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domingo, 29 de agosto de 2010

Relato de un torturado impacta a sus hermanas



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VÍCTIMA DE LA TIRANÍA
Relato de un torturado impacta a sus hermanas
TRES DAMAS REVELAN QUE SUPIERON LA MAGNITUD DE LA CRUELDAD CON LA QUE FUE TRATADO SU HERMANO CUANDO ÉSTE LES DIO A LEER HACE POCO SUS MEMORIAS


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Recuerdos. Esta es una de las últimas fotografías tomadas a Huáscar Castillo Arbona, quien falleció el pasado 15 de mayo en la ciudad de Ponce, Puerto Rico, tras padecer de un cáncer.
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Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo

Leyendo el testimonio del luchador antitrujillista Huáscar Castillo es que sus hermanas se enteran, 50 años después, de las atrocidades cometidas por el régimen dictatorial contra su hermano, pues él casi se llevaba a su tumba el dolor y la vergüenza que no pudo superar durante más de medio siglo.

Huáscar fue uno de los jóvenes que no soportaba ver cómo los dominicanos se humillaban ante Rafael Leónidas Trujillo y cómo sus esbirros acababan con el honor y la vida de los demás cuando intentaban expresarse o actuar libremente.

Las torturas más crueles tuvo que soportarlas porque los carceleros se ensañaron más con él por ser un muchacho acomodado de la época que vivía frente a la casa de gobierno, hijo del ejemplar coronel del Ejército Manuel Emilio Castillo y deportista con las mejores posibilidades de ser un orgullo del país.

Sin embargo, para él fue una vergüenza nacional el hecho de que durante los Juegos Olímpicos Panamericanos, celebrados en México en 1954, en el momento de saludar las banderas de los países participantes, un coronel del Ejército dominicano, de apellido Vicioso, en vez de mostrar la gloriosa Bandera, gritara: “Rompan fila y viva el jefe”.

Pero lo peor para Huáscar fue que unos deportistas, que realmente eran guardias calieses, respondieron “Viva el jefe” y el público reaccionara con abucheo generalizado, pues en ese tiempo en toda América reinaban las dictaduras y la población apolítica las repudiaba.

Otro hecho que indignó al joven e hizo que se integrara sin titubear al movimiento antitrujillista fue el observar que torturaran y mataran al padre de uno de sus mejores amigos, Noble Vasallo, un campeón de lucha libre que se asiló en Estados Unidos después de participar en una competencia en Chicago, en rechazo al gobierno de su país.

Huáscar revela, en el testimonio que ha dejado a sus parientes, que durante toda su adolescencia observaba que el comportamiento del gobernante y de toda su familia no contribuía en nada al desarrollo del país y a la formación de los jóvenes dominicanos, sino por el contrario, atrasaba su mentalidad y los condenaba a vivir todo el tiempo bajo una especie de esclavitud silente.

Pero lo que más conturba a sus hermanas Noris Raquel, Heddy e Ivette son los episodios en los que narra lo cruel que fueron los torturadores con él y cómo tuvo que armarse de valor para soportar lo que le estaban haciendo a sus compañeros de celdas.

“Mi hermano del alma”
A Noris Raquel se le estremece todo el cuerpo cuando cuenta a LISTÍN DIARIO que su hermano, después de liberado, no exteriorizaba lo que sentía ni lo que le estaba pasando, porque el sufrimiento y agonía que vivió en la cárcel de La 40 no lo quería compartir con nadie.

Dice que ese era su “secreto mejor guardado” y que vino muy esquivo de la cárcel, con terror de que lo apresaran de nuevo, de que fueran a tomar alguna represalia contra su padre, su madre o sus hermanos, lo que, en la percepción de su hermana Noris, le hizo mucho daño.

“Él estaba muy esquivo al salir de la cárcel. Tú sabes que en ese tiempo no se podía decir nada, no se podía hablar en voz alta. Yo salí a la calle El Conde y la gente íntima amiga mía me esquivaba, y con la mirada, desde la otra acera, me saludaba con temorÖ A nosotras nos pusieron un calié en la casa. Yo vivía en la calle Manuel Rodríguez Objío esquina Rosa Duarte y me mandaban de vez en cuando un cepillo de esos Volkswagen. No había tranquilidad”.

También narra con mucha tristeza que su temperamento era el de una persona que no quería que nadie sufriera por él y que por eso murió con el pulmón reventado del dolor por no decir a su mujer e hijos que se sentía muy mal, y cuando se vio precisado a ir al médico se desplomó rendido a la muerte que le provocó un cáncer linfático, el 15 de mayo pasado.

Igualmente, recuerda que cuando lo cogieron preso, el 21 de enero de 1960, nadie lo podía ver y “a mí no me decían nada para que no me impresionara porque yo estaba a punto de dar a luz a mi segundo hijo. Un día que fui donde la doctora Asela Morel, quien ya tenía a los guardias en su casa que la habían ido a buscar, y ella me dijo: Raquel no hables, lo que hay que hacer es buscar a otra persona para que te haga el parto”.

Pues el parto lo hizo el doctor Guarionex López Rodríguez, hermano del hoy Cardenal Nicolás López Rodríguez, quien atendió a todas las que dieron a luz el 11 de febrero. “Yo no conocía a ese doctor, pero se portó como un general. Cuando di a luz, él se quedó donde estaban los bebés, cuidándolos, y mi papá resguardándonos porque habíamos cuatro mujeres en el hospital San Rafael con familiares presos y se temía que mataran a sus criaturas”.

Se le adelantó el parto
Recuerda que una de ellas cuando vio que al marido, ya liberado, le habían dado tantos golpes, se le adelantó el parto y no podía dar el seno al bebé. “Yo tuve que ayudarla”, dice, como también cita que como no le dejaban ver a su hermano, ella y su madre, Matilde Arbona de Castillo, se estacionaban en su carro frente a la cárcel de La Victoria (ya lo habían trasladado a esta cárcel) y levantaban el niño para que lo viera y supiera que estaba vivo.

“La gente decía, ahí está una señora con un bebé, está vivo, el muchacho está vivo y así mi hermano supo que yo estaba bien, mi mamá y mi segundo hijo. Eso, tal vez, hizo que soportara los martirios a que lo tenían sometido en esas rejas trujillistas”, concluye Raquel.

Ivette Castillo Arbona, otra de las hermanas de Huáscar que nos recibió en su residencia, casa materna frente al Palacio Nacional, para ahondar sobre el testimonio que le dejó su hermano, relata que ella no pudo leer más de una cuartilla porque eran tan desgarradoras las escenas que ella no las podía soportar.

Dice que aunque han pasado casi 50 años, ella sentía que todo estaba ocurriendo de nuevo en ese momento y quería seguir leyendo para enterarse qué fue lo que realmente le pasó a su hermano, pero no podía seguir.

Heddy, la hermana menor de Huáscar Castillo, junto a Ivette y a Noris Raquel, también estaba muy compungida narrando al equipo de investigación de LISTÍN, encabezado por su director Miguel Franjul, de lo que ella se enteró a través de las memorias que escribió su hermano, ya convencido de que tenía la obligación de dejar constancia de lo que fue la Era de Trujillo.

DESCENDENCIA FAMILIAR DE HUÁSCAR CASTILLO
Huáscar Emilio Castillo Arbona nació el 17 de agosto de 1936 en la Capital. Sus padres fueron el coronel del Ejército Manuel Emilio Castillo (Ñiñí), y su madre Matilde Arbona de Castillo.
Son sus hermanos Noris Raquel, Heddy, Ivette, Emilio y Héctor Castillo.
Su padre formó parte de un grupo de oficiales del Ejército que se proponían evitar la toma del poder de Rafael Trujillo, pero fueron persuadidos por los norteamericanos a abandonar esas pretensiones y permanecer en las Fuerzas Armadas. Fue retirado del Ejército en 1953 y nombrado diputado hasta el apresamiento de Huáscar.

Su abuelo, el general Manuel de Jesús Castillo (Lico) fue simpatizante del presidente Horacio Vásquez antes del ascenso al poder de Trujillo y se había comprometido a participar en la trama que descabezó el régimen de fuerza que imperaba en el país desde el 23 de febrero de 1930, fecha en que se interrumpió la constitucionalidad con el derrocamiento de Horacio Vásquez y de José Dolores Alfonseca.

NORIS RAQUEL CASTILLO ARBONA
Cuando él dice en sus memorias que le dieron con las mangueras, eso era ¡carne con todo!; donde dice que él no dormía era porque todo ese cuero le quemaba, y los amigos en la celda lo recibían en sus piernas para que pudiera descansar porque hasta gusanos le salieron. Se ensañaron más con él porque fue fuerte, actuaba como un militar y defendía a sus amigos, le dolía mucho lo que les pasaba a ellos. Donde dice de las latas, una para orinar y otra para comer, eso se confundía y ya usted sabe…. ¡Eso fue terrible!

YVETTE CASTILLO ARBONA
A él le dieron más golpes porque no denunciaba nada. Mi papá, al enterarse de que habían venido a apresarlo le dijo: dilo todo porque cuando ya vienen a tu casa es porque lo saben todo, y Huáscar no quiso decir nada para no perjudicar a más nadie. En la tercera investigación sus compañeros le dijeron: Huáscar habla, porque si no es peor porque ellos lo saben. Papi había sido coronel, era diputado y conocía cómo era la cosa. Nosotras no sabíamos nada de eso, pero mi papá nos decía que no habláramos con nadie.

HEDDY CASTILLO ARBONA
“Meterse con ese hombre no era fácil… siendo hijo de un militar le dieron golpes en cantidad y lo acabaron. El que lo golpeó fue un señor llamado Desiderio Castro, que era el chofer del coronel Francisco Cruz (Finquito), vecino de nosotros. Él dice en sus memorias que cuando lo golpearon en esa ocasión cayó desmayado mientras sangraba por la espalda y tenía todo el torso inflamado por los golpes”.

