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sábado, 31 de julio de 2010

Carmita Landestoy: Una Mujer Contra la Dictadura

Carmita Landestoy: Una Mujer Contra la Dictadura

Domingo, 21 de Diciembre de 2008 13:46
Por :Alejandro Paulino Ramos

"Diez años antes de que Jesús de Galíndez presentara su tesis “La Era de Trujillo” en la Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York, ya Carmita Landestoy había publicado su obra contra Trujillo".

Diez años antes de que Jesús de Galíndez presentara su tesis “La Era de Trujillo” (1956), en la Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York, ya Carmita Landestoy había publicado, en la misma ciudad, su libro “!Yo también acuso!”(1946). Coincidentemente llegaron a la gran urbe con diferencia de un año, pues Carmita salió del pías en 1945 y Galíndez en 1946, y mientras estuvieron en Santo Domingo sirvieron al régimen trujillista. En sus libros, tanto Galíndez como Carmita Landestoy denunciaron la férrea dictadura de Trujillo, y aunque el primero documentó pacientemente lo que luego sería su tesis de grado, en el caso del libro de Carmita enaltece y llama la atención que fuera una mujer dominicana la que produjera ¡Yo también acuso!, su aporte a la lucha contra la tiranía. Lo peligroso y atrevido de su gesto fue lamentablemente confirmado, con el secuestro y posterior muerte de Galíndez en 1956, aun siendo él español y tener sólidos vínculos con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Carmita Landestoy residió fuera de la República Dominicana desde 1927, regresando en 1938. Desde entonces y hasta y 1945 se integró como “fiel admiradora” a la promoción de la ejecutoria del gobierno de Trujillo y defensora de los intereses feministas.

Caminó el país como conferencista, fundó la revista Hogar y el periódico Predica y Acción; estudió en la Facultad de Filosofía de la USD y publicó el libro Temas históricos, así como el Libro de lectura, dirigido a la educación de los niños. Funcionaria importante del Partido Dominicano, dirigió el Plan de Asistencia Social para ayudar a la mujer.

Leyendo las correspondencias que Carmita Landestoy envió a Trujillo, se nota el cuidado puesto por ella en resaltar permanentemente la enfermedad de su madre, que residía en los Estados Unidos. Esa situación devino en la excusa para su salida del país cuando cayó en desgracia con el régimen, a finales de 1944.

En ese año perdió su trabajo y comenzó a ser aislada, como sucedía con todos los intelectuales que servían a la dictadura cuando alguien provocaba la duda. En carta del 19 de diciembre de 1944 le escribió a Trujillo diciéndole: “Dada la circunstancia de que yo me hallo ahora sin trabajo y sin recursos con qué hacer frente a las necesidades de la vida, además, que me es forzoso producir para hacer llevaderos a mi anciana madre, quien se encuentra en largo lecho en un hospital de Nueva York, (…), le suplico intervenir para que la Secretaria de Educación y Bellas Artes me compre la propiedad literaria de dicho libro, o me ayude, al menos, en cualquier otra forma que usted considere oportuna. Es favor que espera merecer la suscrita, que no tiene más orgullo que el de ser devota trujillista y una subalterna política suya a quien el deseo de servir a usted del mejor modo posible la ha hecho victima de acusaciones cuya injusticia sabrá Dios tomar en cuenta a quienes supieron urdirlas (negritas mías, a.p.r), sin otro propósito, sin duda, que alejarme de su protección y privarme de su honroso aprecio”. (Véase: Mis relaciones con el presidente Trujillo).

Tres semanas después, el 5 de enero le escribió a Trujillo nuevamente, pues estaba imposibilitada de “verlo personalmente”, pidiéndole le permitiera pasar a los Estados Unidos para ver a su madre “que está seriamente enferma”, y en julio del mismo año volvió a dirigirse a Trujillo, desde los Estados Unidos, diciéndole que iba a permanecer algunas semanas más en ese Pals, hasta que su hermana Consuelo se restableciera de una enfermedad. En aquellos tiempos, el miedo que todos tenían a Trujillo era tal, aun estando fuera del país, que para evitar algún daño físico contra Don Pedro Mir en Cuba y protegerlo, allegados a este escribieron a Trujillo diciéndole que el poeta estaba loco y en manos de siquiatras.

