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lunes, 21 de noviembre de 2011

¿De la izquierda? ¡JA, JA, JA!


ed, 16 Nov 2011 09:52:00


¿De la izquierda? ¡JA, JA, JA!
POR ELSA PEÑA NADAL*
*LA AUTORA es periodista. Reside en Santo Domingo.
Aunque sin militancia actualmente, no me importa decir que yo era y sigo siendo ideológicamente de la izquierda y no me avergüenzo de ello



En la sección El Espía de Diario Libre, leemos lo siguiente: “Los movimientos de izquierda en el país han cambiado bastante; muy diferentes a aquellos tiempos cuando la ostentación era lo menos importante, sino el bienestar del pueblo. Ayer, un acto de apoyo a Danilo Medina, del Movimiento Izquierda Unida, (MIU), parecía una actividad de un partido de derecha. Desfile de yipetas, seguridad por doquier, y un área VIP para su presidente y los invitados. Uno de los presentes en el lujoso hotel donde se efectuó el encuentro susurró: ¡La izquierda si ha cambiado en el país!”(Pág. 04, Lunes 14 de Nov. 2001)

Aunque sin militancia actualmente, no me importa decir que yo era y sigo siendo ideológicamente de la izquierda y no me avergüenzo de ello. Cometimos errores en el fragor de la lucha, pero mantenemos los principios que nos llevaron a luchar, pensando, no en nosotros mismos, sino en la colectividad, en los más necesitados de justicia social porque nos movían unos ideales, tan puros, que ni la propia vida valía más que ellos. (Además, la realidad actual que vive el mundo nos ha dado la razón de cuanto denunciábamos acerca de “la derecha” y el capitalismo)

Pero, lamentablemente, y por eso vale el comentario de El Espía, hoy vemos que haber pertenecido a la izquierda, apellidarse Caamaño, por ejemplo; o ser familiar, no importa cuán lejano, de aquellos hombres y mujeres que lucharon en “las históricas jornadas patrióticas desde el 49 en adelante”, es algo así como poseer un título de propiedad que acredita a algunos a cobrar herencia por la lucha y por la sangre vertida por aquellos patriotas. ¡Y cómo la cobran!

Se cobra de varias maneras: perteneciendo a un ventorrillito de izquierda, que cual rémora se adhiere convenientemente a uno de los dos partidos mayoritarios del sistema, a sabiendas de que no les aportan nada ni en ideas ni en votos, pero pasan así a compartir el gobierno y a recibir su pedazo del pastel; también se cobra de forma individual o independiente, recibiendo cargos, favores o pensiones inmerecidas; o, como hemos visto en este reciente torneo electoral, asistiendo “en familia” a adherirse al candidato oficialista.

Todo a cambio del silencio y de la abyección, deshonrando su apellido al usar como papel sanitario los principios que antes enarbolaron sus parientes asesinados.

¡Oh Dios, y en las adhesiones con el oficialismo se juntan y coinciden, se saludan y sonríen, tanto los familiares de las victimas del balaguerato como los mismos reformistas, herederos políticos de Joaquín Balaguer!

Los conocemos desde hace mucho tiempo y no nos extraña que se hayan hecho cómplices y responsables del desastre en que está sumido nuestro país, y que aún insistan en seguir pegados a la teta estatal con sus adhesiones vergonzantes.

Esos ex dirigentes y militantes izquierdistas que hoy cobran a la Patria por sus servicios, o por la sangre derramada por sus compañeros y familiares, son, en su mayoría, los mismos que antes se caracterizaron por ser pusilánimes, huidizos, tardíos, lentos y precavidos-- para no decirles cobardes ni pendejos--; son los mismos “teóricos” que criticaban a los que sí daban el pecho en primera fila en el frente de batalla y que no sobrevivieron a la barbarie, y son los mismos que hoy brillan por su ausencia cuando de honrar a aquellos se trata.

Por suerte para nuestro país y para ejemplo de las jóvenes generaciones, hay honrosas excepciones y mucha gente con valores y principios morales,-- conocidos algunos, y la gran mayoría, anónima dentro de nuestro pueblo-- que aún pueden circular sin esquivar la mirada y con la frente en alto; sin avergonzarse, ni de la pobreza ni de una riqueza mal habida.

Somos los que, al leer comentarios como los de Diario Libre, tenemos que expresar, aún a nuestro pesar: ¿De la izquierda? ¡JA, JA, JA!



elsapenanadal@hotmail.com

domingo, 20 de noviembre de 2011

A Fernández Domínguez les sobran méritos para descansar en el Panteón de la Patria!


Desde mi Trinchera
A Fernández Domínguez les sobran méritos
para descansar en el Panteón de la Patria!
Por Félix Jacinto Bretón


Los discursos
en un metro de tierra te metieron el cuerpo,
creyeron que con esto te enterraban;
sin embargo,
los buitres no vinieron a tu limpio cadáver;
pero vino la abeja, una visita obrera;
sabia que tu muerte es jabón para la historia,
sabia que tu cadáver de celeste oficio
anda profundo fumigando raíces de la tierra.

Así termina el siempre recordado Manuel del Cabral unos versos que, en Chile donde se conocieron y se hicieron amigos, prometió que escribiría al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez.
Los senadores, en estos días, buscan un consenso para el traslado de sus restos al Panteón Nacional. Saludo, aplaudo y respaldo esa iniciativa con todas las fuerzas de mi alma aunque diría que, para aprobar esto, no hay que escuchar a mucha gente pues solo bastaría con echarle un vistazo al historial del coronel que si supo “casarse con la gloria”. No se trata de una persona, de un militar desconocido.
Se trata del principal inspirador de la revolución constitucionalista del 24 de abril de 1965. Se trata de un Héroe de la Patria a quien incluso se le otorgó el titulo póstumo de “Doctor Honoris Causa” por parte el Instituto Nacional para la Defensa 27 de Febrero (INADE) de las FFAA, y que, como homenaje a su persona, el 19 de mayo el Congreso Nacional instituyó el Dia del Soldado Democrático.
Pero si nuestros senadores quisieran saber un poco más si Fernández Domínguez reúne los méritos suficientes para dar este paso, que lean entonces el pequeño libro que publicó la FED sobre su vida, en abril del 2005.
Y si este no les satisface, pues ahí está la mejor obra documentada que se haya escrito sobre este “soldado del pueblo y militar de la libertad” de 444 páginas, cuya autora es Doña Arlette Fernández, la mujer que más pudo conocerlo y por, tanto, rendir testimonios fehacientes y vivos de su accionar como hombre de principios, con y sin uniforme, que fue Fernández Domínguez.
Es más, para que no tengan que leer el libro entero, que vayan directamente a lo que fue “la última carta” que escribiera a su querida Lety, como acostumbraba a llamar a esposa, cuando se encontraba en Rio Piedras, del que le adelanto algunos párrafos:
“Estoy consciente del peligro, pero tú sabes que lo más sagrado para mi es el deber y hoy debo cumplirlo nada menos que como mi patria y con mi pueblo. Me siento dichoso de que Dios me brinde la oportunidad de cumplirlo como soldado”.
En cuanto a su exilio, aseguraba: Esto es terrible para mi, solo Dios sabe lo que siento cuando hablo por teléfono con los muchachos y me doy cuenta de que no puedo estar a su lado, aunque se que es una muerte segura, me voy como sea”.
Que más testimonio de la conducta y el ejemplo de este gigante, de este defensor a rajatablas de los principios de lealtad y patriotismo, apegado a la institucionalidad, respetuoso de las autoridades legítimamente constituidas, propulsor de la subordinación de los estamentos militares al régimen democrático y ejemplo de pulcritud, seriedad y honestidad. Un hombre, un militar que supo predicar con el ejemplo hasta el día de su caída, el 19 de mayo de 1965.
Que no se hable más ni se discuta más, al Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez les sobran méritos para descansar por siempre en el Panteón Nacional! Que asi sea! Seguimos en combate!

