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domingo, 4 de enero de 2015
Franklin Dominguez tan creativo a los 83 años como cuando era joven.
Franklin Domínguez tan creativo a los 83 años como cuando era joven
Por ÁNGELA PEÑA
a.pena[@]hoy.com.do
03 enero, 2015 2:00 am
"¿Quién iba a pensar que el padre perverso era Trujillo?".
Cuando el régimen de Trujillo asesinó a las Mirabal, Franklin Domínguez escribió un melodrama “que quien lo leía lloraba”. Circuló clandestinamente y fueron coautores Andrés Avelino, Abel Rodríguez del Orbe y Luis Eduardo Escobar.
“…Tres cadáveres, tres ataúdes…”, rezaba, invitando al pueblo a dejar vacíos los bares, cines y otros centros de diversión y a sacarle cinco copias y distribuirlas. “Cayó mucha gente presa”, afirma Franklin, que tuvo que exiliarse en Puerto Rico.
Conoció a Minerva cuando estudiaba derecho, se hicieron amigos, la visitaba. “Era una mujer impresionante, parecía una diosa, escuchaba más que hablaba, era preciosa, elegantísima, hermosa, muchos estábamos enamorados de ella”, confiesa. Rodríguez del Orbe y Avelino le acompañaban a verla en la pensión donde vivía.
Franklin sintió animadversión hacia la dictadura desde que cursó la secundaria en la que maestros antitrujillistas “nos infiltraban ideas clandestinas contra Trujillo”. Cuenta que cuando había desfiles y otros actos en honor al tirano, Ángel Mieses les decía: “la asistencia es voluntaria pero el que no vaya tiene cero en conducta”.
No obstante, fue en la universidad donde Domínguez puso en práctica su oposición escribiendo y entregando panfletos con símbolos y consignas antitrujillistas como: “¡Abajo Trujillo!”.
Nunca fue descubierto ni apresado pese a que entre sus amigos había notables desafectos como Pipe Faxas, Luis Gómez Pieterz, Luis Gómez Pérez, los hermanos Mejía Ricart y los ya citados. Entre él y Rodríguez del Orbe, relata, había una amistad entrañable, “ellos conspiraban pero no me envolvían a mí, sin embargo, yo estaba en lo mío a mi manera”.
Un día, estando en la azotea de Bellas Artes junto a Niní Germán y Pepito Guerra vio al sátrapa cruzar por el malecón y exclamó: “¡Qué fácil sería matarlo desde aquí!”. Sus acompañantes eran reconocidos enemigos del Gobierno y fueron torturados en La 40. Mientras golpeaban a Guerra le gritaban: “¡Toma espigas maduras!”.
Espigas maduras fue el título que le puso Franklin a una obra que escribió contra Trujillo que se exhibió con éxito en todo el país. Se trataba de “un padre tiránico con sus hijos, los tenía sojuzgados y ellos se consideraban ya desarrollados para la libertad. ¡Tenemos que acabar con el viejo!”, manifestaban.
Debía someterla primero a la Comisión de Espectáculos Públicos que esperó un mes para preguntarle cómo era posible que los hijos quisieran matar a su padre, sugiriéndole buscarle otra salida. La carta la firmaba monseñor Eduardo Ross. Se declaró no apta para menores y le modificaron una línea que decía: “30 años soportándote” por “Tantos años soportándote”.
Fue presentada en Bellas Artes y después la pidieron con frenesí desde los pueblos. Armando Hoepelman era el padre y los hijos eran Ina Moreaux, Miguel Alfonseca, José Sanabia, Iván García, Guerra y otros.
“La gente salía callada, se corrió la voz de que atacaba a Trujillo porque aquello era una agitación completa: ‘Si nos unimos podemos acabar con él”, expresaba.
Yaqui Núñez, que aún no era famoso, se acercó a Franklin en San Francisco de Macorís y le comentó: “La juventud de Macorís ha captado el mensaje”.
“En las dictaduras a veces se puede decir las verdades y no pasa nada. ¿Quién iba a pensar que el padre perverso era Trujillo?”. Sin embargo, a los pocos días lo recibieron en Borinquen, perseguido, Octavio Amiama, Tirso y Marcio Mejía Ricart. De ahí viajó a Nueva York donde lo sorprendió el tiranicidio.
La silla. Franklin nació en Santiago el cinco de junio de 1931, hijo de Nemesio Domínguez Rojas, dinámico vendedor de seguros, y de Sofía Hernández Peña. Estudió en la escuela Paraguay hasta sexto curso pues la familia se trasladó a la capital en 1940.
Sus hermanos son numerosos: Gonzalo, Pablo Neri, Persio, Gladys, Doris, Mercedes, Roberto, de padre y madre, y Sócrates, Hilda y Máximo, de padre. “Mamá los crio a todos”. Hay bohemios, músicos, bailadores de tango, humoristas, maestros, concertistas, tenores, actores cómicos, farmacéuticos… Algunos fallecieron.
Franklin es el más versátil y creativo. Desde niño organizaba veladas, recitaba, bailaba. Vino al mundo con el tango: Si los pastos conversaran/ esas pampas me dirían… “Nací con música”, declara. Con el tiempo escribió “Bailemos ese tango”, que dedicó a Monina Solá.
En Santiago tuvo sus primeras novias. Antes de ingresar a la universidad, donde se graduó licenciado en filosofía en 1952 y doctor en derecho en 1955 pasó por la escuela República de Argentina, el colegio La Salle y la Normal Presidente Trujillo.
La política y el teatro han estado unidos en su productiva vida. En la mayoría de sus trabajos está prácticamente reflejada la historia dominicana desde el trujillato, y esta armonía destella en su charla. “De ahí surgió tal sátira”, expresa reiteradamente este actor y escritor en cuyas Obras Completas hay registradas más de 80 producciones. Tiene otras inéditas.
Descubrió su capacidad al ver una velada en el teatro Olimpia, en 1939. “Pero yo puedo hacer eso”, dijo. Desde entonces no se ha detenido su quehacer que comparte con el amor por sus hijos Francisco Domínguez Hernández, Franklin Ricardo y Francisca Libertad Almánzar, su nieto Engels, cuatro biznietos y su novia Hellen Sharon White, ex miss Wisconsin.
Imposible citar sus numerosas creaciones, muchas premiadas, pero es obligado mencionar La Silla, primera película dominicana de largo metraje, traducida al inglés y el francés, aclamada por un pueblo que celebraba la libertad después del ajusticiamiento. Iba a ser un monólogo titulado: “¿Quiénes son mis jueces?”, que comenzó a ensayar Camilo Carrau en Nueva York.
Carrau, técnico cinematográfico, reunió amigos camarógrafos, sonidistas, cinematógrafos y “le cambiamos el nombre por La Silla, una especie de conciencia que acusaba, denunciaba”. Franklin escribió y dirigió esa cinta cuyos recursos eran una silla, que conserva, un retrato de Trujillo, algunos dibujos y el talento inigualable de Carrau. Rebozó los cines y teatros con ese asiento que bailaba, giraba, reía, lloraba. Graciela Villanueva de Carrau y Clark Johnson y Phil Meise, norteamericanos, están asociados al filme.
Lamentablemente, de él no hay copia ni original. “Estuvo bien en mis manos”, comunica, pero pasó a Cinemateca y posiblemente esté en Funglode “en mal estado. José Rafael Lantigua se comprometió a repararla, pero nunca he recibido respuesta”.
Franklin, un liceísta que no ejerce y un católico no práctico, es un bienhechor criticado por “andar ayudando a todo el mundo”. Conduce su vehículo, nada, no fuma y solo toma “tragos sociales”. No va a misa pero reza todas las noches por las familias y la paz. Atribuye sus fuerzas y su memoria espléndida a que “me mantengo con la conciencia tranquila y no hago daño a nadie”.
jueves, 1 de enero de 2015
Fin de año. Nuevo año.Minou Tavárez Mirabal
Fin de año. Nuevo año.
Este 2014 que hoy termina, ha sido extraordinariamente importante para mí, tanto en lo político como en lo personal.
Como hija, me despedí de Mamá Dedé, pero también como hija he visto florecer la historia de amor de mis padres Minerva y Manolo, a través de sus cartas, a lo largo y ancho de un mundo que ellos no pudieron conocer.
El año termina y asumo uno de los retos más intensos de mi vida como Presidenta de Parlamentarios para la Acción Global, desde donde podré luchar por la justicia, el Estado de Derecho, los derechos humanos, la democracia y la paz, en el escenario que es todo el planeta.
En lo político, tomé la decisión de renunciar de un partido dentro del cuál por muchos años intenté echar la pelea por transformar nuestro país y fortalecer la democracia, casi siempre nadando a contracorriente.
Asumiendo la mayor de todas las responsabilidades que me he planteado en este largo camino que llevo conmigo, y junto a ustedes, me dirijo al 2015 con el entusiasmo de construir un proyecto político que transforme en esperanza el pesimismo, la impotencia, la amargura y la decepción de nuestro pueblo. Arrancamos el año con las puertas abiertas de nuestra Opción Democrática, con la firme decisión de cambiarle el rostro a la política dominicana y de llegar al poder para producir las transformaciones que son urgentes en nuestro país. En nuestra idea de la democracia y del país que queremos, hay sitio para la justicia y para el bienestar y los derechos de todos y todas.
Y qué bien llegar aquí con ustedes, la gente que piensa que hay que hacer algo para cambiar este país y es capaz de hacerlo. Porque pensar y no hacer nada, pensar y seguir siendo invisibles, pensar e ignorar lo poderosos que somos, no le sirve a nada, a nadie y mucho menos a nuestro país. Da gusto saber que no estoy sola, que hay muchas y muchos dispuestos a trabajar por una República Dominicana que se respete y nos respete. Una República Dominicana donde todos y todas tengamos las mismos derechos y oportunidades. Una República Dominicana con un Estado que funcione en beneficio de todos. Y sé que estamos listos para trabajar hasta conseguirlo.
