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jueves, 18 de junio de 2009

Expedicion de Constanza, Maimón y Estero Hondo

http://www.museodelaresistencia.org/resistencia/1951-1960/expedicion_del_59.html

Expedicion de Constanza, Maimón y Estero Hondo
Resistencia Dominicana 1951-1960

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ANTECEDENTES
La dictadura
Rafael Leónidas Trujillo llegó al poder en 1930, luego de participar en el golpe de estado a Horacio Vásquez -llevado a cabo por el movimiento cívico-militar del 23 de febrero-, y de ser elegido presidente en un irregular certamen electoral celebrado con un candidato único, una "nueva" y parcializada Junta Central Electoral, una amedrentada población votante y un 45 % de abstención. Desde el inicio estableció un pleno control político y militar del país, ensañándose contra los partidos de oposición. Su propósito era convertirse, junto a los suyos, en el grupo de mayor poder político y económico del país. No escatimó esfuerzos en acudir al engaño y el soborno, al robo y la expropiación, a la persecusión y el terror, al encarcelamiento y el asesinato contra todo aquel que interfiriese contra sus ambiciosos planes de ser el dueño absoluto de la Nación. Bajo su ferúla, reinó la megalomanía del tirano y el monopolio económico personal que desarrolló amparándose en el gobierno e imponiendo medidas despóticas de evidente corte caudillista y totalitario.

En definitiva, Trujillo se constituyó en un tirano que humilló y avasalló la dignidad de los dominicanos, al imponer un régimen que suprimió todo vestigio de libertad y democracia. Desarrolló un gobierno de corte nacionalista, que simulaba fortalecer las instituciones estatales y el orden público, mientras realmente mutilaba toda expresión de Justicia y Estado de Derecho.

Oposición al régimen: represión y crimen
La dictadura impuso un férreo control de la población, sometiéndola mediante el terror y la vigilancia, las delaciones, las persecuciones, así como las desapariciones o "trágicas" muertes. De este modo, los dominicanos tenían que escoger entre la penosa y humillante claudicación, o por el contrario el encarcelamiento, la tortura, la muerte o el exilio, además de las represalias a que eran víctimas los familiares de los osados que desafiaban al tirano.

El régimen también se hizo sentir fuera del país, con los asesinatos del dirigente sindical Mauricio Báez, en Cuba, así como del abogado y escritor español Jesús de Galíndez, quien fue secuestrado en Estados Unidos, y del intelectual español, José Almoina, quien se encontraba en México. El 24 de junio de 1960, bajo las órdenes de Trujillo tiene lugar el atentado contra la vida del presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, con la explosión de una bomba. Estos hechos ponen en evidencia que el poder del dictador no tenía fronteras.

Expediciones armadas previas
Dominicanos exiliados en diversos países americanos aunaron esfuerzos para llevar a cabo varias expediciones armadas, con el propósito de establecer la LIBERTAD y la DEMOCRACIA en la República Dominicana. El primer intento expedicionario lo encabezó, entre 1933 y 1934, el expresidente Rafael Estrella Ureña, mientras se encontraba en Mariel, Cuba. Después figuran el fallido intento de Cayo Confites (1947), la parcialmente arribada expedición patriótica de Luperón en 1949 y, en 1958, el fracasado intento de Miami.

1947-CAYO CONFITES

1949-LUPERÓN.

1958-MIAMI: Otro intento poco conocido fue organizado bajo la dirección de Manuel Batista Clisante, con la participación de unos 15 voluntarios, quienes tenían programado salir de Miami y aterrizar en el aeropuerto de Constanza. En julio de 1958 fueron descubiertos por las autoridades federales norteamericanas y encarcelados por unos pocos días. Once de ellos volvieron a incorporarse a la causa patriótica y participaron en la ejecutada expedición de junio de 1959, entre los que figuran: Carlos Cabral Manzano, José Antonio Batista Cernuda, José Antonio Campos Navarro, Manuel de Jesús Perozo, José Messón y otros más.