Lo que calló durante 50 años









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La República 29 Agosto 2010, 12:36 AM






UN MILAGRO.
Lo que calló durante 50 años
CREYÉNDOLO MUERTO, ESTUVO A PUNTO DE QUE LO ENTERRARAN EN UNA FOSA JUNTO CON OTROS


Huáscar Castillo aparece junto a su esposa Joan viuda Castillo, sus hijos, su madre Matilde Arbona de Castillo y uno de sus nietos en su residencia en la ciudad de Ponce, Puerto Rico, donde vivió muchos años.
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Relato de un torturado impacta a sus hermanas
Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo

Huáscar Castillo llegó a compartir con los muertos. El olor a sangre mojada del sudor que dejan los golpes en cuartos oscuros y con escasa ventilación lo sentía por doquier cuando estaba moribundo, a punto de ser echado en una fosa común, junto a otros que ya habían expirado.

No estaba consciente de lo que estaba ocurriendo en ese momento, porque estaba casi desmayado, igualmente torturado como sus compañeros de cárcel en La 40 que no resistieron más y cerraron los ojos, pero a él le quedaba un poco de aliento para sentir que aún vivía.

Un militar que conocía a su padre lo vio moviéndose lentamente y al tocarlo con sus pies para verificar si estaba vivo Huáscar vio la gloria y gritó ¡Aaay! porque era la única oportunidad de salvarse haciéndole ver que todavía existía.

De inmediato el militar dijo enérgicamente: “sáquenlo de ahí que está vivo, sáquenlo, que todavía puede hablar” y de inmediato instruyó a un guardia para que se lo comunicara a su padre y le enviara unas medicinas para curarlo. Fue así como Huáscar Castillo se le escapó a la muerte y pudo, 50 años después, contar su historia.

Sus padres ya lo habían dado por muerto porque les habían contado que la piel de su hijo había cogido gusanos en la cárcel tras haber sido golpeado severamente con una manguera con un metal dentro, cortada en algunos tramos que cuando golpeaba la carne humana la destrozaba.

Huáscar silenció sus padecimientos durante cinco décadas hasta que decidió contarlos a las nuevas generaciones para que no se repita jamás la historia. Él cuenta en su testimonio que un compañero de celda, Luis Ramón Peña González (Papilín) era su inspiración para soportar lo que hubiera que soportar porque él decía: “Lo que le hicieron a Jesucristo fue peor”. Describe a Papilín como un joven de color indio y de contextura fuerte, religioso, faltándole unos meses para investirse de sacerdote, que siempre lucía sonriente cuando se dirigía a una esquina de la celda a rezar y que cada vez que lo golpeaban regresaba con esa extraña sonrisa en sus labios llenos de sangre y que también sangraba por la nariz y otras partes de su rostro.

Huáscar dice que se indignó demasiado cuando llegó a la cárcel de La 40 y le ordenaron desnudarse y lo condujeron a una habitación oscura donde se encontraban prisioneros, desfigurados por las torturas, Pipe Faxas y Leandro Guzmán, a quienes apenas podía reconocer.

Explica que su dolor fue más grande cuando vio que estaban siendo vigilados por un miembro armado del Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Vio cuando su amigo Pipe Faxas se desmayó y perdió el conocimiento y él no pudo ir en su auxilio.

Cuenta que durante su recorrido desde la casa materna hasta la cárcel escuchaba por la radio del cepillo de los guardias los nombres de los demás compañeros que estaban siendo detenidos, pero jamás se imaginó que era tan fuerte lo que iban a hacer con ellos.

No podía dormir
Él no poder conciliar el sueño era una de sus torturas psicológicas, porque el ruido de las puertas de las celdas abriéndose y cerrándose a cada momento, sacando presos y entrándolos luego de golpearlos, le robaba la paz que añoraba tener en ese momento.

“Al día siguiente me encontré con José Frank y otros compañeros presos en la celda de enfrente y como a las 9:00 de la mañana un guardia de turno me ordenó que sacara las manos a través de las rendillas de hierro de la puerta de la celda y en cambio cogí al guardia por el pecho y lo estrellé contra la puerta rompiéndole la cara”.

El guardia entonces pidió ayuda en voz alta y me esposaron, arrastrándome a golpes y patadas hasta el cuarto de interrogatorio, donde estaba Johnny Abbes y Nene Trujillo, quien me interpeló diciendo: ¿Huáscar, cómo te metiste en esta vaina?

“Por lo mismo que me estás viendo aquí, porque estoy en contra de todo esto”, le dije. Nene Trujillo ordenó, entonces, con voz alta y autoritaria: Llévenselo y tránquenlo.

Huáscar continúa su relato diciendo que no pudo dormir durante varios días por los gritos de los demás presos y que al tercer día lo llamaron de nuevo y esposado le repitieron la misma pregunta de Johnny Abbes, que esta vez no respondió. Su respuesta silenciosa lo llevó a la silla eléctrica.

Los interrogatorios continuaron durante varios días y siempre mantuvo la posición de no delatar a nadie. Cuenta con pesar que vio cuando a su amigo Frixo Messina le dieron tantos choques eléctricos que creía que iba a morir. Dice que pensaba que a él también lo matarían en esa silla creada para electrocutar personas, pero que el hecho de pensar que tal vez los guardias no querían que hubiese testigos de su muerte calmaba su shock emocional.

En otra ocasión dice que se encontró con Juanchi Moliné y otros amigos de la aviación civil en el mismo cuarto de torturas y que todos estaban desnudos y avergonzados.

También describe que una vez sentado en la silla eléctrica un capitán de aviación le preguntó que si él fabricaba bombas o si Leandro Guzmán le había entregado una bomba Nipple (casera), lo que le sorprendió porque pensaba que ya sus amigos habían dicho todo. Sin embargo el capitán le dijo: Dime donde está la bomba o te va a pesar a menos que ya la hayas explotado”. Ya sabía que tenían la información y bajo esa presión dijo donde la tenía en su casa.

Cuando la fueron a buscar, dicen sus hermanas Noris Raquel, Ivette y Heddy, ellas y su madre se quedaron pasmadas cuando los guardias entraron y buscaron en la gaveta tal y se llevaron la bomba porque ellas no sabían nada de lo que estaba pasando.

Otro episodio que marcó la vida de Huáscar fue cuando escuchó a uno de los carceleros que le gritó a otro: “ya la tenemos”, mientras que con sus manos arrastraba a una joven hasta el fondo de una celda y vio que se trataba de Tomasina (Sina) Cabral. Cuenta, como lo han hecho otros, que él y los demás hombres que estaban en el lugar bajaron la cabeza para no ver a una luchadora antitrujillista desnuda en momento de tanta humillación.

Valiente amiga
Igualmente dice que le impresionó observar la valentía de aquella mujer que cuando el guardia la interrogaba rozando su cuerpo con un artefacto eléctrico, ella, sin dar muestras de dolor retaba a su torturador a comportarse como un hombre”. Luego la condujeron a su celda, recuerda apenado en su testimonio.

Huáscar narra en sus escritos tanto lo que padecieron sus compañeros de conjura como él mismo, lo que define, en su caso, como el más cruel de los atropellos a la dignidad humana.

Dice que los maltratos a su persona eran casi a diario y que lo sacaban de la celda y después de interrogarlo lo volvían a golpear. “En una ocasión, tomando agua de una ducha me desmayé. Al despertar, mi compañero de celda José Frank Tapia me dijo que me había caído al piso. Yo me di un fuerte golpe en la cabeza y sangraba profusamente al chocar con el inodoro.

Las heridas se infectaron y la fiebre y el dolor eran insoportables y el estado de pánico iba en aumento cuantas veces pasaban por las cárceles los “cepillos” de los calieses del SIM, con la agravante de que en medio del aturdimiento muchos presos no sabían bien cuál era la lata de la comida (harina mojada), cuál era la de orinar y cuál era la de defecar.

En esas condiciones comenta que pasó tres meses, igual que sus compañeros, y luego lo pasaron a una celda donde le permitieron bañarse, vestirse y dormir en literas por primera vez.

También narra que fue apresado junto a Moncho Imbert, sobrino del general Antonio Imbert Barreras, con el que se comunicaba a señas desde celdas separadas o cuando los dejaban salir al patio. Asegura que Moncho pudo introducir una cámara fotográfica a la cárcel, con la cual les tomaban fotos a los presos más duramente golpeados, entre ellos Huáscar, Rafael Batista Valdez y Víctor Gómez y Leandro Guzmán, pero explica que nunca se supo qué hicieron con ellas.

Como parte de su resistencia pacífica y cuando los guardias les arrebataban el rosario que tenían algunos presos, cuenta Huáscar que los prisioneros cantaban el Himno Nacional en respuesta a los atropellos que recibían.

UN GRAN DEPORTISTA Y EMINENTE MÉDICO
En 1952 fue campeón de lucha olímpica y en 1958 ganó el primer lugar en el Torneo de Levantamiento de Pesas, título que mantuvo durante 10 años y el 20 de octubre del 2002 le otorgaron el Pabellón de la Fama del Deporte Nacional Dominicano y el reconocimiento internacional.

Fue fundador, pitcher y outfielder del “Escogido”; fue campeón nacional de lucha durante 10 años, del 1952 hasta 1962.

Huáscar, además compitió en los VII Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1954 (México); en los Juegos Panamericanos de 1955 (México) y en los Juegos Centroamericanos de 1962 (Jamaica).

Estudió medicina en la UASD. Integró el movimiento 14 de Junio junto a Paquín Noriega y a José Frank Tapia, una célula trinitaria.

viernes, 27 de agosto de 2010

Asesinato de las Mirabal y Rufino

Compañer@s y amig@s

El 25 de noviembre del 2010 se cumplen 50 años del sangriento y brutal asesinato político de las Hermanas Mirabal y del luchador antitrujillista Rufino de la Cruz, cometido por miembros del tenebroso Servicio de Inteligencia Militar, SIM y ordenado por el tirano Rafael L. Trujillo.

