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sábado, 14 de agosto de 2010

Los generales en el laberinto de Balaguer


http://www.hoy.com.do/opiniones/2010/8/5/336883/Los-generales-en-el-laberinto-de-Balaguer


Hoy/ Wilson Morfe
5 Agosto 2010, 11:50 PM
Los generales en el
laberinto de Balaguer

Generales vivieron regímenes JB atrapados en maquinaciones
Escrito por: EDUARDO JORGE PRATS (e.jorge@jorgeprats.com)

Acabo de leer la obra “Balaguer y los militares dominicanos: una dividida jerarquía de oficiales durante las décadas de los años sesenta y setenta”, de la autoría de Brian J. Bosch, quien se desempeñó como agregado militar de la embajada norteamericana en Santo Domingo, entre 1971 y 1974.

Este libro, editado por Bernardo Vega y auspiciado por su Fundación Cultural Dominicana, narra con lujo de detalles la historia de la injerencia de los militares en la política dominicana, desde la perspectiva privilegiada de un observador y actor de primer orden.

Habrá que ver lo que opinan los expertos en temas militares, los historiadores profesionales más familiarizados con el período de los Doce Años de Balaguer y quienes fueron actores de principalía en el régimen reformista. No obstante, a cualquier lector lego en el tema le llama la atención que Balaguer, contrario al lema popular de aquellos años, no era ningún “muñequito de papel” de los norteamericanos ni de los militares y que, en todo momento, incluso en los momentos más difíciles recién terminada la guerra de 1965, durante las pugnas entre los generales Nivar Seijas y Pérez y Pérez, el intento de golpe de Estado de Wessin y Wessin, la llegada de Camaño en 1973 y la renuncia del alto mando militar en 1975, estuvo en (cuasi) total control de la situación. Con razón, el autor señala que “este aparentemente sumiso y erudito poeta probó ser un hábil caudillo político-militar” que, “a través de la manipulación, logró someter las virulentas facciones del Cuerpo de Oficiales y, a mediados de los años setenta, había consolidado exitosamente su control sobre las Fuerzas Armadas”.

Al parecer, según cuenta Bosch, este control de Balaguer sobre los militares se debió no solo a las habilidades del caudillo sino también a la desmoralización que afectó tanto a la Fuerza Aérea Dominicana como a la Marina de Guerra, los dos cuerpos armados más profesionalizados a la muerte de Trujillo, en virtud del deterioro de la flota aérea y naval y la no renovación de sus equipos; y al predominio del Grupo de San Cristóbal, compuesto mayormente por oficiales del Ejército fieles a Balaguer. En todo caso, las rivalidades militares de aquellos años eran entre grupos afines a Balaguer, siendo la única excepción los oficiales del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), inaugurado el 9 de junio de 1959 como una organización de la fuerza aérea ubicada en San Isidro, y el cual no debe ser confundido, sin embargo, con lo que se conocería más luego como el Grupo San Isidro, al cual pertenecieron los generales Lluberes Montás y Pérez y Pérez y que estaba compuesto por los pilotos, técnicos y oficiales terrestres de defensa ubicados en la base aérea de San Isidro y claramente diferenciados de los líderes del CEFA ubicados en los cuarteles adyacentes.

Si creemos al autor, habría que concluir que el involucramiento de los militares en la política está directamente vinculado a la creación de cuerpos armados élite alejados de la población civil. Solo esto puede explicar que precisamente el CEFA, en donde se encontraba “el pequeño grupo de oficiales subalternos y de nivel medio (que) constituiría la vanguardia del movimiento hacia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas de los años setenta”, fuera el grupo que más incidió de 1961 a 1966 en la política dominicana. Aunque hay que señalar que fueron muchos de estos oficiales del CEFA los que, llegado el Partido Revolucionario Dominicano al poder en 1978, dirigirían los cuerpos armados y tratarían de enrumbarlos por el camino de la profesionalización, quedando relegados a un segundo plano los oficiales constitucionalistas que, según Bosch, es exagerado pensar que “eran los mejor educados y más progresistas profesionales de las Fuerzas Armadas dominicanas”.

Bosch deja claro que la foto de un pequeño Balaguer tras el cual aparecían sus imponentes y arrolladores generales escondía la realidad de que el gobernante fue amo absoluto de unos oficiales enfrentados, pero que nunca dejaron de responderle. Estos generales vivieron el régimen de los Doce Años atrapados en el laberinto de las maquinaciones de un “titiritero”, a quien “le importaba poco el Cuerpo de Oficiales como institución”.

Beethoven Escoto R. asesinado por el SIM

Beethoven Escoto R. asesinado por el SIM
Lunes, 09 de Febrero de 2009

Los sicarios de la tenebrosa cárcel La Cuarenta del Servicio Militar de Inteligencia (SIM) de Trujillo mostraron su máxima crueldad asesinando a los adolescentes Escoto

Ahora son los Escoticos

A estos malditos comunistas los han adoctrinado los mayores. A los otros no los busquen, porque se los vamos a matar de una vez".

Así reaccionó un sicario de la tenebrosa cárcel "La 40" cuando en 1960 llegaron a la sala de torturas Nelson y Beethoven Escoto, dos adolescentes que cayeron víctimas de los desalmados miembros de la llamada "cofradía de Radhamés Trujillo", según familiares, y que hoy son reconocidos por dos calles del ensanche "La Fe".
José Escoto Román (Chuchú), hermano de Beethoven que había pasado por el inhumano
presidio y luego vivió confinado, esposado junto a su primo Daniel en la isla Beata, recibió esa información de compañeros que compartieron las ergástulas y lograron sobrevivir. Beethoven no retornó. Su sentencia quedó marcada el día que protestó ante el atropello del esbirro que lo golpeaba sin piedad.

"¡Hijo de la gran puta, tú estás matando gente por un sueldo y me agredes porque estoy esposado, pero no me vas a callar!".

El verdugo sintió burlada su autoridad y amenazó a Beethoven:
"Tú eres muy guapo. Vamos a taparte la boca para siempre".
Al otro día, cuenta José, "lo sacaron y no lo regresaron. Después hicieron lo mismo con Nelson". Atribuye la desaparición de ambos a amigos de Radhamés Trujillo.