Campaña de descrédito
"Invasión" Versus expedicIÓN
El régimen dictatorial había desatado una previa campaña de rechazo hacia estos grupos de dominicanos que estaban en el exilio, falsamente argumentando que preparaban una "invasión", integrada por "barbuses" cubanos, con el objetivo de implantar el comunismo, abolir la propiedad privada, dividir las familias e imponer el ateísmo. Frente a esta campaña de descrédito, campesinos de las zonas en las que habían desembarcado los expedicionarios, se sumaron a la persecusión desatada por las fuerzas militares. A lo que habría que agregar que el gobierno les había ofrecido entregarles la suma de mil pesos por cada expedicionario muerto, aunque tan solo recibieron unos diez pesos.

Pero la realidad de los hechos nos dice que fue una expedición armada con fines patrióticos, compuesta en su mayoría por dominicanos, con el objetivo de devolverle a su pueblo la dignidad, la libertad y la democracia perdidas bajo la dictadura.

LOS MERENGUES TRUJILLISTAS
Desde sus inicios, Trujillo utilizó el ritmo del merengue y sus populares composiciones como campaña propagandística del régimen. Así, la letra y música del merengue "Recogiendo limosna no lo tumban", de Luis Kalaff, fue escrito haciendo referencia a los fondos que recaudaba el exilio dominicano para financiar la proyectada expedición armada a suelo dominicano.

Este merengue, que pretendía menospreciar el valor de estos patriotas, también fue utilizado por el régimen como música de fondo, cuando se leía por la radio la lista de los expedicionarios con nombres y apellidos, anunciándolos como "muertos", mientras muchos de ellos estaban siendo torturados, aunque ese sería su final por la maquinaria trujillista del terror, dirigida por los hijos de Trujillo, Ramfis y Radhamés, y por Johnny Abbes, Jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), acompañados de otros sicarios de la dictadura.

General Juan Rodríguez García (Juancito)
Nacido en Moca en 1886, era uno de los hombres más ricos del país, propietario de grandes extensiones de tierras y numerosas cabezas de ganado. En su juventud, junto a su hermano Doroteo, participó en la política en el bando de Horacio Vásquez.

En 1930, tras el golpe al gobierno horacista y el asalto al poder por Trujillo, temiendo sufrir represalias contra su familia, aceptó la postulación como senador del partido del dictador en ciernes. En el segundo período presidencial de Trujillo no logra esconder sus desavenencias y ausencias en las sesiones de la Cámara. En 1935 se resiste a firmar la condena del entonces diputado Miguel Angel Roca. A raíz de esta conducta disidente fue marginado de su cargo y sometido a vigilancia.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tomó la decisión de luchar activamente contra el régimen. Al no conseguir dentro del país el apoyo de otros desafectos y careciendo de armamentos, decidió salir al exterior para llevar a cabo su plan, no sin antes haber tomado medidas económicas que le permitieran acumular grandes sumas de dinero en el extranjero, para viavilizar sus planes.

Alegando problemas de salud fue autorizado a viajar a Puerto Rico, en enero de 1946, donde hace contacto con núcleos del exilio dominicano. Con igual propósito, viaja a Nueva York y luego a Cuba, donde se encuentra con su hijo, José Horacio Rodríguez, quien, como otros de los expedicionarios, dejó a un lado su renombrado nivel profesional, pues era un abogado con estudios de economía en la Universidad de Harvard, para enrolarse en el proyecto de la liberación dominicana, participando con su padre en Cayo Confites, en Luperón y, finalmente, llegando a ser comandante de las expediciones marítimas de junio de 1959.

En mayo de 1946, el tirano dispuso una campaña represiva contra los familiares de Juancito Rodríguez que se encontraban aún en el país, encarcelando a su esposa, nuera e hija, al tiempo que abusivamente disponía el pillaje de sus tierras y ganados. Mientras tanto, el general Juancito, como se le distinguió en llamar, se encontraba en Cuba, en medio de los aprestos organizativos de la proyectada expedición de Cayo Confites (1947). Dos años después, en Guatemala y con el apoyo del gobierno de Juan José Arévalo, dirigió la expedición que aterrizó en Luperón, el 19 de junio de 1949. A pesar de tener 73 años, igualmente forma parte del grupo de dirigentes del Movimiento de Liberación Dominicana que llevó a cabo las expediciones del 14 y 20 de junio de 1959 que, aunque fracasaron militarmente, encendieron la llama de la libertad, dando inicio al fin de la dictadura.

