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domingo, 15 de julio de 2012

Johnson objetó gobierno encabezó Imbert Barreras

 
 
 
El general Antonio Imbert Barreras encabezó el Gobierno de Reconstrucción Nacional.
El general Elías Wessin y Wessin
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47 años de la Guerra de Abril del 65

27 Abril 2012, 9:34 AM

Johnson objetó gobierno encabezó Imbert Barreras

El presidente estadounidense dijo que "yo no voy a la historia como el hombre responsable de poner otra Trujillo en el poder"

Escrito por: HECTOR MINAYA (h.minaya@elnacional.com.do)

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Las maniobras políticas entre todas las partes beligerantes durante la Guerra de Abril de 1965 comenzaron el 3 de mayo, un día después de que los Marines establecieron un cordón de seguridad sobre Ciudad Nueva, que terminó con cualquier posibilidad de un ataque de los rebelde a la Junta Militar de San Isidro.
Ante la imposibilidad de una victoria militar, los rebeldes rápidamente cambiaron de táctica y lanzaron una vigorosa ofensiva de propaganda política.
El primer “disparo” fue el 4 de mayo, cuando un Congreso constitucionalista eligió al coronel Caamaño Deñó como presidente de la República.
Mientras se realizaban estas actividades, los funcionarios estadounidenses gestionaban formar un gobierno con apoyo popular que sustituyera a la Junta Militar de San Isidro, que encabezaba el coronel Pedro Bartolomé Benoit.
El emisario del presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson, John Bartlow Martin, con el apoyo del embajador William Tapley Bennett tomó la iniciativa de buscar al general Antonio Imbert Barreras, un Héroe Nacional por su papel en la muerte del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Según un documento de la CIA, Imbert tenía un ejército privado de 2.000 hombres, y un fuerte apoyo en la Policía Nacional. Pero lo que le convirtió en un candidato atractivo a los ojos de Martin fue el distanciamiento con los oficiales de San Isidro, incluso con el general Elías Wessin y Wessin.
Martin creía que "un acercamiento entre Caamaño e Imbert no era imposible."
Imbert encabezó la lista de cinco candidatos que pudieran constituir un Gobierno de Reconstrucción Nacional (GRN). Como segundo integrante Imbert tomó a Benoit para no defenestrar por completo a la junta existente. Los otros tres candidatos iban a ser civiles, pero los retrasos surgieron al tratar de reclutarlos.
El embajador Bennett informó al Departamento de Estado que pocas personas estaban calificadas para los puestos, y que algunos calificados expresaron su rechazo a servir. Después de una búsqueda rigurosa de los candidatos, el 7 de mayo Imbert fue juramentado como presidente de la GRN.
Bennett recomendó el reconocimiento inmediato de Estados Unidos del nuevo gobierno, pero el Departamento de Estado lo objetó, alegando que tal medida podría afectar negativamente el siguiente paso en el proceso que era la estabilización, conforme a lo previsto por Washington y la OEA, mediante la formación de un Gobierno provisional con el apoyo de las partes beligerantes.
Esto no fue buena noticia para el presidente Johnson, quien, a diferencia de los funcionarios de Estados Unidos en la escena, tiende a culpar a Imbert de la deriva hacia la acción militar. "Yo no voy a pasar a la historia como el hombre responsable de poner otro Trujillo en el poder", se dice que expresó al referirse al general Imbert.
Con la esperanza de ser capaz de restaurar el orden a través de medios diplomáticos, Lyndon B. Johnson decidió enviar a McGeorge Bundy, consejero de Seguridad Nacional, Cyrus R. Vance,y a otros a Santo Domingo.
La idea central de las instrucciones de Bundy era sacrificar la GNR, en su caso, a favor de un gobierno que garantice la seguridad de los militares dominicanos y la eliminación o la detención de los comunistas y castristas. Palmer, al enterarse de que la misión estaba en el camino, no estaba contento. Para él, no era más que otro ejemplo de la interferencia de las autoridades superiores políticas que carecían de una apreciación profunda de la complejidad de la "visión local".
El equipo de Bundy, más tarde se comentó con sorna, que se espera lograr una "rápida y sucia" solución dentro de las cuarenta y ocho horas.
En un primer momento, el principal escollo para un acuerdo entre la GRN y los constitucionalistas parecía ser la insistencia de Caamaño de que no se reuniría con Imbert hasta que ciertos oficiales vinculados con el grupo de San Isidro, abandonaran el país.
Funcionarios de Estados Unidos convencieron a Imbert de aceptar la condición, pero la clave del progreso era Wessin, un "hombre honorable", de acuerdo a Bennett, pero rechazado por el bando constitucionalista.
Wessin prometió a Bennett y a Palmer, el jefe de las tropas estadounidenses en el país, que iba a renunciar por el bien del país y aceptar un puesto en el extranjero, para mejorar las perspectivas de paz.
En el contexto de violaciones de alto el fuego en ambos lados, los esfuerzos para conseguir que Caamaño e Imbert se juntaran resultaron inútiles.
Los funcionarios estadounidenses dudaban de que Caamaño era un "agente libre", y sospechaban que los elementos radicales dentro de la comitiva del coronel deliberadamente trataban de sabotear un compromiso político.
Caamaño, por su parte, expresó sentimientos similares acerca de Imbert, a quien veía como el títere de los generales trujillistas y wessinistas.
UN APUNTE
La misión de Bundy
La idea central de las instrucciones de McGeorge Bundy era sacrificar el Gobierno de Reconstrucción Nacional, en su caso, a favor de un gobierno moderado que garantizara la seguridad de los militares dominicanos y la eliminación o la detención de los comunistas y castristas.