Los primos habían arreciado la oposición a la tiranía cuando ocurrió el asesinato de las hermanas Mirabal, aunque ya eran antitrujillistas desde niños, influenciados por los sentimientos y acciones de sus padres y tíos, también perseguidos, apresados, torturados.

Ocho hermanos pasaron por las cárceles y Luis, líder de la familia, fue asesinado.
Beethoven, "casi un niño", no tuvo tiempo para diversiones ni juegos. Estudiaba, trabajaba en el taller de zapatería de su tío Leandro y dedicaba las noches a colocar afiches en Villa Juana, Villa Consuelo, San Carlos, La Fe. Los servicios de seguridad lo vigilaban.

"En la puerta de mi casa amanecían encendidos dos carritos cepillos", narra Chuchú.
Agrega que cuando a él y a su primo Daniel los dejaron en libertad, "ya la gente estaba perdiendo el miedo y la casa se convirtió en una embajada el 12 de diciembre de 1960".

Opositores allegados y familiares se refugiaban en la antigua calle "20" (Moca), de Villa Juana, donde entonces residían.

Sin embargo, fresco el sufrimiento y aún abiertas las cicatrices por los chuchazos y pelas con alambres de púa, Chuchú quiso evitar esos martirios a su hermano pues él era el mayor de 12 de padre y madre. Le aconsejó prudencia, consciente de que el próximo que cayera no regresaría. El muchacho lo entendió como demostración de miedo y prometió continuar con más intensidad la lucha. "Ahora es que hay que seguir", reaccionó.

"El grupo mío era más avanzado, de mayor combate, teníamos conciencia de lo que queríamos pues ya habíamos cogido cárcel. El de Beethoven era más estudiantil, aunque ya veían la lucha de clases y sentían un gran repudio al atropello, al crimen", explica. Recuerda entre los compañeros de su hermano a Freddy Cabreja, Pedro Piña y Miguel Sorbes Acosta. Era decidido y muy valiente, testimonian.

Chuchú recuerda que cuando se enteraron de la expedición de 1959, la abuela dejó a un lado la bandeja del arroz que limpiaba y se arrodilló frente a Beethoven:

"Mi hijo, la próxima vez que te agarren te van a matar". Y dice Chuchú que tomó en sus manos un puñado del cereal y lo esparció por el suelo exclamando: "¡Hay que
luchar, seguir el ejemplo de los que vinieron!".

La calle.

El 23 de mayo de 2003 la Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional designó como "Beethoven Escoto Román" la calle 51 del ensanche La Fe, que se inicia en la Lope de Vega y se extiende hasta el sector La Agustina, en reconocimiento a este "joven antitrujillista perteneciente a los núcleos de Villa Juana, La Fe y Villas Agrícolas que integró a la lucha contra la dictadura a decenas de estudiantes de esas barriadas".

El día fatal
Con ellos, cuenta José, estudiaba un delator que había ocasionado la detención y la muerte de decenas de condiscípulos. Beethoven no escapó a sus informes. El 10 de febrero de 1961 habían atrapado a Nelson y el traidor fue al día siguiente a avisarle a Beethoven que tenía noticias de su primo. "Lo cogieron en la puerta de los Carrasco, que vivían al doblar la Marcos Adón", refiere.

Buscaron infructuosamente por todas las cárceles. "Mamá mandó un telegrama a Balaguer, que era el Presidente, y le contestó que abriría una investigación y que aparecerían. Sabíamos que estaban en La 40, pero mataron a Trujillo y no aparecieron". Se enteraron de que fueron introducidos en sacos y lanzados a La Incineradora.

"Un muerto más sin sepultura", lamenta Chuchú asaltado por las lágrimas.

Beethoven nació en Santo Domingo el 30 de mayo de 1940, hijo de José Escoto Gómez e
Idalia Escoto Vásquez de Escoto. El nombre quizás se deba a que padre y madre eran
virtuosos de la música. Él, bohemio, tocaba guitarra y ella descendía de los famosos Vásquez cantantes e instrumentistas del "Callejón de la Alegría", de Santiago.

Hipólito Beethoven estudió en las escuelas Chile, Emilio Prud-Homme, Cristóbal Colón,
Intermedia República Argentina y en La Normal. Inició estudios de medicina en la Universidad de Santo Domingo.

"Fuerte de carácter y corporalmente, jabao, de elevada estatura y cabello negro macho, duro", sus primos lo definen "reservado, profundo, con aptitudes artísticas (tocaba clarinete). Era muy decidido, su idea era clara, a esa edad planteaba que a Trujillo había que agarrarlo vivo", declara César, su primo. Afirman que era culto, amante de los autores clásicos. Sus padrinos eran el doctor Tejada Florentino y su tía Eladia Mercedes Escoto Gómez (Lala), quien conservó la única foto que tiene la familia, heredada por Luz, otra tía.

"La última vez que hablé con Beethoven fue cuando nos soltaron de La 40. Cándido Torres Tejada, Clodoveo Ortiz y un tal licenciado Faustino Pérez Martínez se lo entregó a su tío Andrés Peña y le dijo: "Ya ustedes nos tienen jartos", manifiesta Chuchú.

Fuente: Ángela Peña/www.hoy.com.do
7 Febrero 2009

El Balaguer del coronel Bosch. Las pugnas entre los generales Pérez y Pérez y Nivar Seijas


http://www.hoy.com.do/investigacion/2010/8/8/337176/El-Balaguer-del-coronel-BoschLas-pugnas-entre-los-generales-Perez-y-Perez







REPORTAJE
8 Agosto 2010, 12:21 AM
El Balaguer del coronel Bosch
Las pugnas entre los generales
Pérez y Pérez y Nivar Seijas

“La Banda”. El autor del libro “Balaguer y los militares dominicanos” es un coronel retirado, agregado militar de la embajada de EU en el país (1970-1974). Afirma que Pérez y Pérez creó “La Banda Colorá” con anuencia de Balaguer
Escrito por: HAMLET HERMANN

Tres años atrás fue publicado el libro “Balaguer and the Dominican Military”, escrito por el Coronel retirado del Ejército de Estados Unidos, Brian J. Bosch. El autor sirvió como Agregado Militar de la embajada estadounidense en República Dominicana entre los años 1970 y 1974. Dicha obra es un detallado análisis de las cuestiones militares durante Los 12 años de Balaguer”.

