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lunes, 3 de mayo de 2010

La primera dama de la Guerra de Abril 65. Escrito por: ÁNGELA PEÑA

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24 Abril 2010, 6:24
La primera dama de la

Escrito por: ÁNGELA PEÑA

No tuvo los peculiares privilegios de la esposa de un Jefe de Estado. Fue una Primera Dama sin presupuesto en medio de la guerra que en vez de exhibir el esplendor de la última moda o emprender programas sociales debió encerrarse junto a sus hijos en un hogar improvisado donde el grito cotidiano era: “¡Operación suelo!”.

Para María Paula Acevedo Guzmán, esposa de Francisco Alberto Caamaño Deñó, ex Presidente Constitucionalista, líder de la guerra de abril, ser la novia del cadete, la compañera del rebelde aclamado por el pueblo, representó más padecimiento que dicha aunque el amor que se profesaron desde que se conocieron en el restaurante “BByVT” de las hermanas Oliver, en San Pedro de Macorís, superó todas las adversidades y la férrea oposición de los influyentes padres del joven militar.

Manuel Ramón Montes Arache, Julio Alberto Rib Santamaría y Pedro García Caminero los presentaron cuando ambos tenían 17 años pero fue luego de que “Francis” regresara de Estados Unidos donde hacía un curso de Infantería, que los unió la ternura en un encuentro en el “Café Hollywood” con una canción de “Los Panchos” como trasfondo: “Si tú quieres un recuerdo de mí, dímelo pronto / porque me voy y quizá no vuelva más”.

“Chichita”, como la apodan, o “Ángela Soto”, nombre con que viajó a Cuba para reunirse con quien ya había pasado a la historia dirigiendo las fuerzas revolucionarias, era coronel y se entrenaba para entrar a la República encabezando una guerrilla, sufrió, sin embargo, momentos indescriptibles porque los Caamaño-Deñó no querían para su hijo una muchacha de tan pobre condición social. “No era la idónea”. Su mamá se dedicaba a quehaceres domésticos y su abuela era lavandera. Fausto Caamaño, padre del enamorado, era uno de los militares de más poder en el trujillato.

Reenviaron a su vástago a Norteamérica como edecán de Angelita Trujillo y a su retorno trasladaron a María Paula arbitrariamente a Puerto Plata, a casa de un mayor del Ejército. Los padres de la adolescente ignoraban su destino.

La dama, que conserva lúcidos detalles del poderoso amor, fue recogida por el amante oficial que exigió al progenitor revelarle el paradero. “Me fue a buscar bajo un aguacero. Lo recuerdo en el aeropuerto “General Andrews” esperándome con una capa y un paraguas”.

Entonces lo mandaron para Cuántico, New Virginia, y a ella le allanaron la casa acusándola de poseer literatura de los perseguidos Testigos de Jehová. Estuvo presa en el Palacio de Justicia y en La Victoria. Una “preboste” llamada América la cuidó de un fuerte catarro. Fausto ordenó cambiarla cuando el capitán Milito Bautista Ruiz le informó la condición de la sufrida novia.

Aunque soportó con admirable resignación tantas vejaciones, no aceptó viajar a Curazao como planeó el general. “Francis y yo nos cortamos, nos ligamos la sangre y juramos amor eterno, pero mandé a decir a su papá: Que me saque de noche, me pegue un tiro y me aplique la ley de fuga, pero no voy para Curazao”. La deportaron a Venezuela, sin un centavo.

Sobrevivió gracias al embajador Báez Soler que la encontró cuando investigaba una valija diplomática extraviada. “¿Con cuál Trujillo tuviste problemas? No tengo órdenes de recibirte pero soy humano y tengo hijas”, le consoló, ocultándola en su casa.

Estuvo meses incomunicada hasta que Rib Santamaría le envió la dirección de Caamaño y ella le escribió: “Soy como la serpiente, hay que darme en la cabeza para destruirme. Esto es lo último que me han hecho”. Al poco tiempo el joven se fugó de la Academia y fue a verla pero ella estaba en Barquisimeto y a pesar de que tomó un “avioncito Facundo” para encontrarlo, Caamaño debió partir. “Quise morirme en los farallones de Maiquetía”. Él le escribió: “Chíchi, lo sé todo, iré a buscarte y regresaremos juntos”. Ya graduado la recogió y burlando a los padres que esperaban, llegaron en un conchito a la casa de la madre de Paula, en la “Charles Piet”. Luego comunicó al atribulado padre que era mayor de edad, capitán de la Marina de Guerra y que esa era la mujer que quería. “Olvídense de que yo existo”. Contrajeron matrimonio en 1959.

Fausto pidió perdón a la joven esposa, abatido ante la muerte de su hijo Emerson. “¿Por qué me dijeron de ti tantas cosas malas si eres un ángel?”. Todos se reconciliaron.

Suplicio. Fugaz fue la dicha de “Chichita”. Pese a que sus sufrimientos volvieron cuando a Francis lo asignaron a La Victoria porque éste se deprimió al conocer la realidad de la tiranía encontrando allí a tantos amigos, fue al caer la dictadura cuando ya no hubo paz en su alma. “La vida mía dio un vuelco”, dice, que empezó con la persecución a los trujillistas.

Vivió el exilio de sus suegros en Washington y un rosario de traumáticos episodios: Palma Sola, dirección de los Cascos Blancos, rebelión contra Belisario Peguero, conspiración para derrocar el Triunvirato, explosión en el Polvorín, asilo en la embajada argentina, guerra de abril, ametrallamiento al Matum, saqueos, tiroteos en su casa, un desconocido Golpe de Estado contra García Godoy que detuvo el esposo, largos destierros en Londres, España, Cuba, Moscú, frío invierno en un sótano de la embajada dominicana en Roma, viajes peligrosos en tren con tres niños a cuestas, la nefasta muerte en Caracoles.

“Francis no fue ostentoso, manifiesta al contar que vivieron en la “Pedro Livio Cedeño”. Quería paz, armonía, tranquilidad. La vida le dio todo lo contrario”.Vio a su esposo por última vez en enero de 1973. Bajó de la sierra cubana a despedirse de sus hijos pues “ya era hora del encuentro con la Patria”.

La viuda del héroe de abril vive entre República Dominicana y Cuba donde atienden su salud los mismos médicos de Fidel Castro quien le obsequió una residencia en “Miramar”, al lado de donde vivía el padre de Ernesto –Che- Guevara.

En síntesis

María Paula

(Macorís, 30-6-1932), hija del puertorriqueño Fernando Acevedo Bové y de María Arcadia Guzmán López. Estudió hasta primer año de secundaria. En su matrimonio con Francis procrearon cuatro hijos: Alberto, Francis y Paola. Perdió a Freddy Rafael después de nacido porque los sucesos de Palma Sola afectaron su gestación.

Abril contado en primera persona. Escrito por: FERNANDO CASADO. Parte II

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1 Mayo 2010, 8:18 PM
TESTIMONIO
Abril contado en primera persona.


En el testimonio publicado la semana anterior, el autor relató hechos relacionados con el uso de la radio en los comienzos de la Revolución de Abril. Reveló además que el coronel Francis Caamaño le pidió su opinión sobre si debía permitirse abrir las cajas de caudales de los bancos de la zona colonial para que los clientes pudieran retirar sus ahorros. Casado recomendó no hacerlo… y efectivamente, no se hizo.

No tengo dudas de que muchos expertos confiables fueron necesariamente consultados, dada la delicadeza sumamente riesgosa del evento; incluso, asumimos la posibilidad de que algún Asesor indelicado pudiera favorecer tal desquiciamiento.

Caamaño sabía que había que desmenuzar aquel entramado ambivalente con aséptica prudencia antes de una decisión. La guerra no perdona errores.

No cedió a las presiones. Se negó a permitir que se tuviera acceso a las Cajas de Seguridad de los Bancos. Era la excusa que el Gral. Palmer esperaba. Decidió tomar a sangre y fuego la ciudad. Es obvio y le delata, que la ferocidad y estrategia de su primer ataque está dirigida a apoderarse de la Zona donde estaban ubicados, precisamente, los Bancos más importantes del sistema.

Vivíamos sin pensar en mañana, conscientes de que el próximo minuto podía ser el último de nuestra vida. Una bala curiosa o un morterazo al azar, no eran preocupaciones para nadie en aquel frente de guerra en que se había convertido cada esquina de la Ciudad de Abril.

Estoy en la Gral. Cabral esa mañana temprano. Acudía a un encuentro respetuoso con alguien de mis cariños. Había notado las descargas y tiroteos insistentes hacia el norte, al parecer en dirección al área del Parque Enriquillo, donde hacia frontera el “cordón” de los americanos. No creo haber estado más de 15 minutos allí. Las descargas aumentaban sospechosamente en volumen y frecuencia cuando le digo a Ligia y sus amigas, alterando la breve conversación:

--“Trata de salir de la zona, no te quedes, que algo raro está pasando. Yo me voy a la emisora.”—

Salgo, doblo con prisa la Isabel la Católica y subo la Restauración. Llego a la Duarte, pero la metralla baja barriendo como catarata sin control de las posiciones americanas de la Duarte arriba. Un infierno de balas estallando como escupitajos en las paredes del colmado de chinos de la esquina, me detienen. El que intente cruzar es hombre muerto… pienso. De repente, noto que hay alguien a mi derecha, está subido al quicio de una puerta cerrada. Trata de protegerse, aplastándose de espaldas a la puerta. Lo reconozco. Es José Jiménez Belén, notable periodista y amigo del alma. Junto a José Escalante estuvo al frente del periódico La Nación en esos días feroces y parecía dirigirse allí:

--“José no hay quien pase por ahí; vamos a bajar por detrás de la Ruinas”-- (de San Francisco).

José me escucha y prudentemente damos marcha atrás para tomar la Hostos y que las ruinas nos sirvan de protección. Tomamos con prisa Las Mercedes y me desvío en la Sánchez. Fui directo a la Emisora. José fue directo a una embajada.

La Emisora luce crítica. Me doy cuenta al instante. Solo están allí los personajes de aquel mismo grupo “Recurrente” que han estado siempre en los momentos críticos. Nuevamente, los locutores oficiales de RSDTV, habían desertado de la zona. La ciudad ruge de morterazos y metralla. Algunos proyectiles vagabundos silban lejanos o estallan indiscretos en las cercanías. Comienzan a llegar informaciones de bajas y heridos que no atormentan a nadie. El que está allí es porque escogió estar allí, no importan las consecuencias. Nos ubicábamos en la cabina o en el amplio salón que servía de oficina y hogar a Franklin Domínguez, al final del pasillo del 2º piso, hacia el este del edificio Copello, donde muchos solían tirarse a dormir o descansar la lucha en pleno piso o en alguna colchoneta improvisada, cuando las circunstancias de la guerra lo imponían.