Las batallas del 15 y 16 de junio, las más sangrientas frente a las tropas de EEUU

 
 
Rafael-Fafa- Taveras, jefe del comando del 14 de Junio habla en el parque Independencia en recordación de los caídos en Constanza, Maimón y Estero Hondo.
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47 años de la Guerra de Abril del 65

28 Abril 2012, 2:00 PM

Las batallas del 15 y 16 de junio, las más sangrientas frente a las tropas de EEUU

Los marines estadounidenses lograron extender el cordón de seguridad para proporcionar una mayor protección a la planta eléctrica de El Timbeque

Escrito por: HECTOR MINAYA (h.minaya@elnacional.com.do)

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Con el Palacio Nacional neutralizado, el comandante de las fuerzas de Estados Unidos, general Bruce Palmer Jr, volvió su atención a proporcionar una mayor seguridad para la planta eléctrica de El Timbeque, ubicada en la margen occidental del río Ozama, cerca del sector de Santa Bárbara, que, aunque controlada por la 82 división del ejército estadounidense, era vulnerable a ataques de los constitucionalistas.
En un momento, a mediados de mayo, el general Palmer Jr había considerado el uso de la fuerza militar para impulsar más las líneas, pero en cambio decidió negociar con los constitucionalistas en un intento de lograr el mismo objetivo.
El 10 de junio, sin embargo, las negociaciones se vinieron abajo cuando los rebeldes rechazaron las propuestas para extender la línea de seguridad de la denomina Fuerza Interamericana de Paz (FIP).
Fue una decisión trágica para la parte de los constitucionalistas. En pocos días, Palmer pudo obtener su línea de seguridad nueva y en la batalla más sangrienta de la intervención de las tropas estadounidenses contra las fuerzas del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Oficiales FIP y funcionarios estadounidenses en Santo Domingo habían previsto algún tipo de actividad militar de los rebeldes el 14 de junio, un día en que se recordaba en Ciudad Nueva la caída de los combatientes del 14 de junio de 1959. Esa noche, un breve tiroteo se desató después de que un grupo de rebeldes dispararon contra una posición de Brasil, pero era un ataque insignificante, al parecer, no autorizado por Caamaño. Un coronel rebelde se disculpó más adelante con los brasileños y prometió llevar a un consejo de guerra a los promotores, lo que generó especulaciones acerca de la moral de los rebeldes, la unidad y frustraciones.
La discordia en el campo constitucionalista y la incapacidad de Caamaño para controlar a sus fuerzas descentralizadas fue lo que probablemente llevó a algunos grupos rebeldes para disparar contra las posiciones de EEUU y Brasil a la mañana siguiente.
Las unidades de la FIP atacadas fueron las de los batallones 505 y 508, las que devolvieron el fuego.
Pero cuando el batallón 505 sufrió un ataque siniestro, los paracaidistas respondieron por sus pérdidas. El fuego entre ambos bandos se fue intensificando y en un plazo de dos horas se produjo una batalla campal.
La 82 división rápidamente ideó un plan para limpiar la zona de los rebeldes. El batallón 508 lanzó el ataque, con el apoyo del segundo batallón que se trasladó hacia el sur en territorio rebelde, aunque con una fuerte resistencia por parte de los rebeldes, destacándose en esas acciones los combatientes del comando de Poasi, el poderoso sindicato que agrupaba a los trabajadores de los puertos. También del comando de Pichirilo y el comando de San Antón, dirigido por Eliseo Andújar (Barahona), y Federico Orsini (Fico).
Las tropas estadounidenses lograron en menos de dos horas avanzar en varios bloques. La rapidez del avance y la aparente desintegración de las fuerzas rebeldes en la parte delantera pronto tuvo el pensamiento de los comandantes de la acción de empujar todo el camino hasta la fortaleza Ozama.
La oportuna llegada de Palmer, al parecer por órdenes de Washington, impidió tal acción.
Viajando en un jeep sin radio, Palmer no pudo ser contactado en el camino a la sede de la Embajada norteamericana, y el comandante de las tropas utilizó el intervalo para tomar dos bloques adicionales hacia el oeste por la calle Arzobispo Meriño hasta la calle General Cabral, de Santa Bárbara.
La lucha continuó un día más, pero no hubo avances por parte de la FIP. Según reportes estadounidenses, las tropas de la 82 D sufrieron 31 heridos, tres de los cuales murieron poco después. Los brasileños, que tenían órdenes de permanecer a la defensiva, sufrieron cinco heridos.
Fuentes de Estados Unidos estiman las bajas rebeldes en 99 muertos y más de 100 heridos. (Algunas fuentes de colocar las bajas rebeldes, entre ellos civiles, a 300.)
Como resultado de los combates, las tropas de Estados Unidos ampliaron el área del cordón de seguridad a una treintena de bloques cuadrados.
Cuando el equipo de observación de Naciones Unidas en República Dominicana reclamó el retorno al status quo de antes, el jefe de la FIP, el brasileño Alvim se negó.
La retención de los nuevos puestos redujo el bastión rebelde y dio mejor seguridad a la central eléctrica.
En cuanto a los rebeldes, después de la lucha del 15-16 de junio se mostraron renuentes a atacar las posiciones de Estados Unidos.
Los maltratos recibidos por los constitucionalistas el 15 los hizo más susceptibles a una salida negociada del conflicto, en tanto, endureció la determinación del Gobierno de Reconstrucción Nacional para obtener el reconocimiento como Gobierno provisional.
UN APUNTE
47 años de la invasión
Hoy se cumplen 47 del inicio del desembarco de las tropas de Estados Unidos en el país , la segunda intervención estadounidense en el siglo XX. Un total de 23, 850 marines ocuparon la Capital dominicana.