Para esto, el autor utilizó como material de apoyo privilegiado, numerosos documentos desclasificados por los Departamentos de Estado y de Defensa de Estados Unidos. También consultó periódicos y revistas, libros de dominicanos y estadounidenses, así como entrevistó a colegas del MAAG. El resultado de esa investigación es una visión excepcional hacia las interioridades de la Presidencia de Joaquín Balaguer. Muestra la perversa manipulación que el Presidente dominicano hacía de los grupos rivales dentro de las Fuerzas Armadas. Expone también el involucramiento permanente en esas pugnas de los funcionarios de Estados Unidos.

Luego de varios intentos, los derechos para la traducción al castellano de esa obra le fueron concedidos a la Fundación Cultural Dominicana, encabezada por Bernardo Vega, que ahora pone a disposición de los lectores dominicanos bajo el título Balaguer y los Militares Dominicanos.

Resulta notable el juicio que el autor de esta obra ofrece sobre la visión de Balaguer en los asuntos militares.

Desconfianza militar

Balaguer tenía profunda desconfianza hacia un cuerpo de oficiales que tuviera identidad institucional propia y que pudiera funcionar autónomamente al margen de la Presidencia. Los incidentes de intervención política de parte del cuasi profesional CEFA, fueron amplia prueba para Balaguer de que los líderes militares educados, aquellos que podrían moldear una organización moderna y coherente, podían convertirse en amenazas potenciales para su control futuro del Estado. Así, cuando Balaguer inició su primer periodo de gobierno posterior a la muerte de Trujillo, se embarcó en una clara política de desalentar el profesionalismo dentro de las Fuerzas Armadas.

Enchinchar rivalidades

Desde la toma de posesión de Balaguer el 1º de julio de 1966 y a lo largo de su segundo período de gobierno, 1970-1974, estimuló una profunda rivalidad entre los generales Neit Nivar Seijas y Enrique Pérez y Pérez. El coronel ® Bosch destaca que Nivar Seijas había dedicado toda su energía al retorno de Balaguer a la Presidencia hasta el punto de haber compartido con éste el exilio en Estados Unidos. Suponía, por lo tanto, que una vez llegado al poder, el Presidente lo designaría Ministro de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, Nivar y sus seguidores fueron sorprendidos cuando Balaguer, influido por la embajada de Estados Unidos, mantuvo al general Enrique Pérez y Pérez en ese cargo. Para agudizar la frustración de Nivar Seijas, Balaguer lo reintegró al Ejército Nacional con su antiguo rango de Coronel. Lo designó entonces para dirigir el Cuerpo de Ayudantes Militares, un cargo que, en 1966, no tenía gran influencia en el establishment político militar.

A lo largo de la extensa descripción que hace el otrora Agregado Militar en su libro, deja entrever explícitamente la afinidad de los asesores estadounidenses con Enrique Pérez y Pérez, a quien consideraban un profesional militar.

El general de la Embajada

Destaca varios episodios que, según su entender, lo hicieron el preferido de la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo. Describe a Pérez y Pérez como un hombre con habilidad natural para mandar. Había dirigido sus tropas en los sangrientos combates, casa por casa y cuadra por cuadra, durante la Operación Limpieza sin demostrar emoción o vacilación alguna. De ahí en adelante, Pérez y Pérez se estableció ante los asesores militares estadounidenses como el líder de las Fuerzas Armadas.

En contraste, según el autor de la obra, la Embajada consideraba que Nivar no tenía educación militar, nunca había participado en combates y se dedicaba más a los asuntos políticos y a enriquecerse.

El atentado a Imbert

El coronel ® Bosch opina en su obra que el alejamiento de Nivar Seijas del entorno del Palacio Nacional sólo pudo ser posible cuando el general Antonio Imbert Barreras sobrevivió un atentado contra su vida. Se comentó entonces que los trujillistas coroneles Nivar y Marmolejos estaban detrás de la conspiración. En breve plazo Nivar fue oficialmente transferido al mando de la Primera Brigada del Ejército Nacional.

La Banda

También describe cómo, para frenar la escalada de violencia, el general Enrique Pérez y Pérez, con aprobación del presidente Balaguer, creó en 1968 desde la base de San Isidro, un equipo contrainsurgente de sicarios. Su misión específica sería eliminar individualmente a los que consideraban líderes terroristas. El jefe del equipo sería el segundo teniente de la Fuerza Aérea, Joaquín Pou Castro.

Textualmente, en su libro, Brian J. Bosch dice:

El público entendía superficialmente el carácter del general Pérez y Pérez cuando se convirtió en el jefe de las fuerzas de seguridad del país. Su compromiso con el deber, su autodisciplina y su control de las emociones eran comentados entre los que mejor lo conocían. Pero no era de todos conocida su absoluta crueldad.

Siempre de acuerdo con el libro del coronel ® Bosch, con Pérez y Pérez a la cabeza de la Policía Nacional, se iniciaron los preparativos para montar un proyecto antiterrorista. Cerca de 400 jóvenes de los estratos sociales más bajos fueron reclutados para formar el “Frente Juvenil Democrático Anticomunista y Antiterrorista” que, desde el inicio de sus actividades, fue conocido como “La Banda”. El líder nominal fue un antiguo militante de izquierda, Ramón Pérez Martínez, mejor conocido como “Macorís”. El autor de esta obra señala que “La Banda” estuvo en función operacional desde la tercera semana de abril de 1971 y su primer objetivo sería aterrorizar a los izquierdistas en las escuelas públicas y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Escandalizada por todos los desmanes de “La Banda”, la embajada de Estados Unidos empezó a presionar al presidente Balaguer para que desaprobara esas acciones. Desde abril hasta agosto de 1971, cerca de 50 personas habían sido asesinadas. Por su impunidad absoluta, daba la impresión de que se convertiría en una institución permanente del gobierno. Esto se vio reforzado cuando el Director General de “La Banda”, Ramón Pérez Martínez (a) Macorís, fue a la televisión el 28 de agosto para acusar a Juan Bosch de ser responsable por la violencia del país. Volvería a los medios para explicar que el grupo anticomunista y antiterrorista era una garantía para la tranquilidad nacional.