Al atardecer, cuando la presión pareció ceder un poco, decido ir a casa. Mi hermana se había trasladado a San Cristóbal y quedé al cuidado de su apartamento en la 19 de Marzo. Allí nos habíamos ubicado René del Risco y yo, compartiendo, casi todas las noches con mi hermanilla Píki Lora, Josefina, Aguiló, Popó y restos del comando Macorís, de época de las Guerrillas de Manolo Tavárez. Otras veces con el fosforescente Perita Martínez y el trágico Narciso González. De hecho, René del Risco abandonó la Zona en esa comprometida ocasión, como también había sucedido desde mucho antes con Freddy Beras. Tomé la Santiago Rodríguez aun bajo el tiroteo, cuando desde la casa de la familia del Dr. Grillo, en la esquina José Reyes, me piden a gritos que me detenga. Insisten en la peligrosidad y los riesgos inminentes de continuar temerariamente avanzando. Angustiados me ofrecen la protección de su hogar. Dormité allí esa noche. Lloré de rabia e impotencia.

Al amanecer despierto alucinado entre las iras de explosiones y metralla. Me preocupa mi hermano Hugo, éste figuraba en el Comando San Lázaro. Hacia allá me dirijo, pero nadie puede darme noticias. Sospecho lo peor y tomo la Santomé hacia el destino. Enfilo mi angustia hacia el hospital Padre Billini. Las balas enloquecidas zumban realengas y tercas en las Mercedes. Parecen venir sin prejuicios desde “Los Molinos”, pero tengo que cruzar. Me arriesgo temerariamente, me lanzo y cruzo en carrera entre el fragor rabioso de las balas perdidas. Paso El Conde y llego al fin, tenso y dramático a la esquina del hospital.

La cuneta herida es un río de sangre incontenible… no exagero. Decido entrar por el área de Emergencia y mis zapatos se empapan con la sanguaza que baja tormentosa en la inclinación. Subo tres pisos hacia el infierno, inconsciente que transito en el fúnebre silencio hacía una inesperada morgue. De repente, frente a mí, como un grito, toda la violencia dramática de la tragedia.

Un escenario descarnado, macabro. Sobre una meseta impudorosa, extendido y casi desnudo, boca arriba y letalmente dormido, desnutriendo una tez amarillenta repugnante, bajo el morbo seboso mortecino del que ha perdido hasta la última gota de sangre, yace un cadáver. No noto heridas. Como un beso rojizo, una mancha indiscreta mordiendo sobre el cuello delata la historia. El odio de una mira lejana, un grito sin su nombre y una maldición certera, destrozó la yugular. Me acerco fríamente, sin emociones, contemplo el cuerpo sin vida de André Riviere, “el Francés”. Había emigrado hasta aquí, desde aquella Legión Francesa de leyenda. Gladiador sublevado, no hiere la estocada al destino sublime, de morir en las furias de una guerra.

Una segunda meseta retuerce la sinrazón absurda de aquella irrealidad macabra, mi mirada se tuerce hacia otra dantesca visión más allá de Riviere. La guerra te insensibiliza y aprendes a vivir la crueldad de la muerte y la sangre, como cosa natural. A tantos años de distancia del suceso, mi memoria lo retrata. Sobre el cemento desbordado de sangre, amontonados sin orden en una pira infame que llegaba hasta el techo, torsos y pedazos de miembros, cabezas destrozadas e irreconocibles, brazos y piernas desgajados, brotes de costillas e intestinos desprendidos como cortinaje fatal, huesos quebrados con pedazos de carne cercenados, manos de dedos descarnados, muñones arrancados de cuajo, rostros despellejados y desprendidos de ojos colgantes. Una comedia infernal que el propio Dante no hubiese imaginado.

La sangre chorreaba a borbotones y se desbordaba escaleras abajo escapando como un rio de serpientes asustadas. Me fui a las salas en busca de mi hermano Hugo. No estaba allí. Bajé al primer piso e iba hacia la puerta de salida cuando irrumpe intempestivamente Montes Arache con los “Ranas”. Jamás he olvidado la gravedad de su rostro. Me muevo a un lado, pero Montes, visiblemente alterado, ni siquiera se ha dado cuenta que estoy allí. Decido volverme y seguirlo. Hago el mismo recorrido detrás de ellos y me quedo discreto a la distancia. Montes estuvo de pie unos segundos frente al cadáver, silencioso, lejano. Lo sentía en una indignación apocalíptica, como si en ese instante las furias calladas de la naturaleza desataran los vientos de la creación silenciosa sobre sus iras interiores. Dio media vuelta y bajó sin pronunciar una sola palabra. No pude alcanzarlos. Había una prisa diabólica en sus pasos. Pensé: “Hoy matan a “Montearache” y regresé, con una vida más cara, a la Emisora.

Abril… en primera persona Escrito por: FERNANDO CASADO Parte I

http://www.hoy.com.do/areito/2010/4/24/322968/TESTIMONIOAbril-en-primera-persona

24 Abril 2010, 6:41
TESTIMONIO
Abril… en primera persona
Escrito por: FERNANDO CASADO

Las plantas de transmisión y antenas fueron bombardeadas. Eventualmente silenciadas. Simultáneamente es ametrallado y estremecido el Palacio Radio-Televisor desde el aire. Las tropas norteamericanas establecieron puntos estratégicos de ubicación al oeste e inician un rápido desplazamiento nocturno con apertura del “Cordón” y así conexionar con San Isidro, partiendo en dos la ciudad y acorralando nuestras tropas en la parte baja.

Esto provoca una primera estampida. El edificio de RSDTV fue abandonado y los locutores oficiales buscaron ocultarse y protegerse. Este mutis desconcertante no debía prolongarse; es lo que llevó a Franklin Domínguez y al grupo “Recurrente” a aquel callejón suicida del María Auxiliadora. Los locutores de RSDTV escapan y no reaparecen en escena hasta que disminuye la crisis y la lucha resurge en el Edificio Copello, en los estudios de la legendaria HIZ en el interior de la Zona Constitucionalista.

Uno de aquellos colaboradores iniciales no tuvo la suerte suficiente y fue capturado. Su nombre queda flotando entre los mártires de aquella Radio de Abril. Estuvo solo unos días con nosotros en las transmisiones fogosas y desafiantes del inicio: Pablo Rossó Pérez. Amarrado a una soga maldita a la cola de un jeep, fue arrastrado sin misericordia y brutalmente despedazado hasta la muerte.

El vacío no se produjo, el “Grupo Recurrente” de que hablo más arriba, aquellos que desafiaron los riesgos junto a Domínguez en la voladura de las plantas de HIZ y luego en aquel sanitario ratonero, siempre estuvo activo, siempre presente, siempre los mismos nombres. Ignorantes del movimiento de Domínguez, habíamos extendido a lo largo del patio de RSDTV los cables de la Emisora de Frecuencia Modulada y los habíamos llevado hasta la pared contigua a la vieja residencia de Petan Trujillo, remontando la pared hacia una marquesina en una casa de dos plantas, cuyo frente da a la 30 de Marzo; hogar del compañero Lora Medrano. Manolo Quiroz y su hermano el “Pollito” posibilitaron el complicado ensamblaje. El instante no aparece recogido en ninguno de los libros que analizan la Guerra de Abril en los archivos norteamericanos.

Transmitíamos desde un tosco sanitario situado al fondo del zaguán, a la izquierda, visto desde la “30 de Marzo”, con un pequeño transmisor portátil, teniendo como asiento, el desgarbado inodoro. Una mañana Milán Lora recibió llamada de advertencia inminente del G2: los americanos, con sus localizadores, se estaban acercando. Aquello era “tierra de nadie”, sin protección. Tumbamos la trasmisión y sentados en el piso del segundo nivel, esperamos, sin tensiones, el destino. Los americanos estuvieron, sin imaginarlo, apenas a 20 pasos de donde estábamos. Se detuvieron justamente en la esquina, frente a la vieja casa de Petan Trujillo y luego retrocedieron.

La Radio Constitucionalista nunca pudo ser sacada del aire, no obstante la destructiva obsesión de la CIA y su agresividad patológica a muerte por silenciarnos. Hay una continuidad coincidente, lúcida, terca y efectiva, que dejó desconcertado al enemigo; de ahí sus obsesivos argumentos de que nuestra Radio era controlada por la metodología comunista. Nada más lejos de la verdad. Allí estábamos: Ercilio Veloz Burgos, Plinio Vargas Matos, Rafael Moya Valdez (Moyita), Fabio Valenzuela, Luis Acosta Tejeda, Franklin Domínguez, Lora Medrano, y un señor mayor de apellido Milán Lora. Como es notorio, algunos de los nombres corresponden a los escapados milagrosamente en la explosión de la planta del María Auxiliadora.

Las Izquierdas parecen haber tenido, brevemente, un trasmisor en el aire en aquellos inicios, simultáneo con las transmisiones de RSDTV. Según Fiume Gómez, fue facilitado por Euclides Gutiérrez Félix. De hecho recibí en algún momento, una llamada de Miñín Soto, pidiéndome que me integrara a aquel grupo, insisto, ya cuando transmitíamos desde RSDTV y teniendo los americanos en las narices. Recuerdo sus palabras:

--“Fernando ven pa`ca, Piki está aquí con nosotros”--. Respondí: --“¿Están locos? sálganse del aire, ustedes van a justificar lo que están diciendo los americanos”--.

Las historias brutales que desbordaron un rastro de sangre en aquella “Operación Limpieza”, se fueron acentuando en la Zona Norte y nos vimos forzados a cruzar el “cordón” cuando se instala en El Conde la Radio Constitucionalista, en los estudios de HIZ del edificio Copello. Manolo Quiroz asegura que, antes de ello, al parecer un primer propósito, llegaron a colocarse unos transmisores en el Hotel Presidente, frente al parque Independencia, citando el nombre de Rafael Sánchez entre los técnicos; sin embargo, no hay referencias de que desde allí se realizaran transmisiones en ningún momento.

La segunda estampida ocurre antes del 14 y 15 de junio. Era ya un secreto a voces que en cualquier momento los norteamericanos intentarían barrernos. El ataque a la Zona por las tropas de los EE.UU rompe violento desde el área que abarca la planta del Timbeque y delata con ello su verdadero propósito. El general Palmer, en su libro, manoseando una excusa, trata de atribuir a “provocaciones” nuestras la reacción norteamericana.

Los nombres que aparecen en la voladura de las plantas de HIZ, que luego reaparecen transmitiendo desde aquel sanitario heroico, son los mismos “Recurrentes” que están en pie el 14 y 15 de junio en el Copello; el resto de aquellos locutores oficiales de RSDTV, escapó de la zona. Algunos nombres se suman y asumen el instante de aquel infierno: Mario Báez Asunción y Martha Janes, norteamericana, versátil artista, quien en aquel riesgoso momento, sin ninguna prudencia ni recato, exhibía meses avanzados de gestación.

Días antes del ataque, el Maestro Solano me había llamado por teléfono para advertirme lúgubremente. Horacio Pichardo, quien se movía en aquellos ambientes de frivolidades y contemporizaciones al margen de la guerra, le había confiado que pudo escuchar el comentario sobre la inminencia del ataque, en una de las fiestas en el Country Club:

--“Fernando, van a entrar, sal de ahí, tu no compones nada; me lo dijo Horacio”--. Le respondo, sin aspavientos: --“Fello, yo estoy aquí por principios, no por más nada. Nosotros no vamos a poder con los americanos, pero nos vamos a llevar a muchos de ellos por delante”--.

