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domingo, 2 de septiembre de 2012

Carta de Ramfis

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31 Agosto 2012, 8:17 PM
Carta de Ramfis
Escrito por: VÍCTOR GÓMEZ BERGÉS
Ramfis Trujillo salió del país en agosto de 1960 a representar el gobierno a las reuniones del GATT en Suiza, en medio una profusa publicidad. Hacía un año y dos meses se había iniciado el gran movimiento antitrujillista, que en cascada comenzó a minar profundamente la dictadura, con el desembarco por Constanza de 200 jóvenes rebeldes el 14 de junio de 1959 provenientes de Cuba y que concluyó con el  30 de mayo de 1961.
Se había fundado ya en Mao el “1J4”; se conocían, la Carta Pastoral de enero del 1960 abogando por la libertad de más de trescientos jóvenes presos y torturados en la Cárcel de la “40”, entre los que había hijos de altos funcionarios trujillistas; las presiones del presidente Kennedy para que Trujillo abandonara el país; el atentado del 24 de junio de 1960 contra el presidente Betancourt, y la renuncia de Héctor B. Trujillo como presidente de la República fruto del escándalo internacional por el atentado de Caracas y su sustitución por Joaquín Balaguer el 3 de agosto del mismo año, cuando Trujillo nombró a Ramfis, quien era jefe de la Aviación Militar Dominicana, representante ante ese organismo internacional. ¡Una de sus paradojas!
En la recopilación de documentos históricos que he guardado por años con marcado celo y que estoy donando al moderno Archivo General de la Nación encontré esta carta facilitada por un joven piloto de la AMD, quien me permitió copiarla a mano, ante su negativa de fotocopiarla por razones “de seguridad”, la que ofrezco hoy a 52 años de esa “proeza” de ese inolvidable amigo.
Me ha parecido importante al darla a conocer, resaltar algunas ideas expuestas en la misma, por cuanto resultarán novedosas y útiles para los estudiosos de la historia y las nuevas generaciones que no vivieron aquella negra etapa de nuestra vida política.
Dice Ramfis, entre otras cosas: “Recuerden que en enero -1960- me encontraba fuera del país y tan pronto supe de la traición que preparaba ese grupo de afeminados  “señoritos”  de la sociedad, de esos perritos falderos que lo único que han hecho en su vida es vivir de un apellido que creen que los respalda y que les ha colocado en la frente un letrerito que dice “Alta Sociedad” cuando al entender de las personas honorables más bien podría leerse “Alta Suciedad”, regresé para estar al lado de ustedes, donde las circunstancias lo requieren y en el momento en que fuere requerido”.
Por otro lado afirma, “que el complot develado no fue más que una trama del Departamento de Estado norteamericano, en combinación con la Nunciatura apostólica y con el apoyo de Roma”
“Hay una maniobra del Departamento de Estado Norteamericano como ya lo han dicho desde   Cuba… para derribar a Fidel Castro; pero quieren usarnos a nosotros de cebo…”.
Más adelante confiesa lo que se comentaba insistentemente por lo bajo entre el estudiantado universitario, de su gran capital, cuando afirma, “observen el fomento industrial que se ha emprendido últimamente y en el cual yo he invertido una fuerte suma de dinero…”
“Y para terminar quiero decirles que solo para regresar me toma 9 horas y que aquí estaré cuando el caso lo requiera”. De esto pueden estar seguros, somos como los elefantes que todos van a morir al mismo lugar”.
He aquí el texto íntegro de la carta.
Agosto 11 de 1960
Oficiales:
Muy brevemente salgo para Europa, a cumplir la honrosa misión de representar al Gobierno Dominicano en las sesiones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio comúnmente conocido como el Gatt. El Gatt es el acuerdo internacional comercial existente en los llamados países del mundo libre en el cual, desde luego, los peces grandes se tragan a los pequeños. Pero la parcializada propaganda internacional de este lado quieren decir  “Mundo Libre” y así tenemos que aceptarlo.
También voy a visitar a dos de mis hijas que se encuentran en Suiza y a atender otros asuntos semi-oficiales, respecto de los cuales considero debo guardar discreción por el momento.