Yo sueño esa República Dominicana y trabajo por ella. El sostén de todos mis sueños es la certeza de que no estoy sola, de que existe un conjunto de gente harta de tantas carencias, impunidad, indiferencia y desorden, dispuesta a no quedarse quieta, dispuesta a jugar su parte para lograr alcanzar lo correcto.
Sera difícil, será duro, será cuesta arriba, será retante porque sólo destruir, robar, ensuciar es fácil. Sera difícil, pero será bueno. Sera difícil, pero será justo. Será difícil, pero el resultado, el premio y la promesa serán nuestros. Y mientras haya una sola persona dispuesta a trabajar conmigo, mientras haya un solo ser listo en cualquier rinconcito de este hermoso país para dar sus mejores esfuerzos por esa República Dominicana, yo estaré aquí, feliz, esperanzada, lista, presente, siempre.
Que este nuevo año sea grande y hermoso para todas y todos ustedes. Que cada uno, cada una, siga poniendo un poco de su alma en la esperanza y en el esfuerzo.
Gracias amigos y amigas!
Feliz 2015!
Minou Tavárez MIrabal
La vida sigue su agitado curso.
La vida sigue su agitado curso
Por: José del Castillo
Diario Libre
Mientras mis compañeros del barrio que me llevaban pocos años complotaban contra el régimen, arrastrando al muy admirado profesor Casado Soler –a cuya escuela de superación personal asistía en vacaciones de verano junto a José Alcántara, Macky de Peña, Felipe Pumarol, Abelardo y Berto Leites-, el país conmemoraba el 3 de noviembre en ritual oficial el natalicio de la Excelsa Matrona, cariñosamente llamada Mamá Julia. Una buena mujer vientre de una numerosa prole variopinta en la que destacaban “el Generalísimo y Doctor” RLTM y “el Señor Presidente Héctor Bienvenido Trujillo Molina”, visitada en su hogar de la Máximo Gómez con México por grupos de damas agradecidas ante tan señero parto del Padre de la Patria Nueva. La hoy Maternidad Nuestra Sra. de La Altagracia llevaba su nombre. A su entrada un impresionante retrato a cuerpo entero que conservó en vida su nieto y abuelo de mis hijos Pacho Saviñón Trujillo.
Ese día de 1959 los nacionalistas panameños encabezados por Aquilino Boyd se proponían “invadir pacíficamente” la Zona del Canal, en reivindicación simbólica de su soberanía, colocándose en alerta las tropas norteamericanas que la custodiaban. En el Vaticano se rumoraba que el Papa Juan XXIII convocaría un nuevo consistorio para ampliar a un centenar la matrícula del colegio cardenalicio y designar nuevos mitrados. Ike, el popular presidente Dwight Eisenhower, comandante supremo aliado durante la II Guerra Mundial estratega del decisivo desembarco de Normandía, realizaba una gira por Europa, Asia y África, como un “golpe vitamínico” a países neutrales o sometidos a presiones comunistas en el marco de la Guerra Fría. En el frente del Caribe, la prensa anunciaba que la Cuba de Fidel restablecía la pena capital.
En el frente local las primeras planas eran tomadas por una foto en la que aparecían sonrientes en la Nunciatura el Ilustre Jefe, el Presidente Héctor B. Trujillo, el Arzobispo de Santo Domingo monseñor Octavio Beras y el Nuncio de Su Santidad, monseñor Zanini. Todo era armonía antes de que se desatara la tormenta en enero del 60 con la Pastoral retadora de los obispos, que soltaría desbocados los demonios del SIM y de Radio Caribe, las cárceles abarrotadas por los jóvenes del movimiento clandestino 14 de Junio. Una reforma constitucional se adelantaba, consistente en obviar la Constituyente electiva como instancia para enmendar la Carta Sustantiva, reemplazándola por la Asamblea Revisora, tal como funciona hoy. Un fast track en tiempos de borrasca caribeña que agilizaba los dictámenes de la dictadura, tan dada a cuidar formalidades legales, asistida para ello por su consejo de sabios jurisconsultos. Los trabajos de la Constituyente, reunida en la benemérita ciudad de San Cristóbal, a cargo de Pedro Troncoso Sánchez, Federico C. Álvarez, Luis Julián Pérez et al.
En el Hipódromo Perla Antillana Trujillo era aclamado por la fanaticada de la hípica, acompañado por el Gobernador del Banco Central, Virgilio Álvarez Sánchez. Unos 132 convencionistas de la Navy League de Estados Unidos procedentes de Puerto Rico, arribaban en plan turístico a Ciudad Trujillo, hospedados en el Hotel Embajador. En el Colegio Mayor Universitario Calazans, Fradique Lizardo disertaba sobre Folklore, en tanto Salvador Pittaluga Nivar hacía lo propio en La Voz Dominicana. En esa planta tele radiodifusora, a las 4 pm, la súper diva italiana Doris Duranti daba consejos diarios de belleza, seguida por un interludio musical que antecedía el Noticiero UPI (United Press International) y el Boletín Meteorológico.
A las 5, el concurso Gane Llamando. Media hora después, los esperados Muñequitos. A continuación La Pregunta Musical y en vivo el apuesto tenor Tony Curiel, la salerosa vedette Esther Valladares, Constantino Castillo y la estupenda soprano Violeta Stephen. Acompañados por la Orquesta Angelita dirigida por Tavito Vásquez. A las 7, ya los adultos en casa, la Panorámica Mundial con el periodista, abogado y músico cubano Miguel Agustín Gacel –en nómina del SIM con 700 y factótum en Radio Caribe, padre de Carlos, un operativo de Johnny Abbes desde sus días en Guatemala- y el Noticiero Fílmico de LVD. Charla del Ing. Juan Ulises García Bonnelly. Media hora después, Wyatt Eart, un serial sobre la vida legendaria del sheriff de Tombstone, Arizona, que los muchachos seguíamos como la beata el Rosario de las 6. A las 8, el Mariachi Dominicano de Collado, señal de la impronta azteca en nuestro medio. Quince minutos y el Teatro de Estrellas ESSO. Media hora luego, sesión de Cine.
En radio HIZ el Programa Reuter presentaba a la estelar Elenita Santos vocalizando Está sellado e Indudablemente, Emisoras Unidas nos brindaba Música para la Siesta que todos dormíamos y HIN, en la “voz que bosteza” de mi entrañable Héctor Papi Quezada, ofrecía música americana, de moda entonces por el furor causado por el rock and roll de Elvis y Bill Halley y sus Cometas. Estrella, “el fósforo que no falla” producido desde 1916, se publicitaba ampliamente indicativo de su uso cotidiano en la cocina de cuaba y carbón y entre fumadores que abundaban como clave de machismo y de adhesión al cine de Hollywood. Esta, marca Premium de la Cía. Anónima Tabacalera, que pregonaba sus cigarrillos “siempre frescos”.
El Royal Bank destacaba su presencia en el país con 7 sucursales y Hemphill Schools de Los Ángeles incentivaba mediante atractivos artes publicitarios a tomar cursos técnicos por correspondencia de radio y televisión, como una forma de “aumentar su sueldo”, enrolándose temprano mi compañero sancarleño Miguel Ricart Heredia. La Cervecería Nacional Dominicana inauguraba su acogedor Roof-Garden en las instalaciones del km 6 de la Avenida Independencia. Los obreros de la Sociedad Industrial Dominicana agradecían al Jefe y al Presidente Héctor B. Trujillo la restitución de la regalía pascual hasta 200 pesos. En la pelota invernal el Licey se hallaba a 5 posiciones del 1er lugar ocupado por el Escogido, que ganó el campeonato 59-60, encabezando el bateo Chico Conton, M.E. Jiménez y Mateo Rojas Alou, con Frank Howard y Julián Javier en cuadrangulares y el Gran Marichal en ponches propinados.
En Bellas Artes el cuadro de comedias del Teatro Escuela montaba Living Room del afamado novelista y dramaturgo británico Graham Green. La cartelera cinematográfica traía en el Elite y el Leonor, la comedia No hay tiempo para sargentos, coincidente con el complot develado en San Isidro denominado la rebelión de los sargentos, que involucró a decenas de técnicos y mecánicos de aviación, torturados y desaparecidos. El Olimpia proyectaba Watusi, un film de aventuras desarrollado durante un safari tras las legendarias minas del Rey Salomón. El teatro Independencia daba Vagabundo y Millonario con el celebrado humorista y cantante Tin Tan –hermano del Loco Valdés y de don Ramón, el del Chavo del Ocho. Las salas Santomé y Apolo exhibían las vaqueradas El Mejor Gatillo con George Montgomery y Frontera de dos Razas con Ben Johnson, mientras el teatro Rialto de tres plantas, el film bélico Esclavo de la Avaricia estelarizado por Robert Ryan.
La Voz Dominicana tenía en cartel Acapulqueña con la vedette cubana establecida en México María Antonieta Pons y el cantante chileno Antonio Prieto. El cine Diana, Socios para la Aventura con la estatuaria mexicana Ana Luisa Peluffo, y el Julia, Melodías Inolvidables con la actriz azteca María Elena Marqués. El Auto Cinema Iris figuraba con Odio que Mata, el Arelis, Cartel de Asesinos y el Paramount, La Huella del Asesino, todos muy instructivos. El Capitolio ofrecía un verdadero palo taquillero, Pabellón de la Muerte o La Celda 2455, el sonado caso de Caryl Chessman, el “Bandido de la Luz Roja” condenado a la cámara de gas en la prisión de San Quintín, a quien Bienvenido Fabián dedicó un tema interpretado por Armando Recio. Infaltables las películas de horror El Vampiro y El Hijo de Frankenstein, en el Atenas y el Trianón. Para aligerar la vida, el comediante Jerry Lewis nos entretenía con Papá soy yo en el súper teatro San Carlos, con 1,500 butacas.
