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jueves, 17 de junio de 2010

"El régimen actuó de manera absolutamente torpe"


"El régimen actuó de manera absolutamente torpe"
Por Oscar Quezada
12 de Jun 2010 12:00 AM

¿Cuál es su valoración sobre el 14 de junio del 1959?

Ese evento marcó una época. Fue una especie de parte aguas, en el plano interno nacional, puesto que hasta entonces, a pesar de que ya venía un proceso de cierta inquietud interna, como respuesta a una coyuntura política en la cuenca del Caribe, no se había reflejado todavía este cambio de coyuntura internacional, cuyo punto central fue la Revolución Cubana, que no impactó solamente la cuenca del Caribe sino toda América Latina, y yo diría el mundo.

La dictadura (de Rafael Leonidas Trujillo) era extremadamente sólida. Yo eso lo puedo decir, porque lo viví. Era un niño, pero me daba cuenta de muchas cosas, porque en el entorno de la familia mis padres y amigos de mis padres me explicaron lo que estaba pasando en el país.

A las dos horas de llegada la expedición, ya yo sabía que había llegado. Me enteré por una emisora de Venezuela. Mi padre dejaba que yo lo acompañara a oír la radio del exterior. Oía los discursos de Fidel Castro, desde niño. Desde el año 58 estaba oyendo a Fidel Castro. Me acuerdo que una emisora venezolana decía que el poblado de Constanza había sido tomado por insurgentes antitrujillistas.

Eché un grito y mi padre me agarró la mano, porque a pesar de que era un lugar relativamente aislado había que tener mucho cuidado.

Constanza era un sitio muy militarizado. Bueno, esa expedición electrizó al país.

El régimen actuó de una manera absolutamente torpe, cuando proclamó a viva voz el exterminio de los expedicionarios.

Era prácticamente algo no disimulado y eso se proclamó desde los primeros tres días, cuando un locutor de una voz muy grave decía jubiloso, ¡muerto, muerto!, personas conocidas y entonces eso se comentaba: ‘pero si ese fulano es hermano de la señora tal’.

Eso causó una sensación terrible en la gente. Ese júbilo del régimen, de proclamar prácticamente que fueron agarrados vivos y fusilados.

Ya en el plano conocido, histórico, se sabe que si bien había proyectos en curso para armar una reedición de la Revolución Cubana en el país, estos proyectos todavía tenían una magnitud extremadamente limitada.

Era una tiranía con una capacidad de control que no tiene parangón en el mundo moderno, ni siquiera en la Alemania nazi o en la Rusia staliniana.

No había nada parecido, porque eran seguimiento de persona a persona, a través de los alcaldes pedáneos. Eran registros de fichas. Esos documentos incluso muchos de ellos están aquí, en el Archivo (General de la Nación).

En la víspera del desembarco ¿qué situación presentaban los movimientos sociales más o menos organizados de resistencia a la tiranía?
Había movimientos de muchas características. Por ejemplo, uno de ellos fue la movilización de los jóvenes religiosos. Empezaron a formarse pequeños grupos dirigidos por sacerdotes y seminaristas, incluso monjas.

El centro de este grupo estaba entre las ciudades de Salcedo y San Francisco de Macorís, principalmente; Moca y parte de Santiago.

Nos encontramos también con grupos cuyos propósitos eran incendiar instalaciones del gobierno, y que pegaron fuego en muchísimos lugares.

Duraron como tres meses haciendo esas actividades y no los agarraban. Crearon una situación de mucha preocupación en el régimen y así se formaron otros grupos, cuyos propósitos era rápidamente armar una pequeña insurrección armada.

Esos grupos surgen en todo el país. Muchas provincias estaban exentas de una oposición activa al trujillismo, donde la vigilancia impedía cualquier movimiento opositor, entonces era muy difícil.

¿Cuáles cosas no se dieron para hacer exitosa le expedición?

Cuba marca un parte agua en el comportamiento político de los sectores revolucionarios de América Latina. Para muchos de ellos, ahí estaba la solución, en seguir el ejemplo de Cuba. Era una reacción incorrecta pero entendible, porque Cuba se vio como un laboratorio de algo que podía ser emulado de una u otra manera.

Los primeros en predicar esta posición fueron los propios dirigentes cubanos, que no entendieron la combinación de circunstancias que permitieron un frente de sectores sociales en Cuba, que hizo posible la destrucción de este aparato militar de grupos de poder tradicionales. Eso no se iba a repetir tan fácil, y ellos no lo entendieron.

Entonces, ¿no había condiciones para desarrollar aquel levantamiento?

En términos abstracto, lo de Cuba no se podía extrapolar. Y sin participación de campesinos no puede haber guerrilla.

Una guerrilla por definición tiene que estar compuesta por gente del área rural. Pero resulta que los campesinos dominicanos eran en su gran mayoría trujillistas.

La expedición fue un salto al vacío, en un país donde no podía tener respaldo activo de la población rural.

“La expedición causa una sensación de indignación de los jóvenes, de que había que terminar con ese estado de cosas. Es un cambio de estado de ánimo. Del miedo se pasó al desafío. Desde luego, son personas como Minerva Mirabal que asumen este desafío de manera vibrante”.

Errores. “El fallo principal es haber depositado confianza en que lo de Cuba se podía repetir. Ahí todos estuvieron de acuerdo y los que no lo estaban, no se atrevían a decirlo. Hubo otros fallos. Particularmente, pienso que hubo un entrenamiento militar insuficiente”.

Sacudida. “Con la expedición de junio lo que hubo fue una suerte de catarsis de antitrujillismo reprimido y los jóvenes decidieron correr todos los riesgos. Entonces vino la formación de numerosos organismos antitrujillistas, algunos independientes, otros no”.

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