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martes, 16 de marzo de 2010

Estoy estupefacta por Alfonsina Perozo

Lunes 15 de Marzo del 2010, actualizado 2:34 PM

TRIBUNA ABIERTA
Estoy estupefacta
Por Alfonsina Perozo

- 3/15/2010

Me han regalado el libro titulado “Trujillo, mi padre en mis memorias” escrito por Angelita Trujillo y estoy estupefacta, porque mientras más avanzo en la lectura más consternada me encuentro con respecto a lo expresado en el mismo.
Para la niña mimada de Trujillo, en el gobierno de su padre este país era un paraíso celestial y se vivía en paz y armonía. Claro está, eso fue así para ella, su familia y sus secuaces. Solo hay que ver las fotografías que aparecen en dicho libro para constatar la opulencia en que vivían quienes se adueñaron del país.
El libro es una evidencia de que la señora Trujillo vivió en una urna de cristal y no se enteró nunca de que aquí se sufría la más cruenta tiranía de las que padeció nuestra América hispana. El colmo es que desde su cómodo “exilio” en Miami, transcurridos 50 años, ha sido incapaz de enterarse de las atrocidades cometidas por su padre y su séquito.
No se enteró Angelita que todos los que no estuvieron de acuerdo o se plegaron a Trujillo fueron llevados a la cárcel de Nigua donde fueron torturados y les pasó lo que ocurrió con mi familia: mi padre Alfonso, mis tíos César, Faustino y Andrés Perozo, todos asesinados desde los albores de la tiranía de su padre. Luego, mataron a mi hermano José Luis, siendo apenas un niño de 14 años. Mas tarde, a mi primo Masu Perozo, quien vino en la invasión del 14 de junio. Fue capturado vivo, lo llevaron a San Isidro y lo asesinaron, ¿Quién sería el asesino?
La hija menor del dictador menciona en su libro una frase de Abraham Lincoln: “se puede engañar todo el tiempo a una parte del pueblo y a todo el pueblo, pero no se puede engañar todo el tiempo a todo el pueblo”. Le doy toda la razón, gracias a Dios, el pueblo dominicano no estuvo engañado todo el tiempo.
Refiriéndose a los santiagueros que vinieron en la invasión del 14 de junio, afirma la autora que fueron libertados por Trujillo, pero no tuvo la misma suerte mi primo Masu.
Hablando de los indultados por su papá, ella dice y cito: “un clásico era el caso de los impertinentes hermanos Perozo”.
Quiero manifestar que me siento muy orgullosa de ser hija de mi padre y sobrina de mis tíos, más aún con el calificativo “impertinentes” que utiliza la hija de Trujillo para definirlos, pues éste les cabe por el gran mérito de haber sido pioneros en conspirar contra el régimen de Trujillo desde sus inicios.
En mi pueblo natal de Santiago ya no quedan vestigios de calles ni callejones con el nombre de Trujillo. Sin embargo, en Santiago sí hay una calle que lleva el nombre de HERMANOS PEROZO.
Toda acción trae una reacción y el que siembra vientos cosecha tempestades y no fue una tempestad la llamada era de Trujillo, fue un ciclón que comenzó con San Zenón y duro 31 largos y oprobiosos años.

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