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sábado, 6 de diciembre de 2014

Sobre diez artículos de Luis Gómez

Sobre diez artículos de Luis Gómez Areíto sábado 6 de noviembre, 2014 Por FIDELIO DESPRADEL 06_12_2014 Areito 6 dic Areíto5 Luis Gómez, con quien he mantenido una relación de respeto desde noviembre de 1961, cuando por fin nos conocimos, en ocasión de un viaje clandestino que realicé a Caracas, concedió diez entrevistas al periódico Hoy realizadas por la magnífica reportera Ángela Peña, donde trata algunos temas que me veo obligado a comentar. Muchos de los episodios que trata en sus diez entrevistas son objeto de amplio análisis en el primero de tres tomos de mis Memorias, que se publicarán en breve, pero hay algunos aspectos que es necesario que los comente en este espacio, cedido gentilmente por la dirección de HOY. ADVERTISEMENT Luis hace un recuento de su vida como político revolucionario, lo cual es legítimo y encomiable, pero incursiona en algunos aspectos que requieren clarificación: Salta a la vista que Luis omite una referencia (aunque fuera breve) sobre el 14 de Junio y la dirección elegida en la Asamblea del 29 de julio de 1961. Aquella Asamblea se realizó a contrapelo y con la oposición de la Unión Cívica Nacional (UCN), cuyos planes (que eran los planes de la oligarquía dominicana y del gobierno norteamericano) eran los de capitalizar la lucha contra Trujillo, transformándose luego en un gran partido, y con ese prestigio, ganar las elecciones que tenían programadas para diciembre de 1962, dominando así el ejecutivo, el congreso y los delegados a la constituyente. La Asamblea se celebró, a pesar de que los “cívicos” desplegaron grandes esfuerzos para convencer a los responsables del 14 de Junio de no convertirse en partido político. En dicha Asamblea, algunos de los presentes propusieron que solo se postularan nombres de catorcistas que estuvieran en el país, a sabiendas que, con ello, impedían que Luis Gómez y Pipe Faxas, revolucionarios identificados con Manolo, fueran elegidos en esa dirección. La Asamblea se realizó y la directiva del 14 de Junio quedó integrada por los doctores Fernández Caminero, Asela Morel y Tabaré Álvarez Pereyra; por Manolito Baquero, Rafael Albuquerque Zayas Bazán, Moncho Imbert y Miguel Lama Mitre. Y además, por Manolo Tavárez, Leandro Guzmán, Vinicio Echavarría, Félix Germán, Alfredo Manzano, Josué Erikson y Miguel Vásquez Fernández. Los siete primeros, que estaban identificados con la UCN y sus planes, nunca pisaron el local del 14 de Junio que no fuera para llevar recados o propuestas de UCN a la dirección del 14 de Junio y para persuadir a Manolo para que aceptara una de las vicepresidencias de la UCN. Manolo contaba, entonces, tan sólo con seis miembros leales, y Luis sabe que de estos, Félix Germán fue el mentor y cabeza del llamado “Partido 14 de Junio” (noviembre-diciembre 1962), y que Alfredo Manzano fue expulsado por graves faltas disciplinarias. Manolo, que poseía una alta capacidad de dirección, sabía que con una dirección tan enclenque, con la mitad de sus miembros identificados con los objetivos de la oligarquía dominicana, del gobierno norteamericano y la UCN, era imposible concebir y ejecutar el compromiso político que su generación de revolucionarios había asumido (siguiendo el ejemplo de la Raza Inmortal). Actuando en consecuencia, desde el mes de octubre-noviembre de 1961, Manolo fue cooptando a Juan Miguel Román, Roberto Duvergé, Máximo Bernal, Emilio Cordero, Fidelio Despradel, Tomasina Cabral, Papi Viñas y Baby Mejía, a unos designándolos miembros de aquel enclenque comité, y a otros en lo que Luis denomina “infraestructura”, que se empezó a estructurar desde finales del año 1961 con la participación de Leandro y Vinicio Echavarría (que habían sido elegidos en la Asamblea de julio), y con la mayoría de los hombres que Manolo había ido cooptando. En su amplia exposición, a través de diez entrevistas, Luis se empeña en atribuirle a Fidelio Despradel la idea y formación de la infraestructura, y lo que constituye una evidente manipulación, en dos de esas entrevistas, Luis le atribuye a la infraestructura “sustituir la capacidad política del 14 de Junio y neutralizar a una buena parte de los dirigentes principales (…) era (la infraestructura, F.D.) una institución dentro del 14 de Junio que frustró lo que era la actividad política cotidiana.”(sexta entrevista) Pero ¿a qué dirección se refiere Luis cuando habla de sustituir “la capacidad política de la agrupación y neutralizar una parte de sus principales dirigentes”? Porque resulta que la llamada dirección era la elegida en la Asamblea del 31 de julio, y esa era una dirección que nunca operó como tal, y que siete de sus integrantes (la mitad) nunca asumieron su rol como tales dirigentes. Pero si Luis a los que se refiere era a aquel grupo de revolucionarios que Manolo, con su autoridad, cooptó y colocó en posiciones de responsabilidad, entonces, sencillamente, es un contrasentido hablar de “neutralizar a una buena parte de los dirigentes principales”. Hay un elemento común entre el conjunto de hombres y mujeres que nos han adversado a mí, a Juan Miguel Román, Roberto Duvergé, Hipólito Rodríguez, Sóstenes Peña Jáquez, Baby Mejía, Homero Hernández y al conjunto de esa porción del ala revolucionaria del 14 de Junio, y ese elemento es que terminan presentando a Manolo, que era un gigante, como un ingenuo y como una persona de personalidad débil, ajeno a “los manejos” de “los malos”; como una persona manipulable, sin carácter, capaz de dejarse “empujar” a la epopeya guerrillera y otras aventuras, como la llamada “infraestructura” de Fidelio. Por otra parte, su afirmación de que ello “frustró la actividad cotidiana” de la organización, es un desliz de Luis. La actividad política cotidiana del 14 de Junio siempre fue abrumadora; abarcaba todo el país y tenía a Manolo y a quienes lo acompañábamos, como sus activistas principales, trabajando de “sol a sol”, todos los días, incluyendo los domingos, en actividades públicas y transparentes. Parece que Luis leyó superficialmente la parte del informe de Manolo a la Asamblea del 8 y 9 de diciembre, cuando este se autocriticaba por la reducción del trabajo político, y no se percató Luis, porque leyó esos párrafos con ideas preconcebidas, que Manolo se refería a los últimos meses del año 1962, cuando tuvimos que adoptar un conjunto de actitudes defensivas, para contrarrestar la feroz persecución del Consejo de Estado, y cuando disminuyó la combatividad y circulación de nuestro periódico 1J4, precisamente, porque uno de los mentores del llamado “Partido 14 de Junio” lo era Félix Germán, director del periódico, quien desde mediados del año 1962 se fue apartando de la línea revolucionaria del partido.

El sentir y el sentido de la acción anticorrupción

PANCARTA El sentir y el sentido de la acción anticorrupción
Raúl Pérez Peña (Bacho) lasmanaclas@gmail.com Faltan precisiones, pero la corrupción administrativa aturde al más tranquilo cuando se citan cifras inverosímiles al intentar la aproximación al monto del escarnio con los recursos públicos. Todavía la corrupción estaba en pañales el día que Leonel Fernández la cuantificó en 30 mil millones anualmente. Imagínese, si la mente le alcanza, la multiplicación en estos tiempos en que sigue el control gubernamental en las mismas manos. Alguien dijo que ese monto presente alcanzaba para hacer otro país. Aunque nadie ha refutado ese estimado, lo cierto es que la corrupción es escandalosa y que se siente, se siente... En varios artículos he dicho que RD anda peor que en 1961 y años siguientes, luego de que a Trujillo de dieron su merecido. La corrupción entronizada tras el golpe de Estado que derrocó a Juan Bosch en 1963 era muy inferior a la presente en cuanto al descaro de sus protagonistas. Sin embargo, aquella se tornó irresistible y explosiva ya en 1964, con el desenlace que registró la historia abrileña. Tras cinco décadas se dirá que el país se mueve todavía. Pero es temerario prevenir el futuro, pese a la creciente fábrica de millonarios, faltando 30 años para el vaticinado 2044, cifrado “culminante” del régimen morado. No obstante, en esta cotidianidad dramática la corrupción se siente, se siente. Por las distintas latitudes sienten fuertes vientos de corrupción. Por esos vientos de corrupción, el real futuro del país es de “pronóstico reservado”. Esto explica el sentido, la indignación y la pertinencia de la acción anticorrupción. Más allá de tal o cual corrupto “de marca”. Más allá de las millonadas no explicadas por la OTAN morada, con su impunidad avasallante, algo huele mal y no precisamente en Dinamarca, ni en Duquesa. Basta con evocar a Pedro Mir para recrear este país “oriundo de la noche”. Este país “No alcanza para quedar dormido. Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste, triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije: sencillamente triste y oprimido”. Las fortunas mal habidas, sus plataformas y la ostentación a pleno sol del día constituyen una violencia sistematizada por un poder impune, aunque se sucedan sus titulares. Entonces, la acción anticorrupción radica en un pueblo que “no alcanza para quedar dormido”.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La Nueva Trinitaria en La 40.