¡Yo también acuso! Fue enviado a la imprenta en julio de 1946, pero ya en diciembre de 1945, cuando su autora preparaba la edición, el gobierno de Trujillo puso a circulación un opúsculo “Mis relaciones con el presidente Trujillo” (1946), denunciándola como la trujillista que había sido, intercalando sus cartas dirigidas al tirano.


A esta publicación se refiere Carmita cuando dice en el prologo de su libro: “Ya en prensa este libro, recibo el primer pasquín de Trujillo, una forma nueva: Un folleto titulado “Mis relaciones con el Presidente Trujillo”, que ha publicado en mi nombre en Santo Domingo y que ha enviado a New York y Washington para ser distribuidos por sus esbirros. La primera página no es mía, no lleva mi firma, le siguen una parte solamente de mi correspondencia, y algo de mi labor periodística y termina con su pasquín. Debía haber pensado que el que “tiene techo de vidrio no tira piedras al vecino (…). Use el lenguaje obligado bajo su tirana (…)…Yo soy responsable de mis actos: …Yo soy la única dominicana que está haciendo una labor periodística en el exterior por los derechos humanos, esto es, contra las tiranías, por tanto yo bien sé que Trujillo usará todos los medios que pueden pagarse con dinero para el descrédito moral de mi persona y para suprimir mi vida. (..). Me han amedrentado con llamadas telefónicas y calumniada con mis amistades. “A mi no me asusta la muerte”.

El pasquín a que se refiere Carmita dice lo siguiente: “Ciudad Trujillo, Nov. 22 de 1945/ Sra. Carmita Landestoy, Ciudad. Carmita. He sabido que vas a publicar una obra que llena de risa tu propósito porque todo el mundo sabe que tú no eres escritora ni nada que se parezca. Lo que todo el mundo sabe es que eres una aventurera que siempre ha vivido cómodamente engañando al prójimo y haciéndote pasar por feminista, cuando tu solamente eres una masculinista, porque….(a buen entendedor pocas palabras bastan)./ Tu debes reformar tu conducta social acomodándote con un solo hombre, para que tu nombre no ande de boca en boca, siendo escarnio y descrédito de la familia Landestoy. / (fdo). Una amiga que te estima”

Los servicios de inteligencia del dictador conocían, al parecer, del contenido del libro de Carmita y de ahí su campaña de descrédito. En las 162 páginas de su obra, la autora insiste en demostrar a través de informaciones obtenidas de segunda manos y de sus vivencias durante ocho años en el país, que Trujillo era el más cruel dictador de América Latina:

La obra, publicada en la imprenta Azteca Press, de Nueva York, consta de cinco partes y cincuenta y cuatro temas. Entre los textos que más llaman la atención, se encuentran: La tiranía de Trujillo, Como dispone de la vida, de la Honra, de la Hacienda; la personalidad de Trujillo, los homenajes a Trujillo, el Progreso Material, la Modernización del Ejercito, la construcción de escuelas, carreteras y edificios, los monopolios de la leche, la sal, del arroz, de la carne, de los frutos, del pescado, de los materiales de construcción, la compra de los sueldos, el apoyo de Trujillo en las Leyes, el Partido Dominicano, la cédula de identidad, la filosofía del régimen, el espionaje y violación de la correspondencia, y el descrédito de los dominicanos.

Este libro no circuló en Santo Domingo, como debe de suponerse, y son pocos los intelectuales y especialistas en el tema de la dictadura de Trujillo, que han oído hablar de él. En los depósitos del Fondo Antiguo de la vieja Biblioteca de la UASD encontré, casi perdido, un ejemplar que perteneció a la biblioteca particular de Roberto Despradel. A sesenta años de su publicación, ahora los dominicanos tenemos la oportunidad de conocer su contenido.

¡Yo también acuso! es un grito de denuncia con el que la autora intenta demostrar, utilizando infinidades de ejemplos dolorosos, como actuaba la dictadura de Trujillo.

Algunos párrafos de “Yo también acuso”:

“Es sabido que, …las ganancias limpias de Trujillo ascienden a la bagatela de diecinueve millones de dólares al año, y que en la actualidad tiene muchos millones depositados en distintos bancos de países extranjeros”.