Como si fuera poco, el Max –hoy convertido en iglesia cristiana- proyectaba El Gran Dictador, un exitoso film sonoro de 1940 que ironizaba y condenaba el nazismo, el fascismo y a todas las dictaduras, con guión, dirección y actuación del genial Charles Chaplin. Justo en la Avenida José Trujillo Valdez (la actual Duarte), al lado de donde operaría desafiante a mediados de 1960 el local del Movimiento Popular Dominicano (MPD), un partido marxista-leninista liderado por Máximo López Molina y Andrés Ramos Peguero procedente de La Habana. En el contexto de la feroz dictadura que daba sus zarpazos más sanguinarios y atrevidos, esa película era toda una provocación.
Con los hermanos Ricart Heredia, junto a mis primos Fedé Polanco y Miguel Ángel Velázquez, fuimos a verla. Admiradores de Chaplin a quien disfrutábamos en el cine mudo -incluidas sesiones privadas con proyector propio de Miguel Ricart, un vanguardista de la tecnología que estudió cómputos en México y laboró pionero en la IBM-, salimos de este film sonoro casi todos mudos. Nos mirábamos a los ojos y las miradas lo decían todo. No podíamos rehuir la analogía entre lo visto y lo vivido en nuestro país bajo el Benefactor de la Patria. Un verdadero Gran Dictador en estos cálidos trópicos de azúcar y de alcohol. Que extendía sus dedos siniestros más allá de esta media ínsula. Mientras Rodriguito pregonaba a diario por la radio: “la vida no se detiene, prosigue su agitado curso”.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Museo Memorial conmemora 51 aniversario del asesinato de Manolo Tavarez Justo.
Museo Memorial conmemora 51 aniversario del asesinato de Manolo Tavárez Justo
Manolo Tavárez Justo.
HERMANAS MIRABAL, República Dominicana.- La Casa Museo Hermanas Mirabal y el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD) conmemoraron el 51 aniversario del asesinato del líder de la agrupación política Movimiento 14 de Junio, Manuel Aurelio (Manolo) Tavárez Justo y de sus compañeros.
El acto tuvo lugar en la Casa-Museo Hermanas Mirabal, en la provincia del mismo nombre y asistieron representantes de las fundaciones patrióticas, así como autoridades provinciales.
La Casa-Museo Hermanas Mirabal es una extensión del Panteón de la Patria donde posan los restos de Manolo Tavárez Justo, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.
La Agrupación Politica 14 de Junio se levantó en armas luego del golpe de Estado que derrocó el gobierno Constitucional del profesor Juan Bosch. Se acogieron al cese al fuego propuesto por el gobierno ilegal del Triunvirato, pero fueron fusilados junto a sus compañeros de guerrilla a pesar de que les habían dado garantías de que sus vidas serían respetadas.
La directora del Museo, Luisa De Peña durante el acto relató que ‘‘el 21 de diciembre de 1963, al caer la tarde un comando especial comandado por Dario Díaz Gil bajo las órdenes del general retirado Ramiro Matos González, jefe militar de la operación antiguerrillera, asesinó a un grupo de 15 integrantes del 14 de Junio en franca violación a la Convención de Ginebra”. La masacre tuvo lugar en el Alto de la Diferencia, en Las Manaclas, San José de las Matas. Manolo muere a la edad de 32 años.
Tambien señaló que ‘‘a la luz de la nueva Constitución que reconoce los crímenes de lesa humanidad como imprescriptibles se depositó una querella el año pasado frente a la Procuraduría General de la República y a pesar del compromiso expresado por el Procurador Domínguez Brito la misma ha sido congelada en una gaveta.’’
Consideró que ‘‘la supuesta lucha contra la impunidad parece un circo montado con fines electorales, pues teniendo en sus manos todos los elementos para iniciar una investigación, la primera en el país por crímenes de lesa humanidad, no hacen nada.’’
El general Ramiro Matos es el padre del actual jefe del Ejercito Dominicano y ha sido señalado como implicado en otros hechos por las Fundaciones Patrióticas como los fusilamientos de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo en 1959.
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miércoles, 24 de diciembre de 2014
Los 51 Años del Asesinato de Manolo Tavarez Justo
Voz Editorial - Los 51 Años del Asesinato de Manolo Tavárez Justo
Detalles Publicado el Lunes, 22 Diciembre 2014 11:58 Escrito por Antonio María
Antonio María.
22-12-2014
- La llama de la libertad de la nación dominicana no se apaga desde que fue encendida el 14 de Junio de 1959, en Constanza, Maimón y Estero Hondo por los jóvenes de la Raza Inmortal, de los cuales formaron parte 11 mártires francomacorisanos.
El doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) al alzarse a las escarpadas montañas de Quisqueya el 28 de Noviembre del año 1963 a través de 6 frentes guerrilleros, reivindicó la bandera de lucha de los jóvenes de la Raza Inmortal y su Proyecto Liberador.
Manolo y sus compañeros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (El 1J4), fracasó en su intento liberador el 21 de Diciembre de 1963, cuando tras la garantía de sus vidas por parte del Gobierno de facto del Triunvirato, el grupo decidió entregarse a los militares en las Lomas de Las Manaclas, de San José de las Matas, quienes cobardemente procedieron a eliminarlos.
Al haberse cumplido ayer 51 años de la caída de Manolo y los jóvenes del 1J4, cabe destacar que en el presente histórico se registra una represión moral e institucional, que coloca al país en peores condiciones que las imperantes previo al ascenso al poder del profesor Juan Bosch el 27 de Febrero de 1963.
La máxima responsabilidad recae en los tres partidos mayoritarios que han sido gobierno en los últimos años, auspiciadores y dueños de una corrupción rampante cuyo dineral alcanzaría para lucirnos ante el mundo con niveles excepcionales en materia de economía, educación, salud y alimentación.
Las semillas libertarias que sembró Manolo en las Lomas de las Manaclas, están ahí y éstas pueden germinar a los pies de nuestra juventud de manera libre y desafiante.
¡Que los ideales de Manolo y los jóvenes del 1J4 nunca mueran, mucho menos en esta época, donde reina la corrupción y el transfuguismo ¡¡¡
domingo, 21 de diciembre de 2014
UN 21 DE DICIEMBRE FUSILARON A TAVAREZ JUATO Y OTROS 15 EN LAS MANACLAS
INICIO PORTADA UN 21 DE DICIEMBRE FUSILARON A TAVÁREZ JUSTO Y OTROS 15 EN LAS MANACLAS
Manolo Tavárez Justo
Un 21 de diciembre fusilaron a Tavárez Justo y otros 15 en Las Manaclas
Por: Redaccion AlmomentoFecha: diciembre 21, 2014En: Portada10 Comments
Por HECTOR TINEO –
Un día como hoy, en 1963, tropas del Ejército Regular fusilaron en Las Manaclas, al doctor Manuel Aurelio -Manolo- Tavárez Justo y a 15 compañeros que lo acompañaron en el movimiento guerrillero que había iniciado el 28 de noviembre de 1963.
Una versión da cuenta de que Manolo Tavárez Justo y sus compañeros fueron arrestados en el momento que iban a entregarse desarmados acogiéndose a una promesa del Gobierno de facto del Triunvirato que había prometido respetarles las vidas si abandonaban las armas. Sin embargo, sus captores los fusilaron en el lugar de la detención.
El 19 de diciembre de 1963, el triunviro ingeniero Manuel Enrique Tavares Espaillat, había anunciado que la guerrilla sufrió 16 bajas y el Ejército Regular dos.
Acusó al movimiento guerrillero que lideraba Tavarez Justo, de tratar de establecer en la República Dominicana “una dictadura comunista, análoga a la que oprime al pueblo fraterno de Cuba”.
No obstante, el miembro del Triunvirato dio seguridades a los guerrilleros de que si abandonan su lucha y se entregan a las autoridades, sus derechos serían respetados.
En opinión de Tavares Espaillat “es innecesario reiterarles que sus vidas y derechos serán religiosamente respetados”.
En el momento que hizo el anuncio ya se conocían las noticias sobre las muertes de los guerrilleros Francisco Bueno Zapata, Pipe Faxas, Luis Ibarra Ríos y el guía guerrillero del Frente de Las Manaclas, Comandante Enrique Jiménez Moya, Domingo Sánchez Bisonó (El Guajiro)
El 19 de diciembre de 1963, el triunviro dijo que los focos de insurrección habían sido dominados, “a excepción del que opera en El Rubio”.
Aseguró que las autoridades militares habían tomado 87 prisioneros, 58 armas largas, ametralladoras, fusiles máuser, pistolas, y revólveres.
De su lado, familiares de los guerrilleros solicitaron al Gobierno de facto del Triunvirato que declarara una tregua para los insurrectos, a fin de que puedan entregarse sin poner sus vidas en riesgo.
La petición también fue apoyada por el Partido Revolucionario Social Cristiano.
El Gobierno de facto del Triunvirato también anunció el día 19 de diciembre de 1963, que suspendió las garantías individuales a los detenidos inculpados de delitos de subversión, por lo que no podrán obtener libertad provisional, con o sin fianza.
El doctor Manolo Tavarez Justo, Comandante del Frente, Enrique Jiménez Moya, y sus compañeros, fueron detenidos por miembros del Ejército Nacional, a cinco kilómetros del caserío de Las Manaclas, en el municipio de San José de Ocoa.
Del grupo que se acogió a la promesa que había hecho el Triunvirato de garantizarle la vida si se entregaban desarmados, sólo sobrevivió Emilio Cordero Michel, quien formaba con otros guerrilleros la Comisión de Avanzada que negociaría la rendición de los guerrilleros con los militares.
Al salir a la carretera, la comisión gritó que iba a entregarse y a pesar de mostrar prendas blancas, fueron ametrallados por militares que viajaban en un jip.
