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jueves, 12 de agosto de 2010

Fe Ortega va a su última trinchera envuelta en los colores de la Patria





LA SÉPTIMA HEROÍNA
Fe Ortega va a su última trinchera envuelta en los colores de la Patria
FUE DESPEDIDA EN SALCEDO POR DIRIGENTES DEL 14 DE JUNIO, FAMILIARES Y EL PUEBLO


*“ Los jóvenes deben seguir el ejemplo de Fe para que no permitan otra dictadura”, dijo Sina Cabral.
*

Jhonatan Liriano
Jhonatan.liriano@listindiario.com
Salcedo

Aquella brisa fuerte que de pronto entró a la iglesia apenas distrajo la atención de algunos dolientes. Las miradas se repartían entre el féretro y el altar, mientras los oídos escuchaban atentos la lectura: “A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol, los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos”.

Los versículos bíblicos elegidos para la misa hacían clara referencia a Fe Violeta Ortega, la mujer tierna, aguerrida e inteligente que hizo de su pueblo su familia, y de la justicia una bandera.

El cuerpo sin vida fue cubierto con los colores de la Patria, como corresponde a los héroes y heroínas nacionales.

Sina Cabral, Dedé Mirabal, Anulfo Reyes, Francisco Aníbal González, Rafael Martínez Espaillat, y otros militantes del 14 de Junio hicieron la guardia de honor.

Se trasladaron desde diferentes puntos del país para despedir el cuerpo de Ortega, y para resaltar las virtudes que la hicieron “una mujer inmensa”.

El obispo Antonio Camilo González recordó la entereza espiritual que ella mantuvo cuando padeció las peores torturas y humillaciones de la dictadura de Trujillo en la cárcel de La Cuarenta.

Mientras los guardias la desnudaban y la golpean en los senos y otras partes del cuerpo, repetía las oraciones que salían por los altavoces de una iglesia cercana, cuenta monseñor, quien fue alumno de la heroína, en los tiempos en que Fe era maestra, dentista, practicante religiosa y conjurada de la libertad.

El mensaje de Camilo, como el de los familiares, apenas tocó la pena del fallecimiento y se concentró en el recuerdo de una cristiana que era revolucionaria, “madre ejemplar”, “dentista de los pobres”, y “columna de dignidad”.

En el pueblo
“Le diremos a las nuevas generaciones… que hubo una mujer en Salcedo que levantó la bandera de la sencillez, que levantó la bandera de la democracia a favor del pueblo...

Hoy comienza la vida de doña Fe, porque contaremos su historia a nuestra gente y al mundo”, dijo un ciudadano que participó de todo el velatorio y el entierro de Fe Ortega.

Su voz, conmovida pero fuerte, se levantó justo antes de que el féretro entrara en una tumba del cementerio municipal y humedeció la mirada de los ya dolidos.

Sina Cabral, del grupo de las siete heroínas antitrujillistas, y los dirigentes del 14 de Junio, parados frente al nicho mientras la brisa acariciaba su cara, cantaron el himno que los honra.

“Llegaron llenos de patriotismo/ enamorados de un puro ideal/ Y con su sangre noble encendieron/ la llama augusta de la libertad/ Su sacrificio que Dios bendijo/la Patria entera, glorificará”.

Todos los presentes hicieron un coro que también formaba parte del homenaje.

Muere Fe Ortega, heroína en la lucha contra Trujillo

REVOLUCIONARIA
Muere Fe Ortega, heroína en la lucha contra Trujillo
UTILIZÓ SU CONSULTORIO DENTAL COMO CENTRO DE CONSPIRACIÓN Y SE VALIÓ DE SU HIJA PARA TRANSPORTAR EXPLOSIVOS, BRÚJULAS Y PANFLETOS



Wendy Santana
Santo Domingo

Ayer se apagó la llama de Fe Violeta Ortega, una de las siete heroínas que sobrevivieron a las torturas en la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y que arriesgaron sus vidas y las de sus familias para que las nuevas generaciones vivieran en un ambiente de democracia y libertad.

Esta patriota murió a los 88 años en el Centro Geriátrico San Joaquín y Santa Ana, en Pontón, La Vega, donde se encontraba desde hace 10 años tras agravarse su padecimiento de Alzheimer, y donde fue atendida con cariño por sor Elena Abreu y por la enfermera Gladys Ayala.