“Todo articulo, discurso o conferencia, aun cuando sea en la Universidad, tiene que comenzar allí con el encendido elogio para el Benefactor, y ay! Del que así no lo hace, porque su nombre será agregado prestamente a la lista negra”. Y no solamente exige que se diga que todo es obra suya y gracia a él, sino que ya hasta de las obras de Dios se ha incautado. Hay elocuentes letreros que dicen: “Trujillo es el único que te da agua”. Hasta ahí llega su enfermo afán de apoderarse de lo ajeno..”

“Todo empleo por insignificante que sea, tiene que serle solicitado directamente por carta”

“Encarcelar, golpear hasta bañarlo en sangre; torturar hasta la muerte; matar por la espalda, son cosas tan corrientes en la dictadura de Trujillo, como la salida o puesta del sol”

“Muchas veces matan a alguno a balazos o le cortan la cabeza y entonces, son tan cínicos que le taponan los orificios de los balazos con algodón y le cosen la cabeza, y le mandan el cadáver a la familia, informándole que murió de fiebre en el hospital: como sucedió en el aso del Coronel Blanco (Blanquito)”

“Formó un grupo: LA CUARENTA Y DOS, cuya misión era matar a las personas que les fueran señaladas, pero después, al correr del tiempo, cuando ya era muy crecido el numero de los que habían matado, los suprimía a ellos también, así solamente hay tres sobrevivientes de la famosa CUARENTA Y DOS, uno que vive en Santo Domingo, porque es sobrino político de Trujillo; otro de Santiago, con residencia en la Capital, y el tercero que vive en New York, porque su hermana fue muy lista y lo sacó en pocas horas del país…”

“La juventud y la cultura sin embargo son atrevidos conspiradores, y como tales, hacen milagros; así un grupo de estudiantes universitarios hace apenas mes y medio, el 13 de marzo de 1946, consiguieron una pequeña imprenta, la escondieron en una finca e imprimieron hojas sueltas que metían por debajo de las puertas de las casas de familia, diciéndoles que iniciarían una protesta aunque fuera pasiva….Sorprendieron a un estudiante metiendo las hojas en las casas, lo llevaron preso y fue torturado hasta que confesó, diciendo además el nombre de sus compañeros, quienes en su mayoría se vieron obligados a refugiarse en las Legaciones y Embajadas extranjeras”

“A varios padres los han hecho preso, por ejemplo el caso del Dr. Pericles Franco, Profesor de la Universidad, quien nunca ha sido político y ha dedicado su vida al estudio y al magisterio, y ha sido encarcelado y golpeado, y además han fabricado documentos falsos para desacreditarlo y humillarlo, por el hecho de que su hijo, Pericles Franco Ornes ha sido uno de los estudiantes rebeldes. La Profesora Carmela Ornes de Franco, madre del estudiante rebelde, quien por 36 años ha sido Directora de escuela, ha sido destituida, así como todos los de su casa que tenían algún empleo, su hogar además es vigilado para tomar nota de los que visiten, y ponerlos en la consabida lista negra.”
“ATROPELLA LOS DERECHOS DEL HOMBRE”

“Como queda comprobado, Trujillo no respeta ninguna ley escrita, ni ninguna ley humana, y va más lejos aun, pretendiendo destruir la verdad, tratando de deformar la personalidad, el alma del pueblo dominicano y prohibiendo que se escriba o piense libremente.

Ya he dicho que los dominicanos no tienen derecho a reunirse a menos de que se informe con anticipación, así como de lo que se vaya a tratar en dicha reunión. Y como en la Filosofía de Trujillo entra inventar lo que le conviene, ahora, cuando se celebra alguna reunión sin su consentimiento o porque no le hayan informado oportunamente el motivo de la misma, entonces inventa que el grupo en cuestión está integrado por comunista.

Ahora Trujillo no suelta la palabra comunista de la boca y la esgrime como un arma, creyendo con ello desacreditar ante los norteamericanos y ante el Continente, al grupo o persona que acusa como a tal; pero ya todos conocen el jueguito que se trae entre manos, pues él lo que quiere es tener una excusa ante el pueblo y ante el exterior, cuando aplique los consabidos castigos al que haya tenido la osadía de celebrar alguna reunión sin su consentimiento.