Lea
http://www.observador.arredemo.org/
Sin compromiso con nadie,
solo con la verdad
Contacto:bretonfelixjacinto@yahoo.com
Tels. 809 344 3868-movil
809 581 4438-casa

“Viejo Roble y Pino Nuevo”


“Viejo Roble y Pino Nuevo”,
Último Libro de Fulgencio Espinal rescata la epopeya militar en la resistencia inicial contra la tiranía trujillista
Sábado, 12 de Noviembre de 2011 20:29
Fulgencio Espinal

Fotografía testimonial de Fulgencio Espinal, autor de
Los Hermanos Conina y Virgilio Mainardi Reyna, fundadores del PRD en el Exilio, pozan para la Historia 1982

Los Dirigentes perredeistas Virgilio Mainardi Reyna y Máximo Ares García, anuncian en Noviembre de 1983 que el PRD sale de la clandestinidad en que se encontraba desde el golpe de Estado Militar del 25 de Septiembre asumiendo la Secretaria General y la Presidencia Respectivamente con el respaldo de Juan Bosch, Exiliado en Puerto Rico



Mainardi Reyna paso dos años alzado en la manigua

PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO (PRD)
El cincuenta aniversario del establecimiento en el territorio nacional del Partido Revolucionario Dominicano resume un ciclo histórico de conquista de la democracia iniciada por los pioneros del perredeísmo convocados por Virgilio Mainardi Reyna a la reunión del Cano el 20 de enero de 1939, La Habana Cuba.

La jornada de “lucha sin tregua contra la tiranía” sin ejemplo que esclavizó la patria de Duarte durante 31 años tiene sus protagonistas, las víctimas del tirano obligadas a residenciarse en el destierro asumieron la misión de mantener viva la fe en la patria organizándose política y militarmente mediante un instrumento de representación continental con reconocimientos de personalidades y gobiernos amigos Junto a Mainardi Reyna, Juan Isidro Jiménes Grullón, Juan Bosch, Cotubanamá Henríquez, Leovigildo cuello Hernández y otros pro-hombres mantuvieron el “Jacho prendio” de la revolución.

Se forjó una ilusión sostenida con la abnegación y el sacrificio en los valientes proyectos insurreccionales financiados por la bolsa del hacendado vegano, General Juancito Rodríguez García, cuya rebeldía convocó a la expedición frustrada de Cayo Confites (1947) a más de mil doscientos compatriotas y voluntarios internacionalistas que acudieron al patriotismo y la solidaridad, intentándolo nuevamente en el desembarco de Luperón (1949); y aún más decididos, a morir por la tierra liberada, cual fue el ejemplo de los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo en junio de 1959.

Virgilio Mainardi Reyna fue protagonista fundamental en estos acontecimientos, y lo siguió siendo en el esfuerzo del PRD por imponer la democracia enfrentado a la oligarquía criolla, cuya conspiración golpista contra la democracia provocó la insurrección popular de abril de 1965, gloriosa e inmortal junto a sus mártires y héroes.

Por esto tiene un significado especial que al celebrar el 50 aniversario de la llegada de La Comisión Organizadora del PRD al territorio nacional, el compañero Fulgencio Espinal nos haga entrega de su nuevo libro “VIEJO ROBLE Y PINO NUEVO” regalo para la historia política contemporánea que coloca en su justa dimensión el aporte de las familias Mainardi Reyna-Cuello Mainardi en el establecimiento del sistema democrático, sepulturero de la tiranía criminal.

Junto a Virgilio Mainardi Reyna es justo emular a su hermana Conina y su esposo Leovigildo Cuello Hernández, cuya residencia en Puerto Rico fue el faro de la unidad de la resistencia anti-trujillista, y ejemplo moral en el territorio nacional, al rechazar toda negociación o componenda con el neo-trujillísmo y sus aliados.

El esfuerzo intelectual del compañero Espinal emancipa a los mártires Virgilio Martínez Reyna, sus hermanos asesinados, su esposa Altagracia Almanzar, y los Hermanos Perozo; y en la fase final emula la inmolación de Rafael y Víctor Mainardi, padre e hijo, y a todos los mártires de la raza inmortal fusilados en 1959 en el paredón trujillista de San Isidro.

Ellos y todos los que cayeron en nuestras gestas libertarias no murieron en vano, el PRD reitera a su recuerdo el compromiso de continuar su ejemplo comprometido en continuar la lucha por la libertad, la democracia y justicia social.


El asesinato de los esposos Virgilio Martínez Reyna y Altagracia Almanzar, ordenado por Trujillo en 1930, inocula el germen de la rebelión en el joven Virgilio Mainardi Reyna, sobrino e hijo político del poeta Martínez Reyna, ex ministro de la Presidencia del derrocado gobierno del presidente Horacio Vásquez, primera víctima del zarpaso sangriento, provocador de la ira en la campiña cibaeña contra la naciente tiranía.
Resuelto a vengar la sangre, “Virgilito” se alza en la guerrilla montonera del general Piro Estrella; ágil en las caminatas hace de correo con el general “lindero” Desiderio Arias y el mocano Ciprián Bencosme para concentrar las unificadas fuerzas disidentes y pasar a la ofensiva desde sus respectivos frentes hostigando al patrullaje trujillista, pero Piro Estrella se dio cuenta que su objetivo no progresaba y al poco tiempo disolvió el campamento,¨ escribe en sus "Vivencias" su hermana doña Conina Mainardi Reyna.

Meses después (1931) caían asesinados los bisoños generales Arias y Bencosme y Conina Mainardi y su esposo, el prominente médico Leovigildo Cuello Hernández emprenden el camino del destierro a Puerto Rico, evadiendo el espanto de la muerte.

“Hombres de pelo en pecho” dispuestos a jugarse las vidas enfrentando a la fiera que ensangrentaba al liberalismo cibaeño, los Mainardi y los hermanos Perozos convinieron llevar su objetivo “a la vía de Hecho”, aprovechando el movimiento del general Trujillo en la cordillera de San José de Las Matas, la guerrilla se moviliza en la clandestinidad de la abrupta serranía para tender la emboscada y matar la fiera; los complotados “menudeaban los detalles”, cuando la superioridad de la tropa trujillista se precipitó por ellos con todo el poder de fuego cayendo en el combate los hermanos Andrés, Cesar y Faustino Perozo y su amigo Julio García.