Jefes militares San Isidro entraron en estado pánico el martes 27 de abril 65


El presidente Lindon B. Johnson autorizó desembarco de 500 marines estadounidenses para operaciones defensivas.


 

47 años de la Guerra de Abril del 65

23 Abril 2012, 12:44 PM

Jefes militares San Isidro entraron en estado pánico el martes 27 de abril 65

La desesperada situación descrita por el embajador en RD William Tapley Bennett al Departamento de Estado de EEUU hizo que el presidente Johnson ordenara desembarco

Escrito por: HECTOR MINAYA (h.minaya@elnacional.com.do)

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“Recomiendo aterrizaje inmediato”, fue la última frase de un mensaje enviado al Departamento de Estado por el embajador de Estados Unidos, el martes 27 de abril de 1965, ante la gravedad de la situación por el ambiente de abatimiento emocional de los líderes militares de San Isidro y el repunte de las fuerzas rebeldes.
El desesperado llamado del embajador W. Tapley Bennett encontró asentimiento, ante la situación que describió, en el presidente Lindon B. Johnson y sus consejeros.
El Presidente le dijo al embajador que iba a autorizar el desembarco de 500 infantes de marina para operaciones defensivas. También instruyó a los asesores específicos para notificar a la OEA sobre las intenciones de Estados Unidos, para organizar una reunión con líderes del Congreso y elaborar una declaración para leerla al pueblo estadounidense.
El contenido de la declaración presidencial se convirtió en objeto de debate. El secretario de Estado, Dean Rusk, quería hacer por lo menos una referencia a la amenaza comunista como una justificación para el movimiento de tropas.
Otros consejeros, como McGeorge Bundy y el embajador ante la ONU, Adlai Stevenson, sostenían que el Presidente no debería ir más allá de la necesidad de proteger vidas estadounidenses en la explicación de su decisión.
Argumentaban que una intervención para proteger a los ciudadanos de Estados Unidos podría ser justificada como una operación limitada que en ningún caso comprometería la afirmación de la neutralidad de Estados Unidos.
En cambio, argumentaban, una intervención “para restaurar el orden” y evitar una victoria de los comunistas es casi seguro que involucra a Estados Unidos en favor de los militares de San Isidro lo que podría ser condenado por el hemisferio como un retorno a la diplomacia de cañoneras en apoyo de regímenes militares.
El punto de vista de Bundy y Stevenson se impuso en la redacción de la declaración y creó ciertos problemas.
Para proporcionar una justificación legal para la intervención, los asesores del Presidente querían que el coronel Pedro Bartolomé Benoit, cuya Junta había solicitado la intervención, explicara de manera explícita que su solicitud de intervención se basara en el peligro para las vidas de estadounidenses, que refería en su solicitud original de las tropas estadounidenses.
Bennett ya había asegurado al Departamento de Estado que Benoit lo había planteado en las comunicaciones orales con personal de la Embajada, pero el Departamento de Estado reiteró que sólo una declaración escrita del líder de la Junta satisfaría los requisitos de Washington.
El embajador Bennett envió otro cable en el que indicaba que el jefe de la Policía dominicana informó a la Embajada que "ya no puede garantizar la seguridad de los estadounidenses en el camino a la zona de evacuación”.
Benoit se dirigió de nuevo a la Embajada en la que le decía: "Me gustaría añadir que la vida de estadounidenses está en peligro y las condiciones de alteración del orden público hacen que sea imposible proporcionar una protección adecuada. Por lo tanto, pido la intervención temporal y asistencia para restablecer el orden público en este pais”.
El presidente Johnson luego de reunirse con los líderes del Congreso pronunció un discurso explicando el motivo de la invasión.
En el momento en que estas acciones presidenciales se llevaban a cabo, más de 500 infantes de marina ya habían desembarcado en República Dominicana. El transporte de la mayoría de los marines desde el portaaviones Boxer a la cancha de polo cerca del hotel El Embajador se hizo en helicópteros en un día lluvioso.
Fue un tránsito impresionante que dio ánimo y confianza a los desanimados líderes militares que enfrentaban la revuelta.
Un Apunte
Justificación invasión
Para proporcionar una justificación legal para la intervención, los asesores del Presidente querían que el coronel Pedro Bartolomé Benoit explicara de manera explícita que su solicitud de intervención se basara en el peligro para las vidas de estadounidenses.