El 19 de noviembre de 1960, en Barquisimeto, Venezuela, luego de 14 años de exilio; del fracaso de las tres expediciones en las que había participado, Cayo Confites, Luperón y la de junio de 1959, de la muerte de su hijo José Horacio en esta última; cansado, deprimido y en la miseria, se quita la vida. Trujillo es ajusticiado seis meses después. Coincidiendo con el primer aniversario de la muerte de Juancito, el 19 de noviembre de 1961, los Trujillo salen del país.
En 1978, el presidente Antonio Guzmán gestionó la traída de sus restos desde Venezuela, siendo enterrado en Moca, luego de la realización de un homenaje póstumo. Una calle en La Vega lleva hoy día su nombre.

Derrocamiento de dictaduras y solidaridad internacional
Hacia la segunda mitad de la década del cincuenta se había creado un ambiente de ebullición libertaria en la región caribeña, producto de la caída de varios dictadores: Rojas Pinilla en Colombia (1957), Marcos Pérez Jiménez en Venezuela (1958) y Fulgencio Batista en Cuba(1959). Los exiliados dominicanos entendieron que Trujillo debía ser el próximo.

Varios de los exiliados en Venezuela habían participado en las luchas libradas para derrocar al dictador, asegurando así el futuro apoyo hacia la causa dominicana del gobierno provisional de Wolfgang Larrázabal y el electo presidente Rómulo Betancourt. Tiene lugar entonces la fundación de la Unión Patriótica Dominicana, en Venezuela, constituida en la casa de Rinaldo Sintjago, en febrero de 1958, apenas una semana después de finiquitada la dictadura en ese país suramericano. Para alcanzar sus ideales democráticos, esta organización no partidista decide colaborar con la guerrilla cubana, enviándoles dinero y armas a Fidel Castro, viejo compañero de los dominicanos en la frustada expedición de Cayo Confites. Se designa como enviado especial a Enrique Jimenes Moya, quien se integró a la lucha de los cubanos y logra que el gobierno revolucionario autorizara la instalación en esa isla hermana de los campamentos de entrenamiento de los dominicanos.

La lucha para darle fin a la dictadura trujillista era la próxima tarea, lo que fomentó expresiones de solidaridad y de adhesión por demócratas procedentes de diversas naciones: 22 cubanos, 13 venezolanos, 5 puertorriqueños, 2 españoles, 2 norteamericanos y 1 guatemalteco. Se emulaba así al general Máximo Gómez al combatir junto a los cubanos, a finales del siglo XIX.

Movimiento de Liberación Dominicana
A partir del 1ro. de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución, Cuba ofreció las condiciones para establecer los campamentos de entrenamiento de los expedicionarios que irían a suelo dominicano. A finales de enero llegan a la isla hermana José Horacio Rodríguez, Rinaldo Sintjago y Poncio Pou Saleta para dar inicio a los preparativos de reclutamiento de las tropas que se entrenarían en los campamentos de Mil Cumbres, provincia Pinar del Río, y el campamento San Julián, este último abortado por diversas razones. A partir de marzo van llegando desde diferentes países americanos, más de trescientos voluntarios. A solicitud de Fidel Castro, se designa a Enrique Jimenes Moya como enlace oficial entre los dominicanos y los cubanos.

Con la participación de casi todas las organizaciones políticas del exilio dominicano, se celebró en el mes de marzo, gracias a la convocatoria realizada por la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela, un congreso donde formalmente se constituyó el Movimiento de Liberación Dominicana, con la presencia además del Frente Unido de Puerto Rico, el Frente Unido Dominicano de New York, la Unión Patriótica Dominicana de Cuba, el Partido Socialista Popular, el Frente Independiente Democrático de Venezuela y la Unión Patriótica Dominicana de los EE. UU.