Virgilio se salvó escabulléndose en los montes, “pasó cinco meses en la montaña comiendo pomos y pajaritos” saltando retenes militares ¡vaya con la sorpresa! en la retirada encontró la mano amiga del capitán Ludovino Fernández, tras la revisión de rigor ignoró que el insurrecto iba armado dándole paso libre en medio del cerco, El general Fernández brilló como “mano dura” de la prolongada tiranía y fue el padre del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez líder fundador del movimiento constitucionalista de 1965 y prócer de la patria declarado por la ley nacional Superado los escollos, Virgilio bajó a la ciudad de Santiago y hace contacto con su madre Juana Ramona Reyna “la abnegada madre que todo lo puede” como escribe en su famosa novela Máximo Gorki, Doña Ramona se dijo “tengo que salvar a mi hijo”, despejando todos los caminos llegó a la “pacificada” villa de San José y le pidió a Trujillo que allí se encontraba “ayúdeme a salvar la vida de mi hijo”, entonces este le respondió usted sabe donde está “no, no yo no se, pero puedo averiguarlo”, y continuó diciendo “yo quiero que usted me firme un salvoconducto que le permita a mi hijo Virgilio abandonar el país”.
Trujillo le firmó un Papel dándole garantías de su seguridad a cambio de que abandonara el país. Con el documento en las manos, Virgilio Mainardi Reyna salio de su escondite y diligenció el pasaporte que le permitió abandonar su patria estableciéndose en La Habana, Cuba en el 1932.

Empero, el cumplimiento de la palabra "abandonar el país", no significó la anulación de las deudas pendientes entre Trujillo y los Mainardi, sus hermanos y familiares continuaron siendo perseguidos por los esbirros del régimen, obligados a seguir la ruta del destierro formaron la organización de lucha dispuestos a mantener la llama de la rebelión en la guerra sin fin por la libertad del pueblo dominicano.

Tras el ajusticiamiento del tirano el 30 de mayo de 1961, la familia Mainardi regresa a la Patria Dominicana a comenzar de nuevo la tarea de imponer la democracia.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Hace 50 años que asesinaron victimarios Trujillo


http://elnacional.com.do/nacional/2011/11/18/102057/Hace-50-anos-que-asesinaron-victimarios-Trujillo


Salvador Estrella Sahdalá , Roberto Pastoriza , Pedro Livio Cedeño , Modesto Díaz y Huáscar Tejeda

18 Noviembre 2011, 12:01 PM
Hace 50 años que asesinaron victimarios Trujillo

Fue una orden de Ramfis Trujillo que se cumplió en Hacienda María
Escrito por: PILAR MORENO (pilarmoreno26@hotmail.com)

Se conmemoran este viernes el 50 aniversario del asesinato de Huáscar Tejada, Roberto Pastoriza, Pedro Livio Cedeño, Modesto Díaz, Salvador Estrella Sahdalá y Luis Manuel Cáceres (Tunti), ajusticiadores del tirano Rafael Leonidas Trujillo.

Los seis participaron en la gesta del 30 de mayo de 1960, que terminó con la vida y el régimen de 31 años de Trujillo.

Fueron asesinados el 18 de noviembre de 1961 por el hijo mayor del tirano, Ranfis Trujillo, en la Hacienda María, en San Cristóbal.

La Comisión Permanente de Efemérides Patrias, la Federación de Fundaciones Patrióticas, la Fundación de Héroes del 30 de Mayo y otras organizaciones recordarán la fecha con un acto en la Hacienda María, que fue propiedad de la famila Trujillo.

El acto fue encabezado por el historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de Efemérides Patrias.

“Al rememorar y evocar a esos héroes tratamos de que su ejemplo inspire a las jóvenes generaciones a conocer la historia dominicana, de manera que puedan valorar los sacrificios de sus héroes y valorar las libertades que tienen. Es necesario como nunca que el pueblo dominicano tenga conciencia de los hechos y de quienes son sus héroes y de quiénes fueron nuestros verdugos”, expresó Balcácer en un breve discurso.

Afirmó que esos héroes ofrendaron sus vidas en aras de que los dominicanos disfruten de menores condiciones de vida y de libertades públicas.

Explicó que “el crimen de la Hacienda María” puso fin al largo proceso de sacrificios e inmolaciones de los mártires que lucharon contra la dictadura de Trujillo.

“Si bien es cierto que fue un crimen horrendo, al mismo tiempo, la inmolación de esos héroes se tradujo en la conclusión del proceso que desató el tiranicidio del 30 de mayo”, dijo Balcácer.

Recordó que a“A partir de ese hecho sangriento se logró al fin que la familia Trujillo saliera definitivamente del país”.

En el ajusticiamiento del 30 de mayo participaron también Antonio Imbert Barrera, Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Luis Amiama Tió, Amado García Guerrero, Ángel Severo Cabral, Antonio García Vázquez y Miguel Ángel Báez. Sólo Antonio Imbert Barrera permanece con vida.

martes, 15 de noviembre de 2011

El atroz legado de ‘El jefe’

laestrella.com.pa | Impreso | Facetas
RAFAEL LEÓNIDAS TRUJILLO

El atroz legado de ‘El jefe’
REDACCIÓN FACETAS |
El dictador dominicano es conocido como uno de los más sanguinarios en la historia latinoamericana. Durante su gobierno fueron asesinados 50 mil personas

El atroz legado de ‘El jefe’
TRAGEDIA. Rafael Leónidas Trujillo asesinó a las hermanas Mirabal en 1960. El crimen inspiró la película ‘En el tiempo de las mariposas’, protagonizada por la actriz mexicana Salma Hayek. Fotos: Cortesía

2011-11-13 R afael Leónidas Trujillo ocupa un lugar destacado en el infame listado de los dictadores más despiadados de la historia latinoamericana, junto a nombres cuya sola evocación todavía suscitan terror, como, por ejemplo, Augusto Pinochet y François Duvalier. De acuerdo con declaraciones que diera a la agencia EFE la directora del Museo de la Resistencia de la República Dominicana, Luisa de Peña, unas 50 mil personas (entre dominicanos y extranjeros) fueron asesinadas durante su régimen, considerado como uno de los más sanguinarios de América Latina.

De entre los 30 años que el dictador dominicano se mantuvo el poder, tal vez el año más nefasto fue 1937, en el que, de acuerdo con De Peña, fueron despachados unos 17 mil haitianos que vivían en la zona fronteriza entre los dos países. Para este genocidio contó con la complicidad de Sténio Vincent, que en esa época era presidente de Haití.

También se registraron víctimas de otras nacionales, como cubanos, colombianos, venezolanos y estadounidense. Al parecer la mayor cantidad de crímenes se produjeron en la primera y en la última década de su gobierno.

Antes de ser ajusticiado por un grupo de insurgentes el 30 de mayo de 1961, cuando se dirigía a San Cristóbal, su ciudad natal, Trujillo intensificó la violencia hasta niveles insospechados, volcando su furia contra aquellos que se le oponían: los miembros del movimiento clandestino 14 de junio y los Panfleteros de Santiago.

CON LA MILICIA EN LA SANGRE

Hijo de José Trujillo Valdés y de Altagracia Julia Molina Chevalier, Rafael Léonidas Trujillo nació el 24 de octubre de 1891. Fue el tercero de 11 hijos. Con la excepción de Amable Romeo, todos sus hermanos fueron generales y coroneles del ejército dominicano.

A los 16 años de edad, después de estudiar en la escuelas Juan Hilario Meriño y de Broughton, Trujillo comenzó a trabajar como telegrafista. Posteriormente se dedicó a diversas actividades delictivas junto a su hermano José ‘Petán’ Arismendi. Fue cuatrero y falsificador de cheques. Por estos delitos fue declarado culpable y encarcelado durante algunos meses.