El autor del libro reseña que Balaguer se negaba a frenar a “La Banda”. El 28 de agosto de 1971, un reportaje del New York Times describió los desmanes de “La Banda” y el hecho de que el embajador Melloy alertó personalmente a Balaguer de las brutales actividades. Advertía el periódico que esas acciones podrían afectar las actitudes del gobierno estadounidense en relación con la cuota azucarera dominicana. Balaguer ignoró la publicación del NYT pero luego el Washington Post y el Wall Street Journal publicaron artículos de primera página acerca del uso del terror por el gobierno. Estos artículos tuvieron un impacto profundo sobre el Presidente dominicano ya que ponía en peligro la cuota azucarera. Por fin, Balaguer ordenó al general Pérez y Pérez que disolviera “La Banda”. Dos semanas después, República Dominicana recibiría una cuota sustancial de azúcar de los Estados Unidos.

Caamaño

Narra el coronel ® Brian J. Bosch en su libro que para la jefatura militar dominicana el asunto Caamaño era el problema más serio. La posibilidad de un resurgimiento del líder de la lucha contra la invasión estadounidense en 1965 al frente de un grupo armado, era calificada como la mayor amenaza para los intereses de las instituciones militares. Debido a esta gran preocupación, los asesores estadounidenses del MAAG se dieron a la tarea de formar dos agrupaciones con fuerza de Batallón: una en Mao y otra en Constanza.

Hasta donde el coronel Bosch conoce, la única crítica de la operación contraguerrillera dominicana en 1973 fue el informe escrito por él en calidad de Agregado Militar de la Embajada estadounidense. El análisis de esa operación sacó a la superficie los notables fallos de las Fuerzas Armadas dominicanas que podrían significar grandes problemas para el país si tuviera que enfrentar una amenaza más grave que la de 1973.

Sin lugar a dudas, el libro Balaguer y los Militares Dominicanos debe ser lectura obligada de todo aquel interesado en conocer las interioridades del establishment militar-policial dominicano, instrumento fundamental de la violencia criminal de Los Doce Años del presidente Joaquín Balaguer.

Maldición dominicana: La anexión

Maldición dominicana: La anexión
Hoy, 147 años después de la primera Restauración y blasfemando los
nombres de nuestros héroes, nos ofrecerán “pan y circo” y como un pueblo
embriagado en la ignorancia, aplaudimos a quienes nos venden por pocas monedas de oro.


Tiempos Coloniales
Antes del nacimiento de la república ya había grupos organizados y decidido a anexarse a cualquier potencia extranjera con el único propósito de mantener su clase en el poder.

Para la época de la independencia existía el grupo pro-haitianos, el pro-español, el pro-inglés, los separatistas afrancesados quienes, con el apoyo de Buenaventura Báez, ofrecían la bahía de Samaná como pago por el apoyo de Francia y los trinitarios, quienes contaban con el apoyo de figuras públicas como lo es el caso de Tomás Bobadilla y de los grandes propietarios Ramón y Pedro Santana.

Primera República
En 1844 Los Trinitarios, dirigidos por Juan Pablo Duarte, dieron origen a La Primera República, la cual estuvo en peligro de anexión desde su nacimiento.
Han sido poco los presidentes que no han intentado anexar la nación a una de las potencia de la época.

Para el 1861 se daban toques finales a la “Gran Traición de Santana”, la anexión a España y el retorno de la nación al colonialismo.

Primera Restauración/Segunda República
No fue hasta el 16 de agosto del 1863, un día como hoy, cuando comenzó abiertamente la guerra restauradora, con la activa participación del General Luperón. La guerra de la Restauración termina el 10 de julio del 1865 con el retiro de las tropas españolas dando inicio a la Segunda República.

AL igual que la Primera, la Segunda República estuvo calada de presidentes anexionistas quienes no mostraban la menor confianza en la capacidad de los dominicanos de defender su nación.

Tanto Báez como Cabral intentaron negociaciones tendientes a lograr la anexión o el protectorado que le permitiera la estadía en el poder poniendo en peligro la soberanía de la nación.
La segunda república desapareció con la ocupación militar de los Estados Unidos el 24 de noviembre del 1916.

De vuelta al Colonialismo
A los 72 años de haberse proclamado la independencia, y a los 51 del triunfo de la Restauración, se produce la agresión militar imperialista que nos rebaja a la categoría de colonia.

Las denuncias internacionales y la resistencia dan lugar a las elecciones del 1924 preparadas por los Estados Unidos. Con estas elecciones, la República Dominicana, pasó de nación ocupada por un ejército extranjero a una especie de protectorado. Estado Unidos mantenía control indirecto de los asuntos dominicanos.

¿Segunda Restauración/Tercera República?
Con la llegada de Trujillo al poder desparecen los anexionistas del escenario político dando lugar al surgimiento de los “adoradores” del Tirano.Con la muerte del Tirano, el “muñequito de papel” vuelve a hacer uso del entreguismo con mira a mantener el poder y el estatus quo que los 30 años de atrocidades le permitieron adquirir.

Tercera Restauración/Cuarta República
La Cuarta República nace con la implementación del sistema “democrático” y las elecciones después del trujillismo. El triunfo del Profesor Juan Bosch da nueva esperanza a la tan accidentada independencia de la nación. Dicha esperanza se ve truncada por el golpe militar, seis meses después de la toma de poder.

Vuelta al Colonialismo/ Lucha por la Cuarta Restauración
Los reclamos de la vuelta a la constitucionalidad provocan la guerra civil y la ocupación militar de los Estados Unidos. En busca de la restauración de la soberanía de la nacional, elecciones nacionales son auspiciadas por las fuerza invasoras, y de país ocupado pasamos, una vez más, a una especie de protectorado donde Joaquín Balaguer actúa como Presidente/Gobernador al “ganar” las elecciones.

Colonialismo Moderno
En las últimas décadas han gobernado los tres partidos mayoritarios sin que se vislumbre un cambio en la política anexionista o servilismo de los gobernantes de turno. El deseo de mantenerse en el poder ha llevado a los últimos mandatarios a traicionar las bases de los partidos que lo eligieron, convirtiéndose en seguidores de órdenes del Norte o en defensores de los intereses extranjeros a expensa de los intereses nacionales. Una especie de “traidores elegidos”.