Las verdaderas razones que explican el despiadado ataque, se argumentan desde mucho antes. Previo al 14 de junio, recibí una llamada de Luis Acosta Tejeda:

--“Fernando, Caamaño quiere hablar contigo. Te espero mañana a las nueve en la emisora”--. Le contesto: --“¿qué pasa?”--. Sin alterarse me responde cortante: --“A las nueve, en la emisora”-- y me cuelga.

Antes de las 9, estoy en el Copello. Próximo a la hora, Luis se aproxima discreto y escuetamente, casi en secreto, susurra: --“Vamos”--. Le sigo, algo desconcertado. Daba por sentado que la entrevista sería en el Copello, donde Caamaño tenía oficinas. Bajamos ala calle El Conde y tomamos la primera cuadra hacia el norte de la Sánchez. A media cuadra, a nuestra derecha, subiendo hacia las Mercedes, nos detuvimos y subimos sin prisa unos escalones hacia un segundo piso. La puerta estaba abierta, es obvio que nos aguardaban. Sin cuidar ningún protocolo, Luis se mueve prudentemente a mi derecha y quedo al centro de la escena. Frente a mi está Caamaño. Su camisa militar, como siempre, empapada en sudor; su rostro heroico; su figura compacta y recia, iluminando el centro de aquel Estado Mayor en fila y pendientes de mí. Desde “Vejé” hasta “Chivú”. Armas en mano, todos de pie, en un frente sin huecos, que abarca el espacio a lo ancho de aquel improvisado escenario. No hay saludos ni pérdidas de tiempo. Percibo la urgencia de la información. No hay preámbulos.

Caamaño me mira a los ojos. Solo un instante. Le escucho. Es presumible que, independiente de una adulta carrera artística, habría sido informado, exhaustiva y nutridamente, sobre mis antecedentes profesionales: empleado de The Bank of Nova Scotia durante 10 largos años, habiendo renunciado al mismo siendo todo un glamoroso Pro-Manager apenas hacía dos años. Va directo:

“--¿Casado, qué usted cree de permitir abrir las cajas de seguridad de los bancos a los clientes para que puedan retirar sus propiedades?--”.

Respondo tranquilo, midiendo la dimensión comprometida de cada palabra:

“—Bueno… el dinero que manejan los cajeros es determinado por el nivel de operaciones diarias; el excedente que se acumula por los depósitos se guarda en las bóvedas y periódicamente son depositados en el Banco Central. Nunca hay una acumulación exagerada de efectivo. Ahora, la verdadera riqueza esta en esas Cajas de Seguridad: Títulos de propiedades, Hipotecas, Contratos de préstamos y de todo tipo, Papeles de Depósitos a Plazo Fijo, Dólares, Oro, Joyas, Acciones de Empresas, inversiones y Negocios, Papeles de Valores e Inversiones aquí o en el extranjero, Garantías de Préstamos, etc. etc. Sería astronómico calcular el valor en efectivo de toda esa riqueza--”. Hago un breve silencio y concluyo: “--Podría ser una imprudencia permitirlo--”.

Caamaño da la impresión de no haber perdido una sola de mis palabras. No bien había pronunciado la última frase, con respetuosa autoridad de rango de quien maneja una discreta Operación Militar, dijo: --“Gracias”--. Di media vuelta, baje los escalones sin premura y regresé hacia mi “trinchera”, sin esperar siquiera por Luis Acosta Tejeda. Continuaré la próxima semana.

domingo, 25 de abril de 2010

Pidiendo perdón por Felipe Lora

Pidiendo perdón

Hace cuarenta y cinco años que los dominicanos mas retrógradas de la nación, viéndose derrotados por quienes reclamaban la vuelta a la constitucionalidad, traicionaron la patria.

Y por nuestra indiferencia… ¡Héroes de aquel glorioso abril! Perdónennos.


Más de cuatro décadas han pasado desde que las botas de soldados extranjeros pisotearon el intento de retornar al poder la voluntad popular.

Irónicamente, cuarenta y cinco años después, los otrora invasores nos asesoran en las áreas de cuarentenas de plantas y animales, nos “brindan” su cooperación en la detención de arma de fuego y explosivos y refuerzan sus “vínculos” militares a través de la “cooperación” en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico.

Los, mas de una vez, invasores, entrenan nuestras fuerzas armadas, “cooperan” en la lucha contra el terrorismo y nos brindan “asistencia técnicas” en el área de derechos humanos, tecnología y modernidad del Estado.
Y por nuestra inactividad… ¡Militares y civiles caídos! Perdónennos.


Cuarenta y cinco años más tarde, y con la aprobación de nuestros gobernantes, los invasores han tornado la invasión en dominación. De una u otra forma, los invasores influencian nuestra política económica, imponen su política comercial, diseñan nuestra política militar, nuestra política educativa y sobre todo, nuestra política exterior.

Más de cuatro décadas, y lo único que hemos obtenido es la libertad de asentir a sus reclamos y a sus exigencias.

Y por nuestra apatía y desinterés… ¡Madres, esposas, hija e hijos que perdieron sus seres queridos a manos del poderío militar de los invasores! Perdónennos

¡Cuarenta y cinco años han pasado y los malditos invasores no se han retirado!

Y por eso hoy, pedimos perdón.


¡Héroes de aquel glorioso abril! ¡Militares y civiles caídos! ¡Madres, esposas, hija e hijos que perdieron sus seres queridos a manos del poderío militar de los invasores!
Acepten nuestras disculpas por haberlos decepcionados y esperamos que cada 28 de abril nos vuelvan a perdonar.

Felipe Lora
25 de abril del 2010

LO QUE SE QUERIA, LO QUE PASO Y LO QUE PODRA PASAR

Se agradece al Dr. José Antinoe Fiallo Billini por el envio de esta colaboración.
Redacción unojotacuatro.blogspot.com
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UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SANTO DOMINGO
(UASD)
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE HISTORIA Y ANTROPOLOGIA




APRENDAMOS DE LA INSURRECCION DEL 24 DE ABRIL:

LO QUE SE QUERIA, LO QUE PASO Y LO QUE PODRA PASAR



Dr. José Antinoe Fiallo Billini
Profesor de la Escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Área de Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC)




Ponencia Presentada verbalmente en Abril 2002 y cuya redacción

definitiva fue concluida en Julio del 2004.

Coloquio “La Revolución de Abril”,

Abril 2002

Local Academia Dominicana de Historia, Santo Domingo.




o A Jacques Viau Renaud, haitiano y dominicano, muerto en combate en la Guerra de Abril, quien fuera mi compañero de estudios en el 4to. del Bachillerato en Filosofía y Letras en los años 1960-1961.
o “Todo ha sido prefabricado ordenado por ‘nuestros queridos amigos los Yanquis’… para la consumación de cuyos hechos, como es lógico y natural se han servido de los viejos y nuevos militares comprometidos” (Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez).




1. INTRODUCCION



Al escoger la temática que me propuse entendí que podía ser más relevante centrarme en un abordamiento del proceso de construcción de algunos componentes o factores que permitieron la maduración de las condiciones para una insurrección militar y popular. Y como, esa insurrección popular y militar, aportó a la memoria histórica una cierta identidad rebelde que para esclarecerla seria importante el auscultar algunos elementos de ella para poder valorar como se articulan intenciones, planes, espontaneidades, “chepas”, encuentros inéditos, viejos y nuevos liderazgos.

En ese sentido tengo intenciones políticas analíticas claras, que establecen ciertos limites o limitaciones, por lo que les solicito que no esperen que pueda abordarlo todo, ya que me centrare en una cierta búsqueda de algunos hilos conductores “underground”, sutiles, por abajo, a los que debemos ponerle o darle ciertas importancias sustantivas.

Transitando por esas intenciones entendí interesante esta opinión de Carlos Marx: “…condiciones… tanto aquellas que se han encontrado como las engendradas por su propia acción”.(1) Este punto de vista aporta la relación muy discutida entre situación y acontecimiento; es decir, como algo que se produce en un contexto o situación agrega, inmediatamente, nuevas condiciones que hacen un poco más compleja la situación.

El mismo Marx agrega en otro texto: “Pero la aceleración o la lentitud del desarrollo dependen en grado considerable de estas causalidades, entre las que figura el carácter de los hombres que encabezan el movimiento al iniciarse este”.(2) Además de las nuevas condiciones que aporta el acontecimiento (puede ser desobediencia, resistencia, alzamiento, autodefensa, entre otros), es importante el valorar los sujetos involucrados, sobre todo los que desatan, provocan o incentivan el acontecimiento, en términos de sus acciones, mentalidades, respuestas tácticas o estratégicas, porque el componente subjetivo contribuirá a explicar con mayor profundidad el acontecimiento.

Por ello es interesante esta otra opinión de Federico Engels: “En la guerra, sobre todo la guerra revolucionaria, la rapidez de la acción, en tanto no se alcance algún éxito decisivo, es una regla fundamental… En nuestros días todo el mundo sabe que dondequiera hay una conmoción revolucionaria tiene que estar motivada por alguna demanda social que las instituciones caducas impiden satisfacer”.(3) En este texto hay dos acercamientos interesantes para los fines de mi abordamiento: rapidez de la acción y contexto de conmoción revolucionaria, lo que puede ayudar a determinar éxitos iniciales y debilidades posteriores, en términos de extensión de la conmoción y respuestas para su control, manejo, derrota o aplastamiento.

Veamos, al abordar esta temática con ese contexto analítico intencional, que nos va aportando en su trama íntima de construcción insurreccional.


2. TESTIMONIOS Y ACONTECIMIENTOS



El entonces Coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez nos aporta lo siguiente sobre el día 24 de Abril de 1965:

“…éramos demócratas… Así fue, cuando se hizo presos a varios oficiales en la Jefatura de Estado Mayor del Ejercito fui avisado por el oficial Peña Taveras y decidí hacer preso al Jefe de Estado Mayor y nos comunicamos con todos los recintos en que teníamos compañeros… Así empezó todo, eran las 12:35 PM… El plan no contemplaba en absoluto la participación de civiles armados… eso nunca estuvo en nuestros planes… lo que esperábamos era el apoyo moral del pueblo, pero no su participación activa en los acontecimientos armados.”(4)

Este dirigente militar constitucionalista, además de definir su vocación inicial como democrática, describe como se desata el acontecimiento a partir de un intento de represión al interior de la oficialidad de la Jefatura del Ejercito, acontecimiento que no era parte de un plan previamente establecido, como no lo era lo que sucedió posteriormente: el armamento del movimiento social y político popular: “¡Armas para el Pueblo!”.

Se desata el acontecimiento el 24 de Abril, pero ese acontecimiento se da en el contexto de una situación, de un proceso, que había ido aportando elementos, factores, componentes, que van armando un curso o camino que conformaría posteriormente el “Movimiento Constitucionalista Enriquillo.”