Su cuerpo encontró la paz total a las 11:00 de la mañana de ayer y fue trasladado a la ciudad de Santiago para ser embalsamado, y luego fue expuesto en la funeraria Blandino de la ciudad de Salcedo, de donde era oriunda.

A las 3:00 de la tarde de hoy, será oficiada en su honor una misa de cuerpo presente en la parroquia San Juan Evangelista, y a las 4:00 sus restos serán sepultados en el cementerio municipal de Salcedo.

Los datos fueron ofrecidos por su nieta Miriam Marina Toribio García, hija del único varón de doña Fe, el señor Marino Toribio Ortega, fallecido hace 16 años.

Esther Toribio Ortega, hija también de la heroína y quien residía en Salcedo en la casa materna, pereció hace 15 días.

A los actos fúnebres asisti rán los compañeros de conjura de doña Fe Ortega –los miembros del movimiento revolucionario 14 de Junio– para rememorar los aportes de la heroica mujer, así como familiares residentes en Estados Unidos y en la ciudad de La Vega, quienes vendrán a darle el último adiós.

Doña Fe Violeta Ortega fue la primera mujer Agustina recoleto, por lo que la comunidad religiosa también estará presente.

La insigne mujer fue, además, una reconocida odontóloga en todo Salcedo, doctora de diferentes generaciones, quienes la recuerdan como un ser adorable que siempre pensó en el bienestar de los demás y que trataba a sus pacientes como a sus propios hijos.

Fe Ortega utilizó su consultorio dental como laboratorio para la preparación de bombas con las que los revolucionarios pretendían emboscar al dictador Trujillo.

También fungió como centro de conspiración de los conjurados, cuya única misión era derrocar un régimen catalogado en esa época como el más ruin y cercenador de las libertades y de los derechos humanos.

La tarea básica dentro del movimiento 1J4 era transportar los explosivos con los que los patriotas planeaban derrocar el régimen, para lo cual utilizaba sus carteras y en muchas ocasiones la mochila de su pequeña hija de nueve años, Esther Margarita Toribio, quien relató la historia de su madre en exclusiva a LISTÍN DIARIO.

SE UNE A SU HIJA ESTHER MARGARITA TORIBIO
El pasado 26 de julio, también, murió Esther Margarita Toribio Ortega, la hija de Fe Violeta Ortega quien narró a LISTÍN DIARIO, la entrega sin reparo que tuvo su madre en su lucha antitrujillista, ya que en el momento en que se inició la serie sobre las heroínas que sobrevivieron a las torturas de la cárceles de Trujillo, no podía hablar debido a su padecimiento de Alzheimer.

Esther Margarita reveló que desde los nueve años acompañaba a su madre en la riesgosa tarea de transportar los materiales con los que fabricarían los petardos con los que les pretendían decir al “Jefe” que no estaban de acuerdo con su sistema de gobierno y que estaban dispuestos a enfrentarlos, aún les costara la vida.

La hija de Fe Ortega murió en el hospital Pascasio Toribio, a causa de un paro respiratorio, según la apreciación de los vecinos como consecuencia de la tristeza que le ocasionaba el abandono de su hija Juliana, quien reside en Nueva York.

La muerte de Fe Ortega recrea su talla patriótica

PANCARTA
La muerte de Fe Ortega recrea su talla patriótica

Raúl Pérez Peña (Bacho)
columnmapancarta@yahoo.com

La extinción de la vida de Fe Ortega recrea el significado de su lucha contra el régimen trujillista, así como el aporte que dejó a las nuevas generaciones como ejemplo de dignidad ante el oprobio.

El temple revolucionario de Fe Ortega lo reflejó en su decisión de participar desde el Movimiento Revolucionario 14 de Junio en las riesgosas actividades de resistencia clandestina al trujillato.

De ahí la pertinencia de reproducir a continuación un fragmento de la crónica de Wendy Santana sobre Fe Ortega, citando a su hija Esther Margarita Toribio, quien sólo tenía 9 años cuando su madre la involucró en la lucha:

“Recibía en su consultorio de odontología a los muchachos que al igual que ella no soportaban los crímenes y abusos injustificados”.

“Los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) no podían imaginar que en vez de servicios dentales, tanta gente iba a ver a la doctora Fe Ortega para planear el próximo paso del complot”.

