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lunes, 16 de agosto de 2010

Homenaje a los Héroes de la Expedición de Junio de 1959

Homenaje a los Héroes de la Expedición de Junio de 1959



Maimón, Puerto Plata, 30 de Junio del 2010. Discurso del Prof. Nelson Federico Peralta Ureña, en representación del Comité de Homenaje a los Héroes de 1959, de la filial de Estero Hondo.

Buenos días, miembros y dirigentes de las diversas Fundaciones que coexisten en el país, con la misión de enaltecer el nombre de los Héroes Expedicionarios de la Raza Inmortal.

Dominicanas y dominicanos de mentalidad catorcista que hoy mantienen la vigencia de este pensamiento, que a 51 años de esta gesta todavía pervive y esperamos que perviva eternamente en la mente y en el corazón de todos los dominicanos.

Probablemente yo desentone en el sentido de que las loas y las alabanzas a nuestros héroes las externamos año tras año. Esperamos la fecha para resaltar el espíritu patriótico y la entrega de los expedicionarios. Todos los años hacemos lo mismo y parecería que nos estamos metiendo en un círculo vicioso donde simplemente nos conformamos con reseñar acontecimientos históricos; pero se nos olvida que somos nosotros, las presentes generaciones, y con ellas las futuras, quienes debemos recoger la bandera de lucha de estos patriotas visionarios, porque ellos no vinieron a formar una logia masónica ni tampoco un club recreativo. Vinieron a transformar la sociedad, con los medios que tenían a mano y, los únicos que las circunstancias les permitían, que eran las armas. Con ellas iniciaron la primera instancia o primer aspecto de su lucha. Pero su meta era transformar las caducas estructuras sociales y políticas, con ideas que a 51 años todavía hoy lucen muy avanzadas y muy progresistas con relación a lo que hemos logrado y a la mentalidad del dominicano promedio.

De manera que en ese aspecto, queridos amigos y amigas, probablemente yo me aparte un poco, porque yo de loar no me cansaré nunca, pero de exigir que nosotros recojamos esta bandera, creo que tampoco me voy a cansar, no me voy a cansar.

Nosotros, los dominicanos se nos ha metido en la cabeza que los héroes y mártires de esta epopeya fueron una especie de hombres sobrenaturales.

Creo que nosotros hoy debemos reflexionar y quiero que compartan ustedes conmigo, algunos planteamientos y algunas reflexiones en ese sentido.

Estoy convencido de que los Catorcistas, que estamos diseminados en toda la geografía nacional, que hacemos vida política en diferentes partidos, que interactuamos en los diferentes grupos y frentes de masas que existen en el país, tenemos que aglutinar una fuerza renovada que retome esta bandera y comience a luchar de una vez por toda para conquistar aquella nación, aquella sociedad a la que ellos aspiraron. Debemos sembrar cada año, pero no sembrar en el mar. Sembrar en la mente y en el corazón de los jóvenes, de los niños y de los ya no muy jóvenes, para que nos sensibilicemos definitivamente de nuestra realidad y entendamos que aquella lucha no quedó trunca, que aquella lucha fue sencillamente la semilla que se sembró y que no la hemos cultivado como es debido, pero que hoy nosotros debemos retomar y darle continuidad. Comenzar a echarle agua a esta semilla para que germine, porque decía un pensador que “la sangre de los mártires es la semilla de la libertad”.

Probablemente para algunos, hemos conquistado muchas cosas. Podemos hablar lo que nos venga en ganas; podemos actuar en el mundo político con quien nos parezca y nos guste; podemos interactuar con grupos sociales y culturales, no importa de qué índole que sean y nadie nos lo prohíbe. Pero yo pregunto, ¿Eran esas las metas únicas de los Mártires de Junio del 1959? De ninguna manera. Las metas eran transformar nuestra sociedad en una más justa, más igualitaria, donde se siembren y se multipliquen valores, como la unidad, la dominicanidad, la honestidad, la equidad y, sobretodo la participación democrática; una participación que se nos arranca de período en período, se nos extorsiona y hasta se nos roba, porque en unas singulares elecciones que cada cuatro años nos gastamos, simplemente se nos busca para obtener nuestro voto y, cuando no pueden conseguirlo se aprovechan de la miseria y nos lo compran o nos lo enajenan. Y yo pregunto, ¿Es esto democracia? Eso no es democracia, compañeros. La verdadera democracia es aquella en la que participamos activa y militantemente todos los ciudadanos, desde los más encumbrados hasta los más humildes, donde participamos en igualdad de condiciones. Que esta sociedad que quisieron y desearon esos combatientes de la patria, para nosotros, no para ellos, porque ellos dieron todo, incluso su propia vida, no ha llegado; tenemos que construirla nosotros, materializar esa meta. Y yo insisto, pido, reclamo que nos olvidemos de actuar como clubes y logias, y entendamos que es necesario y urgente recomponer las fuerzas revolucionarias y catorcistas en un gran frente político y social, un frente moralizador que erradique el clientelismo político y la compra de conciencia. Que construya la sociedad justa que hemos anhelado desde tiempos inmemoriales y por la cual ellos entregaron sus vidas.

Considero que el día de hoy es una ocasión propicia para realizar estas exhortaciones, porque aún no hemos logrado todo lo que ellos querían y nosotros merecemos. Tenemos que continuar la lucha. Con los jóvenes, con los obreros, con los campesinos, con los intelectuales, con todas las fuerzas democráticas y progresistas, que pueden colaborar en el logro de estas conquistas, que es en última instancia el fin de la lucha de nuestros Héroes del 1959. De manera que yo quisiera que, además de exaltar la acción, la obra de estos patriotas, acción que pervive en nosotros, entendiéramos también que no podemos nosotros convertirnos en entes contemplativos, en simples espectadores de un espectáculo donde no somos lo protagonistas, por que es al pueblo a quien le corresponde ser protagonista en el espectáculo de su transformación y bienestar.

De hecho compañeros y amigos, compañeras y amigas, esta es una fecha oportuna para que evaluemos nuestro accionar y entendamos si estamos o no cumpliendo con el deber patriótico como dominicanos, para ver a nuestra República convertida en una nación más justa, más libre, más democrática, más equitativa, pero sobretodo con menos corrupción, menos clientelismo y menos compra de conciencia.

Muchas Gracias.


Prof. Nelson Federico Peralta Ureña
Villa Isabela, Puerto Plata, R.D.
Tel.: (809) 589-5246; Cel.: (829) 352-1503
Correo Electrónico: nfperaltau@gmail.com

Posdata.-
Este discurso fue improvisado. Ni siquiera estaba seguro de ocupar un turno en el programa. Les ruego a los lectores me excusen por cualquier error o incorrección, principalmente cualquier repetición u omisión. Igualmente a los que vean y escuchen el DVD.

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