La Actualidad
En la actualidad vemos como, sin importar las condiciones en que se encuentra la nación, la presente administración ha dedicado exorbitantes recurso para satisfacer las necesidades imperialistas del Gigante del Norte y de sus gigantescas y groseras corporaciones con el viejo objetivo de asegurar su estadía en el poder.

Hoy, 147 años después de la primera Restauración y blasfemando los nombres de nuestros héroes, nos ofrecen “pan y circo” y como un pueblo embriagado en la ignorancia, aplaudimos a quienes nos venden por pocas monedas de oro.

Hoy celebramos el día de la Restauración mientras:
• nuestro gobierno vende el país al mejor postor.
• nos continúan embaucando con el Tratados de Libre Comercio.
• el FMI nos “guía” hacia la prosperidad económica.
• el endeudamiento se convierte en un monstruo incontrolable
• continua la “ayuda y entrenamiento” militar del otrora ejercito invasor.
• Etc. etc. etc.

Hoy celebramos el día de la Restauración mientras las potencias expansionistas, con la ayuda de los traidores en el poder, continúan tratando de lograr lo que no han podido con sus invasiones militares: la esclavitud y el servilismo de todos los dominicanos.

Anexión: La maldición dominicana

Felipe Lora
16 de agosto del 2010.
A 147 años después de la Primera Restauración.


Versión actualizada

jueves, 12 de agosto de 2010

Fe Ortega va a su última trinchera envuelta en los colores de la Patria





LA SÉPTIMA HEROÍNA
Fe Ortega va a su última trinchera envuelta en los colores de la Patria
FUE DESPEDIDA EN SALCEDO POR DIRIGENTES DEL 14 DE JUNIO, FAMILIARES Y EL PUEBLO


*“ Los jóvenes deben seguir el ejemplo de Fe para que no permitan otra dictadura”, dijo Sina Cabral.
*

Jhonatan Liriano
Jhonatan.liriano@listindiario.com
Salcedo

Aquella brisa fuerte que de pronto entró a la iglesia apenas distrajo la atención de algunos dolientes. Las miradas se repartían entre el féretro y el altar, mientras los oídos escuchaban atentos la lectura: “A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol, los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos”.

Los versículos bíblicos elegidos para la misa hacían clara referencia a Fe Violeta Ortega, la mujer tierna, aguerrida e inteligente que hizo de su pueblo su familia, y de la justicia una bandera.

El cuerpo sin vida fue cubierto con los colores de la Patria, como corresponde a los héroes y heroínas nacionales.

Sina Cabral, Dedé Mirabal, Anulfo Reyes, Francisco Aníbal González, Rafael Martínez Espaillat, y otros militantes del 14 de Junio hicieron la guardia de honor.

Se trasladaron desde diferentes puntos del país para despedir el cuerpo de Ortega, y para resaltar las virtudes que la hicieron “una mujer inmensa”.

El obispo Antonio Camilo González recordó la entereza espiritual que ella mantuvo cuando padeció las peores torturas y humillaciones de la dictadura de Trujillo en la cárcel de La Cuarenta.

Mientras los guardias la desnudaban y la golpean en los senos y otras partes del cuerpo, repetía las oraciones que salían por los altavoces de una iglesia cercana, cuenta monseñor, quien fue alumno de la heroína, en los tiempos en que Fe era maestra, dentista, practicante religiosa y conjurada de la libertad.

El mensaje de Camilo, como el de los familiares, apenas tocó la pena del fallecimiento y se concentró en el recuerdo de una cristiana que era revolucionaria, “madre ejemplar”, “dentista de los pobres”, y “columna de dignidad”.

En el pueblo
“Le diremos a las nuevas generaciones… que hubo una mujer en Salcedo que levantó la bandera de la sencillez, que levantó la bandera de la democracia a favor del pueblo...

Hoy comienza la vida de doña Fe, porque contaremos su historia a nuestra gente y al mundo”, dijo un ciudadano que participó de todo el velatorio y el entierro de Fe Ortega.

Su voz, conmovida pero fuerte, se levantó justo antes de que el féretro entrara en una tumba del cementerio municipal y humedeció la mirada de los ya dolidos.

Sina Cabral, del grupo de las siete heroínas antitrujillistas, y los dirigentes del 14 de Junio, parados frente al nicho mientras la brisa acariciaba su cara, cantaron el himno que los honra.

“Llegaron llenos de patriotismo/ enamorados de un puro ideal/ Y con su sangre noble encendieron/ la llama augusta de la libertad/ Su sacrificio que Dios bendijo/la Patria entera, glorificará”.

Todos los presentes hicieron un coro que también formaba parte del homenaje.

Muere Fe Ortega, heroína en la lucha contra Trujillo

REVOLUCIONARIA
Muere Fe Ortega, heroína en la lucha contra Trujillo
UTILIZÓ SU CONSULTORIO DENTAL COMO CENTRO DE CONSPIRACIÓN Y SE VALIÓ DE SU HIJA PARA TRANSPORTAR EXPLOSIVOS, BRÚJULAS Y PANFLETOS



Wendy Santana
Santo Domingo

Ayer se apagó la llama de Fe Violeta Ortega, una de las siete heroínas que sobrevivieron a las torturas en la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y que arriesgaron sus vidas y las de sus familias para que las nuevas generaciones vivieran en un ambiente de democracia y libertad.

Esta patriota murió a los 88 años en el Centro Geriátrico San Joaquín y Santa Ana, en Pontón, La Vega, donde se encontraba desde hace 10 años tras agravarse su padecimiento de Alzheimer, y donde fue atendida con cariño por sor Elena Abreu y por la enfermera Gladys Ayala.

Su cuerpo encontró la paz total a las 11:00 de la mañana de ayer y fue trasladado a la ciudad de Santiago para ser embalsamado, y luego fue expuesto en la funeraria Blandino de la ciudad de Salcedo, de donde era oriunda.

A las 3:00 de la tarde de hoy, será oficiada en su honor una misa de cuerpo presente en la parroquia San Juan Evangelista, y a las 4:00 sus restos serán sepultados en el cementerio municipal de Salcedo.

Los datos fueron ofrecidos por su nieta Miriam Marina Toribio García, hija del único varón de doña Fe, el señor Marino Toribio Ortega, fallecido hace 16 años.

