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domingo, 30 de mayo de 2010

“Mi familia fue maltratada, pero más lo fue el pueblo”


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La República 30 Mayo 2010, 2:11 AM





CARDENAL LÓPEZ RODRÍGUEZ
“Mi familia fue maltratada, pero más lo fue el pueblo”
SUFRIÓ MUCHO EL ARRESTO DE SU PADRE RAMÓN PERFECTO LÓPEZ


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El Cardenal dice que la tiranía fue una pesadilla para la historia. | Jorge Cruz
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La Iglesia le dio fuerzas a la población
Wendy Santana
wendy.santana@listindiario.com
Santo Domingo

Ser familia de Juancito Rodríguez, el enemigo número uno de Trujillo a cielo abierto, era prácticamente una sentencia de muerte en la época del dictador.

En la casa del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez fue que se guardaron todos los documentos de propiedad del hacendado Juancito, el hombre más rico de entonces y a quien el gobernante le quitó sus bienes y les arrebató la vida a hijos, sobrinos, hermanos, empleados y allegados de él.

“Yo era seminarista y estaba sufriendo mucho con mi familia, pero manejé la situación con mucha cautela y algunos jesuitas me apoyaron diciéndome que entendían mi situación y que yo tenía que estar del lado de mi familia; otros más temerosos trataban de convencerme de que no emitiera ningún juicio negativo sobre Trujillo si quería salvar mi vida y dedicársela a Dios”.

Sin bien nunca molestaron al hoy Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, su familia pasó muchos momentos difíciles para defender su dignidad y la de la Iglesia.

Su mamá, Delia Rodríguez, sobrina muy querida de Juancito Rodríguez, no quería colgar en la pared el retrato obligado de Trujillo ni colocar la placa o el busto del gobernante con la clásica frase: “en esta casa el jefe es Trujillo”.

Doña Delia tuvo el coraje de decirles a los familiares que le aconsejaban que no desobedeciera las órdenes del “Jefe” que en su casa la jefa era ella. También tuvo la valentía de guardar los títulos de propiedad de su tío hacendado, quien huyó hacia Puerto Rico en 1946 en busca de fuerzas para frenar la dictadura.

“Yo, aunque era muy joven, tenia informaciones de que realmente había mucha gente disgustada en el país. Y de manera muy particular me dolió mucho el apresamiento injustificado de mi padre, Ramón Perfecto López. A mi papá lo metieron preso junto a un grupo de 10 personas porque alegadamente habían ido a una misa de Monseñor Panal, quien había enfrentado el régimen dictatorial, pero era mentira, porque ellos estaban en sus propias capillas en Barranca y lo que Trujillo quería era presionarlo para que le pidieran mediante una carta que expulsara del país a Panal”.

“También tengo una tía que aún vive, Altagracia López, hermana de mi papá, que tenía al esposo preso y fueron donde ella para que escribiera la carta en nombre de los 10 presos, y les prometieron liberar a su esposo, pero ella le contestó: “Yo prefiero ser la viuda de un mártir y no la esposa de un apóstol”.

Esta frase de su tía y la valentía de su madre Delia, llenan de orgullo al Cardenal, quien, aunque es partidario de la prudencia, siempre se ha mostrado en contra de los atropellos a los seres humanos y siempre ha salido al frente de las debilidades institucionales, en procura de que se les garantice mejor vida a los ciudadanos.

“De mamá recuerdo que nunca quiso que sus hijos se metieran con Trujillo por la cercanía familiar con Juancito Rodríguez, porque estábamos en la mira y cualquier paso en falso seríamos hombres muertos”.

El papa de Delia Rodríguez, don Alcedo Rodríguez, era hermano de Juancito Rodríguez. Otros hermanos del opositor al régimen número uno, eran Doroteo, Domingo, Julio, José Antonio y doña Luisa.

El Cardenal López Rodríguez es justo al resaltar que Trujillo construyó muchas escuelas y hospitales para que sean administrados por los miembros de a Iglesia, pero a su juicio, esos aportes no revierten todo el daño que hizo al país porque las obras sociales eran parte de su deber, pero no tenía derecho a quitarle la vida a tanta gente, dice con lamento irremediable este hombre que ha dignificado su sotana con obras de bien desde la Iglesia Católica.

A su entender, todos los dictadores han asumido conductas similares, por un lado aportando las obras que tienen que aportar, como todo gobernante y por el otro tomando lo que no es suyo: la vida de los demás, como ha sido el caso de todos los dictadores de América.

Defensa del pueblo
Respecto al papel que tuvo la iglesia en defensa del pueblo dominicano durante la época trujillista, destaca que si bien los sacerdotes no solían usar el discurso bíblico para atacar al gobierno déspota, sí asumieron con valentía una posición fi rme en contra del régimen imperante a través de la carta pastoral que fi rmaron seis obispos el 25 de enero de 1960.

El 20 de ese mismo enero se había producido unan cacería de jóvenes miembros y allegados del Movimiento 14 de Junio, entre ellos siete mujeres, quienes fueron desnudados y torturados psicológica y físicamente.

Los menos afortunados murieron porque no soportaron los golpes y vejámenes.

Cree infamia resaltar “lo bueno de Trujillo”
AHORA QUE SE CUMPLEN 49 AÑOS DE LA MUERTE DE TRUJILLO, ¿CUÁL ES SU VALORACIÓN DE ESA ÉPOCA?
Lo que padeció el pueblo dominicano, creo sinceramente que es un capítulo cerrado, aunque de vez en cuando aparecen personas opinando sino a favor, diciendo los aspectos positivos que aportó al país.

Pero lo que vivimos fue una pesadilla. No podemos pensar así. Nosotros tuvimos en la familia a Juancito Rodríguez, que estaban en la política desde Horacio Vásquez, eran mocanos como Ramón Cáceres.

Indiscutiblemente a estas alturas, yo creo que sería una infamia contra el pueblo dominicano y contra todos los que fueron asesinados resaltar las cosas buenas que hizo Trujillo, cuando era su obligación hacerlas.

Trujillo es una pesadilla para la historia. Yo no puedo pensar…. y lamento mucho ver gente defendiendo lo que no puede defender.

Mi familia fue muy maltratada, pero más maltratado fue el pueblo dominicano y todas estas mujeres admirables y heroínas que uno se inclina ante todas ellas, todas de gran dignidad, mujeres que les mataron a sus novios, sus esposos, sus hijos, y otras que sufrieron en carne propia la tortura por ser opuestas al régimen.

Yo quiero mucho al pueblo dominicano. Nací en un campo en Barranca, La Vega, y he conocido a muchos campesinos sufridos.

Mamá crió a muchas muchachas que vivían en la casa y ella misma las casó bien; era una mujer de gran corazón.

Tengo una sensibilidad especial por el mundo de los pobres y siempre estuve en contra de la ignorancia, que es la peor enemiga de los pobres, principalmente en épocas dictatoriales, que en que hay conocer sus derechos para poder defenderse.

Cuando emito alguna opinión sobre lo que pasa en nuestro país lo hago por convicciones personales, fruto de muchos estudios; de años en el seminario y 49 años en el sacerdocio y nunca he dejado de estudiar.

“Cuando una cosa no está bien hecha no está bien hecha”.

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