Los integrantes del otro grupo de guerrilleros que permanecían ocultos con el doctor Tavarez Justo, fueron apresados y fusilados en el acto.
Los guerrilleros que fueron fusilados junto al doctor Manolo Tavarez Justo fueron Leonte Schott Michel, Alfredo Peralta Michel, Rubén Díaz Moreno, Jesús Antonio (Tony) Barreiro Rijo, Juan Ramón (Monchi) Martínez, Manuel de los Reyes (Reyito) Díaz Herrera y el doctor Federico José Cabrera, quien era el médico del frente guerrillero Enrique Jiménez Moya.
También fueron fusilados Jaime Ricardo Socías, Fernando Arturo (Papito) Ramírez Torres, Carlos Manuel Fondeur, Rubén Alfonso (Fonsito) Marte Aguayo, Caonabo Abel, Antonio (Manchao) Filión y José Daniel Fernández Santos.
La versión de Tulio H Arvelo
El historiador Tulio H Arvelo, publicó la versión que da cuenta del acto de fusilamiento y echó por el suelo la versión del Gobierno de facto de que el grupo de guerrilleros que acompañaba a Manolo Tavarez Justo, murió en combate.
Arvelo, explica los hechos en una historia que publicó en la Revista Ahora, número 737 del 26 de diciembre del 1977, en las páginas 65, 66, 67 y 68. En contenido es el siguiente:
El 21 de diciembre de 1963, el Dr Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo), y catorce compañero más perecieron en Las Manaclas. Inmediaciones de San José de las Matas a manos de efectivos del Ejército Nacional. Según el parte oficial el grupo murió en combate. Pero sus compañeros sobrevivientes aseguran que fueron asesinados después de rendirse atendiendo un llamado que hizo por la Radio el ingeniero Manuel Tavares Espaillat, miembro del Triunvirato en el poder prometiendo que se le respetaría la vida. Tavarez Justo y sus compañeros habían iniciado un foco guerrillero el 26 de noviembre de 1963, conjuntamente con otros cinco grupos que operarían en La Horma. Berrenda. Bahoruco. El Limón y Los Quemados, diseminados en el Norte, en el Este y en el Sur del territorio nacional.
El motivo de la acción estuvo claramente expuesto en la Proclama al Pueblo, al decir ´la hora llama a la restitución y mejoramiento del régimen constitucional derogado por el golpe de Estado.
Se refiere a la asonada que derrocó el gobierno constitucional del Presidente Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963.
La proclama no limita el alcance del movimiento a esos objetivos. Considera que esas metas enriquecen las perspectivas de la revolución que nosotros auspiciamos. Más adelante aclara este concepto cuando dice ´y transformado este combate constitucional y antigolpista en una resistencia por la revolución reivindicadora que es nuestra misión fundamental.
El foco guerrillero de Las Manaclas, estaba compuesto por 29 combatientes de lo que solamente ocho salvaron la vida. A través de relatos de los sobrevivientes se conocen los últimos momentos en la vida de los mártires del 21 de diciembre del 1963. Aunque hay divergencia en sus versiones, todos coinciden en que a última hora decidieron acogerse a las garantías del ingeniero Tavárez Espaillat.
Estaban agotados
Un informe de Luís Peláez, sobreviviente de Las Manaclas rendido a la dirección del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), publicado en la edición del 26 de febrero de 1973 de la revista ¡AHORA!, dice que el día 19 el estado de la tropa era de agotamiento progresivo. Los comestibles se habían terminado y los esfuerzos para abastecerse eran inútiles porque habían fallado las medidas tomadas antes de subir a las montañas.
Los almacenamientos de provisiones habían desaparecidos y las bodegas y carnicerías instaladas en lugares estratégicos habían sido incautadas por el Gobierno. El día 20, sigue el informe, castigados por el hambre y el frió se planteó por primera vez considerar las garantías dadas por el Ingeniero Tavarez Espaillat. En una reunión celebrada en la noche, la mayoría opinó que debían acogerse a ellas.
Cinco se opusieron aduciendo el temor de que las intenciones de los militares golpitas fueran contrarias a las aparentemente expresadas por el miembro del Triunvirato. Tampoco Tavarez Justo, era partidario de la entrega. La reunión se disolvió sin que se llegara a un acuerdo. La decisión final se tomaría al día siguiente. El 21 a las cinco de la mañana ya estaban en pie.
Aunque no se hizo una nueva reunión formal, las conversaciones entre grupos habían convencido a Tavarez Justo a decidirse por la entrega. Con esa adhesión comenzaron los preparativos para rendirse a las autoridades.
A las 10.30 a.m., a José Daniel Ariza, Luís Peláez, Josesíto Crespo Polón y Pitifia, los cinco opuestos a la rendición, se les permitió marcharse.
En una entrevista hecha al doctor Emilio Cordero Michel, sobreviviente del grupo, en el número seis de la Revista ¿Qué?, en 1971, hay más detalles de las últimas horas de los héroes y mártires de Las Manaclas.
La rendición
Se acordó que la rendición se haría de día y ante un oficial del Ejército. Se comisionó a un grupo comandado por Cordero Michel e integrado además por Leonte Schott Michel, Alfredo Peralta Michel, y Juan Ramón Martínez (Monchi) para que fueran a arreglar la entrega. A las cinco horas de camino se encontraron con un jeep del que se apearon dos soldados armados de ametralladoras. Uno abrió fuego matando en el acto a Schott Michel, a Peralta Michel y a Martínez. Cuando el soldado homicida recarga su arma para disparar sobre Cordero Michel, que había resultado ileso de sus primeras ráfagas, el otro soldado se la quitó increpándolo de asesino y evitando que lo matara.
En esa misma entrevista está el siguiente detalle: Fidelio Despradel, Marcelo Bermúdez, Juan García Arias (Chanchan), y Domingo Bisonó (El guajiro), habían abandonado el grupo de Manolo del 15 al 16 a cumplir una misión. Eso salvó la vida a los tres primeros. El guajiro murió al ser reconocido en una bodega por el segundo alcalde del lugar. Allí fue herido de una puñalada. Despradel, Bermúdez y García fueron capturados más tarde. Los caídos en Las Manaclas fueron Dr. Manuel Aurelio Tavarez Justo. Ing. Jaime Rafael Ricardo Socias. Dr. José Cabrera González. Juan Ramón Martínez (Monchi). Jesús Antonio Barreiro Rijo (Tony). José Daniel Fernández Matos. Ing. Rubén Días Moreno (Rudy). Agr. Domingo Sánchez Bisonó. Manuel de Jesús Founder, Leonte Antonio Schott Michel, Fernando Arturo Martínez Torres, Antonio Filión (Manchao), Caonabo Abel Manuel de los Santos Reyes Díaz (Rayito) Alfredo Peralta Michel (Alfredito) Francisco del Carmen Bueno Zapàta, Rubén Alfonso Marte Aguayo (Fonsito)
En la Horma, entre San José de Ocoa y Valle Nuevo, murieron. Hipólito Rodríguez Sánchez (Polo). Jefe del grupo de los Quemados, Adolfo González y Negro Rodríguez de Jesús. En esa misma zona fueron capturados Arsénico Ortiz Fernández (cubano), Francisco Peralta Trinidad, Arturo Romero, José Rafael Pérez Modesto, Gonzalo Pérez Cuevas, José Altagracia Suazo, y la Dra. Carmen Lora Iglesias (Piky)
En Loma Colorada, jurisdicción de San Francisco de Macorís, fueron capturados. José Chaljub Mejía, Luís Adolfo Domínguez, Dr. Abel Rodríguez del Orbe, José Anibal Guzmán, Cruz Peralta y Homero Hernández, (este último sería muerto años después por una patrulla de la Policía Nacional, en una calle de Santo Domingo)
En el Calvario de Nagua, fueron capturados Manuel de Jesús Checo, Dr. Nathanael Díaz González, Emil Elías Esmurdoc Ariza, Juan Lantigua Javier, Aquiles Reynoso Paulino, Oscar Edgard Cabral Rodríguez, Ramón Euclídez Morillo Martínez y Reyes Saldaña.
En Villa Nizao, Enriquillo, capturaron a José Antonio Moquete Capell. Juan José Javier Reyes. Gil Alberto Pérez Rijo (Belisario). Lilo Coss Batista, Dr. José Dionisio Bautista Fabián, Ángel Luís Pertnella Ceballo (de nacionalidad española) y Federico Cuello Dávila. Enn El Fondo, Polo, Barahona, fueron capturados el Ing. Jaime Capell Bello. Dr. Enrique Batista Gómez. José Hungría Sánchez. Raymundo Cuevas Sena y Nelio Hernández Bautista.
En la Región Este murieron: Rafael Faxas Canto (Pipe). Herniquillo Almánzar, Caqui Meléndez y Minaya Fernández. En Pedro Sánchez, fueron capturados El Dr. José Antonio Contando y Cristóbal Romás (Cristobita) En la Región Septentrional, murió Félix Jerónimo Escaño Peña y fueron capturados. Edmundo Díaz. Ing. Daniel Matías. Francisco Tello. Dr. Sostenes Peña Jáquez (más tarde muerto en el asalto a San Francisco de Macorís durante la Guerra de Abril de 1965) y el Dr. Juan Miguel Román (muerto heroicamente en el asalto al Palacio Nacional durante la Guerra de Abril de 1965)
En Los Quemados, Bonao. fueron capturados el Dr. Juan José Matos Rivera. Marcelino Grullón Jiménez. Teódulo Radhames Guerrero, Dr. Bienvenido Aquino Pimentel, Benito Alejo Germán Vargas, Arquímedes Pagan Feliz, Eduardo Rosa Aristy, Ing. Manuel Lulo, Antonio Mirabal Jiménez, Julio Lora Genao, Freddy Reyes, Marcelino Antonio Rosado, José Romero Bello Suriñach, Julio Enríquez Montandón, Marcelino Antonio Vargas Jaquez, Zoilo Batista, Hugo Alberto García Muñoz, Ángel Rafael Abud y Manuel de Regla Medrano.