Es interesante el testimonio de Manuel García Germán, militar constitucionalista, quien relata el proceso de construcción de una cierta conciencia militar democrática y sus expresiones políticas y organizativas. García Germán lo dice de la siguiente manera: “… en el momento que Trujillo desaparece todo el mundo comienza a hacer conciencia y no solo éramos algunos militares subalternos, sino que había algunos coroneles que se manifestaban… Cuando se produjo la huelga general de Enero de 1962, que fue la que culmino con la salida de Balaguer del país, eso llevó a la mayoría de los militares a convencerse… Duramos más de un mes acuartelados y ello nos hizo reflexionar sobre la vida tan difícil que estábamos llevando, presentándose la coyuntura para organizar un movimiento entre los militares, que no era del 14 de Junio, precisamente, sino de un grupo de militares que íbamos a hacer un pronunciamiento y a conseguir el apoyo del pueblo y del 14 de Junio… El 1J4 era el pueblo, como quien dice… Ahí nos identificamos muchos militares… y llegamos a comprometernos, a salir a la calle y tomar la ciudad… cuando el golpe de Enero de 1962 falló, se presentó una oportunidad para elegir los comandos por vía democrática… A Viñas Román… lo elegimos nosotros… Pero al margen de ahí estaba todo el equipo… Yo diría que ahí comienzan los principios de una evolución democrática en el Ejército”(5)

Esta primera parte del testimonio de García Germán es sumamente relevante: acontecimientos que aceleran reflexiones (ajusticiamiento de Trujillo, huelga general y golpe Enero 1962), necesidad de crear acontecimientos de democratización militar eligiendo liderazgos militares participativamente, formas organizativas y de decisión colectivas, decisión de operar y actuar en la ciudad cercanos a demandas del pueblo (tomar la ciudad y hacerla segura para un resultado político).

Ese balance entre el 1960, 1961 y 1962 se vio profundizado según nos relata García Germán ampliando su reflexión: “Vino la masacre del Catorce de Junio (1J4), nos golpeó mucho pero nos reorganizamos… algunos comenzaron a venderse, otros a recibir prebendas… comienza la corrupción… nos ayuda muchísimo porque comienza a crear malestar entre los militares y cataliza el movimiento real… El movimiento lo comienzan los constitucionalistas… lo dirige Rafael Fernández y el Coronel Hernando Ramírez… inclusive llegó a incluir a Lachapelle, quien jugó un papel importante en la revolución… nos ayudábamos mutuamente… era como una cooperativa… Luego se incorporaron los reformistas, el grupo balaguerista. Nosotros íbamos más allá… contacté al Catorce de Junio… yo era catorcista… La revolución estalló y no había una consigna clara y no había un acuerdo claro… ¿y por qué estalla así?... porque nosotros teníamos un acuerdo claro con los militares de que si se tocaba a uno solo de nosotros dentro o fuera, íbamos a actuar de inmediato… Y así se da el golpe de estado, sin haber tenido un solo acuerdo”.(6)

Este testimonio es muy interesante porque describe un proceso difícil, tortuoso, exigente de definiciones: se reorganizan luego de derrotas, valoran elementos de canalización, asumen decisiones en grupos o colectivos, deciden ir más allá de lo conservador tradicional y adoptar alguna decisión de acciones en caso de represión o agresión a uno de los integrantes de la “cooperativa militar”. Desatar algo en caso necesario aun todo no estuviera bien claro, definido o perfilado. Los acontecimientos se inician muchas veces de esa manera y retan a la continuidad del camino abierto sin que necesariamente sepamos donde conduce.

Por ello es importante prestar atención a otro testimonio, en este caso, del oficial constitucionalista Héctor Lachapelle que reflexiona aportando datos e informaciones, así como valoraciones muy interesantes. Lachapelle nos dice: “… en la mentalidad de la oficialidad joven de aquel entonces, una oficialidad no revolucionaria pero si conciente de su rol, de su papel como oficiales de las Fuerzas Armadas de que se respetara lo que hoy se conoce como voluntad popular y que en aquellos tiempos no se le decía así… Es entonces cuando el Coronel Fernández Domínguez comienza a estructurar este movimiento… De su escritorio, en la academia, saca lo que los militares llamamos escalafón (un listado de los oficiales de cada rama, que van del mayor al menor rango); saca ese escalafón y me dice: ¿A quien de estos oficiales podemos hablarles para que estructuremos un movimiento para evitar el golpe de estado?... el movimiento empieza a tener ramificaciones… oficiales de infantería, de tanques, pilotos, hasta la marina de guerra… comandante de la compañía antiguerrilas… Nunca planificamos para enfrentarnos al ejército norteamericano… Esa fue una eventualidad que no contemplamos… previmos resistencia, pero principalmente del CEFA”.(7)

El aporte de esta reflexión introduce algunos nuevos elementos o factores: la cuestión generacional y la mentalidad que está en desarrollo como una construcción especifica de demandas democratizadoras en relación al estado y los gobiernos, en una estrategia que por diferentes razones no asumía la geopolítica del imperialismo yanki. Se organiza el movimiento político militar, se ramifica y extiende, se produce el acontecimiento insurreccional del 24 de Abril y sus consecuencias inmediatas incluyendo la intervención militar imperialista, evento no contemplado como eventualidad y que nos aporta una lección para el análisis, la estrategia y las acciones.


3. UNA INTERROGANTE: ¿POR QUE ESOS

MILITARES Y ESA REFLEXION?

Luego de pasar revista a esos testimonios y sus reflexiones debemos preguntarnos ¿por qué surgen militares con esa mentalidad, esas reflexiones, esos caracteres y esas opciones de democratización, incluso en sus mismas estructuras de poder de la sociedad política ramas armadas? Si intentamos algunas respuestas quizás podamos ver con mayor claridad la situación y el acontecimiento, buscando algunas raíces.

Sugiero que pensemos reflectivamente el proceso, lo que nos ayudaría a entender el hoy y prever para lo que esta por venir:

3.1 Luego del cierre de la década de los 40 (luego de 1948), y, sobre todo a inicios de los 50, la tiranía trujillista, decide, por necesidad de consolidar sus estructuras y mecanismos estatales de opresión, ‘modernizar’ componentes importantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, para poder expresar también su voluntad geopolítica en el Área del Caribe. En ese sentido se adquieren nuevos armamentos, se organizan nuevas unidades operativas, se requiere de nuevas formaciones y saberes que generan necesidades de nuevos contactos regionales y mundiales.

Surgen y se combinan nuevas generaciones de oficiales, nuevos saberes, nuevas formas organizativas y por tanto elementos de nuevas mentalidades y significatividades. Se van generando y sin aparentes conflictos inmediatos, potenciales contradicciones dentro del aparato trujillista de dominación a partir de una ‘modernización’ que tiene como punto de partida la ‘vieja guardia’ y el liderazgo autoritario de la jefatura, hasta los inicios de la variante ‘contrainsurgente’ de los primeros años de la década de los sesenta (1961 y 1962). Una ‘modernización’ que comienza en la tiranía y continua en la post-tiranía seudo democrática al amparo de la “Alianza para el Progreso” y las asesorías del “Grupo de Asesoría y Asistencia Militar (MAAG)” y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID). Esta estrategia se encuentra en un contexto de demandas democratizadoras y de justicia social relegadas que se expresan en movilizaciones sociales, expresiones políticas populistas o radicales, organización creciente de sociedad civil desde abajo (sindicales, campesinas, estudiantiles, territoriales urbanas o barriales, religiosas, mujeres, etc.).

3.2 Por otro lado y como consecuencia de las luchas políticas, sociales y partidarias, se desarrolla la propuesta de “modernización” populista democratizadora planteada por el perredeismo y el boschismo, que aunque auspiciaba otra dinámica desde arriba, abría contradictoriamente acontecimientos de relevo militar, reforma de estructuras de unidades militares y de seguridad, menor uso de la coerción y violencia estatal y de la sociedad política y por tanto de su componente armado, es decir, Fuerzas Armadas y Policía.

De hecho se reducían las funciones de violencia de las unidades policíaco-militares y se planteaba el desarrollo y crecimiento de las funciones cercanas a resultados sociales y redistributivos. Su impacto inmediato eran ciertos límites a la acumulación capitalista (originaria y ampliada) y el reto de reflexionar y proponer nuevas funciones militares menos coercitivas y más asociadas a la defensa de una alternativa populista y desarrollista. Ello requería de espacios nuevos de reflexión, organización, reestructuración militar que superaran política y generacionalmente la vieja guardia y las nuevas modernizaciones contrainsurgentes, variantes ambas centradas en el autoritarismo, la coerción y la centralización de decisiones.

3.3 Por ello surgen nuevas propuestas de reforma militar, es decir, la modernización por la vía de ciertas transformaciones que afectaran determinados intereses corporativos militares y burgueses nacionales e internacionales. En el fondo esta propuesta acentuaba el intento de democratizar la relación estado-sociedad y gobierno-estructuras militares, lo que conllevaría y abarcaría las propias formas organizativas militares. La propuesta de reformar o modernizar la sociedad centrada en el trabajo (Constitución 1963), la superación de la condición de “hijo de machepa”, sin autoritarismos y linajes escogidos (aun no fuera su intención explicita) produjo una cierta radicalización en la reflexión militar tratando de superar la condición de apoyatura incondicional de las decisiones jerárquicas y verticales, obedientes y no discutibles, comenzando a trillar el camino de convertir progresivamente al “militar” en ciudadano integral.


4. REFORMA MILITAR Y PROPUESTA POLITICA



Por las razones anteriores es importante rescatar algunos otros testimonios y relatos que confirman nuestra apreciación sobre la relación entre el proceso, la reflexión y las propuestas de reforma.

La Sra. Arlette Vda. Fernández, viuda del Coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez, nos aporta la siguiente apreciación: “… Ya Fernández Domínguez y sus compañeros… planificaron cuidadosamente reformar drásticamente las Fuerzas Armadas Dominicanas, o sea, volverlas profesionales y sacar la corrupción, sacando de circulación lo que se llamaba en esa época la Guardia Vieja o Trujillista”.(8)

Llama la atención la actitud ‘planificadora’ de reformar ‘drásticamente’ las Fuerzas Armadas, no una simple ‘modernización’ de lo viejo, sino incursionar en el protagonismo de lo nuevo sacando de las Fuerzas Armadas la oficialidad que impedía ese proceso.

Las intenciones y propuestas de reforma político-militar son claramente expresadas por el propio Coronel Fernández Domínguez en un texto original mimeografiado cuando define los alcances del movimiento que el encabezaba: “…un grupo de oficiales jóvenes y de principios claros y definidos… procuraron el contacto de otros de igual condición y sentimientos… para impedir que aquellos sectores militares capitaneados por ambición de poder y el lucro personal… la misión de todo militar honesto era, es y seria la de respetar la voluntad de las grandes mayorías…. Así como ha juzgado ya la historia a los actos oficiales que por ambición se pusieron al servicio de intereses extranjeros de una parte, y de intereses criollos antinacionales de la otra parte; con el fin exclusivo de imponer el poder dictatorial, como el trayecto mas expedito, para hincharse en millones y… de crímenes… Estos tendrán sus banquillos… Sobre estos se levanta el acusador de todo un pueblo, como una sentencia inapelable”. (9)

Este texto anterior a la Insurrección de Abril de 1965 es esclarecedor del proceso hacia una cierta radicalidad político-militar: jóvenes oficiales, principios claros, impedir lucro y ambición de poder, para respetar voluntad mayorías, contra intereses extranjeros y antinacionales con su dictadura, por lo que, serán llevados al banquillo de los acusados aunque el pueblo ya los acusa.