Su carrera criminal continúo en 1916, cuando lideró una banda de asaltantes conocido como la ‘42’, que llegó a ser temida por su violencia. Luego trabajó durante dos años en la industria azucarera como guarda campestre.

Siguiendo con la tradición militar de su familia, Trujillo pasó a formar parte de las filas de la Guarda Nacional, creada por los Estados Unidos durante la invasión de 1916 (el ejército norteamericano se tomó la isla por amenazas del gobierno dominicano de no pagar su deuda externa).

Su ascenso a través de los diferentes escalafones del ejército fue meteórica. En 1921 ingresó en la academia militar que fue fundada por las fuerzas invasoras. A finales de ese mismo año fue seleccionado para ocupar la jefatura de la Guarnición de San Pedro de Macorís. Posteriormente fue ascendido a capitán, en una época en el que la Guardia Nacional atravesaba por una reorganización.

Emprende una vertiginosa carrera como oficial, llegando al grado de mayor. Cuando las tropas de Estados Unidos abandonaron el país en 1924, dejaron a Trujillo a cargo. En 1927, ‘El jefe’ abandona la Guardia Nacional para integrarse a la Brigada Nacional, en la que en tan sólo diez años asciende al grado de General.

ASCENSO AL PODER

Al triunfar Horacio Vásquez en las elecciones que siguieron a la desocupación de las tropas estadounidenses en 1924, Trujillo recibió la petición de permanecer al frente de la Policía Nacional. El 6 de diciembre de ese mismo año, el presidente Vásquez lo promueve a teniente coronel y lo nombra Jefe del Estado Mayor.

Una insurrección contra el presidente Horacio Vásquez estalló en 1930 en la ciudad de Santiago, y los rebeldes marcharon hacia Santo Domingo. Trujillo recibió la orden de someter a la rebelión, pero cuando los amotinados llegaron a la capital el 26 de febrero, no encontraron resistencia alguna. Enterado el presidente de que uno de los ideólogos de la insurrección era el propio Jefe del Estado Mayor, decide buscar una salida negociada a la crisis, a fin de evitar el derramamiento de sangre.

Ya derrocado, Vásquez es enviado al exilio y el líder rebelde Rafael Estrella es proclamado presidente interino. Trujillo se convirtió en el candidato en las elecciones presidenciales de 1930 llevando a Ureña como vicepresidente, en tanto que la otra candidatura presentaba a Federico Velásquez y Hernández y a Ángel Morales a la presidencia y vicepresidencia, pero estos últimos renunciaron a su candidatura quedando Trujillo como única opción.

La campaña electoral se condujo bajo un clima de terror producido por Trujillo y su banda paramilitar, dirigida por el mayor del ejército Miguel Ángel Paulin.

Hasta los miembros de la Junta Central Electoral se vieron forzados a renunciar el 7 de mayo, siendo sustituidos por personas que respondían a la voluntad del tirano. Ganó el 16 de mayo, registrando oficialmente el 45% de los votos. Más tarde se descubrió que sólo el 25% de los votantes acudieron a las urnas, lo que hizo pensar que fueron elecciones fraudulentas. Así, el 24 de mayo de 1930 fueron proclamados oficialmente Trujillo y Ureña, presidente y vicepresidente del país. El 16 de agosto, a la edad de 38 años, ‘El jefe’ asume finalmente el poder.

EL INICIO DEL FIN

En 1959 surge en República Dominicana un movimiento político de izquierda que llevó el nombre de ‘14 de junio’, el cual estaba compuesto por jóvenes quienes procuraban un cambio hacia la democratización del país. El movimiento contaba con Manolo Tavárez Justo y su esposa Minerva Mirabal como líderes. Trujillo mandó a encarcelar, torturar y asesinar a sus integrantes.

Cuando John F. Kennedy tomó posesión como presidente de los Estados Unidos el 20 de enero de 1961, los planes de la CIA para derrocar a Trujillo estaban en marcha. A pesar de eso, el presidente Kennedy envió al diplomático Robert D. Murphy para que se entrevistara con Trujillo y lo persuadiera a que se retirase del poder. Murphy llegó a Santo Domingo el 15 de abril de 1961. Sería el cuarto y último emisario del gobierno estadounidense que trataba de convencer al dictador para que se retirara por las buenas, pero el déspota seguía firme en su posición.

El martes 30 de mayo de 1961, a las 9:45 de la noche, en la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal, el auto en el que viajaba Trujillo fue ametrallado en una emboscada urdida por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel, Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió, entre otros. Recibió más de 60 impactos de balas de diversos calibres, de los cuales siete dieron en su cuerpo causándole la muerte. Las armas fueron proporcionadas por la CIA.

Después de varios intentos de los familiares de Trujillo por tomar el poder y del golpe de Estado que derrocó al nuevo presidente, Joaquín Balaguer, un consejo de estado puso en marcha una apertura política que culminó con la celebración de elecciones libres el 20 de diciembre de 1962, las primeras en las que los partidos políticos pasaron a representar un papel significativo. Los comicios dieron la victoria al Partido Revolucionario Dominicano, cuyo candidato presidencial, Juan Bosch, obtuvo el 59,5% de los votos escrutados.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Hace 50 años se fueron los Trujillo

Hace 50 años se fueron los Trujillo

Silvio Herasme Peña

Sí, es la verdad. Hace 50 años los últimos Trujillo ligados a la tiranía de Rafael Leonidas abandonaron el territorio nacional y ya nunca volvieron a tener infl uencia directa en la vida nacional.

Por tiranizar al país durante 31 años, toda la familia ha tenido que pagar un exilio que parece que no tendrá fi n en el tiempo. Tan grave fue el daño que le produjo la tiranía a la sociedad dominicana que la nación los irradió de la vida dominicana por siempre.

No han valido voces aisladas que hablen todavía de que la tiranía dejó cosas materiales y buenas a la sociedad dominicana y se cita como tal los ingenios azucareros, Molinos Dominicanos, la Tabacalera y otros patrimonios que realmente existen o existieron, pero que fueron adquiridos por Trujillo con insania y engaños contra sus legítimos propietarios.

Nadie ha evaluado todavía –al menos que yo sepa- cuántas personas murieron durante la tiranía trujillista.

Se ha dicho que en todas las provincias del país por lo menos una persona fue asesinada bajo la acusación extralegal de que era enemigo del régimen trujillista.

Por qué se debía asesinar a una persona bajo la acusación ilegal de ser “desafecto al regimen”, como se decía para la época. Un joven, o un hombre maduro, viejo que lo sorprendieran escuchando una emisora extranjera, sea de Cuba, Venezuela o puertorriqueña, se constituía de inmediato en desafecto al régimen del “Benefactor de la Patria” y confrontaba un alto porcentaje de ser asesinado de manera extra-legal.

Sin acusación y sin juicio como no fuera la voluntad de un “caporigine” del régimen.

La juventud dominicana que tenga la oportunidad de leer este árticulo escrito para que comprenda qué ha ganado el país desde aquel 19 de noviembre de 1961, hace hoy cincuenta años.

Pese a las difi cultades de Golpe de Estado del 25 de septiembre de l963, el país ha ganado en todos los órdenes.

Para entonces la población dominicana era de apenas millón y medio de personas. Hoy somos aproximadamente diez millones.

