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lunes, 15 de junio de 2009

Las expediciones que levantaron el país contra la dictadura trujillista

Monumento a los héroes de la expedición del 14 de junio de 1959, actualmente sometido a remodelación.


13 Junio 2009, 10:50 PM
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Los desembarcos de Constanza, Maimón y Estero Hondo, procuraban la caída de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo y la instauración del sistema democrático

Escrito por: UBI RIVAS (informacion@elnacional.com.do)

El país conmemora hoy medio siglo de las expediciones de Constanza, el 14 de junio de 1959, Estero Hondo y Maimón, en las que 200 osados decididos a morirse, ingresaron al país con el propósito inquebrantable de liquidar la tiranía que desde 29 años imponía a los dominicanos el dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Eso era un imposible desde la óptica militar, porque Trujillo disponía de unas Fuerzas Armadas dóciles y compactas, la Fuerza Aérea más poderosa de toda el área del Caribe, y no existía ni concientización política ni una red organizativa de conspiración como soporte a la arriesgada decisión del enfrentamiento militar.

Los dominicanos estábamos huérfanos de educación política, y la única que saturaba el ambiente era la amplia cobertura informativa de la tiranía con La Voz Dominicana, con potencia de 50 kilos, repitiendo día y noche las conveniencias de la tiranía y los diarios El Caribe y La Nación de la capital y con entusiasmo graduado, La Información de Santiago de los Caballeros.

Los expedicionarios fueron capturados casi todos, transportados a la base aérea de San Isidro, sede de la entonces Aviación Militar Dominicana (AMD), donde fueron torturados sin piedad, bárbaramente, no sin antes vejarlos hasta la sociedad y luego ultimarlos y sepultarlos en fosas comunes detrás del hangar del recinto militar.

Fueron disposiciones unilaterales terribles del titular del ejército del aire, mayor general Ramfis Trujillo, que obtuvo de su progenitor conformar la unidad aérea militar más completa del Caribe, y sus ejecutorias contradijeron por primera vez de manera pública, las emanadas del generalísimo.

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Siete meses después estalló el Movimiento 14 de Junio

Jiménez Moya fue asesinado a machetazos por campesinos

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Los expedicionarios no pudieron sobrevivir más de tres días en las inhóspitas estribaciones montañosas de Constanza, donde no hay ningún tipo de sustento alimenticio, ni siquiera frutas silvestres, y la falta de conciencia política más el miedo generalizado que calaba los huesos, contribuyeron a que los mismos campesinos delataran y asesinaran a machetazos, golpes de manos de pilón a los expedicionarios que precisamente llegaron para liberarlos de todos esos traumas y padeceres.

Igual ocurrió en Estero Hondo y Maimón, donde fueron diezmados por tropas mixtas del Ejército, la Marina de Guerra que abatió a las lanchas Carmen Elsa y Tinina, y la aviación militar.

Contrario a la expedición del Granma dirigida por el entonces jovencísimo Fidel Castro, en Cuba, 1953, desde México, existía en Cuba toda una organización revolucionaria, inclusive ramificada en los cuarteles del hombre fuerte general Fulgencio Batista, que respaldó la expedición, no obstante eliminar en el desembarco a 70 de los 82 expedicionarios, y 12 escalaron Sierra Maestra, permaneciendo tres años combatiendo de manera unificada y coordinada, las fuerzas de la tiranía batistiana.

Esa distorsión y desenfoque de la realidad dominicana, percibidas tanto por Fidel y Ernesto Che Guevara, indicaron a ambos lideres la inviabilidad del proyecto de liberación de los expdicionarios, y la ingenuidad fue tan ostensible, que el comandante de la lancha Carmen Elsa, José Horacio Rodríguez, expresó previamente a la aventura: “Yo llego allí y cuando digo ¡Abajo Trujillo!, y enseguida reúno a mi alrededor a una serie de personas que va a colaborar con el movimiento” (Juan Deláncer, Primavera 1959, pág. 32-33)

Esa euforia fue rebatida por el doctor Juan Isidro Jimenes Grullón, que sostenía dudas del éxito de la expedición armada, así como de Juan Bosch, máxi-líderes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el recién formado Movimiento de Liberación Dominicana (MLD).

La subestimación del poder militar del generalísimo Trujillo inclusive fue incurrido por el capitán piloto AMD Juan de Dios Ventura Simó, que desertó en un avión Vampiro a Puerto Rico y se unió a los expedicionarios, sugiriendo atacar por aire con su avión nada menos que la base de San Isidro.

Ventura Simó dirigió el piloto venezolano Julio César Rodríguez el punto por donde debía enfilar el avión Curtis para aterrizar en el aeropuerto de Constanza.

Tres días después el 17, Ventura Simó se presentó en la casita de Juana Ceballos en el Paraje La Cotorra en procura de alimento, un grupo de lugareños decidió, por miedo profundo, entregarlo a una patrulla del Ejército, y uno de los guardias rastrilló su arma para ultimarlo, pero los campesinos se opusieron. Hubiese preferido que así sucediera, porque sufrió las más inimaginables torturas, acusado de traidor a su arma por Ramfis. (Juan Deláncer, ob, c. pág. 68-69).

J. Armando Lora explica en su obra Invasión, pág. 51, la inexistente incomunicación y/o preparación de la ciudadanía para secundar una gesta:

“Cuando desembarca ron Jiménez Moya y sus fuerzas expedicionarias por Constanza, Maimón y Estero Hondo en la República Dominicana cundía también un sentimiento anti-trujillista, pero este no estaba siendo promovido ni canalizado por nadie.

No había partidos de oposición; el único existente era el de Trujillo.

Los crímenes

A 16 meses de la expedición del 14 de Junio se produjeron los horribles crímenes de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal y su chofer Rufino de la Cruz y seis meses después, el 30 de mayo del 1961, se produjo el ajusticiamiento del tirano Rafael L. Trujillo Molina.

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