CONVERSANDO CON EL TIEMPO|29 NOV 2014, 12:00 AM|1| POR JOSÉ DEL CASTILLO La audacia de los nuevos trinitarios
La Nueva Trinitaria en La 40. “Derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de opresión y sangre establecido en la República Dominicana por Rafael Leónidas Trujillo desde el año 1930”. Así iniciaba el programa del Movimiento de Liberación Dominicana (MLD) que organizó desde Cuba las expediciones libertarias del 14 y 20 de junio del 59, que desembarcaron 198 combatientes. De los cuales apenas sobrevivieron seis, diezmados sus contingentes por la metralla y el napalm de una fuerza contraria supernumeraria, las bestiales torturas en La 40 y el 9, los fusilamientos in situ o en el CEFA, en una suerte de Circo Romano montado por Ramfis para disfrute de su ego enfermizo y el de sus conmilitones: “Los fusilo para dar un ejemplo a las Fuerzas Armadas, pero primero los hago torturar para dar un ejemplo a mis amigos de lo que les espera si algún día me traicionan”. Todo comenzó con la entrada triunfal de Fidel Castro a La Habana el 8 de enero del 59, tras la huida vergonzosa el 31 de diciembre del dictador Fulgencio Batista con destino a Ciudad Trujillo. Un año antes en Venezuela el general Pérez Jiménez había sido derrocado refugiándose en nuestro país, asumiendo una junta presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal, con raíces dominicanas. Inicio de una sucesión de eslabones solidarios impulsados por la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela –envío de un avión con armamento a Oriente en apoyo a los “barbudos” a cargo de Enrique Jiménez Moya, compromiso durante su visita a Caracas de Castro y Betancourt para apoyar al exilio dominicano- que culminaría con la formación del MLD y el Ejército de Liberación Dominicana comandado por Jiménez Moya, con grado de capitán alcanzado al incorporarse al Ejército Rebelde. El sacrificio de los hombres de la “Raza Inmortal” abonó el camino de la libertad, al marcar el inicio del fin al régimen de Trujillo, sembrando la semilla de la rebeldía. Así lo entendieron los muchachos de mi barrio Ildefonso Güemez Naut (Fonsito)y Víctor Núñez Keppis, estudiantes entre los 17 y 18 años, cuando se vieron las caras tras culminar las operaciones de contrainsurgencia en la primera quincena de julio. Cuando la ciudad era un solo hervidero de sórdidos rumores que daban cuenta de las atrocidades cometidas contra los “barbudos” o “invasores” en San Isidro, como se les identificaba en los medios oficiales. Antes que Don Paco Escribano escenificara en el teatro Julia su obra “Cero Invasión”, haciendo él de campesina represiva. “Bueno, ¿y ahora qué? Nosotros, ¿qué vamos a hacer?”. Esa fue la pregunta espoleta de la granada reflexiva que los amigos se hicieron. La idea, formar un grupo de activistas que ayudara a derrocar la tiranía, articulado en células de 3 miembros al estilo La Trinitaria, inspirado en el ejemplo patricio de amor a la libertad de Duarte, Sánchez y Mella, estimulado por la hazaña de Fidel, recogiendo el ejemplo de los expedicionarios de junio. Aparte del barrio (comprendido por la San Juan Bosco, Francia, Dr. Delgado y 30 de Marzo, con el corazón en la Martín Puche), el Colegio Don Bosco sería un referente unificador. Florencio Gómez –seminarista salesiano que estudiaba en Cuba- había regresado al país en esos días y fue fuente de experiencias sobre métodos de organización y de lucha en esa isla. Una conversación entre Güemez, Núñez Keppis y el seminarista, sostenida en el Malecón frente al Jaragua, definió un curso de acción. El próximo paso fue reclutar al estudiante de Medicina Frank Pratt Pierret, compañero de bachillerato de Güemez de sensibilidad antitrujillista y asiduo del barrio, hijo del mayor retirado del Ejército Leovigildo Pratt Guzmán y de la puertoplateña Mercedes Pierret Villanueva –hermana de Florencia, ambas ligadas de por vida a la educación musical-, quien residía junto a su familia (José Goudy, Milagros y Bernardo) en la Gaspar Hernández próximo a la Barra Payán, redondeando la primera célula de La Nueva Trinitaria. Un vecino de Güemez en la Francia, el profesor Ramón Rafael Casado Soler –ligado al Colegio Muñoz Rivera y quien operaba en su hogar una escuela de superación personal durante las vacaciones escolares a la que yo asistía-, fue el cuarto a bordo. Consultado para que corrigiera el primer panfleto elaborado por la célula opositora, quedó así comprometido. Frisaba los 41 y doblaba el promedio de edad de los “nuevos trinitarios”, que se moverían entre los 16 y 21 años, predominando los teen. Con temor y reclamando precaución, el señero civilista forjador de conciencias libres que fue Caneiro, quien vivía con su dulce madre, aceptó el reto patriótico. Doblemente riesgoso, ya que al lado de su casa, en la segunda planta del apartamento que ocupaba la familia Güemez Naut –formada por un laborioso republicano español empresario de la ebanistería y una reconocida educadora sureña- residía el mayor Candito Torres Tejada, jefe de operaciones del temible Servicio de Inteligencia Militar (SIM). En la cárcel compuso El Regalo Mejor ( Celebro tu cumpleaños ) en obsequio a uno de los jóvenes complotados cumpleañero. Un quinto contactado fue Manuel Soriano Tatis (el Gordo), estudiante del Colegio Don Bosco de 18 años, quien residía en la Dr. Delgado con San Juan Bosco en casa de su tía Ramona Paniagua. A seguidas, mi profesor de inglés en dicho colegio, el salesiano cubano Nelson Carrillo, quien dirigía el cántico colectivo en las misas diarias en la iglesia. El carismático Carrillo, alegando “soy sacerdote y no puedo meterme en actividad política”, derivó hacia el seminarista casi cura Máximo Báez Draiby, quien asistía al padre Vicente en las clases de Química con las prácticas de laboratorio. Con acceso franco a materiales claves en los planes de los conjurados y al mimeógrafo utilizado para reproducir los panfletos. Pelirrojo a quien llamábamos “Caco de locrio”, ya en solitaria en La Victoria, recibió una madrugada la infausta noticia del asesinato de su padre, el Lic. Báez Kelmer, de boca del tenebroso Johnny Abbes, acompañado de Candito Torres y Clodoveo Ortiz. “¿Cuál es Báez?” –preguntó mientras sacaban de sus celdas a los muchachos. Al identificarse, le espetó: “Ya ustedes no vuelven a quemar más. A tu papá nos lo tiramos esta noche”. Aparte los panfletos, el tipo de acción adoptado que los singularizó –ganándoles el sobrenombre de “incendiarios”, como “bomberos” a los miembros de otro grupo develado que colocaba bombas- fue el de provocar incendios nocturnos en días feriados en oficinas gubernamentales, a fin de impactar políticamente sin ocasionar pérdidas humanas. Así se sucedieron fuegos exitosos durante varios meses que desesperaron a los servicios de seguridad. “Jefe, se trata de una célula terrorista internacional altamente entrenada infiltrada en el país”, habría justificado Abbes su inoperancia. Lo cierto es que resultaron “muchachos” –como diría Trujillo cuando Cholo Villeta le reportó en medio de su paseo nocturno por el Malecón la captura de los “incendiarios”. “Oigan esto señores, qué mierda de seguridad yo tengo. Párese ahí y dígalo duro. Un grupo de muchachos de la Francia, la Puche…, más guapos que todos estos mierdas. Dígale a Johnny que ¡cuidado si mata un muchacho de esos!”. La presencia del coronel Flores, fundador del barrio, quizá pudo ayudar. Los temerarios habían pegado fuego en la Cámara de Cuentas (ubicada entre el Malecón y la Avenida Independencia cerca del futuro Hotel San Gerónimo), la Dirección General de Suministros del Estado (donde funciona Bienes Nacionales), la Secretaría de Obras Públicas (blanco alternativo al desistir del intento en el local del DN del Partido Dominicano en la San Martín, hoy Color Visión), y la Secretaría de Estado de Justicia, en la Feria. Un quinto objetivo se frustró la noche del 8 de noviembre de 1959, cuando cuatro miembros del grupo se propusieron pegar fuego a los depósitos de Aduanas en la Feria, por los lados de la actual O&M. La detención esa noche de Rafael Martínez Espaillat (Chino, nieto de Dilia del Castillo, prima de mi padre) inició la captura en cadena de los 12 miembros de la red. Núñez Keppis, Frank Pratt, Melquíades Cabral Jiménez, Casado Soler, Julio Evelio Santos Aguasvivas (Evelín), Soriano Tatis, Báez Draiby y Braulio Montán, fueron recogidos por los cepillos del SIM (VW escarabajos) y trasladados al centro de interrogatorios y tortura de La 40. Los últimos serían Ildefonso Güemez, Roberto Carlo Gómez y José del Carmen Vidal Soto (Anguito), apresados el 10 de noviembre en Elías Piña tratando de cruzar la frontera, por campesinos con machete que los entregaron a la fortaleza. En La 40, con las rutinarias golpizas y el pase por la silla eléctrica, serían interrogados por Johnny Abbes, Tunti Sánchez, Sánchez Rubirosa, Candito Torres, Cholo Villeta, Clodoveo Ortiz, Flicho Palma, Lavandier, Del Villar, el Sargento Reyes (alias Manota), con la asistencia del escribiente legal, Lic. Faustino Pérez. Tras una semana en este centro de suplicios fueron trasladados a la cárcel de La Victoria. Sentenciados a 30 años de prisión e indemnización de RD$1 millón por daños, los integrantes de La Nueva Trinitaria, pioneros en la resistencia antitrujillista inmediatamente posterior a las expediciones de junio del 59, serían indultados el 14 de julio de 1960. Como parte de la política del régimen, ante reclamos de la Iglesia Católica, cuya famosa Carta Pastoral conmovió a la nación (“no podemos permanecer insensibles ante la honda pena que aflige a buen número de hogares dominicanos...a los sufrimientos que afligen ahora a los corazones de tantos padres de familia, de tantos hijos, de tantas madres y de tantas esposas”). Y bajo presiones de la OEA, interesada en la situación de los derechos humanos. Desde enero del 60, cuando fue develado el movimiento clandestino 14 de Junio, las cárceles se habían llenado de jóvenes. De unos valientes que pagaron caro por adelantado el precio de nuestra libertad.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Bosch 63: Evaluación de la CIA