Es una visión y doctrina para la reforma drástica de las Fuerzas Armadas, con actualidad para el hoy, por cierto, donde se induce a las nuevas generaciones de oficiales al desarrollo de sentimientos democráticos, participativos y deliberativos por la justicia y con capacidad del juicio histórico. Sin transacciones con los que se enriquecen y cometen crímenes, señalando sujetos, responsabilidades y balances sin hipócritas reconciliaciones y perdones.


5. ACONTECIMIENTO, INCERTIDUMBRES Y LA

FUNCION DE LO INESPERADO EN LAS CALLES

La activación de lo militar-político democratizador produce el acontecimiento insurreccional en su primer momento y éste se desplaza con dificultad, porque no existe una estrategia, un plan armónico, una apreciación estratégica de naturaleza holística o global, por lo menos, en lo fundamental.

Todo acontecimiento desata nuevas circunstancias teniendo, como decíamos, el contexto del proceso cruzado por sucesivas “modernizaciones” (trujillista, contrainsurgente, boschista y radical-democráticas), con sus intencionalidades, las que producen una acumulación de nuevas condiciones, no solo en la corporación o cuerpo militar sino en la cotidianidad y la espontaneidad de la calle.

El 24 de Abril es acontecimiento y entre ese día y el 27 de Abril se producen eventos nuevos, imprevistos, que entran a jugar su papel en un contexto de ‘no-estrategia’. Otros testimonios evidencian la necesidad de no despreciar lo espontáneo, lo que “por chepa”, casualidad, se presenta de improviso y agrega su contribución como practica.

Nos relata Narciso Isa Conde: “No había una conducción visible del proceso… Francis hizo referencias al repliegue del PRD y nos dijo que ellos estaban dispuestos a pelear hasta las ultimas consecuencias con los que estuviéramos dispuestos a dar pelea, sin importarles que fueran o no comunistas… Entonces le planteamos la necesidad urgente de una orientación político-militar… insistimos en lanzar un manifiesto… planteamos que lo hiciera el “Comando Militar Constitucionalista” como expresión del movimiento militar que permanecía encabezando la insurrección”.(10)

Isa Conde se está refiriendo a un encuentro casual, fortuito, en una calle de la Ciudad de Santo Domingo entre varios militares (entre ellos el Coronel Francisco Alberto Caamaño) y varios dirigentes comunistas del entonces todavía Partido Socialista Popular (PSP) que circulaban en ella por diferentes razones.

Ese escenario es descrito por José Israel Cuello Hernández haciendo algunas precisiones y aportando el dato de la advertencia sobre la intervención yanki no contemplada inicialmente en las respuestas del levantamiento militar y su ulterior desplazamiento. Cuello, quien se encontraba con Isa Conde, dice lo siguiente: “En las calles un pueblo parcialmente armado y las izquierdas, con escaso contacto con los núcleos militares que, sin cabeza visible, también se empeñaban en evitar el colapso total del movimiento… no había pues, al caer la noche sobre la ciudad y el país, ni cabeza política, ni coherencia militar… Pedro Mir con la lucidez que todavía no ha perdido, planteó esa noche la inminencia del desembarco norteamericano… el texto del documento del Comando Militar Constitucionalista, redactado fundamentalmente por Asdrúbal Domínguez y por mi y aprobado por Caamaño”.(11)

La descripción del momento por Cuello es precisa: pueblo armado, sin cabeza y coherencia visible, sectores tratando de superar las debilidades evidentes que emergen, visiones lucidas que advierten y militares e izquierdistas-comunistas plasmando un texto-acuerdo para impulsar la coherencia y construir un momento con dirección articulada diversa.

El documento del Comando Militar Constitucionalista(12) propone una alianza y define un poder:

“…la unidad de civiles y militares armados”.

“…no hay formas de vencer al pueblo en armas”.

Estos dos párrafos son reveladores, de que, en algunas horas hay reformulaciones y reorientaciones: la unidad de civiles y militares armados construye al pueblo en armas que surge como un sujeto nuevo, poderoso, porque es la asunción de la condición ciudadana integralmente por el ejercicio de la soberanía en la calle. Hay una reformulación inmediata de la doctrina militar convencional que inicialmente trato, como decimos en un texto nuestro(13) “congelar las contradicciones en el contexto del ‘territorio’ militar, sin comprender que la dinámica del golpe (constitucionalista, N.A.) estaba inserta en una dinámica de masas democrático-burguesa a escala territorial, sobre todo urbana y que la política de las armas había encontrado ya un espacio superior para dirimir sus definiciones históricas”.

Esa nueva dinámica de la nueva ciudadanía integral en la calle produce un reencuentro de sujetos, un punto de encuentro que tiende a igualar protagonistas. Por ello, en otro texto nuestro afirmábamos que ello se produce cuando “elementos, tanto de la vieja sociedad política en crisis como la sociedad civil insurgente confluyen en puntos de acercamiento mas asociados a lo democrático, a lo ‘civil’, a lo no convencional, a la emergencia o eclosión de fuerzas masivas donde convergen intenciones y espontaneidades, donde lo armado se redistribuye y no se especializa y donde lo político-democrático se hace evidente y asumido por lo militar: el militar se reconoce como político y el político civil se arma, se hace militar, un reencuentro total de la naturaleza de los y las ciudadanos y ciudadanas”.(14)

Esa condición integral de ciudadano-armado reformula la doctrina militar burguesa cuando se asume la autodefensa, se extiende ella, se hace participativa, se democratiza al ser demanda de la sociedad civil de abajo, de las clases y agrupamientos excluidos, desmonopolizando al estado o sociedad política del armamento y el ejercicio de la violencia. Ello, al surgir unas nuevas organicidades desde los nuevos encuentros no planeados, las espontaneidades en curso, las necesidades de respuestas y las búsquedas difíciles de estrategias en los hechos abrumadores de las calles como hervideros de rebelión y nuevos poderes.

Nuevos testimonios nos hablan de respuestas que combinan lo que se tenía acumulado y la necesidad de adecuarse a circunstancias de alzamiento y guerra urbana de semi-posiciones. Baby Mejía, dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio nos entrega esta perspectiva: “El Buró Militar del 1J4 tenia más de un año trabajando con los conspiradores en el movimiento para el levantamiento militar… era el único organismo del 14 de Junio que mantenía una autonomía dentro de la organización que estaba prácticamente paralizada por la lucha interna… cuando estalló la guerra, esos cuadros los repartimos entre todos los comandos”.(15) Y Mejía agrega en cuanto a la inserción urbana del catorcismo: “… es el Buró Militar el que decide tomar las azoteas de Ciudad Nueva al inicio de la guerra y crear las Unidades Móviles… la idea nos vino del tractor que el Che convirtió en una unidad blindada en Santa Clara… Esas unidades móviles tenían como punto fundamental fortalecer los puntos débiles de combate”. (16)

Si bien es cierto el aporte de Mejía, además había que agregar, que varios dirigentes del 14 de Junio estuvieron entre 1960 y 1962 en Venezuela cuando las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) desarrollaron la experiencia de las “Unidades Tácticas de Combate” (UTC) en zonas urbanas venezolanas y por tanto en la memoria catorcista, aún no admitido, fueron referentes de la organización territorial de los cuadros políticos-militares del 1J4.

Es importante en ese sentido reflexionar sobre la inserción de diversas organizaciones de izquierda en el acontecimiento para comprender porqué la insurrección, a pesar de tomar nuevos cursos en los encuentros de las rebeliones callejeras, no pudo extenderse, rápida y masivamente como acontecimiento urbano-nacional.

Por ejemplo, en el Partido Socialista Popular (PSP) hegemonizaba una cierta visión obrerista de aparato partidario con sectores que se diferenciaban de las opciones de armar la política como guerrilla. El Movimiento Popular Dominicano (MPD) transitaba del populismo urbano radical original a intentos de guerrilla rural sin una comprensión actualizada de las nuevas insurgencias urbanas cívico-militares. Por ultimo, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio salía de la experiencia de una doble estructura política y político-militar (la “infraestructura”), derrotas en la implementación de guerrillas rurales antigolpistas y sorpresas ante el fenómeno rápido y complejo de la insurgencia urbana cívico-militar.

Sin embargo, agregaron al acontecimiento, incorporaron al acontecimiento, militantes, organizaciones con ciertas decisiones insurgentes y algunos elementos políticos para reforzar los nuevos poderes políticos armados de base: los comandos consitucionalistas.


6. CONCLUSIONES



1. La reflexión de lo político-militar es importante si ella se hace en un contexto de relación con la sociedad como organicidad de relaciones sociales, con las demandas populares, con las demandas sociales del pueblo como mayorías excluidas. En ese sentido es acertado repetir el acercamiento de Federico Engels cuando nos sugiere: “En nuestros días todo el mundo sabe que dondequiera que hay una conmoción revolucionaria tiene que estar motivada por alguna demanda social que las instituciones caducas impiden satisfacer”.(17)



2. Esta reflexión debe tener como consecuencia más o menos mediata la creación de nuevas formas de organización político-militar comprometidas con la calle, es decir, con lo que sucede cotidianamente en la vida de la gente y sus urgencias, sus autogestiones y autodefensas comunitarias. Es interesante la opinión de Carlos Marx en el sentido de: “… organización corpórea de los individuos… condiciones de vida… tanto aquellas con que se han encontrado como las engendradas por su propia acción.”(18)



3. La reforma militar es parte de una reforma o transformación radical del estado, para lograr una reorganización que sea dialógica, cooperativa, significativa y popular. Por tanto debe ser capaz de catalizar (acelerar) el movimiento real. Es acertado de nuevo el aporte de Federico Engels, asumiendo esa urgencia no desarrollada en la Insurrección de Abril, cuando decía: “En la guerra, sobre todo la guerra revolucionaria, la rapidez de acción, en tanto se alcance un éxito decisivo, es una regla fundamental”.(19)



Evidentemente, la Insurrección de Abril necesitaba de una rapidez entre el 25 y 27 de Abril, que no fue posible alcanzar y que podría haber creado las condiciones para una confrontación adecuada con las tropas del imperialismo yanki. Es importante tener en cuenta la diversidad integrada intencional o espontáneamente al acontecimiento, lo que puede en ocasiones dificultar la cohesión rápida de fuerzas. El mismo Engels lo sugiere así: “Lo mismo que en todas las guerras insurreccionales en las que los ejércitos son mezcla de soldados adiestrados y reclutas sin preparación…”.(20) O, agregamos, con diversidad de preparación y de concepciones sobre la guerra.

Articularse estratégicamente al movimiento real, en unidades territoriales compartidas como lo fueron los Comandos Constitucionalistas, sin estar separados, operativa y socialmente de las comunidades donde ellos estaban insertos, porque de lo que se trataba y trata es de una estrategia de universalización y articulación de ciudadanos y ciudadanas.