Imbert ordenó la “Operación limpieza” en zona Norte de la Capital

Soldados de la fuerza de intervención de la Organizaci{on de Estados Americanos (OEA) en 1965 mientras realizaban patrullaje por las calles de Santo Domingo.

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47 años de la Guerra de Abril del 65

27 Abril 2012, 2:38 PM

Imbert ordenó la “Operación limpieza” en zona Norte de la Capital

El jefe del Gobierno de Reconstrucción Nacional, luego de derrotar a los rebeldes en la zona Norte, quiso extender la acción al área constitucionalista

Escrito por: HECTOR MINAYA (h.minaya@elnacional.com.do)

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Mientras los políticos de la Casa Blanca soñaban con una rápida solución diplomática al conflicto bélico dominicano de abril de 1965, las autoridades locales daban apoyo moral y probablemente logístico a las tropas del Gobierno de Reconstrucción Nacional (GRN) para emprender la operación limpieza en la zona Norte de la Capital.
El GRN, presidido por el general Antonio Imbert Barreras, inició su gestión tras ser juramentado el 7 de mayo de 1965, pero la vida económica en la zona Norte había llegado a un punto muerto ya que las fábricas cerraron.
Disturbios por los alimentos no tardaron en estallar. Era una situación preocupante para el GRN, que consideraba que era intolerable y que había que tratar con rapidez para evitar un caos mayor.
Sobre la base de sus propias observaciones la Comisión de la OEA que se encontraba en el país preparó un sombrío informe en el que no albergaba muchas esperanzas de una solución política a la crisis.
El 10 de mayo, las fuerzas rebeldes arreciaron el ataque a las tropas del GRN estacionadas en la sede de Transporte del Ejército Nacional, ubicada en lo que hoy el residencial Ortega y Gasset, del ensanche La Fe.
Ante el avance rebelde, el 13 de mayo, el comandante militar de las tropas de Estados unidos en el país, general James Palmer y el embajador William Taplay Bennett recomendaron al Departamento de Estado una acción militar unilateral de EE.UU. para restaurar el orden en el Norte.
La operación se llevaría a cabo en tres fases. Fase I implicaría la ampliación del cordón de seguridad en una operación que se apoderaría de Radio Santo Domingo. La fase II implicaría ampliar este cordón hacia el norte hasta la avenida San Martín, que serviría como la línea de partida para la Fase III, un barrido del norte hasta el río Isabela.
De acuerdo al plan, durante la última fase las fuerzas rebeldes serían capturadas o destruidas, y así se aseguraría el complejo industrial dominado por las fuerzas constitucionalistas.
El plan no fue bien recibido en la Casa Blanca, quienes a diferencia de los funcionarios de Estados Unidos en la escena local abogaban por una solución diplomática al conflicto dominicano.
Pero por lo delicado de la situación en la zona en que estaba enclavada la actividad económica de la Capital, una gran confrontación militar con los rebeldes, que sería iniciada por las fuerzas de EEUU o las tropas del GNR, o los dos juntas, parecían cosa de cuestión de horas.
La oposición de los políticos de Washington para extender la confrontación era vista por los funcionarios estadounidenses locales como otro ejemplo de la interferencia de esas autoridades que carecían de una apreciación profunda de la complejidad de la "visión local".
El 15 de mayo, el mismo día en que Imbert monta una ofensiva masiva contra los rebeldes en el Norte, denominada Operación Limpieza, llega al país una comisión enviada por el presidente Lyndon B. Jonson, presidida por su consejero de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy.
La mayoría de los funcionarios y oficiales militares de Estados Unidos en Santo Domingo sabían de la inminencia de ataque y le dieron su bendición tácita.
Las acusaciones de que las tropas estadounidenses en realidad ayudaron en la operación, ya sea activa o por permitir que las tropas del GNR cruzar hacia el Norte por el cordón de seguridad nunca fue fundamentada. Al parecer Imbert eludió la zona de seguridad para el transporte de sus fuerzas hacia el norte.
Contrariamente a las expectativas de los oficiales estadounidenses, la ofensiva de Imbert resultó con éxito, aunque a un costo muy sangriento en la vida de civiles rebeldes e inocentes.
Decenas de combatientes cayeron en el Cementerio Nacional, ubicado en la avenida Tiradentes, hoy Máximo Gómez y miles resultaron heridos. Otros combatientes sufrieron igual suerte en la cercanía de la fortaleza de Transportación del Ejército.
Bundy consultó a Washington sobre el envío de tropas de Estados Unidos hacia el norte para establecer una nuevo cordón de seguridad como el que había aislado a los combatientes de Ciudad Nueva.
Aunque Palmer indicó que esto podría hacerse, se mostró escéptico sobre el envío de tropas estadounidenses en medio de una situación en la que podrían ser atacados por los dos lados. Al final resultó que, la planificación para el nuevo corredor no pudo seguir el ritmo por los avances de las tropas del GNR.