Recientemente ha indicado otra forma de descrédito. Cuando alguna persona no le es grata pero por alguna razón no puede prohibirle que vayan al exterior, en la casilla del pasaporte que dice profesión, no escribe la profesión de la persona, sino la palabra: comunista, creyendo que al llegar al lugar de destino, le nieguen la entrada a dicho país. Pero como he repetido, ya todos los países conocen las patrañas del Tirano.

Así que ahora en el país a toda persona que se haya permitido reunirse sin informar previamente y lo mandan a buscar, ya sabe que lo más probable es que lo desaparezcan y nunca más vuelva a ver a sus familiares. El instinto de conservación es la ley primaria más fuerte, pero como Trujillo tiene tan espiado y acorralado al dominicano, el unido recurso de que pueden disponer esas personas que mandan a buscar es, informar a sus amigos si es posible a alguna autoridad consular o diplomática extranjera, para que por lo menos si los desaparecen, que tanto el pueblo como el Continente sepan que el magnánimo y bondadoso Benefactor ha cometido un homicidio más.

Y como confirmación a lo dicho anteriormente, copio a continuación el siguiente suelto:
“La Nación”, Ciudad Trujillo. Marzo 22, 1946. Secretaria de lo Interior y Policía. COMUNICADO. Con motivo de la publicación de un Comunicado anterior de esta Secretaría de Estado, requiriendo a las personas adscritas a un incipiente Partido Comunista que labora clandestinamente en el país que en un termino de cinco días a partir de la fecha de aparición en la prensa de aquel comunicado, comparecieran ante este Despacho a fin de regularizar su situación y legalizar sus actuaciones perturbadoras que eran ya conocidas por esta Secretaria de Estado, en vez de deferir al cordial llamado, han sido presas de un nerviosismo injustificado, que les ha conducido hasta el extremo censurable de recurrir al consejo de personas nacionales y extranjeras en interés de evitarse persecuciones que no existen.

Con el objeto de devolver la tranquilidad a esos ciudadanos perturbados, este Departamento solicitó y obtuvo instrucciones superiores de aplazar la publicación de las nominas de comunistas clandestinos que posee. El Gobierno, que les ha invitado a laborar de acuerdo con la ley, permanece en expectación dispuesto a reprimir el más leve atentado a la estabilidad de nuestras instituciones democráticas. Ciudad Trujillo, Marzo 21, 1946”.

Toda persona tiene terror a que la reduzcan a prisión. Las solitarias son una habitación estrecha, sucia y sin luz, teniendo que hacer todas sus necesidades en la misma y cada cuatro o cinco días, un hombre fuerte, desnudo de la cintura para arriba, armado del látigo, los saca a que se bañe. Otras veces los dejan sin bañar y sin ver la luz del sol. Y pensar que si los hicieran prisioneros porque han cometido algún delito. Pero nó, algunas veces es simplemente por alguna acusaron sin fundamento, porque algún espía ha querido tomarse una venganza personal. Casi nadie que entra en las solitarias, sale de ellas, si es que sale, que no haya sido golpeado despiadadamente. En una occisión el encargado de dar las pelas, era un hombre que estaba condenado a 30 años de presidio por asesino, y quien se gozaba en golpear hasta que corriera la sangre. ESA ES LA DEMOCRACIA DE TRUJILLO!...

Porque sí les diera un balazo y los matara inmediatamente fuera más piadoso; pero nó, é los tiene días y meses a pan y agua, golpeándolos diariamente; y por fin, cuando ya no son más que pingajos humanos, entonces los torturan hasta que mueren.

Ahora, después de la sublevación de los estudiantes, como muchos de estos se asilaron en las Legaciones y Embajadas, tienen listas vigiladas con numerosos expías, lo cual representan una violación a las relaciones internacionales y una desconsideración y falta de respeto a los países americanos.

Por lo mismo que el pueblo es el sagrado depositario de esa fuerza o sentimiento que vela por la libertad humana, nadie puede escapar a formar parte en determinado momento, de esas reuniones que se han efectuado, se efectúan y se efectuaran siempre, a despecho de los tiranos, para discutir lo que debe hacerse a fin de romper las cadenas.