La bitácora UNOJOTACUATRO quieres rendir tributo a estos héroes y martires de la patria y a tal efecto estamos creando una pestaña o apartado titulado "Asesinato de las Mirabal y Rufino", donde se colocarán diferentes artículos, notas, reseñas y noticias que han tratado el tema en estos últimos cincuenta años.

Iniciamos estas publicaciones con el artículo "Historia de las Hermanas Mirabal" tomado de "salcedo.com.do"


Loor a Minerva, María Teresa, Patria y Rufino.

Redacción 1J4

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viernes 30 de julio de 2010
Historia de las Hermanas Mirabal

Frases de las heroinas

"Nada traduce toda la tempestad de mi alma”
Minerva

"Trujillo no le tiene nada bueno a este país”
Patría

"La juventud no debe estar tan tranquila frente a Trujillo”
María Teresa

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron tres mujeres de Ojo de Agua, paraje perteneciente a una pequeña provincia de la República Dominicana llamada Salcedo.
Estas mujeres tuvieron la valentía de luchar por la libertad política de su país, oponiéndose firmemente contra una de las tiranías más férreas que ha tenido Latinoamérica, la de Rafael Leonidas Trujillo. Actitud por la que fueron perseguidas, encarceladas varias veces y finalmente brutalmente asesinadas el 25 de noviembre de 1960.
En honor a estas valientes hermanas, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Esto fue establecido en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia en el año 1981.
Las hermanas Mirabal son también conocidas y representadas como las "Mariposas", por ser este el nombre secreto de Minerva en sus actividades políticas clandestinas en contra de la tiranía Trujillista. Años más tarde, Pedro Mir (poeta nacional dominicano) utilizó este nombre en su poema "Amén de Mariposas" donde expresa la tragedia que fue el asesinato de las tres heroínas. En esta década, la destacada escritora Dominico-Americana Julia Alvarez titula su novela basada en la vida de las hermanas Mirabal, En el tiempo de las mariposas. Publicación que establece todavía más la representación de las hermanas Mirabal como las Mariposas.
Cristian Vásquez



Minerva, Maria Teresa y Patria

Heroínas de la lucha antitrujillista. Hijas de Mercedes Reyes Camilo (alias Chea) y Enrique Mirabal, comerciante y hacendado. Nacieron en Ojo de Agua, en Salcedo, en ese momento común de la Provincia Espaillat. La primera en nacer fue Patria Mercedes, el 27 de febrero de 1924, poco antes de que abandonaran nuestro país las tropas interventoras de Estados Unidos, la segunda fue bautizada con los nombres de María Argentina Minerva, nació el 13 de marzo de 1926, y la tercera, Antonia María Teresa, vino al mundo el 15 de octubre de 1935.

En Ojo de Agua realizaron sus primeros estudios. Más tarde, en 1938, Patria, Minerva y otra hermana suya que aún vive, Bélgica Adela, alias Dedé (2 de marzo de 1925) fueron enviados a estudiar al colegio Inmaculada Concepción, en La Vega. María Teresa permaneció en el hogar por cuestiones de edad: apenas tenía tres años.

De las cuatro hermanas, Minerva, según atestiguan quienes le conocieron desde su infancia, demostró que vino al mundo con una inteligencia prodigiosa y con una notoria sensibilidad espiritual, factores estos que la convirtieron en una persona sumamente atractiva; y en una devoradora de libros sobre literatura y poesía. En sus ratos libres, Minerva además se ejercitaba en la pintura. Todas las hijas del matrimonio Mirabal Reyes, eran hermosas, pero la belleza de Minerva fue legendaria. En el colegio donde estudió en La Vega, y donde se graduó de bachiller con excelentes notas en 1946, participó como actriz de varias obras teatrales, y en otras actividades culturales donde actuó como declamadora.

En junio de 1949, Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de su provincia, asistieron a una fiesta ofrecida en Santiago en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo, que marcaría el inicio del rumbo trágico para toda la familia: Trujillo conoció a Minerva Mirabal y se sintió atraído por su belleza. Ya en ese momento Minerva había conocido al joven dirigente comunista Pericles Franco, uno de los fundadores del Partido Socialista Popular, quien había estado en la cárcel varias veces, y con quien estableció amistad tan íntima, que mucho sospechaban que sostenían relaciones románticas.

A los pocos días después que Trujillo fijó sus ojos en Minerva, de nuevo la familia Mirabal recibió, a mediados de agosto, otra invitación del gobierno, esta vez para que asistieran a la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa. En esa oportunidad el dictador y su hijo Ramfis bailaron con Minerva. Trujillo aprovechó la ocasión para demostrar con galanterías su atracción hacia ella, conducta que no fue del agrado de la joven y por tal motivo dejó de bailar.

El 12 de octubre de ese mismo año, día del descubrimiento de América, con el supuesto propósito de homenajear a la sociedad de la provincia Espaillat, Trujillo organizó una nueva fiesta a la que invitó a la familia Mirabal, la cual fue efectuada en “Villa Borinquen”, lugar de descanso del tirano situado en las cercanías de San Cristóbal. La invitación la llevaron personalmente a la residencia de la familia de la heroína, el Gobernador de Moca, Antonio De La Maza y el Senador de la provincia, Juan B. Rojas, clara señal del notable interés que tenía Trujillo de encontrarse de nuevo con Minerva.

Cuando esta tercera invitación fue recibida por la familia Mirabal, su madre se opuso a que Minerva asistiera a la fiesta, pero luego de examinar las implicaciones políticas que tendría tal negativa, decidieron enviar a la misma a una representación integrada por el padre, y además Patria, Minerva, y Dede, los respectivos esposos de la primera y la tercera, Pedro González y Jaime Fernández.

En esta oportunidad el tirano dominicano tan pronto llegó al lugar, reinició con mayor brio su intento de atraer a la joven Mirabal. Bailó en varias oportunidades con ella, conversó largamente en medio del salón con la pretendida y de nuevo fue rechazado.

Según su biógrafo William Galván, la inteligente y bella muchacha no sólo desairó a Trujillo, sino que solicitó al dictador que “dejara tranquilo a ese joven tan inteligente y preparado que era Pericles Franco”, solicitud que molestó profundamente al dictador.

Y lo que fue peor: después de enterarse la familia de la conversación entre Trujillo y Minerva, todos llenos de temores, sin avisar previamente, se retiraron de la fiesta, desatando la cólera del sátrapa que vio en esa actitud una irreverencia hacia su persona.
Apenas pocos días después de la fiesta, Enrique Mirabal, quien incluso por “consejos” del gobernador de Moca había enviado un telegrama al tirano excusándose del retiro de su familia del acto por “motivos de salud”, fue detenido y conducido a la cárcel. Poco más tarde, su hija, deseada por Trujillo, también fue apresada, y casi concomitantemente varias de sus amigas: Enma Rodríguez, Violeta Martínez y Brunilda Soñé. Todas las prisioneras fueron investigadas sobre las supuestas relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular, y particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco. Duraron en prisión varias semanas.

Pero a partir de este momento, fue montado sobre la familia Mirabal, y sobre todo, a Minerva y sus relacionados, un riguroso espionaje, y Trujillo en persona —(y el gobernador de Moca)— era informado permanentemente sobre todas sus actividades.

Y el padre, particularmente fue sometido a graves humillaciones y a otras varias prisiones que terminaron enfermándole espiritual y físicamente. Murió el 14 de diciembre de 1953
En 1954, encontrándose de vacaciones en Jarabacoa, Minerva conoció allí a Manuel Aurelio Tavares Justo (alias Manolo), también estudiante de derecho, con quien estableció relaciones que la llevarían al matrimonio en noviembre del año siguiente. El mismo año que conoció a Manolo, su hermana María Teresa, se inscribió en la misma universidad a estudiar arquitectura, carrera que no terminó, pues solo alcanzó el grado de técnica en Agrimensura. Durante ese período ambas hermanas vivieron juntas en una pensión de la ciudad capital. Poco después María Teresa conocería a Leandro Guzmán, con quien contrajo matrimonio.

Al igual que Minerva, Manolo Tavares tenía una elevada sensibilidad por los problemas sociales y políticas y ya para ese momento, aunque secretamente, era un fervoroso opositor al régimen de Trujillo. Y por ello sus amistades eran cuidadosamente seleccionadas en función de la unidad de criterios respecto a la trágica situación imperante en el país.

Los últimos años de la década de los cincuenta fueron de inquietud social en toda América Latina, pues la caída, primero, del dictador colombiano Rojas Pinalla, más tarde, la del venezolano Pérez Jiménez y en 1959 la huida de Cuba del dictador Batista, tras el triunfo revolucionario de las fuerzas rebeldes de Fidel Castro, no sólo abrieron las compuertas de la democracia en esos países, sino que levantaron la esperanza de cambios profundos en todo el continente.

Nuestro país no escapó a esa realidad. Y con ello no es casual que en enero de 1959 en una reunión familiar efectuada en la residencia de Guido D’Alessandro, sobrino de Manolo, donde se encontraban Minerva, Manolo, María Teresa, Leandro Guzmán y otras personas, donde se pasó revista a la situación política creada en el Caribe, y muy particularmente a la cubana después del triunfo de Castro, la heroína examinó por primera vez la posibilidad de organizar un movimiento para el derrocamiento de Trujillo.

Las ideas de Minerva prendieron en todos los asistentes y fue acordado ese día iniciar los contactos con amigos y relacionados en todo el país.

Por otra parte, la expedición armada del 14 de junio, procedente de Cuba, si bien fue aplastada por la dictadura, también influyó en la conciencia de la juventud dominicana, y esa es la razón que explica, que el nuevo movimiento político antitrujillista que comenzó a construirse y que efectuó su primera asamblea constitutiva en Mao el 10 de enero de 1960, en la Hacienda de Conrado Bogaert, adoptara como nombre el de la fecha de esa expedición.

En esa asamblea clandestina a la que asistieron delegados de todo el país, en la cual sólo estaban presentes dos mujeres (Minerva y Dulce María Tejada Gómez), la deidad de Ojo de Agua, tuvo una participación muy importante, interviniendo en varias oportunidades.