“Fue por su activa participación en el movimiento para tumbar la dictadura de Trujillo que la llevaron a varias cárceles: La 40, La Victoria, la Fortaleza Ozama y la del 9 en Santo Domingo, así como la de San Francis-co de Macorís y la de Salcedo, su pueblo natal”.

“La primera vez que la llevaron a la cárcel fue junto a Manuel Tejada Florentino, prominente médico asesinado por la dictadura, y con Jorge Antonio Tejada Gautreaux, su primo”.

La narración recrea la estatura patriótica de Fe Ortega.

Ante su partida, ¿podemos repetir como papagayos el cliché “valió la pena” la trayectoria antitrujllista de Fe Ortega?

La resistencia y la dignidad de Fe Ortega, como la del pueblo dominicano, no son para el conformismo que destila ese “valió la pena”.

Porque la necesidad de liquidar la opresión trujillista no puede reducirse al panorama de calamidades que padece en el presente la población dominicana, pese a que pasa de 49 años el ajusticiamiento del tirano.

La democracia anhelada ha devenido una caricatura de graves resultados, matizada por la corrupción de tres partidos politiqueros que se protegen unos a otros, mientras incrementan el latrocinio abrigados en la mayor impunidad. Paz a los restos de Fe Ortega.

lunes, 10 de mayo de 2010

Sina Cabral dice Angelita era reina, pero de pacotilla


La República 10 Mayo 2010, 1:06 AM


RESPUESTA A LA HIJA DEL DICTADOR
Sina Cabral dice Angelita era reina, pero de pacotilla

PARADOJA. SOBRE LA GENTILEZA Y DULZURA QUE LA AUTORA DEL LIBRO ASEGURA QUE TENÍA SU PADRE CON LAS MUJERES, LA HEROÍNA EXPRESA QUE TODO ESO ERA MENTIRA, PORQUE ORDENABA HUMILLARLAS




En la entrevista. La ingeniera Tomasina Cabral, quien fue subsecretaria de Obras Públcias en 1978, recibió en su residencia al equipo de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul. A la izquierda fugura la periodista Wendy Santana.

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“No le di ni una sola lágrima a la tiranía

”Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo

Tomasina Cabral frunce el ceño, aprieta los labios y emite una mirada de repugnancia cuando le preguntamos su opinión sobre el libro de Angelita Trujillo: “Trujillo, mi padre… en mis memorias” y contesta que ese libro no merece crédito alguno y que no se le puede creer nada porque ella no sabe lo que dice.

“Lo único que hizo Angelita Trujillo fue vivir una vida de mieles, de fi estas; hasta reina la hicieron; ¡reina de pacotilla!, tenía hasta capa de armiño y corona. Ella nunca estuvo cerca del quehacer político de su padre y por eso no tiene calidad moral para hablar”.

Para Tomasina Cabral, heroína sobreviviente del régimen trujillista, lo que dice Angelita en su libro de Minerva Mirabal, de que se entrevistó varias veces con Ramfi s Trujillo y le pidió que liberara a su esposo Manolo Tavárez, es totalmente falso.

“Mi hermana estaba embarazada y me fue a ver... y el niño murió en el parto. Hasta en el vientre lo matan”.”
Tomasina Cabral Mejía, víctima de la dictadura trujillista“Yo le diría que Minerva era muy digna y que no se iba a rebajar a pedirle favores a Ramfi s, primero se muere. Ella era muy firme y sabía lo que estaba haciendo.

Ella fue la que le puso el nombre al movimiento 14 de Junio”.

Y respecto a la afirmación de la hija del déspota de que su padre no mataba mujeres, ni las maltrataba, sino que las trataba con dulzura, Sina Cabral se ríe para no llorar de desprecio porque sabe más que nadie ¡qué tan dulce! era Trujillo y sus secuaces con las mujeres.

Sólo Angelita Trujillo podía saber cuán dulce era su padre porque todo el resto no, y principalmente nosotras, las que fuimos presas políticas: Minerva y Teresa Mirabal, Asela Morel, Fe Ortega, Mirian Morales, Dulce Tejada y yo sí que sabemos el trato distinguido que Trujillo ordenaba darle a las mujeres.

“Yo recuerdo que estando en La Victoria el coronel Horacio Frías me dijo que me había puesto en una solitaria porque se lo habían ordenado y que el día que le dijeran que me desapareciera de este mundo lo iba a hacer… porque matar a la gente no era nada, era parte de su cotidianidad”.