sábado, 14 de julio de 2012

A PROPÓSITO DEL DESFILE MILITAR

A PROPÓSITO DEL DESFILE MILITAR

Por Claudio A.  Caamaño Vélez

Al ver la sincronía y la destreza con que marchaban los uniformados, quise sentirme orgullo de los cuerpos armados de mi país, pero seguido recordé el histórico papel que han jugado, siempre de espaldas a pueblo dominicano, traicionando nuestra patria, serviles a los invasores, como sucedió en el 1916 y el 1965, u ofreciendo su lealtad a nefastos gobiernos, como lo fueron la dictadura de Trujillo y el régimen sanguinario de Balaguer.
Pude imaginarme a esas mismas tropas que hoy rezan “todo por la patria” persiguiendo y masacrando a los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, y más tarde acribillando cobardemente a Manolo y sus compañeros. Me pareció escuchar a Francisco Alberto Caamaño gritar “viva la República Dominicana” mientras atado de pies y manos era vilmente asesinado por ese mismo ejercito que vi marchando en nombre del país.
Como olvidar que la única verdadera democracia que hemos tenido, la del gobierno del profesor Bosch, que quiso cumplir los principios de Duarte, de libertad, justicia e independencia, fue truncada por unos gorilas uniformados, muy parecidos a los que bellamente desfilaban.
Qué paradoja que sea con el dinero del pueblo que se compran las pesadas botas con que luego lo pisotean, y las sofisticadas armas con que descargan las ráfagas criminales en contra de la libertad. Es con los impuestos que se exprimen de la miseria de nuestros hermanos que se mantiene a esos soldados.
No quiero ofender a nuestros valerosos militares, a quienes respeto y admiro, pero el rio corre siempre por la misma cuenca, y la historia no me deja otra cosa que pensar. Solo espero que el día que el pueblo reclame justicia social no se queden del lado opuesto de las trincheras, como hasta ahora siempre han hecho, y por una vez al menos limpien las oscuras manchas que hoy llevan sobre sus prolijos uniformes.
Recuerden mis valerosos soldados, que cuando dicen “todo por la patria”, traicionarla no está incluido.

--
Claudio Antonio Caamaño Vélez

miércoles, 27 de junio de 2012

Genaro, Manolo y el 14 de Junio

Genaro, Manolo y el 14 de Junio

Félix Jacinto Bretón
Félix Jacinto Bretón

Félix Jacinto Bretón | ACTUALIZADO 22.06.2012 - 5:29 pm
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Corría la década del 50. Ya para entonces -con ocho años de edad apenas- Genaro Abreu andaba por las calles de su natal, Montecristi, con una caja de limpiabotas en las manos. De aquellos tiempos son muchos los recuerdos y las imágenes que, como cámara fotográfica, retiene en su memoria de manera permanente.

Cuando se junta con sus antiguos compañeros y con sus nuevos amigos, son recuerdos que Genaro desgrana, principalmente los relacionados con Manuel Aurelio Távarez Justo (Manolo) el que se ufana se conocer cuando todavía era literalmente “un be”. En este montecristeño “de pura cepa” tenemos a un ferviente admirador y defensor de este líder revolucionario.

También el protagonista de la Trinchera de hoy es un apasionado amante de su pueblo, al cual defiende “a capa y espada”, convirtiéndose en un “soldado de armas a tomar” cuando escucha a alguien criticando sin razón o para reclamar algún derecho o que se solucione determinado problema comunitario.

Fue en aquellos años de los 50 cuando Genaro conoció a Manolo. De esto se siente inmensamente orgulloso así como de los aportes -que tal vez inocentemente- hizo a favor de la lucha siendo todavía “un carajito”.

Nuestro amigo, según me ha contado en innúmeras oportunidades, tuvo el honroso privilegio de “limpiarles los zapatos” a quien, más tarde, se convertiría en el principal dirigente antitrujillista del país y líder indiscutido del Movimiento Revolucionario 14 de Junio.

