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miércoles, 1 de agosto de 2012

Este país: “Féretro, tumba o sepultura”

Este país: “Féretro, tumba o sepultura”
Raúl Pérez Peña (Bacho)            PANCARTA           fundaciontestimonio@gmail.com

“Este es un país que no merece el nombre de país. Sino de féretro, tumba o sepultura”. Pedro Mir
Junio es la historia misma del pueblo dominicano.
A los jóvenes hay que reiterarles que entre el 14, el 19 y 20 de junio de 1959, vinieron del exilio casi 200 dominicanos y extranjeros solidarios a combatir al trujillato armas en manos.
Su sueño comprendía liquidar la tiranía y enclavar bases para la conducción del país por carriles democráticos con justicia social.
Caídos en combate o apresados y torturados hasta morir, los mártires de la “Raza Inmortal” trajeron en sus mochilas un programa revolucionario de cambios sociales, políticos, culturales, económicos y otras conquistas.
Trujillo apagó aquella llama encendida con sangre en Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Manolo Tavárez creció en la historia por recoger dicha antorcha con dignidad de prócer, subiendo en noviembre de 1963 a las escarpadas montañas de Quisqueya con el programa de liberación de la Raza Inmortal.
Abril de 1965, 16 meses después, los mismos propósitos libertarios toman las calles desafiando los “poderes públicos” ilegítimos.
La multitud de glorias apoya la iniciativa de Rafael y a Caamaño con los fusiles del deber patrio.
Entonces, Junio, Noviembre y Abril encadenan tres gestas y los mismos sueños e ideales.
Desde 1961 se habla de democracia “imperfecta” en vez de democracia secuestrada.
Sigue “en agenda” del programa de Junio, mientras se oculta el despojo enmascarado: una partidocracia corrupta.
Malogrado en sus sueños, al pueblo se le engaña vilmente aquí en la tierra, no en el cielo, ni en el espacio sideral.
¿Buscar en Marte a los responsables del despojo?
Silenciar la culpa y los culpables es un discurso.
“Así que fácil es”: Cantaba Gloria Martín a los evasivos.
No a la conmemoración evasiva que omite las verdades del presente desgarrador.
Digamos con Pedro Mir:
“Que día vendrá, oculto en la esperanza, con su canasta llena de iras implacables, y rostros contraídos y puños y puñales.”
“Pero tened cuidado. No es justo que el castigo caiga sobre todos. Busquemos sus culpables”.
“Y entonces, caiga el peso infinito de los pueblos sobre los hombros de los culpables”.

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