Esther Toribio Ortega, hija también de la heroína y quien residía en Salcedo en la casa materna, pereció hace 15 días.

A los actos fúnebres asisti rán los compañeros de conjura de doña Fe Ortega –los miembros del movimiento revolucionario 14 de Junio– para rememorar los aportes de la heroica mujer, así como familiares residentes en Estados Unidos y en la ciudad de La Vega, quienes vendrán a darle el último adiós.

Doña Fe Violeta Ortega fue la primera mujer Agustina recoleto, por lo que la comunidad religiosa también estará presente.

La insigne mujer fue, además, una reconocida odontóloga en todo Salcedo, doctora de diferentes generaciones, quienes la recuerdan como un ser adorable que siempre pensó en el bienestar de los demás y que trataba a sus pacientes como a sus propios hijos.

Fe Ortega utilizó su consultorio dental como laboratorio para la preparación de bombas con las que los revolucionarios pretendían emboscar al dictador Trujillo.

También fungió como centro de conspiración de los conjurados, cuya única misión era derrocar un régimen catalogado en esa época como el más ruin y cercenador de las libertades y de los derechos humanos.

La tarea básica dentro del movimiento 1J4 era transportar los explosivos con los que los patriotas planeaban derrocar el régimen, para lo cual utilizaba sus carteras y en muchas ocasiones la mochila de su pequeña hija de nueve años, Esther Margarita Toribio, quien relató la historia de su madre en exclusiva a LISTÍN DIARIO.

SE UNE A SU HIJA ESTHER MARGARITA TORIBIO
El pasado 26 de julio, también, murió Esther Margarita Toribio Ortega, la hija de Fe Violeta Ortega quien narró a LISTÍN DIARIO, la entrega sin reparo que tuvo su madre en su lucha antitrujillista, ya que en el momento en que se inició la serie sobre las heroínas que sobrevivieron a las torturas de la cárceles de Trujillo, no podía hablar debido a su padecimiento de Alzheimer.

Esther Margarita reveló que desde los nueve años acompañaba a su madre en la riesgosa tarea de transportar los materiales con los que fabricarían los petardos con los que les pretendían decir al “Jefe” que no estaban de acuerdo con su sistema de gobierno y que estaban dispuestos a enfrentarlos, aún les costara la vida.

La hija de Fe Ortega murió en el hospital Pascasio Toribio, a causa de un paro respiratorio, según la apreciación de los vecinos como consecuencia de la tristeza que le ocasionaba el abandono de su hija Juliana, quien reside en Nueva York.

Nuestro Alzheimer histórico

TRIBUNA ABIERTA]
Nuestro Alzheimer histórico



María Elena Muñoz

De repente sentí que nos desnudaban a todos. Que compartíamos con ella la vergüenza retrospectiva de estar desnudos.

Ella frente a sus verdugos, también de sus compañeros de sueños y tormentos, en el infierno terrenal de La 40. Nosotros frente al mundo, porque nos colocaron delante un espejo que nos devolvía la imagen desvestida de nuestra indiferencia. Porque “Hay una mujer que está sola”, Aída. Pero no es sólo de la soledad que tú cantaste, Aída.

Esa también, al parecer, la conoció, porque se percibe leyendo entre líneas, su biografía recién desempolvada. Además, porque siendo una soledad tan común, tan intrínseca de la condición de mujer, en especial cuando ésta piensa, cuando ésta actúa, cuando imprime su sello personal, a la gran epopeya de la vida.

Como fue justamente la de esta mujer. Entonces no se trata solamente de la soledad que llega con el abandono del ser o de los seres amados.

Tampoco es aquella a la que se refieren otros poetas, como la de la soledad de dos en compañía. O la que se siente entre multitudes. Hablo de la universal, de aquella que resume la sumatoria total de todas las soledades. Quizá la que más se le asemeja es aquella de los 100 años, que sin pedirle permiso a nadie se instaló en nuestro hemisferio, resucitando un día despojada de pudores por los meridianos del sur, a ver si alguien se la llevara, aunque fuera “el Cóndor cuando pasa”.

Pero el ave en la esplendidez emblemática de su plumaje, pasó de largo. Lo supo Duarte cuando transitando solo por la misma trayectoria andina de sus vuelos, lo vio de lejos, incluso, más allá de la tierra pródiga de sus sueños.

De esa soledad que sintió el Patricio, como retribución al desafío de su ideal emancipador, será la misma que después cubrirá como un manto a sus continuadores.

Recordemos, por ejemplo a un Luperón, en su soledad antillana, en una isla de las menores, que no por ser pequeña, dejaba de irradiar esa explosión de luz, con que el sol tropical las envuelve a todas, las chiquitas y las grandes, como la nuestra, pero que el héroe de Capotillo no veía, empañados sus ojos por la gris nostalgia del destierro.

Fue la misma soledad que también moverá las manecillas del BigBen, para despertar al Caamaño que rumiaba la lejanía del exilio, en el imponente, pero siempre brumoso y frío Londres imperial. Porque se trata de la soledad más terrible y dolorosa que pueda imaginarse, la que toca la pérdida de la memoria histórica de los pueblos.

La prueba más convincente de estos criterios, la tenemos en la ocurrencia de una extrañísima paradoja: el intento de una publicación de un libro de Angelita Trujillo en nuestro país sobre su padre, en la cual, en un ejercicio perverso de nuestro acontecer, trata, de acuerdo a la crítica política, de reinvertir la historia, haciendo de las víctimas, victimarios, y viceversa.

Para demostrar la falsedad de esta truculencia editorial y como forma de contrarrestar los efectos negativos que la misma tendría en la sensibilidad nacional, sectores de la actividad mediática han tenido la iniciativa ñcomo la realizada por este periódico donde escribo estas líneasñ de lanzarse a una valiosa tarea, que vista desde la perspectiva patriótica, contribuye al rescate de la citada memoria histórica.

Con la misma se ha tratado de ir desempolvando los archivos del olvido, donde yacían engavetadas, las personalidades sobrevivientes más representativas del martirologio democrático dominicano; entre las que se encuentran las cinco heroínas que junto al trío de las hermanas Mirabal, configuran este horizonte épico de nuestro país.