He querido hacerles saber esto, ya que nuestros enemigos siempre están agarrándose de lo más mínimo para crear una confusión psicológica entre los ciudadanos dominicanos, y pueden coger este viaje mío como excusa para decir que “Ya empezamos a salir huyendo; casualmente porque no saben que NO vamos a salir huyendo. Comprendo que muchos de ustedes tienen el firme convencimiento de esto.
Aquellos que mediten y piensen en el pasado, comprenderán la sin razón de todos estos comentarios; pero es posible que dentro de este gran número de oficiales de mente clara, de concepto firme y de convicciones terminantes, exista un pequeño porcentaje que se deje influir por los comentarios ridículos y callejeros que crean nuestros enemigos y es más para ellos que he querido preparar estas palabras, para que no sean víctima de su propia confusión y por lo tanto, víctima luego de nuestras propias medidas que haya que adoptar, sean cuales fueren. A los hombres convencidos no les tiembla el pulso ni para sanar a un amigo herido, ni para matar a un amigo traidor. Recuerden que en enero me encontraba fuera del país y tan pronto supe de la traición que preparaba ese grupo de afeminados  “señoritos” de la sociedad, de esos perritos falderos que lo único que han hecho en su vida es vivir a base de un apellido que creen que los respalda y que les ha colocado en la frente un letrerito que dice “Alta Sociedad”, cuando al entender de las personas honorables más bien podría leerse “Alta Suciedad”, regresé al país para estar al lado de ustedes, donde las circunstancias lo requieren y en el momento en que fuere requerido.
A esos que pueden tener sus mentes tan desastrosamente débiles también quiero decirles que observen el fomento industrial que se ha emprendido últimamente y en el cual yo he invertido una fuerte suma de dinero. Además, aquí quedan mis padres, mis hermanos y tres de mis hijos.
 Esto, vuelvo y lo repito, no es necesario decirlo a aquellos de ustedes que yo he tratado más de cerca y a todos los que conozco; pero las circunstancias, el trabajo y lo grande que se ha tornado la institución, no me han permitido conocerlos a todos y por esto he querido hacerles algunos razonamientos para contrarrestar el posible efecto que quizás pueda provocar en ellos la guerra psicológica de nuestros enemigos.
También he querido hacerles saber que he llegado; después de seis meses de meditación y de ir uniendo algunas cosas y algunos casos, a la conclusión de que el complot develado no fue más que una trama del Departamento de Estado Norteamericano, en combinación con la Nunciatura apostólica y con el apoyo de Roma. La organización de las células lo deja entrever así claramente, pues es algo que no se podía ocurrir a ninguno de esos “ñoños imbéciles” que estaban comprometidos en la misma, pero sí al embajador Farland, que fue agente de la FBI por muchos años.
Hay una maniobra del Departamento de Estado Norteamericano como ya lo han dicho desde Cuba y todos debemos saberlo claramente para derribar a Fidel Castro; pero quieren usarnos a nosotros de cebo para conseguir los fines que ellos persiguen. Y en esa no estamos nosotros. Por eso el Generalísimo ha decidido que el Presidente de la República renuncie a su cargo y hacer unos cuantos cambios en el Gabinete, a fin de que si quieren intervenir en Cuba, que intervengan; pero sin ponernos a nosotros de parapeto para sus jugarretas y artimañas. 
En treinta años de Gobierno, Trujillo no les había molestado. En treinta años solo le molestó de Trujillo el que arrancara de las garras norteamericanas el control de nuestras aduanas, fuente principal de los ingresos públicos; que les comprara pagándoles, la Compañía Eléctrica; que les comprara pagándolos, a todos los ingenios; y que apenas tengan los norteamericanos inversiones fuertes en nuestra República. Esta es la principal causa de la propaganda adversa a nosotros.
