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domingo, 26 de septiembre de 2010

A 47 años del golpe: Juan Bosch es símbolo democracia dominicana

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A 47 años del golpe: Juan Bosch es símbolo democracia dominicana


Juan Bosch se dirige al pueblo el 25 de septiembre de 1965, a dos años del golpe de Estado. A la izquierda de Bosch figura el coronel Francisco Alberto Caamaño Denó. Foto: archivo

Yinett Santelises | ACTUALIZADO 24.09.2010 - 6:39 pm


Radical en sus principios, demócrata progresista en su ideología y privado del apoyo de los poderes fácticos, Juan Bosch encabezó un mandato abortado a siete meses de su inicio, con la pretensión de gobernar “con los dominicanos, para el bien de los dominicanos”, como lo dejó establecido en su discurso de toma de posesión del 27 de febrero de 1963.

Para el doctor José María Padilla, historiador, el gobierno de Bosch surge en un momento histórico complejo, por la polarización entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la Guerra Fría, caracterizado en América Latina por el miedo de Washington a que se repitieran los frutos de la hazaña de Sierra Maestra en Cuba, liderada por Fidel Castro.

Según explica el doctor Padilla, el argumento de la Iglesia Católica -vinculada históricamente a los sectores poderosos-, de la oligarquía y de los Estados Unidos de que Bosch implantaría un régimen comunista fue una “estratagema” para justificar el traumático golpe de Estado.

Estos grupos preferían como presidente a Viriato Fiallo, contrincante de Bosch en las elecciones del 20 de diciembre de 1962 por la Unión Cívica Nacional, quien representaba su clase.

“Juan Bosch va a representar una esperanza en el contexto de la salida de la dictadura, pero en ningún momento Juan Bosch va a tener un programa socialista comunista; sí progresista en el ámbito de beneficiar a las masas populares y desmontar el proyecto oligárquico”, apunta Padilla.

La Constitución de 1963

A poco más de un mes de haber ascendido a la Presidencia, Bosch promulgó una polémica Constitución de corte liberal. Para el doctor Flavio Darío Espinal, esta Carta Magna significó una ruptura con la tradición dictatorial imperante durante la tiranía con la promesa de una nueva estructura política y social.

“La Constitución de 1963 simbolizó una ruptura con el orden político despótico del régimen de Trujillo y la promesa de una nueva estructuración del sistema político y las relaciones sociales”, destaca el experto en Derecho Constitucional.

Según el doctor Espinal, la Constitución de Bosch tuvo dos ejes básicos, que fueron el componente liberal - democrático y el constitucionalismo social, cimentado en reivindicaciones económicas y sociales. En este último eje, se reúnen la inclusión de los derechos y beneficios de los trabajadores en la Carta Magna que pretendían mayor equidad social.

La Constitución de 1963 declaraba la sustracción de fondos públicos para el provecho personal y el nepotismo como delitos contra el pueblo, condenados a la Degradación Pública y a la restitución de lo ilícitamente apropiado.

Los grupos de poder económico “argumentaron que el modelo constitucional atentaba contra el derecho de propiedad y la libertad de empresa, por lo que ejercieron una oposición radical y sistemática contra el nuevo texto constitucional”, explica el doctor Flavio Darío Espinal.

El experto constitucional piensa que hubo un encuentro trágico por un marcado maximalismo entre los sectores opositores conservadores y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que no negoció las disposiciones polémicas de la Carta Sustantiva para evitar las diferencias extremas, que hubiese implicado ceder en algunos puntos del texto.

La Constitución “no tuvo viabilidad histórica por los fuertes antagonismos, la polarización y el golpe de Estado, de modo que no pudo convertirse en la base de la transición y la consolidación de la democracia”, pero tras el golpe se convirtió en un símbolo de la democracia, afirma el doctor Espinal.

Golpe de Estado

Joaquín Gerónimo afirma en el libro “En el nombre de Bosch” que el presidente vegano podía presentir las pretensiones conspiratoras desde antes de la toma de posesión.

El autor destaca que el doctor Segundo Armando González Tamayo , quien fuera el vicepresidente, difundiría que el 27 de febrero de 1963, el propio Juan Bosch le alertó a no entusiasmarse porque el gobierno sería derrocado en poco tiempo.

El 25 de septiembre de 1963, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional dirigieron un manifiesto al pueblo dominicano en el que declaraban la deposición del gobierno constitucional de Juan Bosch , la inexistencia de la Constitución de 1963, la disolución de las cámaras legislativas, en vigor la Constitución del 16 de septiembre de 1962, fuera de ley la doctrina comunista y la formación de un gobierno no provisional, presidido por un ciudadano eminente, ajeno a los partidos políticos y las Fuerzas Armadas (FF.AA.)

El documento estaba firmado por el Mayor General Víctor Eloy Viñas Román, secretario de las FF.AA.; Renato Hungría Morel, Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional; Miguel Atila Luna, Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana; Julio Alberto Rib Santamaría, Jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra; Belisario Peguero, Jefe de la Policía Nacional.

También firmaban otros 19 oficiales superiores de los cuerpos castrenses, entre ellos Elías Wessin y Wessin, quien se convertiría en el líder militar del grupo de San Isidro en la Guerra de Abril de 1965 y la posterior intervención militar estadounidense.

Juan Bosch se exilió en Puerto Rico y fue sucedido por el Triunvirato, encabezado por Emilio de los Santos, Ramón Tapia Espinal y Manuel Tavárez Espaillat. De los Santos renunció a finales de 1963, dejando un lugar que fue ocupado por Donald Read Cabral.

“Los golpes de Estado no se dan - salvo contadas veces - para mejorar la suerte de las masas, sino para que saquen provecho las minorías que tienen los mandos civiles y militares, por tanto, sería de tontos esperar que los golpistas hagan consultas a las masas. Eso solo lo hacen los demócratas que creen que el origen legítimo del poder está en la voluntad de las mayorías, no los conspiradores que consideran que el poder reside en la fuerza”.

Así lo dijo Juan Bosch en 1964, según una cita que forma parte del libro “En el nombre de Bosch” de Joaquín Gerónimo. En los hechos acontecidos después de aquel 25 de septiembre están los argumentos que complementan la afirmación de Bosch o que la refutan acogiéndose a la excepción en el caso dominicano.

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