De las mariposas de Salcedo no nos ocupamos aquí, porque el impacto de aquel triple asesinato a causa de sus luchas democráticas, ha pasado a ser parte de nuestra cotidianidad.

A la ingeniera Sina Cabral, la doctora Asela Morel, Miriam Morales, Dulce Tejada y Fe Ortega, las generaciones actuales no las conocían, sus estrellas no resplandecen como debieran en el marco de la cultura histórica, donde la ponderación, la exaltación de nuestros valores nacionales, brillan por su ausencia, especialmente los ligados al acontecer moderno y contemporáneo. Eso lo sabemos, forma parte de nuestras preocupaciones académicas; pero no se trata sólo de eso.

Lo que nos ha estremecido, lo que nos ha golpeado sin piedad, es haber contemplado una imagen que como se dice, vale más que todas las palabras.

Ha sido para nosotros, la más desolada, la más devastada, de más abandono, que lente fotográfico alguno haya podido captar en el anecdotario de la marginalidad socio-política nacional. Fue la que nos trajo recientemente un reportaje de la prensa escrita local (ver Listín Diario, 17/6/2010) sobre Fe Ortega, una de las cuatro heroínas citadas, en un asilo de ancianos, en el municipio de Pontón, La Vega.

Terrible experiencia
Imagen que necesariamente nos debe convocar a la reflexión más profunda y a las interrogantes obligadas: las terribles experiencias vividas por la señora Ortega, tanto en el plano personal como político, podría explicar su alzheimer. Pero a nosotros, ¿Qué fue lo que nos pasó para que el alzheimer colectivo nacional haya llegado a este punto?. ¿Hasta cuándo vamos a evadir las responsabilidades que como personas, como ciudadanos, como pueblo, como Estado, tenemos frente a los que nos dejaron, con su enorme entrega y sacrificio, el legado inestimable de la libertad? Creemos que la respuesta a la primera pregunta está ligada al desarrollo histórico de nuestro país a partir de los años 30 de la pasada centuria del XX, hasta finales de la misma, donde el modelo más feroz de dominación dictatorial pasó del trujillismo clásico al neotrujillismo balaguerista, con pocos matices de diferenciación, especialmente en lo que atañe a la inversión de los valores nacionales, de esos que quiso reproducir la hija del tirano en el libro, arriba citado.

Para ganarse el apoyo incondicional de Washington, ambos regímenes despóticos, llamaron a sus adversarios “comunistas”, con lo que los equiparaba a los enemigos del Tío Sam, involucrado como estaba éste, en los intríngulis de la guerra fría; táctica que justificaba todas las represiones. Fue así como la temporada de caza más larga, de más de medio siglo y la más feroz de los últimos tiempos, en el marco en la cual cayeron asesinados millares de integrantes de nuestra juventud, se fue haciendo tan común, tan frecuente, tan de cada día, que pasó a formar parte de nuestra cotidianidad; lo que nos fue insensibilizando, y por tanto desvaneciendo el espíritu de rechazo y de valoración justiciera de estos hechos. Y lo que fue peor, abonando la dejadez y la indiferencia, en este contexto, hasta la muerte inevitable de la conciencia colectiva.

En ese ámbito de indolencia general, salvo las excepciones de lugar, la titánica y solitaria labor de las distintas fundaciones patrióticas, aparecía como la única antorcha de luz a que aferrarse para mantener vivo y reluciente el recuerdo y la vigencia de nuestros mártires y sus luchas emancipadoras.

Sin embargo, desde finales de la pasada centuria hemos podido apreciar con inmensa alegría, la aparición en el ámbito oficial de ciertas iniciativas que contribuyen a estimular y fortalecer el trabajo de aquellas entidades patrióticas, como han sido entre otras, la creación de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, la del Museo Memorial de la Resistencia, así como otros espacios de recordación y conmemoración de las fechas de nuestros hitos históricos y sus protagonistas, como son los monumentos, efigies, tarjas, etc, que indudablemente tienden a mantener viva la memoria histórica de nuestro pueblo.

Sectores sensibles
Coyuntura de apoyo oficial, junto a la que se está dando en el ámbito mediático, que debemos aprovechar los sectores sensibles de la sociedad civil para contribuir con este propósito, ahora que todavía resuenan en nuestros oídos las modulaciones presidenciales del himno del 1j4, que fue cantado en el marco de la inauguración en Constanza, del Monumento a los hombres de la raza inmortal, con ocasión del 50 aniversario de la conmemoración de la expedición de junio de 1959.

Todo esto, más la efervescencia de rechazo que causó el libro de la hija del tirano contrariando sus expectativas, nos debe llevar a la implementación de mecanismos de acción para ir simultáneamente poniendo en marcha el tren de la justicia como ha sucedido por ejemplo en Argentina y España, para indemnizar al país de las décadas de impunidad de que gozan los promotores y colaboradores con los regímenes tiránicos que subyugaron la libertad, con sus nefastas consecuencias; como también para ir creando los grupos de trabajo, que vayan al rescate militante de nuestra memoria histórica, comenzando por el de la odontóloga Fe Ortega, del estado de indefensión y de olvido en que se encuentra, no sólo porque es la forma más positiva de sosegar los remordimientos de conciencia que nos creó el testimonio visual, la trágica visión de su último martirio vivencial, sino porque contribuye a derribar el santuario donde se le rinde culto a esa inversión de valores en nuestra sociedad; la herencia más valiosa que le podemos dejar a las actuales y futuras generaciones.

La séptima heroína

La séptima heroína
Fue una auténtica heroína de la Patria porque empeñó su prestigio de doctora, su gran arraigo social, su valor personal, para intentar derrocar a la dictadura de Trujillo y devolverle un régimen de justicia y de libertad a su pueblo.



La llamamos así, cuando LISTÍN publicó las historias de lucha de siete valerosas mujeres que se enfrentaron a la dictadura de Trujillo padeciendo las más crueles torturas.

No se trataba, en realidad, de encasillarla en una escala dentro del grupo de mujeres que simbolizó la resistencia femenina a aquel régimen oprobioso, sino en puntualizar que era la última, en ese grupo, de cuya biografía dábamos cuenta a nuestros lectores.