Ahora, Fidel Castro les quita los ingenios, les quita las refinerías de petróleo y les quita el control de Cuba, que más bien era una colonia de los Estados Unidos. Pónganse ustedes a pensar por ejemplo, que en Cuba importaban anualmente seis millones de huevos de los Estados Unidos. Por ahí empiecen a juzgar, arroz, habichuelas, en fin un sin número de artículos de primera necesidad se importaban en Cuba de los Estados Unidos, lo cual arrojó un balance favorable a los Estados Unidos, de mil millones de dólares, en divisas, en los últimos diez años.
Ahora resulta que Castro es uno de los peores dictadores, uno de los peores enemigos públicos del mundo, pues cuando a esa gente les tocan sus centavos o sus dólares no hay quien les pare la boca.
Otra jugarreta que tenían en Cuba era la siguiente. Los cubanos tienen en el mercado norteamericano tres millones de toneladas de azúcar, con preferencias sobre los demás países; pero resulta que también los productos norteamericanos que estaban en Cuba tenían protección arancelaria. Esto significa que, por ejemplo, la fábrica cubana de aceite de maní no podía competir con la manteca que se producía en los Estados Unidos y que importaban en Cuba, por tanto dicha manteca no podía funcionar, ya que a mayor volumen de producción es enorme en los Estados Unidos, la fábrica de aceite de maní en Cuba, sin poder contar con una protección arancelaria gubernamental  por el acuerdo existente entre los dos países no podía funcionar.
Otro caso interesante es el de la refinería de petróleo cuando leemos la propaganda que sale en nuestros periódicos de la AP y de UPI pensamos: “Castro se está robando las refinerías extranjeras en Cuba”.
Sin embargo, la realidad es la siguiente. Las compañías refinadoras de petróleo en Cuba son las mismas dueñas de las compañías que extraen el petróleo en Venezuela y en otras partes del mundo.
Había una diferencia en el precio que pagaban esas refinerías a sus casas productivas de petróleo y el precio que pagaban en el mercado mundial, de 70 centavos y el único que se afectaba era el gobierno cubano, que perdía esas divisas que salían del país mediante esta maniobra, pues un petróleo que se podía conseguir a $2.10 el barril, las refinerías lo pagaban a $2.80 a sus casas en el extranjero.
No quiero de ninguna manera que Uds. crean que estoy asumiendo una actitud en defensa del gobierno de Castro; pero sí quiero que Uds. vean lo que sucedía en Cuba, que no sucede ni sucederá aquí y en que se basa nuestra independencia financiera y en que se basa toda la propaganda adversa por la prensa norteamericana contra nosotros y en que se está basando la propaganda adversa, más que por otro motivo contra el régimen de Fidel Castro.
Otra observación que quiero hacerles, para que Uds. se vayan dando cuenta de lo que es el dominio económico, es que en muchos países, como Alemania, Japón, las mercancías que se producen las producen las empresas cuyos accionistas principales son, en la mayoría de los casos, las grandes compañías norteamericanas.
Espero que estas breves líneas explicatorias, dentro de los limitados conocimientos que he adquirido durante el corto tiempo en que he estado separado de las actividades militares, me han puesto en condiciones de poderles explicar estas cosas de vital importancia, sean meditadas por Uds. con la atención que ellas merecen, ya que un país depende principalmente de su economía y esa economía la queremos hacer dominicana para los dominicanos, para no tenerles que soportar la soberbia al extranjero en nuestro propio país.
De todo se han querido valer nuestros enemigos; tramas políticas, invasiones armadas; en fin, un sin número de cosas, y en todas han fracasado. Ahora bien, han querido emplear un sistema de presiones internacionales, pero tampoco les valdrá, ya que las grandes mayorías dominicanas y las Fuerzas Armadas representan un baluarte inexpugnable de solidaridad con su líder máximo al frente. No habrá más invasiones ya eso pasó a la Historia. Ahora la guerra que estamos librando es simplemente de política internacional y es donde el jefe ha puesto toda su visión con, la finalidad de vencer, como ya lo hizo en el año 1937, con la cuestión haitiana, estos obstáculos creados por la envidia y el egoísmo de algunos extranjeros.
Para terminar quiero decirles que solo para regresar me toma 9 horas, y que aquí estaré cuando el caso lo requiera. De esto pueden estar seguros. Somos como los elefantes que todos van a morir al mismo lugar.  
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