CONVERSANDO CON EL TIEMPO|11 OCT 2014, 12:00 AM| POR DIARIO LIBRE Bosch 63: Evaluación de la CIA
Un memo de la CIA del 7/6/63 evaluó los 100 primeros días de Bosch en términos de seguridad. Sobre las reformas afirmaba: “El Presidente Bosch acertadamente considera que tiene una obligación popular de procurar una transformación radical de las condiciones políticas, económicas y sociales”, mediante “medidas compatibles con la Alianza para el Progreso, de manera significativa a través del incremento de la inversión extranjera privada (en preferencia a la ayuda oficial de EU) y regulaciones que aseguren una distribución de ingresos más equitativa. Para elementos privilegiados en la sociedad dominicana, el programa de Bosch parece claramente comunista. Con razón éste considera que la amenaza más inmediata al logro de su misión es la posibilidad constante de un golpe reaccionario. En tal circunstancia, ha sido increíblemente tolerante con las actividades de organización y agitación de elementos comunistas –en tanto no se dirijan directamente contra él. Alega que tomar medidas enérgicas provocaría una campaña de terrorismo urbano y resistencia guerrillera como la de Venezuela, obstaculizando el logro de sus fines constructivos”. “Entiende que la seguridad de su régimen depende finalmente del apoyo constante de EU, frenando a los militares dominicanos. Es nacionalista, orgulloso y astutamente consciente de la inconveniencia política de aparecer como un títere de EU. No está dispuesto a aceptar fácilmente consejos de EU en relación a su política respecto a las actividades comunistas. El peligro del comunismo no es inmediato, sino potencial. A pesar, es serio. Dada la actual libertad para organizarse y agitar, los comunistas estarán mejor preparados para explotar oportunidades futuras. Si, por ineptitud administrativa, Bosch no lograra satisfacer las expectativas de las masas dominicanas, o si fuera derrocado por un golpe reaccionario, los comunistas estarían en condiciones de tomar el liderazgo del movimiento revolucionario popular.” “Bosch ha pasado la mayor parte de su vida en el exilio. Es de los primeros contrarios a Trujillo, relacionado con la ‘izquierda democrática’ caribeña -el presidente Betancourt de Venezuela, los ex presidentes Figueres de Costa Rica y Arévalo de Guatemala, y el gobernador Muñoz Marín de Puerto Rico. Profesor y escritor, involucrado activamente en conspiraciones contra las dictaduras caribeñas. Sus actitudes políticas están condicionadas por esta experiencia. Ello lo ha preparado para actuar como un elocuente protagonista, pero no como un administrador eficiente de la cosa pública, o como un versado político en la conciliación de intereses políticos. Es un declarado revolucionario contra el orden tradicional en la sociedad caribeña. También un demócrata confeso –pero, como muchos nuevos gobernantes de países que no han conocido un gobierno representativo, su concepto de la democracia se basa en el apoyo de las masas a su liderazgo personal. A la luz de su experiencia caribeña, es muy suspicaz ante cualquier manifestación de oposición, e inclusive no está dispuesto a compartir el poder con colegas de cierto nivel.” Al triunfar con el 60%, doblando a UCN y controlando el Congreso, “hasta donde el proceso electoral confiere autoridad, Bosch tiene manos libres para lograr su propósito. La debilidad de su posición radica en que no tiene un control personal efectivo sobre las FFAA y la PN”. La CIA estimaba como “su logro principal” la nueva Constitución. “De conformidad con sus objetivos reformistas, el tenor de este documento ha sido muy inquietante para los elementos tradicionales privilegiados de la sociedad dominicana. La Iglesia, por ejemplo, se ha sentido ofendida por omisiones y disposiciones que afectan la separación de la Iglesia y el Estado. Cláusulas del borrador original sobre derechos de propiedad y relaciones obrero-patronales han sido modificadas de tal manera que dejan los detalles a una legislación futura”. Pese a mostrar “hostilidad hacia concesiones especiales a corporaciones extranjeras que considera van en detrimento de la soberanía dominicana, espera lograr el desarrollo económico y el mejoramiento social, atrayendo ante todo inversión extranjera privada”. Considera complementaria la ayuda oficial de EU, “una actitud muy rara en América Latina. Espera atraer la inversión privada equilibrando el presupuesto, pagando obligaciones pendientes en el exterior y por medio de un programa de obras públicas a ser financiadas a través de una línea de crédito recién obtenida con un consorcio” (Overseas). “En esto, lo han ayudado grandemente los actuales altos precios del azúcar”. En alusión al Consejo de Estado y a los cívicos, la CIA señala: “Juan Bosch apareció tarde en el escenario político dominicano. Mientras se encontraba seguro en el exilio, otros hombres, arriesgando su vida, soportaron la tiranía de Trujillo, la derrocaron e hicieron posible las elecciones libres que lo llevaron al poder. Como es natural, estos hombres resienten haber sido desplazados, así como las tendencias autoritarias de Bosch. Más aún, muchos de ellos están sinceramente preocupados por el rumbo político de la República Dominicana. La oposición derechista no representa amenaza política para Bosch. Fue derrotada en las elecciones de 1962. El partido conservador –Unión Cívica Nacional- parece se está desintegrando en una disputa entre sus alas derecha e izquierda. El peligro de la derecha para Bosch es que él no tiene control efectivo sobre las FFAA y la PN. Una movida militar para deponerlo podría estar instigada por civiles desafectos, que ven sus intereses creados amenazados por sus programas reformistas, o por la ambición personal de algún líder militar. El principal impedimento de tal movimiento es la reconocida actitud de apoyo de EU al gobierno constitucional.” “Por el momento, Bosch parece estar en buenos términos con el alto mando militar. Se ha comprometido a respetar su control sobre las FFAA y su ‘propina’, y ellos a su vez, a respetar su rol constitucional. Sin embargo, ninguna de las partes puede confiar totalmente en la otra; la relación es cautelosa e incómoda. El planteamiento tentativo de Bosch para la formación de una milicia campesina debe haber provocado algún resentimiento y sospecha entre los militares. Más aún, no está muy claro si el alto mando militar es capaz de controlar a sus subordinados”. Ese mismo día, 7/6/63, el embajador Martin envió un memo desmintiendo lo de las milicias: eran vigilantes para evitar la quema de caña. La CIA indicaba que la PN la controlaba el general Antonio Imbert, “una figura nacional por derecho propio”, que se había visto tentado a tomar el poder “para sí y ha sido disuadido sólo por extremas representaciones de EU”. Acotando que Bosch temía “a la ambición de Imbert, pero no se atreve a quitarlo”. En realidad, el héroe no tenía mando formal y su rango había sido otorgado por ley, siendo Belisario Peguero el jefe policial. Existía “una campaña de descrédito contra Bosch, acusándolo de cripto-comunista, empeñado en establecer una dictadura comunista, o de que su ineptitud conducirá a una toma del poder por parte de los comunistas”. Para la agencia no había evidencia de que fuera comunista. La acusación se infería de la acusación alternativa (la de ser tolerante), “de la cual Bosch sí es vulnerable”. “Sin embargo, la reciente propagación coordinada de este tema, sugiere un esfuerzo deliberado por ganar la aprobación de EU para un golpe militar contra Bosch. Desde que tomó posesión, ha permitido el regreso de un número considerable de líderes comunistas expulsados de la RD por el régimen anterior, el interino Consejo de Estado. Ha permitido completa libertad a estos hombres, entrenados y peligrosos, para sus actividades de organización y agitación –siempre y cuando sus ataques fuesen dirigidos al anterior régimen y no contra él- y en algunos casos hasta ha facilitado esas actividades”. Entre esos “peligrosos” estaba el poeta Pedro Mir. “Confiando en su propia fuerza popular, Bosch no ve ningún peligro para su régimen en esta actividad comunista. Quizá considere que su tolerancia demuestra esta fuerza y el carácter democrático de su mandato. Probablemente acepte alguna ayuda para desacreditar a la sociedad tradicional y algún respaldo potencial para resistir un posible golpe militar. Su propia explicación a su extraordinaria tolerancia es que aplicar la fuerza ante estas inofensivas actividades comunistas sólo provocaría el terrorismo urbano y la resistencia guerrillera como sucede en Venezuela (‘el error de Betancourt’), lo cual haría gran daño a su programa constructivo, cuyo éxito derrotará a los comunistas. No obstante, cuando algunos comunistas se atrevieron a convocar a una huelga de empleados públicos, la reacción de Bosch fue inmediata y efectiva”. Para CIA la reputada fuerza comunista era reducida, con cuatro grupos: 1) Partido Socialista Popular, “comunista ortodoxo”; 2) Partido Nacionalista Revolucionario, “comunista heterodoxo”; 3) Movimiento Popular Dominicano, “pro-castrista dominado por comunistas”; 4) Agrupación Política 14 de Junio, “pro-castrista infiltrado por comunistas”. Sumando “unos 4 mil miembros. Realizándose esfuerzos para agruparlos en un frente unido, pero hasta ahora, la Agrupación 14 de Junio ha evitado ser identificada con las demás”. La agencia concluía: “el Presidente Bosch comprende que la seguridad de su régimen depende finalmente del apoyo de EU para frenar a los militares dominicanos y que su tolerancia de las actividades comunistas es un tema sensitivo. Aunque puede adaptarse a las exigencias de EU en asuntos incidentales, no es probable que prohíba todas las actividades comunistas a menos que se convenza de que significan una real y directa amenaza para su régimen.” El 25 de septiembre, a las 7:22 AM, la CIA telegrafió escuetamente al Secretario de Estado: “PRESIDENT BOSCH HAD BEEN OVERTHROW BY THE MILITARY”. La ola anticomunista abortó el experimento del 63. JFK fue abatido dos meses después.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El árbol de Virgilio