En su acta constitutiva figura el nombramiento de Enrique Jimenes Moya como comandante en jefe del Ejército de Liberación Dominicano, así como la creación de un Consejo Asesor de la Revolución Dominicana integrado por dos representantes de cada una de las instituciones arriba firmantes. A su vez, se eligió un Comité Central Ejecutivo conformado por los señores Dr. Francisco Castellanos, Dr. Francisco Canto, señor Cecilio Grullón, Dr. Luis Aquiles Mejía y el Dr. Juan Isidro Jiménez Grullón. Al general Juancito Rodríguez se le designó Consejero de dicho Comité y suplente en ausencia de alguno de ellos. Como resolución fundamental de esta asamblea quedó redactada y aprobada su plataforma de gobierno, el Programa Mínimo de la Revolución Dominicana, queabarcaba aspectos políticos, económicos y sociales. En el plano internacional establecía el compromiso de respaldar el ejercicio de la democracia representativa, así como "fomentar las relaciones con los demás pueblos, basadas en la comprensión y el mutuo respeto que inspira la igualdad privada de los estados y la libre determinación de los pueblos".

En este Movimiento de Liberación y en su Ejército confluyeron un grupo heterogéneo y plural de hombres de distintas ideologías políticas, clases sociales, religiones, razas y nacionalidades. Capitalistas y socialistas, intelectuales y obreros, profesionales y campesinos. Jóvenes y viejos, dominicanos y extranjeros se reunieron con un mismo ideal: la defensa de la LIBERTAD y la DEMOCRACIA.

Ejército de Liberación Dominicano
Dado el carácter eminentemente dominicano del movimiento, el Ejercito de Liberación tenía a Enrique Jimenes Moya como comandante en jefe y, como 2do. comandante, encargado de asuntos políticos del mismo, a Rinaldo Sintjago. El entrenamiento se realizó en el campamento Mil Cumbres, en Cuba, congregando unos 250 expedicionarios. La dirección de este campamento recayó en el comandante Dr. José Horacio Rodríguez. Los entrenamientos militares estuvieron a cargo del oficial mayor cubano Roberto Fajardo. Durante el campamento sus miembros se reagruparon en seis pelotones, comandados por dominicanos y denominados, respectivamente, Juan Pablo Duarte, Simón Bolívar, Duvergé, José Martí, Gregorio Luperón y Máximo Gómez.

A los dos meses de entrenamiento, Jimenes Moya seleccionó a los que integrarían las fuerzas expedicionarias. El día 13 de junio partió el primer grupo, distribuido en dos lanchas que zarparon desde la Bahía de Nipe, y despedidos por el comandante Camilo Cienfuegos; mientras, el 14 de junio, el grupo que iría por avión fue despedido por el capitán Manuel Rojo del Río, en la Bahía de Manzanillo.

Enrique Augusto Jimenes Moya
Nacido en Santo Domingo, en 1913, sale al extranjero desde 1934. Luego de residir en Colombia y Venezuela, viaja a Cuba para integrarse a la lucha antitrujillista, participando en la abortada expedición de Cayo Confites en 1947. A raíz del fracaso de esta, retorna a Venezuela.

En 1958 se suma a las acciones conspirativas que llevaron a cabo los venezolanos contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Forma parte a los pocos días de ese derrocamiento del grupo de exiliados dominicanos que funda la Unión Patriótica Dominicana en Venezuela y como representante de la misma viaja en misión especial a Sierra Maestra, junto al presidente cubano en el exilio, Manuel Urrutia Lleó, con el propósito de apoyar la lucha de los revolucionarios cubanos y obtener de ellos un posterior compromiso de colaboración con la causa dominicana. En Cuba, Jimenes Moya se incorporó -con el rango de teniente- a la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista, donde cayó herido. Por su participación, el comandante Fidel Castro lo ascendió al grado de capitán.