Para presidir la Agrupación 14 de junio (véase) fue elegido Manolo Tavares Justo, Presidente, Pipe Faxas, Secretario General y el ingeniero Leandro Guzmán, como tesorero y los demás, vocales.

Pero a los pocos días de la exitosa Asamblea de Mao, una delación llevó a los servicios secretos de la tiranía informes no sólo con los nombres de los principales conjurados, sino con muchos detalles sobre la importancia de la misma. La acción de los agentes represivos fue inmediata. El primero en ser detenido en su residencia en Montecristi lo fue Manolo Tavares, a mediados de enero. Días más tardes, Minerva, luego su hermana María Teresa, y su esposo Leandro Guzmán y también Pedro González. Al final de ese mismo mes, más de un centenar de miembros del 14 de junio habían caído presos. Todos pasaron por la cárcel de la cuarenta donde fueron sometidos a increíbles torturas. No pocos perdieron la vida.

Simultáneamente junto a Minerva, fueron apresadas otras mujeres: Ing. Tomasina Cabral, Dra. Fe Violeta Ortega, Miriam Morales y la Dra. Asela Morel.

Es importante apuntar que la prisión de tantas personas, en su mayoría muy jóvenes procedentes de la clase media alta, algunos cuyos padres tenían vínculos muy estrechos con el tirano, creó un clima de tensión nacional sumamente adverso al gobierno. Y a ello se agregó la denuncia hecha por la iglesia católica por medio de una carta pastoral condenando la acción.

Tal situación obligó a Trujillo, al parecer, a poner en libertad a las mujeres detenidas, el 7 de febrero de 1960, y al mes siguiente y subsiguiente, a decenas de jóvenes varones presos por simples sospechas. Sin embargo, el Dr. Tavares Justo, Leandro Guzmán, Pedro González, y los demás dirigentes de importancia del movimiento, quedaron detenidos. Meses después, encontrándose la dictadura en una fase represiva general que bordeaba la locura —(en estos días Trujillo ordenó el asesinato de Rómulo Betancourt, Presidente de Venezuela) el 18 de mayo, Minerva y María Teresa, fueron de nuevo apresadas, y sometidas a la justicia por “atentar contra la seguridad del Estado” y condenadas a cinco años de prisión.
Para tal ocasión contrataron un jeep, un vehículo fuerte, pues la carretera elegida, la que conduce a Puerto Plata por la vía de Tamboril, era difícil, y además, se encontraba en mal estado. Le acompañaba como chofer, Rufino de la Cruz Disla.

En la visita que hicieron a Manolo y Leandro, las hermanas Mirabal comentaron a sus maridos los rumores que circulaban en Salcedo sobre la posibilidad que sufrieran un “accidente”, estilo clásico que utilizó la satrapía cuando ordenaba la desaparición de un opositor importante, con la supuesta intención de ocultar el crimen.

El informe preocupó enormemente a los dirigentes del 14 de junio, y Manolo sugirió que cesaran los viajes, y que se mudaran a Puerto Plata, para evitar transitar por carretera. La recomendación llegó tarde. La orden de asesinar a las hermanas Mirabal ya había sido cursada, y en Puerto Plata se encontraban ya los ejecutores: Ciríaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio, y Emilio Estraba Malleta, todos miembros de Servicio de Inteligencia Militar. El último, de origen cubano, había prestado esos mismos servicios a la dictadura de Fulgencio Batista.

Cuando las hermanas Mirabal abandonaban a Puerto Plata rumbo a su hogar, fueron detenidas aparatosamente por un vehículo que interceptó el jeep que los conducía. Introducidas a empujones al carro de los matones, y llevadas a un lugar previamente escogido en la carretera bordeaba por un precipicio, y allí fueron muertas brutalmente asesinadas a garrotazos y luego de puestos los cadáveres en el jeep, los sicarios, lo precipitaron hacia el abismo.

He aquí la fría narración de uno de sus autores: “Después de apresarlas —narra Ciríaco de la Rosa— las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas. Ordené a Pérez Terrero que permaneciera en la carretera a ver si se acercaba algún vehículo o alguien que pudiera enterarse del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario, nos hubieran liquidado a todos”.

Rufino de la Cruz (1923-1960).

Campesino, conductor y héroe. Nació en Salcedo en 1923, en cuyos campos se dedicó al cultivo de la tierra de sus familiares. Simpatizante de la causa antitrujillista, en 1960 acompañó como chofer, a las Hermanas Mirabal, durante el viaje semanal que efectuaban a la cárcel pública de Puerto Plata, con el propósito de visitar allí a sus esposos. Murió asesinado, junto a las heroínas, en La Cumbre, lugar cercano a dicha ciudad.



Fuentes:
Salcedo.com.do
http://wwwnuevardnet.blogspot.com/2010/07/historia-de-las-hermanas-mirabal.html

Rufino de la Cruz (1) (Asesinado con Hermanas Mirabal)


Foto agregada por cortesia de unojotacuatro.blogspot.com

Rufino de la Cruz (1) (Asesinado con Hermanas Mirabal)

Miembros del 14 de junio aseguran que De La cruz disla tenía militancia marginal, y su decisión de acompañar a las mirabal en sus viajes

Por César Nicolás Penson / El Caribe (*)

La historia es una secuencia cronológica de acontecimientos del pasado, y como ciencia tiene sus órdenes y esquemas. Pero en el acontecer, hay millones de fragmentos que no se registran y dispersos se van a la tumba con quienes los poseen, protagonistas o testigos importantes de esos mismos hechos.

La historia reciente no ha sido justa con Rufino de la Cruz Disla, conductor del Land Rover placa J-19488, cedido por René Bournigal, utilizado por las Mariposas de Salcedo en sus últimas visitas a los cónyuges prisioneros.

En él se realizaron dos viajes anteriores para acudir a las cárceles donde guardaban prisión los esposos de las hermanas Minerva María Argentina (marzo 12, 1927), Patria Mercedes (febrero 27,1924) y Antonia María Teresa Mirabal Reyes (octubre 15, 1935), hasta el fatídico viaje en que fueron asesinados.

Rufino de la Cruz Disla nació en San José de Conuco, del entonces Salcedo, el 16 de noviembre del 1923. Dedicado a labores agrícolas en terrenos de la familia en las primeras etapas de su vida, que transcurre como para todo niño y joven de la zona rural del país de esa época.

Se hace mecánico y conductor de vehículos y se casa en diciembre del ‘48 con Delisa González Pantaleón. De esa unión nace en 1950 su única hija, Miledys, quien aun vive en la destartalada casa familiar, “que parece nunca haber sido pintada, con piso de madera cubierto de un gastado linóleo”, ubicada a unos 300 metros del museo de Ojo de Agua, cubierta de olvido oficial y ciudadano.

Todo indica que Rufino mantenía estrecha relación de amistad con la familia que creara Enrique Mirabal Fernández, comerciante y hacendado, y Mercedes Reyes Camilo (Chea).

Miembros del Movimiento 14 de Junio aseguran que De la Cruz Disla tenía militancia marginal, y su decisión de acompañar a las Mirabal en sus viajes obedecía a que la dirigencia clandestina lo había colocado para protegerlas.

Existía en los días previos al asesinato, un persistente rumor de que Trujillo tramaba algo para asesinar a Minerva, fundadora y eje motivador del movimiento conspirativo. Rufino de la Cruz no fue un simple chofer al que se le pagaba, sino un comprometido conciente que a pesar del rumor de que algo se tramaba contra Minerva, no se acobardó y las condujo en sus viajes.

El régimen conocía la importancia de ella en los planes conspirativos contra el sátrapa. El 25 de noviembre del 1960, cinco meses y cinco días antes de la muerte de Trujillo, cerca del puente de Mara Picá, a poca distancia de La Cumbre y de una casa poco utilizada que Trujillo tenía en la carretera de montaña Santiago-Puerto Plata, la muerte se materializa.

(*) César Nicolás Penson Paulús es empresario

Despiden a Pou con las notas del himno a la raza inmortal



http://www.listindiario.com.do/la-republica/2010/8/23/155849/Despiden-a-Pou-con-las-notas-del-himno-a-la-raza-inmortal


EMOTIVO SEPELIO
Despiden a Pou con las notas del himno a la raza inmortal
EL EXPEDICIONARIO DEL 14 DE JUNIO DE 1959, LUCHADOR ANTITRUJILLISTA, RECIBIÓ HONORES


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Xiomara Ramírez
Santo Domingo

El frecuente llanto empapaba de lágrimas los pañuelos blancos y, los elogios a su hazaña heroíca alzaban vuelo como paloma mensajera de la libertad.

Así transcurría la tarde, con honores militares, abrazos de familiares y amigos que despendían embargados por la tristeza a un grande: Poncio Pou Saleta, expedicionario del 14 de junio de 1959 que procuraba derribar la tiranía trujillista.

En su sepelio, en el cementerio Cristo Redentor, fueron entonadas las notas del himno del 14 de Junio, en honor a su raza, la inmortal.

“Llegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad”, se entonó en medio de una emotividad patriótica.

Los restos mortales del héroe nacional fueron trasladados al campo santo a las 4:47 de la tarde, por sus familiares y amigos más cercanos. De inmediato fueron recibidos por un batallón mixto de las Fuerzas Armadas, mientras un pelotón de infantería disparaba balas de salva en su honor.

A la entrada del Cementerio Cristo Redentor aguardaban por los restos mortales del ex expedicionario del desembarque de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el presidente de la República doctor Leonel Fernández, el ministro de la presidencia Cesar Pina Toribio; el presidente de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer; el ex combatiente, Mayobanex Vargas, y el presidente de la Fundación de Constanza, Maimón y Estero Hondo, Porfirio Rodríguez, entre otros. El ministro de las Fuerzas Armadas, Joaquín Virgilio Pérez Félix entregó la bandera que Nacional que cubrió el féretro, a su hijo Poncio Henríquez Pou, manifestando que con la entrega del manto tricolor se expresa la gratitud por el aporte a la democracia el país que realizo su padre, apuntó.