El árbol de Virgilio Por Giannella Perdomo Pérez. 13 de noviembre de 2014 - 12:09 am - 2 Comentarios Virgilio no conocía de hacer paradas en el camino de la lucha revolucionaria. Igualmente me lo confirmó Franklin Rancier, su amigo y compañero del faenar político, quien en una reunión familiar me comentara: “Virgilio estaba muy comprometido”. Siempre entendí que ¡solo los acontecimientos de un mortífero 12 de enero del 1972, cortarían las alas del vuelo irrepetible de este hombre! Giannella Perdomo Pérez Laboré 17 años en la Corporación Dominicana de Electricidad y 8 años en la UASD. Escribo quizás por genética o porque mis excelentes profesores ayudaron a desarrollar esta habilidad. Escribo como un hobbie, además de considerar la importancia en dilucidar temas que puedan beneficiar a la sociedad de nuestro país. No pertenezco a ningún grupo político y creo en Dios. Actualmente disfruto de la tercera edad y el retiro aplicado por mis años de trabajo en instituciones del Estado. La mañana fresca del otoño invitaba a un paseo relajado, sobre todo en lugares donde la posibilidad del asalto callejero no existiera. Pensé en los predios de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), lugares que no recuerdo la última ocasión de haberlos frecuentado, y allí, en las oficinas provisionales de la Junta Central Electoral, situadas en la Biblioteca Pedro Mir, aprovecharía para gestionar mi nueva Cédula de Identidad y Electoral. Me entusiasmó la idea de recorrer los pasillos por donde tantas veces transité como estudiante de la Escuela de Idiomas y secretaria de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura; volver a visitar el Decanato, mi otrora área de trabajo, además de contemplar de nuevo el mural dedicado a “Los Palmeros”, – ¡los muchachos!, como habitualmente les nombramos- Amaury Germán Aristy, Ulises Cerón Polanco, Bienvenido Leal Prandy (Chuta) y Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, así como también el de Amín Abel Hasbún. La vista exterior de la UASD se me antojaba que entraría a otro país. Penetré al campus por uno de sus accesos y definitivamente, con el enrejado de su contorno, resultaba diferente. El ir y venir de los estudiantes, con sus libros, celulares y demás enseres informáticos en manos, recreaban el paisaje.
El árbol de Virgilio Perdomo Pérez z Además de la ausencia de basuras callejeras – ignoro las condiciones físicas de muchas de sus facultades y dependencias- y el caos vehicular de la ciudad, los jardines lucían vestidos de flores; el sol radiante las bañaba y el medio ambiente resultaba acogedor y agradable, igual a reencontrarme con amigos de larga data. Frente al mural de “Los Muchachos”, me apenó ver las huellas del tiempo y su evidente deterioro. Sus nombres, muy perfilados, permiten identificarles. En la parte superior del mismo, próximo al rostro de Amín, hermoso el escrito de nuestro don Manuel del Cabral: “Hay muertos que van subiendo mientras más su ataúd baja”. ¡Reflexión y sentencia que vemos cumplir en el transcurso del tiempo! La explanada de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura me refrescó la memoria. Preferí no recordar los malos ratos allí vividos, debido a las intromisiones policiales y tantos atropellos por ellos cometidos durante las jornadas de lucha “Medio Millón para la Universidad”, (años 1969-1970), con fines de lograr un aumento del presupuesto de la Institución Académica, fundada mediante bula papal en el 1538, y reconocida por la corona española en el 1558. Previo permiso del bedel, subí a la segunda planta en la que busqué las oficinas del antiguo Decanato que una remodelación borró de su sitio anterior. Con la mirada, quise encontrar el lugar de trabajo de Quique – uno de mis compañeros de trabajo – que junto a él, en una de las tantas balaceras, nos refugiamos debajo de su escritorio para evitar que los proyectiles rasantes en las ventanas del ala este del edificio pudieran alcanzarnos. Esos ventanales, aunque no existen, perduran en mis recuerdos. No podía abandonar las áreas universitarias sin visitar el campo deportivo ubicado frente a la referida Facultad. En uno de sus laterales del sur, se encuentra aquel árbol, tan añejo como las luchas por las desigualdades sociales, e impasible a los años, aún desgarrándose poco a poco, se mantiene erguido, desafiando los embates de la madre naturaleza. Ignoro su nombre y a cuál rama botánica pertenece, razón por la que prefiero llamarlo “el árbol de Virgilio”. Virgilio Eugenio se encontraba en los meses difíciles de su persecución y aquel día recibí una nota para que nos reuniéramos “en el árbol frente a la Facultad, próximo a la esquina”. Sin duda alguna, ese sería un lugar idóneo para vernos, sin miedos de que aparecieran los intrusos y apresaran a mi hermano, experiencia desagradable harto conocida. Jamás imaginé que cobijándonos bajo su sombra, este árbol sería el cómplice de nuestro último encuentro. Mural de Los Palmeros Llegamos a la cita casi al unísono. Nos abrazamos y conversamos sobre la familia. El quebranto letal de nuestra madre le preocupaba grandemente lo que aproveché para pedirle hacer un alto en el camino. ¡Cuán ilusa e inconsciente le parecería! Cuando los hombres empeñan su palabra, no existen enfermedades ni situaciones adversas que valgan, solo lograr el objetivo de la palabra comprometida con sus compañeros, ¡y por la patria misma!, se constituyen en estandarte y norte de sus vidas. Virgilio no conocía de hacer paradas en el camino de la lucha revolucionaria. Igualmente me lo confirmó Franklin Rancier, su amigo y compañero del faenar político, quien en una reunión familiar me comentara: “Virgilio estaba muy comprometido”. Siempre entendí que ¡solo los acontecimientos de un mortífero 12 de enero del 1972, cortarían las alas del vuelo irrepetible de este hombre!
Virgilio Eugenio, próximo a tu cumpleaños, solo me resta decirte que tu árbol se mantiene erguido, firme y solitario, tal como llevaste a la tumba tu compromiso y tus palabras. Hermano querido, que importa si faltan unos días para reiterarte que siempre te quiero y desearte ¡Feliz Cumpleaños!