“Mira muchacha, a nosotras las mujeres nos trataban igual que a los hombres. No nos dieron golpes, no, pero hubiese sido mejor que nos dieran un trompón, porque la humillación que pasamos fue peor. Tú sabes lo que es trancarte en una solitaria de un metro de ancho por dos metros de largo, con la ventana cerrada y con dos latas, una para defecar y otra para la comida”.

“Yo sí que sé de la dulzura que habla Angelita que ahora quiere venir a ayudar a que su papá quede bien con la sociedad. A la pobre María Teresa, la segunda vez que la detuvieron tenía una bronquitis aguda y un guardia no la llevó a la cárcel porque estaba enferma y su superior le ordenó que la trajera como fuera. Ella, la pobrecita, estaba temblando de la fiebre y llegó a la cárcel envuelta en una sábana. Angelita no se enteró de nada de eso”.

Las siete mujeres que conocieron la cárcel de torturas de La 40, considerada la más irrespetuosa de los derechos humanos, eran fuertes, asegura Sina Cabral, “pero las más resistentes éramos Minerva, María Teresa y yo”, que nunca flaqueamos y aguantamos lo que había que aguantar”. La primera mujer llevada a La 40 y torturada con una picana eléctrica en sus senos y humillada delante de sus compañeros de estudios, nos cuenta que cuando los guardias vieron que no podían con ellas entonces las separaron y las pusieron en las celdas comunes con mujeres “de la mala vida”, aunque éstas las respetaban porque acercarse a nosotros era una especie de “condena de muerte”.

Hasta los guardias de turno nos huían. Nos pasaban por el frente y para retornar mejor daban la vuelta porque no nos querían ver. Ellos estaban locos que nos sacaran de la cárcel porque se sentían presionados. Veían nuestras miradas y actitudes y sabían que no la pasarían muy bien cuando organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) descubriera cómo nos estaban tratando.

Nosotras, María Teresa, Minerva Mirabal y yo duramos tres meses presas en La Victoria, la segunda vez; vimos una amabilidad terrible cuando Trujillo le cedió el poder a su hermano Negro; ellos nos preguntaron ¿Ustedes nos tienen en su lista?.

Ellos sentían que desde que Trujillo no estaba gobernando la caída estaba cerca. Sentían que se desmoronaba su régimen.

“Trujillo no tenía compasión de nadie. Recuerdo que a Waskar Castillo, hijo de uno de los jefes del SIM, le dieron muchos golpes y cuando su papá lo vio solo bajo la cabeza y quién sabe qué pensaría”.

A las Mirabal las mataron porque confiaban en que los guardias no se atreverían a hacer algo así y desobedecieron los consejos de sus esposos de que no fueran a verlos a la cárcel de Puerto Plata.

“Y mamá Chea, la madre de ellas, esa si sufrió. Cuando retorné del exilio la fui a ver y me dijo: ay mi hija, al menos tú regresaste y mis muchachas nunca retornarán.

Y me dijo Dedé que ese fue el día en que más lloró. MI MENSAJE A LA JUVENTUD DOMINICANA La jóvenes deben saber lo que es una dictadura, aquí he oído que hace falta el orden que existía, pero el orden con el terror no… Yo prefiero la democracia con todas sus imperfecciones.

Consideré que debía prestar un testimonio a mi pueblo para que no se permita la instauración de una dictadura nunca, que se sepa qué es una dictadura, cómo actúa, cómo envilece una dictadura a todo el país.

Porque en el momento en que muchos padres renegaban de las actuaciones de sus hijos, eso era una pérdida de la dignidad. ¿Cómo un padre va a rechazar una actitud digna de su hijo?, Eso es inadmisible.

Yo he logrado sola recuperarme, sin psicólogos.

Pasé un día llorando en Nueva York y me dije: no puedes vivir todo el tiempo con eso, y me dije: tienes que vivir el presente.

Hay nueva fundación que pretende defender la tiranía de Trujillo...

Para mí lo peor que pudo suceder fue que no se impusieran sanciones a los criminales del régimen de Trujillo. Su aparato quedó; él desapareció, pero los militares comprometidos con su régimen no recibieron ningún tipo de castigo y ellos estaban esperando esos castigos.