Hemos crecido en universidades de tal manera que solo la UASD tiene en su extension de Santiago muchos más estudiantes que los que había en el recinto de dicha universidad en la ciudad universitaria de la capital.

Hoy, hay dos universidades católicas, Pucamaima y la Universidad Católica, con miles de estudiantes cada una; Unibe con un gran prestigio, así como el Intec y la O&M, una de la tercera edad y la Universidad Central del Este, entre otras.

Al término de la Era de Trujillo se calculaba el analfabetismo sobre un 60% y con ocho y medio millones de dominicanos más, el analfabetismo se limita a un probable ocho o nueve por ciento.

Las expectativas de vida andaba por los 50 años, ahora se calcula que los dominicanos tienen la oportunidad de prolongar su vida a unos 72 años.

Así en todos los renglones ha sido inmenso el crecimiento en todos los órdenes de la vida entre los dominicanos.

Y si bien debimos atravesar regímenes ilegales como el del Triunvirato, no es menos que padecimos también la frustración de la guerrilla de Manolo Tavárez Justo y el levantamiento de Abril del l965.

Luego debimos sufrir doce años de un gobierno autoritario que solo preservó en la forma el “respeto a los derechos humanos”. El sacrifi cio de Goyito García Castro y de Orlando Martínez así lo atestiguan.

Si en su marcha hacia la “tierra prometida” los judíos deambularon 40 años en el desierto del Sinaí, a los dominicanos nos ha costado poco sacrifi cio –relativo- nuestra marcha hacia la institucionalidad que desde 1978 (cuando se eliminó el exilio y la persecución política) fue implantada para siempre en nuestro territorio.

Usted, amigo lector, le podrá poner más o menos, pero coincidirá con nosotros en que la tiranía, el prejuicio racial y social, así como la explotación económica que persiste, son pasivos en que se irán superando sobre la marcha.

Solo vea la contundente campaña por el 4% para la educación. Esa campaña solo es posible en un regimen de libertades y de clara consciencia pública como también ocurre ahora en Chile. No nos quejemos por nada, sino por causas públicas como el 4% y perfeccionaremos nuestras vidas y seremos vivo ejemplo nacional de que superamos a la tiranía, la intransigencia política y ahora estamos abiertos a la libertad más plena. ¡Acaso sueño!.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Testimonio de una amiga de Minerva Mirabal

http://argentina.indymedia.org/news/2004/11/239320.php


Testimonio de una amiga de Minerva Mirabal
Por Yolanda Vallejo - Tuesday, Nov. 23, 2004 at 7:47 PM

El doctor Joaquín Balaguer fue nuestro maestro de Derecho Civil, cuando desempeñaba el cargo de Presidente de la República durante el régimen de Trujillo

Con su sombrero puesto entraba en el aula en la que nosotras estábamos y ya frente a los estudiantes, se lo quitaba y lo colocaba cuidadosamente en la mesa del profesor.

El doctor Balaguer nos enseñaba en Derecho Civil acerca de las liberalidades, sucesiones y donaciones, y Minerva sentía por él admiración y respeto, por sus conocimientos y por la maestría que mostraba en el desarrollo de los temas. Cuando salíamos de las clases del doctor, el recinto universitario estaba a oscuras y en el entorno de aquella época no había viviendas, de manera que juntas salíamos a pie hasta tomar un autobús habilitado para la zona universitaria y en una ocasión Balaguer nos vio en tal condición de desamparo que hizo detener su “limousina’’ conducida por su chofer privado y nos llevó a las tres amigas, hasta mi casa, en la calle 19 de Marzo, frente al entonces Club de la Juventud.

Minerva no estaba nunca tranquila, cuando de cultivarse intelectualmente se trataba, y se interesaba por la Filosofía, cuando tenía tiempo libre asistía a la Facultad de Filosofía. También nos inscribimos en la Alianza Francesa y tomamos un curso de traducción de los textos franceses, pensando siempre en ampliar nuestra cultura y sabiendo que nuestro sistema judicial está basado en el francés.

Minerva estaba maravillada. Su interés por el Derecho tenía que ver con una fundamentación que ella creía necesaria para combatir un autoritarismo brutal, que como decían usurpaba el terreno sagrado de la justicia.
Considero que para Minerva, el período de estudiante universitaria desde el 1952-1957, del cual soy fiel testigo, fue el más feliz de su vida, ya que, como dije anteriormente estudiaba Derecho, que era el sueño de toda su vida; vivía en la Capital y para completar la felicidad, en ese mismo período conoció el amor. Manolo fue su príncipe azul. Traté bastante a Manolo, antes, cuando era novio de Minerva y después como un revolucionario.

Acompañé a Minerva a comprar parte de su ajuar de novia, tenía para ese entonces luto de su padre; compró ropa íntima de color para levantarse el ánimo. No fui a la boda porque había que viajar a Salcedo -creo que Hortensia sí fue. Le organizamos una despedida de soltera en el restaurante Mario, que estaba entonces frente al Parque Independencia, no recuerdo lo que comimos y bebimos. Teníamos poco dinero, el cual reunimos entre un grupo selecto de sus compañeros de curso. Recuerdo con nostalgia que cuando estábamos ya en el restaurante, Minerva quiso ir a buscar a su hermana María Teresa, igualmente yo quise ir a buscar a mi hermana Mirtha. Salimos ambas y regresamos con nuestras hermanas, María Teresa y Minerva eran muy unidas; mis hermanos y yo también. Minerva era un ídolo para su hermana, creo que había 10 años de diferencia de edad entre ellas. A Patria la conocí en nuestra investidura, el 28 de octubre de 1957.

Cuando Minerva y Manolo se enamoraron, ya había una ruptura entre Manolo y su antigua novia. Ella era hija de un destacado abogado que tenía un bufete de prestigio en esta Capital. Cuando Manolo se graduara de abogado, ambos, padre e hija, querían que él formara parte de dicho bufete. Manolo quería ejercer en su patria chica, Monte Cristi. Esto último produjo entre ellos un rompimiento; Minerva en cambio lo seguiría. “El amor todo lo puede’’, decía Minerva. En esa oportunidad me contó que iba a dejar Salcedo, una tierra fértil para irse a Monte Cristi; tierra árida, pero era conocedora del deber de seguir a su esposo.

Manolo ejerció poco tiempo, pero lo hizo en Monte Cristi. Recuerdo que en una oportunidad vino Minerva desde Monte Cristi y me consultó un caso que tenía Manolo, de un obrero, con una lesión permanente. En esa oportunidad discutimos el caso juntas.
Manolo aspiraba a un cargo en su ciudad natal, no recuerdo si era en la judicatura o una notaría; el opositor en las aspiraciones del cargo para descalificarlo lo acusó de estar casado con una comunista. Siempre he pensado que este hecho fue la gota que rebosó la copa de su antitrujillismo, y los lanzó a la lucha. Minerva nunca tocaba el tema de su problema personal con Trujillo, criticaba el régimen como cualquier antitrujillista, jamás mezcló su persona con los comentarios antitrujillistas que surgían en cualquier momento y lugar. En una ocasión se refirió a unas fotografías pequeñitas de los Padres de la Patria que salían en efemérides del Listín Diario los 27 de febrero de cada año. Viendo el periódico exclamó: “Estos pobres muchachos cada día se ponen más chiquitos’’.

