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domingo, 15 de julio de 2012

Jefes militares San Isidro entraron en estado pánico el martes 27 de abril 65


El presidente Lindon B. Johnson autorizó desembarco de 500 marines estadounidenses para operaciones defensivas.


 

47 años de la Guerra de Abril del 65

23 Abril 2012, 12:44 PM

Jefes militares San Isidro entraron en estado pánico el martes 27 de abril 65

La desesperada situación descrita por el embajador en RD William Tapley Bennett al Departamento de Estado de EEUU hizo que el presidente Johnson ordenara desembarco

Escrito por: HECTOR MINAYA (h.minaya@elnacional.com.do)

(8 de14)
“Recomiendo aterrizaje inmediato”, fue la última frase de un mensaje enviado al Departamento de Estado por el embajador de Estados Unidos, el martes 27 de abril de 1965, ante la gravedad de la situación por el ambiente de abatimiento emocional de los líderes militares de San Isidro y el repunte de las fuerzas rebeldes.
El desesperado llamado del embajador W. Tapley Bennett encontró asentimiento, ante la situación que describió, en el presidente Lindon B. Johnson y sus consejeros.
El Presidente le dijo al embajador que iba a autorizar el desembarco de 500 infantes de marina para operaciones defensivas. También instruyó a los asesores específicos para notificar a la OEA sobre las intenciones de Estados Unidos, para organizar una reunión con líderes del Congreso y elaborar una declaración para leerla al pueblo estadounidense.
El contenido de la declaración presidencial se convirtió en objeto de debate. El secretario de Estado, Dean Rusk, quería hacer por lo menos una referencia a la amenaza comunista como una justificación para el movimiento de tropas.
Otros consejeros, como McGeorge Bundy y el embajador ante la ONU, Adlai Stevenson, sostenían que el Presidente no debería ir más allá de la necesidad de proteger vidas estadounidenses en la explicación de su decisión.
Argumentaban que una intervención para proteger a los ciudadanos de Estados Unidos podría ser justificada como una operación limitada que en ningún caso comprometería la afirmación de la neutralidad de Estados Unidos.
En cambio, argumentaban, una intervención “para restaurar el orden” y evitar una victoria de los comunistas es casi seguro que involucra a Estados Unidos en favor de los militares de San Isidro lo que podría ser condenado por el hemisferio como un retorno a la diplomacia de cañoneras en apoyo de regímenes militares.
El punto de vista de Bundy y Stevenson se impuso en la redacción de la declaración y creó ciertos problemas.
Para proporcionar una justificación legal para la intervención, los asesores del Presidente querían que el coronel Pedro Bartolomé Benoit, cuya Junta había solicitado la intervención, explicara de manera explícita que su solicitud de intervención se basara en el peligro para las vidas de estadounidenses, que refería en su solicitud original de las tropas estadounidenses.
Bennett ya había asegurado al Departamento de Estado que Benoit lo había planteado en las comunicaciones orales con personal de la Embajada, pero el Departamento de Estado reiteró que sólo una declaración escrita del líder de la Junta satisfaría los requisitos de Washington.
El embajador Bennett envió otro cable en el que indicaba que el jefe de la Policía dominicana informó a la Embajada que "ya no puede garantizar la seguridad de los estadounidenses en el camino a la zona de evacuación”.
Benoit se dirigió de nuevo a la Embajada en la que le decía: "Me gustaría añadir que la vida de estadounidenses está en peligro y las condiciones de alteración del orden público hacen que sea imposible proporcionar una protección adecuada. Por lo tanto, pido la intervención temporal y asistencia para restablecer el orden público en este pais”.
El presidente Johnson luego de reunirse con los líderes del Congreso pronunció un discurso explicando el motivo de la invasión.
En el momento en que estas acciones presidenciales se llevaban a cabo, más de 500 infantes de marina ya habían desembarcado en República Dominicana. El transporte de la mayoría de los marines desde el portaaviones Boxer a la cancha de polo cerca del hotel El Embajador se hizo en helicópteros en un día lluvioso.
Fue un tránsito impresionante que dio ánimo y confianza a los desanimados líderes militares que enfrentaban la revuelta.
Un Apunte
Justificación invasión
Para proporcionar una justificación legal para la intervención, los asesores del Presidente querían que el coronel Pedro Bartolomé Benoit explicara de manera explícita que su solicitud de intervención se basara en el peligro para las vidas de estadounidenses.

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