4. Es, en ultima instancia la definición de una estrategia del desarrollo social transformador, de naturaleza global y no solo sectorial, que sea capaz de prever, de esclarecer diversos escenarios y de manejar incertidumbres potenciales, con una visión clara, con acuerdos claros, centrados en la soberanía popular, planeando diversas posibilidades de respuestas ante formas o acciones opresivas, endógenas o exógenas de control, intervención o invasión, sobre todo imperiales y contrainsurgentes en contraposición a las que se sostengan en la opción política de la tesis reaccionaria “…de la vieja amistad y solidaridad común entre los dos países (Dominicana y Estados Unidos, N.A.)… por razones históricas y geopolíticas…”(21) como lo manifestara el actual Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.



5. La reforma, transformación o revolución militar o político-militar como reforma, transformación o revolución político-militar en la sociedad política para hacer mayor responsabilidad de la sociedad civil los poderes y las autogestiones y las autodefensas, no puede obviar los juicios históricos, incluso en la propia interioridad estrictamente militar, para esclarecer su identidad, y ello supone una verdadera revisión de la historia militar-política o político-militar, en sus experiencias y momentos o acontecimientos mas relevantes. Desde un acontecimiento especifico hasta la lectura y comprensión del proceso o situación.



En el caso de la Insurrección de Abril de 1965, hay juicios aparentemente antiguos de Federico Engels que nos sugieren la naturaleza victoriosa de una estrategia de naturaleza expansiva y ofensiva, y no la naturaleza débil de un acontecimiento restringido y defensivo. Engels había dicho: “…se había demostrado que la invencibilidad de la insurrección popular en una gran ciudad era una ilusión,”(22) a pesar de los esfuerzos constitucionalistas por romper aislamientos y extender la insurrección en localidades del interior; dijo Engels además que “la defensiva es la muerte de todo alzamiento armado”(23) y obviamente el aislamiento en la gran ciudad sello una dinámica defensiva del proceso insurreccional, muy condicionada además por la naturaleza organizativa y de mentalidades de los sujetos político-militares y político-sociales.

Por otro lado es importante estudiar y reflexionar sobre los sujetos sociales insurgentes, sus identidades, sus diversidades, sus potencialidades estratégicas, incluyendo las respuestas creativas rápidas y ofensivas (habilidades de construcción alternativa en el camino o dentro del camino iniciado): movimientos sociales (obreros, barriales, estudiantiles, profesorales); militares profesionales; militantes políticos armados o militarizados; militantes políticos no armados o no militarizados; fuerzas sociales espontáneas cíclicas (nuevos grupos urbanos de pobres y excluidos, agrupamientos de mujeres); puntos de encuentro o ‘no lugares’, de socialización y conspiración significativos y espontáneos de variada significación. Ello es necesario para poder identificar articulaciones, redes, coberturas de la extensión territorial y control de la comunicación y los desplazamientos, para determinar el valor estratégico de la experiencia.

Y en la apropiación política del proceso, hacer una revisión a fondo de la historia político-militar para desmitificar y pasar balance a la herencia insurgente que permite establecer la legitimidad verdadera en la política armada insurgente de naturaleza popular, democrática y revolucionaria en distintos acontecimientos de un largo proceso.

Es de relevancia el rescate de la insurgencia cimarrona, sus manieles y palenques hasta la insurrección de Boca de Nigua en 1796 con la formación de ‘batallones’ y el proyecto de ‘republica’ independiente influenciada por las luchas del Saint Domingue; las guerrillas antifrancesas sureñas de Ciriaco Ramírez hasta la Conspiración de los Italianos en una dimensión caribeña de la influencia venezolana de Miranda; la construcción de la Sociedad Secreta político-militar “La Trinitaria” con su estructura de dirección y organizativa que llevo al “Comité Militar Revolucionario” o “Insurreccional” de 1844 (verdadero origen de la organización político-armada nacional y no el santanismo traidor) y luego a la organización de la “Comisión Militar de Santo Domingo” presidida por Juan Pablo Duarte; la insurgencia cibaeña de la Revolución contra la dictadura baecista en 1857, el doble poder y las fuerzas políticas armadas contra la institucionalidad a la que habrá que ‘poner coto’; la creación de una guerra de liberación nacional contra el anexionismo españolizante en 1863 desde el ingreso de una unidad móvil guerrillera por la frontera hasta la generalización de una “guerra silenciosa” que aisló ciudades y puertos, que tomó ciudades y que confronto la ‘guerra artesanal’ a la ‘guerra de academias’: guerras regionales contra el anexionismo proyanki de la dictadura de Buenaventura Báez desde el 1869 en el contexto de guerras anticoloniales y gritos de independencia en el Caribe (Yara en Cuba y antes, Lares en Puerto Rico); experiencias de sociedades políticas y ligas ciudadanas articuladas a alzamientos, conspiraciones y expediciones armadas desde el exterior entre los años 1874 y 1899, a partir del planteamiento de Pedro Francisco Bonó en 1856 de organizar una “Guardia Cívica” que reemplazara la militarización oligárquica, proanexionista y proyanki que ha predominado como proyecto de dominación; estudio de la naturaleza espontánea a partir del sentido común de sobrevivencia y apropiación del territorio rural de las guerrillas campesinas contra la ocupación militar del imperialismo norteamericano de 1916 a 1924, haciendo énfasis en las aldeas y localidades que responden a las estrategias de expansión de los cultivos de agro exportación; conocimiento y análisis de contradicciones y conflictos en el interior de las fuerzas militares de la tiranía trujillista como el complot o conspiración del General Vásquez Rivera en la década del 30 o la conspiración de los Sargentos a finales de la década de los 50, asumiendo además la naturaleza estratégica y organizativa de las expediciones armadas de Cayo Confites, Luperón y el 14 de Junio en las décadas de los 40 y 50; rastrear la configuración y construcción de las organizaciones de izquierda con estructuras político-militares como la ‘Infraestructura’ del Movimiento Revolucionario 14 de Junio en la década de los 60, sus modalidades, conflictos, variantes insurgentes (guerrillas rurales, núcleos de apoyo urbano, aportes técnicos-ideológicos, naturaleza generacional y de las mentalidades, etc.).

Una reflexión minuciosa, por lo tanto, porque vendrán momentos y acontecimientos que desplegaran urgencias insurgentes en este contexto capitalista neoliberal, y es importante estructurar una memoria minuciosa de las experiencias históricas. En ese sentido resulta importante evocar de nuevo la expresión de Carlos Marx cuando nos recuerda: “Pero la aceleración o la lentitud del desarrollo dependen en grado considerable de estas causalidades, entre las que figuran el carácter de los hombres que encabezan el movimiento al iniciarse éste”.(24) Evidentemente el carácter es una subjetividad que se construye y que posee un conjunto de reservas actitudinales y comprensivas que permiten manejar adecuadamente el curso de un acontecimiento, lo que incluye lo supuestamente inesperado, pero también lo que se requiere como construcción democrática y participativa, incluso en lo ‘militar’ y ‘policial’, es decir, como parte de la revolución política en la sociedad política.

En ese sentido es interesante utilizar como ingreso a las palabras finales la siguiente noticia aparecida en un Diario de circulación nacional el Martes 29 de Junio del 2004: “Diez oficiales de la Policía Turística (POLITUR) fueron cancelados por exigir un sueldo, que de acuerdo al relacionador publico de la institución no le corresponde… Rodríguez justifico la acción argumentando que los agentes no siguieron los mecanismos institucionales para hacer el reclamo sino que se ‘amotinaron’ en el despacho de su superior… El vocero explicó que la policía es una institución donde la disciplina es fundamental… Antes los agentes habían enviado notas a los noticiarios de televisión dando cuenta de la situación”(25)

O algunas diferencias que afloran de la siguiente manera: “El jefe de la Fuerza Aérea Dominicana admitió que altos oficiales podrían estar en desacuerdo con convertir el aeropuerto Joaquín Balaguer, en el Higüero, en un comando de operaciones, pero que no actuara contra ellos ‘porque de pensar a hacer hay mucho trecho”.(26)

Estos dos ejemplos muy recientes nos dan razón en relación a la intención de nuestra reflexión. Recordamos que en párrafos anteriores citábamos a Pedro Francisco Bonó y su propuesta de “Guardia Cívica” en 1856. Textualmente Bonó dijo: “...el remedio mas eficaz y oportuno es organizar la Guardia Cívica… bajo un sistema liberal, civil, elegible y dependiente del poder municipal… hacerla su defensa bajo un régimen liberal como el de nombrar ella misma sus jefes…”.(27)

La perspectiva de los militares constitucionalistas democratizadores, de hacer la participación generalizada, reconociendo las demandas sociales, la deliberación y resolución democrática y la democratización de las estructuras sigue teniendo vigencia en relación a la invocada disciplina al mal gobierno o a la visión de opiniones sobre las decisiones justas técnicas, políticas y procedentes frente a las decisiones politiqueras y coyunturales del mal gobierno, de antes, de ahora o de mañanas.

La ciudadanización total de la sociedad política; la ciudadanización de la “guardia” es una demanda y una urgencia de la tradición democrática dominicana, tanto del liberalismo progresista del siglo 19 como de la reflexión y la acción de ‘militares’ y ‘civiles’ contemporáneos que como cooperativa de justicia, deciden que es necesario transformar, cambiar, fundiéndose en un mismo acontecimiento liberador a partir de las experiencias del nuevo poder que surge de palenques o de barrios.

Es bueno, para cerrar nuestra reflexión, citar los testimonios de varias épocas históricas de esos acercamientos y fusiones en el acontecimiento, de militares y civiles, para hacer al ciudadano o la ciudadana integral. Rafael Taveras, en ese momento dirigente de izquierda y participante en el acontecimiento nos dice: “…ví al primer ciudadano armado en la calle: era Diómedes Mercedes… Los militares bajan al pueblo… comenzaron a descender a las ciudades… esa situación de descenso de los militares del campamento hacia las ciudades comenzó a reunir a muchos soldados con civiles.(28) Por su parte el Coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez aportaba en un texto suyo del 8 de Abril de 1965, pocos días antes del acontecimiento insurreccional: “…mientras sigo con el pie en el estribo para formar vanguardia junto a los hombres decididos”.(29)

Bajar al pueblo y formar vanguardia es una lección del acontecimiento que obliga a una reflexión que nos acerca, a la sugerencia de Eugenio Deschamps (intelectual y dirigente de unidades civiles armadas) en 1890: “Hombres valientes, inteligentes y buenos, que organicen batallones para mantener el orden y que se cuelen en las sociedades populares a aplaudir y aun promover el espíritu revolucionario”.(30)

La crisis históricas, y vivimos en una, generan situaciones prolongadas de conflictos y en ellas surgen acontecimientos insurgentes; surgirán acontecimientos insurgentes en nuestro país, inexorablemente, con rasgos de lo imprevisto y sorpresivos. Pero las experiencias deben servir para construir reflexiones, reflejos y respuestas que hagan posible creaciones rápidas, extensivas y apropiativas en y de los escenarios de las transformaciones, de las revoluciones sociales necesarias.