Francis Pou, una de las hijas del ex combatiente, leyó el panegírico en donde valoró la labor de su padre a favor de la libertad y los derechos ciudadanos del país, su compromiso con los valores patrios y su lucha en contra del régimen trujillista por el cual comprometió su casa, su familia, sus bienes y todo cuanto tenía por la causa.

En tanto, Mayobanex Vargas, también héroe nacional y sobreviviente del 14 de Junio dijo que Pou siempre puso la patria ante todo.

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CONNOTADO LUCHADOR ANTITRUJILLISTA
Antes de que los restos del héroe nacional Pou Saleta fueran llevados al Monumento de los Héroes del 14 de Junio, el presidente de la Comisión Nacional de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer, definió a Pou Saleta como uno de los luchadores antitrujillistas más connotados y un incansable defensor de los derechos del pueblo dominicano a vivir en democracia.

“Perdemos a un gran luchador contra la dictadura y un defensor de los derechos humanos, de la libertad y de la democracia en el país”, manifestó el historiador.

Balcácer resaltó que Pou Saleta lucha contra el régimen del tirano Rafael Leonidas Trujillo desde su juventud, lo cual le costó el exilio, tiempo en el cual se mantuvo activo frente a la dictadura hasta el punto de que formó parte de la expedición del 14 de junio del 1959, salvando la vida milagrosamente.

“Es uno de los héroes antitrujillistas más connotados”, insistió.

jueves, 26 de agosto de 2010

Chanchano repunta avalado por la historia

PANCARTA
Chanchano repunta avalado por la historia



Raúl Pérez Peña (Bacho)
colunapancarta yahoo.com

Entrevistado por Miguel Franjul y Wendy Santana del LISTÍN DIARIO, Juan Germán Arias Núñez, Chanchano, contó episodios trascendentales de nuestra historia reciente.

Esa copiosa entrevista debe llamarse el Testimonio Chanchano, porque él mismo es un testimonio. Además de sus relatos, está su historia sin dobleces: Más de medio siglo en una sola dirección, vertical, con los principios inherentes a la causa de la liberación.

EL comportamiento ético de Chanchano lo pueden atestiguar cuantos le conocen desde la clandestinidad antitrujillista en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la cárcel La 40, la cárcel de la isla Beata y de La Victoria; en la organización y la vida pública del 1J4 en los barrios de Santiago, en el exilio, en la universidad y en su condición de ingeniero civil.

“No pasar factura” es una de las medallas más preciadas de una persona participante en cualquier acontecimiento histórico, actividad o militancia por una justa causa.

Chanchano nunca ha pasado factura. No fue al CEA a agenciarse fortunas millonarias, ni ha sido un tránsfuga entre gobiernos corruptos, desde el Consejo de Estado y Jorge Blanco, como tampoco disfruta de pensiones sobre los 50 mil pesos, ni de prebendas salerosas, a cambio de aplaudir la colocación de una gorra verdinegra a quien le queda grande.

En compañía del inmenso Manolo Tavárez, Chanchano se fue a las escarpadas montañas de Quisqueya por el rescate de la Constitución democrática del gobierno de Juan Bosch.

Chanchano reivindica frente en alto la orientación política de Manolo.

Lo acontecido en cinco décadas, la historia del 1J4 y las huellas de un transitar sin másculas avalan el Testimonio Chanchano.

Provocado por el drama social que acogota a la población, Chanchano sabe que no puede calficarse como democracia social lo acontecido a partir de la sangre derramada por la Raza Inmortal, en las montañas, en la Guerra de Abril y en otras jornadas heroicas.

“Valió la pena el sacrificio porque ya se obtuvo lo que se buscaba”, es la mercancía barata que venden para estancar lucha del pueblo.

Vicepresidente de la Fundación Testimonio, Juan Germán Arias Núñez, Chanchano, ha puesto el dedo en la llaga con sus valiosos testimonios en el LISTÍN DIARIO.

miércoles, 25 de agosto de 2010

domingo, 22 de agosto de 2010

Poncio Pou: un héroe ha muerto


http://www.hoy.com.do/el-pais/2010/8/21/338998/Poncio-Pou-un-heroe-ha-muerto


La ex vicepresidenta Milagros Ortiz Bosch y Mayobanex Vargas, compañero de lucha de Pou Saleta. Saturnino Vásquez
Foto 1 de 3
21 Agosto 2010, 11:51 PM

Poncio Pou: un héroe ha muerto

Sobreviviente de la Gesta de Constanza falleció en la madrugada de ayer a los 88 años al sufrir un infarto cardíaco
Escrito por: ABRAHAN MONTERO (a.montero@hoy.com.do)

El presidente Leonel Fernández exaltó al héroe por formar parte de la Raza Inmortal y pertenecer a “una estirpe y una horma no muy frecuentes”. Dijo que el país ha perdido un prohombre. Junto al féretro, Mayobanex Vargas, otro sobreviviente. Hoy es día de duelo oficial. Los restos mortales de Pou Saleta son velados en la funeraria Blandino. Serán sepultados con honores a las 4.30 PM.

Los restos del héroe nacional, Poncio Pou Saleta, que será sepultado esta tarde en el cementerio Cristo Redentor, son velados en la capilla E de la funeraria Blandino, en la avenida Abraham Lincoln. Falleció la madrugada de ayer a los 88 años a causa de un infarto cardíaco en su residencia del sector Los Cacicazgos, en la capital.

Desde las 8:00 de la mañana de hoy soldados de las Fuerzas Armadas montarán una guardia de honor en la funeraria, adonde han concurrido parientes, funcionarios y dirigentes políticos.

Se informó que el sepelio será a las 4:30 de la tarde.

Pou Saleta fue uno de los sobrevivientes de la expedición guerrillera del 14 de junio de 1959, junto Mayobanex Vargas y el cubano Delio Gómez Ochoa.

Al héroe nacional le sobreviven sus hijos María Milagros, Poncio Enrique, Francis, Patria y Fernando Pou. Su esposa, Josefa León de Pou, falleció hace seis años.

Su hijo Fernando dijo que su padre murió en la tranquilidad y paz de su hogar.

Luto. El presidente Leonel Fernández decretó el día de hoy de duelo nacional, por lo que las banderas ondearán a media asta en los recintos militares e instituciones estatales.

Fernández, quien expresó su lamento por el deceso de Pou Saleta en un mensaje a los familiares, reconoció su valor, arrojo, dignidad y el amor a la Patria que caracterizaron su vida.

El ex guerrillero nació en Santiago de los Caballeros el 31 de enero de 1922, y desde muy joven se integró a los grupos clandestinos de la resistencia contra la tiranía del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Fue perseguido y encarcelado.

Exiliado en Venezuela, Pou Saleta se enroló en el grupo de combatientes que luego desembarcaron en Constanza, Maimón y Estero Hondo para combatir con las armas a la tiranía.

“Con razón fueron llamados la Raza Inmortal, porque estaban hechos de una estirpe y una horma no muy frecuentes, entregaron su juventud y sus ideales a la causa de la patria”, expresó en su mensaje.

Afirmó que “el país ha perdido un prohombre y que su vacío se sentirá por siempre”.

Junto a otros 190 hombre participó en la invasión del 14 de junio de 1959 para derrocar el régimen dictatorial de Trujillo. Además de él, solo sobrevivieron los guerrilleros Francisco Medardo Germán, Delio Gómez Ochoa, Pablo (Pablito) Mirabal, Alfredo Almonte Pacheco y Mayobanex Vargas.

PRD lamenta. El Partido Revolucionario Dominicano expresó su “profundo pesar” por el fallecimiento del héroe nacional, cuya vida calificó de “sublime ejemplo de los mejores valores del patriotismo dominicano”.

El presidente del PRD, Miguel Vargas, dijo que la gesta armada de junio de 1959, en la que Pou Saleta participó, constituyó un golpe contundente al régimen.

“Y aunque murió la mayoría de los héroes que vinieron en esa incursión, su sacrificio marcó el derrotero final del régimen del dictador Trujillo”, declaró Vargas Maldonado.

Historia

Poncio Pou Saleta luchó contra la dictadura desde muy joven en su pueblo natal, Santiago. Se enroló, con arrojo y decisión, en la lucha. Colaboró con el complot contra Trujillo organizado en esa ciudad en 1934. Aún a riesgo de su vida, continuó involucrado de manera activa en el movimiento antitrujillista, y en varias oportunidades fue encarcelado. Fue miembro de la agrupación Juventud Democrática y del Partido Socialista Popular. Asediado por los agentes de seguridad del régimen, se asiló en la embajada de México, de donde logró salir al exilio en Venezuela, en marzo de 1950.

En el exilio, Pou Saleta, participó en la conspiración contra el dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. En 1958 estuvo entre los gestores de la Unión Patriótica Dominicana. Fue uno de los principales activistas en la organización del movimiento expedicionario que se entrenó en Cuba, luego de que triunfara la Revolución Cubana, con el objetivo de poner fin al régimen de Trujillo.

La gran hazaña

En el campamento de entrenamiento “Mil Cumbres” fue designado comandante del pelotón Juan Pablo Duarte. En esa condición estuvo entre los expedicionarios que desembarcaron por avión por Constanza el 14 de junio de 1959 para enfrentar la tiranía con las armas en las manos.

Fue uno de los pocos sobrevivientes de esa hazaña heroíca que encendió la llama de la libertad en la conciencia del pueblo dominicano, exhortándole a luchar con denuedo contra la opresión y el miedo. Fue autor del libro “En busca de la libertad; mi lucha contra la tiranía trujillista”, obra en la que narra sus memorias como opositor del régimen dictatorial que sometió al pueblo dominicano durante 31 años.