Fe Ortega fue, desde joven, en su natal Salcedo, una brillante mujer. Consagrada lectora, su paso por las aulas fue venturoso. La Universidad de Santo Domingo le concedió la beca completa de la carrera de odontología porque sus notas eran sobresalientes año tras año.

Fue una auténtica heroína de la Patria porque empeñó su prestigio de doctora, su gran arraigo social, su valor personal, para intentar derrocar a la dictadura de Trujillo y devolverle un régimen de justicia y de libertad a su pueblo.

Junto a otras seis heroínas, sufrió inenarrables torturas en las distintas mazmorras en las que guardó encierro. Una vez la sujetaron de manos y pies y la flagelaron, desnuda, frente a sus compañeros de lucha, para tratar de humillarla. Pero jamás claudicó.

Sólo lo hizo ayer, ante la muerte, porque ya no tenía fuerzas físicas y porque la luz de su mente se había ido extinguiendo poco a poco, a causa del Alzheimer.

La Patria la reconocerá siempre como una de las mujeres más emblemáticas en la lucha contra la tiranía, y el LISTÍN, de pronto, lo hace ahora con un homenaje de admiración y respeto, en medio de la pena y la congoja que nos produce su partida.

La muerte de Fe Ortega recrea su talla patriótica

PANCARTA
La muerte de Fe Ortega recrea su talla patriótica

Raúl Pérez Peña (Bacho)
columnmapancarta@yahoo.com

La extinción de la vida de Fe Ortega recrea el significado de su lucha contra el régimen trujillista, así como el aporte que dejó a las nuevas generaciones como ejemplo de dignidad ante el oprobio.

El temple revolucionario de Fe Ortega lo reflejó en su decisión de participar desde el Movimiento Revolucionario 14 de Junio en las riesgosas actividades de resistencia clandestina al trujillato.

De ahí la pertinencia de reproducir a continuación un fragmento de la crónica de Wendy Santana sobre Fe Ortega, citando a su hija Esther Margarita Toribio, quien sólo tenía 9 años cuando su madre la involucró en la lucha:

“Recibía en su consultorio de odontología a los muchachos que al igual que ella no soportaban los crímenes y abusos injustificados”.

“Los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) no podían imaginar que en vez de servicios dentales, tanta gente iba a ver a la doctora Fe Ortega para planear el próximo paso del complot”.

“Fue por su activa participación en el movimiento para tumbar la dictadura de Trujillo que la llevaron a varias cárceles: La 40, La Victoria, la Fortaleza Ozama y la del 9 en Santo Domingo, así como la de San Francis-co de Macorís y la de Salcedo, su pueblo natal”.

“La primera vez que la llevaron a la cárcel fue junto a Manuel Tejada Florentino, prominente médico asesinado por la dictadura, y con Jorge Antonio Tejada Gautreaux, su primo”.

La narración recrea la estatura patriótica de Fe Ortega.

Ante su partida, ¿podemos repetir como papagayos el cliché “valió la pena” la trayectoria antitrujllista de Fe Ortega?

La resistencia y la dignidad de Fe Ortega, como la del pueblo dominicano, no son para el conformismo que destila ese “valió la pena”.

Porque la necesidad de liquidar la opresión trujillista no puede reducirse al panorama de calamidades que padece en el presente la población dominicana, pese a que pasa de 49 años el ajusticiamiento del tirano.

La democracia anhelada ha devenido una caricatura de graves resultados, matizada por la corrupción de tres partidos politiqueros que se protegen unos a otros, mientras incrementan el latrocinio abrigados en la mayor impunidad. Paz a los restos de Fe Ortega.

domingo, 8 de agosto de 2010

El ejemplo de Pou Saleta

http://www.elnacional.com.do/opiniones/2010/8/26/58541/Islario

26 Agosto 2010, 11:33 AM
Islario

El ejemplo de Pou Saleta
Escrito por: ADRIAN JAVIER (lapalabra.encinta@gmail.com)

Poncio Pou Saleta siempre estuvo dispuesto a servir su testimonio de vida y ejercicio honorable, a las nuevas generaciones. Había cuestionado en más de una entrevista lo que entendía deformaciones graves del actual sistema democrático dominicano. Mas, nunca se arrepintió de los muchos sacrificios dispuestos por él y sus compañeros en aras de la extirpación de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961).

Siempre con ánimo crítico frente a la intentona foránea de conducir antojadisamente los destinos nacionales, Pou Saleta argüía la palabra contestataria con la misma altivez con la que el 14 de junio de 1959, empuñó su fusil contra el sátrapa.

Hablaba sin miedo a las consecuencias, de las necesarias transformaciones que requiere hoy la República. Subrayaba la urgencia de una impostergable “reconversión social”, e insistía en la toma de conciencia para que los dominicanos, por fin, se reencontraran con el ideal patriótico de Los Trinitarios.

Era un hombre sin poses ni altisonancias, de ideas firmes, de regio carácter e insobornable y admirable idealismo.

La expedición del 14 de junio de 1959, llegó al país de manera sorpresiva, aterrizando en Constanza.

Había salido de Cuba, donde exiliados tomaban entrenamiento bajo la mirada cómplice de revolucionarios cubanos.

Inmediato a su arribo, enfrentaron las huestes militares que custodiaban el aeropuerto.

Ése y otros “problemas de abordo”, fueron superados con valor e hidalguía por los 96 que conformaban la peligrosa y poética aventura.

La guerrilla duró 20 días, enfrentada con coraje a las tropas regulares del régimen, hasta que casi todos fueron aniquilados por un ejército que los superaba en número, argucia militar y armamentos, quedando “mal presos” los únicos seis sobrevivientes, dentro de los cuales se destacaba don Poncio, conjuntamente con Francisco Medardo Germán, Delio Gómez Ochoa, Pablo Mirabal (Pablito), y Mayobanex Vargas.

Al final de sus días tenía una mirada serena y una memoria envidiable. Irradiaba paz de espíritu, y se reconocia un sobreviviente moral ante la inquina, los sectarismos, los abusos injustificables, la delaciones bochornosas y el estupor.

Sobre este mar maleado por los despropósitos, debemos sentirnos orgullosos de su legado ético. El valor de su integridad debe tornarse paradigma. ¡Su dignidad siempre estuvo a prueba de truhanes!