Abreu iba cada miércoles y cada sábado a la casa de Manolo a lustrarles los zapatos. Para entonces, ya este se había graduado de abogado y desempeñaba un cargo en el Palacio de Justicia de Montecristi.

Genaro recuerda perfectamente el día que Távarez Justo se casó con Minerva Mirabal y cuando la llevó a vivir a Montecristi. Ya la represión trujillista comenzaba a dejarse sentir.

En una ocasión -me contó- fue, como de costumbre, a la casa donde Manolo vivía con la heroína y al no verla, quiso preguntar por ella, y alguien le hizo seña, con un dedo sobre la boca cerrada, para que se callara. Luego supo que se le habían llevado detenida.

Nunca más volvió a ver a Minerva por “la ciudad del morro”.

Por su memoria se deslizan muchos nombres que los años no han podido borrar, entre ellos el de Caonabo Abel, un hombre fiel hasta la muerte al líder catorcista. El proclamó una vez que “donde muriera Manolo, caía él…¡y lo cumplió!

Fue uno de los guerrilleros asesinados de Las Manaclas. De Caonabo, el también expedicionario de aquellos años, Marcelo Bermúdez, llegó a decir que era “su mejor cocinero”.

Otro montecristeño que recuerda Genaro es Monchy Martínez, quien era chofer de Manolo. También murió en Las Manaclas en diciembre de 1963. Hay otros muchos que la historia y la mente del amigo registran, solo que no hay espacio suficiente para detallarlo.

Es que también, quiero aprovechar esta Trinchera para recordar que el pasado 14 de junio se cumplieron 53 años de la gesta de Estero Hondo, Constanza y Maimón, cuando cientos de dominicanos, acompañados de algunos extranjeros, más que con armas “llegaron llenos de patriotismo” a luchar contra la sangrienta dictadura trujillista.

No podemos olvidar nunca a aquellos hombres que cayeron “de cara a sol” para legarnos una patria feliz, digna, independiente y soberana, que fue por la que lucharon y murieron nuestros patricios.

A Manolo y sus compañeros caídos en Las Manaclas

A Manolo y sus compañeros caídos en Las Manaclas



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Bajo el frescor turgente de los pinos
allá donde el relieve es cordillera,
la Patria anduvo en pie con su bandera,
decidida a labrarse sus destinos.

Nunca fue más azul la cordillera
que en esos días de cúspide y de gloria;
la Dignidad pactaba con la Historia
y el Porvenir cantaba en la Trinchera.

La Patria estaba entonces secuestrada
y un aire funeral la circuía.
Ceniza era el amor, ceniza fría;
el sueño una paloma mutilada.

La espalda ciudadana soportaba
el látigo verdugo restallante,
mas nunca se humilló, pues militante
a los tres mosqueteros desafiaba.

Mientras la corrupción, la estafa, el dolo
jugaban ajedrez en la alta esfera,
escalando la agreste cordillera
basta ya, dijo un hombre: era Manolo.

Allá en el bosque verde-azul y denso,
lejos de la impudicia y la patraña,
nuestro héroe fundó su noble hazaña,
y con ella su nombre se hizo inmenso.

Pero pronto los núcleos opresores
la fuerza de su encono desataron,
y allá en el campo azul estrangularon
sueños de libertades y esplendores.

La soldadesca anduvo tras su busca,
con saña y con furor los hostigaron;
una vez más los bárbaros triunfaron:
la muerte apareció soberbia y brusca.

Más arriba del Ámina escarpado,
que de rumores llena los senderos,
acabaron los buenos guerrilleros
la epopeya de luz que he reseñado.

Vidas en plenitud fueron segadas,
en caballo de plomo entró la muerte
a consumar su oficio; carne inerte
fue la ecuación final: vidas truncadas.

Más no murieron no los paladines
que con sangre de sueños abonaron
la tierra que otros tantos pisotearon,
sus nombres llenan ya nuestros confines.

Hijos del pueblo, ardieron en la hoguera,
y allí prestos entraron en la historia.
¡Que no perezca nunca la memoria
de esta gesta inmortal, de esta trinchera!