sábado, 13 de septiembre de 2014

LUIS GÓMEZ La unidad de la izquierda sigue siendo su sueño

LUIS GÓMEZ La unidad de la izquierda sigue siendo su sueño Areíto-13/09/2014 Por ÁNGELA PEÑA / A.PENA@.COM.DO / VIAJE POR LA HISTORIA
LUIS GÓMEZ “La formación social era capitalista, atrasada, deformada y dependiente” Luis Gómez Pérez. Pedro Sosa Armado de un fusil G-3 recorrió los comandos del Partido Socialista Popular en la ciudad en guerra. Junto a Norge Botello, y esta vez con una Cristóbal y dos cargadores invertidos, rindió a la policía en el asalto a la fortaleza Ozama. En compañía de Asdrúbal Domínguez, Maximiliano Gómez y Narciso González ofreció conferencias sobre el carácter de la revolución. Con su hermano Pedro ayudó a recoger a los heridos en combate. Tuvo acercamientos con Francisco Alberto Caamaño, Héctor Aristy y otros líderes de la contienda. Para Luis Rafael Gómez Pérez el estallido de abril de 1965 no fue un festín de disparos ni de obsesivo afán por obtener y exhibir un arma. Aunque combatió certeramente al enemigo, el proceso le permitió llevar a la práctica una aspiración que ha sido constante en su vida revolucionaria: unir a la izquierda dominicana. Pese a que entonces luchó al lado de dirigentes de otras agrupaciones, después no ha podido cristalizar ese sueño que aún es un objetivo de su espíritu inquieto. En 1967 retomó con ardor ese trabajo. “La izquierda estaba dividida, como lo está ahora, porque la crítica estaba ausente en la perspectiva de Marx”. Significa que no pocas veces los idearios de estos grupos están conectados a ayudas económicas. Además, cuando más intensa era su labor por la fusión unos eran pro chinos, otros pro soviéticos, pro cubanos, pro albaneses. “Y resulta que la crítica que se desarrollaba no se basaba en liberar las potencialidades de lo existente sino en difundir las ideas de los países o instituciones patrocinadores”. Animado por ese deseo, quizá, se unió a los fundadores del Movimiento de Unidad Socialista, MUS, cuyo ideólogo y líder era Roberto Cassá y en el que además estuvieron Otto Fernández, Carlos Julio Báez, y otros. Luis, sin embargo, no ha abandonado ese propósito. En sus afanes de transformación social aglutinar a los grupos marxistas es su empeño primordial. La rebelión de 1965 fue también para él un inmenso escenario en el que comenzó a poner de manifiesto la vocación magisterial que nunca ha abandonado. Hoy no instruye en las calles ni entrena para batallas bélicas pero ofrece cátedras magistrales por las que no cobra. Es profesor de teoría social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ya era miembro del Comité Central del aún PSP cuando planteó que la organización debía prepararse para la posibilidad de un estallido popular. “La huelga de mayo de 1964 fue una huelga insurreccional, tuvo expresiones de lucha violenta”, recuerda. Otro indicio muy creciente que entendía como inminente detonante fue la unificación de las diferentes centrales sindicales y la presencia militante de los sectores profesionales “expresándose unitariamente”. Propuso, además, que el PSP tomara la delantera reclamando el restablecimiento, sin elecciones, del presidente Bosch. “El partido jugó un papel importante” en esa demanda, expresa. Discusión en los comandos. Durante la guerra, Luis Gómez Pérez tenía su base en el comando denominado “Bisonó Mera”, en la calle Leonor de Ovando “y teníamos una avanzada en la casa de los Paniagua”. En el alto mando del PSP, Gómez Pérez proponía la búsqueda de “una revolución democrática que desembocara en una socialista”. Otros propugnaban por “una revolución simplemente democrática”. En el fragor de la conflagración el debate se llevó a los comandos. “Valieron mucho para el partido varias investigaciones sobre la realidad dominicana”. Luis afirmaba que “la formación social era capitalista, atrasada, deformada y dependiente y no semi feudal” como aseguraban otros. “Para mí la fuerza motriz fundamental era el proletariado, para los otros el campesinado, esa era una discusión en todos los comandos”, narra el escritor y abogado. Él y Asdrúbal Domínguez ofrecieron conferencias en plena contienda. Entre los comandos que menciona está el que el Movimiento Popular Dominicano tenía en la escuela Argentina. “Íbamos a discutir el carácter de la revolución”. Le acompañaban Narciso González y Maximiliano Gómez. Sin embargo, dice que las controversias más encendidas fueron “en el comando nuestro que estaba donde está el Miuca”. Tenían otro en la calle Espaillat al frente del que estaban Alfredo Conde Sturla y Justino José del Orbe. El suyo lo compartía con su hermano Pedro, que recogía heridos en una guagua celular de la policía (perrera) de la que luego lo despojaron, y con “el chino González Mera, Braulio Torres, Felipe, un muchacho de Altamira; Rubén Echavarría (Hiroki), Manuel Bueno, un joven apellido Trujillo, el ex piloto Diego Mena”, entre otros. Vivió la explosión de un obús al lado de “la Avanzada” y la experiencia del asalto a la fortaleza Ozama. “Cuando la policía se estaba yendo hacia el río, Norge y yo salimos a combatirla, estuvimos disparando durante cinco o diez minutos hasta el otro lado. Logramos que los policías se rindieran, los trajimos hasta la casa de ladrillos por el parque Eugenio María de Hostos”. Con la refriega no concluyó la vida de Luis en el PSP. Siguió con los jóvenes en el ahora Partido Comunista Dominicano hasta que lo abandonó en 1972. Antes de marcharse enfatizó su trabajo en el plano teórico y puso el acento en la investigación. Ahí dejó su impronta como promotor del acercamiento del movimiento obrero y del pueblo al socialismo científico. Seguramente lo recuerden en Villa Francisca, Villa Juana, Guachupita, Gualey, Ciudad Nueva, Gascue, explicando el socialismo como meta ideal de los explotados y oprimidos. Pero también en Santiago y regiones aledañas donde trabajó con los marginados orientado por Alfredo Conde. La salida del PCD quizá no fue tan dolorosa para él como su retiro del 14 de Junio. Esta ruptura tuvo un significado no solo político, sino espiritual. Estaba ahí desde el trujillato, al que también combatió y con estos camaradas experimentó momentos de angustia y de alegría. Compartió celdas, torturas, entrenamiento, deportación, viajes y de cada uno trajo en su mente las estrategias para la liberación y la implementación de un régimen equilibrado, justo. La historia de su presencia en este movimiento es probablemente la más significativa de su existencia sublevada contra el abuso, el capital, el imperio. No obstante, la formación de siete frentes para la guerrilla que encabezó su entrañable amigo y líder Manolo Tavárez, en 1963, fue el motivo de su alejamiento. “Muy rápidamente quedé convencido de que no había otro camino que dejar el paso a esa estrategia condenada al fracaso…”.

sábado, 30 de agosto de 2014

LUIS RAFAEL GÓMEZ PÉREZ Su larga trayectoria revolucionaria empezó por las enseñanzas de la Iglesia