En los primeros días de enero de 1960 nos visitó María Teresa, y trajo un mensaje de su hermana en donde escribió que Manolo tenía un grupo en Monte Cristi y ella otro en Salcedo. Quería que yo lo comunicara a un grupo de la Capital. Le contesté diciéndole que esperara que llegara mi hermano Rómulo, que tenía un amigo ingeniero que le había dicho que podían contar con él. María Teresa esperó hasta llegar la noche, mi hermano no llegó a tiempo. Leandro vino más tarde por María Teresa y se fueron sin respuesta. Luego supimos que ese ingeniero había conseguido un contrato y estaba construyendo una cárcel para el régimen de Trujillo.

Días después vi a María Teresa pasar por mi casa sin detenerse, la detuve entonces; no conversamos mucho. Estaba pensativa y triste, no dijo nada importante. Días más tarde, en el mismo mes de enero, supe que el Movimiento fue descubierto. No los volví a ver.

A Manolo lo fui a ver recién salió de la cárcel, a su casa de la calle Rosa Duarte. Le llevé una fotografía a donde él aparecía entregando el título de Doctora en Derecho a Minerva Mirabal. El fotógrafo que cubrió el acto de investidura al no saber la dirección de Manolo y Minerva en Monte Cristi, me llevó la fotografía a mi casa, pague el precio y la guardé. Cuando le lleve la foto él no la había visto, luego tuvo la gentileza de mandarme a mi casa con su chofer. Lo encontré en buen estado de ánimo, era un hombre de un temple de acero. Me recibió con alegría y me dio las gracias.
La última vez que vi al doctor Manolo Tavárez Justo fue cuando me tocó cuidar y vigilar la entrevista que él sostuvo con el doctor Benjamín Ramos Álvarez, coordinador y dirigente del movimiento armado del 1963, antes de partir para las Manaclas; movimiento este que culiminó con la muerte de Manolo y otros expedicionarios. El Dr. Ramos Álvarez, que por su edad (43 años) y condición física, no pudo ir a la montaña, fue quien dirigió desde la ciudad dicho movimiento armado. La actividad de este personaje es poco conocida, pero jugó un papel importantísimo en dicho movimiento armado de 1963.

Ya para ese entonces, cuando Manolo cayó, mi amiga y compañera Minerva Mirabal y sus hermanas habían sido trágicamente asesinadas por el tirano. Desde su partida yo ruego por ella todos los días. Ojalá que Dios le tenga para siempre en la Gloria! Por su buen corazón y entrega a los demás y por su lucha a favor de una patria libre.

La doctora Yolanda Vallejo Pradel, fue amiga y compañera de estudios de Minerva Mirabal.

“Cada quien cargó su cruz”


MEMORIAS DE VINCHO
“Cada quien cargó su cruz”
VINCHO SE VIO OBLIGADO A ACEPTAR EL CARGO DE DIPUTADO QUE LE OFRECIÓ EL DICTADOR


Diálogo. En la parte superior, Vincho Castillo conversa con la periodista Wendy Santana. En la inferior, el director del Listín junto a doña Sogela de Castillo, Vincho, su hijo Vinicio Castillo y Wendy Santana.

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Vincho y Manolo, una relación de hermanos
Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo

No imaginaban que era tan grande el morir bajo una paliza del sistema de tortura de las cárceles de Trujillo los que se inmolaron por un país mejor, pero Vincho Castillo, siendo un adolescente, sí lo sabía porque su hermano se había quedado de un ataque al corazón cuando lo golpearon severamente.

Su madre no le dejó presenciar el sepelio de Pelegrín Hostos Castillo, quien había caído preso en la fortaleza Ozama por haber dicho en Cabrera, hoy provincia Duarte, que: “en este país lo que hace falta es un 26 de Julio (Día de la muerte de Lilís) y un Pelegrín Castillo”.

El dato que tiene la familia es que no lo quisieron matar, sino que le dieron una golpiza que él no resistió y entonces simularon su ahorcamiento. Un coronel que tenía 27 años siendo corbeta, de apellido María, les dio la noticia y les dijo también que fueron dos guardias, uno de apellido Fortunato, de Puerto Plata, los que le propinaron los golpes mortales.
“Yo le advierto a mi país que habrá de llorar lágrimas de sangre si consiente una dictadura".”
Pelegrín Castillo Agramonte, padre de Marino Vinicio Castillo.

La madre de Vincho, Narcisa Rodríguez, tampoco quiso que él se ligara a actividades conspirativas contra el régimen, como lo hiciera el hermano de padre de Vincho, Narciso Castillo, quien venía en el “Vapor Aurora”, junto con Juan Bosch en Cayo Confites.

Democracia pura
Narciso era un agrónomo importante que se había formado en Bruselas y Fidel Castro fue quien lo entrenó para disparar. También era de los fundadores del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) cuando su principal ideal era la democracia pura y participativa, en 1939.

En el momento en que asesinaron a Pelegrín Hostos, Narciso estaba en Europa y su otro hermano, Américo Castillo, quien era gobernador de la provincia Duarte, estaba participando en un congreso de gobernadores en Puerto Rico. Vincho tenía 15 años. Pero sin darse cuenta, doña Narcisa le inculcó el espíritu revolucionario de su esposo, don Pelegrín Castillo Agramonte, quien murió en el año 1931 a pocos meses de haber dicho aquella famosa frase en el último mitin contra Trujillo y que se publicó en los diarios: “Yo le advierto a mi país que habrá de llorar lágrimas de sangre si consiente que aquí se instaure una dictadura como la que se ve en el horizonte”.

Don Pelegrín Castillo Agramonte, quien había sido senador, diputado y ministro de justicia, hijo del héroe restaurador, general Manuel María Castillo Medrano, lo sacaron del mitin que se celebraba en el parque Colón de forma gloriosa. Ya estaban en pie las elecciones en las que Trujillo se iba a imponer y los concurrentes lo envolvieron en una bandera y lo trasladaron desde el parque hasta la Logia. Esa bandera tiene ya 80 años y aún conserva la nitidez de sus colores.

Vida pública
Vincho, que tenía tres meses de nacido cuando su padre falleció en Francia, el 14 de septiembre de 1931, durante toda su niñez le relataron la valentía y la trascendencia que tuvo su progenitor en la vida pública.

Después de la muerte de su hermano Pelegrín Hostos aprende la lección de cómo combatir una dictadura. A sus casi 79 años que cumple el 18 de julio próximo, Vincho lamenta todavía la muerte a destiempo de su padre, a los 56 años, producto de un cáncer de colón, luego de haberle advertido a su país el peligro que le acechaba con la instauración del régimen de Trujillo.

También sufre el asesinato de su hermano Hostos Pelegrín, lo que lo llenó de pavor, por lo que su madre se opuso a que siguiera sus pasos. “Pelegrincito era extremadamente inteligente y rebelde y hahía caído preso hacía 15 días cuando lo tomaron nueva vez. El que nos salvó fue nuestro hermano mayor, Américo, queaceptó ser funcionario de Trujillo para proteger a la familia”.

“Yo oigo ataques de que él se sirvió en el régimen de Trujillo. Señores, cada quien llevó su cruz por dentro. Hay que reconocer a los héroes, que desafiaban el régimen ofrendando sus vidas, pero la gente común, buena, que no fueron héroes, tenían sus problemas adentro, tenían un hermanito o un primo abajo”, precisó Vincho Castillo.