El señuelo que indujo a Manolo a rendirse

http://www.listindiario.com.do/la-republica/2010/8/21/155699/El-senuelo-que-indujo-a-Manolo-a-rendirse

LA MORAL EN ALTO
El señuelo que indujo a Manolo a rendirse
SE DIFUNDIÓ LA FALSA VERSIÓN DE QUE CUATRO HOMBRES DE SU AVANZADA HABÍAN MUERTO Y QUE SI EL RESTO SE ENTREGABA SALVARÍAN SUS VIDAS


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El líder. Manolo Tavárez Justo anunciando su decisión de irse a las montañas.
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Santo Domingo

Una información manipulada y una falsa garantía de su vida y la de sus compañeros en las montañas, si se entregaban, derrumbaron los años de lucha democrática de un líder cuyos ideales procuraban la justicia social.

Sólo los campesinos que fueron obligados a presenciar la masacre de guerrilleros ocurrida en Las Manaclas, el 21 de diciembre de 1963, conocen el pesar de Manolo Aurelio Tavárez Justo cuando intentaba convencer a los militares de que solo él era responsable de su insurrección en la montaña.

Los 16 hombres que lo acompañaban en ese momento cayeron baleados a sus pies, uno por uno, y ya no le quedaba voz ni fuerzas para morir de una forma digna frente a aquella escena desgarradora, cuando sólo quedaba él.

Convencido de que le habían mentido también cayó abatido junto a la gente que creyó en sus ideales revolucionarios, pretendiendo restablecer la Constitución del 63 que había sido anulada por el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch, dos meses antes.

Su instinto de combatiente lo hacía resistirse a la entrega solicitada por las autoridades, pero esos 16 hombres le pedían que se rindiera para poder salvar sus vidas.

Ese fue el momento decisivo.

Manolo se debatió entre el deber de un guerrillero de mantenerse firme y el dolor humano, y cedió.

A quienes prefirieron mantenerse en las montañas antes que rendirse al enemigo les permitió irse, y apoyó a los cuatro que, dispuestos a morir primero, decidieron presentarse ante militares armados para informar que el grupo había optado por capitularse.

José Daniel Ariza, Luis Peláez, José Crespo, Napoleón Méndez (Polón), y Rafael Reyes (Pitifia) desistieron de la entrega inmediata porque percibían que las intenciones de los militares golpistas eran contrarias a las expresadas a través de la radio por Manuel Tavárez Espaillat, del Triunvirato en el poder, prometiendo que se le respetaría la vida.

Leonte Antonio Schott Michel, Alfredo Peralta Michel, y Juan Ramón Martínez (Monchi), que optaron por ir en busca de la paz, murieron ondeando la banderita blanca; viendo por última vez su ropa manchada con la sangre del patriota caído.

Emilio Cordero Michel, que también sostenía la banderita blanca comandando el grupo de los cuatro que tenían la difícil misión, resultó ileso de las primeras ráfagas de dos militares armados de ametralladoras con los que se encontraron a las cinco horas de camino, lo que le permitió informar el propósito del encuentro.

Pero poco duró la ilusión de conseguir la paz que buscaban los compañeros de alzada, porque los fusiles no vacilaron en apuntar hacia los guerrilleros cuando se entregaron, y no valieron los esfuerzos de Manolo para que solo se ensañaran con él. Los mataron a todos.

Momento de conmoción
Juan Germán Arias Núñez (Chanchano), quien cuenta esta historia al equipo de investigación de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul, no puede mantener la mirada firme cuando narra ese capítulo de su vida de guerrillero.

Rememorar el sacrificio de su comandante lo destruye.

Él formaba parte del frente que integraba Manolo Tavárez Justo, compuesto por 26 personas, y de los tres que se salvaron de morir junto a su líder porque habían salido rumbo al pueblo el 28 de noviembre del ‘63 en busca de comida, medicinas y frazadas, ya que las municiones se les había terminado.

Salvar su vida en ese momento resultó tan crucial como haber podido morir junto a Manolo, pues al ser vistos caminando circuló la falsa noticia de que los que salieron a buscar comida habían muerto y que el Ejército Nacional tenían al resto de los guerrilleros vigilados y a punto de ser capturados.

Esa noticia era un señuelo para que los que quedaban en las montañas entregaran sus armas y poder eliminarlos sin resistencia, humillándolos y desmeritándo los frente a los únicos que podían salvarles la vida: los campesinos.

Esto es lo que nubla el espíritu de Juan Germán Arias, quien a sus 67 años todavía sufre la pérdida del guerrillero que pretendía cambiar el mundo represivo que vivían los dominicanos tras el golpe de Estado del profesor Juan Bosch y devolverle al país la Constitución de las libertades públicas.

Han pasado 46 años de aquel día gris en que los campesinos de Las Manaclas, en San José de las Matas, presenciaron cómo mueren los héroes en el campo de batalla, y todavía Chanchano se siente conmocionado.

Pacto entre guerrilleros
La forma en que cayó su amigo Manolo Tavárez ha perdurado en su recuerdo de “torturas”, mucho más que cuando su piel temblaba al comprobar la dureza del látigo y todo su cuerpo se estremecía con la picana eléctrica que le aplicaron en enero de 1960 en la cárcel de La 40, por ser antitrujillista.

La misma sensación de impotencia sintieron los compañeros de Chanchano en la misión de buscar provisiones para continuar en las montañas, cuando vieron sus sueños perdidos con la caída de Manolo.

Fidelio Despradel, Marcelo Bermúdez, Juan Germán Arias y Domingo Sánchez Bisonó (El Guajiro) fueron los que salieron a cumplir esa tarea, producto de un acuerdo al que arribaron en una reunión que sostuvieron un día antes.

Chanchano señala que la imprudencia del Guajiro al querer ir a una pulpería, lo condujo a su muerte y a que los planes se quebraran.

“Él conocía todos esos campos, era nuestro guía porque conocía la ruta.

Pero de buenas a primeras dice que quiere entrar a una pulpería a orientarse porque se sentía perdido; lo identificaron como guerrillero ¡y ahí lo atraparon! El alcalde le dio una estocada y lo tiraron moribundo.

Antes de morir nos dijo: “...mátenlos a todos”.

“Fidelio, Marcelo y yo nos salvamos porque estuvimos en un ‘realismo fantástico’, como dice Gabriel García Márquez, donde la realidad es más fantástica que la misma fantasía. Todavía recuerdo cuando me pusieron la pistola aquí, en la frente, al capturarnos buscando provisiones. Ya habían matado a Manolo y a los otros; nos iban a matar a todos, pero nos llevaron presos”.

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EL SACRIFICIO POR LA CONSTITUCIÓN DEL 63
GUERRILLA Lo que hicieron Manolo Tavárez Justo y los demás hombres al irse a las montañas armados fue conformar una guerrilla para distraer a los militares mientras otros grupos preparaban en la capital las estrategias para restablecer el gobierno de Juan Bosch, tras el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. Una guerrilla es un frente armado, compuesto por miembros civiles que asumen un papel militar para sabotear.

GUERRILLEROS Fueron seis los frentes de oposición que se conformaron contra el Triunvirato (órgano político que condujo el destino de la nación tras el derrocamiento del presidente Juan Bosch), los cuales operaban en El Seibo, San Francisco de Macorís, Altamira, Bonao- San José de Ocoa, Sierra de Bahoruco y San José de las Matas, pretendiendo restaurar la Constitución que había hecho Bosch y en la que predominaba el respeto a la vida.

COMANDANCIAS Manolo Tavárez Justo y sus compañeros, todos miembros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) que combatía el régimen trujillista, iniciaron la alzada guerrillera el 26 de noviembre de 1963.

La habían anunciado en una Proclama al Pueblo días antes en la que todo el país se enteró de que había un combate constitucional y antigolpista, como resistencia por la revolución reinvidicadora de la libertad.

LOS CAÍDOS Manolo Tavárez Justo, Jaime Socias, José Cabrera, Juan Martínez, Jesús Barreiro, José Daniel Fernández, Rubén Díaz, Domingo Sánchez, Manuel de Js. Founder, Leonte Schott, Fernando Martínez, Antonio Filión, Canoabo Abel, Manuel de los Santos, Alfredo Peralta, Francisco Bueno, y Rubén Alfonso Marte Guazo.

Un soplo de piedad en la tortura

http://www.listindiario.com.do/la-republica/2010/8/21/155695/Un-soplo-de-piedad-en-la-tortura

EN LAS CÁRCELES
Un soplo de piedad en la tortura
EX GUERRILLERO DESCRIBE ALGUNOS EJEMPLOS DE INDULGENCIA DE LOS CARCELEROS


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Dual. En el 1J4 habían dos tendencias: los que creían en el cambio pacífico y los que decían que debía ser violento. Yo era un rebelde.
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El señuelo que indujo a Manolo a rendirse
Wendy Santana
Santo Domingo

Muchos torturadores se sintieron también torturados a la hora de hacer su trabajo; cabos, tenientes, capitanes y coroneles mostraron alguna cuota de piedad cuando su deber era ensañarse con todo el que estuviera en contra del régimen trujillista.

En medio de su desgracia durante sus encarcelamientos, maltratos físicos y morales, Luis Germán Arias Núñez (Chanchano) pudo observar que algunas veces la mano del torturador temblaba, como si no quisiera herir demasiado al que estaba siendo humillado.

También pudo percibir que muchos se la jugaron dando de comer, aunque sea migajas, a quienes estaban hambrientos; facilitándoles agua a quienes morían de sed, quitándole las esposas a quienes estaban postrados y compartiendo un poco del aire fresco que Dios les dejaba disfrutar al que tenía el poder en sus manos.

“En toda manzana podrida siempre hay algo que sirve y yo pude ver eso: cómo algunos siervos de Trujillo golpeaban con menos dureza cuando estaban solos con el prisionero, pero cuando estaban siendo vigilados eran más crueles y despiadados”.

“¡Aquello daba pena! Ver cómo a algunos oficiales los ponían a maltratar a sus propios familiares y eran mucho más terribles con ellos que con los de su sangre.

Querían demostrarle a Rafael Trujillo que estaban con él, para poder salvar sus vidas y sus puestos de trabajo, a costa del sufrimiento que sentían por verse obligados a actuar así”.