LUIS RAFAEL GÓMEZ PÉREZ Su larga trayectoria revolucionaria empezó por las enseñanzas de la Iglesia Por ÁNGELA PEÑA a.pena[@]hoy.com.do 23 agosto, 2014 2:00 am Sé el primero en comentar
Luis Gómez Pérez Luis Rafael Gómez Pérez, combatiente de izquierda que militó en el 14 de Junio, el Partido Socialista Popular, el Partido Comunista Dominicano. Está luchando por los explotados y oprimidos desde la adolescencia, cuando reunía a zapateros y a otros obreros de Santiago a orillas del río Yaque para crear conciencia en ellos de lo que era la tiranía de Trujillo. A partir de entonces este líder precoz se vinculó a estudiosos del marxismo que propugnaban por una sociedad equilibrada y justa a través de movimientos armados, expediciones, guerrillas… Esos proyectos continuaron vigentes pese a ser derribada la dictadura porque la clave, para él y sus camaradas, no era solo salir del sátrapa, pensaban que la transformación necesaria era tan grande que solo una revolución armada podía reencauzar al país. Algunos lo consideran un conspirador de toda la vida. No le agrada el término porque le disgusta que lo digan sin entrever en él su condición de revolucionario. Luis Rafael Gómez Pérez, combatiente de izquierda que militó en el 14 de Junio, el Partido Socialista Popular, el Partido Comunista Dominicano, el Movimiento de Unidad Socialista; que se entrenó militarmente en Cuba y en Caracas, estudió en la Unión Soviética y que a sus 81 años se siente con energía y valor para tomar un fusil si el pueblo se aviene a una guerra fue, sin embargo, monaguillo que tuvo vocación de ser cura. Las lecturas de ese tiempo y los religiosos que le deslumbraban son parte de su historia que prácticamente solo él conoce, pero que lo orientaron hacia el ideal de lograr una vida digna para los pobres de su Patria. “Hice contacto muy temprano con la Utopía, de Tomás Moro, se trabajan muy bien las guerras justas e injustas y se hace referencia al tratamiento de Santo Tomás en las guerras justas… Llegué a toparme con ese texto que es una joya a través de Indis, de Francisco de Vitoria”, relata. Es paradójico que fuera el jesuita Luis Posada quien le creara la expectativa de ser filósofo desde el catolicismo. El preceptor de Ramfis fue a dar un cursillo a Santiago y Gómez Pérez quedó maravillado con su elocuencia. “Al segundo día el padre Quevedo consumó la obra”, exclama. Llegaron entonces a sus manos El arte de la guerra, del estratega chino Sun Tzu, y la Summa Teológica, de Santo Tomás, pero ningún autor le ha marcado tanto como los dominicos, asegura. “Me deslumbraron y me deslumbran todavía. El Sermón de Adviento fue un manifiesto humano, no lo vi como algo religioso, sino político”, significa este rebelde que también encontró deleite en Fray Pedro de Córdova, a quien admira “inagotablemente” porque planificó el discurso que leyó Montesinos. “Eso no fue un asunto vaticano o papal, fue una acción casi de guerra”, declara. El estudio constante y el trabajo con dedicación y arrojo le han acompañado desde niño. En insuperable tiempo se graduó de bachiller, mecanógrafo, calígrafo y casi maestro de la ortografía en la academia Santiago, de Antonio Cuello, quien le producía una especie de catarsis cuando dictaba. “Mi consagración era escuchar a ese hombre dictando”. Gracias a estos estudios pudo ser auxiliar de oficina cuando vivió en Buenos Aires, luego de asilarse en la embajada de Argentina después del doloroso e inhumano calvario que experimentó en La 40. Este guerrero de tantas batallas que pasados los años 70 buscaba un líder de arraigo entre todas las clases sociales para acabar con la arbitrariedad balaguerista, trajo en sus genes la sangre levantisca contra el imperio y el despotismo. Desiderio de Jesús Gómez Morel, su padre, se alzó varias veces en la manigua junto a Desiderio Arias, y María Ercilia Pérez viuda Gómez, la madre, hoy de 108 años, no solo fue simpatizante del caudillo sino antitrujillista que inspiró esa actitud en su hijo. La agitada izquierda. El papá quitó de su mente el deseo de ser cura enviándolo a estudiar filosofía en la Universidad de Santo Domingo. Vino y se inscribió también en derecho y de inmediato se alineó con quienes sintonizaban con sus ideas políticas. Pipe Faxas, marxista, y él, fueron entrañables. El vínculo que los unió fue fuerte. Habla de él con admiración y se toma horas relatando sus amargas y gratas vivencias. Darío Solano, Abel Rodríguez del Orbe, Carlos Rizek, Marcio Veloz, Cristóbal Gómez Yangüela, Paco Troncoso, Tirso Mejía Ricart, Tony y Andrés Avelino, Minerva Mirabal, Luis Escobar, Octavio Amiama, Federico Henríquez Gratereaux, atizaron las chispas que habían comenzando a encenderse en Luis desde Santiago, como integrante del Frente Cívico, creador de manifiestos impresionantes para el desarrollo del pueblo encadenado. Después pasó al Frente Interno, luego Movimiento Revolucionario 14 de Junio, el de sus mayores experiencias y hasta de estremecimientos cuando recuerda compañeros caídos. Ahí están sus historias de prisión, exilio, tramas, compra de armas, sedición, localización de arsenales y estructuras de cuarteles, impresión y distribución de libros socialistas, fabricación de bombas, tácticas de asalto, lucha en las montañas, ofensiva… Pero se marchó de la agrupación porque no estuvo de acuerdo con la forma en que se planificó y desarrolló la guerrilla de 1963. No solo conocía con precisión los accesos a la cordillera Central sino que venía de entrenamientos profundos, de prolongadas charlas con Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, de ser discípulo de Freddy Fernández Barreiro, director del proceso armado costarricense que llevó a José Figueres a la presidencia. Sabía que concebido como estaba, el plan sería un fracaso. Tenía desacuerdo con esa infraestructura, cuya formación se ha atribuido a Fidelio Despradel, porque entendía que sustituía la capacidad política de la agrupación y neutralizaba a una parte de sus principales dirigentes. Se fue al Partido Socialista Popular, “porque mis lecturas desde Venezuela apuntaban no solo hacia la teoría sino a la praxis marxista” y ya se había relacionado con Asdrúbal Domínguez, José Israel Cuello, Narciso y Antonio Isa, Alfredo Conde Sturla y otros. Revela las causas de la ruptura entre fundadores y jóvenes, errores, el proyecto de guerrilla que se vio abortado por la guerra de abril, los acuerdos y desacuerdos con Bosch y con Caamaño para venir en un desembarco guerrillero, los hombres que el partido enviaría a integrarse a las fuerzas del Che Guevara en Bolivia y también las causas por las que abandonó la organización en 1973. El catedrático, quien está en la UASD desde 1972, encanta con su conversación fluida y voz modulada que atrajo la atención de América Latina cuando junto a Juan Doucudray orientaba al pueblo dominicano desde una estación de La Habana. Lograr que contara sus luchas por la liberación dominicana conllevó un gran trabajo de persuasión. Pero en más de dos semanas narró su vida en la agitada izquierda, y en esos relatos aparecen inmensidad de nombres de dirigentes y militantes de facciones ajenas a las suyas, muchos citados en acciones ejemplares o reprochables. Reitera su disposición a tomar el fusil si es necesario y se le pregunta si la efectividad de su tiro, a los 81 años, es la misma que en sus tiempos juveniles. Reitera que lo haría o habría que amarrarlo. En cuanto a la edad apunta que las historias libertarias son procesos abiertos y que los hombres que despejaron el camino a Fidel Castro en la loma eran ancianos.