LA OBRA DE VINCHO RECOGE SUS VIVENCIAS
“Estoy escribiendo un libro: ‘Lo que pude vivir’. Todo lo que viví en esa época lo escribo y el año que viene lo podría publicar. Voy por el 1963. Es un relato de mi infancia, cómo yo me crié, cuál era mi hábitat, mi pueblo, la universidad, la profesión, después la política… lo que pude vivir de mi vida”, relata.

Vincho Castillo abrió las puertas de su casa al equipo de investigación de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul, para hablar de lo que no había comentado públicamente, a sabiendas de que lo tildan de trujillista por haber aceptado el cargo de diputado cuando desde muy joven se había destacado como uno de los abogados más prominentes.

El jurista, con una historia marcada por abusos contra su familia, cuenta que en su obra describe hechos que ocurrieron en su pueblo, espectaculares y horrorosos, como el asesinato de José Luis Perozo el 14 de junio del 1945, quien era como su hermano y compañero de escuela desde la primaria hasta primero de bachillerato.

Por su familia materna, Vincho Castillo era pariente de Juancito Rodríguez, el principal enemigo de Trujillo en los años 30 y a quien terminó destruyendo su patrimonio, conjuntamente con una gran parte de su familia inmediata. Sobre su padre, recuerda con añoranza que en el año 20 fue muy cortés con Trujillo siendo un teniente del Ejército, cuando se le acercó en el hotel Colón, donde estaba desayunando y le pidió que lo defendiera, en su calidad de abogado, porque lo estaban acusando de que había violado a una muchacha. Pero igual fue de valiente cuando años más tarde tuvo que decir lo que dijo contra Trujillo en el parque Colón.

Esta fue la conversación:
Trujillo: - Hola, yo soy el teniente Rafael Trujillo
Pelegrín: ¿Qué le pasa joven?
T.- Me están armando un expediente y me quieren procesar y retirarme de la fuerza. Me han armado un expediente de violación a una muchacha en Los Llanos.
P.- Vamos a desayunar.
T.- Yo sólo quiero que usted me ayude a salir de esto
P.- ¿Por qué cree usted que le quieren armar un expediente?
T.- Porque yo enhesté la bandera el 27 de febrero en la Fortaleza de El Seibo y en el fondo me quieren sacar porque ese gesto no está aprobado (en ese tiempo ondeaba la bandera de la intervención americana).
P.- Si alguien puede dar testimonio de eso, cuente conmigo.

Esa disposición del abogado, que ya tenía su oficina instalada en 1901, lo salvaría de la muerte a pesar de sus frases funestas contra el régimen, antes y después de ser instaurado.

Los masacrados de Octubre del 1961


http://www.hoy.com.do/areito/2010/10/16/346388/Los-masacrados-de-Octubre-del-1961




Areíto







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Se agruparon en “El Conde“ y calles aledañas.
Reproducción Rafael Segura
REPORTAJE
16 Octubre 2010, 8:46 PM
Los masacrados de Octubre del 1961
Escrito por: ÁNGELA PEÑA

Los acusaron de emplear tácticas de guerrillas, convertirse en turbas de agitadores, alterar el orden, incitar a la huelga, atentar contra la paz, escandalizar la vía pública, ultrajar a miembros de la Policía Nacional, dañar la propiedad privada. Al calificarlos como “francotirapiedras”, agitadores, provocadores callejeros, revoltosos, indeseables, parece que lo que más dolía a quienes condenaban la decidida manifestación juvenil que encontró apoyo en el pueblo de la capital y casi todas las provincias del país fue la destrucción de estatuas, bustos, retratos y nombres del Generalísimo recién ajusticiado.

Pero alegró a los medios oficiales que los grupos enardecidos, en principio no pudieran destruir “la estatua sedente del fenecido Padre de la Patria Nueva” colocada en la entrada del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. Porque desde el 17 de octubre de 1961, la despectivamente llamada “muchachada” tomó las calles con el grito contagioso de ¡Libertad! que no acalló la represión pese a la cruel matanza y los arbitrarios apresamientos del trágico día 20. Fueron cinco días de asombro que a pesar del dolor y el luto por los muertos y heridos representaron el más intrépido gesto de la juventud de entonces, sobre todo estudiantil, que culminó con la histórica masacre registrada “como la de la calle Espaillat” o “la de octubre”.

Alumnos y pueblo se expusieron a pesar de que todavía en los templos y recintos militares se oficiaban misas por el eterno descanso del alma del “preclaro Jefe” y se conmemoraba la “Redención de la Deuda Externa”, con gratitud al “Libertador”.

No importó a los muchachos la presencia de Virgilio García Trujillo celebrando “nuestra libertad financiera” y la de Angelita, Ramfis y Radhamés, los “hermanos Trujillo Martínez” anunciando con inusual despliegue que donaban tres millones para casas al Instituto de Auxilios y Viviendas, Fundación Generalísimo Trujillo” ni que la prensa aún llenaba sus páginas con este titular: “Muerte Trujillo conmueve todas las localidades del país”, reproduciendo telegramas cargados de tristeza.

Tampoco los detuvo la “circular admonitiva” de Emilio Rodríguez Demorizi, secretario de Educación, llamando a los padres a “encauzar sanamente una juventud que viene siendo incitada por las facciones partidarias a intervenir en los eventos de una politización apasionada”.

“Se ha podido observar, decía el ilustre ministro, que en los últimos días los escolares olvidan su principal ocupación que es la de estudiar y educarse para dedicar su tiempo a actividades ajenas a la escuela, impropias de su edad, llevando a las aulas el fermento político pasional que se respira en la vida pública”.

Primer escenario. La calle El Conde, entre las “Sánchez” y “Espaillat” fue el primer escenario de los estudiantes que allí lograron detener el tránsito y después fueron a Gascue.

La fuerza pública se acercaba y ellos la retaban a seguirlos. Ese 17 de octubre “el único daño que se produjo fue una puerta de cristal del restaurant El Conde”, según El Caribe, que aseguraba: “Policía mantiene actitud vigilante”.

Al otro día una piedra impactó en el cuerpo de Domingo Antonio Moreno Espinal, hijo del poeta Moreno Jimenes, en la calle Espaillat.

Ya no fueron sólo universitarios. Alumnos secundarios y primarios, niños aún, rompían vidrieras y efigies del “Benefactor”, salían por otros liceos y todos se unían en la zona colonial y Ciudad Nueva. Arrancaban placas de bronce, relojes de los contadores de estacionamiento, tapas de las alcantarillas, tubos, según las crónicas.

La Policía golpeó y apresó 13 jóvenes que “portaban piedras y puntiagudos pedazos de metales”, dijeron, publicando sus nombres, fotos, direcciones residenciales, grados que cursaban: Alberto Barinas, Juan Isidro Yanes, Carlos García, Andrés Mora Hernández, Carlos Romeo Domínguez, Rafael Cabrera Calvo, Francisco Antonio Marte, Matías Pimentel, José Juan Rodríguez, Luis Alfonso Rodríguez Méndez, Rafael Armando Bodre, Miguel Enrique Gil Mejía (tercer año de ingeniería y arquitectura, residente en Santomé 77), Dionisio Santana (quien recibió “heridas traumáticas en la región parietal izquierda”).