Al materializarse el triunfo de la revolución cubana, Jimenes Moya recuperado de su convalecencia médica, se concentra en las labores organizativas de la expedición armada de los dominicanos para derrocar a Trujillo. Fue nombrado comandante en jefe de Ejército de Liberación Dominicano, siendo ratificado con ese rango en el acta del congreso constitutivo del Movimiento de la Liberación Dominicana.

En su condición de comandante en jefe de la expedición, seleccionó nombre por nombre a los patriotas que llegaron en junio de 1959, rompiendo la formación de los anteriores pelotones del campamento. Comandó a la tropa que vino en el avión que aterrizó en Constanza, encabezando uno de los grupos guerrilleros que se formaron luego del desembarco, hasta ser hecho prisionero y asesinado por uno de sus captores el día 23 de junio.

Hoy en día, lleva su nombre la principal avenida del conjunto arquitectónico Centro de los Héroes, antigua Feria, ubicada junto a la salida de esta estación del Metro de Santo Domingo.

EXPEDICIONES ARMADAS DE JUNIO DE 1959
Estaba programada para llegar por aire y mar a suelo dominicano el 14 de junio. Sin embargo, las dos embarcaciones facilitadas por los cubanos llegaron a la costa norte seis días después, debido a un sabotaje y al mal tiempo.

El desembarco aéreo ocurrió el domingo 14 de junio, con 54 expedicionarios a bordo del avión C-46 Curtiss, en el aeropuerto militar de Constanza. La ruta de incursión aérea fue dirigida por Juan de Dios Ventura Simó y la expedición comandada por Enrique Jimenes Moya. El avión, adquirido en Miami utilizando parte de los 250,000 dólares donados por los venezolanos, fue camuflado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana y regresó a Cuba, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez y el co-piloto cubano Orestes Acosta.

El desembarco aéreo, en sentido general, fue exitoso y sin bajas, logrando los expedicionarios desplazarse hacia las montañas en dos grupos, uno dirigido por Enrique Jimenes Moya con 33 hombres, que avanzó hacia Tireo, mientras que los otros 20 expedicionarios, avanzaron hacia las montañas de El Botao, bajo la dirección del comandante cubano Delio Gómez Ochoa. El régimen desplegó unos 3,000 soldados, desplazando camiones y aviones, a los que se sumaron los grupos de campesinos y civiles. El 15 de junio temprano los cielos de Constanza se vieron ennegrecidos por los bombardeos de la Aviación Militar Dominicana. Mientras se internaban en las montañas, uno de los expedicionarios perdió la mochila que contenía los planos de los desembarcos marítimos. Esto constituyó un revés, al revelar los planes precisos de los desembarcos marítimos no realizados aún.

El 20 de junio, la lancha Carmen Elsa desembarcó por Maimón, con 96 expedicionarios, comandada por José Horacio Rodríguez y finalmente capitaneada por José Messón. A su vez, la Tínima desembarcó en Estero Hondo con unos 48 expedicionarios, comandada por José Antonio Campos Navarro. Los desembarcos fueron combatidos por el Ejército y la Aviación Militar, con el despliegue de otros 3,000 soldados. Los expedicionarios de Maimón y Estero Hondo fueron duramente atacados por la Marina, con la presencia de un guardacostas, una corbeta de guerra y un barco destructor, además de bombardeos por la Aviación Militar Dominicana.

La menor parte de los expedicionarios de ambos frentes cayeron en combate. La mayoría fueron hechos prisioneros por militares y civiles, algunos asesinados de inmediato o enviados a la Base Aérea de San Isidro, donde finalmente eran interrogados, torturados y fusilados.

Un último reducto de 5 expedicionarios de Constanza fue hecho prisionero el 10 de julio, compuesto por los dominicanos Poncio Pou Saleta y Merardo Germán, mientras que los cubanos Delio Gómez Ochoa, Frank López y el adolescente Pablito Mirabal, se les capturó al día siguiente.