Germán Arias fue un luchador antitrujillista preso en las cárceles de La 40, La Victoria y en la dotación militar de la Marina de Guerra en la Isla Beata; catorcista, compañero del líder revolucionario del Movimiento 14 de Junio, Manolo Tavárez; constitucionalista y actual dirigente de la Fundación Testimonio, que mantiene viva la memoria de los que forjaban una patria digna.

Busca a un capitán para darle las gracias
“¡Cómo quisiera encontrar a ese alferez, capitán que comandaba el barco en el que nos trasladaban hacia la isla Beata! Nosotros habíamos pasado la noche entera navegando y algunos habían vomitado y defecado y estábamos como muertos.

Pidió las llaves de las esposas para soltarnos y no aparecieron.

Tomó una segueta y serruchó una por una; éramos 33 hombres. Él se las jugó y nos decía: respiren, respiren, y también decía pongan las manos como si estuvieran esposados porque nos pueden vigilar”.

Germán Arias también recuerda que cuando estaba en la celda de La Beata, muerto de frío y de hambre, un marino o varios, porque nunca los vio, les lanzaban trozos de pescado y plátanos de los que habían dejado en los platos los militares de guardia en el sitio. Eso era para Chanchano y sus compañeros de prisión un aliciente porque llevaban varios días comiendo verdolaga del patio, una gramita verde que se usa en ensaladas porque es vinagrosa.

Según cuenta, primero les daban harina cruda para que la cocinaran con agua salada de un arroyito, y luego comenzaron a suministrarle un plátano por día a cada uno para que lo salcocharan, pero para que le durara ese tan preciado alimento, a las 10:00 de la mañana se comían la cáscara y en la tarde devoraban la masa. Cuando se acabaron los plátanos.

“Yo soñaba por las noches que mi novia me llevaba harina dulce bien sabrosa… qué días tan grises. Y los mosquitos jejenes, nos comían la piel. ¡Cuánta desesperanza teníamos en ese momento!”.

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LA EXPERIENCIA DE ESTAR TRAS LAS REJAS
Chanchano dice que su prisión en la isla Beata fue la más calamitosa porque era un sitio de tortura psicológica.

De cuando estuvo en cárcel de La 40 recuerda que llegó el 21 de enero, Día de la Virgen de la Altagracia, y que mientras los militares de Trujillo que venían del acto religioso, lucían sus trajes impecables, él y unos 200 hombres estaban completamente desnudos en el patio, golpeados y torturados.

También relata que ponían a 18 hombres en una celda de dos metros por tres y que sólo en cuclillas cabían todos. Para descansar se turnaban y para respirar bien se prestaban el pequeño orificio que quedaba por debajo de la puerta o diminuta rejilla de la ventanita.

Este guerrillero, cuyos años pesan en su memoria combatiente, cuenta a LISTÍN DIARIO que en el grupo que estuvo en Las Manaclas había un capitán llamado Calderón, que era dirigente del 1J4, y había un oficial de apellido García Duval que estaba con la causa justa. Cita, además, que algunos custodias de los prisioneros les daban hojitas de naranja para que se higienizaran la boca.

Chanchano rememora que estuvo “agarrado de Dios” en todo momento, ya que era muy católico y fue monaguillo con la orden de sacerdotes canadienses.

Él piensa que rezar el rosario en sus momentos más difíciles, y leer el salmo 23 le ayudó a sobrevivir. Recuerda sus oraciones cuando lo llevaban hacia La Beata, porque pensaba que lo iban a lanzar al mar; también cuando el custodia de la celda Beata obligaba a los prisioneros a hacer el “Santo Rosario”. “Con voz de borracho nos ordenaba que rezáramos. Y era apuntándonos con una ametralladora”.

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http://www.listindiario.com.do/la-republica/2010/8/21/155694/El-Che-arengo-a-los-que-iban-a-Las-Manaclas

HISTORIA
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“Manolo insiste en que había que entrenarse militarmente y envía a un grupo de hombres a Cuba (1961). Le manda un carta a Fidel Castro pidiéndole que entrene a 25 de sus hombres y entre ellos estaba yo.

El jefe del grupo era Luis Gómez Pérez; también estaba Pipe Faxas e Hipólito Rodríguez, dos grandes intelectuales.

Yo llegué a finales de 1961 y permanecí allá un año; el entrenamiento sólo duró tres meses.

Nos entrenamos en las provincias Pinar del Río y en La Habana, recibiendo instrucciones directas del Che Guevara de cómo debíamos actuar. Un día conversamos con Guevara la noche entera.

Llegamos a las 11:00 p.m. y la conversación comenzó a las 12:00 porque Salvador Allende estaba con él.

Guevara se pasó todo el tiempo diciéndonos cómo era la guerrilla y cómo actuar cuando se nos presentara algún percance. Uno le preguntó: “Comandante, ¿Cómo podemos superar el miedo?” y él le dijo: “Todos los hombres sentimos miedo y hay que vencerlo”.

Guevara nos confesó que la primera vez que llegó a Cuba se quedó frisado, pero que lo superó.

Nos dijo también que la medicina de los guerrilleros era la hierba del campo, y que el campesino no es un enemigo. Nos comentó que la clave para ganarse su apoyo es vencer a los guardias porque los hombres del campo son duros con los guerrilleros porque los militares son duros con ellos y que si nosotros lográbamos vencer a los guardias, entonces nos seguirían.

Otras cosas que expresó fue que no se extrañaría de que al día siguiente se publicara en un periódico la conversación que sosteníamos y uno de los jóvenes le dijo: aquí todos somos guerrilleros y él le contestó: “En todo grupo siempre hay un traidor”. Y así fue. Había uno, Luis Genao.

Recuerdo con nostalgia que el Che Guevara pedía permiso para irse detrás de una mata a echarse aire con un aparatito, porque era asmático y se cansaba cuando hablaba mucho.

¡Qué gran hombre! El Che decía que a Manolo había que protegerlo y no ponerlo al frente de los combates, pero Manolo decía que él no era gente de estar arrinconado después de que había organizado todo esto”.

Todos arriesgaron sus vidas por la libertad





LA LUCHA CONTRA UN PODEROSO
Todos arriesgaron sus vidas por la libertad
PONCIO POU, UNO DE LOS 3 DOMINICANOS SOBREVIENTESEN LA EXPEDICIÓN DEL 14 DE JUNIO DE 1959, NARRA SUS EXPERIENCIAS



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Entrenamientos. Frank Grullón Martínez, Rubén Rey Vásquez, Poncio Pou Saleta y Lucas Pichardo, durante los entrenamientos en el campamento Mil Cumbres, provincia de Pinar del Río, Cuba, adonde llegaron el primero de marzo de 1959.
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Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com
Santo Domingo

En la travesía desde Cuba hasta República Dominicana, los hombres que formaban la expedición áerea del 14 de junio de 1959 pensaban en la libertad, en el renacimiento de la esperanza para el pueblo dominicano, oprimido tantos años por la dictadura de Trujillo.

Poncio Pou Saleta, uno de los seis sobrevivientes, recordó que entre ellos existía el ideal de ver renacer el amor y el compañerismo, la sinceridad y la honestidad y, con todo eso, dejar atrás la intriga, las delaciones y persecuciones, el crimen y el terror.

“Veníamos dispuestos a impedir que el tirano y su familia continuaran creyéndose dueños del país y del destino de todos los dominicanos”, dijo Pou a LISTÍN DIARIO, al paso de 51 años de la llamada gesta de la raza inmortal.

Estaban, dijo, llenos de optimismo, aunque sin duda conscientes de que enfrentarían a unas poderosas fuerzas armadas, como es propio de los dictadores.

Durante el vuelo iban entonando las notas del Himno Nacional.

Fuerzas poderosas
Estaban conscientes de que un ejército de liberación compuesto por doscientos hombres, aún con un buen entrenamiento y un adecuado armamento, le iba ser difícil enfrentar al poderoso Ejército de Trujillo, que tenía el apoyo de la Aviación.

Por eso, su proyecto expedicionario contaba con la esperada insurrección entre los miembros de las Fuerzas Armadas, como se les había informado, pero esto no sucedió porque el complot que se venía organizando en el seno del Ejército para mediados de año había sido develado y a la mayor parte de sus miembros se les fue encarcelando y asesinando.

Dijo que está plenamente convencido de que no fracasaron, aunque sí profundamente adolorido por la pérdida física de todos mis compañeros. Pou entiende que el ejemplar heroísmo y entrega patriótica de todos y cada uno de los combatientes se constituyó en un triunfo moral para todos los dominicanos. Es por ello que el pueblo dominicano –asegura– ha considerado que la gesta de Junio de 1959 “encendió la llama augusta de la libertad”.

Entrenamiento
En Cuba, fueron sometidos al entrenamiento propio del método guerrillero de la guerra, haciendo hincapié en la resistencia.

Diariamente debían hacer unas largas y fatigosas caminatas de unos 10 a 20 kilómetros y recibieron numerosas prácticas de tiro. Pou tenía a su cargo el pelotón Juan Pablo Duarte. Como eran voluntarios, la fuerza expedicionaria estaba compuesta tanto por hombres de más de 50 años de edad como por jóvenes de 15 y 16 años. Él tenía 37 años.

Apoyo cubano
El apoyo de Fidel Castro fue vital. Pou dijo que el líder cubano garantizó que pondría al servicio de ese proyecto expedicionario tres millones de dólares que le habían sobrado de la lucha de Sierra Maestra.

También destacó la colaboración del comandante Camilo Cienfuegos, del comandante y compañero de expedición Delio Gómez Ochoa, a todos los expedicionarios cubanos que voluntariamente y en demostración de solidaridad democrática se les integraron y participaron activamente en la lucha armada, a riesgo de sus propias vidas.

No invasión
Se trató de una expedición y no de una invasión, sale al paso Pou.

“Ningún dominicano invade su propia patria, era nuestro propio pueblo al que queríamos liberar del oprobio de la dictadura”, agregó.

Su Programa Mínimo contemplaba la devolución de todos los bienes que el tirano le había expropiado a sus dueños.