Bajar al pueblo, formar vanguardia (no de esclarecidos e iluminados, sino de decididos) y estar en las sociedades populares para promover el espíritu revolucionario, es una dialéctica para ‘civiles’ y ‘militares’ que deciden ‘cooperar’ para transformar y hacerse ciudadanos y ciudadanas, iguales, en la calle, armados y participantes. Tarde o temprano ello volverá mas temprano que tarde a ser acontecimiento y la experiencia debe servir para alcanzar lo que no hemos todavía podido lograr: “Por eso estamos luchando: para implantar la libertad y desterrar la opresiones”,(31) como dijo el Coronel Fernández Domínguez en 1964.

Así sea. Así será.


CITAS Y NOTAS BIBLIOGRAFICAS

1. La Ideología Alemana. En “Obras Escogidas de Marx y Engels”. Tomo I. Pág. 12, Ed. Progreso.



2. Carta de Marx a Ludwig Krugelman el 17 de Abril de 1871. Obra citada. Pág. 445.



3. Revolución y Contrarrevolución en Alemania. Obra citada. Pág. 308.



4. Revista Ahora. No. 1200, 30 de Abril 2001. Págs. 50 y siguientes.



5. Abril 1965. Fidelio Despradel. Pág. 40. Ediciones Trinitaria. 2000. Santo Domingo.



6. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 58.



7. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 63



8. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 73.



9. Al Pueblo Dominicano. Abril 1965. Ob. Cit. Págs. 84 y 85.



10. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 96.



11. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 97.



12. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 97.



13. Fiallo Billini, Jose Antinoe. 24 y 28 de Abril de 1965: Historia de la Política Armada. El Nuevo Diario. 15 de Julio 1985. Pág. 11. Santo Domingo.



14. Fiallo Billini, José Antinoe. La Revolución de Abril: El Ayer para el Hoy y el Mañana. Periódico “Caribe Soy”. Marzo-Abril 1997. Págs. 4 y 5. Santo Domingo.



15. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 71.



16. Abril 1965. Ob. Cit. Pág. 93.



17. Revolución y Contrarrevolución el Alemania. Obras Escogidas. Pág. 308. Ed. Progreso.



18. Obras Escogidas. Tomo I. Pág. 12. Ed. Progreso (Fenderbach: Oposición entre las Concepciones Materialista e Idealista).



19. Ob. Cit. Pág. 363.



20. Ob. Cit. Pág. 391.



21. Military Review. Reproducción entrevista Teniente General Soto Jiménez. Revista de las Fuerzas Armadas. Año LXVII. No. 332. Pág. 24.



22. Ob. Cit. Pág. 353.



23. Ob. Cit. Pág. 385.



24. Carta a Ludwig Krugelman (17 de Abril 1871). Ob. Escogidas Cit. Pág. 445.



25. Diario Libre. Cancelan a 10 oficiales de la POLITUR. 29 de Junio del 2004. Pág. 8.



26. Diario Hoy. Aeropuerto: Higüero tampoco sirve para uso militar. 1ro. de Junio 2004. Pág. 1.



27. Citado en: ¿16 de Mayo o 23 y 24 de Abril?: Propuestas Intencionalmente Provocadoras para la Transformación Política Dominicana. Foro Permanente Ciencias Sociales. INTEC. Área Ciencias Sociales. 11 de Mayo 2004.



28. Testimonios de Abril. Ediciones Bloque Socialista. Ed. Corripio. 1982. Pág. 41.



29. 19 de Mayo: Un Día al Soldado Democrático. Instituto de Historia y Antropología. UASD. Pág. 45. 2002.



30. Carta a José Dolores Pichardo. En: “Eugenio Deschamps: Político y Periodista. Julio Jaime Julia, Compilador. Ed. Centenario. Pág. 407. 2004.



31. 19 de Mayo. Obra citada. Pág. 74.

El Ayer para el Hoy y el Mañana Por José Antinoe Fiallo Billini

Se agradece al Dr. José Antinoe Fiallo Billini en envio de esta colaboración.
Redacción unojotacuatro.blogpot.com



LA REVOLUCIÓN DE ABRIL:

El Ayer para el Hoy y el Mañana




Debemos hacer un esfuerzo por pensar de manera profunda, pero creativa, por qué se produjo y cuál es la significación histórico-política de la Revolución de Abril de 1965, con la intención de que ello sirva al presente y al futuro, es decir, un pasado que puede estar en el hoy y el mañana de los que ahora y en el tiempo por venir vivimos y viviremos en la sociedad dominicana.


Una Crisis Histórica

Una primera cuestión que debemos esforzarnos y preocuparnos por despejar es el significado de la crisis del régimen de Trujillo desde finales de la década de los cincuenta. ¿Qué implicó el que la Tiranía de Trujillo hiciera una crisis que llevó al ajusticiamiento de su cabeza política?

Probablemente hay, entre otros, dos componentes a resaltar: la reactivación y emergencia de la oposición radical-democrática, expresado esto en la organización clandestina 14 de Junio, por un lado, y por el otro, el inicio de divisiones o fracturas del grupo dominante o hegemónico, lo que se manifestó en las diferencias de Trujillo con el Imperialismo Norteamericano y en el llamado complot del 30 de Mayo que culminó con la muerte de la cabeza de la Tiranía y que fue organizado por trujillistas disidentes con apoyo norteamericano.

¿Qué nos dice, en primer lugar, esto como proceso?

Bueno, pues que estaba en curso, paso a paso una crisis de hegemonía, es decir de las capacidades de ascendencia del grupo dirigente sobre el conjunto de la sociedad, incluyendo la habilidad de dar coherencia a la dominación y opresión. Por otro lado, la emergencia de una contra/hegemonía como componente de esa crisis, lo que quiere decir que comenzaron a surgir factores intencionales de desarticulación y debilitamiento de las capacidades de ascendencia, control y opresión de las mayorías nacionales y populares.



Pongámosnos Claros Sobre Eso que se Llama

la Sociedad Civil

La contra hegemonía es una respuesta desde unos lugares, espacios, territorios; es una intención, unos proyectos, unas prácticas, unas acciones, unas mediaciones, unas organizaciones, unos imaginarios (lo que la gente o agrupamientos sociales cree que pasó, cree que pasa y cree que pasará) no desde el Estado o el gobierno (la sociedad política) sino desde fuera de ellos, alrededor de ellos, pero interactuando con ellos y ella.

Desde 1961, surgieron sindicatos obreros, organizaciones campesinas, agrupamientos estudiantiles y profesionales, clubes barriales, partidos e instituciones políticas, organizaciones de mujeres, nuevas expresiones y formas religiosas oficiales y no formales, en suma, intenciones, proyectos, prácticas, acciones, mediaciones e imaginarios de las clases medias urbanas y de las clases populares nacionales desde sus territorios, espacios y luchas.

Eso fue posible al sumarse la intención y la lucha con la crisis de hegemonía que fue debilitando la sociedad política y fortaleciendo la emergencia de la sociedad civil como lugar natural de la contra/hegemonía de lo popular y nacional y de debilitamiento, por el conflicto, del Estado, del gobierno, de la política tradicional hegemónica en su conjunto.

Varios gobiernos se sucedieron (Balaguer, Consejo de Estado, Bosch y los Triunviratos) y cada gobierno significó un paso de debilitamiento de la dominación y la hegemonía. Balaguer y el Consejo de Estado fueron continuidad y conflicto y fractura crítica de la burocracia trujillista y la nueva burguesía emergente; Bosch, populista que acentuó la crisis con un intento de democratización limitada que afectaba la nueva burguesía pro/norteamericana pretendiendo ciertas reformas desde arriba y sin movilización social; los Triunviratos como muros de contención de la emergencia de la sociedad civil, armas de una facción burguesa contra otras y por lo tanto de profundización de la crisis de la sociedad política.
Rodeados y en Crisis Adentro


La emergencia y desarrollo de la sociedad civil, con predominio de lo popular, populista y democrático-radical, con un desarrollo conflictivo, a veces precario por la inexperiencia en el arte político de la contra hegemonía, comenzó a trabar y dificultar la acción estatal, gubernamental de la sociedad política en el sentido impositivo, autoritario, de la clase burguesa y la burocracia heredera del trujillismo.



Los órganos de seguridad o inteligencia fueron desmantelados parcialmente, reestructurados precariamente bajo protectorado yanki, luego se fueron dividiendo en compartimientos o grupos y terminaron neutralizándose entre ellos (los ojos y oídos, con visión parcial o casi taponados). En el caso del ejército, una parte del cuerpo de oficiales medios, apropiados de un saber sobre la política armada más adecuado a una práctica populista y democrática, cuestionaron y reflexionaron la práctica militar concebida como garante de la sociedad política (Estado y gobierno) autoritaria, alejada de la vida social cotidiana que alimenta la sociedad civil.

Sostenían una especie de proyecto en ciernes de reforma político-militar donde se concebía la corporación militar en un proceso de cierta ruptura con la separación del cuerpo social y con funciones más civiles en relación al conjunto del Estado, gobierno o sociedad política.


Una Causa de Fondo de la
Revolución de Abril


Mientras la sociedad civil se desarrollaba y en su dinámica cercaba a un Estado o sociedad política que no podía recomponerse, reestructurarse de manera democrática con cierta permanencia, elementos estatales de esa misma sociedad política se desplazaban para articular alianzas con elementos o componentes de la sociedad civil, con mediaciones de la sociedad civil o desde la sociedad civil.

Se perdía la hegemonía desde el Estado cuando militares democratizadores abrían un canal intraestatal a la contra/hegemonía, se ganaba contra hegemonía cuando ésta establecía un canal de comunicación con elementos o factores de desequilibrio de la contra hegemonía. La contra/hegemonía, es decir, la capacidad de ascendencia de lo democrático y popular que es la sociedad civil, debilita la sociedad política con su acción la división de esta, y se fortalece con su expansión alrededor del Estado y en el Estado con algunos factores o componentes de su crisis (es decir del Estado) que se incorporan a la dinámica que ella, como expresión clasista, de sujetos y de nación, desarrolla a lo largo de ese período.

Si bien es cierto que el proceso es complejo, y que, podría parecer que los grandes sujetos de la Revolución de Abril son los militares constitucionalistas y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ello no es tan simple y sencillo, y podríamos decir que tampoco es cierto como afirmación absoluta.

Emerge, se desarrolla y expande la sociedad civil, surgen organizaciones políticas como el PRD que se plantea reformar desde arriba, es decir, un grupo ilustrado encabezado por un “jefe” que conduce a la democratización, sea pactando con Balaguer en 1962 (ganar una elección no es gobernar obedeciendo al pueblo) o con un golpe de Estado en abril de 1965.

En esa lógica los militares constitucionalistas serán un componente para apoyar la reforma política como resultado electoral conducido por un “jefe” carismático (Bosch) o los ejecutores de un golpe para restaurar un gobierno electoralmente escogido y derrocado.

Pero la dialéctica sociopolítica y sociocultural es mucho más compleja, y por lo tanto le complicó la realidad a los esquemas o proyectos de democratizar y reformar desde arriba.