El motivo del fracaso es uno de los puntos más tratados en artículos entrevistas, y otros medios de publicidad por los sobreviviente del movimiento guerrillero. Señalan muchos de los sobrevivientes ´ que el aislamiento de las masas fue un factor principal que impidió el triunfo. Así como la falta de una línea política, es decir la estrategia y la táctica para desarrollar la lucha guerrillera, estas consideraciones fueron expresadas por Emilio Codero Michel, y corroborada por Josesito Crespo, del frente de la Las Manaclas, que comandaba Manolo Tavarez Justo.
José Daniel Ariza, otro combatiente del Frente de Las Manaclas, acorde con la falta que significó la ausencia del apoyo popular dijo que la línea política que se siguió fue incorrecta y que el pueblo es el único sabio y si le indicamos un camino errado no nos sigue, demostrándonos que estamos equivocados.
Los cadáveres de los mártires de Las Manaclas fueron enterrados en una fosa común, la mayoría de ellos fueron sacados y trasladados a sus respectivas localidades de donde eran oriundos. Manuel Aurelio Tavarez Justo, fundador del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (IJ4), y Comandante Supremo de los Frentes Guerrilleros de noviembre del 1963, reposa en el cementerio de la ciudad de Salcedo, de la Provincia Hermanas Mirabal, junto a su esposa Minerva Mirabal.
NOTA. Hemos querido refrescar la memoria a los dominicanos que vivieron esos momentos y a los jóvenes que solo le ha llegado con muchas distorsiones esta heroicas jornadas de hombres y mujeres que sintieron que la libertad de esta nación había sido mancillada por el gorilismo imperante en esa época, sintiendo el llamado de la Patria, no el llamado que se le quiere atribuir a tránsfugas. El valor de estos que ayer siguieron a unos de los hombres con mayor sentimiento y quien fuera cobardemente asesinado por las hordas sangrientas del gorilismo de ese entonces. El valor de aquellos al igual que los inmortales de las jornadas de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Recordemos siempre a nuestros héroes. (Tulio H Arvelo)
Fuente: DiarioDominicano.com
http://www.diariodominicano.com/cultura/2014/12/21/186900/el-dia-que-fusilaron-a-manolo-tavarez-justo-y-a-companeros
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El Moreno queria ser guerillero
Por ÁNGELA PEÑA
a.pena[@]hoy.com.do
Foto Napoleón Marte.
“Ver el cadáver de Marino en Bruselas fue un mal momento, difícil, duro. No quise volver más, me dediqué a visitar a Miriam en el hospital, quería despejar rumores, comentarios de que eran amantes. Los retrataron desnudos y ellos vivían separados, eso es mentira, El Moreno era respetuoso, Otto, el esposo de ella, era su mejor amigo, íntimo de mi casa”.
Víctor Horacio, conocido en el mundo deportivo como Micky Nazario, es el hermano de Maximiliano Gómez que viajó a identificar el cuerpo inerte del dirigente del MPD. Lloró al advertir que “comenzaba a deteriorarse”, al igual que le brotaron lágrimas de impotencia cuando lo miró “amarrado, rodeado por 40 militares en el Palacio de Justicia” en los días previos a su salida y prorrumpe en interminable llanto mientras conversa sobre la vida del revolucionario para quien fue como un padre.
“Miriam estaba atada a la cama. Me conocía muy bien, abría los ojos como quien dice: ¡Pero mira a Micky! Y nunca dijo una palabra. No estaba en coma, estaba saludable”, narra Micky quien con los años ha escuchado versiones sobre el hecho. Hay una que hace suya porque piensa que “las personas cambian o las obligan a transformarse, las utilizan”.
Mientras esperaba que embalsamaran al difunto la policía belga lo perseguía. Preguntaba a los agentes cómo murió su hermano y cuando ellos contestaban que asfixiado por gas reaccionaba: “¡No! ¡Él era muy poderoso, muy fuerte, era un atleta, a él no lo mataban así!.. Llegábamos a discutir… Allá fue donde empecé a tener dudas sobre las causas del deceso”. Se empleó en investigar “y recibí informaciones de todo tipo”.
Sentía tristeza, dolor, enojo. Amaba al Moreno, lo admiraba desde que era un niño, lamentaba que “habiendo dado su vida por este país quisieran desacreditarlo de esa forma”.
Era tan querido “que hasta el enemigo lo ocultaba. Creían tanto en él y él confió en los demás que probablemente su misma gente lo mató o cooperó para que lo hicieran”.
“Pensábamos que iba a estar más seguro fuera que estando preso aquí”. Pero se equivocaron.
Peña Gómez dio a la familia la noticia de la defunción. “Llamó a mi casa y yo no sé de dónde aparecieron esos pasajes para ir a buscarlo”, expresa significando la turbación que invadió a todos pese a que desde que lo apresaron “sabíamos que estaba en peligro”.
Trajo a Santo Domingo a los hijos de Miriam Pinedo y en el aeropuerto lo abordaron los periodistas. “¡Balaguer es el responsable de esa muerte! Lo dije muchas veces y en voz alta”, relata. Por unos amigos salvó la vida. “Gracias a Dios tenía residencia norteamericana y tuve que emigrar después del entierro”.
Es el propietario de una modesta tienda en la que se destaca el retrato de su hermano pero conserva otros con mucho celo porque son reliquias que pocos conocen.
“Quería ser guerrillero”. “El Moreno tenía un pensamiento en el que nosotros no estábamos: ser revolucionario. Sus cosas no las decía, jugaba pelota pero su mente estaba en otra parte”, manifiesta José Santos Benítez, alias Hino Hino, deportista de las ligas Anís Confite, Jabón Hispano y Farmacia Andreíta, que nació el 26 de agosto de 1936 y está ciego.
Era soldador en el ingenio Porvenir donde El Moreno era “mecánico”. “Paró el ingenio y caímos presos porque fuimos a Santa Fe y también lo paramos, nos cayeron atrás como 500 guardias y nos llevaron a México”, la cárcel.
En la prisión exclamaron: “¡Estos son los comunistas!” pero “se presentó Marino con un general y nos soltaron a todos”, cuenta, manifestando que “Marino quería ser guerrillero, y nos defendía”. La huelga organizada por Gómez “era en protesta por el abuso”. Micky acota que Maximiliano “se subía en una tarima y decía a los obreros: “¡Eso que te están pagando no es lo justo, te están explotando!”.
Micky nació el 16 de abril de 1937. Su papá era Tomás Nazario Echevarría, puertorriqueño, que murió cuando él tenía seis años. Los demás hermanos son Máximo Horacio, Hilda, Maritza y Marina. “Yo era como un padre, había aprendido a ganar el peso y en mis hombros estaba la estabilidad de mis otros hermanos”, declara.
A Maximiliano lo acogió como su hijo. “Él estudió en la Escuela Número 3. Yo aprendí a coser desde los 12 años, soy también sastre”, significa mostrando su máquina de 50 años que trajo desde Broadway.
En ese oficio introdujo al Moreno cuando se trasladaron a la Erciná Chevalier (Juana Saltitopa) de la capital. Trabajaron en la sastrería de los hermanos Capellán donde Maximiliano fue aprendiz pero escapaba para el local del 14 de Junio “y ahí se dedicó de lleno a la política”.
Igual pasó con la pelota. Lo muestra en una foto junto a Rafael Charles (Don Plin), Quique Linares y Ovidio Polanco. Jugaba “out fielder” y primera base. “Tenía más condiciones que yo, heredó un tamaño como el de su papá, tenía mucha naturaleza para el béisbol pero no quiso ser pelotero”.
Micky, exaltado al Salón de la Fama de San Pedro de Macorís, es gloria que jugó con todos los equipos nacionales y viajó alrededor del mundo contratado por las más reconocidas agrupaciones deportivas internacionales. De niño practicaba en La Arena, La Bajadita y La Normal. Narrar su historia es deuda.
De la vida política de su hermano conocía poco. “Cuidaba tanto de mí que esas intimidades no me las comunicaba, las supe después que lo mataron. Me protegió, sabía que yo tenía que ir a Estados Unidos para mandar el money order a mi mamá”.
Con sombrero no solo por el invierno sino porque se cansó de usar gorra, tiene conocimiento de que se disfrazaba de mujer para ir a Macorís, que viajó a China y a Cuba donde “tuvo problemas con Fidel porque no le gustaba el sistema, y no se equivocó, era dictatorial, aunque los cubanos han llegado lejos”.
El último encarcelamiento del líder los unió. En el juicio “me le acerqué y me dijo: ‘yo estoy bien’, con esa tranquilidad… Se me salieron las lágrimas”. Al sacarlo “estrellé mis gafas, del coraje, sabía que era una injusticia lo que se cometía”.
“El Moreno, jovencito, luchando por esta tierra, no buscaba nada para él, todo era para su país… y envenenarlo”, lamenta entre sollozos.
La familia, empero, es de temperamento rebelde. Lo heredan de Mariana, nacida en Las Pajas. “Estuvo presa, resistió una huelga de hambre con Carmen, la esposa del Moreno… Vio su hijo preso, encadenado, muerto… y ni una lágrima. Coño, ¡qué guapa era mi mamá!”.
sábado, 20 de diciembre de 2014
La increible batalla del Hotel Matum
La increíble batalla del Hotel Matum
Por Lipe Collado. 20 de diciembre de 2014 - 12:09 am - 1 Comentario
Lipe Collado
Nació en San Carlos, Ciudad Trujillo, R.D. Estudió periodismo y derecho. En el pasado, profesor de la UASD, UCE y otras instituciones; periodista de Radio Mil, Radio Comercial y otras radiodifusoras, y de los diarios El Sol y La Noticia; columnista de El Sol, La Noticia y Hoy. Premio Nacional de Periodismo 2003. Autor de 35 libros, con 106 ediciones.