jueves, 28 de agosto de 2014

Caamaño en el panteón de la historia

Caamaño en el panteón de la historia ARTÍCULO SIGUIENTE » Por MARÍA ELENA MUÑOZ MARELMUNOZ@HOTMAIL.COM (APORTE) 16 agosto, 2014 2:00 am
Caamaño La caída del Che en Bolivia, en octubre del 1967, desató un intenso debate en las cúpulas dirigenciales revolucionarias a nivel mundial sobre la eficacia o no del “foco guerrillero” como método de lucha, en la concretización de los movimientos de liberación nacional. En la edición del suplemento “Areíto” del 9 de agosto nos ocupamos de este tema. Expusimos las razones por las cuales el Coronel Caamaño se encontraba entre los que le acordaban vigencia para entonces, por lo que continuó con su proyecto, que en este contexto insurgente pensaba implementar en nuestro país. Nadie pudo convencerlo de lo contrario. Ante tal terquedad, decíamos, cayeron rendidas todas las estrategias de seducción y todas las diplomacias de desistimiento. Terquedad que se constituyó a la postre en el andamiaje de perseverancia, integridad y firmeza. Esa que hizo de Francis ese paradigma de decisión, arrojo y entrega a la causa del pueblo. Lo demostró la renuncia de los privilegios e intereses de clase y a los que le otorgaba su alto rango castrense, mundo de sombras que desestimó para asumir la más difícil y asombrosa coyuntura política de nuestra historia contemporánea y del continente. Porque del Coronel que andaba con las botas puestas del Gobierno de facto del Triunvirato al Coronel de Abril, hay toda una epopeya. Porque dependió de un instante único, legítimo e irrepetible, en el que en la dualidad de un debate interior propio de la condición humana se decidía el destino de un hombre y de un pueblo. Como en aquel tiempo “en que los dioses no estaban ya y Cristo no había llegado todavía; cuando de Cicerón a Marco Aurelio, hubo un momento en que el hombre estuvo solo”. (Margarita Yourcenar, “Memorias de Adriano”, contraportada.) Siglos después, en un momento similar, en que el pueblo dominicano se quedó solo, fue que Caamaño dio el salto dialéctico, el que mantuvo, tanto cuando el sueño fue semilla y cuando fue fruto. Ese que le ha abierto las puertas de todos los monumentos… Porque aunque navegamos en un océano de mártires, aunque hemos vivido caminando entre los cipreses que dan sombra a ese interminable cementerio de la resistencia, el mérito de Caamaño fue estar ahí y llenar el vacío, en el momento preciso que nuestro pueblo sintió que se quedaba solo. Fue el día cuando la huida y la claudicación llenaron el espacio que antes cubrían el vigor insurgente de la esperanza. Porque aquella revuelta que en principio solo aspiraba al simple regreso de la constitucionalidad perdida, de repente, como en una espiral de fuego, entró en una dinámica inesperada de movilidad constante, cambiando cualitativamente en cuestión de horas el traje conceptual que vistió en sus orígenes, a la que Caamaño fue dando respuesta paso a paso, sin vacilaciones. Fue ahí donde nació su liderazgo, cuando esa lucha ya no respondía ni a las expectativas políticas, ni a la capacidad de respuesta de muchos de sus gestores y dirigentes iniciales. Porque cuando La Embajada llamó a estos últimos a buscar una solución negociada a raíz del estallido de la crisis, exacerbada por la agresividad reaccionaria instalada en San Isidro, que amenazaba con transformar la insurrección en una guerra civil, en lugar de aceptar la conciliación como hicieron otros, Caamaño interpuso de nuevo y sin titubeos su terquedad, aquella que responde, ya lo vimos, a la noción de deidad: “El que quiera morir con honor que me acompañe al puente”. La batalla decisiva de la guerra que apenas comenzaba. La que definió y consolidó el triunfo de la constitucionalidad, sobre la ilegitimidad. Aquella ganada por un pueblo sorprendido e indefenso, que solo contaba con una vanguardia emergente, surgida en el fragor de las hostilidades, esa que a pesar de todo eso, lo condujo a la victoria. La primera utopía que se nos concretizaba. Efímera en el tiempo, 48 horas. Trascendente en sus proyecciones: más de 48 años. Incisiva en el espacio, como la aguja gótica de una catedral medieval. Así se mantiene en la cosmovisión dominicana. Estructurada en la sutil arquitectura del símbolo, como la de David y Goliat. Como la que comenzó cuando en el Puente donde aún ondeaban las banderas empujadas por los vientos del triunfo, fueron arriadas por otras visiblemente tenebrosas, para saludar el arribo imperial de 42 mil bayonetas. Fue que el relámpago atrajo el trueno. Ese que hizo que la guerra civil se transformara en guerra patria, en las trincheras inexpugnables del honor, donde se defendía la soberanía vulnerada. La resistencia heroica de un pueblo pequeño, cercado por el aparato militar más grande y moderno de la época, en el angosto, accesible y expuesto casco urbano, peleando con las rústicas armas de la espontaneidad, constituyó una hazaña tal que al parecer solo cabía en el universo mágico garciamarquiano. Pero el arquitecto de una de las más grandes experiencias revolucionarias de los últimos tiempos supo definirla: “Con 12 hombres como los Constitucionalistas de Santo Domingo, yo tomo a New York”, exclamó Fidel en las Naciones Unidas. Lo dijo, porque la intensidad de los combates ponían en entredicho el carácter avasallante de la Intervención. Por tanto, era menos humillante decidir el alto al fuego cuando todavía la dinámica de la guerra no daba señales de determinar si había vencidos o vencedores. Tal confusión era más rentable al orgullo imperial. En especial, cuando la voz del Comandante en el foro mundial, en su metáfora insurgente le recordó el bochorno de Bahía de Cochinos. Sentar por primera vez en la mesa de negociaciones a la potencia hegemónica del Norte constituyó, sin duda, una gran victoria, no solo para nuestro pueblo, sino también para los del Tercer Mundo involucrados en desafíos desiguales similares, colocada dicha acción en la perspectiva de una tregua, hasta que se creen las condiciones para el combate final. Convicción que subió al avión junto a Caamaño y a los demás dirigentes constitucionalistas, cuando fruto de dicha negociación debieron tomar el camino del exilio. Fue así como saltando de las trincheras al pie del Ozama a las del Támesis y el Sena, llegaron a las aguas turbulentas del Caribe, donde los caracoles desalojados por ellas del hábitat movedizo de las arenas, se ven constreñidos a ascender el consistente, pero sedicioso, territorio que le mostró Manolo: “las escarpadas montañas de Quisqueya”. Para entonces el único, donde se creía que se podía resituarse el sueño. Escenario que le iba a permitir cumplir su juramento, incluso más allá de lo prometido, porque allí caería reproduciéndose su inmolación a la manera del Che; solo que ninguno de los dos necesitaba morir para que la memoria histórica registrara con letras refulgentes su entrega a la causa. Bastaba con haber protagonizado las gestas que hemos exaltado aquí, para que las puertas de todos los mausoleos del mundo estuvieran abiertas para recibir sus restos. Pero la barbarie entronizada en el poder a la hora de perpetrar su fusilamiento había tomado sus previsiones para evitarlo. Tal percepción se fortalece frente al hecho de que sus huesos no han podido ser llevados al Panteón Nacional, como oficialmente fue establecido el pasado 2013, desaparecidos como están por esos paisajes de la injusticia, por donde aún se pasea impune el oscurantismo, quizás para que no recibieran el reconocimiento y el fervor eterno de su pueblo, metiéndolo en el oscuro túnel del olvido. Es posible que ese mismo despropósito buscan los que hoy, en una acción inusitada, totalmente descontextualizada y por ende sospechosa, intentan en un acto de cobardía inenarrable, hacer denuncias y acusaciones contra quien ya no está físicamente aquí abajo para responderlas. Comentarios que entran en aquella categoría infructuosa e irresponsable a la que se refería tajantemente T.S. Elliot, el célebre bardo anglosajón en Tierra Baldía: “No hay argumento que resista un hecho que lo desafía”. Peor aun cuando en la trayectoria luminosa de un héroe de la estatura de Caamaño, estos superabundan, convirtiéndolo en uno de los grandes paradigmas de la resistencia. Por lo cual aunque sus huesos puedan andar dispersos en nichos virtuales de mármol, quizás de tierra o guarecidos en cabelleras coralinas en el mar; hace ya mucho tiempo que el pueblo los reunió, colocándolo en el Panteón inmutable de la historia.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Pueblo Nuevo, una cantera de Panfleteros de Santiago

Pueblo Nuevo, una cantera de Panfleteros de Santiago http://acento.com.do/2014/opinion/8168235-pueblo-nuevo-una-cantera-de-panfleteros-de-santiago/ Por Darío Nicodemo. 26 de agosto de 2014 - 12:09 am -
Darío Nicodemo Autor / acento.com.do Con sentencia del 2 de mayo del año 1933 la Sala Capitular del Ayuntamiento Municipal de Santiago de los Caballeros designó, en esta ciudad, un nuevo Ensanche con el nombre de Presidente Trujillo. Este populoso sector hoy se conoce como Pueblo Nuevo. Está ubicado en la zona comprendida entre las avenidas J. Armando Bermúdez y 27 de Febrero. Los terrenos pertenecieron a Abelardo Viñas, Simón Díaz Díaz y los herederos de la sucesión de James Palmer. El historiador don Román Franco Fondeur, director del Archivo Histórico de Santiago dice que: “De la reubicación de aquellas familias comenzó a nacer Pueblo Nuevo. No lejos del Parque Imbert – cuyo cerrillo y terrenos aledaños conservaban su formación geológica original, digámoslo así – la Sucesión de don Abelardo Viñas – años luego – trazo, solares y calles, fue la Urbanización Viñas”. En el libro: “Los Estados Unidos y Trujillo 1960-1961. Los Días Finales”, de Bernardo Vega, este expresa, en la página 44, que: “El 18 de mayo de 1962, Clodoveo Ortiz González prominente ex-miembro del SIM y en esos momentos preso, daría su versión sobre cómo el complot fue develado”. Refiere Bernardo Vega: “Según Ortiz González, unas 350 personas fueron tomadas prisioneras (incluyendo cinco mujeres), de las cuales alrededor de sesenta fueron asesinadas, incluyendo 43 “panfleteros” del Cibao”. El escritor e intelectual Bernardo Vega, puntualiza: “… fue ubicada por el autor en los papeles personales del Embajador John Bartlow Martin, en la Biblioteca del Congreso, en Washington”. Partiendo de las informaciones de Clodoveo Ortiz González, los panfleteros serían más de cuarenta, solo del Cibao, no se especifica si fueron de Santiago de los Caballeros. Es preciso recordar que en mi artículo: “UGRI y UAT, coinciden en el panfleto”, relato de forma sucinta lo expresado por el panfletero maeño Ramón Echavarría sobre la formación de un grupo de Panfleteros en Mao, Valverde. Publicado en el periódico digital acento.com.do el 7 de marzo del 2014. El Pueblo Nuevo de Santiago de los Caballeros, es reconocido por su combate contra la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Uno de los hechos más destacado, e importante fue la participación de sus hombres en la Unión de Grupos Revolucionarios Independientes (UGRI), fundada por el estratega Wenceslao Guillén Gómez (Wen), y conocido por el nombre de “Los Panfleteros de Santiago”. Dentro de los miembros de UGRI de Pueblo Nuevo, fueron elegidos varios de ellos, por Wen Guillén, para participar en la acción del volante regado contra Trujillo en Santiago, Gurabo, Guazumal, Tamboril, Esperanza y Valverde, Mao, el mismo decía en uno de sus lados: “Con Perdón de la Expresión Trujillo es un Mierda”. Carlos Mejía Blanco, de Pueblo Nuevo e hijo del Panfletero de Santiago, Ramón Antonio Mejía (Actividad), apresado y asesinado en la cárcel La 40, a la edad de 27 años, ha confeccionado una lista de los 18 Panfleteros de Santiago, que residían en este barrio cuando fueron detenidos por la satrapía trujillista en enero del 1960. Esta lista fue publicada el 22 de enero del 2014, en su muro de Facebook, con el título: “Enero negro, holocausto en Pueblo Nuevo de los 60…!”. El Panfletero, José Rafael Colón (Fellito), comentó, en una extensa entrevista que le hicimos el 5 de febrero del 2014, en su residencia de la calle Anacaona No 83, del sector de Pueblo Nuevo, los nombres de quienes fueron sus compañeros de lucha y de prisión en los centros de torturas trujillista.
Jose Rafael Colon (Fellito) José Rafael Colón, narró cómo él fue detenido, a las cuatro de la tarde del 20 de enero del 1960, en la Avenida María Martínez de Trujillo, hoy 27 de Febrero, a la edad de 27 años. Había sido llevado por un agente de apellido Disla, quien lo dejó en la avenida y a seguida fue recogido por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y llevado primero a la Fortaleza San Luis. Recuerda Fellito: “…fue en la Fortaleza San Luis, donde recibí mi primera pela, de parte de quien posteriormente fuera un destacado industrial del país”. “Junto a los hermanos Simón y Chichí Díaz Hernández, fuimos trasladados, esa misma noche, en un carro Volkswagen conocido como “Cepillo” a La 40”. Rafael Colón dice: “Simón, Chichí y yo regamos los volantes durante dos noches por los barrios Ensanche Bermúdez, Gurabito y San Rafael, hoy Ensanche Bolívar. Terminamos en el Estadio Radhamés, al amparo de un apagón provocado por los miembros de UGRI”. Comentó Colón, de las torturas que recibió, cómo salvó su vida gracias a la astucia de declararse analfabeto y desconocedor del contenido del volante. “Engañé al mismo John Abbes García (Johnny) Jefe del Cuerpo de Investigadores y otros miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) haciéndole creer que el volante era una propaganda del “Jabón Hispano” Sobre esta misma versión, el también Panfletero de Santiago, Manuel Armando Bueno Pérez, escribió en su libro: “Cárcel y Guerra”, un capítulo dedicado a José Rafael Colon, “El Analfabeto”. Es esa obra se hace mención de los Panfleteros Wenceslao Guillén Gómez (Wen), los hermanos Díaz Hernández, Ucho Capri, Ule Liz, Enrique Perelló, El Alemán, Luis (El Negrito), Profesor Tineo, Manolico, Enrique Perelló y Colón. “Los volantes me los entregó Simón Díaz Hernández en la misma puerta de mi casa en Pueblo Nuevo”, dice Fellito. Colón comenta cómo él y Simón habían conquistado a José Aridio Núñez para que participara con el grupo de UGRI, y llevara los volantes dentro de dos panes de los conocidos como “Pan de Agua”, para ser repartidos en Jánico. Esta acción no se materializó debido a la prisión de los Panfleteros de Santiago”. José Aridio Núñez, vive aún en la calle José Isidro Pérez de Pueblo Nuevo y: “debe su vida, a que ni Simón ni yo mencionamos su nombre durante las torturas que recibimos en La 40” señala José Rafael Colón (Fellito).