Después, Carlos Manuel Bello, Marino Sánchez, Rafael Martínez, Ernesto Manuel Rodríguez, Eladio Santana Sosa, Felipe Morel Inoa, Leonaldo (sic) Antonio Torres, Julito Santana Ulloa, Manolo Díaz Tejeda, Elpidio Antonio Cruz, José Leonilde Frías, Juan Isidro Lapaix Hernández, Rafael de Jesús Feliz, Danilo Rodríguez Pérez, Manuel Felipe Pimentel Hernández, Manuel Urbáez Fernández, René José de Jesús Nolasco Llinás, Ramón Arache, Miguel Rafael Suárez Jáquez, Víctor Manuel Báez Mundaray, Rafael Ernesto Lembert Méndez, Manuel de Jesús Ventura, Oscar Mena Álvarez, Dionisio Sánchez Mena, Pedro Ramón Ramos, Manuel E. Martínez y Darío Jiménez Miranda.

Entonces, a las demandas por el cierre de la Universidad y el nombramiento del rector José Manuel Machado, dispuestos por el Presidente Balaguer, la petición de autonomía y fuero universitarios, la liquidación de imágenes y denominaciones trujillistas, el cambio inmediato del nombre del liceo “Presidente Trujillo”, se unió el reclamo de libertad para los detenidos que unas crónicas calculaban en 39 y otras en 57.

“Escenas de vandalismo se registraron ayer en la tarde (19 de octubre) en un céntrico sector de esta capital que durante unas dos horas quedó prácticamente en manos de una turba desenfrenada”, decía un periodista de El Caribe asombrado porque ahí “se encontraban hijos de familias pudientes, inclusive muchachas”, entre ellas “las niñas chic de Gascue”.

Se “agruparon” en la esquina de las calles Espaillat y Arzobispo Nouel “palmoteando y gritando eslóganes oposicionistas”, sobre todo después que en la “Francisco J. Peynado” esquina “Padre Billini” la Federación de Estudiantes Dominicanos distribuyera hojas sueltas “responsabilizando a Balaguer y a las autoridades civiles del atropello perpetrado en las personas de los estudiantes y profesores”.

La revuelta alcanzó “proporciones nacionales”. Se temía “la implantación de la Ley Marcial para aplastar el resentimiento civil…”.

El plan político del 30 de mayo Tony Raful Según relata Bernard Diederich, en su interesante obra, “Trujillo, la muerte del dictador”, Juan Tomás

El plan político del 30 de mayo

Tony Raful

Según relata Bernard Diederich, en su interesante obra, “Trujillo, la muerte del dictador”, Juan Tomás DÍaz le había entregado al doctor Bienvenido García Vásquez, un documento, una semana antes del ajusticiamiento, con instrucciones de que lo abriera sólo después del atentado. Ese texto, indica Diederich, lo empezó a leer García Vásquez, y al parecer no terminó de hacerlo por la presión de su esposa Marianela, hija de Juan Tomás, quien le pidió que botara inmediatamente ese papel por el inodoro, ante el inminente asalto o allanamiento que esperaban de los agentes del Servicio de Inteligencia Militar, en el apartamento de un amigo, donde se habían refugiado, junto a la esposa de Juan Tomás, doña Chana, y sus dos hermanos, en horas de la madrugada del 31 de mayo de 1961.

Diederich cita un primer párrafo del documento, que al parecer constituiría el planteamiento político del grupo que ejecutó la hazaña de decapitar la tiranía trujillista. Ese párrafo dice así: “Tan pronto como Trujillo esté muerto, Pupo Román y Juan Tomás Díaz encabezarán una junta cívico militar y Antonio de la Maza será el secretario de las Fuerzas Armadas.

Todos los miembros de la familia Trujillo serán arrestados. Algunos recibirán permiso para ausentarse y otros serán llevados a la justicia… El presidente Balaguer será llevado al Palacio Nacional donde será obligado a firmar los decretos estableciendo la junta. La junta pedirá la intervención de los Estados Unidos para evitar el derramamiento de sangre… “ Ángel Severo Cabral, según dice Diederich, “recibió también en delegación la importante tarea de preparar la radioemisión posterior al tiranicidio, dirigido al pueblo dominicano y la cual pondría el golpe en movimiento”.

Cabral grabó en su propia voz el llamado o manifiesto que comunicaba al país la muerte del tirano y llamaba al pueblo a levantarse contra la dictadura y apoyar la acción del tiranicidio; estaba dirigido a los militares, los obreros, los profesionales. Llamaba a la movilización popular identificándose como “grupo de liberación”. La proclama fue escrita por Antonio García Vásquez.

Cuenta Diederich que Cabral repetía, “notificando al pueblo, notificando al pueblo”. Se organizó incluso la toma de la emisora La Voz del Trópico para pasar dicha cinta magnetofónica.

Del documento que le entregó Juan Tomás Díaz a Bienvenido García Vásquez, no se conocen las propuestas que contenía, que habrían definido un perfil ideológico y político de sustentación de la gesta heroica del 30 de mayo. Se supone que del documento no hubo copias. Sin embargo hay algunos indicadores importantes en el párrafo incluido por Diederich en su libro, por ejemplo, la decisión no fue apresar a Trujillo como se filtró en algunos testimonios preliminares, sino matarlo. Otro dato es que tanto Pupo Román como Juan Tomás Díaz presidirían la Junta Cívico Militar y Antonio de la Maza sería el Secretario de las Fuerzas Armadas.

Además de que necesitarían al presidente Balaguer para los fines de establecimiento de la Junta y la elaboración y firma de los decretos.

El destino de la familia Trujillo estaba determinado por su detención masiva, depuración y sometimiento a la justicia de los responsables de actos delictivos.

Lo sorprendente es el anuncio de un pedido de intervención militar norteamericana para evitar un baño de sangre, lo cual supone deducir que los héroes presagiaron enfrentamientos y resistencia importante de parte de los trujillistas.

Por otro lado, en el manifiesto de Severo Cabral, había un llamamiento a la movilización popular, a un respaldo del pueblo al hecho histórico consumado, lo que indica, que había conciencia de que el evento del ajusticiamiento y el golpe de estado, por sí mismos eran insuficientes si no se producía el apoyo de la población.

Mi distinguido amigo, ciudadano ejemplar, Eduardo García Michel, en un enjundioso trabajo titulado “Las ideas centrales del tiranicidio”, en referencia a las notas que hemos publicado sobre la gesta y sus motivaciones y propuestas, revela la existencia de “un plan político básico de 10 puntos, escrito por uno de los que sobrevivieron y que fue mantenido en el anonimato por decenios y que era distinto a la proclama…” García Michel hace consideraciones sobre dicho plan político sumamente interesantes.

La idea es conocer ese plan político o documento conceptual que sirvió de basamento a la gesta, así como todos los detalles sobre el mismo. Mi preocupación es precisamente esa, encontrar la fuente teórica referencial que serviría para complementar la visión de una acción trascendente e inolvidable en la lucha por la libertad.

Para mí los héroes del 30 de Mayo son más que héroes, y no hay cómo pagar la deuda contraída con su ejemplo y su coraje. Pero no es ocioso buscar las raíces, el sustrato de su arrojo y consagración histórica.

No fue solamente liquidar al monstruo, que de por sí es una hazaña portentosa, sino algo más, castigar al trujillismo, abrir las puertas de las cárceles y del exilio y dar garantías de una democracia efectiva, independientemente de los agravios personales que sufrieron, convertidos en colectivos, paradigmas alzados en la conciencia nacional como legado patriótico.