Patricio García P.

lunes, 18 de junio de 2012

Jánico ofrendó uno de sus hijos a la patria en 1959: A Federico Pichardo






Miércoles 13 de Junio del 2012


Jánico ofrendó uno de sus hijos a la patria en 1959: A Federico Pichardo

Por: Miguel Collado




Link Directo: http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=290184








      Pocos janiqueros saben que Jánico ofrendó la sangre de unos de sus hijos en pro de la liberación del pueblo dominicano, en momentos en que era sometido a la más horrenda de las tiranías latinoamericanas; pocos janiqueros saben que Federico Pichardo, cuyo nombre ostenta una de las calles de nuestro pueblo, es un Héroe Nacional y que también pertenece a la denominada Raza Inmortal por haber dado su vida en la Expedición del 14 de Junio de 1959 que buscaba eliminar al más sanguinario de todos los tiranos nacidos en la América hispánica: Rafael Leonidas Trujillo.
     En nuestra obra “Jánico. Notas sobre su historia”, que publicamos en 1993, hay una nota biográfica sobre ese distinguido hijo de Jánico, de ese mártir por la libertad de la República Dominicana. A continuación la transcribimos para que su vida sea vista por la juventud janiquera de hoy ?y por toda la juventud dominicana? como un hermoso ejemplo de sacrificio y de valor.
          Federico Ausgusto Pichardo Díaz, nacido en Jánico el 23 de mayo de 1926 en la misma calle que lleva su nombre, fue un militante político de izquierda que combatió la tiranía trujillista hasta pagar con su vida participando en la fracasada invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo en junio de 1959. En lo moral, ese acontecimiento marcó el inicio del triunfo del antitrujillismo.
        Era un hombre sereno, pero decidido; de expresión dulce en la mirada, pero de carácter enérgico. Nunca se casó y tampoco dejó descendencia. Sus padres fueron Daniel Pichardo Luna, síndico municipal de Jánico en 1930, y Esmeralda Díaz Collado.
           Pichardo Díaz perteneció al partido Juventud Democrática, organización política de la que renunció el 8 de febrero de 1947 por presiones recibidas del gobierno dictatorial. Vivió en Moca, Santo Domingo y Santiago, donde realizó sus primeros estudios en la Escuela Normal, la que fundara el Apóstol antillano Eugenio María de Hostos en agosto de 1881.
        Estuvo preso en 1948 en la tristemente famosa Torre del Homenaje, privado de su libertad por el hecho de disentir de la política del oprobioso régimen. Allí permaneció por varios meses. Fue excarcelado en noviembre del citado año y trasladado a Santiago de los Caballeros, ciudad que le fue asignada como cárcel y de la cual no podía salir sin permiso previo de las autoridades oficiales. Era una especie de preso domiciliario.
        En 1950, estando todavía en dicha ciudad, decidió asilarse en la Embajada de México, saliendo después, y acompañado de Poncio Pou y Amiro Cordero, hacia México, país al que llegó, vía Venezuela, en julio de 1950. A ellos se les unieron, luego, los hermanos Patiño, quienes, en 1959, se trasladaron a Cuba con Federico Pichardo y desde allí partieron, en ese mismo año, para llevar a efecto la histórica y patriótica expedición, liderada por Enrique Jiménez Moya. Cordero, aparentemente por alegados problemas de salud, no los acompañó y se quedó en el país azteca.
           Federico Pichardo, como el resto de los expedicionarios ?exceptuando a los dominicanos Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas, Francisco Medardo Germán y a los cubanos Delio Gómez Ochoa y Pablo Mirabal? fue fusilado en el mes de junio de 1959.  Todos habían sido objeto de salvaje tortura en las cárceles de “La 40” y de “El 9”. Orgullosos debemos sentirnos los janiqueros de tener en él a un Héroe Nacional, a un Dominicano Inmortal. Es por esto que consideramos como un acto de justicia y gratitud que cada 14 de junio el Municipio de Jánico realice actos conmemorativos en su memoria: ofrendas florales, misas de recordación y charlas a los estudiantes sobre su trascendencia histórica por entender que cuando un pueblo no olvida a sus héroes, a sus mejores hijos inmolados, se cuida de no repetir los momentos más oscuros de su historia.
        En el acto celebrado en 1961 por el Ayuntamiento Municipal de Jánico para designar la calle Presidente Trujillo con el nuevo nombre de Federico Pichardo, el distinguido y respetable munícipe Reynaldo Luna Pichardo (Don Nano) pronunció un emotivo discurso en el que valoró al héroe en su justa dimensión histórica. Citamos un breve fragmento de esa épica pieza oratoria:
          “Tus familiares y amigos quisiéramos ir con gesto airoso a postrarnos al pedazo de tierra que guarda tus despojos mortales para ofrendarte las siempre vivas, perfumadas y amorosa flores de nuestro cariño, regarte con lágrimas de estoicismo patriótico. Tu alma noble y generosa así lo demanda, pero, privados de ese anhelo, porque desconocemos el lugar de tu inhumación por infame e inicuo mandato del tirano, nosotros te hemos formado en nuestros corazones un monumento muy grande de admiración y recuerdo imperecedero donde guardaremos celosamente el respeto a tu memoria veneranda de patriota esforzado, de mártir airoso, de héroe de una jornada honrosa y dignificadora, gesta gloriosa que esparció diáfanamente los destellos salvadores de la patria, la que despertó del letargo oprobioso en que la había sumido la voluntad absoluta y arbitraria del déspota.
           […]
      Tu sangre joven derramada regó el árbol sagrado de la libertad y pronto, muy pronto, tu amada Quisqueya se sintió exaltada del espíritu reinvidicador  que a todos nos animaba.
           […]
        Tu ofrenda fue plena; tuvo la actitud gallarda de tus sufrimientos, cárceles, persecuciones, vejámenes, torturas y exilio, y, por último, tu propia vida en aras de la libertad conculcada”.
        Su padre, sintiendo el doble dolor de haber perdido a su hijo y de tener que reconocer tardíamente ?como nos confesara en 1989 una hermana de Federico? que nunca comprendió, como debía, el espíritu patriótico del aquel joven valeroso, escribió la siguiente reflexión:


                                                                                   PERDÓN


      “Cuando, en un gesto de decorosa actitud cívica, revelas tus dignos sentimientos y tus ansias de libertad, censurando, en camaradería de amigos traicioneros, la tiranía que pesaba sobre la Patria; cuando, perdida en tu conciencia, adolescente aún, la semilla de la libertad, buscaste en playas extranjeras el sol que alumbra el templo de Dios; yo, tu padre, con los sentimientos naturales del instinto de preservación de la vida, desaprobé tus actitudes del momento, mezclado en el lodazal inmundo de los tantos años de dolor y oprobio…
         Hoy, cuando en actitud altiva y patriótica llegaste a las alturas de Constanza a ofrendar tu vida en aras de ese ideal, confieso mi error y, arrepentido de ese pasado oprobioso, con el pensamiento puesto en Dios, te pido perdy, al mismo tiempo, te bendigo.
         Que mi plegaria paterna llegue hasta tu tumba. Algún día habrán hombres que no pidan medallas para los que segaron tu vida, porque peleaste en aras de un noble ideal; mientras hoy ruego a Dios por el descanso eterno de tu alma y ofrezco a tu memoria la expresión de mis sentidas lágrimas…Dulce et decorum est pro patria”.
        “Dulce et decorum est pro patria mori”, verso  de una de las odas del poeta lírico romano Quinto Horacio Flaco (65 a.C. - 8 a.C.). Escrito en latín, en español se traduce así: "Dulce y honorable es morir por la patria". De esta manera, el padre rinde tributo a su hijo Federico Pichardo, significando que su muerte fue honorable y decorosa.


EN INTERNET: http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=290184

domingo, 17 de junio de 2012

Monumento a los Heroes Oriundos de Santiago que Vinieron en las Expediciones de Junio 1959.



Asqueroso, sucio y abandonado luce el "Monumento  a los Héroes de Santiago que Vinieron en las Expediciones de Junio del 1959" a enfrentar la Tiranía de Trujillo.


Este 14 de Junio del 2012, nadie se recordó de ellos y nadie lo visitó.

Todavía hoy domingo luce abandonado por el pueblo, las organizaciones progresistas, los familiares y el Ayuntamiento Socialista de Santiago, que debe honrrarlo cada año.

Unojotacuatro.blogspot.com

La 181 se llamará Manolo Tavarez Justo‏


La 181 se llamará Manolo Tavarez Justo‏

Escrito Por Luis Alfredo Collado.-
Desde Nueva York

Manolo Tavárez Justo
A partir de hoy sábado 16 de junio la calle 181 de Manhattan se empezará a llamar oficialmente, Manolo Tavárez Justo. En memoria del líder y fundador del Movimiento 14 de junio, una organización revolucionaria que luchó contra la tiranía del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, que se prolongó por 31 años hasta su ajusticiamiento el 30 de mayo de 1961.


“El nombramiento de esta importante calle es un reconocimiento de la comunidad dominicana de los Estados Unidos a las contribuciones que hizo ese gran líder, para crear uno de los movimientos democráticos más importantes en República Dominicana y América Latina, junto a su esposa Minerva y sus hermanas Patria y Teresa Mirabal, pudieron construir un proyecto que fue fundamental para acabar con una de las dictaduras más sangrientas de la humanidad”. Dijo el concejal Ydanis Rodríguez.

Rodríguez también indicó que la idea de renombrar la calle 181, es una iniciativa mancomunada entre él y el senador Adriano Espaillat.

Esta importante vía hace intercepción con la avenida Saint Nicholas que luego fue nombrada como el “Boulevard Juan Pablo Duarte” lo que constituye un espacio de mucho significado para los dominicanos.

El acto para renombrar la calle 181 se efectuará a la 1:30 de la tarde y a la misma asistirán funcionarios electos y destacadas personalidades de la comunidad dominicana.

A la ceremonia no asistirán familiares de Manolo Tavárez Justo y según explicó el concejal Rodríguez, siempre mantuvo comunicación con su hija, la diputada Minerva Josefina Tavárez (Minú), pero que ésta no podrá estar presente, aunque prometió venir en otra ocasión.

El proyecto de ley para renombrar la calle 181 con el nombre de Manolo Tavárez Justo, fue aprobado en el concejo municipal y luego firmado por el alcalde Mike Bloomberg.