión en el país”, opinión interesante cuando él mismo se está expresando públicamente a través de un medio legal de amplia circulación, como lo es el Listín Diario, sin cortapisa alguna. Y expresa: “Explícitamente prohibía toda mención que favoreciera al Jefe de Estado caído (Trujillo, nota de AJ).”

Ahora bien, resulta que formalmente, Trujillo no era el Jefe de Estado cuando fue ajusticiado oportunamente por los héroes del 30 de mayo. El jefe de Estado lo era, en ese entonces, el Dr. Joaquín Balaguer. Nominal, títere, todo lo que usted quiera, pero era el presidente entonces. Y antes del Dr. Balaguer, el era el señor Héctor Bienvenido Trujillo. Así que eso que escribe es un disparate. Trujillo era el tirano, el hombre fuerte, el mandamás, pero no el jefe de Estado. Así que ahí se le puede anotar uno.

En otra parte dice del director teatral Emilio Aparicio, que destacó en “el séptimo arte” ¿con cuáles películas? Porque resulta que el séptimo arte es el cine, no el teatro. Anótenle otro disparate.

Indica en otro lado que “en el libro de Angelita no existe la especulación”; sin embargo, ella se pone a hablar de hechos de los que, ni fue víctima, ni testigo ni ejecutora, de los que no tuvo vivencia de primera mano, y lo hace sin aportar prueba o evidencia alguna que no sea una “confesión” arrancada mediante tortura y con fines claros de infamar a un héroe perseguido por entonces: Luis Amiama Tió, y al hermano del mismo, igualmente buscado con empecinamiento por el SIM: Antonio Imbert Barreras. Todas las pruebas que muestran la responsabilidad de su padre en el crimen son ignoradas. Lo que cuenta es “la confesión” de Pupo Román… ¡y no especula!

UNA PRUEBA MÁS DE QUIÉN MANDÓ A MATAR A LAS MIRABAL

Si el cúmulo de pruebas que inculpan directamente a Trujillo en la orden de asesinar a las Mirabal es apabullante, hay un hecho adicional que lo confirma. ¿Cuál? La suerte corrida por las humildes propiedades de las familias victimadas, que fueron repartidas entre los sicarios del SIM responsables del crimen.

El SIM no respondía a Pupo Román, sino a Trujillo directamente vía el mayor Cándido Torres Tejada, sucesor por entonces del “coronel” Johnny Abbes García. Y fue el SIM el organismo que ejecutó el crimen. ¿Iba el SIM a acometer una acción semejante a espaldas del “Jefe”? Sólo la candidez interesada de Angelita puede concebir algo semejante. Y Luis José Domínguez, que sabe más que bien todo, por interés, que no otra cosa, le hace el juego.

Víctor Alicinio Peña Rivera y otros sicarios fueron “premiados” por el crimen cometido. Se les repartieron los bienes de las hermanas asesinadas. Se apropiaron de todo lo que pudieron. ¿Quién se los cedió, Trujillo o Amiama Tio? Es casi faltarle el respeto a la inteligencia del lector insistir en la fábula que exculpa a Trujillo. ¿Qué Trujillo le declaró a Virgilio Álvarez Pina que “nada había tenido que ver con el asesinato de las Mirabal”? Joaquín Balaguer, su ex–colaborador, destacó más de una vez esa cualidad histriónica e hipócrita de Trujillo. Así, cuando todos sabían que él había mandado a matar a su ministro, el novelista Ramón Marrero Aristy, Balaguer señala que Trujillo no tenía empacho alguno en preguntarse, para que todos lo oyeran: “¿Y qué andaría buscando Marrero por Constanza?”. Ese tipo de conducta era parte de su mórbida personalidad.