Increíble. Sí, increíble, aún a la vuelta de 49 años. Una batalla informal, ¡terrorífica batalla! Y dentro y derredor de un hotel de Santiago, de una ciudad aldeana, denominado “Matum”. Cruel ironía: Matum en lengua de los Taínos, la arawaca, significaba bueno, generoso…
Treinta militares constitucionalistas –“con órbitas entre las piernas”-, armados de fusiles automáticos, combatieron con tesón durante seis horas en defensa de sus vidas y de las de más de mil personas –niños y niñas, viejos y viejas, adolescentes y maduros, casi todos de extracción media y humilde- que habían ido allí a agasajarlos luego de una misa en la Iglesia La Altagracia y una ofrenda en el Cementerio Municipal, al cumplirse el 19 de diciembre de 1965 el séptimo mes de la muerte en combate, en la capital, del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez.
Era domingo. Se había iniciado el invierno dominicano. A eso de las diez de la mañana, luego de acciones provocadoras de parte de tropas “leales” ordenadas por oficiales de Estados Unidos que nos habían invadido desde el 28 de abril de aquel año, aproximadamente 300 soldados –llegarían a sumar 500, ¡500 contra 30!- los sitiaron por los cuatro flancos accionando con sus fusiles automáticos, ametralladoras 30 y 50, bazucas y tres tanques de guerra… y los vuelos rasantes de dos aviones de guerra P-51 Mustang.
Como saben algunos lectores de esta columna, publiqué en febrero de 2011 la obra “La Batalla del Hotel Matum. 1965. Cronología”, que fue puesta en circulación en el Hotel Matum con la asistencia en su mayoría de miembros del personal de la sociedad de 1965 de Santiago y de la Capital.
Aquel relato cronológico va mostrando los hechos, cual filmación de una película, en sucesión de a cinco minutos, hasta que a prima noche se salda a favor de los constitucionalistas, quienes batieron a 74 soldados atacantes y sólo sufrieron cinco bajas: tres soldados heridos y dos muertos, el mayor Juan María Lora Fernández y su chofer y asistente, sargento Domingo Báez Peña (Minguito).
Allí también murieron tres civiles desarmados que, dominados por el pánico, huyeron del hotel, y fueron apresados y fusilados por los atacantes, así como un mozo y un mecánico de automóviles Volswagen, “Cepillos”, alcanzados por esquirlas de los obuses de los tanques de guerra.
Las tropas invasoras tras bastidores habían impuesto a sus subordinados dominicanos que el ataque se realizara por etapa mediante el método de La Escalada, de modo que el resultado anterior justificara cada paso ascendente en el uso de instrumentos de guerra y en la intensificaciones de los ataques. En el primer peldaño el primer teniente Gustavo Ramírez Beltré (Meneíto) trató de entrar al hotel con argucias y fue eliminado, lo que justificó el que 13 soldados de vanguardia del ataque masivo avanzaran con lentitud a campo abierto.
El capitán de navío Montes Arache eliminó a 12 de estos, casi a todos de un disparo o a la frente o al corazón, por lo que los oficiales comandantes creyeron que hubo llegado el momento del avance total de los casi 300 soldados sobrevivientes apoyándose en todas las armas pesadas de que disponían. Pero los constitucionalistas les permitieron avanzar y ganar confianza. En un momento dado, comandados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el capitán Montes Arache y el entonces capitán Héctor Lachapelle Díaz dispararon al unísono y el resultado fue una caída masiva de soldados y su retirada desordenada.
Momentos después, al recibir esfuerzos que les sumaron 200 soldados más, atacaron sin piedad apoyados por 3 tanques de guerra, los que fueron abatidos uno a uno por los constitucionalistas, y entonces recurrieron al quinto y último peldaño de La Escalada: atacarlos desde el aire con aviones de guerra P-51 Mustang. Pero el comandante de la aviación en Santiago y un vicecónsul estadounidenses oficial de la CIA impidieron a los pilotos dotarse de cohetes, bombas y otros medios de guerra “para demoler el hotel con todos adentro”, según la orden impartida desde la capital de la república.
Militares norteamericanos, comandados por el teniente coronel Jhon J. Costa, se impusieron entre los dos grupos muy desiguales confrontados y forzaron un entendimiento. Independientemente del interés por eliminar el foco del conflicto, con ribetes de escándalo internacional, el oficial Costa primero sacó del hotel a unos 15 estadounidenses miembros del circo Palisades Park, que habían sido retenidos por los constitucionalistas a modo de escudo si se producía un “asalto final”.
El teniente coronel Costa, que pudo haber desconocido los acuerdos con los constitucionalistas, cumplió cabalmente todo lo pactado.
Y a 49 años los altos oficiales aún vivos que negociaron con él suelen recordarlo como “todo un caballero de honor”, aunque también rudo como militar. Nobleza obliga.
Héctor García Godoy “Todos los momentos que vivió fueron de crisis”
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Por ÁNGELA PEÑA
a.pena[@]hoy.com.do
2:00 am
20_12_2014 Areito 20 dic Areíto5
“García Godoy llegó al cargo por recomendación del Grupo de Santiago”. Pedro Sosa/Napoleón Marte
Uno de los periodos más difíciles de la historia política dominicana reciente le tocó dirigir a Héctor García Godoy. Dicen que fue conciliador pero a veces debió ser enérgico y tenaz aunque se mostrara flexible, según se deduce de las experiencias que compartió con él Franklin Domínguez, su jefe de información y prensa.
Tuvo que calmar bandos que seguían enfrentados, los constitucionalistas y los llamados genocidas de San Isidro, y a civiles y militares que aún concluida la contienda se desafiaban.
Franklin confiesa que en esos 10 meses el mandatario “sufrió mucho” por los ataques y daños a los revolucionarios.
García Godoy llegó al cargo por la recomendación que hizo a los norteamericanos el llamado Grupo de Santiago, manifiesta, y agrega que “su gran empeño fue pacificar, unificar, pero su primer discurso no fue comprendido porque era equilibrado, llamando a la paz, la unión, la armonía”.
Muchos querían que continuara la guerra. El Palacio Nacional era un hervidero de rumores, noticias negativas, amenazas de golpe de Estado, avisos de trifulcas. El ambiente era tenso: “las tropas brasileñas en las puertas, el gobierno de reconstrucción disgustado porque se sentía traicionado por los gringos debido a que negociaron con el bando constitucionalista, la población estaba muy dividida”, enfatiza Franklin, que también fue confidente de García Godoy en cuya casa cenaba y almorzaba con frecuencia.
Recuerda a Wessin subiendo las escaleras palaciegas destilando resentimiento porque “no estaba dispuesto a irse”, expresa Domínguez y cuenta que el jefe del CEFA vociferaba: “¡Aquí va a correr la sangre!”.
Refiere que debido a la negativa de Wessin ante los planteamientos apaciguados de García Godoy este reunió a los militares “y se escuchaba a oficiales diciendo que no iban a permitir que Wessin se fuera”. El Presidente, agrega, “se mantuvo en silencio, simplemente salió y Wessin se fue del país”. García Godoy comentó después: “Ellos tenían que hacer esa bulla en defensa de su general pero no iban a hacer nada”.
Sin embargo, “cuando fue a enviar al exilio a Caamaño, Lachapelle, Núñez Noguera y otros, conversó con ellos para que comprendieran la situación, y aceptaron”.
“Se angustiaba porque a los constitucionalistas los mataban, los sacaban de los empleos. Existía una gran inquina de parte de los militares. La situación era caótica”, reitera.
El consultor jurídico era Freddy Prestol Castillo y relata Franklin que el funcionario se preguntaba: “¿Es que no se dan cuenta de la necesidad que hay de calmar el país?”. Muchos afirmaban que “no había salida”, recuerda.
En una ocasión, estando Franklin almorzando con el mandatario y su esposa María Matilde Pastoriza en su residencia de Arroyo Hondo, le avisaron que los militares iban a tomar el Palacio, que no fuera. Al oficial que llamó a García Godoy para advertirle del plan lo hicieron preso.
Narra que hasta se había anunciado que dentro de algunos momentos el cabecilla de la trama se dirigiría al país. “No habló nunca, se quedó con los equipos preparados. Todo se tranquilizó porque teníamos el apoyo de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP)”. Hubo también “un levantamiento en Santiago dirigido por Espinosa, pero fue fallido”, añade.
Otro día “lo visitó Francisco Rivera Caminero y se colocó el fusil en las piernas y el coronel que estaba a cargo del Presidente le solicitó: “Por favor, el arma”.
“Pero García Godoy siempre estuvo muy consciente de que era el Jefe de Estado y los militares le debían obediencia”, comenta. Su asistente personal era Alfredo Ricart que siempre le acompañaba junto a Prestol y Jaime Manuel Fernández, secretario de la Presidencia.
“Todos los momentos que vivió fueron de crisis”. En otra oportunidad los militares anunciaron que harían uso de la emisora para lanzar una proclama llamando a la rebelión y García ordenó a Franklin que telefoneara a Lulio Moscoso, director técnico del canal. Le contestó: “Dile al Presidente que no se preocupe, ya guardé una pieza clave”.
Fue tan agresiva la actitud de los militares “que los guardias que nos cuidaban eran nuestros enemigos y repetían: “¡Hay que acabar con estos comunistas!”.
No lo envenenaron. Quizá el acercamiento que tuvo García Godoy con Caamaño en los días previos a su mandato provocó la animadversión de los militares. Franklin confiesa que “se comentaba que era el candidato provisional que escogería la OEA”.