Existen evidencias de la pervivencia hasta el mes de septiembre de 1959 de dos expedicionarios que habían desembarcado en Maimón, logrando permanecer con vida de manera aislada. Ellos fueron el norteamericano Larry Bivins -veterano de la guerra de Corea, y el español Francisco Álvarez, quien fue el último en morir el día 14 de septiembre, tras ser torturado, tal y como lo reflejan sus restos.

Apresamiento," juicio" y liberación
Los sobrevivientes: Francisco Merardo Germán, Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas, Gonzalo Almonte Pacheco y los cubanos Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal fueron de los últimos en ser apresados, y en el momento en que fueron llevados a la Base Aérea de San Isidro se encontraba en el país una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como periodistas internacionales, quienes con su presencia contuvieron, en cierta medida, las prácticas de torturas y los fusilamientos a que fueron sometidos la mayoría de sus compañeros. Se dio públicamente a conocer unos adulterados interrogatorios y sus fotografías recorrieron la prensa de muchos países. Fueron sometidos a un "juicio", donde no se les interrogaba, tan sólo se les acusaba, condenándolos a 30 años de prisión y al pago de 100 millones de pesos. Luego el dictador, asumiendo su simulado papel de "benefactor de la Patria", los indultó y liberó aparentando "benevolencia".

Meses después, Gonzalo Almonte Pacheco fue asesinado por esbirros del régimen, y a los cubanos se les permitió retornar a Cuba. De los dominicanos, apenas Poncio Pou Saleta salió hacia Venezuela, mientras los otros dos permanecieron en el país bajo constante vigilancia hasta el final de la dictadura.

Apertura democrática y exhumación de los héroes
Tras el ajusticiamiento del tirano, el 30 de mayo de 1961, y a la salida de los Trujillo del país en noviembre, durante el gobierno del Consejo de Estado (1962-63) diversos sectores de la sociedad dominicana y familiares de los expedicionarios comenzaron a demandar información sobre el paradero de los mismos. Con este objetivo, en enero de 1962 surge la Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, que desempeñó un papel importante en la búsqueda e identificación. El Dr. José Augusto Puig había iniciado una espontánea y valiosa labor de exhumación e identificación de 32 combatientes de los desembarcos de Maimón y Estero Hondo, entregándolos a la directiva de esta Fundación. En condición de héroes, como se les había declarado oficialmente en ese período, sus restos fueron depositados en el Panteón de la Patria hasta que fue construido en la capital su propio Monumento-Panteón en el Centro de los Héroes.

Unos 28 años después se logra obtener el permiso para rescatar del seno de la tierra las osamentas de los héroes que habían sido fusilados y lanzados en fosas comunes en el patio del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), en San Isidro. Mediante el decreto 15437, emitido en abril de 1987, y siendo Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas el general Antonio Imbert Barrera -uno de los que ajusticiaron al tirano-, se inician las labores de búsqueda y excavaciones arqueológicas, llevadas a cabo a lo largo de un período de dos meses.

El personal de campo estuvo dirigido por los antropólogos Dr. Fernando Luna Calderón y Clenis Tavárez María, quienes laboraban en el área de la arqueología forense del Museo del Hombre Dominicano. Contaron con la asistencia de miembros de la Dirección General de Entrenamiento Militar del Ejército, así como con la presencia de miembros de la Fundación y varios de los expedicionarios sobrevivientes, aportando informaciones para alcanzar su identificación.

De los 84 patriotas que se dice fueron fusilados en el CEFA, se lograron rescatar del interior de 14 fosas comunes unos 67, siendo apenas identificados 26 expedicionarios, 12 que habían desembarcado por Constanza y 14 por las playas de Maimón y Estero Hondo.