LOS ARCHIVOS DEL CHANTAJE

Denunciamos en su momento que los llamados “archivos de Angelita” eran utilizados para el chantaje. Y el señor Domínguez gentilmente nos aporta una prueba específica del mismo. Así, para deslucir la opinión del historiador Emilio Cordero Michel, destaca que “En el último párrafo de la entrevista le dice a la periodista Ángela Peña que la razón de leerlo (el libelo de Angelita, nota AJ), era porque no quería vomitar cuando lo leyera. Ante esta aseveración SE ME OCURRIÓ BUSCAR EN NUESTROS ARCHIVOS (mayúsculas mías, AJ), y me detuve a mirar la cara que tenía este señor en la foto la noche de su boda, cuando el generalísimo Trujillo y doña María le apadrinaban su unión matrimonial.” Y luego sigue enrostrándole otros privilegios durante la Era.

Al Dr. Roberto Cassá, historiador y director del Archivo General de la Nación también le saca a relucir ser hijo de los señores Enrique Cassá Logroño y María Bernardo de Quirós, indicando que sus padres eran “marxistas muy comprometidos con el comunismo internacional” que llegaron “infiltrados” al país en la masa de refugiados republicanos acogidas por la dictadura de Trujillo a raíz de la derrota del bando republicano en la guerra civil española.

Igual hace de forma velada contra el historiador y economista Bernardo Vega. Primero, le menciona al padre, Julio Vega Batlle, como parte de lo que llama “honorables lumbreras nacionales”, recordándole que era un hombre del régimen, y añade: “algunos de estos egregios servidores públicos, si revivieran, se morirían de nuevo, al ver a sus hijos cerrando filas con los profesionales del anti-trujillismo.” Para luego lanzar el veneno: “Aunque me imagino que estos sentirán el aguijoneo de la conciencia recordándoles que cuando cursaban estudios en el exterior, jamás tuvieron que preocuparse por el costo de su carrera, porque se los pagaba la generosidad de ese difunto a quienes la ingratitud los induce a detractar hoy”. ¿Era Trujillo o era el Estado dominicano quien le pagaba los estudios a Bernardo Vega? Porque si era el Estado, entonces todos los dominicanos eran quienes lo sufragaban. Claro, Trujillo creía firmemente en la divisa de Luis XIV, “El Estado soy yo”, tal como le expresó en una oportunidad al Arq. Antonio Ocaña, “Aquí la constitución soy yo”, pero quienes ponían el dinero eran otros, no él.



TRUJILLO Y EL “COMUNISMO”

El señor Domínguez, mago del chantaje y la tergiversación, incurre en otro disparate al señalar que “El generalísimo Trujillo desde siempre fue un bastión del anticomunismo. Reiteraba que el marxismo-leninismo sería una doctrina funesta para el país”. Pero resulta que los primeros dos partidos comunistas que operaron en el país fueron traídos al país y/o favorecidos por Trujillo, en función de sus objetivos del momento.

Es Trujillo el que estimula la formación del llamado Partido Socialista Popular, PSP, en 1946, para lo cual hizo un acuerdo con el partido comunista de igual nombre existente en Cuba. Y en 1960, es igualmente Trujillo el que facilita el ingreso al país y la formación del Movimiento Popular Dominicano, MPD. Y de este último se sabe que el propio Ramfis Trujillo, como lo testimonia su entonces secretario César Saillant Ornes, protegía en su feudo de Boca Chica al secretario general del MPD en el país, Máximo López Molina, cuando supuestamente era “buscado” por los organismos de Seguridad del Estado.

Los intentos, de 1960, de acercarse a la URSS, que incluso llevaron a aquellas ridículas clases de ruso impartidas por Radio Caribe, con la finalidad de asustar a los norteameri-canos y lograr que las sanciones al país producto del terrorismo trujillista se levantaran, es otro ejemplo adicional que desdice de lo que escribe el yerno de Trujillo.


EL PLAN PARA DEROGAR LA LEY 58-80

El viejo lema anti-trujillista, enarbolado decorosamente por la inmensa dignidad del Dr. Viriato Fiallo, de “¡Basta ya!”, es algo que el señor Domínguez no tiene pudor alguno en repetir en su propio provecho.