También pudo haber contribuido el que en su juramentación no se tocó el Himno Nacional sino el de la Revolución cuando un músico llamado José Reyes introdujo una banda que la seguridad creía era parte de la actividad. El Presidente interrumpió su oratoria cuando el grupo comenzó a tocar. “¿Puedes imaginarte cómo se sentía todo aquel que estaba en contra de la revolución cuando se tocó ese himno”?, exclama Franklin.
Otro gran dilema del jefe de prensa fue buscar un locutor neutral para la ceremonia. “Se habló de Lilín Díaz pero lo descartaron alegando que había pasado la guerra en Santiago y que ponerlo sería un premio a la indiferencia”. Dice que en el salón de Las Cariátides dos facciones de locutores se encontraban en los extremos y él se preguntaba: “¿Qué va a pasar aquí con tanta tensión?”. Finalmente escogió a un actor: Iván García.
Vivió otra situación preocupante cuando se abrió la estación oficial y Zaida Ginebra lo cuestionó: “¿Dónde están las voces nuestras?” porque solo se escuchaba a los del Gobierno de Reconstrucción. El canal estaba rodeado por militares. “Encargué a Juan José Ayuso de redactar el programa de los revolucionarios y a él se le ocurrió escribir un editorial contra el CEFA. Eso creó la primera crisis del gobierno de García Godoy”.
Franklin siguió con el expresidente. Prestol Castillo y él le prepararon la candidatura para las elecciones y Franklin y César Suárez dirigieron la campaña. Pero Balaguer, quien le había animado a lanzarse con su apoyo, proyectó su aspiración.
García Godoy murió en medio del proceso, en abril de 1970. Se publicó que lo habían envenenado, Franklin no está de acuerdo, aunque quizá no lo duda. El último día que lo vio lo encontró muy cansado y además, “tenía un hipo que no se le quitaba. En Santiago pronunció un discurso con mucha dificultad. En una entrevista habló de una vena en la nuca y estuvo chequeándose en Washington, es decir, padecía síntomas anormales”.
Sin embargo, “la esposa de Jaime Manuel Fernández, laboratorista, pidió el cadáver para examinarle el hígado y se quejó porque se lo entregaron después de un mes y dijo que encontraba sospechoso que tardaran tanto”.
La señora de García Godoy manifestaba “que era un hombre muy sano y de repente apareció muerto después de la cena. La conjetura quedó en el aire… Además todo apuntaba a que él iba a ser el próximo presidente. El entierro fue monumental, toda la capital se tiró a la calle”.
“García Godoy llegó al cargo por recomendación del Grupo de Santiago”. Pedro Sosa/Napoleón Marte
Uno de los periodos más difíciles de la historia política dominicana reciente le tocó dirigir a Héctor García Godoy. Dicen que fue conciliador pero a veces debió ser enérgico y tenaz aunque se mostrara flexible, según se deduce de las experiencias que compartió con él Franklin Domínguez, su jefe de información y prensa.
Tuvo que calmar bandos que seguían enfrentados, los constitucionalistas y los llamados genocidas de San Isidro, y a civiles y militares que aún concluida la contienda se desafiaban.
Franklin confiesa que en esos 10 meses el mandatario “sufrió mucho” por los ataques y daños a los revolucionarios.
García Godoy llegó al cargo por la recomendación que hizo a los norteamericanos el llamado Grupo de Santiago, manifiesta, y agrega que “su gran empeño fue pacificar, unificar, pero su primer discurso no fue comprendido porque era equilibrado, llamando a la paz, la unión, la armonía”.
Muchos querían que continuara la guerra. El Palacio Nacional era un hervidero de rumores, noticias negativas, amenazas de golpe de Estado, avisos de trifulcas. El ambiente era tenso: “las tropas brasileñas en las puertas, el gobierno de reconstrucción disgustado porque se sentía traicionado por los gringos debido a que negociaron con el bando constitucionalista, la población estaba muy dividida”, enfatiza Franklin, que también fue confidente de García Godoy en cuya casa cenaba y almorzaba con frecuencia.
Recuerda a Wessin subiendo las escaleras palaciegas destilando resentimiento porque “no estaba dispuesto a irse”, expresa Domínguez y cuenta que el jefe del CEFA vociferaba: “¡Aquí va a correr la sangre!”.
Refiere que debido a la negativa de Wessin ante los planteamientos apaciguados de García Godoy este reunió a los militares “y se escuchaba a oficiales diciendo que no iban a permitir que Wessin se fuera”. El Presidente, agrega, “se mantuvo en silencio, simplemente salió y Wessin se fue del país”. García Godoy comentó después: “Ellos tenían que hacer esa bulla en defensa de su general pero no iban a hacer nada”.
Sin embargo, “cuando fue a enviar al exilio a Caamaño, Lachapelle, Núñez Noguera y otros, conversó con ellos para que comprendieran la situación, y aceptaron”.
“Se angustiaba porque a los constitucionalistas los mataban, los sacaban de los empleos. Existía una gran inquina de parte de los militares. La situación era caótica”, reitera.
El consultor jurídico era Freddy Prestol Castillo y relata Franklin que el funcionario se preguntaba: “¿Es que no se dan cuenta de la necesidad que hay de calmar el país?”. Muchos afirmaban que “no había salida”, recuerda.
En una ocasión, estando Franklin almorzando con el mandatario y su esposa María Matilde Pastoriza en su residencia de Arroyo Hondo, le avisaron que los militares iban a tomar el Palacio, que no fuera. Al oficial que llamó a García Godoy para advertirle del plan lo hicieron preso.
Narra que hasta se había anunciado que dentro de algunos momentos el cabecilla de la trama se dirigiría al país. “No habló nunca, se quedó con los equipos preparados. Todo se tranquilizó porque teníamos el apoyo de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP)”. Hubo también “un levantamiento en Santiago dirigido por Espinosa, pero fue fallido”, añade.
Otro día “lo visitó Francisco Rivera Caminero y se colocó el fusil en las piernas y el coronel que estaba a cargo del Presidente le solicitó: “Por favor, el arma”.
“Pero García Godoy siempre estuvo muy consciente de que era el Jefe de Estado y los militares le debían obediencia”, comenta. Su asistente personal era Alfredo Ricart que siempre le acompañaba junto a Prestol y Jaime Manuel Fernández, secretario de la Presidencia.
“Todos los momentos que vivió fueron de crisis”. En otra oportunidad los militares anunciaron que harían uso de la emisora para lanzar una proclama llamando a la rebelión y García ordenó a Franklin que telefoneara a Lulio Moscoso, director técnico del canal. Le contestó: “Dile al Presidente que no se preocupe, ya guardé una pieza clave”.
Fue tan agresiva la actitud de los militares “que los guardias que nos cuidaban eran nuestros enemigos y repetían: “¡Hay que acabar con estos comunistas!”.
No lo envenenaron. Quizá el acercamiento que tuvo García Godoy con Caamaño en los días previos a su mandato provocó la animadversión de los militares. Franklin confiesa que “se comentaba que era el candidato provisional que escogería la OEA”.
También pudo haber contribuido el que en su juramentación no se tocó el Himno Nacional sino el de la Revolución cuando un músico llamado José Reyes introdujo una banda que la seguridad creía era parte de la actividad. El Presidente interrumpió su oratoria cuando el grupo comenzó a tocar. “¿Puedes imaginarte cómo se sentía todo aquel que estaba en contra de la revolución cuando se tocó ese himno”?, exclama Franklin.
Otro gran dilema del jefe de prensa fue buscar un locutor neutral para la ceremonia. “Se habló de Lilín Díaz pero lo descartaron alegando que había pasado la guerra en Santiago y que ponerlo sería un premio a la indiferencia”. Dice que en el salón de Las Cariátides dos facciones de locutores se encontraban en los extremos y él se preguntaba: “¿Qué va a pasar aquí con tanta tensión?”. Finalmente escogió a un actor: Iván García.
Vivió otra situación preocupante cuando se abrió la estación oficial y Zaida Ginebra lo cuestionó: “¿Dónde están las voces nuestras?” porque solo se escuchaba a los del Gobierno de Reconstrucción. El canal estaba rodeado por militares. “Encargué a Juan José Ayuso de redactar el programa de los revolucionarios y a él se le ocurrió escribir un editorial contra el CEFA. Eso creó la primera crisis del gobierno de García Godoy”.
Franklin siguió con el expresidente. Prestol Castillo y él le prepararon la candidatura para las elecciones y Franklin y César Suárez dirigieron la campaña. Pero Balaguer, quien le había animado a lanzarse con su apoyo, proyectó su aspiración.
García Godoy murió en medio del proceso, en abril de 1970. Se publicó que lo habían envenenado, Franklin no está de acuerdo, aunque quizá no lo duda. El último día que lo vio lo encontró muy cansado y además, “tenía un hipo que no se le quitaba. En Santiago pronunció un discurso con mucha dificultad. En una entrevista habló de una vena en la nuca y estuvo chequeándose en Washington, es decir, padecía síntomas anormales”.
Sin embargo, “la esposa de Jaime Manuel Fernández, laboratorista, pidió el cadáver para examinarle el hígado y se quejó porque se lo entregaron después de un mes y dijo que encontraba sospechoso que tardaran tanto”.
La señora de García Godoy manifestaba “que era un hombre muy sano y de repente apareció muerto después de la cena. La conjetura quedó en el aire… Además todo apuntaba a que él iba a ser el próximo presidente. El entierro fue monumental, toda la capital se tiró a la calle”.
Las Madres-Coraje del Barrio
CONVERSANDO CON EL TIEMPO|20 DIC 2014, 12:00 AM|POR JOSÉ DEL CASTILLO
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“Chapita Trujillo Chacal del Caribe/ La Nueva Trinitaria te va a Ajusticiar”. Ese era uno de los letreros temerarios que los muchachos incendiarios colocaban en las oficinas públicas objeto de sus operaciones, fraguadas en 1959 en las mismas narices de los jerarcas del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), con la sangre todavía fresca de los sacrificados expedicionarios de la Raza Inmortal. Tras meses de audaz accionar –en los que concibieron operaciones aún más arriesgadas, como volar con nitroglicerina al “Ilustre Jefe” durante su caminata acostumbrada, plan descartado por el efecto letal colateral-, los complotados fueron a parar a La 40. Iniciando la noche del 8 de noviembre del 59 cuando fue apresado el grueso del grupo de 12 y completándose la captura de los últimos 3 dos días después en La Patilla de Elías Piña, próximo a la Frontera.