Pero el régimen, informado de los planes conspirativos desde antes del arribo a suelo dominicano, fue desarrollando una campaña de descrédito hacia ellos, haciéndoles ver como cubanos comunistas y “barbuses” que vinieron a invadir el país.

Sus días
Sus días transcurrían en largas caminatas para evadir la persecución y en la búsqueda de alimentos. Las lamentables bajas que fue sufriendo el grupo ocurrieron básicamente en las ocasiones en que se acercaba a algún caserío para conseguir comida.

El hambre fue su principal y efectivo enemigo.

Prisión
Su prisión de siete meses en la cárcel de La 40 y en La Victoria fue sumamente dura, recuerda. Eran deplorables las condiciones sanitarias de las solitarias donde les encerraban y, peor, los maltratos que se padecían en las ergástulas trujillistas. Lo más difícil para él fue irse enterando la manera en que habían sido injustifi cadamente masacrados sus compañeros de lucha expedicionaria.

Sobreviviente
El hecho de que no lo mataran como a casi la mayoría, se debió a que al ser conducidos a la Base Aérea de San Isidro fueron fotografi ados por la prensa internacional.

“Éramos de los últimos en ser capturados y la dictadura necesitaba presentar a algunos de los expedicionarios con vida ante los representantes de la OEA que estaban en el país.

LOGRARON SUS OBJETIVOS
A 51 años de esos acontecimientos, uno de sus más valiosos protagonistas considera que se lograron los objetivos que perseguían.

“Hoy, tenemos libertad de prensa, podemos hablar y disentir. Tenemos elecciones libres para elegir a las autoridades nacionales”.

Reconoce que al país le falta mucho por avanzar, para que haya menos pobreza y más educación. Se necesita, agregó, mejorar los servicios públicos, combatir la corrupción y fortalecer la institucionalidad. “Pero eso depende de la voluntad y buenas intenciones de todos los dominicanos, ya que somos dueños de nuestros propios destinos y de nuestros sueños, como anhelaron los fundadores de la Patria”.

Para alcanzar esos logros, mis compañeros de las Expediciones del 14 y 20 de Junio de 1959 lo arriesgaron todo, hasta la vida, para devolverle la libertad y la dignidad que le había sido arrebatada al pueblo dominicano.

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SU PADRE FUE ASESINADO Y DESAPARECIDO POR LA DICTADURA



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Absoluto. “Hasta una calzada que fuera a construir un ayuntamiento, si no era autorizada por Trujillo, no se podía hacer, con eso te lo digo todo", dijo Poncio Pou Saleta.
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Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com
Santo Domingo


El sobreviviente de la Expedición del 14 de Junio de 1959, Poncio Pou Saleta, sacude la cabeza y apoya su mano derecha en su bastón desde el sofá donde está sentado en su residencia. Aunque lejos de la mochila y el fusil con los que combatió las fuerzas militares del tirano que arrodilló al país, carga en su mente punzantes recuerdos de más 80 años.

Rafael Leonidas Trujillo, el tirano que jugó a su antojo con el destino de la República Dominicana, ordenó matar a su padre en Santiago, lo calló y todavía no encuentran sus restos. Su padre, Julio Pou Pérez, tenía unos 40 años de edad, cuando fue asesinado en 1936, teniendo él 14 años.

Recuerda que su papá fue desaparecido por uno de los matones cubanos que habían servido al gobierno de Gerardo Machado y que en ese entonces encontró protección y “empleo” en las labores represivas de la dictadura.

Su juventud giró en conversaciones sobre el carácter inadmisible de aquel régimen y la necesidad de alcanzar libertad y justicia.

Aclara, sin embargo, que las causas de su antitrujillismo no sólo fue por ese acontecimiento tan triste y doloroso, sino porque era nieto de Fernando Valerio, líder de la Batalla del 30 de Marzo de 1844.

Pou nació en Santiago en el año 1922. Cuando tenía apenas 12 años de edad sirvió de “correo” a un grupo de estudiantes normalistas y profesionales de Santiago, que en 1934 organizó un complot que, una vez delatado, condujo a muchos de ellos al presidio y a la muerte.

Hoy, a sus 88 años de edad, su voz muestra las huellas de un hombre de carácter recto y de respeto.

Adolescencia
Desde el inicio de su adolescencia había sido testigo de crímenes ordenados por la dictadura de Trujillo. Uno de esos casos fue el asesinato del matrimonio José Virgilio Martínez Reyna y doña Altagracia Almánzar, quien estaba embarazada.

La ausencia de un régimen democrático con respeto a la libertad de opinión caracterizaron a la dictadura desde sus inicios, junto con el terror y la represión durante 31 años.

Asesinan chofer
Después de un encarcelamiento de dos años y cuatro días por tan solo disentir del régimen, logró retornar a Santiago, aunque tenía que presentarse diariamente en el Cuartel General de la Policía de Santiago. Frente a estas condiciones de libertad restringida tomó la decisión de salir del país en 1950.

Pou viajó en secreto desde Santiago a Santo Domingo donde se asiló en la Embajada de México, desde allí pudo coordinar viajar a Venezuela, donde se estableció.

El exilio le permitía realizar otra forma de oposición a la dictadura trujillista.

Recuerda que para las fuerzas represivas del régimen su salida de Santiago era inadmisible, por lo que los sicarios del dictador asesinaron a Emilio Montano Deschamps, un chofer con quien había hablado el día anterior. Su cuerpo fue encontrado en la carretera a San José de las Matas con un letrero que decía: “Esto le pasará a todos los que le presten servicios a los enemigos del Gobierno”.

Cuentico barato
Como un “cuentico barato” califi có la versión de que no fue Trujillo quien ordenó el asesinato de las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, el 25 de noviembre de 1960. “Las hermanas Mirabal fueron mujeres que murieron por la Patria. Entregaron sus vidas”, consideró. Trujillo era débil y tierno con sus nietos, como todos los dictadores, pero lo califi có como un tirano y asesino.

Reacciones
Dijo que hasta hace poco estuvo triste, pero está de nuevo orgulloso porque ha surgido una nueva generación que ha mostrado interés de que se respeten sus derechos.

Recordó que recientemente quisieron introducirse los Trujillo en el país con la puesta en circulación del libro de Angelita Trujillo, la hija del tirano, pero los echaron a la calle.

“¿Y eso qué fue? ¿qué manifestación fue esa? Eso nunca se había visto”, consideró.

En alusión a un regreso de la familia Trujillo al país, respondió que no son ningunos tontos para salir de donde están bien.

En su momento, indicó, el Movimiento 14 de Junio tomó el nombre en honor de los que se sacrifi caron en una fecha como esa para combatir a la tiranía de Trujillo.

“Hasta una calzada que fuera a construir un ayuntamiento, si no era autorizada por Trujillo, no se podía hacer, con eso te lo digo todo”.

Cree que nunca más será posible que se implante en el país un régimen como el que dirigió Trujillo. “Es imposible, no le conviene a nadie”.

AGRADECIMIENTO ETERNO A VENEZUELA
Poncio tiene un agradecimiento eterno a Venezuela por acogerlo como en su casa.

“Yo tenía allá a mi tía Engracia y a mis primos quienes me acogieron con mucho cariño”, dijo.

Allí trabajó como vendedor para varias empresas vinculadas a la producción de conservas, jugos y bebidas alcohólicas.

“Pronto conocí a una extraordinaria venezolana, Josefa María León, con quien me casé y procreé una familia compuesta por cinco hijos, los tres primeros nacidos en Venezuela y los otros dos a mi retorno a Santo Domingo, a raíz del ajusticiamiento del tirano”, agregó. Pou se marchaba del país, pero sus ideales democráticos se mantenían latentes.

Esto explica cómo a principios de 1958, junto a su primo Rinaldo Sintjago Pou, participan en las luchas que dieron lugar al derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez.

Celebrando esa victoria, a los pocos días, un grupo de reputados integrantes del exilio dominicano en ese país hermano decidió fundar la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela y trazó un estratégico plan de apoyar la Revolución Cubana como una forma de garantizar un país del cual pudiesen llevar a cabo su proyecto expedicionario hacia suelo dominicano, con el propósito de darle fin a la dictadura trujillista, que en esos momentos ya tenía veintinueve años en el poder.

Ese fue el inicio de lo que tiempo después se conoció como Expedición de Junio de 1959, en recordación a la fecha en que desembarcaron los combatientes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

En la casa de su primo Rinaldo Sintjago, el día 26 de enero de 1958, celebraron la primera reunión donde acordaron constituir la Unión Patriótica Dominicana, fundada formalmente el 2 de febrero. Desde entonces no cesamos en su objetivo, con la ayuda de que Venezuela vivía la euforia de la caída de la dictadura y del inminente triunfo de un gobierno democrático presidido por Rómulo Betancourt.

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ABUELA INCULCÓ VALOR PATRIO
Su abuela materna, Melania Pichardo Valerio, le había inculcado un alto sentimiento patriótico y sentido del deber. Era hija y nieta de dos combatientes restauradores Rodolfo Pichardo Román y de Fernando Valerio, prócer y héroe de la Batalla del 30 de Marzo de 1844 –abuelo–.

Su abuela le llegó a pedir que no se fuera al exilio y peleara desde aquí.

NUMEROSOS APRESAMIENTOS
Pou fue encarcelado a los 21 años de edad en Mao a raíz de una de las tantas redadas que hacían los cuerpos represivos de la dictadura. Fue enviado a la Fortaleza San Luis, de Santiago. Al poco tiempo fue trasladado a la Fortaleza Ozama, de esta capital. cayó preso por segunda ocasión en Santiago en el año 1946, en medio de las huelgas azucareras.

Tras un juicio amañado, por supuesto porte de arma blanca, cumplió un año y seis meses preso.

UN ALMA DE COMBATIENTE
En la parte frontal de su vivienda, Pou tiene como reliquia colocado un cañón. En su casa se respira la tranquilidad, vive entre hijos y personal de servicio.