Y lo hace para ¡emprenderla contra la digna actuación de la jueza de la Quinta Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional, la Dra. Kathia Gómez!, a la que acusa de “complaciente, e inconsciente de la gravedad del precedente establecido”, que hace “alarde de omnipotencia” por actuar acorde a la ley. Y califica el fallo judicial de “grotesco”. (Claro que el papá del señor Domínguez le enseñó sólo a no “lastimar ni con el pétalo de una rosa” a Angelita; pues ni su conducta con su esposa anterior, Inova Marte, a la que abandonó junto a sus hijos, ni con la jueza muestra ningún grado de delicadeza de su parte).

Clama que se le permita injuriar, calumniar y despotricar, en nombre del “derecho a la libre expresión”, saltándose las leyes que penan la calumnia y el libelo, que no deben serle aplicadas a él ni a su esposa. Y al libelo calumnioso de su esposa lo llama “una obra respetuosa y coherente; escrita dentro del marco de la moral y las leyes”. Pero ya sabemos que “dentro de las leyes” no fue escrita, pues viola la Ley 58-80. Y dentro del marco de la moral… Perdónenme, pero si algo caracteriza a esa familia es la inmoralidad y el delito en todos los planos.

¿Su aspiración? Que la Ley 58-80 la deroguen, para poder armar su Partido Trujillista disfrazado de Fundación “Cultural”, su “Museo Trujillista” y todo tipo de pandilla gansteril que le facilite reapoderarse del poder. Y es a ese propósito al que hay que resistir con las armas de la verdad, la dignidad y el honor.


EL CABECILLA DEL BANDO PARRICIDA Y TRAIDOR

El señor Domínguez tiene un prontuario criminal propio. Fue “coronel” de Ramfis Trujillo y, lógicamente, es muy probable que se implicara en los desmanes que se cometieron en la Base Aérea de San Isidro, incluido “servicios especiales” que el régimen exigía a quienes ostentaban posiciones de mando.

Desertó y se convirtió en prófugo de la justicia militar dominicana, por su proclividad a ser “cazador de mujeres adineradas”, como lo calificó el señor Rafael Bonilla Bailón, cuando abandonó sus obligaciones militares, a su familia, esposa e hijos, para amancebarse y posteriormente contraer matrimonio con la hija del tirano, que en Miami disfrutaba la fortuna robada al país. Allí ha vivido, desde principios de lo años ´60, sin dar un golpe ni de karate, como “príncipe consorte” de Angelita I.

Es cómplice del libelo calumnioso y cómplice de la adquisición de bienes y documentos robados al Estado dominicano, con los que han construido los “archivos” para chantajear a diestra y siniestra. Y un impenitente violador de la Ley 58-60.

Su “primo”, el ex –presidente Hipólito Mejía Domínguez, en franca violación de la ley y a espaldas de la población, le levantó a Angelita I el impedimento de entrada y la agasajó haciéndole tocar merengues trujillistas en la Base Aérea de San Isidro. Y así el señor Domínguez se ha envalentonado. Y nos quiere imponer por las vías que fuera al petimetre inútil de su hijo para dar continuidad a la tiranía.

Tal vez el regreso, anunciado desde ayer domingo 16 de enero, del ex –dictador haitiano Jean-Claude Duvalier, alias Baby-Doc, lo anime y arrecie su determinación. Total, ¿no se marchó Baby-Doc con más de US$100 millones de dólares a Francia? ¿Qué importan los que se llevó Angelita?

Bien, nos toca a los que amamos y defendemos el país cuidarlo del “bando parricida y traidor” que encabeza Luis José Domínguez y su familia, pero que no se queda en ellos, cuenta con cómplices internos y externos que irán dando la cara, pidiendo que se derogue la Ley 58-80 y que irán quedando evidenciados según lo hagan.

Véalo en mi blog: http://elblogdeaquilesjulian.blogspot.com/2011/01/el-trujillismo-revela-su-plan-b-por.html

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