No es casual que a pesar de que se produce el 24 de abril de 1965 primero como alzamiento militar con apoyo civil, pero fundamentalmente como alzamiento militar, entre el 25 y 26 de abril se produce una especie de crisis en la expresión político-operativa de la contra/hegemonía, cuando el PRD y una parte de las fuerzas militares alzadas no pueden empujar a fondo el proceso insurreccional.

El PRD como partido populista tradicional concebía la política como un ejercicio de líderes carismáticos y Estado o gobierno (sociedad política) en cierta medida, aunque tenía raíces en la sociedad civil y hacía oposición a partir de componentes de la sociedad civil, la capacidad de actuar en desenlaces estaba referida al referente del orden y el control de la sociedad política en armonía con la hegemonía en la sociedad civil.

En el caso de los militares constitucionalistas estaba la doctrina y el saber convencional militar, asociado al equilibrio interior de la política y la política armada, sin que necesariamente otro saber y otra política armada tuviera que contemplarse en el desenlace de confrontaciones.

¿Cuándo la Revolución de Abril, avanza, se profundiza, se despliega? Lo hace cuando de una u otra manera, elementos, tanto de la vieja sociedad política en crisis como de la sociedad civil emergente, confluyen en puntos de acercamiento más asociados a lo democrático, a lo civil, a lo no convencional, a la emergencia o eclosión de fuerzas masivas donde convergen intenciones y espontaneidades, donde lo armado se redistribuye y no se especializa y donde lo político democrático se hace evidente y asumido por lo militar: el militar se reconoce como político y el político civil se arma, se hace militar, un reencuentro total de la naturaleza de los y las ciudadanos y ciudadanas.

No pretendemos mitificar, sabemos limitaciones y limitantes. Pretendemos decir que cuando el poder, las capacidades de hacer, decidir, controlar, planear, se produce en asociaciones y articulaciones más horizontales (lo que no es perfección) se potencian y activan los procesos, y ello permitió al 27 de abril de 1965 redesplegar la revolución de abril y ello explica la intervención norteamericana o yanki del 28 de abril de 1965.

Probablemente si ese punto de encuentro de la crisis de hegemonía en sus componentes más íntimos y sensibles (lo militar) y el despliegue de la contra hegemonía y la estrategia insurreccional del Movimiento Catorce de Junio (1J4) y otras fuerzas de izquierda se hubiera producido más tempranamente el curso de la historia pudiera haber sido otro. Transformar el alzamiento militar en una insurrección masiva desde la sociedad civil, donde lo militar alzado que escindió la sociedad política y lo insurreccional civil desde la sociedad civil convergieran, podría haber sido una expresión democratizadora radical para esa época, y de hecho, como proceso comenzó aunque no culminó.

Ello no sucedió así, pero es una lección y un referente. Fueron los comandos constitucionalistas, con militares, religiosos, civiles, mujeres, haitianos, homosexuales, obreros, campesinos, moradores/as de los barrios, jóvenes, los que dieron una dimensión democrática y popular, un sostén de sociedad civil “constitucionalista” con más poder que los órganos convencionales de la “constitucionalidad” y que se abrió un cierto espacio a pesar de esquemas convencionales de ciertos sectores de izquierda referidos a la conducción o dirección política y a la estrategia armada en la diversidad.
Alguna Experiencia


Los procesos son complejos. Ellos abren caminos y esos caminos se recomponen frecuentemente. Las relaciones entre las sociedades política y civil son relaciones de conflicto cuando la sociedad civil se articula mínimamente como territorio de contra/hegemonía que a su vez debilita las hegemonías en las transiciones políticas. Las transiciones no son lineales, tienen diversidades de rutas, pero hay una cierta relación en la estrategia de fortalecer la sociedad civil comprendida como espacio de intereses clasistas y políticos no opresoras y la estrategia de desequilibrar y buscar resquicios e intersecciones en la sociedad política, que es espacio hegemónico-dominador que debe debilitarse.

Debemos construir intenciones de intervención sociopolíticas concebidas como estrategias de reactivación y expansión de la sociedad civil, vale decir, de capacidades de ascendencia política y moral sobre conjuntos sociales y a partir de intereses de mayorías populares, y colocar esa reactivación y expansión en un punto de encuentro con el proceso político de la cotidianidad dominicana.

Acercar una parte de la sociedad política a los territorios, espacios e imaginarios de la sociedad civil para preparar un “momento más horizontal” de articulación de todos y todas las ciudadanos y ciudadanas en igualdad de ejercicios y de dotación de medios de sobrevivencia y salvaguarda de ellos y ellas y de la nación.



Nota: este texto fue publicado originalmente en el periodico CARIBE SOY en su numero Marzo-Abril de 1997 en sus paginas 4 y 5 en Santo Domingo, Republica Dominicana.

Mensaje de Antonio Batista desde Venezuela

A petición del Sr. Antonio Batista hemos borrado su mensaje "Las Organizaciones Patríoticas" después de publicado.

Redacción unojotacuatro.blogspot.com
_______

de antonio batista
paraunojotacuatro@gmail.com

fecha 24 de abril de 2010 11:53
asunto
Las organizaciones patriòticas....

firmado poryahoo.es



Antonio Batista
Venezuela

viernes, 23 de abril de 2010

Abril hoy es cuidar la Patria por Raúl Pérez Peña (Bacho)

PANCARTA

Abril hoy es cuidar la Patria

- 4/15/2010



En el 50 aniversario del Movimiento 14 de Junio en Mao, el pasado 10 de enero, la Fundación Testimonio emitió un manifiesto al país considerando esencial sumarse al clamor nacional de rechazo a las operaciones de la Barrick Gold.

Al cumplirse 45 años del Abril glorioso del pueblo dominicano contra la ignominia, ¿cuál es el mensaje que emanan desde la inmortalidad Caamaño Deñó, Fernández Domínguez, Lora Fernández, Juan Miguel Román, Euclides Morillo y miles de mártires?

¿Constituyen los héroes nacionales artículos decorativos? ¿Sus fotos son para engalanar un seto o en un mural?

¿El nombre de los héroes de Abril para el recuerdo hueco?

¿Se concibe la dignidad de Abril con la sumisión que nos lleva al colapso? ¿Reflexionar sobre Abril, es para levantar la frente o para bajar la cabeza? Las preguntas dan para un largo rosario que hace evocar los mártires.

No hay manera de evadir lo que entraña Abril en el presente. Abril es defender nuestra patria de la Barrick Gold. Tan sencillo como eso, entre tantas cosas.

La sonada “inversión extranjera” se desnuda con inversionistas que vienen “generosos”, con la frecuente aparición de alacranes. “Culpas del tiempo y no España”.

Atentar contra el agua es un crimen de lesa humanidad y de lesa patria.

El mismo crimen es atentar contra el clima, contra los bosques, contra la agricultura y contra los peces y las aves que pasan a ser especies en extinción. La misma vida humana estará amenazada en la provincia Sánchez Ramírez y demarcaciones vecinas.

Para negar esas verdades que calientan como el Sol, a diario se sienten los funcionarios de la Barrick Gold, los legisladores que aprobaron su contrato sin leerlo, los plumíferos de siempre y ministros del actual gobierno, como el que recomendó a la minera transnacional emprender una avasallante ofensiva en los medios de comunicación, campaña que está en marcha.

Si ya la Fundación Testimonio había alertado sobre la gravedad del contrato con la minera canadiense, al cumplirse el 45 aniversario de la epopeya patriótica de 1965 es obvia la conclusión de que Abril entraña cuidar nuestra patria de la Barrick Gold.

Aviso del blog LOS PANFLETEROS DE SANTIAGO

Hola

Tal como les anunciamos ya están publicados en el blog "LOS PANFLETEROS DE SANTIAGO", cuatro (4) reportajes de Angela Peña:

1- Panfletero Homero Herrera Velásquez contará en memorias todos sobre el grupo
2- José Rafael Colón, panfletero de Pueblo Nuevo, sobrevivió y cuenta su historia
3- Wenceslao Marcial Guillén fue uno de los más intrépidos jóvenes antitrujillistas y
4- Homero Herrera Vásquez (Velásquez)sobreviviente de muchas luchas, relata episodios heróicos.

Tambien se han publicado dos (2) artículos escritos por José Jordi Veras R. titulados MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO I y II:

Para la próxima semana continuamos con los artículos del Dr. Ramón Antonio Veras y otros.

Saludos.

Darío.
lospanfleterosdesantiago.blogspot.com

El Bacho Por Fidelio Despradel

http://lamultitudcentrocultural.blogspot.com/2010/04/el-bacho.html

martes 20 de abril de 2010
El Bacho


Fidelio Despradel

El 29 de noviembre de 1962, financiado y prohijado por el Consejo de Estado, mientras Manolo, sus seguidores y el 14 de junio, eran perseguidos, encarcelados, deportados, cerrándole todas la emisoras de radio de la capital para acallar su voz, un grupo de ciudadanos intentó destruir el 14 de junio, creando el Partido 14 de junio, acusando directamente a Manolo de traicionar sus principios “originales” (El Caribe; 1 dic. 1962)

Manolo destruyó aquel engendro en una semana, y sus promotores, unos se arrepintieron, regresando al Partido encabezado por Manolo, y otros enfocaron sus vidas hacia su realización personal.

A la cabeza de aquel grupo, que Manolo calificó de traidores y cómplices del Consejo de Estado y del imperialismo, estaba el actual presidente de una de los dos grupos que reivindican hoy la dirección de la Fundación Testimonio.

Quien traicionó a Manolo y nunca expresó arrepentimiento por su actitud, no puede pretender darle lecciones de moralidad a la sociedad dominicana y menos intentar representar el pensamiento y la acción de Manolo y su generación.

Empero, resulta que el mismo grupo, en un acto que evidencia su moral, publica un infame espacio pagado (Diario Libre, 7 abril) donde colocan a Raúl Pérez Peña (Bacho), que nunca ha dejado de luchar, como un delincuente. Al mismo tiempo, dicha fracción, mientras el litigio está en los tribunale, es reintegrada “a unanimidad”, en una llamada Federación de Fundaciones Patrióticas, integrada por instituciones para quienes la defensa de la “memoria histórica” nada tiene que ver con lo que pasa en el país y con la lucha por cambiar el destino fatal, impuesto.

Los sectores honestos de nuestra sociedad saben que la República Dominicana necesita de una alternativa política que exprese el deseo mayoritario de cambiarle el rumbo al país, y que ese cambio requiere de una revolución moral, que restablezca los principios sobre los cuales pueda levantarse la república con la que soñaron los Trinitarios, los Restauradores y la generación política de la Raza Inmortal y de Manolo Tavárez y Minerva Mirabal.

Diciendo lo mismo pero actuando en sentido contrario, hay en el país un grupo de personas, algunas con larga trayectoria progresista, que contribuyen a pervertir la conciencia ciudadana y fomentar la pasividad ante el desastre impuesto al país.

El Manolo de carne y hueso fue un guerrero, el más significativo líder revolucionario del país y un apóstol, y desde su ejemplo, Manolo demanda de sus seguidores, acción contra los males morales y materiales que la clase política, los dueños del país, y el imperialismo, le han impuesto a nuestra Nación. Es eso lo que Bacho ha hecho durante toda su vida.
Publicado por Multitud en 11:49 AM