sábado, 2 de agosto de 2014

El "compadre" Manolo Tavarez Justo"

El “compadre” Manolo Tavárez Justo Publicado el 20 de julio del 2014 - 1:05 am por elnacional
Doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder de la guerrilla de Las Manaclas. PEDRO MENDOZA Junio es el mes que junto a febrero y agosto, se lleva las más comentadas y analizadas conmemoraciones en la República Dominicana. Pues aquellos hombres de plena reciedumbre moral y emocional que, sin temer las consecuencias de enfrentar el sanguinario régimen de Rafael Leonidas Trujillo se enrolaron en la expedición de aquel junio del 1959, se ganaron inequívocamente el derecho a que toda la nación reconozca y recuerde su sacrificio y valentía. Pero aquel junio del ’59, que halló a un pueblo impermeable a aquel ideario de libertad y redención, no fracasó del todo. El chín de gloria que conquistaron con su hazaña, no pudo ser disfrazado ni asfixiado por los malvados y bestias que los torturaron y asesinaron. Y menos de un año después, en 1960, otros hombres tan valerosos como aquellos, recogieron su bandera y grito de redención y sin encogerse de hombros desafiaron al sátrapa, fundando el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, a la cabeza del cual estaba el doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo). Me he animado a escribir una especie de síntesis de mis recuerdos de aquellos años, porque cada año, para el 14 de junio, se publican artículos, se hacen editoriales y se ponen en circulación libros sobre aquel acontecimiento y, aún más, para enaltecer la heroicidad del líder del movimiento quien sin miedo al implacable dogma de la guerra fría, consistente en que debía morir inmediatamente quien ‘no estuviera a la diestra de Estados Unidos, asumió junto a muchos de sus compañeros la defensa del gobierno de Juan Bosch, derrocado el 25 de septiembre del 1963, sin embargo, sólo se destacan las actividades de Manolo en las grandes ciudades. Su inmolación tiene el mérito de que se sublevó en noviembre de ese mismo año tal vez a sabiendas de que el camino de la historia de los pueblos, frecuentemente, no es más que una larga cadena de tramos improductivos. Nunca he visto libros ni artículos de diarios, que hagan referencia a muchas de las actividades políticas que hiciera Manolo en distintos pueblos del país. Por ejemplo, nunca se ha dicho que dijo Manolo en Altamira, mi pueblo, en octubre del 1962 en su discurso en el Club Marién; donde comió, quien lo recibió y a cuántas personas recibió que querían saludarlo. En aquellos años, en Altamira la única familia identificada abiertamente con el 1J4 fue la familia Perrone-Polanco, sobre todo, los hijos de don Nicolás y doña Consuelo: Mateo, Musa y Loraine. Gente de clase media dedicada a la mediana empresa y a la agricultura. Recuerdo que fueron esos jóvenes los que juntos a Santiaguito Domínguez, Zulema, su esposa, José Evangelista Moya, los hijos de don Efraín Felipe (Papi, Luis y Chito), Tino Peña y unos cuantos jóvenes más a quienes ellos nos congregaron en el parque para el recibimiento de Manolo aunque ya a su arribo había alrededor de 150 personas. Aún retumba en mi memoria las palabras de Manolo aquel día. Por supuesto, las escribí para no olvidarlas: “La reacción, pretende hacemos creer que ella solita merece bienestar, que ella solita merece el beneficio del esfuerzo, del trabajo de todos y una vida digna y nosotros solo el garrote, la pobreza y la ignorancia. Pero vamos a demostrarle a esa reacción insolente que contamos con el valor de batallar orgullosamente por alcanzar el sueno de vivir con decoro y de llevar el pan material a nuestra mesa y el pan del saber a nuestros hijos.” Nunca he visto reproducidas esas palabras en los libros y artículos publicados sobre Manolo. Desconozco si fueron recogidas por los periodistas, aunque lo dudo puesto que Altamira en aquella época era un pequeño pueblo de escasa importancia política y no tenía corresponsales de prensa. Tal vez por eso jamás se dijo a dónde almorzó y recibió a decenas de personas que fueron a saludarlo ese día en casa de los Perrone. Ignoro por que Raúl Pérez Peña (Bacho), no dijo en su libro que los milicianos que integraban el Frente “Gregorio Luperón” pernotaban y comían en la finca de los Perrone en el Limón de Altamira y que era Mateo Perrone quien patrocinaba y coordinaba la entrega de aquel almuerzo. Por el hecho de que esa familia fue tildada de “comunista” por ser ‘catorcista’, estuvo tan ‘vajiada’ que treinta días después de la toma de posesión de Balaguer en 1966, la casa fue requisada pulgada a pulgada por tropas policiales y del J-2 bajo el chivateo de que todavía en esa casa había armas ocultas de cuando la guerrilla de Manaclas y el Limón, tres años antes. La fotografía de Manolo que aparece al lado de estos recuerdos, la tenía el matrimonio Parrome-Polanco en su dormitorio junto a una imagen del Corazón de Jesús. Cuando la Policía tiraba todo al suelo, un sargento preguntó a don Nicolás: “Señor, ¿quién es el de la foto?” Don Nicolás respondió: “Pues, es mi compadre Manolo Tavárez.” La tiró al piso, el vidrio se fracturó y el policía añadió: “Ese fue un gran hombre, pero se jodió por su vaina de comunismo.” Ninguno de los sobrevivientes de la familia Perrone recuerda adónde le tomaron esa foto a Manolo ni quien la tomó. Observe que él tiene un lapicero blanco enganchado en el bolsillo izquierdo de la camisa la cual parece de camuflaje y lleva una gorra tipo militar. Manolo está de pie dentro de una casa de madera; detrás de Manolo se observa la porción derecha de la cabeza de una mujer y también una segunda mujer cuya mano derecha toca ligeramente su hombro derecho. Ella tiene un anillo matrimonial en el dedo anular y Manolo tiene los brazos paralelos a su cuerpo. Hace algún tiempo, Loraine Perrone me autorizó reproducirla y esa copia es la que reproduzco aquí. Ah, olvidaba decir, que tras el allanamiento pregunté a don Nicolás por que dijo que Manolo era su compadre sin serlo y su respuesta fue: “Bueno, fue tan gordo el susto que pasamos que me sa1ió ‘hacerlo’ mi compadre después de muerto.” Creo que no está demás transcribir aquí dos estrofas que aún recuerdo, de unas copias que compuso Manuel Titica, decimero analfabeta altamireño, con motivo del discurso de Manolo cuando visitó Altamira en 1962. Un curricán de gente Aplaudió a don Manolo, Cuando dijo que lucharía Por la escuela y la comía. Conté ai compadre Guanchito Lo que Manolo había dicho, Y dijo mi compai sudando: “Ya ta ese comunita divariando”. 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