Nadie puede escapar a reunirse o a formar parte de un grupo para iniciad alguna actividad en pro de la libertad, porque el hombre es simplemente el ente a través del cual se cumplen las leyes del bien, el principio inalterable que rige la moral y mantiene en alto el sentimiento de libertad en los pueblos, y ay! Del pueblo que lo pierda: porque ese día habrá perdido su sitio en el concierto de las naciones libres y soberanas que, por la voluntad de Dios, existen bajo el cielo.

Hay que ver hasta que punto llega el espionaje y cruel control que sobre el pueblo tienen Trujillo, que aun en plena dominación haitiana, los dominicanos pudieron celebrar reuniones y acumular armas, mientras que hoy bajo la tiranía de este hombre, no pueden reunirse los hombres y el pueblo ni siquiera puede disponer de un simple cortaplumas.

Se escrib9eron versos acerca de “Las Vírgenes de Galindo”, y se cuentan como si fueran leyendas de tiempos muy lejanos las crueldades y los crímenes que cometieron los haitianos en la República Dominicana. Pues bien, los crímenes, las torturas y crueldades que comete Trujillo, no tienen comparación con nada que haya sucedido antes en el país. Y Trujillo pretende pasar a la historia como un héroe y un Benefactor!..

En distintas ocasiones, catedráticos, por el simple hecho de haberse permitido hacer alusiones a la libertad, refiriéndose a apocas pasadas y lejanas, de los piases europeos, han sido suspendidos y reducidos a prisión.

Para Trujillo, atropellar, vejar o matar, es ya una especie de segunda naturaleza y se goza en mantener al pueblo en una constante zozobra. Cuando lo ve tranquilo, entonces hace publicar en todos los periódicos, que hay libertad de prensa y lo invita a exponer su opinión con respecto a su próxima reelección, pero es para hacer que un grupo insulte por a prensa al que hay tenido la hombría de opinar, y después que lo ha hecho insultar en todos los tonos, entonces lo somete a prisión y a los consabidos castigos. Ya el pueblo debía estar escarmentando y no prestar atención, pero precisamente, porque en el alma de pueblo está vivo y erguido el sentimiento de libertad, siempre hay quien se lance en un momento de sublime atrevimiento a opinar por la prensa.

A Trujillo le gusta engañar, porque es para engañar al pueblo y al Continente que hace publicar en todos los periódicos una llamada al pueblo para que forme otro partido político o que exprese su opinión acerca de su reelección. Ya se sabe que en el país no hay ninguna persona, hombre o mujer que no esté inscrita ene. Partido Dominicano, y que él se ha adueñado del país y es el Presidente permanente, de modo que todo cuanto hace es representar la más vil de todas las farsas.

Tenemos últimamente el caso de “La Opinión”, que creyendo en la palabra de Trujillo, anunció que había libertad de prensa, atreviéndose a hincar una sección bajo el titulo “Nosotros decimos lo que otros callan”. El Doctor José Antonio Bonilla Atiles, catedrático de la Universidad y Presidente del Club Rotario, se atrevió a publicar dos artículos diciendo que en el país hay hombres presidenciales, lo cual es una verdad irrefutable, pues si como Trujillo pretende, no hay quien lo sustituya, entonces habría que preguntarse: Si Trujillo muere, ¿tendrán los dominicanos que importar a algún hombre para Presidente del país?

Pues bien, primero destituyó a Bonilla Atiles como presidente del Club Rotario, para librarse de la critica de los rotarios, y entonces inició los pasos para reducirlo a prisión. Y a fin de escapar a que lo desaparezcan, Bonilla Atiles ha tenido que asilarse en la Embajada de México. Mientras tanto aquellos estudiantes que se lanzaron a la calle tratando de defender a su profesor, fueron perseguidos por la policial y un pelotón del Ejército, y han sido presos y maltratados.

No cree el lector, que ese afán de mantener al pueblo en constante actividad, unas veces obligándola a que le rinda homenaje de desagravio, por medio de discursos y conferencias en todo el pías, haciendo salir al pueblo en procesiones portando estandartes con los más encendidos elogios que permite nuestro idioma, o haciendo que los hombres manifiesten sus ideas por escrito, para después gozarse en maltratarlos, ¿es más que morbo y que raya en locura?”

(Carmita Landestoy. ¡Yo también acuso! New York, Azteca Press, 1946, pp.135-140).

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