Ya con los autores materiales de los incendios a mano, conocida la forma empleada por los jóvenes para penetrar en las oficinas, descifrado el modus operandi del grupo, faltaba un asunto por precisar. Entonces un Johnny Abbes inquisitorial -regulando desde su escritorio en la sala de interrogatorios y torturas de La 40 la intensidad del voltaje de la siniestra silla eléctrica- preguntó: “¿Quién es el autor intelectual?”. Agregando de inmediato, sin esperar respuesta: “Eso de Nueva Trinitaria me huele a Balaguer”. Afirmación que disparó la alerta del coronel Pirulo Sánchez Rubirosa, asistente personal de Ramfis y presente junto al jefe de la Aviación Militar general Tunti Sánchez, quien sugirió persuasivo: “Johnny, deja esa vaina con Balaguer que nos va a meter en problemas”. Mientras un impasible Abbes García, jefe del SIM con acceso privilegiado a Trujillo, patentizaba su consabida animadversión hacia el autor de El Cristo de la Libertad, ripostando cínicamente: “¿Usted se refiere al vicepresidente Balaguer?”
Un Balaguer que paradójicamente alcanzaría la presidencia gracias al fracaso del atentado a Betancourt fraguado por Abbes y las consiguientes sanciones aplicadas por la OEA. Quien acordaría con Ramfis extrañar del país al endiablado personaje en una de las primeras medidas adoptadas durante la transición tras el ajusticiamiento del tirano. Y que un 30 de mayo de 1967, ya como presidente surgido de las urnas, habría coadyuvado a despachar a su declarado enemigo, entonces en Puerto Príncipe al servicio del no menos tenebroso Papa Doc Duvalier, aprovechando la polvareda de una purga militar que conllevó el fusilamiento de un grupo de oficiales.
Como lo documenta Tony Raful en una columna publicada en 2009 y tal me lo revelara Rafael Bonilla Aybar, quien algo tuvo que ver, junto al cónsul dominicano Carlos García Mendieta, en la tramitación de la encomienda ejecutada por un oficial haitiano y en el rescate del borrador de las memorias escritas por Abbes, publicadas por el editor e historiador Orlando Inoa. Todo ello, siendo canciller Marullo Amiama Tió, hermano de Luis Amiama Tió, uno de los dos sobrevivientes del grupo magnicida del 30 de mayo del 61. Obvio que Balaguer nada tenía que ver con las acciones de los nuevos trinitarios, aunque la perversidad de Abbes lo insinuara.
En represalia por el complot develado a tan solo una cuadra del Palacio Nacional, el SIM desplegó un operativo extraordinario de vigilancia y control en nuestro barrio. El acceso a los hogares, particularmente aquellos situados justo detrás de la mansión de Alma McLaughlin -esposa del presidente generalísimo Héctor B. Trujillo- ubicada en la calle Dr. Delgado entre Francia y Cachimán, fue objeto de un tratamiento especial, colocándose un servicio permanente en las aceras. Todos los movimientos estaban estrictamente chequeados por agentes de la temible agencia de espionaje y represión.
Por una temporada nos tocó entre otros Estrada Malleta, quien luego destacaría como coautor del cobarde asesinato de las hermanas Mirabal. Las compras de comestibles que realizábamos en la Casa Pérez, enviadas luego en una guagüita hasta la puerta del hogar, eran revisadas funda por funda. Los potes de peces que le compraba a don Vicente Tolentino o a otros criadores para fomentar mi propia cría, llevados envueltos en fundas de colmado, también debían pasar por la criba del calié de turno. Ni hablar del patrullaje intimidador de los cepillos del SIM con su característico golpe de las revoluciones del motor amplificadas en el silencio de la noche y por la marcha lenta, que le taconeaba los talones al transeúnte y le enfriaba a cualquiera la sangre. Temeroso a que detuviera la marcha, se abriera la puerta y le dijeran sus ocupantes, “súbete, vamos a dar una vuelta”.
En una ocasión, al regresar en la tarde del Colegio Don Bosco, me detuve en el pórtico de mi casa junto a dos compañeros uniformados de kaki y verde claro. Leíamos una hoja impresa a mimeógrafo que me habían entregado en el colegio en la que se instruía cómo formar cadenas de intercambio de postales. La fórmula sugerida consistía en reclutar a tres compañeros para tales fines y éstos a su vez replicar la operación, formando así la cadena. Mientras nos enterábamos de pie a plena luz de la tarde sobre esta novedosa iniciativa, una mano larga se extendió desde mis espaldas y nos arrebató el papel. Era el ya nombrado agente del SIM, quien de inmediato aseveró: “Ah, esto es como La Trinitaria, que cada uno busca tres y forma un grupo… ¿Dónde te dieron este papel?” Yo respondí lo obvio, que en el colegio. El calié entonces me dijo autoritario: “Mañana a las 7 te vengo a buscar para que me acompañes al SIM y expliques allí este asunto”, quedándose con el impreso.
Tras esa incursión inesperada el grupo se disolvió. Yo entré a mi casa y le conté a mi madre. Afortunadamente ese día se jugaba pelota en el Estadio Presidente Trujillo (hoy Quisqueya) y mi tío Arístides Álvarez Sánchez –hijo de don Cucho Álvarez Pina-, a la sazón presidente del Tribunal Superior de Tierras y secretario de la Liga Dominicana de Beisbol, me pasó a buscar para ir al play. Aproveché y le conté lo sucedido. Al día siguiente, listo para acudir al SIM, se presentó el agente en la galería y llamó a la puerta a mi madre para decirle que ya no era necesario que lo acompañara a las oficinas de la agencia de espionaje y terror, que todo se había aclarado, devolviendo el papel.
Sin embargo, tiempo después conocí el interior de dichas instalaciones sitas en la Avenida México esquina 30 de Marzo, por las que pasaba casi a diario cuando me movía entre mi casa en la Martín Puche y la de mi abuela en La Trinitaria. Al acompañar a mi madre –“José, eres el hombre de la casa”, aunque tenía 12 años-, requerida para responder ciertas preguntas, a raíz de una solicitud de ingreso de mis hermanas a la Universidad. Para viabilizar la inscripción se exigía entonces una certificación de buena conducta emitida por la Procuraduría General de la República, previa depuración del SIM. Un primo hermano nuestro, Jesús del Castillo Díaz, hijo del tío Amable del Castillo, ex capitán del Ejército Nacional, vino en la expedición del 14 de junio del 59, fusilado en San Isidro como tantos otros.
En el lobby principal sobre una pared figuraba un pez con la boca abierta y la reveladora inscripción a modo de advertencia: “Por la boca muere el pez”. El interrogatorio que practicó el mayor Candito Torres Tejeda a mi madre se centró en la relación de parentesco con el expedicionario y su profundidad. Que si nos carteábamos con frecuencia; que si nos comunicábamos por teléfono. La realidad era que nosotros, aunque sabíamos de la existencia de este primo que residía en Estados Unidos y de su desenlace fatal, no manteníamos contacto con él. Mi madre, una mujer de temple fuerte y valiente, fue directa en cada respuesta, ante la insistencia del oficial que lucía no convencido con lo que se le decía. Lo cierto fue que el SIM negó su visto bueno, pero Fefita apeló a la Procuraduría. Gracias a su tenacidad logró que el funcionario a cargo, bajo su entera responsabilidad, emitiera la certificación que viabilizó la inscripción de mis hermanas.
En esas Navidades tristes del 59 se organizó en mi hogar una hora santa vespertina que congregó a un buen número de las madres del barrio, entre ellas las afectadas por el apresamiento de sus hijos y las vecinas solidarias más próximas, de la confianza de Fefita. Allí estuvieron Caridad Keppis, Estela Espaillat, Fiordaliza Naut, Venecia García, Lola de Pimentel, Victoria Hernández de Sanjurjo, Juanita Vda. Olmos, Altagracia Campos Navarro, Cufeta y Paulina Thomas Billini, Celeste Ricart de Defilló, Fior Medina de Morales, mis tías Consuelo y Mencía del Castillo y otras damas valientes, formando una cadena de oración por la preservación de la vida de los muchachos. Con el calié ansioso en la puerta. Ese día, al llegar a la casa, descubrí que la invocación se hacía guiada por un texto mecanografiado en papel de copia, elevándose plegarias al Señor (padrenuestros y avemarías) pidiendo la caída del tirano y exhortando a replicar la cadena. En un acto de insólita temeridad.
Y no era de extrañar en esa casa de la Martín Puche 5, donde nunca se colgó una placa de bronce o un retrato de Trujillo y en cambio sí figuraba un verdadero retablo en la sala y el comedor formal con los retratos de los hermanos del Castillo Rodríguez Objío. Dominando el venerado apuesto Luis Conrado, fallecido en 1927 en accidente automovilístico, seguido por el patriarca generoso Jesús, secuestrado y desaparecido en 1949, el joven talentoso Francisco, mi padre, víctima ese año de una azarosa intervención quirúrgica repleta de conjeturas, culminando con el buenmozo temerario Fernando, asesinado en 1951 por sicarios del régimen junto a Benoit, encargado de la finca de Maimón de Jesús, administrada por su viuda Charo Ginebra.
Un grupo de madres-coraje, como en otras ocasiones en la historia, rescataba la dignidad marchita bajo la dictadura. Cuando las cárceles se poblaban de sueños libertarios y la protesta crecía.
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Pirulo Sanchez Rubirosa
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