Los restos fueron sometidos a un proceso de limpieza y restauración, ya que se encontraban muy deteriorados por impactos de bala y objetos contundentes. "Hubo muertes por fractura de cráneo, con objetos como madera o culata de fusil, y muchos otros con el "tiro de gracia". Cuatro esqueletos no presentaban cabezas, lo que indica que fueron cercenados antes del enterramiento. Dos esqueletos mostraron evidencias de haber sido ahorcados, uno con una tira de goma y el otro con una correa, encontradas alrededor de sus cuellos. Posiblemente, otros dos fueron asfixiados, aplastándoles el tórax, hasta juntar ambos hombros e igualmente sus caderas. Varios mostraron cortes de extremidades superiores e inferiores. Un gran número murió con las manos atadas con soga a sus espaldas, esposas y hasta alambres de púas en ambas extremidades".
Casi todas estas osamentas correspondían a expedicionarios que habían sido traídos aún con vida, torturados durante su cautiverio y fusilados, encontrando en sus restos numerosos proyectiles de fusiles Maüser. Las excavaciones mostraron que sus cuerpos estaban apiñados unos sobre otros, al ser lanzados en las fosas. Se logró rescatar parte de sus vestimentas, ropa interior, medias, botones, hebillas, así como anillos y en uno de los casos una medalla de la Virgen del Cobre, Patrona de Cuba.

En el 2006 se exhumaron 6 restos más, localizados en una fosa común ubicada en terrenos inmediatos al Aeropuerto de Constanza, en la actualidad denominado por decreto, Aeropuerto 14 de junio. En el 2007 estas osamentas fueron inhumadas junto a sus compañeros de epopeya histórica, alcanzando así la cifra de 127 expedicionarios los que hoy día descansan en paz en el Monumento-Panteón construido en honor a estos héroes y mártires de Junio de 1959.

CONSECUENCIAS DE LA EXPEDICIÓN DE 1959:

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO 14 DE JUNIO
Desde un año antes de la Expedición de junio de 1959, un grupo de dominicanos opuestos a la tiranía trujillista venían nucleándose clandestinamente.

Una vez materializados los desembarcos por Constanza, Maimón y Estero Hondo, y frente a las expectativas de una nueva incursión de los expedicionarios que aún se encontraban en los campamentos de Cuba y Venezuela, Manolo Tavárez Justo, junto a sus compañeros, deciden fortalecer sus planes conspirativos. Surgen en todo el país, numerosos voluntarios que se suman a la resistencia.

En reunión celebrada en Mao, el 10 de enero de 1960, el grupo adopta el nombre de Movimiento Revolucionario 14 de Junio y asume el Programa Mínimo de la Liberación Dominicana, en reconocimiento a los mártires y héroes de Junio de 1959. Este documento había sido obtenido a través de un allegado, quien a su vez lo había recibido del fotógrafo oficial de la cárcel de "La 40", después de extraerlo de las pertenencias de uno de los expedicionarios.

El comité ejecutivo central del Movimiento Revolucionario 14 de Junio estaba formado por Manolo Tavárez, como presidente; Pipe Faxas, secretario general; Leandro Guzmán, tesorero; como vocales, Luis Gómez Pérez, Luis Álvarez Pereyra, Abel Fernández Simó, Julio Escoto Santana, Ramón Rodríguez (Rodrigote), Germán Silverio Mesón y Aurelio Grisanty (Cayeyo).

A los pocos días de su clandestina constitución y tras la delación de sus actividades, el aparato represivo de la dictadura inició la persecución y encarcelamiento de los dirigentes y de un centenar de sus integrantes, conduciéndolos a las cárceles La 40 y El 9, siendo torturados y varios asesinados. Entre ellos cabe resaltar el triple crimen cometido contra las hermanas Mirabal, Minerva, Patria y María Teresa, el día 25 de noviembre de 1960, luego de visitar en la cárcel a sus esposos, asesinando también a Rufino de la Cruz, quien las acompañaba. En recordación y denuncia de este condenable hecho, las Naciones Unidas celebra en esa fecha el Día Internacional de No Violencia contra la Mujer.

Seis meses después del asesinato de las heroínas de Salcedo, un grupo de valientes ajusticia a Trujillo la noche del 30 de mayo de 1961. Faltaban 14 días para el segundo aniversario de la gesta y del sacrificio de los expedicionarios que llegaron llenos de patriotismo a encender "la llama augusta de la libertad", en junio de 1959.

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