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miércoles, 17 de marzo de 2010

Las dos caras deAngelita Trujillo. Escrito por: ÁNGELA PEÑA


Reportaje
Las dos caras deAngelita Trujillo
Pupo Román después de arrestado

La Reina de la Feria de la Paz asegura en una entrevista por televisión que vivía muy alejada de la política, pero en su libro como una prodigiosa estratega en esa ciencia y desvela secretos de crímenes que nadie conocía
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Escrito por: ÁNGELA PEÑA (a.pena@hoy.com.do)
La Angelita Trujillo que compareció al programa “El Informe” que produce Alicia Ortega, contrasta con la autora del polémico libro “Trujillo, mi padre… En mis memorias”, cuya circulación fue impedida por familiares de víctimas del trujillato y miembros de fundaciones patrióticas que consideran el contenido infame, falso, perverso, vil.
La presentada en la televisión es una abuela en apariencia dulce, tierna, evidentemente tan sensible que hasta lloró al recordar una malacrianza de su infancia frente al padre que gobernó al país con crueldad sin límites pero que ella describió como bueno, amoroso, “el mejor del mundo”.
La otrora aclamada “Reina de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre” se confesó tímida, humilde, negada a que la retrataran tanto en la llamada “Era de Trujillo”. En la obra que escribió es otra. Demuestra un increíble dominio de la política que aseguró no le gusta, y de las interioridades del régimen que impuso su progenitor. Desvela secretos de crímenes que nadie conocía y de situaciones que a muchos han parecido afirmaciones absurdas, como la participación de Luis Amiama Tió en el asesinato de las hermanas Mirabal y unas supuestas declaraciones del general José René Román Fernández (Pupo) que ningún autor ha publicado y sólo ella se ha atrevido, sin pruebas documentales, a externar.
Esta Angelita que el país pudo ver en televisión es también contradictora con la agresiva, vengativa, audaz “historiadora” –ella dice que su libro es historia- que tuvo el valor de consignar tantos episodios increíbles en los que envuelve protagonistas que jamás pudo concebir la mente humana. Comentó que durante la satrapía vivió “absolutamente en un mundo de fantasía”. Hablaba de los Estados Unidos, los viajes a Europa, reuniones y fiestas, manifestó. ¿Y cómo expone con tanta propiedad detalles de asesinatos, de la vida y el destino de los exiliados, los atentados y las tramas contra el dictador y otros hechos que, hasta ella, no eran del dominio público o se conocían en versiones diferentes?
Quienes han leído el escandaloso libro quedaron sorprendidos con esta mujer compasiva, conmovida al mencionarle las torturas a Sina Cabral. ¿Cómo pudo transformarse y articular con tanta propiedad capítulos calificados de venenosos, falsos?
Al margen de la ex reina. La intervención de René Fortunato arrojó luz sobre la causa de muerte de Ángel Morales, uno de los primeros opositores de Trujillo que para muchos había sido eliminado por orden del dictador. Manifestó que murió de un infarto. La confusión quizá se debe a que Trujillo ordenó asesinarlo en Nueva York, en 1935. Los sicarios mataron por equivocación a Sergio Bencosme, otro exiliado. Morales falleció dos años antes del ajusticiamiento.
El reconocido cineasta repitió la versión, que muchos han aclarado, de que Ramón Marrero Aristy fue asesinado en el Palacio Nacional. Su cadáver no apareció en Jarabacoa, como él dijo, sino en la carretera de Cazabito, en ruta hacia Constanza.
El 17 de julio de 1959, se informó que el escritor había perecido junto a su chofer Luis Concepción Belén, al caer su vehículo por un precipicio. En cuanto a que lo eliminaron en el Palacio, dice Manuel Javier en “Mis 20 años en el Palacio Nacional junto a Trujillo y otros gobernantes dominicanos” que esta afirmación “es dudosa y objetable. Es un hecho casi cierto, de toda certeza, que fue en la prisión de La 40 donde lo asesinó la gente de Johnny Abbes”.
En “Trujillo, aproximación al hombre y su tiempo” anota Fernando Infante que Marrero “fue asesinado a palos en la cárcel La 40…”.
Marrero era secretario de Trabajo cuando cayó en desgracia por supuestamente ofrecer durante un viaje informaciones adversas al régimen al periodista Tad Szulc que las publicó en The New York Times. Al regresar fue a entrevistarse con Trujillo que “lo ultrajó de palabras”. Afirman que el escritor, nervioso, “fue a sacar su pañuelo para secarse el sudor y un oficial del ejército, creyendo que iba a esgrimir un arma, lo mató de un balazo. Pero en el Palacio Nacional nadie recuerda haber escuchado un disparo en esa tarde negra… hay quienes opinan que Trujillo, después de vejarlo, ordenó su muerte al jefe del SIM y éste lo trasladó a La 40”, apunta Javier.
“Alejada de la política”. Angelita, quien aseguró en la entrevista que “en realidad yo vivía muy alejada de la política”, luce en su libro como una prodigiosa estratega en esa ciencia. Como entendida politóloga juzga el comportamiento de Balaguer durante la dictadura, la participación de Pupo Román en el tiranicidio y presenta a su padre como autor de todas las dichas y progresos que hoy disfrutan los dominicanos.
on las declaraciones de Pupo Román cuando estaba preso… Las conocía Balaguer. Quedaron en la Fuerza Aérea y no se las entregaron al Gobierno…”. ¿Cómo las obtuvo Angelita? De la actuación del general Román en el ajusticiamiento sólo se ha hecho pública una grabación con parte del interrogatorio que le practicaron cuando fue arrestado el 5 de junio de 1961. Está reproducido en el libro “Ayer, el 30 de mayo y después”, de Fernando Amiama y ha sido pasada en televisión por Luis Manuel Pellerano, sobrino del héroe. En el interrogatorio no hay alusión al crimen de las Mirabal.
La ex idolatrada hija del tirano afirmó, además, que Trujillo “sentó las bases para una democracia”, y que se han pasado 50 años hablando en contra de su padre. Su libro, añadió, “es la otra cara de la moneda”.

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